La primera ministra británica, Theresa May, anunció más nombramientos este jueves 14 de julio, en una reforma del gobierno que incluye figuras destacadas de la corriente euroescéptica en cargos internacionales clave.
El más conocido es el nuevo secretario de Exteriores, Boris Johnson, una decisión sorpresiva como nuevo jefe de la diplomacia británica. El exalcalde de Londres fue uno de los líderes de la campaña a favor de abandonar la Unión Europea y es conocido a nivel internacional, pero más por su informal excentricidad y sus características declaraciones poco diplomáticas que por su comportamiento de estatista.
Johnson sugirió en abril que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, albergaba un “desagrado ancestral” hacia Gran Bretaña porque tiene raíces en Kenia.
Johnson dijo estar “muy emocionado” por formar parte del gobierno. Cuando se le preguntó con quién se disculparía primero, dijo que “los Estados Unidos de América estarán al frente de la fila”.
El nuevo secretario del Tesoro, Philip Hammond, aseguró a un mundo desconcertado por la decisión que Johnson –que tendrá entre sus responsabilidades la supervisión de la agencia de espionaje MI6– será un jugador de equipo.
“El gabinete trabaja de forma colectiva y tenemos una serie de personalidades diferentes y una serie de estilos diferentes y una serie de talentos diferentes”, dijo a la radio de la BBC. “El liderazgo y el tono los marcará la primera ministra”.
Menos conocido que Johnson pero al menos igual de importante para el futuro de Gran Bretaña es David Davis, nombrado como secretario de Estado para la Salida de la Unión Europea.
Davis, un veterano legislador que se presentó dos veces a dirigir el partido, es uno de los euroescépticos más acérrimos de la política británica.
También es un rival formidable, como sabe May. Durante años, el libertario Davis ha chocado con May sobre las competencias de las agencias de espionaje británicas. En este momento tiene abierta una demanda contra el gobierno británico en tribunales europeos contra las leyes de vigilancia presentadas cuando May era secretaria de Interior.
Davis ha dicho en el pasado que Gran Bretaña debe adoptar una estrategia “rápida pero medida” en las conversaciones sobre su salida de la UE. Se ha posicionado a favor de invocar el artículo No. 50 del Tratado de Lisboa –el inicio formal de dos años de negociaciones– a principios de 2017.
Hammond intentó emitir un mensaje de calma y prometió este jueves 14 de julio que Gran Bretaña no tendrá un presupuesto nacional de emergencia a pesar de las dudas que pesan sobre la economía tras la decisión del país de abandonar la Unión Europea.
