Tecnología
Cuando mucha gente habla por teléfono o se conecta al mismo tiempo a internet, entonces se hace más lenta la transmisión de datos. Esto puede ocurrir, por ejemplo, en un estadio de fútbol colmado de espectadores. En Nueva York, una ciudad llena de iPad, iPhone y demás, esto ya es realidad diariamente. En la ‘gran manzana’ muchas veces es imposible comunicarse en las primeras horas de la noche, ya que la transmisión radioeléctrica de datos llega a sus límites. Al superponerse ondas radioeléctricas éstas se extinguen mutuamente: la recepción es entonces perturbada. El profesor Haas desarrolló una forma completamente nueva para la transmisión inalámbrica de datos: la luz que habla. La palabra mágica del momento es: comunicación de datos óptica e inalámbrica.
Haas quiere aprovechar las ondas electromagnéticas de la luz visible. El principio de funcionamiento es simple: modernas lámparas LED son sometidas expresamente a fluctuaciones en el suministro de corriente. Este centelleo, imperceptible para el ojo humano, contiene informaciones que el terminal, ya sea laptop o iPhone, puede decodificar bajo la lámpara y valiéndose de un detector correspondiente. Se supone que de este modo se pueden transmitir grandes cantidades de datos, a través de una especie de señal morse lumínica, a muy alta velocidad.
Esto podría revolucionar la transferencia de datos, así como nuestra vida diaria: banda ancha móvil – siempre, en todos lados y más rápido de lo que estamos habituados en casa o en la oficina. Pero también podría haber muchas otras aplicaciones: por ejemplo, la transmisión inalámbrica de datos de pacientes durante un análisis, cosa que aún es imposible debido a la radicación de los tomógrafos computarizados. O incluso transmitir películas de video enteras a la sala de una casa particular. La transmisión es a prueba de escuchas, ya que la luz no abandona el cuarto. Además la luz no produce la contaminación electromagnética, tan temida por los ambientalistas, y su transmisión insume poca energía.
En el mundo entero se desató una carrera por esta nueva técnica. Según dice Haas, sin falsa modestia alguna, la explotación de la luz revolucionará la comunicación inalámbrica.
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