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23 nov La primera juez de boxeo es panameña; conozca su historia

Urrunaga fue la primera mujer en ser juez en pelea de título mundial.

Su hazaña la concreto en 1973 en la pelea de Durán-Thompson.

Emma de Urrunaga posa con una foto de su familia. Emma de Urrunaga posa con una foto de su familia.
Emma de Urrunaga posa con una foto de su familia. LA PRENSA/Ricardo Iturriaga

En el ring estaba nada menos que Roberto Mano de Piedra Durán, el ídolo de multitudes, el campeón que peleó en cinco décadas y ganó cuatro coronas, listo para ser juzgado por Emma de Urrunaga.

Ella sonríe, el combate de Durán le trae gratos recuerdos, uno de ellos es que se convirtió en la primera mujer en ser juez en una pelea de título mundial.

La distinción le llegó por sorpresa, “solo me llamaron y me preguntaron que si yo estaba preparada; yo dije que sí”. Esa noche de 1973 sus manos le temblaban, no podía escribir su nombre en la tarjeta y sus piernas las tenía de trapo.

La chiricana, ahora de 70 años de edad, bromea sobre su hazaña en el boxeo, un deporte donde conoció a su gran amor, le sirvió de trampolín para visitar otras culturas, ver el nacimiento de algunas estrellas y el ocaso de otras. Los peligros venían incluidos.

De Urrunaga no se olvida que los encuentros de Durán se presenciaban de pie. “Ese muchacho daba gusto verlo pelear, no se cansaba de tirar golpes, siempre subía al ring con un vestuario impecable, sus botas brillaban”.

El 2 de junio de 1973 fue la noche de Emma y la sede el Nuevo Panamá (hoy Roberto Durán), donde Mano de Piedra enfrentó al retador australiano Héctor Thompson, a quien despachó en el octavo asalto por nocaut, para conservar su corona ligera. El encuentro estaba pactado a 15 asaltos y en ese entonces el árbitro también votaba.

A l momento del desenlace De Urrunaga tenía la pelea 70 a 63 a favor del panameño; mientras su colega Harmodio Cedeño había marcado 66 a 64. “El combate fue parejo, hubo momentos en que la puntuación en mi tarjeta estaba empatada”, confesó.

Acoso y batallas

De Urrunaga vive retirada en residencial El Bosque en la avenida Ricardo J. Alfaro (Tumba Muerto) y de vez en cuando se trasnocha para evaluar cada asalto de una pelea de título mundial, en especial las de los panameños.

Leoncito Urrunaga Expandir Imagen
Leoncito Urrunaga

La jueza no olvida las veces que tuvo que meterse debajo del ring para refugiarse de las batallas campales en las cartillas de boxeo, producto de una mala decisión; tampoco cuando un hombre se acercó a su costado derecho y le sugirió por medio de un susurró al oído quién debía ganar la pelea. “Él tenía un punzón y me estaba puyando”. ¡Pedí ayuda, pero nadie me socorrió!

“En fracciones de segundos ese hombre desapareció y el alma me regresó al cuerpo”, recuerda.

Del peligroso pasaje solo guarda en su memoria que ocurrió en una cartilla en Colombia, a donde viajó varias veces para ser juez de boxeo, un deporte que despertó su curiosidad al ver el esfuerzo de los entrenamientos de los púgiles en el gimnasio Neco de La Guardia. Allí conoció a su esposo Luis Carlos, con el que tuvo tres hijos.

El Leoncito, como era conocido Luis Carlos, murió hace tres años, fue varias veces campeón nacional mosca y una de sus inspiraciones en este deporte.

“Él le enseñó a Roberto Durán a saltar la soga en el gimnasio, era un maestro”, asegura.

Para ser juez De Urrunaga tuvo que pasar un seminario que dictó el comentarista deportivo Alfonso Castillo, avalado por Rubén Darío Paredes, quien en ese momento fungía como Alto Comisionado de Boxeo.

Su paso al campo profesional tuvo que esperar hasta completar 120 peleas como juez. “Parecen muchos combates, pero en realidad se realizaban cartillas aficionadas todos los viernes y sábado en Panamá; y “¡yo no me las perdía!”.

Campeones y peligros

A su memoria llegan grandes campeones nacionales como Orlando Amores, Eugenio Hurtado y Carlos Ríos, mientras advierte que “ahora todo ha cambiando y te hacen juez sin tener la experiencia necesaria”.

“Cada pelea que uno ve es diferente y por eso se necesita esa experiencia para aprender a dejar el pasionismo, concentrarse y ver la pelea”, agregó.

Ella no está de acuerdo con algunos de los cambios que está sufriendo el boxeo, en especial que los jueces usen orejeras para evitar los ruidos y den a conocer sus puntuaciones cada tres asaltos.

Para la jueza estas novedades que han implementado algunas organizaciones son peligrosas ante una afición eufórica y parcializada; sin embargo, se mostró a favor de que se respete la zona técnica para que ninguna persona esté cerca del juez, como ocurría en sus tiempos.

“Como todos los seres humanos cometemos errores”, aceptó, “pero ninguno de nuestros colegiados está para venderse, podemos tener una mala noche”, agregó.

Casi un año después del pleito de Durán le tocó sentarse para evaluar la presentación del excampeón minimosca panameño Jaime Cieguito Ríos, quien perdió por decisión unánime ante Enrique Torres.

Por sus tarjetas también pasaron los panameños Rafael Ortega, Rodolfo Francis, Aquilino Asprilla, Azael Morán, Eusebio Pedroza; Pedro Alcázar, Anselmo Moreno, Luis Concepción, Guillermo Jones y Evangelio Pérez, entre otros.

La pelea de Durán fue su primera de una treintena de campeonatos (locales, regionales y mundiales) en las que participó antes de retirarse en 2007, después de contabilizársele 209 combates, según Boxrec.com, una página especializada en estadísticas de boxeo.

Una reina

De Urrunaga fue jueza en Corea del Sur, Estados Unidos, Colombia y Japón, donde fue tratada como una reina. Flores, limusinas y buenos hoteles nunca le faltaron.

En sus peregrinajes en tierras japonesas fue atendida por una geisha, los fotógrafos le interrumpían el paso al saber que la primera jueza a nivel mundial estaba en Japón.

En Japón también vio la victoria de su compatriota Eusebio Alacrán Pedroza contra el japonés Spider Nemoto, en un encuentro titular del peso pluma de la Asociación Mundial de Boxeo en el Korakuen Hall, Tokio. “Eusebio era un gran estilista, me encantaba verlo pelear. No se dejaba golpear”.

Al final del pleito de 1980 pactado a 15 asaltos y que terminó por decisión unánime, la panameña marcó en su tarjeta 148 a 138, no estuvo lejos de lo evaluado por el árbitro Nate Morgan (147-140), pero sí del juez local Yusaku Yoshida (147-146).

Conoció a Don King (promotor de boxeo), a quien describió como un caballero con ella y con sus compañeros que trabajaban en sus eventos boxísticos.

Además vio pelear a Roberto Durán Jr. frente a Nicasio Sánchez en 2004. Del combate no recuerda mucho, pero que le dio favor a Sánchez 39 a 37. Fue el último pleito, de siete que disputó el hijo de la leyenda.

Presenció el ocaso de los excampeones panameños Santiago Samaniego, que fue noqueado en 2007 por Nilson Julio Tapia y de Carlos Murillo, que perdió contra Edwin Gamboa, también en ese mismo año.

Su última participación como jueza fue el 30 de abril de 2009. Esa noche pelearon Gabriel Dorado y Alejandro Corrales, no fue necesaria su tarjeta, porque el pleito acabó por nocaut en el primer asalto a favor de Dorado.

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