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10 oct De doncella a princesa

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Hola, les escribe Rosmery Cordoba.... No recuerdo realmente cuando fue la primera vez que me vistieron con una pollerita.   Mi mamá me dice que tenía unos 2 años: fue una montunita roja que usé con una flor de papo. Ya cuando estaba más grandecita, estuve en varios conjuntos típicos: tuve la suerte de tener una de esas mamás que te meten en todo, y a mí me encantaba.  Siempre me gustó todo lo del folclore de Panamá, pero sobre todo las polleras.

A pesar de bailar por muchos años, nunca había podido lucir una pollera de lujo santeña.    Con Proyecto Folclore, se me presentó la  oportunidad como venida del cielo.  Estaba yo en casa de la profesora Norma de Testa, conversando acerca del DVD interactivo de Folclore y los bailes que saldrían allí.  Norma me pregunto qué instructor enseñaría el Punto.

Yo le contesté que aun no teníamos a nadie confirmado, y entonces ella se ofreció.  Casi sin pensarlo le dije que yo quería ser su alumna, pero que necesitaría una pollera de lujo.  Norma me dijo que no había problema, y sacó de su colección una hermosa pollera Sombreada-Calada en rojo cereza, que me quedó a la medida.  ¡Fue amor a primera vista!

Pero aun faltaba algo más. Tenía que conseguir un parejo que supiera bailar y que preferiblemente fuera de La Prensa para que me acompañara. . Recordé entonces  al fotógrafo David Mesa, quien tiene una larga experiencia como bailarín en diversos grupos folclóricos. La verdad es que no pude conseguir mejor parejo: David baila espectacular y tuvimos una química muy buena.

En diciembre de 2010 fuimos al primer ensayo donde la profesora Norma, y nos dimos cuenta que la cosa no sería nada fácil.  El punto que teníamos que bailar era una pieza nueva que ninguno había escuchado antes:   el “ Punto a Selma”, compuesto por Ormelis Cortés.  Un punto extremadamente largo, de casi 5 minutos y con unos cambios de tiempo extensos en los escobillaos y zapateos.

Fue difícil aprendernos los tiempos de los cambios y reconocerlos en la pieza. Al final tuvimos que ensayar unas 8 veces, incluyendo un ensayo general con la profesora en Panamá Viejo donde sería la filmación.  Allí Wendy, Norma, David y yo tratamos de convencer a Ormelis para que redujera el tiempo de la pieza, pero fue en vano. Así que nos tocó bailarlo completito.

Aparte del problema de la música, nuestra instructora quería que lo bailáramos muy tradicional, como se bailaba el punto en sus inicios. Yo vengo con una formación más estilizada, algo muy común hoy día por la proliferación de los ballets y grupos de proyección. Así que me fue un poco difícil asimilarlo, más aun cuando pensaba “yo jamás he visto la vuelta del paseo de forma corrida, sino en tres tiempos.”  ¡Muy duro reaprender!

Llegó entonces por fin el gran día, a finales de enero 2011.  Recuerdo que la noche anterior casi no dormí: la ansiedad era inmensa, tanto así que llegué con unas ojeras que ni el maquillaje pudo ocultar del todo.  El día comenzó a las 7:00am en casa de la profesora Norma de Testa.  La puesta de la pollera fue filmada integra para el DVD.   Mientras me filmaban, recuerdo que mis compañeros ponían cara de sufrimiento cuando la profe insertaba con determinación cada tembleque, prenda y ganchito. Pero yo no sentía nada, ni dolor ni malestar: estaba feliz, no paraba de reír y quería que me tomaran mil fotos.

De allí nos fuimos a Panamá Viejo, con un seguridad de escolta, por todo el oro que llevaba puesto. Para la filmación del baile, repetimos la coreografía completa 3 veces y el baile se filmó corrido: no está empatado ni editado por partes. Cuando por fin terminamos de filmar, eran pasadas las 6.00pm. Todo el equipo de producción estaba que arrastraba la manta, pero yo no paraba de dar vueltas:   la verdad es que no me quería quitar la pollera.

Pero el día había terminado y ya era hora de pasar de princesa a doncella, así que me  llevaron a casa de la profesora al ritual de desempollerar.   Llegué mi casa pasadas las 8:00pm, cansada pero muy feliz de haber cumplido mi sueño, días antes cumplir los 30 anos.  Fue definitivamente…¡el mejor regalo de cumpleaños!

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