¿Beca universal para el fracaso escolar?

En 2015, la beca universal representó un gasto de 42 millones de dólares. Dicho programa fue creado por el gobierno anterior en ‘forma improvisada, con criterio politiquero más que educativo’.

12 DE ENERO

El año escolar 2015, según cifras estadísticas del propio Ministerio de Educación (Meduca), registra casi un 40% de fracasos escolares. ¡La situación más que preocupante es alarmante! Se estima, asimismo, que el costo millonario solo en el programa denominado beca universal ascendió a más de 42 millones de dólares en el año fiscal que acaba de pasar. Y es que, dicho programa, en vigencia desde el gobierno anterior (2009/14), fue creado en forma improvisada, con criterio politiquero más que educativo propiamente, como todo lo realizado últimamente en Meduca.

Una sociedad moderna, desarrollada, se caracteriza fundamentalmente por el rendimiento de las unidades e instituciones que la integran: políticas, educativas, económicas, científicas, etcétera, y de los hombres y mujeres que realizan las actividades que ellas implican. Ese provecho está o debe estar condicionado en buena medida por el de los sistemas educativos, dada la responsabilidad que estos asumen en la preparación de los futuros profesionales y ciudadanos.

La evaluación de la productividad de la docencia y el incremento de su eficiencia constituyen hoy dos objetivos de la más alta prioridad en todos los países civilizados y progresistas. La justificación de ello es obvia: la educación como derecho humano y, a la par, como formación de individuos, tiene un valor decisivo en el plano ético y en el desarrollo económico y social.

A ello se agrega el hecho de que los sistemas docentes son ahora empresas de una magnitud extraordinaria por el número de personas que afectan (una de cada cinco personas de la población de la mayoría de los países está dentro del sistema educativo) y por el volumen de los recursos que se le destinan, que representan alrededor del 20% del presupuesto total de muchos países. En Panamá aún no llegamos siquiera al 2% del presupuesto anual.

El impresionante desarrollo de la educación global en las últimas décadas, durante las cuales se ha multiplicado la matrícula en los distintos grados docentes y se ha modificado profundamente la estructura de los sistemas de enseñanza, han desbordado el marco un tanto estático y las previsiones de la administración y ha planteado nuevos y agudos problemas a la organización escolar. Las consecuencias de ese movimiento, del sector (en Panamá diríamos profunda crisis), son diversas e importantes.

La concepción misma de la política en este campo está ahora en revisión (menos en Panamá). Se considera que no puede limitarse ya a su cometido tradicional, circunscrito al ámbito institucional escolar, dados los múltiples factores extrainstitucionales que favorecen o dificultan la realización de los planes educativos.

La administración está experimentando también cambios muy profundos: frente a la organización horizontal, por niveles educativos separados entre sí, por ejemplo, se apunta ahora la tendencia hacia una organización más funcional y acorde con la unidad del proceso de enseñanza a través de sus distintas etapas. Esas modificaciones de la administración afectan tanto a su estructura en la esfera central –Meduca— como a sus órganos regionales, provinciales y locales. Junto a servicios tradicionales y de reactualizado valor, como el de la supervisión, surgen ahora otros nuevos: de planeamiento, de orientación de la instrucción y del aspecto profesional, de evaluación, de investigación, de planes y programas y otros.

Se tiende, pues, hacia la administración más técnico-pedagógica que la puramente rutinaria existente hasta ahora (tan distante de los problemas vivos de las instituciones docentes), más vinculadas a las cuestiones técnicas de interés directo para el maestro o profesor que a los aspectos de su vida como funcionario y completada con una orientación que se caracteriza por el empleo de métodos y técnicas típicamente empresariales. Esa administración educativa requiere un tipo de personal nuevo, especializado, capaz de desempeñar con eficacia las tareas que esos innovadores servicios requieren.

De todo esto y mucho más adolece infortunadamente la educación panameña desde hace décadas. Hoy con más burocracia y falta de una planificación integral, la improvisación lo hace todo en Meduca. Los cientos de millones mal invertidos en programas de becas, se traducen, contrario a sus fines pedagógicos, en altos porcentajes de fracasos escolares. PAULINO ROMERO C. EDUCADOR, ESCRITOR, DIPLOMÁTICO

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