La impresión del sabor

La impresión del sabor
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El término “impresionismo” se acuñó como adjetivo despectivo cuando en el siglo XIX, un grupo de ambiciosos pintores intentó ser admitido al famoso Salón del Arte de París.

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Tecnicismos de las estufas

Tras varios intentos fallidos, algunos de ellos se unieron y expusieron en su hoy famoso Salon des Independents. Entre otros estaba Claude Monet con su lienzo “Impression: soleil levantante”. Un crítico los hizo tiritas, y tomó el título del amanecer de Monet como tinta indeleble para su mordaz pluma.

También en París (pero en el siglo XVII) se inventó la olla “milagrosa”. Y la tildó de tal, porque con los precios del gas y electricidad, chico, todos necesitamos reducir el consumo (¡ah!, y salvar al planeta). Yo también tuve mi primera impresión espeluznante, no con un cuadro de Monet sino con una olla de presión: un tío mío se jactaba de los “sopones” deliciosos que hacía, así que un día nos invitó a almorzar. ¿Pues, qué te parece? El famoso sopón era una amalgama de sopas de lata y sobrecito que luego metía en una olla de presión. Y justo ese día, calculó mal y se olvidó de dejarle salir la presión a la olla y ¡pum! De repente, había sopa hasta en el techo. Sobra decir que ese día terminamos comiendo en un restaurante chino.

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