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Objetos de consumo

El cine ha encontrado una manera de financiarse, al introducir productos comerciales como parte de la narración de las películas. Son los ´Product placement´.

DANIEL DOMÍNGUEZ Z.
ddominguez@prensa.com

12/07/2013 - Gerry Lane (Brad Pitt) está en un área restringida dentro de un complejo sanitario, sitio donde ha encontrado la manera de neutralizar el hambre voraz de los muertos vivientes que azotan a la Tierra en Guerra Mundial Z, una producción de 190 millones de dólares.

Lane va a darle la buena nueva al resto de los humanos sanos de la instalación, cuando pasa por un pasillo donde hay una máquina dispensadora de gaseosas. La cámara muestra la marca de una conocida bebida y el personaje se toma aquel líquido como si fuera una ambrosía embotellada y fría.

Se trata del Product placement. En palabras de Jorge F. Gonzalo, de la publicación digital Revista Neutral, es “la introducción de marcas y productos comerciales al hilo de la narración”, un recurso que, dice, “ha dislocado el relato convencional entre el ocio y el consumismo”.

Rodolfo Rivas Rea y Marco A. Vargas Íñiguez, autores del ensayo El product placement en el cine, descubrieron que uno de los primeros casos se dio en 1919, en el filme mudo El garaje, “la compañía Red Crown Gasoline pagó una suma de dinero a cambio de que apareciera el logotipo de la empresa como parte de la decoración del plató”.

El asunto aumentó hasta llegar a las 35 marcas que aparecen en el largometraje La isla (2005) y las 47 marcas utilizadas en Transformers 2 (2009).

El mejor de los Product placement es cuando no parece un anuncio como tal, cuando está encubierto.

¿Por qué? Si el personaje de su película preferida usa un producto, usted como audiencia no entenderá necesariamente que “haya allí un efecto publicitario”, piensa Jorge F. Gonzalo.

El productor Luis Pacheco ve esta propuesta como un vehículo para reforzar una imagen positiva de una compañía y sus productos.

El publicista Stephan Proaño opina que “las imágenes con marcas deben contribuir a la información del lugar, de la época. Cuando la cámara enfoca el contenido de una refrigeradora nos habla de quién vive ahí, cuáles son sus hábitos y su nivel socio/económico”.

El docente José Macías las ve como herramientas que ayudan a darle credibilidad a la historia. “Si hay autos que se transforman en robots como en Transformers, los tienen que poner en un escenario ´real´, una ciudad, con elementos comunes que yo pueda asociar con mi realidad. ¿Cómo lo resuelves? Pones marcas y productos reconocibles”.

Para el cineasta Luis Franco, es “válido para autos, cigarrillos, refrescos, ropa interior, perfumes, ciudades, países, en fin... lo que esté a la venta; que ya sabemos que es casi todo”.

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

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