Proyecto folclore Proyecto folclore

05 jul En defensa del patrimonio nacional

Temas:

En días pasados me "colé" a escuchar una interesantísima disertación sobre Turismo y Patrimonio, a cargo del doctor Juan Carlos Hernández Nuñez.  El doctor Hernández es profesor titular de la Universidad de Sevilla, en el departamento de Historia del Arte.  El y varios catedráticos españoles estuvieron de visita en nuestro terruño, dictando varios seminarios sobre museología, museografía y patrimonio histórico en el precioso Museo del Canal Interoceánico, una joya entre el actual despelote que hoy día se vive en el Casco Antiguo.

Lo primero que enfatizó el "profe" fue la rentabilidad que aporta la actividad turística.  Solo en España se reciben unos 56 millones de turistas anuales, que aportan al fisco del golpeado país millones de euros.  Se estima que el turismo genera 2.5 millones de puestos de trabajo en la madre patria.  Como muestra, Hernández dio el ejemplo de la Catedral de Sevilla, que solo en un año recibió la visita de casi 1.5 millones de turistas, que generaron ingresos de entrada por... 9.7 millones de euros!  Ese dinero no va (como aquí en Panamá, lamentablemente) a engrosar el tesoro estatal, sino a pagar sus gastos de funcionamiento, personal y restauración.  Por tanto, la catedral no solo es patrimonio cultural sino totalmente autosostenible.

Mientras hablaba el el especialista, no podía dejar de pensar en los famosos "tourist passes" de otros países.  ¿Qué tan dificil es implementarlos aquí?  Le cobras al visitante una cantidad "x", que permita que visiten varios monumentos del país y así asegurar su mantenimiento y hacer placentera la visita.  Solo a un costado donde me encontraba, languidece nuestra Catedral Metropolitana, sucia,  sin pintar y con varias cosas vetustas y rotas.

Hernández luego dedicó gran parte de su charla al turismo en masa:  comercial, estacional y usualmente pasivo, pues al visitante se le indica un programa y no tiene autonomía real.  Es el turismo de los operadores, que tiene sus cosas positivas, como democratizar el turismo (ricos y pobres pueden turistear);  la recuperación de costumbres, artesanías y el folclore local:   y la producción de  ingresos necesarios para la subsistencia de los nativos.  Sin embargo, los turistas en masa pueden sobre explotar el patrimonio cultural porque es muy sensible.   Por ejemplo, se peca de...

  • Autenticidad escenificada:  cuando el turismo se vuelve "puro show", como cuando uno va a ciertos restaurantes locales a ver bailes folclóricos.  No es lo mismo verlos allí que meterse en medio de un tamborito tradicional a tirar pasos y volverse coro de cantalante.   Y es que muchas veces falseamos la cultura solo para vender más:  esto se ve también con las infames proyecciones folclóricas (si, NO ME GUSTAN).   Hiervo cuando echan el cuento  al público de que tal baile o tal vestuario es tradicional de una región, cuando en realidad es invento de alguien que quiere impactar a los asistentes al evento y que salgan diciendo "wao..."  ¿Pero es ese "wao" realmente parte de nuestra autoctonía?
  • Invadir el espacio de los locales, sin que se respeten las costumbres y las tradiciones.  Me ha tocado presenciar esto en lugares de culto en el extranjero, cuando las hordas de turistas toman fotos, hablan en voz alta y molestan a quienes están allí para los oficios religiosos.
  • Convertir el patrimonio cultural en un producto de consumo masivo; o cuando se generan nuevas experiencias que no son típicas del área;  esto lo llaman formalmente "patrimonios idealizados que son falsos históricos".  Hernández nos habló de que en la fiesta de San Fermín española, los gringos inventaron lanzarse de fuentes de agua para que los "apañen".  Ahora resulta que se ha puesto tan de moda, que se promociona la festividad con imagenes de las lanzadas...  plop!
  • Imagenes culturales idealizadas.   Vaya, esto es cuando uno piensa que se va a encontrar una cosa y resulta que es otra.  A mi me pasó mi poquito con la torre Eiffel cuando fui a Paris, que se ve tan enooorme en fotos.  Si, es grande, pero no TAAAAAN grande.  Lo más impresionante es su estructura, no su mole.
  • Superar la capacidad de carga turística y ambiental de los sitios.  Esto lo controlan fantástico en Barro Colorado, donde el Smithsonian tiene una cantidad predeterminada de visitantes por semana.
  • Deterioro del patrimonio, por ejemplo cuando se intalan luces y equipos de sonido que deterioran los monumentos por vibración y fotodegradación.  No hablemos de Conjunto Monumental de Panamá Viejo, al borde de traficadas calles....
  • Patrimonio mal usado.  Hernández mostró una antigua iglesia española, convertida en un bar.  Sin comentarios.
  • Transformaciones citadinas.  Esto le mortifica mucho a Hernández, pues considera con el afán de la modernización, Panamá se está convirtiéndo en un país sin identidad y personalidad,
  • Ciudad chiringuito:  el catedrático explicó que las áreas patrimoniales descontroladas se vuelven puro almacen, comercio y buhonería.  Para muestra:  la desgraciada plaza Catedral en San Felipe, que ha sido asediada por buhoneros.  Inexcusable.
  • Actos vandálicos, que son los famosos grafitis.  También cuando la gente toma un pedazo del patrimonio "para llevarse un recuerdo."
  • Mercado negro de antiguedades del país.
  • Malas intenciones en torno al patrimonio, cuando es degradado o desgajado de la ciudad.  Ejem, ejem... la cinta Costera 3, los edificios en el Casco que se pasan de la altura requerida o donde hay inventos arquitectónicos no cónsonos con la restauración... la lista es larga.

Largo este blog, pero tenía mucho que contar. 

Comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Editorial por la Democracia, S.A.