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11 ene Festival del Manito

OCÚ, Herrera - La provincia de Herrera está de fiesta con la celebración del Festival Nacional del Manito, en su XXXVII versión, en la que se realza la más autóctona costumbre del campesino ocueño.

OCÚ, Herrera - La provincia de Herrera está de fiesta con la celebración del Festival Nacional del Manito, en su XXXVII versión, en la que se realza la más autóctona costumbre del campesino ocueño.

El término “manito” es el resultado del respetuoso trato familiar con que se saludaban los residentes de Ocú, quienes popularizaron con su saludo “ta las manitos”, tal vez queriendo decir ¿Qué tal hermanito? o ¿Cómo estás hermano?

Su organización se remonta a un grupo de educadores de la Escuela José Dolores Carrizo, quienes al perder vigencia la celebración del cumpleaños del niño millón Cándido Aizprúa, deciden celebrar el primer festival en agosto de 1967.

Después de más de tres décadas de celebrarse, se le declara fiesta nacional mediante a Ley 8 del 17 de noviembre de 1999. Desde entonces, un patronato se encarga de su organización. ATRACTIVOS

El presidente del Patronato, Bolívar Ochoa, asegura que aunque la realización del festival no tiene fecha estable, siempre se realiza de jueves a domingo. Agrega que la celebración inició el jueves 14 de agosto y se extenderá hasta el domingo 17 de julio.

La fiesta arranca la noche del jueves con la coronación de su majestad, Ariatne Lisseth Cedeño Ureña, en los terrenos de la Feria de San Sebastián de Ocú, complementada con presentaciones folclóricas.

Y aunque la actividad incluye dramatizaciones de juegos y rondas infantiles, al igual que la condecoración de seis folcloristas de los siete corregimientos, con la orden Rodrigo Núñez Quintero, la boda campesina del día sábado 16 constituye una de las más genuinas y legítimas expresiones del festival.

Ochoa explica que este matrimonio se celebrará a las 10:00 a.m. del sábado, es decir, hoy, en la Iglesia de San Sebastián de Ocú, teniendo como contrayentes al guitarrista y mejoranero Edwin Martínez y Elidís Quintero.

Una vez concluida la ceremonia religiosa, recorrerán el pueblo a caballo y llegarán a la Feria de San Sebastián, donde se dramatizará el matrimonio campesino, con todas las viandas de comidas que el ocueño suele repartir en esta celebración, agrega.

Otro acto que se rememora es el famoso “duelo del tamarindo”, en el que el campesino se sentía muy valiente, y durante las actividades festivas que se realizaba en el pueblo, como Santa Rosa o San Sebastián, bajaban de sus comunidades con la intención de cobrar alguna cuenta pendiente o bien se daba una riña programada. Esta dramatización se realiza esta noche.

La rumba y el jolgorio concluirán mañana, domingo, con el gran desfile folclórico, en el que 50 delegaciones realizarán escenas costumbristas con la junta de embarre, la carga del rancho, el muerto en barbacoa, los penitentes, la piladera, la cerca de madera. El festival tuvo su génesis en el seno de los educadores.

Las escuelas de cada una de las comunidades ocueñas también participarán con sus representaciones.

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