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09 sep ¿Se nos va el folclore?

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Hay ciertas áreas del folclore que se encuentran vivitas y coleando, como vestuarios (cuando no los desconchinflan para proyecciones), bailes y artesanía. Sin embargo, hay otras que se encuentran en sus últimas. Tal es el caso de la vivienda y menaje, temas de la segunda edición de Proyecto Folclore, que publica el domingo 11 de septiembre en La Prensa impresa.

Y es que apenas que hay unos realitos en el hogar, las paredes de penca se transforman en bloques de cemento. Se cambia lo tradicional por lo moderno, no necesariamente porque sea mejor, sino en nombre del progreso. Y poco a poco, los ranchos quedan relegados al patio de la casa de descanso.

Más tristeza me da la desaparición de la quincha. Y todavía más pena aún me da dejar la tradición de la junta, donde la comunidad se une para levantar un hogar y celebrarlo, como solo el panameño sabe hacerlo. Para conseguir el reportaje que aparece en esta edición sobre la junta de embarre, tocó esperar meses para encontrar una junta verdadera y no un montaje como quien dice, “pa´ la foto no más”

Entre las cosas positivas que encontré desarrollando esta edición es que algo del menaje o mobiliario sobrevive. Con los cubiertos de metal y los cacharros de plástico conviven todavía totumas, tinajas y bateas. Y otras cosa super chévere de esta publicación fue aprender y admirar la simbología guna, donde cada elemento de su casa o nega representa una persona de su comunidad.

El trabajo de recopilación de material y de diseño es de una calidad nunca antes vista. Fue la primera edición donde trabajamos el diseño, por lo que se benefició de tener mucho tiempo y poco estrés para hacerse. Tomó casi dos meses completar solo el diseño, con casi año y medio de investigación detrás de los textos.

Así que en esta edición hay buenas noticias, y también malas. Lo bueno dentro de lo malo es que por lo menos, estamos dejando para la posteridad tradiciones que por los vientos que soplan, no perdurarán mucho más.

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