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Perspectiva

[RECHAZO]

¿Irán, presidente del Movimiento de Países No Alineados?

¿Cómo una organización global permite que Irán la represente? ¿Qué ocurrirá después, más específicamente en Teherán a finales de este mes y posteriormente?

David Harris

18/08/2012 - Esto pertenece a la categoría “¡debe ser una broma!”, pero no lo es. El 26 de agosto, en una cumbre en Teherán, Irán asumirá por los próximos tres años la presidencia del Movimiento de Países no Alineados (MPNA). Y lo presidirá nada menos que el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad.

Fundado cinco décadas atrás en plena guerra fría, con una marcada tendencia antioccidente, el MPNA cuenta actualmente con 120 países miembros y 17 Estados observadores. Incluye a casi dos tercios de los Estados miembros de la ONU, entre ellos muchas naciones africanas, asiáticas y latinoamericanas.

Como el MPNA carece de Secretaría permanente, el presidente está a cargo de sus actividades. Irán, entendiendo que se le ofrece una oportunidad única, arremete a toda máquina.

Kourosh Ziabari, ganador del “Iranian Superior Youth Award”, entregado por Ahmadinejad, elocuentemente escribió el mes pasado: Mientras Estados Unidos, Israel y sus aliados europeos están empleando todas las medidas posibles para aislar a Irán, a causa de su programa nuclear, la próxima reunión de los jefes de Estado del Movimiento de Países no Alineados en Irán parece estar fastidiando sus esfuerzos... el MPNA tiene capacidad para influir efectivamente sobre los eventos globales. Sus miembros pueden ayudarse mutuamente en el lobby diplomático, en la selección de los miembros no permanentes del Consejo de Seguridad, y en la toma de decisiones del Consejo de Derechos Humanos de la ONU... la próxima cumbre del MPNA en Teherán es una oportunidad invalorable para que Irán demuestre su habilidad política y, asimismo, que a las potencias que lo amenazan y a sus títeres les resulta imposible aislarlo. El evento demostrará, incuestionablemente, que Irán no se ha convertido en el país aislado y sin amigos que Estados Unidos y sus lacayos describen.

Bien vale la pena preguntarse cómo, en los tiempos que corren, una organización global permite que Irán la represente. Sin embargo, la pregunta más inmediata es qué ocurrirá después, más específicamente en Teherán a finales de este mes y posteriormente.

Para Irán, es vital que acudan a Teherán la mayor cantidad de gobernantes de los países del MPNA. A los ojos iraníes, esto le daría legitimidad, respaldo y la oportunidad de tomar fotos que el país tanto ansía. Los funcionarios iraníes se han dispersado por el mundo, recurriendo tanto a las “zanahorias” como a los “palos” que tienen a su alcance, para promover la asistencia.

¿Tendrán éxito? Y si así fuera, ¿a qué nivel – presidente, canciller, funcionario de nivel medio, o aprendiz de burócrata?

En este momento, la agencia noticiosa de Irán, FNA, que no es la fuente más confiable del mundo, está pregonando a los cuatro vientos que 30 (de 120) jefes de estado – y el Secretario General de la ONU– tienen planeado concurrir a Teherán, y que esperan muchos más.

Aquellos que concretamente asistan, ¿permitirán que los fotografíen sonriendo, abrazados, y departiendo con Ahmadinejad y sus seguidores? ¿Qué dirán cuando los portavoces periodísticos del régimen les pregunten sobre las políticas de Irán?

O, fuera de los amigos incondicionales como Cuba, Siria, Venezuela y Zimbabwe, ¿los países mayormente permanecerán alejados, percibiendo la trampa que se les ha preparado?

Después de todo, si asisten, se verán en apuros para explicar algunas cosas. No servirá de nada recurrir a frases de autojustificación como “Como miembros del MPNA no tuvimos opción”, o “No asignen demasiada importancia a nuestra presencia allí”, o, “Hablé a puertas cerradas”, o “La foto en que aparezco abrazando a Ahmadinejad no tiene importancia alguna porque en privado lo detesto”.

Nos guste o no, quienes asistan a esta cumbre en Teherán – y luego permitan que Irán hable en sus nombres durante los siguientes tres años, como seguramente pretenderá hacer en la ONU y otras partes, envalentonan al régimen.

Estas son cinco razones para negarle a Irán lo que pretende.

Primero, a juzgar por sus votos en la ONU y sus declaraciones públicas, una cantidad de países del MPNA, así como muchos otros, están horrorizados por el comportamiento brutal de la Siria de Assad.

¿Quién es el principal partidario externo de Assad? ¿Quién le ha estado proveyendo armas y conocimientos? ¿Quién ha enviado fuerzas especiales y entrenadores a Siria? ¿Quién ha llamado a Siria Estado “hermano”? Irán, por supuesto, y se le debería hacer pagar un alto precio por su participación en Siria.

Segundo, Irán es un violador de derechos humanos. Por supuesto, existen Estados miembro del MPNA que no pueden tolerar la persecución sistemática de cristianos, musulmanes suníes, baha´i, homosexuales, mujeres, y disidentes políticos, o el uso indiscriminado de la pena de muerte para niños, y la oposición a elecciones libres y justas.

Tercero, según el gobierno de Obama, Irán es el “Estado que más activamente patrocina el terrorismo” en el mundo. Cinco iraníes, y por favor presten atención, entre ellos el actual ministro de Defensa, son buscados por Interpol a través de “alertas rojas”, originalmente solicitadas por Argentina, por su participación en el atentado terrorista en Buenos Aires que dejó un saldo de 85 muertos y 300 heridos. El año pasado, Irán fue implicado por Estados Unidos en un intento de asesinato al embajador de Arabia Saudita en Washington.

Directamente y a través de su respaldo activo a Hizbulá en todo el mundo, se ha relacionado a Irán con complots terroristas desde Tailandia a India, de Azerbaiyán a Irak, de Kenia a Chipre, de Afganistán a Arabia Saudita, de Bulgaria al Líbano, y la lista continúa.

Cuarto, Irán ha incumplido descaradamente sus obligaciones internacionales, que no tienen nada que ver con el derecho a la energía nuclear pacífica y absolutamente todo que ver con la capacidad de armas nucleares.

Del informe de noviembre de 2011 de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA): “Después de evaluar crítica y cuidadosamente la extensa información disponible, el organismo considera que la información es en general creíble. La misma indica que Irán ha llevado a cabo actividades relevantes para el desarrollo de un artefacto explosivo nuclear”.

Y quinto, el MPNA incluye países que han establecido vínculos mutuamente beneficiosos con Israel.

¿Acaso estas naciones se sienten totalmente a gusto cuando se las asocia con un régimen cuyo presidente declaró el 2 de agosto, y no por primera vez, “Todo aquel que ame la libertad y la justicia debe luchar por la aniquilación [énfasis añadido] del régimen sionista a fin de allanar el camino para la justicia y la libertad mundial”? ¿O que ha llamado “mito” al Holocausto y ha dicho que los judíos “inventaron una leyenda”, y divulga clásicas imágenes antisemitas?

En otras palabras, este no es momento de abrazar sino de rechazar a Irán por (i) su complicidad en Siria, (ii) pisotear los derechos humanos, (iii) patrocinar el terrorismo, (iv) violar las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y guías de la AIEA referidas a su programa nuclear, y (v) el deseo genocida de aniquilar a otro Estado miembro de la ONU.

La inminente cumbre del MPNA plantea una opción evidente para quienes comprenden claramente lo que está en juego – la política habitual o la política con soporte moral. Pronto veremos cuál prevalece.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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