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26 feb El calabazo escolar

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Mañana, para desgracia de muchos niños y felicidad de sus padres, se inicia un nuevo año escolar.   Me disculpan la intro medio tétrica, pero aplica por lo menos en los casos que vivo (mis dos hijos) que sufren de "estrés pre-escuelas".

Pero como yo soy mamá, y ando en el lado de la felicidad, aprovecho para también poner contento mi lado docente compartiendo con ustedes una iniciativa del Biomuseo, el Instituto Smithsonian y PRORENA.   Estos últimos tienen entre sus múltiples funciones preservar y promover árboles nativos de Panamá.   Con las tres instituciones me zurré el lomo para hacer nuestro conjunto proyecto "Arboles de Panamá y del Neotrópico".   Y como el lomo no se zurra por gusto, quedé con el buen "feeling" por los árboles, amén de insistir en su conexión con la educación.  Es por eso que desde hace tres años entregamos a las escuelas del programa educativo Aprendo una plantita que concretice esta conexión.

El primer año fueron arboles nativos.  El año pasado, el segundo año, entregamos plantones de flor del espíritu santo gracias a una cortesía de la embajada de Taiwán.  Toda una odisea, pues resulta que ellos son los únicos autorizados en su vivero de reproducir nuestra flor nacional.   Este año 2012, impulsada por el espíritu del folclore, decidí repartir totumas o calabazos.  ¿Por qué?  Para matrimoniar dos intereses claves para el país:  la conservación del medio ambiente, y del patrimonio cultural inmaterial.  Con los totumos, los chicos podrán hacer artesanías en su escuela.  Mínimo, ¡darse cuenta de los DIFICIl que es hacerlas!   Yo lo intenté, y agarré mucho respeto a los totumeros panameños.

Le pedí a Rivieth, quien se encarga del vivero de PRORENA, sembrar las planticas de calabazo hace más de un año.  Si, ya se, soy ASI de organizada... Pero es que las cosas a última hora usualmente no dejan huella.   Jamás hubiera encontrado un vivero común y corriente que plantara calabazos, pues no es un árbol comercial.  Pero Rivieth y PRORENA fueron mi salvación, porque fuera de que saben muchísimo de su área, tienen los dedos más verdes que he conocido.  ¡Sus plantones son espectaculares!

Como la planta no tiene sentido sin su explicación, se trabajó en una volantita que explica la parte botánica del árbol además de su uso artesanal.  Aquí fue instrumental la mano y la mente de Adriana Sautú, encargada del programa educativo del Biomuseo.  Mil gracias también a los profesores Dolores Cordero y Alfredo Reyes, de la Universidad de Panamá.   y  Como no puedo compartir con todos los lectores la plantita, por lo menos lo hago con la volante.  ¡Que la disfruten!  ¡Y feliz año escolar 2012!

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