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24 jun Caminar junto al Sena

Promesa. Los candados del Pont des Arts. Fotolia Promesa. Los candados del Pont des Arts. Fotolia
Promesa. Los candados del Pont des Arts. Fotolia

Torre. Iglesias. Cafés. Boutiques. París es todo eso, sí, pero no sería París sin el Sena que la atraviesa, y la mejor manera de recorrer la ciudad es siguiendo su orilla.

Mi recorrido favorito es desde la Torre Eiffel hasta la catedral de Notre Dame. En el camino se aprecia el puente donde perdió la vida la princesa Diana (Pont de l´Alma), la cúpula dorada de la tumba de Napoleón (Los Inválidos – Museo de la Armada), el obelisco egipcio de la Plaza de la Concordia, el Museo d´Orsay (con los impresionistas dentro) y el Museo de Louvre.

Seguimos con el hermoso Pont Neuf, que marca el inicio de la Ile de la Cité, la isla en el medio del río Sena donde se estableció la primera población de lo que hoy es la ciudad capital, y que alberga a la gloriosa catedral de Notre Dame.

Mantener el curso del río es descubrir la ciudad al estilo parisino: caminando sin parar. La orilla del Sena era mi punto de reunión con amigos. Celebramos cumpleaños –con tarta, vino y queso– sentados sobre el Pont des Arts, que es peatonal y donde ahora los enamorados colocan candados “sellando” su amor.

Mientras, en la orilla del Barrio Latino disfrutamos de tardes de domingo con vino en mano y el atardecer como espectáculo.

Recuerdo estar sentada a la orilla del Sena, cerca del Instituto del Mundo Árabe, comiéndome un baguette mientras escuchaba a mi hermano practicar el saxofón. Cuando acabó, los vagabundos le aplaudieron desde sus improvisadas casas de cartón bajo uno de los puentes, y nos saludaron los turistas que navegaban el río en un bateau mouche.

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