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26 dic Egipto

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Sus calles son de un color arena, de esa que abunda en El Cairo. Sus vestimentas, sus pieles, es casi todo del mismo color. Desierto.

Viven en un caos muy particular; parece una gran metrópoli sin el debido desarrollo urbano. El hecho es que en medio del desierto, en medio de la nada, como muchos creen, se encuentra una de las siete maravillas del mundo, una cultura muy arraigada, una religión que predomina y, en resumen, el sitio donde nace la civilización.

Este trabajo podría dedicarse a instruirlo sobre la historia de esas 30 dinastías y esos más de 7 mil años que se escriben dentro de templos y sobre la arena del Sahara y agua del río Nilo.

Sin embargo, eso lo podría conseguir en cualquier texto que ilustre cómo se desarrollaron las cosas en esa parte del continente africano.

Más productivo es pasearlo por sus variadas calles, conocer su gente, su manera de vivir y sus costumbres. Navegar por el Nilo, enseñarle la cultura del regateo en sus mercados públicos, entrar agachados a las pirámides y aconsejarlo sobre aquellos tips que va a necesitar cuando visite esta tierra tan maravillosa como es Egipto.

Evidentemente, las costumbres hacen un contraste importante. La religión predominante es la musulmana. La gente no alza la voz, es difícil ver a una mujer trabajando en la calle, y cinco veces al día, estén donde estén, miran hacia La Meca y hacen sus rezos.

La mayor recomendación para ir a Egipto es que se documente previamente en cuanto a la historia, los detalles y su importancia; esta es la única manera de que pueda apreciar al máximo lo que va a visitar, disfrutar de cada detalle y no tomar fotos a lo loco, sino con conocimiento de causa.

Mucha es la historia que hay en esta zona, 5 mil años antes de Cristo ya existían dos civilizaciones muy diferentes que más tarde terminaron uniéndose, el alto y el bajo Egipto, unificados por el rey Narmer, quien haría de esta la primera de las 32 siguientes dinastías.

Esta larga historia se divide en los libros en Imperio Antiguo, que va desde 3 mil 200 años a.C, el Imperio Medio que comienza 2 mil 600 años a. C., y el Imperio Nuevo que comienza mil 580 años a.C.

Como en cualquier civilización, y que sirvió de patrón para muchas sociedades de hoy, los estatus de Egipto estaban divididos por clases.

Primero estaban los faraones, como resultado de una monarquía absoluta. Luego los sacerdotes, los nobles, gobernantes y religiosos de cada provincia en la que estaban divididos.

En un estatus mucho más bajo estaban los escribas, quienes funcionaban como empleados de la administración real, y más abajo el pueblo en general con sus diferentes oficios.

Más allá de lo que se cree, la religión egipcia no es politeísta. Existía un culto a un solo Dios único, inmortal, increado e invisible.

Sin embargo, los sacerdotes se encargaron de darle varias representaciones con cada uno de sus atributos, creando así varios dioses.

El más allá, las ceremonias fúnebres, los ritos de momificación y la inmortalidad del alma, se fueron descifrando por medio de jeroglíficos y figuras plasmadas en piedra.

Una maravilla que se debe conocer y visitar, por lo menos, una vez en la vida.

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