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Fiestas estresan a las mascotas

Para evitar que el ruido de los fuegos artificiales afecte a los animales, consulte con su veterinario para calmarlos.

RELLA ROSENSHAIN
rella.rosenshain@prensa.com

21/12/2012 - La alegría con que el hombre celebra las fiestas decembrinas puede traducirse en terror para las mascotas.

El ruido de los fuegos artificiales es un aspecto traumático para ellas. Andrea Guevara, de la Asociación Amigos de los Animales y la Naturaleza, explica que los perros pueden detectar un sonido débil a una distancia entre cuatro y cinco veces mayor que la del ser humano. “Imagina la incertidumbre que les causa un sonido que retumba sus oídos”.

Canes y gatos tienden a percibir con superioridad las frecuencias altas. Al tener los animales tan desarrollada su audición, sonidos tan altos –como los juegos pirotécnicos– tienen una reacción negativa en su sistema nervioso, dice Hirakel Vásquez, de Ángeles de los Animales. “A raíz de este estrés, muchos se alteran, escapan, golpean, atraviesan vidrios o pueden ser atropellados”.

Los fuegos artificiales provocan en los animales palpitaciones, taquicardia, temblores, náuseas, jadeo y salivación excesiva, terror, desorientación, falta de aire y hasta la muerte, enumera Vásquez.

En estos casos, agrega Guevara, es un instinto natural huir y esconderse, “lo vemos en el caso de todas las especies”. Estas fiestas constituyen la temporada más alta en donde se reportan mascotas perdidas o, peor aún, atropelladas o lesionadas, dice Vásquez, por lo que deben estar identificadas con sus plaquitas.

En este sentido, Guevara recomienda que tres horas antes de las 12:00 medianoche de Navidad y Año Nuevo, hora en que normalmente lanzan mayor fuegos artificiales, se le suministre un sedante, ya sea natural o recomendado por el médico veterinario, de manera que la mascota no se vea afectada.

Tener a las mascotas en una habitación con la televisión encendida o con música clásica ayuda a que el ruido pase un poco desapercibido, añade.

En estas fiestas, Guevara tranquiliza a su perra por con un bozal. “Ella se altera a tal punto que le da arritmia y empieza a ladrar corriendo descontroladamente. El bozal la neutraliza”.

Vásquez aconseja que se evite amarrar a las mascotas, pues se han dado muchos reportes de autoestrangulaciones por nervios. “Debemos recordar que al ingresar a nuestro núcleo familiar un perro o gato esto lleva una responsabilidad por el resto de la vida del animal”.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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