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Musicales, industria con raíces

Más de medio centenar de obras de teatro musical se han presentado en las tablas panameñas desde mediados de los años 1970 del siglo pasado hasta hoy.

Verónica Gutiérrez
vgutierrez@prensa.com

06/12/2012 - La mágica combinación del baile, el canto y la actuación, tan gustada hoy día, tuvo sus primeras presentaciones teatrales en el istmo con la llegada de los estadounidenses para la construcción del Canal de Panamá, a comienzos del siglo XX. Así lo afirma el director Bruce Quinn.

“Aunque la onda musical llegó mucho antes. Panamá por sí sola es una tierra musical”, comenta el director de 76 años, quien ha estado detrás de musicales, como Maestra vida, La novicia rebelde, Mi bella dama y Un violinista sobre el tejado, entre otras.

Quinn recuerda que siendo niño veía los ensayos de las obras de teatro en los colegios y casas club de los norteamericanos que como él vivían en el enclave.

No obstante, su primera obra musical en la ciudad fue en español: El hombre de la Mancha, y la produjo Baby Torrijos en 1975.

En ese entonces, los derechos podían costar mil 500 dólares (en la actualidad rondan los 20 mil).

Esa obra fue presentada en el Teatro Nacional, “con gran éxito”, y fue protagonizada por Adolfo Arias, rememora Torrijos, cuyo segundo musical fue La Cucarachita Mandinga (1977), de la autoría de Rogelio Sinán y Gonzalo Brenes. Los protagonistas fueron Juan Carlos Cervantes (ratón Pérez) y Dabaida Conte (la Cucarachita).

Fue esta obra de autores panameños con la que se estrenó como productora Diana Abouganem en 2001. Y el cambio de una década para acá ha sido “abismal”, considera con respecto a la cantidad de obras que se han presentado desde entonces.

Futuro

Actualmente, existen maravillosas oportunidades para los que aman el arte dramático, sin importar su edad, señala Bruce Quinn.

“Hay quienes no son actores, pero aman formar parte de la orquesta, hacer vestuarios, el escenario,la publicidad o preparar el presupuesto”, comenta el director.

En este sentido se han generado más plazas de trabajo, acota Abouganem, y destaca que hacer musicales involucra una gran labor en equipo donde todos se necesitan, desde los actores, hasta los técnicos de luces.

Para la productora, el reto número uno es ofrecerle al público lo que paga por su boleto (que actualmente puede ser entre 20 y 40 dólares). Y es que con el aumento de musicales que se producen cada año, también ha crecido la competitividad, y el público se ha vuelto más exigente.

Para cumplir con las expectativas, la formación de actores, diseñadores de luces y directores, es un punto importante, consideran los directores Bruce Quinn y Edwin Cedeño.

Por su parte, Diana Abouganem piensa que es necesario llegarle también al espectador que no tiene los recursos para comprar un boleto, por eso apela aún más al apoyo del Estado y de la empresa privada.

Creer en lo nacional

Uno de los renglones más caros de una producción teatral son los derechos, coinciden los productores, y contrario a lo que se pueda pensar, no siempre se reciben ganancias.

“A veces se gana, a veces se pierde, a veces sencillamente sales bien librado”, explica Abouganem, quien con el apoyo del Instituto Nacional de Cultura llevó de gira, en 2005, la obra del panameño Jonathan Prosper, Mi lugar favorito, inspirada en las tradiciones del interior. El hecho de que fuera un título desconocido y nacional hizo que fuera más difícil conseguir apoyo, pues a veces se considera más rentable patrocinar un título foráneo.

“La gente piensa que 40 dólares es caro, pero si te vas a Broadway el boleto puede costarte hasta 200 dólares, y la gente dirá, ´ es Broadway´, pero estamos en un país en donde se puede ofrecer igual calidad de funciones”, expresa la actriz y directora Janelle Davidson.

Los MUSICALes EN CIFRAS

5.00

Dólares en promedio costaba un boleto a mediados de los años 1970 del siglo pasado.

244

Personas es la capacidad del teatro En Círculo, el más usado para los musicales.

60 mil

Dólares fue lo que costó la temporada de un mes de ´Un violinista sobre el tejado´ en 2002.

120 mil

Dólares costaron siete funciones de la misma obra musical en 2012.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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