El peso de recordar

El argentino Leopoldo Brizuela analiza el valor de analizar el pasado, desde el presente, con su novela ´Una misma noche´. +2b

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Leopoldo Brizuela (La Plata, Argentina, 1963) tenía 13 años cuando los militares entraron con violencia en su casa.

Sus padres fueron conducidos a distintas habitaciones para ser interrogados, pues en la Argentina de mediados de 1976, tras la detención de la presidenta Isabel Perón, cualquiera era sospechoso de ser sedicioso de acuerdo con los dictámenes de los miembros de la Junta Militar.

La reacción del hoy escritor fue ir a la sala de su hogar a tocar el piano mientras toda esa dantesca experiencia ocurría ante sus ojos.

Nadie entre los vecinos de la cuadra movió un dedo para ayudar a su familia.

Salto en el tiempo. En 2010, unos ladrones ingresaron a una de las residencias del barrio donde vive Brizuela en la ciudad de Buenos Aires y los vecinos, incluyéndolo, tampoco hicieron nada para enfrentar esta situación.

¿Por qué los seres humanos reaccionan así ante algunos hechos de peligro? ¿Es por miedo, preocupación o qué otro motivo los mueve? No lo sabe.

Después de traer del pasado esta dupleta de recuerdos comenzó a escribir con la ilusión de encontrar respuestas a sus preguntas y no paró por varios meses hasta que terminó Una misma noche, obra que obtuvo en marzo pasado el Premio Alfaguara de Novela 2012, que trae consigo una recompensa de 175 mil dólares.

“La reacción fue bastante parecida en cada uno de los casos. Todos sentimos algo raro en aquellas noches, pero nadie llamó a la policía ni marcó al 911, ni alzó una mano”, plantea vía telefónica, desde Argentina, Leopoldo Brizuela, en exclusiva para el diario La Prensa.

LA MEMORIA

“El pasado y la memoria no son lo mismo”, indica cuando se le interroga si hay más semejanzas que diferencias entre una y otra.

El pasado es lo que ocurrió y la memoria es lo que uno recuerda de cómo fue todo, opina quien estudió Letras en la Universidad de La Plata.

Una misma noche, indica el también poeta y traductor, no se reduce a retratar a sus padres o a sus vecinos, ni mucho menos de acusarlos de algo en particular, sino más bien entender comportamientos de distintas personas reales e imaginadas.

Hace unos meses habló en televisión sobre el poeta y ensayista Jorge Luis Borges (1899-1986), por lo que releyó la obra de su compatriota y colega.

En ese volver a consultar sus páginas descubrió el sentido de la memoria borgiana que planea por el parecer del protagonista central de Una misma noche, quien trata de comprender, desde el presente, el proceder de sus adultos durante el régimen militar argentino.

“Quería estudiar qué pasa con estos actos, muchas veces pequeños, que sin uno saberlo lo marcan para siempre, que te definen posteriormente como persona”, anota Brizuela, quien redactó su primera novela, Tejiendo agua, a los 17 años, y con la que obtuvo el Premio Fortabat en 1985.

La idea de Una misma noche era entender cómo reacciona una persona común y corriente ante un reto lejos de lo cotidiano.

“Era estudiar la reacción del ciudadano en situaciones que no puede entender en el momento” y de cómo el recuerdo puede ser narrado, cambiado y evaluado de acuerdo a quien le preguntes.

En Una misma noche quería, además, ofrecer una visión que no fuera maniquea de la historia de su patria. Tampoco era cuestión de hablar de víctimas y victimarios, sino de darles a todos una voz y ofrecerles una oportunidad de defender sus puntos de vista. “Era tratar de reflejar todas las versiones posibles”, recalca quien es colaborador habitual de los diarios argentinos El Clarín y La Nación.

“Esta obra habla de la relación entre padres e hijos, de la sociedad, de la culpa, la violencia, la dignidad, las víctimas y los verdugos... Y lo hace con contención, modestia y una potencia narrativa increíble”, afirmó la escritora Rosa Montero, presidenta del jurado del premio Alfaguara 2012.

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Un amigo le dijo que el narrador chileno Roberto Bolaños (1953-2003) comentó en una ocasión que una buena historia era aquella que no le contabas ni a tu propio sicoanalista.

La reacción de los vecinos en 1976 y 2010, incluyendo su recital de piano, no lo había compartido Brizuela con su sicoanalista. Prueba de que era un asunto con potencial fue obtener el Alfaguara de Novela.

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