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30 mar Una vuelta por el Casco Antiguo

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Ahora que mis dos hijos están más grandecitos (pero no lo suficiente para que se planten en contra de sus papás) mi esposo y yo nos hemos propuesto hacer micro trips por Panamá.  Días atrás fuimos al Casco Antiguo con la intención de darles una clase de historia in situ.

Ya bastante se ha escrito de la renovación del Casco, y realmente es muy divertido observar las casas y sus diferentes detalles.   Yo soy fan de la arquitectura, y en lo particular me encanta ver diferencias estructurales.  Por ejemplo, los balcones.   El arquitecto Raúl Murillo me explicó meses atrás que los balcones totalmente encerrados con herraje son de influencia francesa.

Ahora, lo malo:  mucho de lo histórico está en paupérrimas condiciones o cerrado.  Del lado de las Bóvedas están reparando las calles, y está super enredado.  Donde está la rotonda con el obelisco a Francia las paredes grabadas con la historia del Canal se están cayendo a pedazos:   hay trozos totalmente ilegibles.  El piso está decorado con cartones que usan los indigentes para dormir,  además de sentirse un fuerte olor a orine.  Subiendo por el paseo Esteban Huertas, había UNA de basura tirada.  Las veraneras estaban espectaculares, pero el camino bajo ellas parecía un mercado persa de la cantidad de artesanos que se han asentado allí.   Y hablando de artesanos, casi ninguno panameño:  habían muchísimos extranjeros vendiendo cosas que no son tradicionales de Panamá.  Me daba un poco de risa y bastante tristeza ver a los turistas comprando una de cosas "dizque panameñas" en realidad "made in China"....  Y prepárese para una vez llegue al final del paseo echar para atrás todo el camino, pues tienen cerrada la salida.  No estoy muy clara si la cerró el gobierno o los mismos artesanos.  "Es que doñita, si le decimos a la gente que está cerrado el final, no hay venta" me dijo un artesano con acento peruano.

Caminamos hacia el teatro Nacional:  cerrado.  En otra ocasión había tratado de entrar con mis hijos, pero me quisieron cobran un dólar por persona, que me negué a pagar porque no me querían dar recibo.  Mmmm... las reglas de impresoras fiscales parece no aplican al gobierno.  La iglesia de San Francisco lleva muchísimo tiempo cerrada con letreros que anuncian una reparación.  Yo me casé allí y hasta el sol de hoy no llego a mostrárselas a mis hijos por dentro.  De allí a la Plaza Central:  otro mercadito persa plagado de tolditas artesanales.  No sé si las tienen todo el tiempo allí, pero me molesté mucho porque le quitan todo el "glamour" a la plaza.  El museo del Canal estaba abierto, pero no entramos porque iba a cerrar y no nos iba a dar tiempo de recorrerlo con amor.  Ah, la Catedral estaba abierta, cosa que me emocionó mucho pues nunca la había visto por dentro.  La emoción me duró poco porque está en un estado lamentable:  paredes descascarilladas, chécheres tirados por todos lados, las hermosas lámparas dañadas o chuecas y muy, pero muy sucio todo.

Tuvimos menos suerte con las demás iglesias:  todas tenían las puertas cerradas.  Entre ellas la iglesia de San José con el famoso altar de oro.  Una cosa menos que ver....  Casa Góngora también estaba cerrada.  Caminamos hacia el antiguo Colegio La Salle, actual sede de la Cacillería.  Las puertas estaban abiertas pero varios guardias estaban apostados al frente.  "¿Podemos entrar?"  Respuesta negativa.  No entiendo cómo los preciosos edificios gubernamentales del área están cerrados al público.  Las únicas excepciones cuando fuimos fueron la actual sede del Inac  (y es que había un evento así que ergo, abierto solo por eso) y el palacio de las Garzas, donde tuvimos que pasar un mini retén.  Solo lo pudimos ver por fuera.  El SPI es muy estricto con la seguridad y ni el celular te dejan tomar cuando estás merodeando cerca.

El highlight del día fue el cambio de guardia presidencial.  No tenía LA MENOR IDEA que estaban haciendo esto.  Los guardias se veían preciosos con sus relucientes uniformes de gala, acompañados de una banda militar.  Los turistas estaban arrebatados tomando fotos como locos, y honestamente, yo también.  Pregunté a uno con cara de jefe si estaban haciendo esto los domingos y me dijeron que el último de cada mes a las 5:00 p.m.  Les paso el dato.

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