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11 ene El tamborero chitreano

CHITRÉ, Herrera. -El tambor es hoy por hoy uno de los instrumentos de percusión más utilizados no solamente en Azuero, sino también en otras regiones del país en las que el folclor ocupa un lugar importante en la vida de sus habitantes.

"Panameño, panameño, panameño vida mía, yo quiero que tú me lleves al tambor de la alegría... ", inspirándose en la letra de esa canción el artesano chitreano Cándido Castillo, vecino de la Calle Abajo de Chitré, dedica gran parte de las horas del día a la confección de tambores de distintos modelos y tamaños.

Aunque Castillo dijo haber perdido la cuenta de los tambores que ha confeccionado a lo largo de su vida, mostró su satisfacción, porque sus instrumentos musicales han alegrado a miles y miles de panameños, y han puesto a bailar a muchos.

HERENCIA

Siendo apenas un adolescente, de 21 años, Tito, como le dicen sus familiares y amigos, aprendió de su padre la confección no solamente de tambores, sino también de las máscaras que complementan el vestuario del diablico sucio.

Castillo indicó que en Panamá existen distintas variedades de tambores entre las que mencionó el repicador, el repujador, el cumbiero y la caja.

El artesano chitreano explicó que para confeccionar un buen tambor se requiere de una tuca de madera de cedro amargo de buen grosor, aunque indica que la madera de volador, palma, carate o melina también puede dar buenos resultados.

Después hay que figurar el tambor o sacarle el molde, de acuerdo con el tipo de instrumento que se confeccionará, añadió.

Pero Castillo es tan diestro en la materia que cuando el cliente le solicita un repicador enseguida sabe que sus dimensiones son de siete y media pulgadas de ancho en la boca de arriba y cinco pulgadas de ancho en la boca inferior, mientras que la altura es de 22 pulgadas.

En el caso de una repujador, las medidas varían, pero la más popular es la de ocho pulgadas y media de ancho en la boca de arriba y seis pulgadas de ancho en la boca inferior, mientras que la altura se mantiene en 22 pulgadas.

En tanto, que el cumbiero tiene nueve pulgadas de ancho arriba y seis pulgadas abajo e igual altura. "Este último se utiliza para tocar cumbia con acordeón o violín, porque su sonido es mucho más agudo", aclara.

Cuando ya se tiene el molde con las dimensiones se procede a escarbar con una gurbia toda la corteza o comida del árbol, luego se cepilla, se lija y se barniza y posteriormente se forra el instrumento con cuero de venado, saino o ganado vacuno.

Aunque algunos prefieren el tambor al natural, Castillo aseguró, que la mayoría de sus clientes lo prefieren barnizados y con brillo.

Pero en la colocación del forro y las cuñas de madera está el secreto del tambor, porque estás últimas son las que le dan la acústica al instrumento musical.

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