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24 jul La última canasta del baloncesto

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De seguro que Blackman callaría muchas bocas si devuelve los 25 mil dólares que supuestamente Ellis le envió, se pone a trabajar con su Fundación en Panamá y, de paso, ayuda a la niñez local, tal como prometió. Ojalá que cada uno de estos casos lo haga público.

En Panamá había una realidad antes de julio, el baloncesto no existía. Las críticas por falta de ligas federativas venían creciendo como una bola de nieve que cae de la cima de una montaña. De pronto el exNBA,  la gloria de Dallas, uno de los panameños más destacados en este deporte estadounidense se presenta con dinero en el bolsillo y con argumentos suficientes para convencernos de que él era el salvador, el superman o el hombre que arreglaría todos los problemas del baloncesto en Panamá.

Hablo de Rolando Blackman, una de nuestras glorias del baloncesto, el hombre que jugó para Dallas en la década de 1980, luego lo hizo para los Knicks de Nueva York, además en las ligas italiana y griega, y que después de terminar su carrera se dedicó a entrenar y enseñar baloncesto. Hablo de ese hombre que en el año 2000 los Dallas Mavericks le retiraron el número 22  que lucía en su espalda.

Blackman, en su segundo intento por rescatar el baloncesto en Panamá se vincula a la actual Federación Panameña, que preside Porfirio Ellis y hace un llamado a una conferencia donde explica su hoja de ruta, su tabla de salvación para el baloncesto local. Explica que para tal fin traerá su fundación a Panamá para prácticamente ponerla al servicio del país. Al menos, yo lo entendí así.

Esta Fundación trabajaría con 1.5 millón de dólares, sería dirigida por una comitiva encabezada por el propio Blackman en conjunto con la Federación, y el exastro de la NBA sería el Director de Selecciones. De pronto el baloncesto panameño nos representa en Portugal, hacemos un Centrobasket y nos preparamos para ir a México a buscar cupos para el Preolímpico y Juegos Panamericanos del próximo año. Todo un éxito.

Sin embargo, algo falló en el camino y lo que parecía uno de los mejores negocios u hoja de ruta para ayudar nuestro baloncesto se flateó. La Federación, por intermedio de su presidente Ellis tuvo que recurrir a la contratación del técnico boricua David Rosario para comenzar de urgencia a entrenar al equipo que nos representará en México.

Blackman ripostó presentando su renuncia y de inmediato vinieron acusaciones de una parte y otra salvaguardando su honor y credibilidad. Uno de los cuestionamientos fue que el ex NBA nunca se presentó a los gimnasios, pese a los llamados insistentes de los federativos.

Otro de los señalamientos es que al final Blackman pedía por sus servicios 400 mil dólares, igual cantidad que para un grupos de  entrenadores que traería para trabajar en Panamá.  Ellis asegura que además  le envió a Blackman un giro de 25 mil dólares para que comenzara a ejecutar su proyecto.

Tras el divorcio Blackman-Fepaba, el excanastero dijo que volverá a Estados Unidos y prometió regresar en dos semanas a Panamá para cumplir con su objetivo inicial, el de ayudar a la niñez  en este deporte, con becas y nuevas instalaciones para este deporte. Callaría muchas bocas si lo cumple al pie de la letra.

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