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13 dic De encajes y calados

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Vilma Pérez Tajú, enamorada de la pollera y residente en Paris gracias a su trabajo con UNESCO, realizó para la profesora Norma de Testa una interesantísima investigación sobre encajes y calados de la pollera, la cual transcribo a continuación.

He investigado en España el orígen de los encajes valencianos.  La ciudad de Valencia ha recibido herencia árabe;   se le conoce por su hermosa alfarería (palabra por cierto de origen árabe), abanicos, paella y fabricación de seda.  Pero nada de encaje.  Estuve investigando en los archivos de la ciudad y en ninguno figura el encaje como industria local a través de los siglos.

La localización específica del encaje de la pollera ya lo había situado en Francia por diferentes libros.  Ahora bien, sin referencias históricas no podía asegurarlo.   Sin embargo, tuve la oportunidad de visitar la feria de Paris en el 2003 y encontré  una editorial especializada en trabajos de artesanía francesa que publicó libros sobre el origen del encaje.  En uno de ellos hacen alusión al encaje o pie valenciennes, estilo de encaje que se aplicaba entre dos tramos de tela y en el bordo de los vestidos en los siglos pasados.  Su fama rebasó fronteras, y fue sinónimo de elegancia tanto en el vestuario femenino como el masculino.

Valenciennes es una ciudad al norte de Francia, región que desde hace siglos se ha caracterizado por su industria textil y sus encajes (Cambrai, Calais, Maubege, Roubaix, Tourcoing).  Además, en el diccionario Larousse del idioma francés existe la palabra valenciennes, que designa el encaje que se fabricaba en esa ciudad a partir del siglo XVII;  no así en el Diccionario de la Real Academia Española, donde no se menciona nada semejante.

En Francia continué investigando la historia de la ciudad de Valenciennes.  La palabra es originaria del latín valentia, valentius = villa, villano (el que vive en la villa).  Durante el imperio romano ciertas ciudades fueron fundadas con ese nombre, además de Valencienees:  Valence, Valencia, Valencay y Valensole.  Otra curiosidad es que la ciudad de Valenciennes fue colonia española durante el reino de Carlos V entre 1524 y 1677, fecha en que el rey francés Luis XVI reconquistó la ciudad.

Es fácil imaginarse entonces que Valenciennes, perteneciendo al imperio español, haya transmitido a través de la colonización española de América este arte.  Y como bien dice la profesora Norma de Testa, el puerto de Mensabé en Los Santos actual recibió numerosos colonos provenientes de Europa.  Las esposas y sus sirvientas traían ciertamente en sus baules esos encajes pegados a sus vestimentas.

Otros encajes conocidos son el de torchón de la ciudad de Cholet (en francés torchon significa limpión), y la guipure (encaje de seda) de la región del Puy.  La palabra torchón proviene del latín torques (torcido).  El torchón se impone en Europa desde el siglo XVI, y también fue importado a América.

En cuanto a los calados, son también de origen europeo.   Ciertos se inspiran también del encaje de tipo tenerife, practicado por los españoles en los siglos XVI y XVII.  La ciudad que los fabrica en Francia se llama Cilaous, y se encuentra  en un lugar de difícil acceso.  Pero una colega mia se aventuró en un 4x4 y logró encontrar el centro de bordadoras.   A pesar de ser un pueblo pobre, tiene un museo bien equipado que cuenta la historia del calado.  Unas religiosas y una asistenta de una señora de apelllido Maillot, que fue condecorada en 1990 con la legión francesa del mérito por su labor de rescate de la artesanía francesa, lucharon para formar una asociación para preservar y difundir el calado.  Deberíamos seguir este ejemplo con las señoras que hacen este delicado trabajo en Panama.

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