No hay duda. La luna de miel de los panameños con su presidente lleva más de cien días. El 86% de los mil 200 encuestados califica como buena o excelente la gestión de Ricardo Martinelli como presidente de la República.
Ese porcentaje supera a todos los ex presidentes electos después de 1990. El que más se le acercó fue el perredista Ernesto Pérez Balladares (1994-1999), quien logró en diciembre de 1994 un 81.3% de aprobación. La panameñista Mireya Moscoso (1999-2004) alcanzó 70% y el perredista Martín Torrijos (2004-2009), 70.2%.
Los niveles de aceptación del Gabinete, en general, son bastante buenos, particularmente el de los ministros más mediáticos (Guillermo Ferrufino y Lucy Molinar). El Gobierno es bien evaluado en la lucha contra la corrupción y en la adminitración de los fondos públicos.
Ello, a pesar de que la mayoría piensa que la inseguridad es un grave problema que se mantiene incólume y que no cayó nada bien que Martinelli haya nombrado a algunos parientes, socios y amigos en el servicio exterior. Hasta la polémica compra del avión para el Gobierno -que Martinelli echó para atrás- generó la aprobación ciudadana.
Pese al embeleso, la gestión de Martinelli no ha estado excenta de críticas. La Federación Nacional de Servidores Públicos organizó una marcha en contra de la reforma a la Ley de Carrera Administrativa y casi todos los líderes del opositor PRD no esperaron los cien días para lanzar todo tipo de dardos contra Martinelli por su estilo de gobernar. Más cautelosos, el contralor, Carlos Vallarino, y la procuradora general de la Nación, Ana Matilde Gómez, han manifestado sus inquietudes, ya sea por las contrataciones directas o por el tema de las competencias de poderes. Recientemente, los indígenas estrenaron a Martinelli con una marcha.
La Asamblea Nacional, el órgano del Estado que más críticas ha recibido en las últimas décadas, ha empezado a mejorar sustancialmente ante la opinión pública, en medio de un intento de su presidente, José Luis Varela, de hacer reformas que incluyen el recorte de prebendas. Varela no ha logrado aprobar las reformas en los tiempos que prometió, pero cerca de la mitad de los encuestados cree podrá hacerlo. El 56.7% considera que la gestión de los diputados en general ha sido buena o excelente.
Quien sí sale mal parado en esta encuesta es el polémico alcalde capitalino, Bosco Vallarino, quien se ha caracterizado por protagonizar una serie de
polémicas y escándalos que van desde su doble nacionalidad, el intento de
pagarle un cheque a su esposa y la contratación de una persona condenada por delito de narcotráfico como jefe de la seguridad del principal municipio
del país.
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