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Martinelli reina en Panamá

‘Martinelli está ejerciendo los amplios poderes que detenta como Presidente mientras presiona para influir en otras instituciones del Estado como la CSJ, la Asamblea Nacional y el Ministerio Público’, advirtió Stephenson. Los propios diputados de la Alianza, tanto del panameñismo como del propio Cambio Democrático, susurraron a la Embajada que cuando llega un proyecto del Ejecutivo, ellos no tienen la fuerza para negarse a aprobar.

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YASMINA REYESyreyes@prensa.com

“La personalidad fuerte de Martinelli y su poco compromiso con el ‘imperio de la ley’, una presidencia ‘hiperpoderosa’ y los altos niveles de aprobación pueden convertirse en una combinación que erosione las instituciones democráticas panameñas”, advirtió la exembajadora Barbara Stephenson a Washington en el cable 225997, filtrado por Wikileaks y entregado a La Prensa.

El vaticinio se cumplió. Los acontecimientos actuales dejan en evidencia que la institución democrática peligra tal como los oficiales de la Embajada vislumbraran con preocupación ya desde el inicio de la administración Martinelli.

El 18 de septiembre de 2009, apenas transcurridos tres meses y medio de la “entronización” de Ricardo Martinelli como el presidente de la República, Barbara Stephenson, entonces embajadora de Estados Unidos de América en Panamá, reportó a Washington: “Martinelli está ejerciendo los amplios poderes que detenta como Presidente mientras presiona para influir en otras instituciones del Estado como la Corte Suprema de Justicia, la Asamblea Nacional y el Ministerio Público”. CAUSA DE PREOCUPACIÓN

Si bien la exembajadora estadounidense tenía muy claro que el sistema de gobierno panameño es eminentemente presidencialista, también había dado una leída a la Constitución Nacional que con todas sus letras habla de tres poderes (Ejecutivo, Legislativo y Judicial) independientes que deben trabajar separada aunque armónicamente. Sin embargo, su análisis sumó las debilidades del sistema a la personalidad del nuevo Presidente.

DOS MÁS DOS

“El poder de Martinelli sobre esas instituciones [Órgano Legislativo y Órgano Judicial], en teoría, independientes está basado en el propio sistema político panameño, la visión que Martinelli tiene de su autoridad y su fuerte personalidad. Mientras muchas de las movidas de Martinelli han tenido un masivo respaldo popular, esta concentración extrema de poder en las manos de un hombre, junto con su intento de involucrar a la Embajada en actividades ilegales [las escuchas no autorizadas tanto de rivales políticos como de “aliados” y “amigos”], así como los reportes de intimidación a autoridades judiciales (exprocuradora general de la Nación Ana Matilde Gómez), son causa de preocupación por la estabilidad de las instituciones democráticas a mediano plazo”.

Cuatro meses después de ese despacho, el 19 de enero de 2010, el subjefe de la misión diplomática, el ministro consejero David Gilmour, reportó: “El presidente Martinelli ahora controla los órganos Ejecutivo, Legislativo y Judicial del Gobierno”. Y a pesar de que la sociedad civil y los medios de comunicación están en pie de guerra, “ahora está en pos de tomarse la Procuraduría General de la Nación, a cargo de Ana Matilde Gómez (nombrada por Martín Torrijos), la última institución que permanece independiente”.

Para la Embajada estadounidense las señales fueron evidentes desde el día uno y así lo advirtió a su gobierno. “El día de su investidura, Martinelli dejó claro cuál sería su estilo de gobierno con su promesa de gobernar “con firmeza y sin delicadezas”, es decir, con mano dura y sin preocuparse demasiado por “legalismos”. FICCIÓN INTELECTUAL

La Asamblea Nacional y la Corte Suprema de Justicia han sido apéndices del Presidente de la República en varias administraciones, pero en esta se ha acentuado más.

La diplomática, quien describió la situación con un tono de alarma, apuntó también cuáles son los puntos vulnerables del sistema.

“La Corte Suprema y la Procuraduría dependen de los presupuestos elaborados por el Ejecutivo y pagan un precio por tratar de mantener a raya a un presidente poderoso. En última instancia, el Presidente nombra a los magistrados, lo que le da la posibilidad de ubicar a sus aliados y allegados en esos puestos. Pero el poder de Martinelli, en estos tiempos, va más allá de lo que le autoriza la Constitución.”

El asunto del nombramiento e influencia en la Corte Suprema es clave en la ecuación dado que los magistrados de la CSJ son los únicos que tienen competencia para investigar y juzgar a los diputados; y estos son los autorizados a investigar y juzgar a los magistrados de la CSJ. Ello quedó en evidencia en el caso Cemis.

Siempre se puede decir que los reportes de la Embajada de EU son producto de las percepciones de sus oficiales “contaminadas” por las infidencias de fuentes “interesadas”. Sin embargo, hay hechos que dejan poco lugar a la duda.

Bajo la presidencia de José Muñoz (2010-2011), miembro del partido Cambio Democrático (CD), la Asamblea Nacional aprobó en tercer debate 117 proyectos de ley, de los cuales 93 (79.49%) fueron iniciativa del Ejecutivo y únicamente 20 de ellos (17.09%) fueron desarrollados y propuestos por el propio Órgano Legislativo; 2 (1.70%) fueron propuestos por el Órgano Judicial y otros 2 fueron presentados por la sociedad civil organizada.

En el periodo anterior, presidido por el panameñista José Luis Varela, se aprobaron en tercer debate 69 proyectos de ley; 42 (60%) fueron presentados por el Ejecutivo; 20 (28%) por diputados y 12 por el Órgano Judicial y la sociedad civil organizada. Los propios diputados de la Alianza, tanto del panameñismo como del CD, susurraron a la Embajada que cuando llega un proyecto del Ejecutivo ellos no tienen la fuerza para negarse a aprobar o, siquiera, para modificarlo. El diputado José Blandón (panameñista) dijo a los oficiales de la embajada que los miembros del Gobierno no saben cómo trabaja la Asamblea y hacen demandas irracionales a la bancada de gobierno.

Si bien los panameñistas tienen serias quejas, las que salen de las filas del propio CD son las más elocuentes.

Stephenson dejó constancia de ello al reportar que “durante una serie de reuniones con diputados del CD y del Partido Panameñista, varios de sus líderes expresaron su apoyo a Martinelli, pero subrayaron la debilidad constitucional del Órgano Legislativo frente al Ejecutivo.

[José] Muñoz y sus colegas admiten que la Asamblea es demasiado débil para oponerse a Martinelli. Muñoz expresó que a él no le gustan los nombres que están circulando como nominados a la Corte Suprema de Justicia, pero dijo que no hay nada que puedan hacer para detenerlo”. Y, como corolario, reconoció que sería sumamente peligroso para la democracia panameña que Martinelli se encuentre en una situación en que no tiene una oposición fuerte.

Consultado, el diputado CD aseguró que “jamás” tuvo una reunión con la exembajadora Stephenson, “jamás, jamás”. Sin embargo, recuerda que varios diputados, entre ellos el diputado [Alcibiades] Vásquez, “fuimos a la casa creo que del señor [Brian] Naranjo, a un almuerzo, y en la conversación se habló de diferentes temas.

En cuanto a la independencia del Órgano Legislativo “le dije que tiene que llegar el momento de que la Asamblea tenga su propio presupuesto, su propia independencia, y yo creo que vamos evolucionando hacia ese camino, también dije que la democracia se fortalece a la medida que en un país exista una oposición fuerte. Es que para existir una democracia debe haber balance”. “Creo que mis palabras fueron mal interpretadas. Creo en la separación de poderes, que cada poder tenga la fortaleza para que exista un balance”.

El reconocimiento de impotencia de Muñoz le fue reconfirmado a la exembajadora Stephenson por el diputado Alcibiades Vásquez (panameñista y vicepresidente del partido), quien “dijo que la Asamblea no es una institución independiente, basado en que no tienen un presupuesto autónomo y el control del Ejecutivo sobre él”.

FRENTE JUDICIAL

Las presiones provenientes del Ejecutivo, y que resienten los diputados, no se limitan al palacio Justo Arosemena, los arietes también le tienen sitio al Palacio de Justicia Gil Ponce.

Casi desde el día en que comenzó su mandato, Martinelli ejerció presión sobre la CSJ en donde aún no tenía aliados. Eso no lo detuvo según le confió el entonces magistrado Adán A. Arjona a la exembajadora Stephenson.

El 22 de julio de 2009 la Corte Suprema de Justicia decidió reabrir el largamente estancado caso Cemis que involucra a dos magistrados [Cigarruista y Spadafora, nominados por la presidenta panameñista Mireya Moscoso] y a muchos de los líderes del PRD en un escándalo de sobornos.

El 26 de agosto de 2009, Arjona le contó a oficiales de Política de la Embajada de EU que “el presidente Martinelli personalmente llamó a cada uno de los nueve magistrados de la Corte para presionarlos a votar a favor de la reapertura del caso de corrupción en que al menos 30 miembros del Partido Revolucionario Democrático (PRD) están implicados”.

El entonces magistrado Arjona se quejó de que “esto no tenía precedentes y que Martinelli estaba actuando más como un rey que como el presidente de una democracia. Añadió que dada la debilidad de las instituciones panameñas, sería muy difícil detenerlo e impedir que abuse de su autoridad”.

Arjona aseguró que Martinelli incluso le pidió a él que apoyara las gestiones del gobierno de cambiar los términos de los contratos con las compañías generadoras de electricidad, incluida la compañía estadounidense AES. Según el reporte que la Embajada enviara a Washington “Arjona dijo que la Corte podría no defender a esas compañías frente a esta clase de presiones y tendrán que recurrir a la Embajada”.

Según Arjona le dijera a la exembajadora, Martinelli le pidió su apoyo por el “caso eléctrico” porque llegaría a la Sala III (Contencioso-administrativa) si la compañía estadounidense AES retaba los cambios unilaterales a los términos del contrato. Arjona admitió que le aseguró su apoyo a Martinelli. Según el cable le hizo notar al “oficial de Política de la Embajada que los otros miembros de la Sala son tan débiles y corruptos que Martinelli saldría con la suya de todas maneras”.

El reporte enviado a Washington dice que Arjona describió a Martinelli como “un Chávez” que no quiere que nadie lo contradiga y que desea ser libre para hacer lo que le plazca. Lo paradójico es que las acciones destinadas a supuestamente “defender los intereses de los consumidores panameños”, según Arjona, Martinelli las justificaba “diciéndole a la gente que actuaba siguiendo instrucciones de la Embajada de Estados Unidos”.

GóMEZ, EN LA MIRA

Los cables filtrados de la Embajada estadounidense también dan cuenta de los esfuerzos del gobierno Martinelli por cazar a la Procuradora general de la Nación, nombrada para un periodo de 10 años por el presidente PRD Martín Torrijos.

La exembajadora Stephenson reporta: “en semanas recientes, el zar anticorrupción, el primo de Martinelli Fernando Núñez Fábrega, ha atacado a la procuradora Gómez por fallar en la persecución de la corrupción de alto nivel”.

El gobierno CD-Panameñista invistió a Núñez Fábrega con poderes para investigar denuncias de corrupción, enfrentando a ambos funcionarios y, como reportara Stephenson “alimentando los insistentes rumores de que Martinelli quiere que Gómez salga para nombrar su propio Procurador”.

Sin embargo, el 4 de septiembre, ante los insistentes rumores, el vicepresidente y ministro de Relaciones Exteriores, el panameñista Juan Carlos Varela, le dijo a la exembajadora que el Gobierno había decidido suspender las presiones para que Gómez renunciara. Aunque las presiones seguían firmes –según le dijera el diputado PRD Leandro Ávila a oficiales de la Embajada— para que investigara y abriera procesos contra miembros de alto perfil del PRD.

Ávila expresó a los estadounidenses su confianza de que la Procuradora no cedería a las presiones para desatar una persecución política. “Gómez tiene carácter y es independiente (…), ella se puede convertir en una poderosa fuerza independientes que equilibre la fuerza del Ejecutivo”.

Pese a los descargos del Gobierno, las sospechas no deben haberle parecido del todo descabelladas a la exembajadora, dado que el exmagistrado Arjona le había dicho: “Martinelli se quiere deshacer de Gómez” y que le había ofrecido el trabajo a él, aunque tres días después de haberle confiado que se desharía de Gómez, se volvió a encontrar con Martinelli y este —en un estado que describió como ‘delirante e incoherente’— se quejó de que los periódicos estaban reportando falsedades de que quería remover a Gómez, y aseguró que no tiene ningún problema con la procuradora”.

ELIGIENDO LADOS

Los informes que llegaban a la sede diplomática de EU parecen haber convencido a la exembajadora de qué lado apoyar: el suyo.

“Dada la importancia estratégica Panamá-EU, la Embajada cree que es necesario evitar identificarse demasiado con Martinelli y dejar muy claro el respaldo a las instituciones democráticas como un todo.

Sin debilitar la cooperación con el Gobierno de Panamá en nuestra agenda común, la Embajada está dejando claro el punto al reunirse con figuras de la oposición y apoyando los llamados que se hacen para fortalecer la independencia judicial y subrayando nuestro trabajo con los grupos de la sociedad civil. Nuestro mensaje a los contactos locales será que el Gobierno de EU apoyará el fortalecimiento de las instituciones democráticas de Panamá para asegurar su habilidad de convertirse en un país del primer mundo.”

Lo que confidencialmente reportaba la embajada norteamericana a Washington entre 2009 y 2010 lo decía públicamente la Fundación para el Desarrollo de la Libertad Ciudadana, en su informe de 2010. “No existe, actualmente en Panamá, un clima de independencia judicial ni en el Ministerio Público, ni en el Órgano Judicial, lo cual es fundamental para que exista confianza de los ciudadanos en que sus denuncias y reclamos serán tramitados y decididos objetivamente”.

Magaly Castillo, entonces directora de Alianza Ciudadana Pro Justicia, dijo en marzo de 2010 ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos que la justicia panameña sigue siendo “selectiva, poco transparente y cada vez más politizada, mediatizada por los poderes Legislativo y Ejecutivo y afectada por la corrupción”.

Esa afirmación está vigente hoy, sostiene Víctor Lewis, de la Alianza Ciudadana Pro Justicia, porque las cosas no han cambiado, al menos no para mejorar. La derogación del decreto de autorregulación para la elección y designación de los magistrados de la CSJ fue un cambio en retroceso. Lo que se había avanzado con él, se perdió. NO ES NUEVO

Las tentaciones de los presidentes panameños de influir en las decisiones y el trabajo de los otros dos poderes del Estado no son nuevas.

Cuando Juan Carlos Varela aún luchaba por liderar el Partido Panameñista, le hizo una confidencia al exembajador William Eaton que este compartió con Washington en el cable 105433 del 24 de abril de 2007. Varela, hablando de la corrupción y la intromisión de la política en la justicia, dijo: “Los expresidentes Mireya Moscoso y Ernesto El Toro Pérez Balladares, superando las barreras partidistas, se han beneficiado de los negocios turbios, y a través de sus nominados en la CSJ, controlan la Corte”.

Durante la administración de Martín Torrijos, su primer vicepresidente Samuel Lewis Navarro recibió unas quejas de la Embajada sobre supuestos intentos de manipular un caso en perjuicio de la empresa norteamericana Panama Canal Railroad. Según el reporte del exembajador Eaton, Lewis Navarro habló con Torrijos “quien se puso en acción” según las palabras citadas por el informe a Washington. Ante ello, Eaton comentó: “Claramente Torrijos tiene influencia sobre la Corte, a pesar de sus alegatos de que no”. (Ver detalles en el cable 47214 desglosado en la entrega de 25 de mayo de 2011). El caso emblemático del juego de manipulación y colusión entre los tres órganos del Estado ha sido el infame Cemis que hizo coincidir intereses de políticos de signos no solo diferentes sino opuestos (PRD y Panameñistas), y los norteamericanos estaban muy conscientes de ello.

Los acontecimientos recientes en la política criolla hacen evidente el delicado momento que atraviesa el país, la pregunta es cuánto más llegarán a materializarse los oscuros vaticinios de Clayton.

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