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30 oct Cali, la salsera

SABOR MUSICAL Las viejotecas son discotecas dedicadas a la salsa que se bailaba antaño. LA PRENSA/Vannie Arrocha Morán SABOR MUSICAL Las viejotecas son discotecas dedicadas a la salsa que se bailaba antaño. LA PRENSA/Vannie Arrocha Morán

SABOR MUSICAL Las viejotecas son discotecas dedicadas a la salsa que se bailaba antaño. LA PRENSA/Vannie Arrocha Morán

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Desde que el sol va apagando su mechero, la ciudad del departamento del Valle del Cauca se va bañando de música salsa. Santiago de Cali sorprende al foráneo con su vida nocturna. No fue la cuna de la salsa, pero la ha cultivado.

Bien lo explica el alcalde de Cali, Jorge Iván Ospina Gómez. “Cuando llegues, verás un proceso urbano de cultura salsera. Con varios sitios donde puedes ir a escuchar, otros a tocar, dónde bailar o ver bailar”, destaca.

Ofrecen paquetes de enseñanza de salsa por término menor a 30 días para los turistas que tengan interés en adiestrar sus pies con este ritmo nacido en el Caribe.

En Cali, uno de los espectáculos de salsa más recomendados para los turistas es el que presenta la Escuela Swing Latino, propiedad del campeón mundial de salsa 2004, Luis Eduardo Hernández, conocido como El Mulato.

Cali es “muy alegre porque tenemos rumba todos los santos días. Rumba sana, chévere. Tenemos un festival mundial de salsa [en octubre]”, dice el bailarín.

Rumba para dos. En esa tierra, de 26º centígrados, existe un fenómeno llama- do “viejotecas” (son disco- tecas que solo programan salsa vieja, boleros y guara- chera), haciendo sonar a Celia Cruz, Benny Moré, Héctor Lavoe, y luego el dj pone tesoros del baúl.

En el centro de Cali hay varias “viejotecas” situadas cerca al Parque Alameda. Al taxista dígale: Carrera Séptima A con 23.

A las afueras hay música, allí está Changó, donde los domingos son apoteósicos. El lugar repleto de parejas (entre los 40 a 70 años), que bailan “requetebien”; sin embargo, un don de 70 años se robaba el show.

Sus pies se movían rapidísimo y con total elegancia. En su mesa, seis mujeres que lo acompañaban esperaban su turno. Le pedí que me cediera una pieza y me cedió dos. Cali Pachanguero. Cali, luz de un nuevo cielo...

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