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Las emisiones se incrementan

Anam asegura que Panamá no tiene compromiso obligatorio para mitigar el GEI, pero realiza algunos esfuerzos de manera voluntaria.

Karla Jiménez Comrie
karla.jimenez@prensa.com
SOLUCIÓN. La conservación ambiental hasta el momento ha probado ser el mejor paliativo contra los efectos del cambio climático. FOTOLIA

02/07/2013 - “El cambio climático produce efectos en la variabilidad climática, en la temperatura y la precipitación”, detalló Cynthia Deville, técnica de la Unidad de Cambio Climático en la Autoridad Nacional del Ambiente (Anam), quien a su vez añadió que en esa institución se desarrollan diversos proyectos de capacitación, adaptación y sensibilización sobre el cambio climático.

Deville explica, sin embargo, que Panamá no tiene compromiso obligatorio sobre una reducción específica de gases de efecto invernadero (GEI) en el medio ambiente. En la Convención del Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, el país figura, junto a un centenar de naciones, como parte de los países “no anexos”.

Empero, a pesar de no tener una cuota específica que mitigar, lleva adelante algunas iniciativas propias.

Así, “de manera voluntaria están realizando cambios en el sector energía, por ejemplo, modificando la matriz energética al incorporar proyectos de generación hidráulica, eólica y solar, que reducen el uso del combustible fósil”, continuó Deville, quien a su vez explicó igualmente que se encuentra en ejecución un proyecto para el desarrollo de capacidades que permitan reducir las emisiones por deforestación y degradación de los bosques.

Con el crecimiento de las ciudades y aumento en las poblaciones, también se incrementa el consumo de combustibles, como la gasolina, el gas licuado de petróleo y el diésel, que junto a la contaminación regular que producen los automóviles, edificios y fábricas, contribuyen con las emisiones de GEI que quedan atrapadas en la atmósfera.

Madre natura se defiende

La naturaleza no hace nada en vano, y hasta el momento ha demostrado ser uno de los paliativos de mejor eficacia en estas circunstancias. Un informe difundido por el Gobierno de Brasil en el mes de junio asegura que ese país logró reducir entre los años 2005 y 2010 un 38.7% de sus emisiones de GEI, lo que representa un 62% de su objetivo total fijado para el año 2020, según lo pactado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, realizada en Copenhague, Dinamarca, en 2009.

De acuerdo con el reporte, una gran parte de esta minoración de gases se debió a la reducción en la deforestación de sus bosques.

Una hectárea de árboles elimina, a lo largo de un año, la misma cantidad de dióxido de carbono (CO2) que producen cuatro familias en ese mismo tiempo, detalla un instructivo creado por Anam sobre medidas de mitigación ante el cambio climático. El impreso, además, explica que un solo árbol puede eliminar hasta una tonelada de dióxido de carbono a lo largo de su vida, una realidad que cae en la ironía ante la persistencia de malas prácticas en el istmo, como la tala y la quema de bosques, y la destrucción de manglares, importantes por su alto valor ecológico.

Deville califica la “cultura verde” nacional como pasiva, pero encaminada cada día hacia un nivel más diligente. “Para llegar a un nivel progresivo constante, se deben incorporar estos sucesos dentro de la enseñanza académica, desde las escuelas hasta las universidades”, recalcó.

El Decreto Ejecutivo N° 35 de 26 de febrero de 2007 regula la política nacional de cambio climático, así como sus objetivos, principios y líneas de acción, y a su vez busca implementar acciones de adaptación y mitigación de sus efectos adversos.

Panamá es un país fijador de carbono y emite 26 millones 402 mil toneladas de CO2, según los resultados del Segundo Inventario Nacional de Gases de Efecto Invernadero correspondiente al año 2000, y que representa un incremento de 11 millones con respecto al primer informe publicado en 1994.

En este reporte, destacan los sectores energía y agrícola como los principales responsables, asociados principalmente por un elevado consumo de derivados del petróleo y la fermentación entérica del ganado.

De continuar con este ritmo, algunos científicos pronostican una posible alza en el nivel del mar y mayores precipitaciones, que podrían derivar en más inundaciones, deslizamientos de tierra y otros desastres naturales.

No todo son malas noticias, pues paralelamente los climas cálido y húmedo, característicos en nuestro habitáculo, han demostrado ser un elemento preponderante en la absorción de carbono.

Un estudio, publicado en el sitio web del Instituto Smithsonian de Investigación Tropical (www.stri.si.edu), sugiere que ante un posible aumento de CO2 en el ambiente, los bosques tropicales podrían responder con un crecimiento favorable haciéndolos, por consiguiente, un recurso con mayor resistencia al cambio climático.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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