Raíces

Tras medio siglo de la generación de 1960

Temas:

En reciente mesa redonda que organizó la Universidad Santa María La Antigua hubo un enfoque tangencial sobre el significado de la generación universitaria de la década de 1960 y su influencia en los acontecimientos de enero de 1964. Quizás conviene retomar el tema, sobre todo porque en este 2012 se cumplen 50 años de la huelga de agosto-septiembre de 1962, encabezada por el Frente de Reforma Universitaria de ese tiempo.

Desde luego, diversos factores concurrieron al nacimiento de esta corriente estudiantil, empeñada en la eliminación de la Zona del Canal y en el uso nacional de la posición geográfica, y a la que le correspondió vivir momentos especiales en la evolución histórica del país.

Los conflictos de mayo y octubre de 1958 marcaron los rumbos de buena parte de la juventud panameña. La reorganización de la Federación de Estudiantes de Panamá y el conjunto de reclamos sobre las condiciones de la educación llevaron a un enfrentamiento social de imprevisibles proporciones.

Lo que comenzó como una aspiración sencilla y reivindicativa, que hubiera podido resolverse con un ánimo de diálogo por parte del Gobierno, adquirió caracteres gigantescos. El resultado fue que la juventud más despierta se radicalizó y la que se suponía víctima de la despolitización o de falta de inquietudes cívicas se subió al barco del cambio social.

Sin mayo de 1958 no hubiera existido el dramático y valeroso levantamiento armado del cerro Tute. Esta epopeya no se redujo a un intento romántico por reemplazar el sistema, con la inspiración del triunfo de la guerrilla del 26 de julio contra Fulgencio Batista en Cuba, sino que, además, presentó un programa de objetivos, al cual se adhirieron muchas corrientes, animadas por el deseo de hacer sucumbir la política tradicional.

Si se combinan todas estas circunstancias, y con la ayuda esclarecedora del paso de los años, habrá que concluir en que la mesa estaba servida. Lo que faltaba era un método de estudio abarcador con el limitado grado de seriedad y profundización que permitía el fragor de la militancia juvenil de los principales problemas nacionales. A la consolidación de esta inclinación cultural contribuyó alguna literatura revolucionaria que circulaba clandestinamente, también impulsada por las orientaciones del Partido del Pueblo (comunista), que se derivaban del Sexto Congreso Pleno que sus miembros habían realizado en 1956, al que, con todo rigor, se refiere Eligio Salas en el libro de sus memorias publicadas bajo el título Espirales de la vida. En ese congreso surgió una tesis novedosa, distanciada de la comprensión tradicional de estos temas, según lo que predicaban los teóricos del siglo XIX. Lo que se planteaba era que, en un país con las condiciones como las de Panamá, en el cual la economía no había alcanzado grados importantes de desarrollo industrial, la concentración de trabajadores(1) en las empresas era precaria, salvo las bananeras y la cervecería, y que había sectores que todavía atravesaban más bien por una etapa artesanal, lo cual le restaba impulso a sus organizaciones.

De conformidad con este criterio, el caudal juvenil, que ya venía con la simpatía pública desde la década de 1940, con la fundación de la Federación y el Frente Patriótico de la Juventud, debía tener la misión lógica de ocupar el vacío que el sector obrero no podía llenar, con independencia del entusiasmo de sus dirigentes.

Sin embargo, nada se hizo por voluntarismo ni por obcecación ideológica. No hubo una causa exclusiva o determinante que diera lugar al florecimiento de esta generación, algunos de cuyos miembros todavía andan dando que hacer por estos predios. Lo que prevaleció fue la convicción de que el movimiento tenía que ser amplio, sin sectarismo, unitario, íntegro, en el que tenían cabida todas las ideas o conceptos, siempre que coincidieran en los dos objetivos principales: la lucha por la soberanía, incluido el Canal de Panamá, y la eliminación de la pobreza. El primero se ve. Con el segundo, nos quedamos cortos, así que le toca a la juventud de ahora.

•(1) Salas, Eligio. ‘Las Espirales de la vida’. Círculo  Editorial y de Lectura.- 2006. (2) ‘Colaboradores’, se dice ahora. Confieso que no me ha impresionado  ninguna justificación económica, sociológica o gramatical para este reemplazo.

FUENTES:

Editor: Ricardo López Arias

Textos:  Adolfo Ahumada

Fotografías: US National  Archives

Comentarios: vivir+@prensa.com

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