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18 oct El ocaso de Armstrong

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No puedo defenderlo. Al parecer hizo trampa y consiguió galardones de manera ilícita. Lo tenía como uno de los hombres ejemplos del deporte fuera y dentro del terreno de competencia.

Es complicado verlo desmoronarse y que poco a poco las personas que creyeron en sus proezas lo abandonen. No hay esa solidaridad, los ataques son directos y al corazón, debe estar destrozado.  Temo por su vida.

A Lance Armstrong, texano de 41 años de edad y fundador de Livestrong (una organización que lucha contra el cáncer)  se le detectó cáncer testicular a los 25 años. Los médicos le dieron solamente un 40% de probabilidades de vida. Eso fue en 1996.

Desde entonces su vida ha sido un ejemplo de superación. De 1999 a 2005 ganó el Tour de Francia, para mí la prueba de ciclismo más complida y de prestigio en el planeta. Tras siete coronas seguidas anuncia su retiro del deporte. Cuatro años más tarde regresa, con un historia inspiradora, quería demostrar que había vencido al cáncer. Sus destellos de grandeza se vuelven a encender y las miradas se posan sobre él.

A Armstrong le sonría la vida, y se mantuvo así, como la máxima atracción del ciclismo mundial, incluso hasta después de su retiro definitivo en 2011.

Las acusaciones contra Lance vienen desde 2004 cuando dos periodistas presentaron un libro donde abiertamente habían acusaciones de dopaje contra el siete veces campeón del tour de Francia y leyenda del deporte estadounidense.

Creo que nadie quería meterse con esta gloria del deporte. Incluso cuando vino a Panamá al Ironman, nos quejamos porque los exámenes antidopaje no se lo practicaron a Armstrong, pese a estar entre los primeros lugares.

Los rumores corrían fuertes. Armstrong pudo haberse dopado. Hace unos días la Agencia Estadounidense de Dopaje reveló un informe de más de mil páginas que envió a la Unión de Ciclismo Internacional y en el que se acusó a Armstrong de haber montado el programa de dopaje más sofisticado jamás visto en la historia del deporte, basándose fundamentalmente en el testimonio bajo juramento de 26 personas.

El jaque mate estaba consumado.

"Para que este procedimiento sea completo, sería bueno para el deporte y para sí mismo que Lance Armstrong deje de esconderla cabeza en la arena y salga con una confesión completa yabierta", destacó. "Es tarde pero no demasiado tarde; sería un proceso de limpieza",  dijo Thomas Bach, del Comité Olímpico Internacional.

Lo mismo está sucediendo en las Grandes Ligas, tenis y football americano donde los atletas que aceptan que incurrieron en un error son perdonados por el deporte y la sociedad. Faltará ver cuanto soporta Lance que desde 2004 le están insistiendo en el tema.

A veces me pregunto: cuántos atletas pueden tirar la primera piedra y si sería prudente extender la caza o que el dopaje sea permitido. Tal vez, la moda en algunos años será la de no doparse.

Aceptar el error es la única forma que tiene para salvarse y usted que cree???.

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