El sospechoso de haber perpetrado el ataque en el mercado de Berlín este lunes era de nacionalidad tunecina y no era la primera vez que había estado en Italia. De hecho, era conocido por las autoridades italianas que lo consideraban un “sujeto peligroso” y “radicalizado”.
Anis Amri había llegado a la isla italiana de Lampedusa en 2011, a bordo de un bote con otros tunecinos, cuando todavía era menor de edad.
Tras pasar por varios centros de acogida de inmigrantes, fue condenado a cuatro años de prisión por haber provocado un incendio junto con otros inmigrantes en uno de los centros de acogida. Luego de cumplir íntegramente la condena en varias cárceles de Sicilia, Amri había abandonado el país.
Mientras tanto las operaciones policiales en Alemania se centran en buscar cómplices que ayudaran a Amri a escapar una vez perpetrado el ataque.
“Estoy muy aliviado de que esa persona ya no represente un peligro para Alemania”, dijo el ministro del Interior alemán, Thomas de Maizière, sobre el sospechoso abatido, en su primer comentario personal sobre lo que ha ocurrido en Milán.
Así avisó de que las investigaciones continúan abiertas para saber si el sospechoso abatido tenía cómplices en Berlín.
De Maizière, quien admitió que su muerte no supone el fin a la amenaza terrorista en Alemania, anunció medidas ulteriores para la seguridad interna del país.“Queremos un país mas seguro”, dijo el ministro al anunciar que el Gobierno buscará nuevas medidas legales en relación con el peligro que podrían representar refugiados sospechosos de simpatizar con Estado Islámico.

