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25 nov Un sueño hecho realidad

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Decidimos el viaje a Nueva York un domingo de mayo para celebrar nuestro vigésimo aniversario de bodas, y como nos encanta la Navidad elegimos que esta ciudad fuera el inicio de la época navideña. Viajamos una semana después del Día de Acción de Gracias para evitar el congestionamiento en los aeropuertos y porque el miércoles siguiente era la encendida del árbol de Navidad en el Rockefeller Center, objetivo principal de nuestro viaje.

Empezamos la investigación por internet, vimos videos en Youtube para tener ideas y yo visité blogs de turistas españoles que viajan a esta ciudad, dan consejos y cuentan experiencias. La página de Tripadvisor es muy buena herramienta.

Visitamos páginas turísticas de Nueva York que ofrecen información para que la estadía sea placentera. Es importante familiarizarse con las distancias, los barrios y zonas para ubicarse; esto lo hicimos con la herramienta Google Maps.

Para las reservas de hotel nos apoyamos en la página booking.com en que aseguran un precio competitivo y puedes leer comentarios de otros huéspedes. Buscamos un hotel en el centro de Manhattan para acortar distancias y nos quedamos en el Verite, muy cerca de Union Square, que resultó excelente por su ubicación, atención y servicio. La reserva la hicimos con mucha antelación pues esta época es tempora- da alta y corríamos el riesgo de quedarnos sin hospedaje.

Todo lo hicimos por internet y no tuvimos problemas con el pago inicial.

Entramos por el aeropuerto de Newark, que me comentaron es un muy amigable. No tuvimos problemas con los trámites de aduanas y a la salida encontramos gente dispuesta a ayudarnos para el traslado.

Viajamos por bus shuffle, que compartimos con otros turistas (cuesta unos $17 por persona, en taxi el traslado puede costar casi $40 por persona). Nos dejó en la puerta del hotel y se puede contratar para el retorno.

En este país para todos los trámites y gastos es imprescindible el uso de tarjeta de crédito, e informamos al banco por seguridad. Fue un poco difícil hacer transferencias de dinero a tarjetas de débito por el tema de la internet. Con los cajeros automáticos no tuvimos problemas, los encontramos en todos lados, pero hay que tener en cuenta que cobran tres dólares por transacción.

Al llegar lo primero que hicimos fue comprar un mapa de la ciudad; sin él no se puede andar. Compramos también la metrocard, que sirvió para buses y el metro. Además llevamos el impreso de todas las reservaciones y confirmaciones que hicimos por internet.

Teníamos un itinerario detallado de las actividades diarias y programamos las visitas por sectores; por ejemplo, el día que fuimos a Chinatown visitamos también el puente de Brooklyn y Battery Park, la Estatua de la Libertad y Wall Street, que están a poca distancia.

Nos centramos en las actividades de la época y a los eventos que queríamos asistir. Por internet compramos las entradas al espectáculo de Navidad del Radio City Music Hall y separamos la visita al 9/11 Memorial.

En el Empire State Building hicimos la compra del NY city pass, que tiene descuentos y evita hacer largas filas. Con este pase puedes visitar puntos de interés y escoger a cuál ir: Observatorio del Empire State Building; Metropolitan Museum of Art y The Cloisters; American Museum of Natural History y Rose Center; MoMA; Museo Guggenheim o Top of the Rock; Circle Line Sightseeing Cruises o Estatua de la Libertad y Ellis Island. Decidimos visitar el Top of the Rock, espectacular de noche, y la Estatua de la Libertad, donde hicimos el paseo por barco, ya que bajar a la isla toma mucho tiempo.

Hay que tener en cuenta que en invierno oscurece temprano y a las 4:00 p.m. ya es de noche, por lo que hay que aprovechar lo más que se pueda la luz solar y dejar las compras o el Times Square para el final de la tarde.

Para los almuerzos y cenas las opciones de comida rápida y delis son accesibles, pero encuentras buenos restaurantes, y entre los que más nos gustaron está Famiglia y el salón de té Nom Wah en Chinatown. No dejamos de visitar ni un solo día los Starbucks para saborear en las tardes un egg nog latte, allí encontramos regalitos y las tazas de la marca.

Nos queda de experiencia llevar una mejor cámara fotográfica y baterías adicionales, pues la carga no llega para las fotos de noche. También invertir en una gira turística en autobús, pues habíamos decidido caminar toda la ciudad y utilizar la línea de bus y el metro. Al final del día terminábamos cansadísimos, además perdimos mucho tiempo al ir de un lugar a otro cuando estos buses trasladan a los lugares de interés.

Promesa de volver

Con toda seguridad volveré y en época navideña.

De Nueva York nos gustó y encantó todo. Disfrutamos la encendida del árbol del Rockefeller Center mientras escuchábamos cantar a Tony Bennett. Ascender al Empire State para apreciar la ciudad y sus rascacielos, así como la noche en Times Square y Broadway.

Asistir al espectáculo navideño con las Roquettes en Radio City, recorrer el Museo de Arte Metropolitano para conocer los “Girasoles” y el “Autorretrato” de Van Gogh. Ir al 9-11 Memorial y sentir la paz y la tranquilidad de ese lugar. Las compras, definitivamente; las avenidas transitadas, el bullicio.

Entrar a la Catedral de San Patricio y dar gracias a Dios por la vida y por estar allí. Caminar por Central Park, sentarse en una banca cerca del homenaje al cantante John Lennon, y disfrutar de la vida y ver sueños hechos realidades.

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