El kiwi, una fruta china

Llamada yang tao en chino, la favorecían los Khan (Gengis, Kublai y compañía), por su delicado sabor y brillante color. No fue hasta principios del siglo XX que salió de China, y hoy en día se cultiva en los Estados Unidos, Italia, Japón, Francia, Grecia, España, Australia y Chile. Como se cultiva en ambos hemisferios, esto garantiza que hay abundante kiwi durante todo el año. Pero es en Nueva Zelandia donde el kiwi ha encontrado su hogar espiritual, y es la fruta nacional del paraíso austral. Además de tener más vitamina C que una naranja, el kiwi es rico en luteína, fibra, potasio, cobre, vitamina E, folato y magnesio.

Al comprar kiwi, elija frutos lozanos, firmes pero no duros. La carne debe ceder un poquito al apretarlo suavemente, como lo haría un melocotón maduro.

Para acelerar el proceso de maduración, métalo en un cartucho de papel junto con una manzana o un guineo. Para comerlo, puede pelarlo y cortarlo en rodajas, o simplemente partirlo por la mitad, y comérselo con una cuchara, como si se tratara de un huevo hervido con la yema suave.

El kiwi, además, tiene una enzima que suaviza la carne, similar al efecto de la papayina. Esta enzima también corta la leche (pero no la crema), así que si va a mezclar kiwi con productos lácteos, cocínelo para desactivarla.

Para integrar el kiwi a sus comidas, pruebe añadir tuquitos de kiwi a un seviche.

También puede hacer una vinagreta con 2 kiwis pelados y picados o en puré, 3 cucharadas de aceite de oliva, 2 cucharadas de vinagre de vino, 1 cucharada de miel, sal y pimienta al gusto. Es excelente con una ensalada de espinacas tiernas, o con pescado asado.

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