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El perro, el que sí es un amigo fiel

Una encuesta reciente encontró que los latinoamericanos sienten más aprecio por sus mascotas, que por sus amigos, familiares y parejas.

RELLA ROSENSHAIN
rella.rosenshain@prensa.com
AMOR PERRUNO. Los animales no juzgan, no desengañan porque no prometen, hacen sentir necesario a su amo con el mínimo de su esfuerzo. Fotolia

13/05/2013 - Los latinoamericanos quieren más a sus mascotas que a sus mejores amigos.

Esta fue la conclusión a la que llegó un estudio realizado por la encuestadora Moiguer, entre el 24 y 27 abril, en el que participaron unas 2 mil personas de América Latina (60% residían en Argentina) que tenían una mascota en su casa.

De ellos, el 67% dijo que valoraba más a su mascota que a su mejor amigo, el 37% confesó sentir más cariño por su mascota que por su familia, y el 35% confesó preferir a su pareja que a su mascota.

De los participantes de la encuesta, el 86% prefiere a los perros; 14%, a los gatos, y la minoría, a los peces, aves y tortugas.

Los latinoamericanos de la muestra que tienen mascotas dedican 3.6 horas al día en promedio para su cuidado y aseo, y 65% dijo que permite que estos duerman en su propia cama.

APRENDER DE LAS MASCOTAS

El refrán “El perro es el mejor amigo del hombre” toma más fuerza en los últimos tiempos, no solo por este mérito que ya se conoce de los perros, sino porque los humanos “estamos cada vez más desencontrados”, explica Gerardo Gandsas, especialista en psicología canina

“Creo que la especie humana está en permanente involución. La lucha por el poder y la supervivencia saca a relucir lo peor de cada uno, haciendo visible el egoísmo, el narcisismo, la envidia, la maldad, etc. Es mucho más sencillo, convivir con un perro, que con alguien que lejos de aportarte, tal vez incluso, te erosione las ganas y la felicidad, sea familia, amigo o pareja”.

Una mascota podría ser más fiel que un amigo, afirma Andrea Guevara, directora ejecutiva de la Asociación Amigos de los Animales y la Naturaleza, si se toma en cuenta que en esta relación “no existen intereses, preferencias, competitividad, envidia, ni necesidades sociales. La fidelidad de una mascota es simple, ellas valoran algo que nosotros como humanos dejamos de valorar hace mucho tiempo: ingenuidad, autenticidad, solidaridad, respeto y el conocer el verdadero significado de ser el ´compañero eterno en las buenas y en las malas”.

Gandsas coincide con Guevara y aclara que la fidelidad de un animal consiste en la incondicionalidad y el silencio.

Los perros no necesitan nada para ser como son, advierte. Comparar la fidelidad o incondicionalidad de un perro con la de una persona, es imposible. “Somos especies diferentes, eso seguramente nos hace incluso más compatibles en muchos aspectos, ya que con ellos, no hay disputas ni competencias de ningún tipo”, indica Gandsas.

“Los animales no juzgan, no te desengañan porque no prometen, te hacen sentir necesario y con el mínimo de tu esfuerzo, hasta puedes sentirte líder. El problema radica que aquellos que eligen a los animales por estas virtudes generan un vínculo endeble, patológico e insano. Esto no es amor, sino necesidad. Infinidad de veces he escuchado a personas desengañadas de la vida hablar maravillas de los animales, hasta que alguien, tal vez un amor, les renueva las esperanzas y los perros o gatos, terminan relegados hasta una nueva desilusión y allí comienza otra vez el ciclo”, expone Gandsas

Añade que si algo se debiera aprender de las mascotas, sería su autenticidad. Sin tanta hipocresía en la especie humana, “seríamos mucho más animales, más pasionales, más instintivos y por ende más felices, juguetones y cariñosos”.

Guevara, por su parte, agrega que una mascota “nunca te va abandonar, gritar, juzgar o va a estropear tu relación con ella, más bien todo lo contrario, son felices siendo compañeros. Definitivamente tenemos que aprender mucho de ellas empezando por no hablar tanto, hacer más acto de presencia, ser más alegres, auténticos y tomarse un tiempo para descansar y estar con sus seres más queridos”.

ESENCIA

Los animales conectan a sus amos con la esencia más pura de la vida, con la inocencia, la ternura, la transparencia, la confianza y sobretodo con un vínculo afectivo, en el que no es necesario permanecer con la guardia alta, afirma Gandsas.

Para Guevara, el mayor beneficio de tener una mascota en el hogar se reduce a una sola palabra: ¡felicidad!

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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