Está navegando en la edición del Martes 3 de Septiembre del 2013. Para volver a la versión actual presione aquí.

Vivir +

La vida sin olor ni sabor

03/09/2013 - Hay personas que pueden ver el arcoíris y sus magníficos colores, oír los sutiles trinos de los pájaros en las mañanas de verano y tocar las fibras suaves de la piel acolchada de un peluche, pero no percibir el olor de la grama recién cortada ni distinguir el aroma a chocolate caliente o del pan acabado de hornear.

Estas son las contadas personas que padecen de anosmia, un trastorno olfativo que se presenta en el 5% de los habitantes de Europa y Estados Unidos, según un reporte de la BBC.

En Panamá, Antonio Mock, un hombre de 54 años, lleva 14 años desconociendo a qué huele el perfume que lleva puesto.

Su nariz funciona solo para llevar oxígeno a los pulmones; prácticamente, se ha vuelto de piedra a la hora de ejercer su otra responsabilidad: la de oler.

A simple vista la nariz de Mock no parece tener alguna diferencia de la del resto de habitantes, hasta que él mismo cuenta: “Yo no siento el olor del perfume que me pongo. Casi no siento el olor de la comida. Hay situaciones en que la gente no soporta un mal olor y yo ni me doy cuenta”.

Para poder entender por qué un humano carece de dos de sus sentidos (el del olfato y del gusto), la otorrinolaringóloga Usmaila Navarro explica que cuando se pierde el olfato, también se afecta el sentido del gusto. “El sentido del olfato actúa sinérgicamente con el del gusto”.

Lo asegura también la investigación de la BBC con esta cita: “El olfato es responsable del 80% de los sabores que probamos”.

La anosmia es una realidad cercana para al menos 13 panameños, víctimas de la pérdida de su olfato, atendidos en los últimos tres años en el hospital Santo Tomás. ¿Cómo puede un individuo quedar supeditado a la condición de una vida sin olor y sin sabor?

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia S.A.

EDICIONES ANTERIORES