‘Panamá puede convertirse en centro de resolución de conflictos de América’

Muchas disputas marítimas, comerciales y ambientales pueden ser resueltas sin llegar a los tribunales.

especialistas. Al Amado y Frank Evans, jefe del Proyecto Latinoamericano y director fundador de The Frank Evans Center for Conflict Resolution de Texas, respectivamente. especialistas. Al Amado y Frank Evans, jefe del Proyecto Latinoamericano y director fundador de The Frank Evans Center for Conflict Resolution de Texas, respectivamente.
especialistas. Al Amado y Frank Evans, jefe del Proyecto Latinoamericano y director fundador de The Frank Evans Center for Conflict Resolution de Texas, respectivamente.

Panamá tiene potencial para convertirse en el centro de resolución de conflictos de América y un núcleo de la cultura de paz que desde hace más de 25 años se viene desarrollando en el mundo.

Con esta convicción en mente y dispuestos a persuadir a la mayor cantidad de panameños posible de que tienen ante sí una "oportunidad de oro", Frank Evans y Al Amado visitaron el país la semana pasada y participaron el miércoles en la Conferencia de las Américas, en la Ciudad del Saber.

Son voceros de The Frank Evans Center for Conflict Resolution del Colegio de Leyes del Sur de Texas, una institución académica sin fines de lucro que se ha distinguido por entrenar negociadores profesionales ( www.stcl.edu).

Ambos han dedicado sus vidas a la consolidación del sistema de resolución de conflictos que, con mecanismos como el arbitraje y la mediación, soluciona cada vez más disputas comerciales, ambientales, comunitarias y marítimas en todos los rincones del planeta.

¿Qué países de Latinoamérica tienen los sistemas de resolución de conflictos más desarrollados y qué posición tiene Panamá en ese ranking?

FE: –Argentina tiene un fuerte centro de mediación y arbitraje y mucha gente ha sido bien entrenada allí. México es otro líder en la región, cuenta con un marco legal muy bueno, incluso más avanzado que el que hay en Estados Unidos. Y yo ubicaría a Panamá cerca de los punteros, por estar tan receptivos a estos procesos, por tener una mente abierta respecto a ellos, por lo convencidos que están de las ventajas del sistema. Aquí las herramientas no están muy desarrolladas, pero hay una cultura abierta. Y es más fácil proveer la educación y el entrenamiento cuando ya existe la cultura.

AA: –Panamá tiene la cultura y las leyes, lo que falta es la capacitación. Y ese es un ambiente muy favorable para lo que nosotros hacemos, porque no tienes que entrar a crear el sistema, ya la ley existe. Solo tienes que proveer la capacitación para que la gente utilice la herramienta efectivamente.

–Aquí hay una Ley de Arbitraje desde hace años, pero poca gente la usa. Son pocos los empresarios que incluyen en sus contratos disposiciones arbitrales basados en esa ley ¿Qué recomendaría al Gobierno para lograr que la legislación no quede en letra muerta?

FE: –Se puede comprometer más a la ciudadanía con el uso de la resolución de conflictos, el arbitraje y otros procesos ADR (Alternative Disputes Resolution). El Gobierno puede requerir, exigir por ley, el uso de estos programas, pero también puede sencillamente facilitar el uso de estos. Ese es el mejor escenario, que las decisiones pueden ser tomadas por los ciudadanos voluntariamente, sin necesidad de que se les impongan por decreto. La mediación es uno de esos procesos que no se decretan y por eso es uno de los más populares y difundidos.

¿Cuál es la clave de esa popularidad?

FE: –El hecho de que el poder queda en manos de la gente. El mediador ayuda a las partes facilitando la comunicación entre ellas, pero la decisión final queda siempre en manos de las personas que tienen el problema, no en el mediador.

–Ustedes se reunieron con la procuradora, Ana Matilde Gómez. ¿Podría darnos detalles de sus planes?

FE: –La Procuradora tiene mucho interés en expandir la mediación en Panamá para resolver problemas de negocios y medioambientales. Y tiene el deseo de usar la herramienta educativa para promover el sistema. En su oficina, por ejemplo, quiere que las personas que están frente al público sean educadas para que el sistema resulte más cooperativo y más abierto a la resolución de conflictos. Y es allí donde una institución educacional como nuestra escuela de leyes de Texas puede dar apoyo. También quiere hacer más accesibles y económicos estos procesos de resolución de conflictos. Y el uso de estos procesos ayudaría a descongestionar la administración de justicia aquí.

¿Podrían popularizarse aquí los arbitrajes a bajos costos?

AA: –Muchas personas nos han expresado que hay problemas en el acceso a servicios de arbitraje para lo que llamaríamos "conflictos mínimos", es decir, conflictos que involucran mínimas cantidades de dinero. Dicen que el costo de un arbitraje en Panamá es muy alto y que por eso, en el presente, los que utilizan el servicio son las empresas grandes. Se está buscando expandir el acceso, los procesos y conocimientos del sistema, para que también pequeñas empresas y otros ciudadanos puedan beneficiarse.

¿Qué se necesita para alcanzar ese objetivo?

FE: –Los panameños ya se están involucrando más en los procesos de arbitraje y están teniendo una oportunidad de oro para desarrollarlos. Es posible que para cumplir el objetivo se tengan que cambiar unas leyes, modernizarlas o expandirlas. Las leyes relacionadas con mediación y el arbitraje deben ser analizadas y adecuadas a estas nuevas circunstancias. Es útil, por ejemplo, tener leyes que promuevan la mediación y la resolución de conflictos desde la escuela primaria y secundaria. El fruto de esa educación que se impartirá, se vería al cabo de 10 ó 20 años, cuando la gente empiece a poner en práctica en sus profesiones los conocimientos y valores que recibió en la escuela.

¿Cree que el diálogo por la Caja de Seguro Social puede considerarse un buen ejemplo de un exitoso proceso de resolución de conflicto o más bien lo contrario?

FE: –No podría responder esa pregunta porque desconozco los detalles del proceso. Pero sí le puedo decir que los procesos de resolución de conflictos de los que hemos hablado pueden ayudar a resolver ese tipo de problemas sociales.

AA: –Uno de los modelos que estamos desarrollando es el que llamamos "Resolución de conflictos en la comunidad entre partes con distintos intereses". En ese modelo, las mismas personas que tienen los conflictos informan al mediador qué problemas tienen y qué sistemas desean implementar para resolverlos. Ellos mismos ayudan a diseñar el sistema de resolución. El mediador solo los ayuda a diseñarlo cooperativamente, lo cual facilita la resolución de la disputa y compromete a las partes. Eso es distinto a lo que normalmente sucede, que es que alguien les da un proceso y les dice eso es lo que van a usar para salir del problema.

Hablemos del Centro de Arbitraje Marítimo que se intenta levantar en el país, con Compite Panamá. ¿Qué se puede esperar de esa iniciativa?

AA: –La Asociación Panameña de Derecho Marítimo tiene interés en desarrollar ese centro y en saber qué podemos ofrecer nosotros al proceso. Nosotros también queremos colaborar con ellos . La Autoridad Marítima de Panamá también tiene interés en el desarrollo de ese centro. Hay mucho comercio que pasa por Panamá y, sin embargo, los conflictos de ese comercio se resuelven en Londres o en Singapur, no aquí. Todo ese negocio que se pierde en otros centros internacionales se podría traer a este país.

¿Qué hace falta para poner en marcha el centro?

AA: –Número uno: el sitio. Número dos: la capacitación. Y allí es donde nosotros podemos colaborar.

¿Por qué ve a Panamá como el lugar perfecto para un centro de arbitraje de América?

FE: –Su ubicación geográfica es un privilegio y la cultura de este país es la clave. Eso que han desarrollado históricamente, esa neutralidad que han sabido mantener y esa vocación por el beneficio del mundo los convierte en un país muy especial. Eso es algo muy bueno para desarrollar la sede de la cultura de paz de las Américas. Además, tienen las conexiones históricas con Estados Unidos y las facilidades que brindan las instalaciones de la Ciudad del Saber, que sería una buena sede para el centro.

FRANK EVANS

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