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13 feb Manny Sanguillén, un pirata en Panamá

Actualmente tiene 71 años de edad y reside en EU.

Fue receptor de Pittsburgh, con dos Series Mundiales.

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El panameño con un grupo de niños en Colón. El panameño con un grupo de niños en Colón.
El panameño con un grupo de niños en Colón. Cortesía

Sus hazañas, recuerdos y estadísticas son dignas de estar dentro del salón de los inmortales acompañando a su compatriota Rod Carew, mientras eso ocurre Manny Sanguillén, de 71 años de edad, se entretiene impartiendo sus conocimientos en el béisbol.

Manuel de Jesús Sanguillén, oriundo de la provincia de Colón y uno de los 55 panameños que ha jugado en Grandes Ligas está en Panamá para arreglar asuntos personales, pero aprovechó su corta estancia para visitar las instalaciones del estadio Roberto Mariano Bula.

“Tenía cuatro años que no visitaba mi tierra. Vine a arreglar mi pasaporte”, reveló Sanguillén mientras les explica a los niños los secretos del béisbol junto a Miguel Rodríguez Fu, que organizó el encuentro.

Un pirata en Panamá, Manny Sanguillén Expandir Imagen
Un pirata en Panamá, Manny Sanguillén

Sanguillén luce relajado, incluso bromea sobre sus rodillas ahora enfermas y que en el pasado lo soportaron por 13 años para que fuera considerado uno de los mejores receptores de las mayores.

El colonense sigue ligado a los Piratas de Pittsburgh, ahora como consejero de los peloteros para que sepan cómo pueden llegar a ser campeones en una Serie Mundial.

Sanguillén luce un bastón en forma de bate, como los que utilizó por 13 años en las mayores para conectar mil 500 hits en mil 448 partidos.

El tres veces jugador en Juegos de Estrellas (1971, 1972, 1975) tiene previsto regresar este lunes a Estados Unidos para intentar convencer a su nieto Isaías para que prefiera el béisbol sobre el baloncesto.

El exmáscara de los Piratas y jugador de Oakland de 1967 a 1980 dio recomendaciones para que un pelotero pueda llegar a Grandes Ligas. “Hay que trabajar duro todos los días, salir de las calles y decirle no a las cosas malas”.

“Ese siempre ha sido mi objetivo, sacar a los muchachos de la calle, orientarlos para que sepan cómo llegar y convertirse en un pelotero de grandes ligas”.

“Yo no tuve esa oportunidad. Comencé a jugar cuando tenía 22 años de edad y todo lo aprendí solo con la ayuda de Dios”.

Sanguillén estuvo 13 años seguidos jugando en las mayores. “Tengo grandes recuerdos de esas temporadas”.

Se refirió al caso de Pete Rose, suspendido de por vida por supuestamente estar involucrado en apuestas. Rose, al que considera su amigo de muchos años, dijo que solo tiene que arrepentirse para que lo perdonen y de seguro entrará al Salón de la Fama.

Recordó que en todos los clubhouse de los equipos de las mayores hay una advertencia en letras grandes que dice que un jugador que apuesta en el partido será suspendido para el resto de su vida.

Sus recuerdos afloran. De inmediato menciona a Roberto Clemente y Johnny Bench, grandes protagonistas de la pelota rentada en Estados Unidos.

El colonense fue pieza fundamental de los Piratas que ganaron las series mundiales de 1971 y 1979.

Menciona que fue receptor de los Piratas el 20 de septiembre de 1969 cuando Bob Moose lanzó un juego sin hit contra los Mets de Nueva York.

La leyenda panameña y de los Piratas también se siente orgulloso de haber sido el primer receptor que participó en un juego con luz artificial, eso fue en 1971 contra Baltimore, comenta.

‘Caballo’ esa es su palabra preferida antes de revelar un dato de su vida. Dice que fue el primer receptor en participar en siete juegos de una Serie Mundial. Eso fue en 1971 contra los Orioles de Baltimore.

En 2015 el venezolano Francisco Cervellituvo una racha de 51 entradas en blanco detrás del plato, la más larga desde que Sanguillén fue el receptor para 38 innings en fila sin permitir carrera del 17 al 23 de mayo de 1972, según las Grandes Ligas.

Con su fuerte brazo, capturó al 39% de los corredores que intentaron robarle bases. Su average de por vida fue de .296, el cuarto más alto entre los receptores.

El 5 de octubre de 1980 participó en su último juego, tenía 36 años de edad y desde entonces ha ayudado a la juventud.

“Espero venir el próximo año y quedarme mucho más tiempo en Panamá para poder ayudar a mis muchachos que lo necesitan”.

El miembro del salón latino del béisbol jugó por tres temporadas para las Águilas Cibaeñas en República Dominicana.

Como dijo Tony Bartirome, “Si no le gusta Manny, entonces hay algo mal con usted”.

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