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10 abr La tradicional molienda

Cada año durante la temporada de verano, las huertas herreranas se engalanan con las tradicionales moliendas de caña de azúcar. En ellas, hay un ambiente de trabajo y camaradería y, al final del día, los asistentes pueden degustar el guarapo y la rica miel de caña.

Especial para Prensa.com/Vielka Corro Ríos

Moler toda la caña demora unas dos horas, según los agricultores. PORTOBELILLO, Herrera.- Cada año durante la temporada de verano, las huertas herreranas se engalanan con las tradicionales moliendas de caña de azúcar.

En ellas, hay un ambiente de trabajo y camaradería y, al final del día, los asistentes pueden degustar el guarapo y la rica miel de caña.

Pero antes de llegar a la molienda, los productores deben hacer una serie de preparativos hasta con seis meses de anticipación. En el caso de la familia Montilla Casas, la labor empieza desde el mes de junio de cada año.

¡A PREPARAR LA FAENA!

Lo primero que hay que tomar en cuenta es la siembra de la caña en surcos, de tal forma que al llegar el verano la misma obtenga la suficiente consistencia para molerla.

“Sembramos la caña, la limpiamos de las malezas y dejamos que se desarrolle para luego llevarla al trapiche”, explica Ezequiel Montilla.

Después de seis o siete meses, para mediados de febrero, entonces todo está dispuesto para la molienda.

En el caso de la familia Montilla Casas, se trabaja en la instalación del trapiche en cuatro horcones. Asimismo, hay que conseguir el caballo que, vendado, deberá dar las suficientes vueltas para triturar toda la caña que ha sido estibada.

“Desde las 4 de la mañana empieza nuestra faena, y culmina pasadas las 11 de la noche porque molemos dos tareas de caña”, señala Montilla. Según Montilla, moler toda una tarea de caña demora unas dos horas, ya que mientras uno de sus hijos introduce la caña por el trapiche el otro recoge el bagazo para meterla nuevamente y extraer la última gota del “guarapo” (jugo de la caña dulce exprimida).

El pariteño destacó que aunque algunos degustan uno que otro vaso del guarapo, la mayor parte del jugo de la caña se utiliza para preparar la miel.

LA DULCE MIEL

El jugo de caña que se obtuvo de la molienda se cocina durante 8 horas en una paila enorme, atizada con leña. “Cuando el guarapo empieza a hervir se le extrae la cachaza (primera espuma que suelta el zumo de caña al cocer) para eliminarle todas las impurezas”, explica Montilla. Cuando la miel “está en su punto”, se saca de la paila para que se refresque.

Ahora bien, aclara el agricultor, parte de la miel se deja en la paila para preparar la raspadura.

Y, para darle un sabor especial a la raspadura, se le añaden pepitas de marañón asadas, coco rallado y anís estrellado, señala Montilla, quien tiene experiencia en este tipo de tareas. La miel que se obtiene se comercializa para preparar queques, cocadas o, incluso, para endulzar la chicha de marañón, que es muy buscada, concluye Montilla.

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