Siembra de esperanza

Siembra de esperanza
ESPECIAL PARA LA PRENSA/Fundación Albatros/Alejandro Balaguer

Es septiembre en Cusco, y hay alegría en las terrazas de cultivo ubicadas en las alturas del Valle Sagrado del Urubamba.

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Terrones de tierra oscura y fértil se ven listos para recibir las semillas de papa durante la siembra que se llevará a cabo, al mejor estilo de los ancestros, por los indígenas quechua de Cuyo Grande.

El gran valle entre las montañas donde se sitúan este y otros pueblos de agricultores ha sido llamado justamente la Reserva Mundial de la Papa.

La razón de ello es que conservan cientos de variedades de papas domesticadas a lo largo de los milenios.

Este rincón de los Andes peruanos, donde renace la sabiduría de los incas en las costumbres agrícolas, además de poseer un tesoro de papas nativas de diversas formas, colores y sabores; y otros cultivos orgánicos, como la quinua, la cebada, el olluco, el maíz, la oca y más, que garantizan a las comunidades del valle alimento saludable y un futuro promisorio.

“Ya empezamos a recibir visitantes de otras partes del mundo que vienen a conocer nuestras costumbres, nuestra agricultura, nuestros textiles y nuestra medicina tradicional, mejorando nuestros ingresos. Pero, sobre todo, están nuestros cultivos nativos. Es lo primero que nos importa”, dice orgullosamente mi anfitrión, el comunero Silverio Yucra, mientras caminamos.

Registro la organización comunal y el trabajo compartido. En cada terraza de cultivo surcada por canales de riego, los vecinos unidos inician sus labores agrícolas, aporcando los camellones donde crecen plantitas saludables. VEA 3B

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