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30 oct Verdor, silencio y cielo

Arriba y a la derecha, imágenes de Sazagua. A la izquierda, Bambusa. LA PRENSA/Vannie Arrocha Morán Arriba y a la derecha, imágenes de Sazagua. A la izquierda, Bambusa. LA PRENSA/Vannie Arrocha Morán

Arriba y a la derecha, imágenes de Sazagua. A la izquierda, Bambusa. LA PRENSA/Vannie Arrocha Morán

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Convertir la casa principal de las haciendas en hoteles boutique u hostales es una fuerte tendencia en el eje cafetero, debido a que la ruta del café no se experimenta en las ciudades de Caldas, Quindío y Risaralda, sino en sus productivas montañas. Unas ofrecen un servicio excelente y otras están en proceso de maduración.

Jugar al hacendado

Cruzar el portón de seguridad de Sazagua es una transportación visual y física de la monotonía de los días a una perfecta vida campestre.

Ese cambio abrupto se concreta a pocos minutos de la ciudad de Pereira, a la altura del kilómetro 8 vía Cerritos hacia la urbanización Quimbayita, en Risaralda.

Árboles, palmeras, flores, el color vino del tejado y el cuero raído de los muebles hacen una sinfonía de colores.

Es demasiado fácil creerse el dueño de una finca en las tierras altas (920 a mil 840 msnm) de Risaralda.

Desde el primer piso y desde la holgazanería de una blanca hamaca, se puede divisar la piscina y el rancho para reuniones.

En el desayuno se saborean las frutas de la región, y si no se pide de bebida una taza de café humeante, negrito o con leche, le insistirán en probarlo y las probabilidades de que no se arrepentirá son grandes.

En la cena el ambiente romántico funciona para estar acompañado o a solas con sí mismo. Igualmente, las sesiones en el spa se brindan individuales o en pareja.

Amada naturaleza

El silencio se puede palpar. Este ejemplo de sinestesia ocurre en la hacienda Bambusa, en Quindío, uno de los 32 departamentos que completan la República de Colombia.

Esta casa también tiene planta baja y primer alto; y su debilidad está en que no tiene cocina propia, empero ofrece el menú del restaurante bar Bakkho, que trabaja por demanda y a domicilio desde Calarcá.

El espectáculo visual lo brinda natura en el albor. Para lograrlo hay que poner el despertador a las 5:00 de la mañana, correr a la terraza o acostarse en la alfombra de llano.

Los estadounidenses, canadienses y europeos llegan a esta hacienda para disfrutar de las distintas especies de animales, que tanto domésticos como silvestres (incluyendo observación de aves) habitan en los terrenos de Bambusa.

Para llegar a este paraje, luego de desviarse de la vía El Caimo, se toman aproximadamente 45 minutos de trayecto, en coche, hasta la hacienda; porque, además de que la distancia es larga, la calle no está pavimentada.

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