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FARÁNDULA

'Los Miserables': cuando la música es más protagonista que los actores

EFE
El actor australiano Hugh Jackman (c) junto al director británico Tom Hooper (i) y Sir Cameron Mackintosh (d) frente a la Opera de Sydney, Australia. Jackman se encuentra en Sydney para asistir al estreno de su película "Los Miserables

24/12/2012 - REDACCIÓN INTERNACIONAL (EFE). -Un reparto de altura -Hugh Jackman, Russell Crowe o Anne Hathaway, entre otros- no ha sido suficiente para que el realizador Tom Hooper pudiera superar el peso de una música instalada en la memoria de millones de personas que han visto en el teatro el musical de Les Misérables o que han escuchado sus popularÍsimas canciones.

La música, esta vez, ha superado a la imagen, a la historia y a los actores, pese al tremendo esfuerzo de puesta en escena, de entrenamiento o de grabación en directo. De una película que llega mañana a las salas de todo el mundo.

Anne Hathaway está fantástica como Fantine. Su dramatismo, su sacrificio fÍsico -perdió 11 kilos en cinco semanas- y su gran voz hacen que sea la actriz perfecta para un papel que reafirma su calidad interpretativa.

Hugh Jackman cumple en el papel protagonista de Jean Valjean, pese a su, a veces excesiva, omnipresente presencia. Y Russell Crowe compensa con su fuerza la mala calidad de su voz.

El resto del reparto también cumple su cometido y la película cuenta con una escenografía de calidad.

Pero Hooper ha sido tan fiel al musical que ha perdido de vista el hecho de que el cine y el teatro son dos medios que requieren de lenguajes diferentes.

Los decorados homenajean a ese origen teatral de esta versión musical y hasta la fotografía parece más propia de un espacio cerrado que de los grandes escenarios parisinos en los que se desarrolla la historia original de Victor Hugo.

Además, las dos horas y media de metraje no son suficientes para ahondar en la compleja historia que el escritor planteó en el siglo XIX.

Porque para bien y para mal, la música, esas canciones cuya popularidad ha sobrepasado fronteras e idiomas, son tan fuertes que se apoderan de todo, se alimentan de los cantantes y de la propia historia hasta hacer de Les Misérables un esqueleto musical.
 

 

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