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21 nov El mundillo

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El otro día fui a visitar a Norma de Testa y quedamos hablando por un largo rato del mundillo, que a mi se me antoja un tema fascinante, tal vez porque aunque me encanta coser soy muy mala haciéndolo;  por tanto, admiro muchísimo quien hace labor con las manos.  Me prestó un par de libros, de los que conseguí esta información:

El mundillo o encaje de bolillo es una de las labores de bordado más delicadas y bellas.  Se obtiene al cruzar, por pares, hilos enrollados en palos o bolillos.  Estos forman un diseño al colocarse alfileres en puntos estratégicos.  El número de bolillos depende de la labor que se realizará.

Los estudiosos asegura que surgió en Francia en el siglo XV, se han encontrado prendas con mundillo en tumbas egipcias del siglo III d.C.    A los primeros encajes se les llamó "pasamanerías", y el primer libro para patrones de mundillo fue editado en su lugar de origen por Dominique Serra en 1532.  De Francia su uso se extendió a Italia, España, Holanda, Alemania, Suecia, y de allí a Oriente y América.   En Brasil también se tejen mundillos preciosos, que según leímos sirven hasta de riendas y cinchas para caballos.

En Panamá usamos el mundillero o máquina bolillera para hacer el encaje de mundillo, que describimos en detalle en el reportaje que acompaña este blog que publicó en la tercera edición de Proyecto Folclore de La Prensa impresa.  En otros países se usan almohadillas cuadradas o redondas para trabajar el bordado.

En Panamá, las artesanas usualmente forran el mundillo con tela de cuadritos para seguir la labor con facilidad.  El encaje se obtiene cruzando un número determinado de hilos, que se mantienen enrollados en los bolillos de madera, cuyo número siempre es par.

El hilo debe ser fuerte, de algodón o seda, y se enrolla en la parte más delgada del bolillo.  Investigando, leímos que antes los hilos se hilaban usando algodón y huso.  Los convertidos en madejas se teñían en Pedasi.

La base del mundillo o mundillero, al igual que los bolillos, se hacen de maderas duras y resistentes como cedro, caoba,  y macano.  Cuando las tejedoras están trabajando, el cruce rítmico de los bolillos produce un sonido casi musical muy agradable.

El mundillo solo se usan en las polleras santeñas, y puede ser de dos clases:  de trencilla y melindre.  La trencilla es recta en su parte inferior y superior.  Puede ser ancha o angosta:  a la angosta se le llama peacillo.  El melindre termina en ondas, y solo se usa en la pollera montuna santeña.

En Panama se reconoce a las expertas artesanas de Santo Domingo de Las Tablas, San José de Las Tablas y la Enea de Guararé como las tejedoras más hábiles del país.  Hay trencillas simples y otras más elaboradas.  Hay muchos diseños;  entre los más conocidos están las de corrales, campo, pepiadas, fachenda, mixtura, plumilla, onda, gancho, etc.

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