El presidente estadounidense, Barack Obama, aplicó ayer sanciones a funcionarios del Gobierno de Venezuela, calificando la situación en ese país como una “amenaza a la seguridad nacional” de Estados Unidos.
Caracas respondió de inmediato llamando a consulta a Maximilien Arveláiz, su principal representante en Washington, escribió la canciller Delcy Rodríguez, en Twitter.
Obama prohibió la entrada a Estados Unidos y decretó el congelamiento de bienes y cuentas bancarias a siete funcionarios y exfuncionarios de instancias policiales, militares y judiciales, incluyendo al jefe de inteligencia venezolano, Gustavo González.
Washington aseguró estar “profundamente preocupado por los esfuerzos del Gobierno venezolano para aumentar la intimidación sobre los adversarios políticos” y la “criminalización de la disidencia”. Además, solicitó la liberación de todos los “presos políticos”, entre ellos, docenas de estudiantes.
“Hemos visto muchas veces que el Gobierno trata de distraer sus propias acciones culpando a Estados Unidos o a otros miembros de la comunidad internacional por eventos que suceden en Venezuela”, dijo el portavoz de la Casa Blanca, Josh Earnest, en un comunicado. “Esos esfuerzos reflejan una falta de seriedad por parte del Gobierno para manejar la grave situación que enfrenta”, agregó.
‘Un paso agresivo’
El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, aseguró que su homólogo estadounidense, Barack Obama, ha dado el paso “más agresivo” de la historia de su país contra Venezuela después de que Washington declarase una “emergencia nacional” por el “riesgo extraordinario” de la situación del país caribeño para la seguridad de Estados Unidos.
“El presidente Obama ha dado el paso más agresivo, injusto y nefasto que jamás se haya dado contra Venezuela”, afirmó Maduro en una declaración desde el Palacio de Miraflores acompañado de todos los miembros de su Gobierno y del alto mando militar.Maduro denunció que el gobierno estadounidense decidió asumir personalmente la tarea de derrocarlo ante la incapacidad de sus opositores locales para desestabilizar a su administración, plan que según él fue trazado por Washington.
“El golpe de Estado, (que) factura gringa tiene, ha sido derrotado y ante la derrota del golpe de Estado y la incapacidad de los agentes estadounidenses (sus opositores locales), figuras políticas de la oposición, los Estados Unidos de Norteamérica y el presidente Barack Obama, representando a la elite imperialista de Estados Unidos, ha decidido pasar personalmente a cumplir la tarea de derrocar a mi gobierno, intervenir Venezuela, a controlarla desde el poder estadounidense”, dijo Maduro en un mensaje a la nación transmitido en cadena de radio y televisión”.
