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05 dic Tulas y totumas

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¿Ha probado alguna vez un guacho en TOTUMA, o un buen chicheme recién hecho, sacado de la olla todavía hirviente y servido en un CALABAZO? Has brindado en una boda con chicha de maíz nuevo, ligeramente fermentado y servido en un COQUITO?  Los tres recipientes son uno solo: CALABAZO. Originario de América, es uno de los artículos indígenas más característicos que han sido poco estudiados, aunque fueron reportados por los conquistadores españoles como artículos de uso común entre la población.

ALGO DE HISTORIA

En Mesoamérica, especialmente en Guatemala, Nicaragua y el Salvador, se les conoce como JÍCARA. En estos países, los indígenas los utilizaron como recipientes rituales para el consumo del chocolate, brebaje producido del árbol del cacao. Ellos decoraban la superficie de la jícara con motivos de la naturaleza, utilizando cera y minerales especiales.  En Guatemala, el español transformó la simple jícara indígena en un artículo de lujo al agregarle asas y pie de plata para convertirlas en copas de consumo del chocolate. Fueron artículos tan apreciados, que llevaban el nombre de sus dueños y eran mencionados en las herencias familiares.

El nombre JÍCARA es de origen indígena (México: xicalli ) y el término CALABAZO es de origen español. En Panamá, se utilizó mucho el nombre de jícara entre los campesinos hasta mediados del siglo XX pues varios recuerdan las palabras JÍCARA y JICARERA, ésta última, el equivalente al tinajero que tiene tablillas para colocar el recipiente antes mencionado. El nombre también perdura en la toponimia panameña: Jicarón y Jicarita, dos islas del Golfo de Montijo en la provincia de Veraguas.

Durante el mestizaje hispano - indígena la utilidad del calabazo perduró a pesar de la importación de vasijas de metal o de cerámica. La TOTUMA siguió utilizándose en sus múltiples maneras:  en la cocina como utilería doméstica, como instrumento musical para confeccionar las maracas o sonajeros, como unidad de medida para el trueque o la venta de alimentos y hasta máscaras para las danzas del Corpus Cristi.  La flor y la pulpa del árbol se usan en medicina tradicional, y su madera es útil en carpintería.

He aquí una muestra de los diferentes usos en la población de La Colorada, distrito de Santiago, provincia de Veraguas:

“Había platos de palo, cucharas y cucharones de calabazos y ollas de barro de distintos tamaños...... Otro tipo de vasija era el coco de calabazo, utilizado para llevar el almuerzo a las peonadas y las juntas, el coquito y la totuma se usaba para tomar agua, chica, café y otros usos..... El colador era confeccionado de calabazo y lo utilizaban para colar la miel y chicha..... La comida era servida en platos de palo con cucharas de calabazo bien limpias..... “

El uso de la TULA también se reporta en Centroamérica, (en Guatemala le llaman tole). El campesino de ésta área la utiliza de la misma manera que en Panamá: por su forma y gran tamaño sirve para guardar líquidos especialmente durante las travesías por el campo. Las más pequeñas y alargadas se han utilizado en la confección de instrumentos musicales como las marimbas de Guatemala y la churuca o güiro en el Caribe y Panamá.

Al calabazo redondo grande de más de 30 centímetros de diámetro se le llama bangaña:  una vasija grande para contener agua y que se utiliza para bañarse. Las tulas de igual forma y tamaño pueden ejercer la misma función.

La aparición de la cerámica, el vidrio y el plástico en todas sus versátiles formas, ha eliminado el uso doméstico del CALABAZO y la TULA en nuestro país. Sólo se utilizan en los campos cuando no hay dinero para procurarse de los primeros.

(Este artículo es una gentil colaboración de Dolores Cordero Pérez. Catedrática. Univ. de Panamá;  y Alfredo Reyes González. MSc. Botánica. Docente Univ. de Panamá)

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