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Beneficios para toda la vida

Los niños deben practicar actividades al aire libre, una costumbre idealmente heredada de sus padres.

03/01/2013 - La pediatra Yila de Centella le dice con frecuencia a los padres de familia: los niños que practican deportes o realizan actividades motoras, como saltar, correr o brincar son más ágiles en sus movimientos que aquellos que son más sedentarios.

Les indica a todo adulto que quiera escucharla que esta clase de diversión al aire libre les permite a los menores desarrollar más sus destrezas motoras y, además, desencadenan sistemas de relajación que mejoran el comportamiento del chico, tanto en su casa como en la escuela.

Sin olvidar, agrega, que los jóvenes desarrollan sus músculos, activan el sistema de formación de sus huesos largos y esto los hará crecer.

Y eso no es todo, indica de Centella, al estar expuestos al sol, su organismo se formará mejor gracias a la vitamina D que recibirá de los rayos de sol, vitamina que también es necesaria para la formación adecuada de los huesos.

Además, al estar más activos quemarán más calorías y aumentará su apetito por diferentes tipos de alimentos y no solo consumirán grandes cantidades de carbohidratos, como ocurre con regularidad entre los chicos y los grandes que pasan demasiadas horas diarias delante de un televisor o jugando con videojuegos.

ASPECTOS A SABER

Los padres siempre seguirán siendo el modelo para sus hijos, apunta la psicóloga Elvia Ortega, pues ellos son quienes imparten las normas y guían a sus chicos.

Si a un niño no le atrae divertirse en los espacios libres, tal vez sea porque sus padres no le permitieron hacerlo en su debido momento o bien dedicaron poco tiempo para experimentar esta clase de aventuras, ya que sus padres no los alentaron, asegura Ortega.

Recalca la especialista que definitivamente los avances tecnológicos están consumiendo el tiempo personal y familiar.

Por ejemplo, anota, permanecer frente a un ordenador por mucho tiempo convierte a las personas en receptores pasivos de los estímulos audiovisuales, produciéndose así un repertorio limitado de respuestas tanto emocionales como intelectuales, indica Ortega.

OPCIONES

Tal vez en la ciudad capital no existen muchos lugares accesibles, entre ellos, parques y canchas de fútbol o baloncesto, donde los padres puedan pasar tiempo con sus hijos fuera del hogar, pero aún el patio de las residencias o las áreas comunes al aire libre de los edificios pueden ser espacios donde el niño pueda tener acceso a ejercitarse, sugiere.

Ricardo Turner, de la Clínica Psicológica de la Universidad de Panamá, opina que es muy distinta la situación recreativa de un chico de la ciudad capital comparado con otro que reside en el interior del país, pues el primero está rodeado de centros comerciales, barriadas y edificios altos, mientras que los muchachos en las provincias tienen más acceso a ríos, playas, montañas, etc.

A los padres que viven en la ciudad capital, aconseja Turner que en esta época de verano y de vacaciones escolares, por lo menos una vez por semana hagan con sus hijos una salida a la playa o algún espacio verde.

Ejercitarse en familia debe ser considerado siempre una prioridad y no una simple alternativa, concluye por su parte la pediatra Yila de Centella, pues asegura que con el pasar del tiempo, tanto los adultos como los chicos verán que gracias a llevar a cabo paseos, excursiones o actividades deportivas tendrán una buena salud.

DATOS

Las personas que tienen contacto con la naturaleza se deprimen menos y sufren menos de estrés.

El aire libre es un buen escenario para enseñarle a los niños habilidades nuevas, enseñanzas que deben realizarse bajo la supervisión y cuidado de los adultos.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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