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<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>La Prensa</title><link>https://www.prensa.com</link><atom:link href="https://www.prensa.com/arcio/rss/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>La Prensa News Feed</description><lastBuildDate>Thu, 19 Aug 2021 07:01:18 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title>Panamá y los eventos climáticos extremos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/panama-y-los-eventos-climaticos-extremos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/panama-y-los-eventos-climaticos-extremos/</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Wed, 18 Aug 2021 02:48:43 +0000</pubDate><description>¿Qué es un evento extremo? El Panel Intergubernamental de Cambio Climático define un evento extremo como un raro e infrecuente suceso o episodio según su distribución estadística en un determinado lugar. A través de la historia de la humanidad los eventos extremos climáticos han acompañado el devenir del ser humano. Pero en las últimas décadas han dejado marcas y profundas cicatrices que hacen reflexionar la forma en que vemos y entendemos la naturaleza. De acuerdo con los estudiosos del clima, los eventos extremos relacionados al cambio climático son más fuertes y agravantes desde la década de 1950.</description><content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué es un evento extremo? El Panel Intergubernamental de Cambio Climático define un evento extremo como un raro e infrecuente suceso o episodio según su distribución estadística en un determinado lugar. A través de la historia de la humanidad los eventos extremos climáticos han acompañado el devenir del ser humano. Pero en las últimas décadas han dejado marcas y profundas cicatrices que hacen reflexionar la forma en que vemos y entendemos la naturaleza. De acuerdo con los estudiosos del clima, los eventos extremos relacionados al cambio climático son más fuertes y agravantes desde la década de 1950.</p><p>No hay que hacer una gran búsqueda bibliográfica para ver que nadie escapa a estos. Por ejemplo, este año, la humanidad además de combatir un virus que muta sin cesar y cuyo origen quizás fue por las alteraciones ambientales producidas por el factor antropogénico; hombres y mujeres han tenido que dar cara a eventos en diferentes latitudes.  Durante el invierno boreal, temperaturas extremas mínimas en Europa, siendo para algunos países las temperaturas más bajas registradas en los últimos 80 años, con intensas nevadas nunca vistas por las nuevas generaciones. Durante el verano, temperaturas extremas en Norte América, afectando centenares de vidas. En las llanuras centrales de Europa, la inestabilidad atmosférica trajo consigo un devastador tornado en República Checa, con una fuerza jamás documentada. Aún más reciente, devastadores incendios en Grecia y para completar el coctel de eventos, el pasado mes de julio fue el mas caliente de la historia de los registros climáticos del planeta según la NOAA.</p><p>Panamá no escapa de esta realidad, si hacemos memoria durante las últimas 3 décadas, el istmo ha sido abatido por tormentas, inundaciones, incendios, intrusivas mareas que arrastran con todo a su paso, huracanes, olas de calor y sequias extremas provocadas por los agresivos efectos del Fenómeno del Niño. Por ejemplo, en cuanto a los efectos del Fenómeno del Niño, , por ejemplo, los años 1982/1983, 1997/1998, 2009/2010, 2014/2015, 2019/2020 fueron de estrés hídrico para el país. En 2019, un devastador incendio consumió 25 mil hectáreas, aquí también la falta de compromiso y conciencia por la parte antropogénica es un factor determinante, cuyas consecuencias causan estragos en la flora y fauna.</p><p>Con respecto a inundaciones, el evento de la Purísima en diciembre de 2010 es otro claro ejemplo de los eventos extremos retornables.  Hablando de precipitaciones, el aumento de estas durante los huracanes es otro evento que ya ha sido observado. El impacto que tuvo el huracán Iota de categoría 5 en la región occidental del país el pasado noviembre de 2020, dejó una vez en evidencia la poca preparación que tiene el país para hacerle frente a estos eventos. En cuanto a esta forma severa de tormenta tropical, en lo que va del siglo XXI ya se han registrado 4 huracanes que han afectado a Panamá: huracán Beta en 2005, Otto en 2016, Nate en 2017 e Iota en 2020. En comparación al siglo XX, en cuyos registros solo aparecen los huracanes Martha de 1969, Irene en 1971 y Cesar-Douglas en 1996. Lo interesante y preocupante al observar es la frecuencia con la que han ocurrido estos eventos a lo largo de ambos siglos, mientras que para el siglo XX se registran 3 con un periodo de tiempo de hasta más de 2 décadas entre uno y el otro, en lo que va del siglo XXI ya han ocurrido 4, y de estos, 3 huracanes en la última década. Ahora bien, ¿Qué le espera a Panamá en los 80 años que restan de este siglo?</p><p>Los eventos extremos no van a desaparecer, como consecuencia del calentamiento global, estos han de maximizar la intensidad y frecuencia con la que ocurren. Lo cual se traduce como más eventos extremos en menos tiempo y de fuerte agresividad. Panamá ya esta caminando hacia un mejor devenir en cuanto al estudio y adaptación de los efectos del cambio climático y los eventos extremos, pero aun hace falta un largo camino por recorrer. Hace falta fortalecer la observación sistemática de alta calidad, detectar tendencias de largo plazo, entrenamiento de personal, y disponibilidad del Estado en invertir en material, experimentos y conocimiento científico.</p><p><i> El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo y doctor en cambio climático</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>La importancia del Humedal Bahía de Panamá</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/la-importancia-del-humedal-bahia-de-panama/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/la-importancia-del-humedal-bahia-de-panama/</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Mon, 26 Jul 2021 13:14:34 +0000</pubDate><description>El área protegida Humedal Bahía de Panamá tiene una extensión geográfica de 85 mil 664 hectáreas, que se extiende desde Juan Díaz ,en el distrito de Panamá, hasta los límites entre el distrito de Chimán y la provincia de Darién.</description><content:encoded><![CDATA[<p>El área protegida Humedal Bahía de Panamá tiene una extensión geográfica de 85 mil 664 hectáreas, que se extiende desde Juan Díaz ,en el distrito de Panamá, hasta los límites entre el distrito de Chimán y la provincia de Darién. Esta área protegida es uno de los sitios silvestres de mayor relevancia e importancia que poseen los panameños al ser un sitio Ramsar  desde 2003 y área protegida del  refugio de vida silvestre a partir de la Ley 1 del 2 de febrero de 2015. Esta área resguarda en su interior más de 475 especies de animales y 295 especies de plantas. Por lo cual, un plan de gestión y manejo para su seguridad y no explotación es imperante ante las diversas presiones que lo amenazan, como es el rápido crecimiento demográfico, el cambio climático, los eventos meteorológicos extremos, la contaminación y la peor de todas: la corrupción.</p><p>No obstante, al estar el área protegida Humedal Bahía de Panamá bajo el lente de un manejo íntegro y transparente, hay que tener en cuenta que este no es solo manglares, sino diversos ecosistemas que lo conforman más la parte social. Un estudio realizado por el Centro de Incidencia Ambiental de Panamá (Ciam), en 2017, determinó cuatro áreas: manglares que cubren una superficial de 23 mil 103.7 hectáreas del total del área protegida, vegetación baja inundable con una superficie de mil 228.5 hectáreas, albinas con mil 349.2 hectáreas y fangos con una extensión de 25 mil 6585.6 hectáreas, siendo esta la de mayor superficie. En cuanto a la parte demográfica, el Humedal Bahía de Panamá está en permanente interacción con aproximadamente un millón 525 mil 554 habitantes que se ubican en los distritos de Panamá, San Miguelito, Chepo y Chimán, con lugares poblados ubicados dentro del humedal, como es la isla Chepillo frente al delta del río Bayano o la comunidad de Chimán, ubicada a un costado del delta del río del mismo nombre.</p><p>La importancia de involucrar el sector social en la gestión integral significa educar a la población en que toda la posible contaminación que se produzca y llegue al suelo y cuerpos de agua, determina la calidad ambiental del humedal. ¿Cómo es esto posible? Pues debido a que la contaminación que llega y se queda en el humedal no se produce en los deltas de los ríos que convergen ahí, sino que se produce a lo largo y ancho de las cuencas hidrográficas, cuyos deltas forman parte del área protegida.</p><p>Todo el mal uso de suelo que se da en las cuencas de los ríos Juan Díaz, Tocumen, Pacora, Bayano, Río Hondo, La Maestra, Chimán; los productos agrícolas; la extracción indiscriminada de arena, ripio y piedras; deforestación; aguas contaminadas con metales pesados, detergentes, químicos y toda la basura que se arroja al agua de estos ríos, terminan en el humedal. Solo basta con ir al manglar de Juan Díaz para ser testigo de la cantidad de basura que ahí reposa. Pero, ¿se puede recoger? Pues sí, ayudaría, pero por los factores ambientales, gran parte del plástico ahí presente se ha desintegrado en partículas tan pequeñas que han contaminado el suelo y la fauna que vive debajo de este. Sin embargo, no todo está contaminado, por ahora. La parte este del humedal cuenta con exuberante vegetación, altos manglares, abundante fauna y expresiva vida silvestre, por lo cual es imperante vigilar con cautela toda está área que se extiende desde el delta del río Bayano hasta el río Chimán y río Santa Barbara.</p><p>El Humedal Bahía de Panamá no solo es un sitio con manglares, lodo y cangrejos; es una de las zonas de mayor importancia para las aves playeras migratorias del continente americano, ya que el 90% de ellas estaciona en Panamá. La gestión integral de esta área protegida implica crear una clara conciencia de la relación directa entre la conservación del humedal a través de la educación, organización y el trabajo en equipo junto a las organizaciones no gubernamentales que han dedicado tiempo y recursos para la protección del humedal. El reconocimiento de las actuales amenazas más la visualización de los efectos que tendrá el cambio climático es necesario para mantener el equilibrio que existe en el humedal y poder a la vez mantener los beneficios que obtienen los panameños de esta área protegida.</p><p><i>El autor es doctor en hidrogeología y cambio climático</i></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/gFAGNvxl8wMCtFit7thyorpwpoY=/cloudfront-us-east-1.images.arcpublishing.com/corprensa/HG27HTUNRZD5BDMNVLA3LECN4Q.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La bahía de la ciudad de Panamá inflada por el boom inmobiliario, en el que los venezolanos tuvieron un papel fundamental. Foto: Roberto Quintero.]]></media:description></media:content></item><item><title>Geógrafos y geografía panameña </title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/geografos-y-geografia-panamena/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/geografos-y-geografia-panamena/</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Thu, 15 Oct 2020 03:18:24 +0000</pubDate><description>Geógrafo, ¿Qué es ser geógrafo? Cada profesional de esta disciplina puede sustentar una propia respuesta dependiendo a su experiencia. Pero si algo es cierto, ser geógrafo involucra analizar los diversos elementos que conforman la superficie terrestre, el medio físico con relación a los seres humanos.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Geógrafo, ¿Qué es ser geógrafo? Cada profesional de esta disciplina puede sustentar una propia respuesta dependiendo a su experiencia. Pero si algo es cierto, ser geógrafo involucra analizar los diversos elementos que conforman la superficie terrestre, el medio físico con relación a los seres humanos. Una formación multidisciplinaria, que, aunque suele ser dirigida al campo de la docencia, el geógrafo tiene entre sus manos el compromiso de analizar, interpretar, diagnosticar, caracterizar y planificar las problemáticas sociales y científicas. Las fechas que se atribuyen al día del geógrafo varían de país a país. Sin embargo, para Panamá, se considera el 14 de octubre como el día del geógrafo panameño.</p><p>Como parte de la identidad geográfica de cada nación, se cuenta con una entidad representativa. Para cada geógrafo y panameño, el “Instituto Geográfico Nacional Tommy Guardia”, es la agencia cartográfica del istmo, es la cara del país ante el resto de la región en el arte de hacer geografía. Además de ser el centro por excelencia de la elaboración de Atlas Nacionales, cartografía básica, mapas especiales de diversos temas y escalas, mapas políticos y administrativos, síntesis geográficas, fotografías aéreas e imágenes de satélite ortocorregidas, generación y mantenimiento de las redes geodésicas nacionales y, hasta la demarcación de los hitos fronterizos, todo esto como parte de su valioso aporte al desarrollo nacional. En su recorrido, desde el año 1946 con la creación de la sección de Cartografía como parte del Ministerio de Obras Públicas, pasó a llamarse Dirección de Cartografía en 1954, recibiendo en 1967 su nombre actual en honor a Tomás Guardia hijo, primer director de la Dirección de Cartografía en 1954, esto a través del Decreto Ejecutivo No15 del 13 de febrero. Dos años después, en 1969, recibe su estatus como Instituto. Esta entidad, además de lo antes mencionado, ha sido el apoyo geográfico al desarrollo de las actividades socioeconómicas del país por más de medio siglo, siendo motor del desarrollo geográfico, cartográfico y en ciencias afines.</p><p>Es hora de que a este Instituto se le otorgue el lugar que verdaderamente le corresponde, pasar de ser una simple unidad para ocupar la verdadera posición que le corresponde, con una transformación que le haga llegar al nivel de los Institutos geográficos de Brasil, México o Colombia. Solo es necesario una breve visita para ser testigo de lo descuidada y deteriorada infraestructura sobre la cual reposa una de las más importantes casas de hacer geografía con la que cuentan los panameños. Actualmente la geografía en Panamá está en la cuerda floja, al ser una de las disciplinas de menos preferencias por los estudiantes en las escuelas pre-medias y medias, hasta ser llamada en ocasiones como una disciplina “aburrida”. Esto es preocupante, porque la geografía no es solo recordar las elevaciones más altas o recitar las capitales de países como poemas, no es una disciplina de simple memoria, es una disciplina de puente, de análisis, de información e interpretación. El ejemplo más claro se puede ver en la actualidad, al darse los primeros casos de Covid-19 en Panamá, ¿qué estuvo incluido desde el primer informe que se presentó ante la sociedad? Mapas, mapas sobre los cuales claramente se puede localizar el problema, donde se aplican métodos científicos, caracterización de las condiciones de fronteras, creación de planes de mitigaciones y gestión de rutas de trabajo y control.</p><p>A casi 500 años del primer mapa que incluía el relieve panameño, en su debut en 1527, ya Panamá era descrito en Sevilla, específicamente Darién en 1519. Desde Pascual de Andagoya en su escrito “La Relación de los sucesos de Pedrarias Dávila en la Tierra Firme y de los descubrimientos del Mar del Sur: Años 1514 - 1541”, o la “Carta del Istmo de Panamá” por Ruíz de Peñate en 1527 y posteriormente como parte del mapamundi del Cosmógrafo Real, Diego de Ribera en 1530 hasta los actuales y detallados Atlas Nacionales, la Geografía y la geografía panameña necesita su lugar propio, sin telarañas y luces pardas. Un nuevo enfoque en su enseñanza es imperante, mostrar su conexión con otras disciplinas e integrarla desde la matemática, la física, al clima, la estadística, la informática y sobre todo a la tecnología actual. Renovar y profundizar los conocimientos desde quien la imparte hasta quien la aprende. La vieja escuela es la base, son los pilares del arte de la geografía, pero un giro en su enfoque educativo es urgente para no perder una de las bases de la formación humana.</p><p><i>El autor es geógrafo y estudiante de doctorado en cambio climático</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>Derechos ante verdades que incomodan</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/derechos-ante-verdades-que-incomodan/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/derechos-ante-verdades-que-incomodan/</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Fri, 09 Oct 2020 04:10:13 +0000</pubDate><description>Si el hombre fue creado a imagen y semejanza por un ser supremo, según las  sagradas escrituras, entonces, ¿por qué los homosexuales y lesbianas son vistos por parte de la sociedad como seres aberrantes? ¿Por qué son señalados, perseguidos, despreciados, enjuiciados y hasta ejecutados?</description><content:encoded><![CDATA[<p>Si el hombre fue creado a imagen y semejanza por un ser supremo, según las sagradas escrituras, entonces, ¿por qué los homosexuales y lesbianas son vistos por parte de la sociedad como seres aberrantes? ¿Por qué son señalados, perseguidos, despreciados, enjuiciados y hasta ejecutados? Simplemente, como usualmente suelen definir aquellos miembros de la sociedad: tanto el homosexualismo como el lesbianismo son prácticas anormales que atentan contra la moral de la sociedad, no más que pericias que son contrarias a la ley natural. ¿Naturalidad? ¿Moralidad?</p><p>La moral como parte de la ética social es norma fundamental para el equilibrio existencial entre las personas, la cual se aprende y se aplica, como también se aprende y se transmite de padre a hijos y, de forma lateral, los prejuicios y la discriminación.</p><p>Lamentablemente, la legislación de Panamá no reconoce el matrimonio entre personas del mismo sexo, aunque la Corte Suprema de Justicia debe resolver sendos recursos presentados ya por panameños que piden que sus matrimonios con parejas del mismo sexo sean reconocidos legalmente.</p><p>Mientras algunas personas piden respeto o legalidad, parte del resto de la sociedad sigue haciendo oídos sordos y ojos ciegos. En cuanto se habla de los derechos de la comunidad LGBT, se ven los grupos y organizaciones salir a marchar y alzar la voz en defensa a la familia. Sin embargo, muchos de esos que salen a etiquetar, en ocasiones, son los primeros en manchar el honor de la familia y, peor aún, mientras caminan de blanco, con carteles y megáfonos, desconocen la realidad que se vive bajo su propio techo. Ojalá se marchase con el mismo ímpetu por los diversos problemas que aquejan a la sociedad panameña y la consume como el óxido, como lo son los femicidios, el trabajo infantil, el derecho a una educación de mejor calidad, mejor atención médica, contra la corrupción, entre otros. Pero en cambio, la homofobia y la falta de objetividad de algunas personas pueden más que todo los verdaderos grandes problemas de la sociedad.</p><p><i>“Mi papá está en la marcha contra los derechos homosexuales, pero él ignora por completo que yo, su hijo, soy homosexual, y no sé cómo hacérselo saber. Cuando tengo citas con chicos, digo que son con chicas, y él ciegamente no me cuestiona”,</i> son algunos de los muchos testimonios que se escuchan de aquellos hogares de paredes de cristal.</p><p><i>“Mi madre me pregunta cuándo me casaré, ya todos mis hermanos lo están, y solo esperan para ayudar a organizar mi boda. Pero no puedo decirles que yo, el orgullo de la familia, soy homosexual, y que cuando me voy de viajes de trabajo, suelo ir acompañado de un amigo muy especial”. </i>Aún peor, <i>“solo puedo verte entre las 12 y dos de la tarde. No quiero que mi mujer sospeche nada. No te enojes, quiero seguir viéndote, este es nuestro secreto, pero recuerda que tengo una familia”. </i>Estas no son mentiras; son verdades. Realidades que tratan ser disfrazadas, y que siempre han estado presentes.</p><p>¿Qué es lo peor? Empujar a hombres y mujeres a vivir vidas que no les corresponden, a mentir y llevar dos máscaras, el realismo disfrazado del idealismo construido por una sociedad homofóbica que se avergüenza del hermano afeminado, que presiona y extorsiona con el miedo a escuchar el qué dirán, sin importar el daño que causan y la cadenas de mentiras y dobles vidas que muchas personas deben sostener sobre sus hombros por el simple hecho de evitar vivir entre las rejas de la prisión del miedo y del rechazo de  quienes niegan los derechos de  terceros. Hay quienes sostienen en que permitir este tipo de derecho abrirá la brecha al deseo de la adopción, abusos, exhibicionismo, en fin, abrir la caja de Pandora. Esa ya está abierta y como sociedad, muchos de los males son ignorados y hasta aplaudidos. Mientras tanto, Panamá sigue entre los últimos países en el continente en leyes que desfavorecen los derechos de personas lesbianas y homosexuales.</p><p>Según investigaciones, uno de cada 10 homosexuales es el afeminado; cuando usted vio pasar un afeminado (que en muchas ocasiones no es homosexual), pasaron otros nueve, y usted, el que comenta y critica entre murmullos y risitas burlonas, ni cuenta se ha dado. Por lo cual una conducta no define una orientación sexual, y mucho menos una orientación sexual define la calidad de un ser humano. Los derechos LGBT no van a destruir el papel de la familia; esta se destruye cuando se abusa de la propia familia, del cónyuge o de un hijo. Se destruye con la violencia, el engaño, la doble vida, el rechazo, la imposición, la mala educación, el odio, la discriminación y el desprecio.</p><p><i>El autor es estudiante de doctorado</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>Los manglares: el ayer, el hoy y los desafíos de  Panamá</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/los-manglares-el-ayer-el-hoy-y-los-desafios-de-panama/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/los-manglares-el-ayer-el-hoy-y-los-desafios-de-panama/</guid><dc:creator> Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Sun, 26 Jul 2020 04:20:23 +0000</pubDate><description>Considerado uno de los ecosistemas mas importantes de las zonas tropicales y subtropicales, cubriendo una superficie de 15 millones 429 mil hectáreas, los manglares ejercen una serie de funciones básicas para el equilibrio de la vida, sirviendo de filtro entre los ecosistemas terrestres y marítimos. Uno de los principales servicios que le brinda este variado ecosistema al planeta y a todos los seres vivos que lo habitan, es el almacenaje del dióxido de carbono, el principal gas responsable del calentamiento global y cambio del clima que tanto afecta hoy en día a millones de personas.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Considerado uno de los ecosistemas mas importantes de las zonas tropicales y subtropicales, cubriendo una superficie de 15 millones 429 mil hectáreas, los manglares ejercen una serie de funciones básicas para el equilibrio de la vida, sirviendo de filtro entre los ecosistemas terrestres y marítimos. Uno de los principales servicios que le brinda este variado ecosistema al planeta y a todos los seres vivos que lo habitan, es el almacenaje del dióxido de carbono, el principal gas responsable del calentamiento global y cambio del clima que tanto afecta hoy en día a millones de personas.</p><p>La importancia y estudio del manglar no es reciente, aunque es una disciplina cuya fuerza inicia a partir de la década de 1990; los primeros textos sobre manglares datan del año 325 A.C., como producto de las primeras expediciones liderizadas por Alejandro Magno a través del Golfo Arábico, hoy Mar Rojo; el mar de Eritrea, hoy Mar Arábigo, y el Golfo Pérsico. Este ecosistema ha estado ligado a pequeñas y grandes civilizaciones en diversas latitudes, como lo demuestran los yacimientos de conchas datadas y restos arqueológicos. Los resultados de  algunos estudios estiman que las edades de la relación  de los seres humanos con los manglares y la precocidad de sus múltiples usos se atestiguan en Asia entre los años 6 mil y 2 dos mil A.C.; para América Latina y las Antillas, desde hace aproximadamente 4 mil años A.C., aunque en Ecuador se han encontrado evidencias de hace 8 mil años, y para África, aproximadamente 3 mil años A.C. </p><p>Milenios después, este ecosistema sigue brindando los mismos servicios a las poblaciones costeras, no solo en Panamá, sino en todo sitio donde crecen manglares. A pesar de estar presentes en 124 países, solo Indonesia representa más del 20% de la cubierta total de manglares del mundo. En la región centroamericana, la mayor densidad de manglares se localiza en las costas de Panamá, aproximadamente 165 mil hectáreas, y la menor en Guatemala, con aproximadamente 16 mil hectáreas. </p><p>Los servicios que brindan los manglares a la sociedad, fauna y flora panameña van desde el control de las fuertes mareas en las zonas costeras, depósito de sedimentos, aunque se está excediendo la capacidad que que tienen. Solo basta con mirar la plataforma marina panameña para ver la gran superficie de lodo que la cubre, o ir de visita a los manglares de Juan Díaz para identificar la capa arcillosa que cubre los suelos.</p><p>Los servicios que la sociedad panameña encuentra en los manglares van desde la producción de carbón orgánico, hasta servir como sumidero de ruidos, como es el caso de los manglares de la Bahía de Panamá, en relación con el Aeropuerto de Tocumen, y  también sirven como fuente de remedios medicinales, ecoturismo y de   barrera contra  tormentas e inundaciones. Estos evitan que parte de la contaminación continental llegue al mar, acumulando  en su interior metales pesados; reponen las aguas subterráneas, es la guardería de gran variedad de peces y crustáceos, además de ser el sitio de descanso de las aves que emigran de un hemisferio a otro.</p><p>Las amenazas son diversas, pero el principal autor: el ser humano. Las edificaciones y proyectos en las costas es la principal causa que pone en peligro estos ecosistemas, como se ha visto en los últimos años en las costas del Pacífico panameño. Así como la contaminación por agroquímicos, la tala, la quema, además del cambio climático y los eventos cíclicos como el fenómeno de El  Niño. Pero, ¿cómo afecta este evento a los manglares? Al aumentar de un momento a otro el promedio de las temperaturas diarias, también aumenta el estrés hídrico, así como la salinidad del suelo, afectando la supervivencia de esta especie. Claro ejemplo son las imágenes que se pudieron  observar durante el 2015 de los manglares de la región de Santa Barbara, El Bayano y Chimán, donde se constató el efecto de El Niño sobre los manglares. </p><p>Afortunadamente, Panamá cuenta con diversas organizaciones, las que tienen   entre sus funciones el proteger estos ecosistemas. Entre las diferentes organizaciones está el Centro de Incidencia Ambiental de Panamá (CIAM) y la Red Panamanglar, una red de activistas a nivel nacional comprometida con la conservación de los manglares; así como el Centro Regional Ramsar para la Capacitación e Investigación sobre Humedales para el hemisferio occidental (CREHO), la Fundación Mar Viva, la Fundación Natura, la Sociedad Audubon de Panamá, Conservación Internacional, entre otras.</p><p>Adicionalmente, la sociedad se ha organizado y creado sus propias asociaciones para la conservación  y protección de sus manglares, como lo es Fundación Agua y Tierra, en Mariato, provincia de Veraguas; Alianza para un mejor Darién, en esa  provincia; Asociación de Amigos y Vecinos de la Costa y Naturaleza, en la provincia de Bocas del Toro, y  Tortuagro, en Cambutal, en la provincia de Los Santos, entre otras. </p><p>Desde los tiempos de Alejandro Magno hasta nuestros días, los manglares son objeto de estudio, por lo cual su defensa y conservación debe seguir en pie; solo el ser humano puede asegurar sus beneficios, protegiéndolos de las amenazas creadas por los seres humanos. </p><p><i>El autor es estudiante de doctorado    </i></p>]]></content:encoded></item><item><title> Panamá y la pandemia de la Covid-19: y ahora, ¿qué pasará?</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/panama-y-la-pandemia-de-la-covid-19-y-ahora-que-pasara/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/panama-y-la-pandemia-de-la-covid-19-y-ahora-que-pasara/</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Sun, 14 Jun 2020 04:30:16 +0000</pubDate><description>Mientras algunos países despiertan de un sueño propiciado por una inoportuna visita que obligó a propios y extranjeros a resguardarse en cuarentena, en la que  el mensaje era claro (te quedas en casa y te proteges, o sales y te expones), otros países buscan la luz del amanecer entre una espesa neblina que no logra desaparecer, como es el caso de Panamá. Como panameño en el extranjero leo y miro desde 9 mil kilómetros de distancia el día a día que mis compatriotas  llevan ante la Covid-19. Y las noticias son preocupantes, cada día mas casos y en aumento, ya no son 100 o 200 contagios por día; ahora son 400, 500 y hasta 600 en un solo día, y estos contagios no se dieron dos días antes de ser detectados, sino hasta dos semanas previas,  por lo cual la cadena de contactos es grande. </description><content:encoded><![CDATA[<p>Mientras algunos países despiertan de un sueño propiciado por una inoportuna visita que obligó a propios y extranjeros a resguardarse en cuarentena, en la que el mensaje era claro (te quedas en casa y te proteges, o sales y te expones), otros países buscan la luz del amanecer entre una espesa neblina que no logra desaparecer, como es el caso de Panamá. Como panameño en el extranjero leo y miro desde 9 mil kilómetros de distancia el día a día que mis compatriotas llevan ante la Covid-19. Y las noticias son preocupantes, cada día mas casos y en aumento, ya no son 100 o 200 contagios por día; ahora son 400, 500 y hasta 600 en un solo día, y estos contagios no se dieron dos días antes de ser detectados, sino hasta dos semanas previas, por lo cual la cadena de contactos es grande. </p><p>Los lectores se alarman en primera mano; cada día las noticias son menos esperanzadoras al final del día, lo cual hace pensar que la situación está fuera de control, o como muchos comparten en las redes sociales, “sálvese quien pueda”. El tema no es que se salve quien pueda, sino es cooperar entre todos para encaminar una solución, junto al correcto apoyo de las autoridades. Al ver los datos estadísticos, el comportamiento del virus reflejó un incremento gradual desde el 9 de marzo al 9 de abril. Luego de este primer mes, la cifra en los contagios fue variada, 370 el 3 de mayo mientras que el 13 y 19 de abril se registraron 72 y 63 casos, respectivamente. Sin embargo, desde el 25 de mayo los casos se han disparado, alertando a la ciudadanía, y si no fuese así, debería ser señal de alerta porque significa que las cosas no están funcionando debidamente. Aunque se ha frenado, por un lado, por el otro se está desbordando.</p><p>Al principio las medidas designadas por las autoridades y acatadas por la población (bueno por los que la acataron, porque la cantidad de detenidos durante los toques de queda da a entender el poco importa de muchos), daban aires de seguridad en cuanto a frenar los contagios. Pero ahora, con el escandaloso incremento de los casos, todo se vuelve oscuro y nos hace pensar: y ahora, ¿qué pasará? Mientras los bloques abren, los contagios aumentan, el estrés aumenta, la preocupación aumenta, el desconcierto aumenta, todo aumentó, excepto la confianza de los panameños por el manejo de la situación. Sin duda alguna este nuevo huésped ha revelado lo bueno, lo malo y lo feo, tanto de las autoridades como de cada panameño. </p><p>Aunque Panamá tomó medidas más serias que muchos otros países (serias de verdad, porque en otros países no se pasó a la cuarentena total, salir por género y número de cédulas, y aun sin haber logrado una reducción en los casos, se regresó a la “normalidad”), los casos no pararon, han seguido avanzando y duplicándose por día. La indignación de la población por la incertidumbre en el manejo de la actual situación del país no es un secreto y no se puede ocultar con cortinas de humo. Las dudosas contrataciones, escándalos que circulan en los principales diarios y medios de información del país, ponen a Panamá en la lista de los países de Latinoamérica no transparentes en tiempos de la Covid-19. El dudoso manejo de la ayuda humanitaria que el gobierno brinda debilita el trabajo ante los contagios. Pero, ¿por qué? Grande es el descontento acerca de a quién, y cómo se reparte el bono y las bolsas de comida, y esto no es nuevo, en todo el país circula lo mismo: que al vecino sí le dieron, que a mi no, que al que en realidad sí necesita no le llegó la ayuda, presionando esto a muchas personas a salir y exponerse. En algunas regiones, la ayuda del gobierno ha sido efectiva, mientras que en otras no están claros los criterios de distribución. </p><p>El correcto apoyo es sinónimo de equidad. Ofrecer la ayuda al que en realidad la necesita, al que se ve obligado a salir a buscar el pan de cada día, y se expone a sí mismo y a sus dependientes. Ofrecer la ayuda sin mirar antes si la persona está inscrita en el partido político de turno, o al que se pertenece. Ofrecer la ayuda sin poner de antemano los prejuicios, el racismo o las preferencias por amistad, familiaridad o cual sea que sea el caso. </p><p>El juega vivo, la falta de transparencia, la corrupción, lo ancho para algunos y lo angosto para el resto, ya se ve reflejado en los números que al atardecer leemos; la responsabilidad no es solo del pueblo, del que sale por necesidad o por sin razón, sino también de las falencias de un sistema mustio y macilento. </p><p>Es hora de dejar los intereses propios para luchar por un Panamá unido. Todos estamos agotados, angustiados y necesitamos un plan de solución. Los médicos están cansados, los enfermeros y enfermeras están extenuados, los centros médicos saturados, y cada uno de los panameños en riesgo. </p><p><i>El autor es doctor en Cambio Climático</i></p>]]></content:encoded></item><item><title> Las cuencas hidrográficas</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/las-cuencas-hidrograficas/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/las-cuencas-hidrograficas/</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Sat, 21 Mar 2020 05:00:00 +0000</pubDate><description>¿Cuenca hidrográfica o cuenca hidrológica? Comúnmente, se suele usar un término u otro cuando se habla de espacios hídricos; no obstante, de acuerdo con Ordoñez 2011, la primera se refiere al contorno o límite que drena agua en un punto en común; mientras que una cuenca hidrológica suele interpretarse como una unidad para la gestión que se realiza dentro de una cuenca hidrográfica. En cambio para Panamá, el significado del término “cuenca hidrográfica” es definida, según la Ley 44 del 5 de agosto de 2002, como un “área con características físicas, biológicas y geográficas debidamente delimitadas, donde interactúa el ser humano, en la cual el agua superficial y subterránea fluyen a una red natural mediante uno a varios causes de caudal continuo o intermitente, que confluyen a su vez en un curso mayor que desemboca en un río principal, en un depósito natural o artificial de agua, en un pantano o directamente en el mar”. No obstante, sea cual sea la fuente de definición que se utilice, una cuenca hidrográfica es de suma importancia y todos los seres humanos estamos íntimamente ligados a esta. </description><content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuenca hidrográfica o cuenca hidrológica? Comúnmente, se suele usar un término u otro cuando se habla de espacios hídricos; no obstante, de acuerdo con Ordoñez 2011, la primera se refiere al contorno o límite que drena agua en un punto en común; mientras que una cuenca hidrológica suele interpretarse como una unidad para la gestión que se realiza dentro de una cuenca hidrográfica. En cambio para Panamá, el significado del término <i>“cuenca hidrográfica” es definida, según la Ley 44 del 5 de agosto de 2002, como un “área con características físicas, biológicas y geográficas debidamente delimitadas, donde interactúa el ser humano, en la cual el agua superficial y subterránea fluyen a una red natural mediante uno a varios causes de caudal continuo o intermitente, que confluyen a su vez en un curso mayor que desemboca en un río principal, en un depósito natural o artificial de agua, en un pantano o directamente en el mar”</i>. No obstante, sea cual sea la fuente de definición que se utilice, una cuenca hidrográfica es de suma importancia y todos los seres humanos estamos íntimamente ligados a esta. </p><p>La importancia de una cuenca hidrográfica recae principalmente por ser el escenario de interacción y desarrollo de la vida de diversas especies, flora y fauna, y en segundo plano, el medio donde el ser humano se desenvuelve como ser social. Panamá no es la excepción, gracias a su posición geográfica y características geomorfológicas, está condicionada con cuencas de variados ecosistemas, las cuales, desafortunadamente, no escapan a la inexorable degradación. La problemática es la perdida biofísica como respuesta a la insostenibilidad socioambiental.</p><p>La contaminación causada por los humanos es la mayor amenaza para las cuencas hidrográficas, ya sea ésta a partir de fuentes puntuales provenientes de plantas industriales, fábricas u otra instalación; o fuentes no puntuales de contaminación, las que realmente preocupan, ya que involucran todo lo que puede arrastrar o diluir el agua. Dentro de una cuenca hidrográfica el impacto negativo no solo afecta el recurso hídrico, sino todo lo que ahí dentro converge: como la continua deforestación, erosión de los suelos, contaminación del agua superficial ya sea por sedimentos, agroquímicos, fertilizantes y posterior a eso, polución de las aguas subterráneas y perdida de la fauna.</p><p>Las perspectivas y medidas deben estar dirigidas al uso sostenible y conservación del entorno biofísico en base a los cambios en las dinámicas sociales, políticas, económicas y culturales. La correcta gestión de una cuenca hidrográfica debe estar enfocada en mantener el balance interno, no a la sobrexplotación de los recursos naturales y no a la degradación de estos, asegurar el derecho al agua a las poblaciones (en cantidad y calidad), pero para lograr esto o encaminar estas acciones, cada persona integrante de una comunidad debe tomar conciencia de sus propios actos y medir la huella de contaminación que deja su transitar.</p><p>Actualmente, el Estado panameño trabaja en la sostenibilidad de las cuencas hidrográficas, esto a través del ya presentado Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015-2050, y la actualización de la Ley de Recursos Hídricos, en coordinación con el Ministerio de Ambiente. Sin embargo, esta coordinación no solo involucra al Estado, en dos de sus grandes gestoras en tomas de decisiones que involucran los recursos de las cuencas hidrográficas, como lo son la Secretaría de Energía de Panamá y la Autoridad de Servicios Públicos (ASEP), sino que también conlleva considerar los niveles de coordinación del sector privado, la sociedad civil, los gobiernos provinciales, los pueblos indígenas y la nación en general. </p><p>No importa qué tan grande o chica sea una cuenca hidrográfica, la vida de esta depende de la acción de cada persona, sea tan grande como la cuenca del Río Nilo, con una superficie de 3 millones 254 mil 555 kilómetros cuadrados, aproximadamente el 10% de la superficie de África. O gigantesca, como la cuenca del Río Amazonas, con una cobertura geográfica de 7 millones 50 mil kilómetros cuadrados, cubriendo aproximadamente el 35.5% del subcontinente sudamericano; o tan pequeña, como la cuenca del Río Sansón, un pequeño afluente escondido dentro de la cuenca del Río Chucunaque. Sea cual sea su ubicación y superficie, se debe mantener una misión protectora de las 52 cuencas hidrográficas del país, en la que la prioridad de las autoridades en cooperación con los habitantes sea la de evitar el deterioro ambiental, fomentar la resiliencia de los ecosistemas e incentivar el desarrollo sostenible.</p><p><i>El autor es estudiante de doctorado </i></p>]]></content:encoded></item><item><title>Tía Ñata, la historia de una artesana</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/tia-ata-la-historia-de-una-artesana/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/tia-ata-la-historia-de-una-artesana/</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Wed, 15 Jan 2020 05:00:00 +0000</pubDate><description>Repican los tambores, suenan las cajas, las trompetas se alzan a la distancia y el danzar de miles de polleras bailotean sobre Las Tablas. Damas de todas las edades, grandes y pequeñas, se dieron cita en el tablado, para lucir con garbo uno de los vestuarios nacionales de mayor renombre: la pollera panameña. Este conjunto artesanal esconde tras los vibrantes colores de sus hilos cuidadosamente cocidos, tras el brillo de sus cadenas y tras el vibrar de sus tembleques, el tiempo, la dedicación, el trabajo manual y el conocimiento ancestral trasmitido de generación a generación. De una madre a una hija, de una abuela a una nieta, o quizás de una maestra a una alumna, sin llegar a sospechar el impacto que estas empíricas acciones ejercen.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Repican los tambores, suenan las cajas, las trompetas se alzan a la distancia y el danzar de miles de polleras bailotean sobre Las Tablas. Damas de todas las edades, grandes y pequeñas, se dieron cita en el tablado, para lucir con garbo uno de los vestuarios nacionales de mayor renombre: la pollera panameña. Este conjunto artesanal esconde tras los vibrantes colores de sus hilos cuidadosamente cocidos, tras el brillo de sus cadenas y tras el vibrar de sus tembleques, el tiempo, la dedicación, el trabajo manual y el conocimiento ancestral trasmitido de generación a generación. De una madre a una hija, de una abuela a una nieta, o quizás de una maestra a una alumna, sin llegar a sospechar el impacto que estas empíricas acciones ejercen.</p><p>Esta es la historia de una artesana, abanderada del <a href="https://www.prensa.com/tema/desfile-de-las-mil-polleras/" target="_blank">desfile de las Mil Polleras</a>, cuyas manos han bordado los diseños de más de 500 polleras, y cuyos ojos han visto la transición del vestido típico nacional durante los últimos 50 años. </p><p>Esta artesana es tableña, nacida en julio de 1941, en el desaparecido hospital Geraldino de León. Trinidad Domínguez Medina o Tía Ñata, como cariñosamente es llamada por sus sobrinos, es la segunda de cuatro hermanas: Josefa, Viviana y Bienvenida; pasó su niñez jugando bolas, muñecas y matatenas (yaks) en el poblado de Las Palmitas, hoy un corregimiento del distrito de Las Tablas. Posteriormente, a la edad de 12 años, se traslada junto a su madre, Eulogia Medina, y sus hermanas, al tablado, al sector conocido como Praga, más específicamente, detrás del jardín el Royal Jean. </p><p>Gracias a una herencia otorgada a su madre, más la ayuda de su padre, lograron levantar una tradicional casa de barro y tejas, aderezada con los típicos colores de la época. Años más tarde, mientras asistía a un baile en compañía de su madre, conoció a quien poco tiempo después se convirtió en su esposo y padre de sus hijos. </p><p>Aunque esa noche no bailó con aquel apuesto admirador, fue su compañero de vida durante muchos años. Luego de tener a su primogénita, a los 17 años se entregó al arte de la costura y confección de diferentes tejidos relacionados a la pollera, ya sean estas bordadas, sombreadas, zurcidas, marcadas o caladas. </p><p>Sin embargo, ¿en qué momento nace esta vocación por la confección de la pollera? Esta vocación nace –narra Tía Ñata– durante las clases de costura de la maestra Leticia López de López, en la escuela Presidente Porras, donde aprendió a hacer siete tipos de costuras. Ahí, sobre un pedazo de tela, entre las rojas paredes de aquella escuela primaria, y bajo las instrucciones de aquella maestra, Trinidad se sumerge en el amor por el arte de la pollera. Entre hilos y punzadas, poco a poco se forjaba una artesana. Antes eran polleras sencillas; hoy son muy elaboradas. <i>“¿Mi color preferido para una pollera? El color naranja</i>, responde Tía Ñata. Es una lástima que actualmente se hayan perdido aquellas clases donde la maestra le enseñaba el valor por lo propio a sus estudiantes, resaltando lo más íntimo que representa a una mujer panameña ante los ojos de los demás: su pollera. </p><p>Hoy, Trinidad reside en la Enea de Guararé, rodeada de su familia. Los cabellos grises de aquella niña aprendiz en una clase, en lo alto de una escuela, son el reflejo de los retazos de la vieja academia. Aquel hogar integrado por 5 mujeres, entre ellas una hábil costurera, solo resta en el recuerdo de quienes lo vivieron; aunque sus paredes y techo de arcilla se han desvanecido a pequeñas fotografías, más de tres generaciones han caminado por su suelo, incluyendo a mi persona. Las tradiciones suelen tener sus guardianes, quienes las cuidan, las conservan y las trasmiten, ya sea una madre, una tía o una maestra; lo importante: que las tradiciones permanezcan.</p><p><i>El autor es estudiante de doctorado </i></p>]]></content:encoded></item><item><title> Metamorfosis del ‘año nuevo tableño’</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/metamorfosis-del-ano-nuevo-tableno-2/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/metamorfosis-del-ano-nuevo-tableno-2/</guid><dc:creator>Gustavo  Cárdenas Castillero </dc:creator><pubDate>Wed, 01 Jan 2020 05:00:00 +0000</pubDate><description>Apostada en las llanuras litorales del Pacífico central panameño y custodiada por el azul Canajagua, Las Tablas  abraza en su pequeña extensión geográfica uno de los eventos de mayor renombre y magnificencia que se lleva a cabo cada primero de enero en el istmo: el año nuevo tableño. Esta particular y significativa fiesta es el reflejo de décadas de evolución y constante sacrificio por lugareños y ajenos quienes hoy ofrecen a propios y visitantes una herencia de vistosidad, danza, brillo y tronar de lo que es hoy ya una tradición.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>Apostada en las llanuras litorales del Pacífico central panameño y custodiada por el azul Canajagua, Las Tablas  abraza en su pequeña extensión geográfica uno de los eventos de mayor renombre y magnificencia que se lleva a cabo cada primero de enero en el istmo: el año nuevo tableño. Esta particular y significativa fiesta es el reflejo de décadas de evolución y constante sacrificio por lugareños y ajenos quienes hoy ofrecen a propios y visitantes una herencia de vistosidad, danza, brillo y tronar de lo que es hoy ya una tradición.</p><p>La celebración del año nuevo tableño en la primera mitad del pasado siglo XX, no iba más allá de   pequeños grupos que,  luego de recibir el nuevo año en sus casas, se trasladaban hasta la plaza central para festejar al ritmo del violín, la caja y el tambor hasta altas horas de la madrugada, un toque festivo del folclor regional. De acuerdo con el arquitecto y docente Carlos Morales, la génesis de las festividades del Carnaval en los años de 1950 por parte de Calle Arriba y, posteriormente,  por parte de Calle Abajo, da inicio a la metamorfosis del año nuevo tableño: de pequeños grupos festivos en el gazebo del parque, a dos grupos desfilando con su reina, mazos de velas encendidas, perfumes en señal de lujo, bajo el ritmo de la caja, el tambor,  acompañados de versos y coplas en un inicio, y luego por los instrumentos de viento al finalizar esta década.</p><p> En la década de 1960, exactamente en el año  1963,  la Calle Arriba sorprende al tablado con un pequeño carro con signos de interrogación en señal de la proclamación sorpresa de su próxima reina. El resto de la década del 60 y del 70 los recorridos continuaron en tunas a pie con globos, serpentinas y parafernalia alusiva a los cuatro días del Carnaval. Para esta época, debido a la sencillez con la que se festejaba el Carnaval, las preparaciones de este no excedían a un mes o dos de antelación.</p><p>En el año 1979 se da un cambio definitivo, se inicia el paseo de Año Nuevo en carros alegóricos, lo cual ambas tunas han mantenido ininterrumpidamente. A partir de este año y los años siguientes, correspondientes a los años 1980, se utilizan piezas en los carros alegóricos del Carnaval anterior. Ya transcurrida la década de los 80 las tunas deciden estrenar nuevos carros para el 31 a la  medianoche. </p><p>En esta misma época los vestuarios iniciaron siendo vestidos de noche, con brillo y pedrería, hasta el año 1994. En 1995 se da un cambio en el vestir de las reinas, pasando de vestidos de noche a vestidos de fantasía, vestidos temáticos, a grandes disfraces con aparejos de mochila que portan las reinas y aparejos estáticos,  los cuales forman parte de los carros alegóricos. En esta misma década, los carros alegóricos evolucionan con sistemas de luces especializadas. </p><p>La década de  2000, el nuevo siglo, el nuevo milenio da origen a carros alegóricos de mayores dimensiones. En el año 2002, Calle Abajo inicia con una nueva actividad, la cual es hoy parte de esta tradición: el culeco de Año Nuevo. Esta década introduce el montacargas sobre los chasis de los carros alegóricos que elevan a grandes alturas tanto a piezas alegóricas como a las mismas reinas, luces programadas y corredizas; humo, agua y pirotecnia dentro de las alegorías.</p><p> Esta última década, de 2010 a 2019, la cual  finaliza hoy, incorporó en la metamorfosis del año nuevo tableño (desfile nocturno y culeco) figuras con movimientos, luces led y finas piezas exquisitamente elaboradas. A partir de 2020 la metamorfosis ha de continuar de acuerdo con las tecnologías que han de llegar.</p><p>Cada madrugada del primero de enero el tablado se viste de gala, iluminándose su cielo nocturno con el destello de los morteros que avisan el arribo de un nuevo año. El color de las alegorías, el brillo de las luces y el sonar de las trompetas hoy son el eco del tambor y del alumbrar de las velas que una vez iluminaron las calles del terruño tableño. </p><p>La metamorfosis pasó de coplas y perfumes a majestuosos desfiles cuya inversión supera los 40 mil dólares por tuna. Quizás, para terceros,  es una fiesta más, pero para el lugareño, para el tableño que día tras día ve el sol ocultarse tras el Canajagua, la tradición de Año Nuevo es decir  Calle Arriba, es decir  Calle Abajo, es decir Las Tablas.</p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/zKqj9ZUpZL0x5QWqXPruJp4UtfM=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/TM7Y5U62DBHDDBCPASZD4VFPSI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[ Metamorfosis del ‘año nuevo tableño’]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[]]></media:credit></media:content></item><item><title>Metamorfosis del ‘año nuevo tableño’</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/metamorfosis-del-ano-nuevo-tableno/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/metamorfosis-del-ano-nuevo-tableno/</guid><dc:creator>Gustavo  Cárdenas Castillero </dc:creator><pubDate>Tue, 31 Dec 2019 07:18:27 +0000</pubDate><description>Apostada en las llanuras litorales del Pacífico central panameño y custodiada por el azul Canajagua, Las Tablas  abraza en su pequeña extensión geográfica uno de los eventos de mayor renombre y magnificencia que se lleva a cabo cada primero de enero en el istmo: el año nuevo tableño. Esta particular y significativa fiesta es el reflejo de décadas de evolución y constante sacrificio por lugareños y ajenos quienes hoy ofrecen a propios y visitantes una herencia de vistosidad, danza, brillo y tronar de lo que es hoy ya una tradición.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Apostada en las llanuras litorales del Pacífico central panameño y custodiada por el azul Canajagua, Las Tablas abraza en su pequeña extensión geográfica uno de los eventos de mayor renombre y magnificencia que se lleva a cabo cada primero de enero en el istmo: el año nuevo tableño. Esta particular y significativa fiesta es el reflejo de décadas de evolución y constante sacrificio por lugareños y ajenos quienes hoy ofrecen a propios y visitantes una herencia de vistosidad, danza, brillo y tronar de lo que es hoy ya una tradición.</p><p>La celebración del año nuevo tableño en la primera mitad del pasado siglo XX, no iba más allá de pequeños grupos que, luego de recibir el nuevo año en sus casas, se trasladaban hasta la plaza central para festejar al ritmo del violín, la caja y el tambor hasta altas horas de la madrugada, un toque festivo del folclor regional. De acuerdo con el arquitecto y docente Carlos Morales, la génesis de las festividades del Carnaval en los años de 1950 por parte de Calle Arriba y, posteriormente, por parte de Calle Abajo, da inicio a la metamorfosis del año nuevo tableño: de pequeños grupos festivos en el gazebo del parque, a dos grupos desfilando con su reina, mazos de velas encendidas, perfumes en señal de lujo, bajo el ritmo de la caja, el tambor, acompañados de versos y coplas en un inicio, y luego por los instrumentos de viento al finalizar esta década.</p><p>En la década de 1960, exactamente en el año 1963, la Calle Arriba sorprende al tablado con un pequeño carro con signos de interrogación en señal de la proclamación sorpresa de su próxima reina. El resto de la década del 60 y del 70 los recorridos continuaron en tunas a pie con globos, serpentinas y parafernalia alusiva a los cuatro días del Carnaval. Para esta época, debido a la sencillez con la que se festejaba el Carnaval, las preparaciones de este no excedían a un mes o dos de antelación.</p><p>En el año 1979 se da un cambio definitivo, se inicia el paseo de Año Nuevo en carros alegóricos, lo cual ambas tunas han mantenido ininterrumpidamente. A partir de este año y los años siguientes, correspondientes a los años 1980, se utilizan piezas en los carros alegóricos del Carnaval anterior. Ya transcurrida la década de los 80 las tunas deciden estrenar nuevos carros para el 31 a la medianoche. </p><p>En esta misma época los vestuarios iniciaron siendo vestidos de noche, con brillo y pedrería, hasta el año 1994. En 1995 se da un cambio en el vestir de las reinas, pasando de vestidos de noche a vestidos de fantasía, vestidos temáticos, a grandes disfraces con aparejos de mochila que portan las reinas y aparejos estáticos, los cuales forman parte de los carros alegóricos. En esta misma década, los carros alegóricos evolucionan con sistemas de luces especializadas. </p><p>La década de 2000, el nuevo siglo, el nuevo milenio da origen a carros alegóricos de mayores dimensiones. En el año 2002, Calle Abajo inicia con una nueva actividad, la cual es hoy parte de esta tradición: el culeco de Año Nuevo. Esta década introduce el montacargas sobre los chasis de los carros alegóricos que elevan a grandes alturas tanto a piezas alegóricas como a las mismas reinas, luces programadas y corredizas; humo, agua y pirotecnia dentro de las alegorías.</p><p>Esta última década, de 2010 a 2019, la cual finaliza hoy, incorporó en la metamorfosis del año nuevo tableño (desfile nocturno y culeco) figuras con movimientos, luces led y finas piezas exquisitamente elaboradas. A partir de 2020 la metamorfosis ha de continuar de acuerdo con las tecnologías que han de llegar.</p><p>Cada madrugada del primero de enero el tablado se viste de gala, iluminándose su cielo nocturno con el destello de los morteros que avisan el arribo de un nuevo año. El color de las alegorías, el brillo de las luces y el sonar de las trompetas hoy son el eco del tambor y del alumbrar de las velas que una vez iluminaron las calles del terruño tableño. </p><p>La metamorfosis pasó de coplas y perfumes a majestuosos desfiles cuya inversión supera los 40 mil dólares por tuna. Quizás, para terceros, es una fiesta más, pero para el lugareño, para el tableño que día tras día ve el sol ocultarse tras el Canajagua, la tradición de Año Nuevo es decir Calle Arriba, es decir Calle Abajo, es decir Las Tablas.</p><p><i>El autor es estudiante de doctorado </i></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/s1rKQjCGT-WM4TGv-Tlc_MQaedQ=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/FKPAAXBTO5E3JMHAD356GF532I.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[ Metamorfosis del ‘año nuevo tableño’]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[]]></media:credit></media:content></item><item><title>Los humanos, los acuíferos y la hidrogeología</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/los-humanos-los-acuiferos-y-la-hidrogeologia/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/los-humanos-los-acuiferos-y-la-hidrogeologia/</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Sun, 22 Dec 2019 05:00:00 +0000</pubDate><description>La hidrogeología, como disciplina, nace en París en 1802 bajo los estudios del biólogo y paleontólogo Jean Baptiste Lamarck, realizando posteriormente el primer mapa piezométrico (nivel del agua en un acuífero) en 1862,  representando la hidrología del departamento hídrico del Sena. De acuerdo con datos de Naciones Unidas en 2014, se estimó que casi la mitad de la humanidad (3,500 millones de habitantes) se abastece directamente del agua subterránea, distribuyéndose este consumo en un 22% en el sector doméstico, 67% en irrigación y 11% en la industria.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La hidrogeología, como disciplina, nace en París en 1802 bajo los estudios del biólogo y paleontólogo Jean Baptiste Lamarck, realizando posteriormente el primer mapa piezométrico (nivel del agua en un acuífero) en 1862, representando la hidrología del departamento hídrico del Sena. De acuerdo con datos de Naciones Unidas en 2014, se estimó que casi la mitad de la humanidad (3,500 millones de habitantes) se abastece directamente del agua subterránea, distribuyéndose este consumo en un 22% en el sector doméstico, 67% en irrigación y 11% en la industria.</p><p>Aunque el agua subterránea no se puede cuantificar de la misma manera que el agua de los río o lagos, esta abastece naciones enteras, como lo son para la isla de Malta en el mediterráneo, con una población de 493 mil 559 habitantes, o Arabia Saudita en Medio Oriente, con una población de 32.9 millones de personas. También abastece parte de la población de grandes ciudades, como lo son Daca en Bangladesh, con 28.4 millones de personas; Shanghái, con 24.2 millones; Pekín, con 21.5 millones; México D.F., con 8.9 millones de habitantes; Nueva York, con 8.6 millones de habitantes; Calcuta, en India, con 4.5 millones; Buenos Aires, con 2.8 millones; París con 2.1 millones, y Praga, en República Checa, con 1.3 millones, sin olvidar los innumerables pueblos cuyos habitantes dependen del agua de los pozos para sobrevivir al día a día, durante las estaciones secas o eventos climáticos extremos. </p><p>Tal es el caso del Arco Seco de Panamá, donde residen aproximadamente 535 mil personas, las cuales se distribuyen desde el oeste de la provincia de Panamá Oeste hasta el sur de Veraguas. Esta zona geográfica afectada gravemente por las sequías de la estación seca cada año, más los eventos extremos –cuando estos visitan el istmo–, debilitan el recurso hídrico superficial, convirtiéndose el agua del subsuelo en el principal donante. Por lo cual es responsabilidad de todos, más la correcta gestión de las autoridades, asegurar el buen estado del agua subterránea.</p><p>La importancia de este recurso yace en que es el agua de los momentos de crisis, el agua del futuro. Si no se toman las medidas pertinentes de cuido y protección, su uso puede verse limitado, no en cantidad, sino en calidad. Sin la intervención de los seres humanos, el agua subterránea no suele presentar una alta calidad para su consumo, dependiendo ésta de la composición química de las rocas que atraviesa, que suele comúnmente contener calcio, magnesio, sodio y potasio. Naturalmente, los acuíferos pueden estar contaminados por elementos tóxicos e indeseables para la salud humana, como el arsénico, el níquel, el antimonio u otros elementos en altas concentraciones. </p><p>Antropogénicamente, el agua subterránea se ve amenazada en la mayoría de los casos por una agricultura mal gestionada, en la que compuestos químicos como el nitrato, el nitrito o fósforo se infiltran alcanzando las zonas saturadas y, dependiendo del compuesto y tipo de suelo a través del cual se mueve en el agua, estos perdurarán por mucho tiempo. Los vertidos industriales descargados en los cursos superficiales son otro problema, ya que, si es el río o quebrada que alimenta el acuífero, lo contaminará. Adicionalmente, los derivados de hidrocarburos son otra amenaza; los derrames desde tanques y tuberías suelen afectar pozos cercanos, y resultan perjudiciales para la salud, aunque sea en bajas concentraciones. Otro factor es la perforación de pozos sin estudios geofísicos. Esto pone en riesgo los acuíferos. No obstante, es importante mencionar que al momento que los contaminantes alcanzan el agua subterránea, sin importar la profundidad a la que se encuentren, la zona no saturada (el área de raíces) lo estará primeramente. Por lo cual la contaminación va mucho más allá que únicamente a los acuíferos.</p><p>Lastimosamente, son pocos los avances que nuestra sociedad panameña tiene en el conocimiento, evaluación y funcionamiento de sus aguas subterráneas. Mientras que países como Canadá, Holanda o Hungría basan su política económica-social en una política hídrica, en Panamá no se tiene un catastro actualizado de todos sus pozos, lo cual debe cambiar próximamente. El agua del subsuelo ha sido parte de la vida de los hombres y mujeres desde antaño; las evidencias están en los canales subterráneos de Petra en Jordania, hasta los baños públicos en la Roma imperial; los canales de riego de desaparecidas civilizaciones en el Perú, o los pozos artesianos de la edad media. Como prioridad, el Estado debe asegurar a sus habitantes calidad y cantidad en sus aguas, tanto superficiales como subterráneas.</p><p><i>El autor es estudiante de doctorado</i></p>]]></content:encoded></item><item><title> Lluvia y eventos extremos  </title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/lluvia-y-eventos-extremos/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/lluvia-y-eventos-extremos/</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero</dc:creator><pubDate>Sun, 01 Dec 2019 05:00:00 +0000</pubDate><description>Reconocida como uno de los eventos naturales más comunes, pero al mismo tiempo indispensable para el desarrollo de la vida en el planeta, la precipitación o lluvia, como se le suele decir, es un fenómeno atmosférico de tipo hidrometeorológico que se inicia con la condensación del vapor de agua contenido en las nubes, y depende de tres factores fundamentales: la presión atmosférica, la temperatura y, especialmente, la humedad de la atmósfera. </description><content:encoded><![CDATA[<p>Reconocida como uno de los eventos naturales más comunes, pero al mismo tiempo indispensable para el desarrollo de la vida en el planeta, la precipitación o lluvia, como se le suele decir, es un fenómeno atmosférico de tipo hidrometeorológico que se inicia con la condensación del vapor de agua contenido en las nubes, y depende de tres factores fundamentales: la presión atmosférica, la temperatura y, especialmente, la humedad de la atmósfera. </p><p>Esta agua que cae y escurre sobre la superficie terrestre regula la temperatura del entorno geográfico, condiciona, modifica y ha dado origen a extraordinarios paisajes que hoy deslumbran el mirar de los seres humanos. Por milenios ha sido un evento admirado por las diversas culturas, atribuyéndose a factores divinos y mágicos, cobrando a su vez la vida de numerosas personas en sacrificios ofrecidos en lo amplio del plano cartográfico y culpando la furia de los dioses por los inusuales eventos extremos que no se podían explicar.</p><p>En la actualidad, estos eventos extremos son cada vez mas usuales y se busca una explicación a sus causas. Publicaciones recientes buscan entender el comportamiento y la variabilidad en la frecuencia de las fuertes lluvias, conocidas como eventos extremos. La intensificación de los eventos extremos se relaciona hoy en día con las alteraciones que han tenido las variables del clima como respuesta al cambio climático. En el transcurso de las últimas cuatro décadas se ha observado que los regímenes de lluvia han cambiado en todo el planeta, aumentando y disminuyendo. </p><p>En cuanto al territorio istmeño, Panamá cuenta con una alta pluviosidad; en todo el territorio se disfruta de verdes doseles, caudalosos ríos, abundante fuente de agua para las potabilizadoras (aunque zonas de la ciudad capital y del país presenten problemas con el potable líquido en cuanto a calidad y cantidad), cosecha de lluvia, productivos campos y una economía que fluye sobre las aguas que se deslizan sobre el paso canalero. </p><p>Sin embargo, los resultados de algunos modelos climáticos reflejan disminución en cuanto a la precipitación, días húmedos y aumento de los eventos extremos, reflejando incertidumbre en el devenir de la nación. De acuerdo con un estudio que incluye una línea base desde 1970 al 2010 en el área metropolitana panameña, la precipitación refleja un comportamiento similar en el transcurso de cada década, con sequías que coinciden con los años del Fenómeno del Niño cuando la precipitación es de cero milímetros, o sea que no llueve. Los meses más húmedos son septiembre, octubre y noviembre, y la década más húmeda del estudio, 1980. En un análisis posterior, se observan dos grandes eventos extremos con un periodo de retorno de 100 años, ocurriendo estos en 1909 y el siguiente en 2010, según los datos del <a href="https://www.prensa.com/tema/instituto-smithsonian/" target="_blank">Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales (STRI)</a>.</p><p>Los eventos extremos están ocurriendo cada vez con mayor frecuencia. El tiempo entre uno y el siguiente se está reduciendo o la intensidad de las lluvias ocurre en menos tiempo, convirtiéndose estas en eventos extremos. Esto se traduce de la siguiente manera: si en un mes determinado llueve 300 milímetros en total durante 30 días, bajo los efectos del cambio climático pueda que precipite esta misma cantidad, pero ya no será en 30 días, sino en 15 o 10 días o peor aún, en menos tiempo, lo que intensifica los efectos secundarios: sobrecargo en las cuencas hidrográficas para distribuir el agua que recibe, traduciéndose como inundaciones. </p><p>Algunos estudios recientes muestran para América del Sur (en muchos modelos Panamá está incluido en este bloque geográfico) variabilidad y significativos cambios en los días húmedos, precipitación y tiempo de ocurrencia de los eventos extremos. Por lo cual, es importante para la región en específico, Panamá y Centro América, hacer estudios y escenarios con datos tomados por las estaciones hidrometeorológicas y tener proyecciones mas ajustadas a la realidad. </p><p><i>El autor es geógrafo, hidrólogo, hidrogeólogo y doctor en Cambio Climático</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>El agua invisible de Panamá</title><link>https://www.prensa.com/opinion/agua-invisible-Panama_0_4930756935.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/agua-invisible-Panama_0_4930756935.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Wed, 20 Nov 2019 15:42:14 +0000</pubDate><description>La ciudad de Panamá se ve amenazada por constantes inundaciones que requieren respuestas coherentes e integrales por parte de las autoridades y de las empresas promotoras y constructoras de edificaciones. La omisión de los análisis y estudios apropiados provoca que tanto las autoridades como los empresarios carezcan de la información correcta para tomar decisiones. Esa situación me ha motivado compartir mi experiencia formativa en Francia y Chile en este tema.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La ciudad de Panamá se ve amenazada por constantes inundaciones que requieren respuestas coherentes e integrales por parte de las autoridades y de las empresas promotoras y constructoras de edificaciones. La omisión de los análisis y estudios apropiados provoca que tanto las autoridades como los empresarios carezcan de la información correcta para tomar decisiones. Esa situación me ha motivado compartir mi experiencia formativa en Francia y Chile en este tema.</p><p>Panamá cuenta con una exuberante fauna y flora regada por una abundante precipitación que posiciona al istmo con un importante perfil ecológico. Sin embargo, poco se conoce de lo que se esconde bajo sus pies: sus aguas subterráneas.</p><p><p>La hidrogeología es la disciplina que estudia el agua subterránea en sus diferentes aspectos. Este término nace del científico francés<strong> Jean Baptiste Lamarck,</strong> quien en 1802 publicó<strong> Hidrogeología</strong>, en relación al nacimiento de la biología como ciencia. A partir de su obra, Lamarck explica su teoría sobre la formación de las cuencas de las áreas marinas y terrestres a lo largo del tiempo.</p></p><p>La hidrogeología en Panamá se encuentra en su génesis, en comparación a otras regiones de América Latina, como Chile, México, entre otros países que cuentan con avanzados estudios, pioneros en la investigación e innovación acerca del saber de sus aguas subterráneas. En cambio, en el territorio panameño, los estudios hidrogeológicos son escasos o no están contemplados dentro de la agenda científica del Estado.</p><p>Como hidrogeólogo, mi formación académica la recibí en La Sorbona de París y mi primera experiencia profesional se inició en el Instituto de Investigaciones Agropecuaria de La Serena, región de Coquimbo, Chile, donde he sido parte de un proyecto pionero para América Latina en cuanto a la observación en tiempo real de la salinidad de las aguas de un importante acuífero situado en esta misma zona geográfica. En este acuífero se encuentra instalado un dispositivo de origen francés, el cual determina la resistividad de sus aguas en función al perfil litológico en su sitio de emplazamiento. Este monitoreo permite saber dónde instalar las bombas de explotación para llevar agua a la agricultura. Es decir, no se perforan pozos de formas arbitrarias sin un estudio científico del terreno sobre el cual se trabaja.</p><p>Un acuífero es una caja negra, un depósito de agua subterránea formado por un sistema que se compone de un reservorio, mecanismos internos, ciclo hidrogeológico, variabilidad en el espacio y condiciones de tiempo. No obstante, una napa que no haya sido estudiada previamente requiere de un profundo estudio de reconocimiento geológico, geomorfológico, uso de suelo y geofísico. Este último permite identificar las principales formaciones del suelo en diferentes profundidades.</p><p>Una primera interpretación de la composición litológica ayuda a identificar la profundidad en la que se encuentra el nivel del agua subterránea, lo que permite evitar que se hagan pozos fallidos, aquellos que se perforan sin encontrar agua, como suele ocurrir en Panamá con un alto costo económico. También esto ayuda a evitar que se construyan urbanizaciones o edificios desconociendo la composición de las capas freáticas del subsuelo. Lamentablemente, esto es muy común en Panamá y es la causa de muchos de los problemas de inundaciones del país.</p><p>A partir de un pozo de explotación, acompañado de pozos de observación, se estiman las variables hidrodinámicas del acuífero, así como la capacidad máxima de explotación del pozo para no llegar a sobreexplotar la napa subterránea. Esto también permite saber si el acuífero está saturado o no, y por lo tanto facilita las planificaciones para evitar las comunes inundaciones durante el periodo lluvioso.</p><p>Las condiciones hidrológicas, como las climáticas de la zona de estudio, ayudan a determinar las zonas de carga y descarga del acuífero. Además de las infiltraciones y caudales de aporte. Un estudio hidrogeológico se complementa de muchas otras disciplinas, que juntas ayudan a comprender uno de los recursos de agua dulce más importantes que puede poseer una nación.</p><p>Actualmente, entidades públicas del gobierno central y el Municipio de Panamá llevan a cabo licitaciones de estudios hidrológicos y de vialidades en áreas de la ciudad de Panamá u otras regiones, donde solo se toma en cuenta el agua superficial. Recordemos que las aguas pluviales son solo una parte del ciclo hidrológico, que las aguas subterráneas conforman la otra parte del ciclo, y de las cuales no se suele hablar. Además de canalizar las aguas superficiales, construir puentes, alcantarillas, carreteras sin la capacidad correcta de desagüe y desviar cauces de ríos, es importante conocer el subsuelo, el nivel freático, porosidad y permeabilidad, para así evitar deslizamientos, inundaciones y otras dolorosas consecuencias por una mala gestión integrada de las aguas superficiales y subterráneas.</p><p>Panamá necesita conocer sus acuíferos y comprender sus dinámicas para poder ofrecer un uso sustentable tanto para la sociedad como para la misma napa subterránea.</p><p><p><em> El autor es geógrafo con una maestría en hidrogeología de la Universidad La Sorbona de París</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El agua escondida</title><link>https://www.prensa.com/opinion/agua-escondida_0_4941255913.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/agua-escondida_0_4941255913.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Wed, 20 Nov 2019 13:19:12 +0000</pubDate><description>El arco seco tiene una extensión de 18 mil km2, de los 75 mil 517 km2 del territorio nacional, allí se estima que habitan unas 250 mil personas y se caracteriza por ser la región más árida del país.</description><content:encoded><![CDATA[<p>El arco seco tiene una extensión de 18 mil km2, de los 75 mil 517 km2 del territorio nacional, allí se estima que habitan unas 250 mil personas y se caracteriza por ser la región más árida del país.</p><p>Esta región en particular es fuertemente afectada cada año por las sequías que se viven en la temporada seca; sequías extremas donde se puede ser testigo del agotamiento del recurso hídrico superficial, midiendo las consecuencias en las pérdidas económicas de su población.</p><p>Sumado a este estrés hídrico se tienen los efectos del fenómeno de El Niño periódicamente, intensificándose este, cada vez más.</p><p>Afortunadamente, esta región esconde un apreciado recurso, el cual ha abastecido por décadas las necesidades humanas de sus habitantes: los acuíferos del arco seco. Un acuífero es un cuerpo de rocas permeables, saturado o no, con capacidad de permitir el movimiento del agua a través de ella por efecto de gravedad o drenaje, ya sea horizontal o verticalmente.</p><p>Un acuífero se caracteriza por su litología (formaciones geológicas que lo conforman), geometría (extensión, espesor, pendiente, nivel) y condiciones hidrodinámicas (zona de recarga, zona de salida y dominios adyacentes).</p><p>Al agotarse diferentes afluentes hídricos, se busca abastecer las demandas a través de pozos artesanales, donde el agua extraída suple las necesidades básicas y secundarias del hogar, supliendo igualmente las actividades agropecuarias desarrolladas.</p><p>De acuerdo al mapa hidrogeológico de Panamá, elaborado por el ya desaparecido Instituto de Recursos Hidráulicos y Electrificación en su versión de 1999, el arco seco presenta acuíferos con agua de buena calidad, enmedios sedimentarios marinos y productos volcánicos fragmentados.</p><p>Adicionalmente, y según el informe publicado por la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) en 2013, en el arco seco se encuentran aproximadamente 2 mil 137 pozos (datos tomados en 2008). Estos pozos se encuentran distribuidos de la siguiente manera: 266 pozos en Coclé, 715 en Los Santos, 653 en Herrera y 503 en Veraguas; todos ellos con caudales de explotación que varían entre los mil 500 hasta los 10 mil galones/minutos. Pozos perforados por el Ministerio de Salud (Minsa), Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA) e Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), para satisfacer a diferentes entidades públicas y privadas del Estado. Sin embargo, esta información no es exacta, ya que existe una cantidad de pozos privados no contabilizados, así como nuevos pozos no registrados.</p><p>El agua subterránea es un recurso valioso para esta región, y las condiciones geomorfológicas la condicionan para su recarga anual. Se debe tomar conciencia de lo frágil de este recurso.</p><p>Por este motivo, se toma como referencia, a dos países pioneros en la gestión de sus aguas subterráneas, como lo son Chile y Francia.</p><p>Países situados en hemisferios y continentes diferentes, con leyes y regulaciones ambientales propias, que favorecen y trabajan por la preservación de sus recursos hídricos.</p><p>En el hemisferio sur, Chile maneja sus recursos subterráneos a través de la Dirección General de Aguas (DGA), departamento del Ministerio de Obras Públicas de Chile (MOP), o ya sea por gestión del gobierno regional.</p><p>La gestión del agua subterránea se controla a través de términos y regulaciones específicas de acuerdo a la zona geográfica sobre la cual se solicite permiso de exploración.</p><p>Con estudios detallados sobre números de pozos, metros de perforación, perfiles geofísicos, entre otros.</p><p>Entre las labores que realizan las entidades reguladoras, se encuentra el monitoreo del nivel estático de los pozos, así como los niveles de conductividad eléctrica y análisis físico químico del agua.</p><p>Por otro lado, en el hemisferio norte, Francia regula sus aguas a través de diferentes entidades con jurisdicción regional, donde la investigación y gestión de las aguas son las finalidades de sus trabajos. Por ejemplo, La Directrice Cadre sur l’Eau (DCE) “Marco de Dirección del Agua”, trabaja a partir de planes de gestión y programas de medidas por distritos hidrográficos.</p><p>Entre sus objetivos se encuentra la protección, mejoramiento y restauración de las aguas subterráneas; prevención de contaminación y deterioro (estado cualitativo) y aseguramiento de un equilibrio entre la explotación y recarga del acuífero (estado cuantitativo).</p><p>En Panamá se hace necesario reglamentar la exploración y explotación de aguas subterráneas, estableciendo normas que les permitan a los usuarios tener certeza jurídica y técnica de la normativa.</p><p>Las autoridades panameñas deben estudiar y decidir cuál institución del Estado es la más idónea para llevar a cabo esta responsabilidad, donde no solo se estudiará y se harán políticas de conservación de los acuíferos de una región, sino que se velará y se trabajará por la seguridad hídrica como patrimonio común de esta nación.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, con maestría en hidrogeología de La Sorbona de París</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/0fRyCR3zNaBX5KHkgi5G6M_Dh-A=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/XSBQKUKXW5DDHARRO33ADITVI4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El agua escondida]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El agua de los manglares</title><link>https://www.prensa.com/opinion/agua-manglares_0_4964503562.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/agua-manglares_0_4964503562.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Tue, 19 Nov 2019 17:44:39 +0000</pubDate><description>La sustancia más importante para el ser humano en su mundo material circundante es el agua natural. El agua para la República de Panamá es el combustible que mueve el motor de las actividades económicas y es la plataforma sobre la cual se desarrolla la vida del país. Sin embargo, este valioso recurso se encuentra fuertemente amenazado y contaminado, sobre todo en los centros urbanos.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La sustancia más importante para el ser humano en su mundo material circundante es el agua natural. El agua para la República de Panamá es el combustible que mueve el motor de las actividades económicas y es la plataforma sobre la cual se desarrolla la vida del país. Sin embargo, este valioso recurso se encuentra fuertemente amenazado y contaminado, sobre todo en los centros urbanos.</p><p>La provincia de Panamá tiene una población de 1 millón 512 mil 359 habitantes (distritos de Panamá, San Miguelito, Chepo y Chimán) estimado por el Instituto de Estadística y Censo en 2015. Esta población vive en permanente conexión con los ecosistemas que lo rodean, los cuales se ven afectados positiva o negativamente a partir de las conductas y hábitos de vida de la población. Uno de estos ecosistemas es el manglar del humedal bahía de Panamá.</p><p>El humedal bahía de Panamá se ubica al sur de la provincia de Panamá, se extiende de oeste a este desde el río Caimito (distrito de Panamá) hasta el río Santa Bárbara (distrito de Chimán), con una extensión de 85 mil 664 hectáreas. Conformada por manglares, fangales, albinas y vegetación baja inundable, formando parte de importantes deltas: ríos Juan Díaz, Tocumen, Pacora, Bayano, Pásiga, Chimán, entre otros. Este humedal es parte de la lista de humedales de importancia internacional “Sitio Ramsar” a partir de 2003, y zona protegida de Panamá por la Ley 1 del 2 de febrero de 2015.</p><p><p>Estos manglares son bioindicadores (especies que indican la calidad del hábitat) del estado del agua superficial que drena, pasa a través de los manglares y termina en el mar; como también del agua de mar que interactúa con los manglares. Recientes estudios realizados por el Centro de Incidencia Ambiental de Panamá (CIAM) en el humedal bahía de Panamá demuestran una pérdida de 237.2 hectáreas, o sea el 1.1% del total de los manglares en un período de 30 años (1984-2014). Registrándose las mayores pérdidas de manglares dentro del corregimiento de Juan Díaz al sur de Llano Bonito, Ciudad Radial y la barriada Don Bosco. Otros estudios (<strong>La Prensa</strong> 2 de febrero de 2018) confirman una pérdida del 70% de la superficie de manglares correspondientes a la zona de Juan Díaz.</p></p><p>Los manglares del humedal mitigan las consecuencias de los gases de efecto invernadero, atrapando dióxido de carbono en sus raíces, troncos, ramas y hojas; absorben parte de las fuertes radiaciones ultravioleta, frena las altas mareas, son barrera contra los tsunamis; disminuyen la sedimentación que llega al mar debido a la falta de regulación en los proyectos inmobiliarios que se desarrollan a lo largo de las cuencas hidrológicas; absorben y retienen parte de los químicos y metales pesados que algunas industrias y actividades inyectan en los cauces de los ríos. Además, son fuente de recursos para las comunidades establecidas en sus límites, son fuente de alimentos y son una gran incubadora para la mayor parte de las especies marinas costeras.</p><p>Los manglares están en peligro desde Juan Díaz hasta Chimán. Al oeste, los manglares del río Juan Díaz son los más vulnerables y reflejan la contaminación de la zona: residuos orgánicos, biológicos, químicos, metales pesados (como aluminio y hierro) que se sedimentan y se bioacumulan en la fauna y flora. Las aguas de los manglares de Tocumen, Pacora y Bayano no se encuentran excluidas de la contaminación antrópica, la cual se ve reflejada en sus ríos.</p><p>Al este, en Chimán, en un recorrido realizado, se pudo constatar una espesa vista de 270 grados de mangles, de hasta 30 y 40 metros de altura. Manglares centenarios que dan vida a un impresionante contraste de vivos verdes. Siendo el hábitat de una importante variedad de aves, reptiles y otros animales que no conocen más que la vida silvestre. Esta zona consta de una baja densidad demográfica, lo cual es sinónimo de ausencia de desperdicios urbanos, actividades industriales, sedimentación, deforestación y no se observan cambios de uso de suelo.</p><p>El manglar es fuente de vida. Hoy el humedal bahía de Panamá es un sitio protegido y amparado por el Estado. Sin embargo, existen vacíos en cuanto a estudios e investigación científica acerca del papel que juega este ecosistema. El estado de la salud de los manglares de la ciudad de Panamá estaría en un amarillo intermitente si fuese un semáforo y es hora de que las entidades competentes, organizaciones comunitarias, científicas, y organizaciones de la sociedad civil entren en acción y busquen alternativas de solución a las graves problemáticas de contaminación que presenta el humedal bahía de Panamá.</p><p><p><em>El autor es geógrafo y tiene una maestría en hidrología e hidrogeología de la Sorbona de París</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Fuente de vida de Panamá</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Fuente-vida-Panama_0_4973502703.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Fuente-vida-Panama_0_4973502703.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Tue, 19 Nov 2019 14:45:44 +0000</pubDate><description>El Reglamento Técnico Copanit define el agua potable como “aquella que se ajusta a los requisitos de calidad, apta para el consumo humano”, midiendo parámetros químicos, físicos, biológicos o radiológicos. No obstante, no se toman en cuenta, hasta el momento, los minerales y metales pesados. Estos pueden llegar a los ríos (fuente del agua potable) a partir de las explotaciones mineras, contaminación del suelo, la industrialización, los fertilizantes, insecticidas químicos, actividades propias del desarrollo de las sociedades actuales y de la interacción agua-roca. Adicionalmente, factores como el cambio climático, la deforestación, la pérdida de recursos naturales han aumentado la amenaza de minerales y metales pesados en los recursos hídricos.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>La República de Panamá recibe una precipitación media anual de 2 mil 924 litros por metro cuadrado, resultando 29 mil metros cúbicos de agua dulce per capita disponible, siendo Panamá un país impulsado por el agua, esto según el <strong>Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015-2050</strong> del Gobierno Nacional. Por lo cual, la precipitación es la única fuente que abastece el agua potable que consume la población. La calidad del agua potable de los panameños sigue los parámetros del Reglamento Técnico DGNT-Copanit 23-395-99 del <a href="https://www.prensa.com/tema/mici_-ministerio_de_comercio_e_industrias/" target="_blank">Ministerio de Comercio e Industrias (MICI)</a> de 1999.</p></p><p><p>Sin embargo, la gobernanza del agua en Panamá presenta una fuerte debilidad. Las aguas que consume la población panameña provienen de juntas de acueductos rurales y redes de agua potable que manejan empresas privadas. El agua en los centros urbanos es tratada por las plantas de producción de agua potable que manejan <strong>AES, </strong>la<strong> ACP </strong>y el<strong> Idaan</strong>, todas supervisadas por el <a href="http://www.prensa.com/tema/minsa_-ministerio_de_salud/" target="_blank">Ministerio de Salud (Minsa)</a>.</p></p><p>El Reglamento Técnico Copanit define el agua potable como “aquella que se ajusta a los requisitos de calidad, apta para el consumo humano”, midiendo parámetros químicos, físicos, biológicos o radiológicos. No obstante, no se toman en cuenta, hasta el momento, los minerales y metales pesados. Estos pueden llegar a los ríos (fuente del agua potable) a partir de las explotaciones mineras, contaminación del suelo, la industrialización, los fertilizantes, insecticidas químicos, actividades propias del desarrollo de las sociedades actuales y de la interacción agua-roca. Adicionalmente, factores como el cambio climático, la deforestación, la pérdida de recursos naturales han aumentado la amenaza de minerales y metales pesados en los recursos hídricos.</p><p>El agua como disolvente por excelencia es portador de diversas sustancias tóxicas o no tóxicas para la salud humana. La falta de estudios y regulaciones en cuanto a metales pesados y minerales disueltos en el agua potable se refleja en una sociedad enferma a largo plazo, presentando enfermedades crónicas cuando las concentraciones sobrepasan los límites máximos establecidos por el MICI o la Organización Mundial de la Salud (OMS).</p><p>Algunos metales son indispensables en bajas concentraciones, ya que forman parte de sistemas enzimáticos, como el cobalto, zinc, molibdeno, o como el hierro, que forma parte de la hemoglobina. Su ausencia provoca enfermedades y su exceso intoxicaciones. Arsénico, cadmio, cobalto, mercurio, níquel, plomo entre otros producen graves enfermedades en altas concentraciones: Alzheimer (aluminio), alteraciones hematológicas (arsénico), parálisis del sistema nervioso central (bario), daños renales (cadmio), trastornos del tracto gastrointestinal, hígado y riñones (molibdeno), problemas de corazón e hígado (níquel), daños neurológicos (plomo), calambres estomacales (zinc), esto solo por mencionar algunos de los muchos efectos sobre la salud. Entre los metales pesados más comunes en el agua potable está el plomo como producto de las tuberías. El plomo absorbido se distribuye en riñón, hígado, encéfalo, y huesos por semejanza con el calcio. El mayor depósito de plomo son los huesos hasta por 20 años, interfiriendo en la función del calcio e inhibiendo en la síntesis de la hemoglobina.</p><p>No todos los metales pesados son tóxicos en bajas concentraciones, como es el caso del selenio, el cual ha pasado en pocos años de ser considerado un elemento tóxico a atribuirsele notables beneficios para la salud humana. Desde funciones antioxidantes y de regulación hormonal de la tiroides a efectos anticancerígenos constatados. Sin embargo, el margen entre su toxicidad y su deficiencia es muy estrecho.</p><p>Formaciones como la hidrogeoquímica, ciencia que involucra la hidrología, la geología y la química, facilita las herramientas para la comprensión de las interacciones agua-roca. Por otra parte, los eventos extremos del clima, como sequías o fuertes lluvias pueden influir en las concentraciones de minerales y metales que se pueden medir en el agua potable, por lo cual estas pueden variar de una región geográfica a otra, dentro de un mismo país. Otros factores que pueden influir en las concentraciones de minerales o metales pesados son los sistemas de transporte del agua desde la potabilizadora hasta el grifo donde se sirve. Así como el material de construcción de los reservorios de agua potable en casas, edificios y residencias. Por lo cual, las fuentes de contaminación pueden ser diversas.</p><p>El agua es la fuente de vida de los panameños, por lo cual se hace imperante conocer el estado del agua que se consume diariamente. Regulaciones, estudios, laboratorios especializados y datos en tiempo real se hacen necesarios para la seguridad e integridad sanitaria de la ciudadanía.</p><p><p><em>El autor es geógrafo con maestría de hidrología e hidrogeología de la Universidad de la Sorbona de París.</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/Di-kwnetcsXoRXRcs1Pf4PAGZaA=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/O2ASSBCLN5BLVIHL6YBJFDKYMQ.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Fuente de vida de Panamá]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Panamá y su agua malsana</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Panama-agua-malsana_0_4990001041.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Panama-agua-malsana_0_4990001041.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Mon, 18 Nov 2019 16:49:08 +0000</pubDate><description>Entre los testimonios encontrados destacan: una capa de sedimentación amarillenta acumulada en los reservorios de agua potable en las residencias de la comunidad de Cañita de Chepo. Problemas de vómitos, diarreas y aguas servidas entre los moradores de Pacora, donde la acumulación de aguas residuales es parte del paisaje urbano de la comunidad.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Panamá, país ubicado al sureste de América Central, rodeado de dos océanos, una pujante economía, y millones de dólares invertidos en programas sociales; ha sido uno de los últimos países de América Latina y el Caribe en regular la calidad del agua que se consume. Esto para los centros urbanos, ya que en las comunidades rurales el tema del agua potable es manejado a través de juntas directivas y acueductos rurales, con la poca o ninguna participación de las instituciones del Estado, como el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan), el Ministerio de Salud (Minsa) o el Ministerio de Ambiente. Esto en cuanto a la regulación de la calidad del agua exigido por el Reglamento Técnico DGNT-Copanit 23-395-99 del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI) de 1999, el cual está actualmente en revisión. No obstante, la realidad que esconden están normativas es que el Estado panameño no monitorea exhaustivamente la calidad del agua potable que se consume en Panamá.</p><p><p>Un reciente estudio realizado por el <strong>Centro de Incidencia Ambiental de Panamá (CIAM)</strong> en las comunidades de Pacora, Las Garzas, Chimán, Cañita de Chepo, Bayano (comunidad de Madungandí), Quebrada Cali y Unión Santeña, dio a conocer una irregular gestión del agua potable y mala calidad de la misma.</p></p><p>Entre los testimonios encontrados destacan: una capa de sedimentación amarillenta acumulada en los reservorios de agua potable en las residencias de la comunidad de Cañita de Chepo. Problemas de vómitos, diarreas y aguas servidas entre los moradores de Pacora, donde la acumulación de aguas residuales es parte del paisaje urbano de la comunidad.</p><p>Otra situación, aún más desagradable, es la constante presencia de lombrices en el “agua potable” de la comunidad de Quebrada Cali (distrito de Chepo). No es sorpresa para los habitantes abrir el grifo y ver salir los rollos de lombrices de tonalidad rojiza. Esta situación alarmó a la comunidad, por lo cual llamaron a las autoridades correspondientes del distrito de Chepo, pero no aparecieron en el primer llamado. Por lo cual, volvieron a llamar; cartas van, cartas vienen; y luego de oraciones y plegarias, las autoridades visitaron la comunidad. Una vez reunidos con la junta directiva, recorrieron la toma de agua, y la solución fue entregar a la comunidad pastillas de cloro, ¡Ah! Pero solo la mitad de la dosis, porque la institución no tiene presupuesto para sufragar el costo de todas las pastillas de cloro necesaria para sanear el agua, resaltando además que el Minsa no tiene la obligación de entregar estas pastillas. Por lo cual la comunidad tiene que ver cómo reúne el dinero para cubrir el otro 50% de las pastillas.</p><p>Esta situación ha hecho que la comunidad satisfaga la demanda del agua para consumo comprando agua embotellada, un gasto más para una comunidad de campesinos, agricultores, microcomerciantes, amas de casa y pobladores que viven del día a día con pequeños contratos como peones. ¿Y los que no tienen para comprar agua embotellada? A compartir con los huéspedes. Sin embargo, esto no solo ocurre en la comunidad de Quebrada Cali. En Chimán, padecer de diarrea, vómitos u otras enfermedades parasitarias es parte del diario vivir, por lo cual, las pastillas para las amebas repartidas por el centro de salud son parte de la dieta de cada día.</p><p>De mala a pésima es la calidad del agua que consume la población del este de la provincia de Panamá, según testimonios de los propios vecinos del área; esto sin entrar en detalles sobre la pésima gestión en la recolección y manejo de la basura. El problema de la mala calidad del agua en los poblados rurales, está en la construcción y distribución del agua. Las tomas de agua en algunas de estas comunidades son construcciones rudimentarias, donde se almacena el agua superficial y directamente se distribuye por tuberías a los consumidores sin ningún previo estudio del estado de esta.</p><p>Entonces, ¿cuál es la calidad del agua que tienen las áreas rurales? ¿Qué agua tomamos los panameños? ¿Dónde están las entidades del Estado para asegurar la calidad del agua?</p><p>La calidad del agua de las áreas rurales se define como un agua sin estudios de parámetros físicos, químicos, biológicos, radiactivos, minerales y metales pesados, exponiendo a la población a serias enfermedades por agentes patógenos y bioacumulación de elementos en los seres humanos. Los panameños tomamos el agua que sale del grifo, sin cuestionar el estado de esta, y sin pensar que se le suministra a nuestro organismo, sin llegar a pensar que podría ser una bomba de tiempo. Esto debería ser atendido rutinariamente por personal calificado, con el respaldo y transparencia de las instituciones del Estado. Pueblo por pueblo, acueducto por acueducto, pozo por pozo se debe estudiar y analizar la calidad del agua, para entonces sí poder hablar y asegurar sobre gestiones hídricas y planes de seguridad y calidad de agua que administra la República.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/fhKnTRGKZcFqd1FeGFhRISMJJPs=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/FVU5UREMHFFBDFAFKBOSWAYJSU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Panamá y su agua malsana]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Empirismo y saberes ambientales</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Empirismo-saberes-ambientales_0_5005749414.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Empirismo-saberes-ambientales_0_5005749414.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Mon, 18 Nov 2019 14:02:46 +0000</pubDate><description>Muchos son los eventos realizados por municipios, secretarías, instituciones y consejos nacionales sobre temas ambientales: contaminación, inundaciones, áreas silvestres, cambio climático, fauna, flora, entre otros. Sin embargo, estos eventos solo envuelven o terminan dirigidos a pequeños grupos de la comunidad panameña. Diversas son las áreas que manejan las diferentes instituciones del Estado y organizaciones; expertos van y vienen, lujosos salones e invitados de honor, pero cuando se sale a la calle y se conversa con el pueblo panameño, ese pueblo que trabaja bajo el sol, el que vive de la pesca, el campesino madrugador, la ama de casa o el abuelo bajo el árbol de mango, se constata que de sus años de sabiduría escapan los refinados términos y definiciones que abren el telón de importantes reuniones y congresos del siglo XXI: las problemáticas ambientales.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Muchos son los eventos realizados por municipios, secretarías, instituciones y consejos nacionales sobre temas ambientales: contaminación, inundaciones, áreas silvestres, cambio climático, fauna, flora, entre otros. Sin embargo, estos eventos solo envuelven o terminan dirigidos a pequeños grupos de la comunidad panameña. Diversas son las áreas que manejan las diferentes instituciones del Estado y organizaciones; expertos van y vienen, lujosos salones e invitados de honor, pero cuando se sale a la calle y se conversa con el pueblo panameño, ese pueblo que trabaja bajo el sol, el que vive de la pesca, el campesino madrugador, la ama de casa o el abuelo bajo el árbol de mango, se constata que de sus años de sabiduría escapan los refinados términos y definiciones que abren el telón de importantes reuniones y congresos del siglo XXI: las problemáticas ambientales.</p><p>El Centro de Incidencia Ambiental en su trabajo comunitario recorrió el este de la provincia de Panamá, donde pudo verificar que temas actuales como el cambio climático y la contaminación del medio ambiente escapan del conocimiento general por definición, mas no, como hechos. Preguntas como: ¿sabe usted que es cambio climático? o ¿Sabe usted que es la contaminación del medio ambiente?, dieron un resultado negativo en la mayoría de los encuestados. Sin embargo, al preguntar sobre eventos relacionados con estos se conoció que la población es testigo en carne propia de los efectos del cambio climático y la problemática que trae consigo la degradación del medio ambiente.</p><p>Entre los efectos del cambio climático percibidos, resaltan los testimonios de los pescadores de las comunidades emplazadas en las costas del Pacífico. Estos declararon que hoy en día las mareas son más altas y más bajas en comparación con 20 o 30 años. Otros afirman que la sensación térmica diaria se ha incrementado con el pasar del tiempo, llueve con mayor frecuencia durante la temporada seca y las molestias por bichos y mosquitos se han incrementado. Sin duda alguna los efectos del cambio climático están presentes en Panamá. La pregunta que genera esta situación es: ¿sabe el pueblo panameño lo que implica el cambio climático?</p><p>En cuanto a la degradación ambiental, los pobladores han sido y son testigos de la deforestación, pérdida de los caudales por explotaciones de material en los causes de los ríos, contaminación de los ríos de la zona por la mala gestión en la utilización de los productos agroquímicos, los cuales terminan en los afluentes afectando la fauna y flora de los mismos, como ejemplo: peces muertos en la cuenca baja del río Bayano.</p><p>Las áreas rurales de Panamá están conformadas por ciudadanos de conocimientos empíricos y saberes ambientales que se palpan al escuchar sus propias recomendaciones para mitigar las problemáticas ambientales. Según los pobladores encuestados de las comunidades visitadas en Panamá este, hacen falta políticas públicas ambientales por parte del Gobierno, siendo ellos los primeros en dar el ejemplo al no abusar del medio ambiente, respetando y valorizando sus servicios y beneficios. Por otra parte, los encuestados argumentan que hace falta educación ambiental que genere conciencia ciudadana. Paralelamente se observan debilidades de la organización comunitaria, que es incapaz de cambiar situaciones de degradación ambiental localizadas, a pesar de que existe conciencia ambiental del daño que causa. Entre otros aspectos se evidencia la falta de reforestación, control de la extracción de material de los ríos, manejo adecuado de desperdicios, la disminución del consumo de energía fósil, etcétera. Sin duda alguna, estas personas saben más del medio ambiente de lo que conocen los que tienen el poder ambiental y aun así son subestimados.</p><p>Estas personas viven sujetos a procesos y decisiones políticas y económicas que fraccionan su capacidad de decisión y disminuyen, por lo tanto, su potencial de incidencia ambiental. Las amenazas ambientales más inminentes que enfrentan estas poblaciones se derivan de los efectos de la ausencia de planes y esquemas de ordenamiento territorial, la modificación en los usos de los suelos, manejos de sistemas de producción de agua, y la falta de monitoreo en las áreas vulnerables. Estas deficientes acciones afectan la vida del campesino, ya que este depende predominantemente del medio ambiente, sobre el cual tienen poca capacidad de influir. No más, sus prácticas de vida terminan en una coexistencia de degradación del medio natural, cuyo entorno no tiene la facilidad para cambiar. Porque sus decisiones son usualmente de corto plazo y carecen de incentivos para formular iniciativas de largo plazo.</p><p>El Panamá rural tiene memoria, y es consciente de las alteraciones de su medio natural. Por lo cual se debe llegar a aquellas comunidades y ciudadanos que no reciben invitaciones a grandes salones y glamorosos eventos, o simplemente no saben que existen estas celebraciones con protagonistas repetidos. Pasar las fronteras de los selectos círculos, para educar a todas las generaciones sin distingos en cuanto a las diferentes problemáticas ambientales de corto y largo plazo, las que ya están afectando a todos los panameños.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/aom3PsS3QpW9MWxkSBHa8xgKgNM=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/2TQSOVVDLZCGNKXXDXZYENF7TY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Empirismo y saberes ambientales]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El agua subterránea ante el cambio climático</title><link>https://www.prensa.com/opinion/agua-subterranea-cambio-climatico_0_5016998338.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/agua-subterranea-cambio-climatico_0_5016998338.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Fri, 15 Nov 2019 22:46:16 +0000</pubDate><description>Todo esta degradación se intensifica con los cambio de las variables del clima como la temperatura y la precipitación. Como vívido ejemplo el archipiélago de Las Perlas con una población de más de 43 mil habitantes desaparece lentamente por el aumento del nivel del mar, las mareas ganan territorio con el pasar del tiempo, las sequías se agravan y los recursos hídricos escasean en la región de Azuero, la sensación térmica aumenta, las tormentas se intensifican en todo el país y el nivel freático de las aguas de los acuíferos disminuye.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Diferentes son los escenarios del cambio climático que se viven en lo amplio de la geografía panameña. El paisaje de la nación vive en una constante transformación, solo basta recorrer provincias centrales o Darién para ser testigo de la desolación ambiental que se palpa. No tan lejos, simplemente al este de la provincia de Panamá, al sur del macizo Majé, se puede visualizar el avance de la desertificación provocada por la mala gestión del ambiente y la falta de planificación en cuanto al uso y manejo de los recursos hidrogeofísicos.</p><p>Todo esta degradación se intensifica con los cambio de las variables del clima como la temperatura y la precipitación. Como vívido ejemplo el archipiélago de Las Perlas con una población de más de 43 mil habitantes desaparece lentamente por el aumento del nivel del mar, las mareas ganan territorio con el pasar del tiempo, las sequías se agravan y los recursos hídricos escasean en la región de Azuero, la sensación térmica aumenta, las tormentas se intensifican en todo el país y el nivel freático de las aguas de los acuíferos disminuye.</p><p>Los modelos climáticos realizados específicamente para Panamá o sus regiones hídricas, tomando en cuenta las condiciones climatológicas, geológicas, hidrológicas y antropogénicas, son escasos. Pocos son los escenarios que se han desarrollado. Ministerios, consejos, instituciones, municipios, organizaciones, autoridades y universidades se basan en estudios foráneos, y no en propios construidos a partir de data nacional que ayuden a comprender la evolución del clima de Panamá forjando los pilares científicos sobre los cuales se reflejaran y sustentaran a través de proyecciones climáticas el incierto futuro al cual se dirige el istmo.</p><p>Entre los recursos menos estudiados están los acuíferos. Estas cajas negras del subsuelo panameño representan el reservorio de agua dulce más importante de la nación. En tiempos de sequía y eventos extremos como el fenómeno de El Niño, estas cajas negras son la primordial fuente de agua para las provincias centrales (Coclé, Veraguas, Herrera y Los Santos) con una población superior a 700 mil personas (INEC, 2016). La falta de comprensión acerca del origen de las aguas subterráneas, su presencia, su circulación e interacción con el medio físico presenta una debilidad frente al cambio climático y cómo este afectará sus sistemas de recargas, procesos que rigen su movimiento en el seno de las rocas y sedimentos, así como el estudio e interpretación de la química de estas aguas.</p><p>Las aguas subterráneas panameñas no son ajenas a los efectos del cambio climático que tocan al país, y menos aún a la degradación ambiental. Cada vez que los ríos pierden su caudal y se secan por completo, indica que el nivel freático de las aguas ha disminuido, los efectos que toquen a uno afectan al otro y viceversa, ya que el río pueda que alimente el acuífero, o sea, el acuífero quien alimente el río. Con la deforestación, tala, quema y aumento de la temperatura en todo el país, los suelos desprotegidos pierden su humedad al incrementar la evaporación, la pérdida de esta humedad puede llegar a una profundidad de hasta 3 metros (zona de raíces) afectando las zonas de recargas, así como la retención de humedad de los poros del subsuelo y el aumento de la degradación del recurso edáfico.</p><p>Con el aumento de las tormentas más los suelos descubiertos se incrementan la erosión y la sedimentación, dando lugar a la colmatación de las aguas superficiales e incremento de sedimentos en las costas panameñas. El aumento del nivel del mar afecta gravemente a los acuíferos costeros, incrementando la intrusión marina y su salinización, viéndose gravemente afectadas las poblaciones costeras que dependen de estos acuíferos. Solo en las costas del Pacífico panameño habitan 2,935,758 personas, el 72.7% de la población del país.</p><p>La falta de gobernabilidad de las aguas y el poco desarrollo en materia científica hace que cada vez sea más difícil gestionar, tomar decisiones y redireccionar el Estado panameño ante las amenazas del cambio climático. Los diferentes ministerios, entidades, organizaciones y universidades deben comprender lo que implica el cambio climático, identificar las principales vulnerabilidades del país y trabajar junto al Estado (que no es únicamente el gobierno) para aprender a vivir y saber enfrentar el cercano futuro que ya es una realidad tangible. Paralelamente, las universidades estatales y privadas deben pasar de ser imprentas de diplomas a convertirse en centros de investigación, desarrollar tecnología, generar información y construir la identidad científica nacional.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Praga treinta años después</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Praga-treinta-anos-despues_0_5438456148.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Praga-treinta-anos-despues_0_5438456148.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Fri, 15 Nov 2019 18:17:18 +0000</pubDate><description>Emplazada en el corazón de Europa, la capital de la República Checa: Praga, ha sido el escenario geográfico de diversos acontecimientos históricos y culturales que han definido el nacionalismo de todo un pueblo y, han creado los cimientos para pensamientos que han revolucionado las creencias del ser humano. En su historiografía, fue el asentamiento de tribus celtas, luego el hogar de los reyes de Bohemia, en sus fulgores medievales fue el más grande centro del Santo Imperio y, después de Roma, la segunda más importante metrópoli del cristianismo. El valle de Praga a su vez fue el vientre de las revoluciones husitas, luego lugar de disputas durante el apogeo del imperio Austrohúngaro (1867-1918) y durante el siglo XX capital de la desaparecida Checoslovaquia (1918-1993). Praga y toda la extensión territorial de la cual fue su capital durante el siglo pasado, fue el jardín de ocupación de húngaros, austriacos y rusos durante la Primera Guerra Mundial, y posteriormente de los Nazis durante la segunda Gran Guerra, consolidándose durante la Guerra Fría como parte del bloque socialista.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Emplazada en el corazón de Europa, la capital de la República Checa: Praga, ha sido el escenario geográfico de diversos acontecimientos históricos y culturales que han definido el nacionalismo de todo un pueblo y, han creado los cimientos para pensamientos que han revolucionado las creencias del ser humano. En su historiografía, fue el asentamiento de tribus celtas, luego el hogar de los reyes de Bohemia, en sus fulgores medievales fue el más grande centro del Santo Imperio y, después de Roma, la segunda más importante metrópoli del cristianismo. El valle de Praga a su vez fue el vientre de las revoluciones husitas, luego lugar de disputas durante el apogeo del imperio Austrohúngaro (1867-1918) y durante el siglo XX capital de la desaparecida Checoslovaquia (1918-1993). Praga y toda la extensión territorial de la cual fue su capital durante el siglo pasado, fue el jardín de ocupación de húngaros, austriacos y rusos durante la Primera Guerra Mundial, y posteriormente de los Nazis durante la segunda Gran Guerra, consolidándose durante la Guerra Fría como parte del bloque socialista.</p><p>La Checoslovaquia socialista, época de las largas filas por el pan y el papel de baño es el aforismo que utiliza parte de la población, luego de una encuesta a lugareños de diferentes edades, estos definen el socialismo como un gobierno de un solo partido, un gobierno de una economía central planificada, una población con límites tanto a la libertad como a la información, devastación de los valores culturales y de la propiedad. El Estado era propiedad del socialismo y para aquellos no simpatizantes con la corriente de la época enfrentaban un horizonte carente de oportunidades para crecer profesionalmente. Los cabellos de oro y plata que hoy recuerdan aquellos años tienen muy marcadas sus vivencias, recordando con claridad los sucesos de cada década. Para los encuestados la década de 1950 se caracteriza por sus juicios políticos, desapariciones, prisión y asesinatos; los años 1960 como una década de aires de liberación en aquella Primavera de Praga relajando la tensión ciudadana; como respuesta a ese intento de renacimiento la década de 1970 se caracterizó como años de reprocesamiento y normalización, lo que definió los años 1980 como una década de relanzamiento ante el poder, derribando muros y borrando las prisiones geográficas.</p><p>Luego de 30 años del inicio de aquella inquietante revolución, el terciopelo sobre el cual se tejió el espacio geográfico de una nación y tiñó los colores de aquella nueva alborada, aún se ve cubierta por trazos de aquella gris neblina que una vez se posó sobre la tierra de Wenceslao. Recientes estudios (Bartoníček, 2019) afirman que el 40% de la población actual considera el socialismo como un sistema adecuado de gobierno, lo que evidencia que los viejos idealismos aún perduran si mirar las cicatrices que quedan y las heridas que aún no cierran. Los encuestados expresan que este antes y después se visualiza en una sociedad donde la vieja escuela justifica aquel régimen como igualitario, donde todos tenían un papel en la comunidad, seguridad social, laboral, comida, servicios comunitarios y actividades culturales disponibles. Aunque la herencia del post socialismo incluye buenas leyes que favorecen al sector laboral, esto no evita que la veterana academia observe con recato aquellas libertades anheladas que hoy se han convertido en un sistema burócrata, acompañado de una consumista y competitiva población amparada bajo un techo de “débiles leyes” que favorecen a selectos grupos y le otorgan beneficios hasta aquellos que no laboran por su propio pan y dependen de las bonanzas del Estado. Parte del legado también resalta en lo que los encuestados llaman “las doradas manos checas”, el sentido por el trabajo, la base intelectual sobre la cual se apoya la sociedad y la popular creatividad de los artesanos.</p><p>La reflexión como parte de la historia, como argumento en una de las conversaciones mantenidas, siembra la pregunta ¿cuánto tiempo se necesita para que un pueblo alcance en todos los sentidos una libertad sin ataduras ni sombras? lo que lleva a la analogía entre el pueblo de Israel y sus 40 años en el desierto luego de escapar de la esclavitud, 40 años perdidos hasta encontrar la tierra de leche y miel. Así como una vez sobre el río Moldava se posaron los frescos de libertad religiosa, la libertad social nació gracias a pasadas luchas y esfuerzo que condicionaron el invernadero para el clima y colores de una histórica lucha que aun brillan en los símbolos nacionales de la joven República Checa 30 años después.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo doctorando en Cambio Climático </em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/5weI5Nc60sorLmS_9yG1IyrizcA=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/NI35PQPT6VES5CNPZZ44WUKPBA.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Praga treinta años después]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>¿Y el agua pa cuando?</title><link>https://www.prensa.com/opinion/agua-pa_0_5073242725.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/agua-pa_0_5073242725.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Tue, 12 Nov 2019 23:04:50 +0000</pubDate><description>La República de Panamá, con un volumen de precipitación total de 233.8 mil millones de metros cúbicos (m3) por año, ubica al país con el mayor régimen pluviométrico de América Central, pero a la vez en el mayor consumidor de agua potable de América Latina.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La República de Panamá, con un volumen de precipitación total de 233.8 mil millones de metros cúbicos (m3) por año, ubica al país con el mayor régimen pluviométrico de América Central, pero a la vez en el mayor consumidor de agua potable de América Latina.</p><p><p>Según el <strong>Consejo Nacional del Agua (Conagua)</strong>, la disponibilidad de esta alcanza los 119.5 mil millones de m3 como elemento en la República, teniendo el 93% de la población panameña acceso al agua potable de manera fiable y saludable (Instituto de Estadística y Censo). Sin embargo, aun con toda el agua que cae y drena por las cuencas hidrológicas del país, alimentando las diferentes potabilizadoras y acueductos rurales, existen miles de hogares que al abrir el grifo por las mañanas solo se escucha el vacío que debería llenar tan vital líquido. Un claro ejemplo: el Valle de San Isidro.</p></p><p>El Valle de San Isidro, ubicado en el corregimiento de Omar Torrijos, San Miguelito, no descansa del tormentoso servicio de agua potable que recibe del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan).</p><p>Aunque los moradores del área pagan mensualmente por sus servicios, no reciben el vital líquido a diario, sino un día sí, y un día no. En otras ocasiones, el agua desaparece por varios días sin dar señales de vida. ¿La excusa del Idaan? No se tiene la presión necesaria para que el agua alcance los puntos más altos de las colinas y llegue al tanque de reserva.</p><p>Un tanque con larvas, oxidado por dentro, lleno de basura (esto un mal de sociedad, no del Idaan) y que hasta ahora va a ser reparado o cambiado. Seguramente hay muchos así en todo el país. El Idaan en solución envía un carro cisterna cada cuatro días para satisfacer a la comunidad. Y, mientras tanto, ¿cómo soluciona el pueblo? Pues, entre vecinos han tomado la decisión de comprar bombas para instalarlas en los puntos bajos para bombear el agua hasta sus residencias.</p><p>Personas que viven del salario mínimo y otros con el mínimo del mínimo del salario: constructores, amas de casa, empleadas domésticas, madres solteras, jubilados, etc. ¿Y los que no tienen para comprar bombas?, cargar tanques de agua desde cientos de metros loma arriba y loma abajo o pedirle el favor a algún vecino bondadoso cuando de ancianos o discapacitados se trata.</p><p>Por otro lado, circulan los testimonios de que el agua que reciben es de color turbio, originando malestares estomacales entre adultos y pequeños.</p><p>Turbio color que se le atribuye a los sedimentos en suspensión producto de las fuertes lluvias. Quizás sea solo tierra disuelta en agua, sin entrar en la polémica de minerales y metales pesados que se disuelven bajo la interacción agua-roca, y que circula desde las cuencas hasta el grifo. Entonces, ¿son conscientes las instituciones responsables de estudiar y asegurar la calidad del agua que bebe la población panameña? ¿Conoce esta situación el Ministerio de Salud, que en ejercicio de su función de salud preventiva debe vigilar la calidad del agua potable abastecida a la población, siguiendo los parámetros de calidad del Reglamento Técnico Dgnti-Copanit 23-395-99 del Ministerio de Comercio e Industria (MICI)? Esto no solo debe aplicar a un poblado de las periferias de la gran ciudad, sino a todo el istmo por igual.</p><p>Cómo es posible que a solo 12 kilómetros de los altos y brillantes edificios, donde diariamente sí hay agua y sin turbiedad, San Isidro y otras comunidades del país no reciban un digno servicio diario, el cual es un derecho humano.</p><p>Entonces, ¿cuál es la causa de la escasez del agua? ¿Falta de agua como elemento o mala administración como un recurso por parte de la entidad correspondiente? Falta como elemento, no es.</p><p>Sin duda, es la paupérrima administración del agua como recurso, más la presencia de las autoridades políticas argumentando que ese no es problema de ellos, sino del Idaan.</p><p>Panamá, como parte del Water for Life, una meta “cumplida” entre 2005-2015 entre los países miembros de la Asamblea General de las Naciones Unidas, tenía como finalidad lograr el acceso al agua potable. No obstante, estamos en 2018 y aún a Panamá no llega, ¿cuántas décadas más se necesitan? Sin duda alguna, se vive en una sociedad de desigualdades en el acceso y uso del agua potable.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, con maestría en hidrología e hidrogeología.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Santa Librada y su legado</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Santa-Librada-legado_0_5079992033.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Santa-Librada-legado_0_5079992033.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Tue, 12 Nov 2019 18:20:55 +0000</pubDate><description>La historiografía ha dado diversas versiones al origen, vida e iconografía de santa Librada, siendo relacionada a través de los siglos con santa Julia o santa Wilgefortis, atribuyéndole orígenes tantos portugueses como españoles. Patrona de las mujeres mal casadas, quizás relacionada a su historia de vida, al negarse a contraer matrimonio en su juventud. Su arribo a las llanuras situadas en las faldas del cerro Canajagua en julio de 1671 está relacionada con la migración de los españoles luego del ataque del pirata Henry Morgan a la hoy Panamá la Vieja en enero de ese mismo año. A partir de su emplazamiento se han tejido las historias, memorias y leyendas urbanas que definen a un pueblo y a todo un grupo cultural, no más que el renacimiento de un nuevo Panamá,dando paso a una sólida fe de sus devotos transmitida de generación en generación, al sentimiento de pertenencia geográfica y el origen de dos de las fiestas de mayor magnificencia de toda la nación, el Festival Nacional de la Pollera y el Carnaval de Las Tablas, con su identidad de calle Arriba y calle Abajo.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La historiografía ha dado diversas versiones al origen, vida e iconografía de santa Librada, siendo relacionada a través de los siglos con santa Julia o santa Wilgefortis, atribuyéndole orígenes tantos portugueses como españoles. Patrona de las mujeres mal casadas, quizás relacionada a su historia de vida, al negarse a contraer matrimonio en su juventud. Su arribo a las llanuras situadas en las faldas del cerro Canajagua en julio de 1671 está relacionada con la migración de los españoles luego del ataque del pirata Henry Morgan a la hoy Panamá la Vieja en enero de ese mismo año. A partir de su emplazamiento se han tejido las historias, memorias y leyendas urbanas que definen a un pueblo y a todo un grupo cultural, no más que el renacimiento de un nuevo Panamá,dando paso a una sólida fe de sus devotos transmitida de generación en generación, al sentimiento de pertenencia geográfica y el origen de dos de las fiestas de mayor magnificencia de toda la nación, el Festival Nacional de la Pollera y el Carnaval de Las Tablas, con su identidad de calle Arriba y calle Abajo.</p><p>Las evidencias de la historia identifica a santa Librada como una imagen religiosa de origen gallego, venerada en España, exactamente en Bayona, Pontevedra, Galicia, desde el siglo XV. Por la fuerte migración de los ibéricos acompañada con su sed de conquista a las tierras del nuevo mundo, llevaron consigo sus ideas religiosas, emplazándose esta imagen en diversas latitudes de América Latina: Argentina, Paraguay, Colombia, México, Panamá, entre otros países. En la República de Panamá, esta imagen religiosa tiene su mayor expresión en la ciudad de Las Tablas, capital de la provincia de Los Santos, el 20 de julio de cada año. Cuatro son sus representaciones para los tableños: la peregrina, quien recorre los corregimientos de Las Tablas antes de sus festividades; la pequeñita, situada en lo alto de la fachada principal de su iglesia; la moñona, ubicada en lo alto del altar; y la chola, la que recorre las principales calles de Las Tablas en la noche del 19 de julio, en la víspera de su día.</p><p>Debido al profundo sentimiento religioso que une al santeño a Santa Librada, la ha llevado consigo en sus constantes migraciones, instalándose sus festividades en otros escenarios del país, como ocurre en el sector de Santa Librada en San Miguelito, Cañita de Chepo, o en un rinconcito de Darién, en una pequeña comunidad a pocos kilómetros de Yaviza llevando el nombre de su patrona: Santa Librada,cuya primera imagen fue llevada por mis padres en la década de 1990 como un apreciado encargo de los moradores de aquella rural población.</p><p>Diversos han sido y son los artistas nacionales que le han dedicado su tiempo y producciones a santa Librada, entre los más reconocidos están los temas del desaparecido Tigre de la Candelaria, Victorio Vergara. Aun cumpliéndose 20 años de su desaparición física, su legado musical perdura en el tiempo y sus composiciones acompañan el sentimentalismo libradino cada 20 de julio. Año tras año, finas joyas, propiedades, dinero y vestidos confeccionados en el arte de la pollera de lujo son obsequiados a santa Librada por sus más fieles creyentes.</p><p>Hoy en día sabemos que santa Julia fue una mártir africana, santa Wilgefortis es el mismo Jesús crucificado (Cristo mal interpretado), mientras que santa Librada fue una de las nueve hijas del cónsul Catelio, en nombre de Roma; y a pesar de no formar parte del Acta de los Mártires ni del Martirologio Romano, hoy es una imagen religiosa a la cual miles de panameños rinden honor en un mar de velas durante su procesión, y en su misa decenas de niños son bautizados, como lo fui yo hace 25 años. Sin duda alguna es una mezcla de sentimientos el repique de las campanas de su iglesia anunciando que la santa patrona está recorriendo su pueblo, el sonar de los morteros al arribo de su iglesia, el aplaudir de los presentes, y los coros que repiten unísonamente “Viva Santa Librada”, “Viva el 20 de julio”, “Viva Las Tablas”.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/dtAedxVWeL5Hxn9TjPoddRmJ1SQ=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/N74SGK44UBHRLHZIDNS3JOKNL4.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Santa Librada y su legado]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Manglares y cambio climático</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Manglares-cambio-climatico_0_5085241517.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Manglares-cambio-climatico_0_5085241517.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Tue, 12 Nov 2019 15:38:09 +0000</pubDate><description>Desde hace más de 3 mil años existen los manglares como se conocen actualmente en las costas panameñas, luego de estabilizarse el nivel del mar durante el óptimo holocénico, esto al final de la última pequeña edad de hielo, aumentando las temperaturas y las precipitaciones. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) evidencia que las variables del clima han cambiado en los últimos 200 años.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Las costas panameñas cuentan con una extensión aproximada de 170 mil hectáreas de manglares (las más pobladas de América Central), las cuales representan el 5.6% de la cobertura boscosa total de la República, este porcentaje está distribuido en 165 mil hectáreas en las costas del Pacífico y 5 mil hectáreas en el Atlántico. Si bien es cierto, los manglares panameños presentan una serie de problemáticas en cuanto a su estabilidad ambiental, evidenciada en diferentes estudios y publicaciones donde se identifica su degradación por proyectos urbanísticos, aguas contaminadas, sedimentación, deforestación y extracción de materiales. Por lo cual, con su destrucción se reducen áreas importantes de captación de dióxido de carbono (CO2) y sumidero de carbón oceánico, reduciendo la contribución ecológica que esta especie realiza en la mitigación de los efectos del cambio climático.</p><p>Desde hace más de 3 mil años existen los manglares como se conocen actualmente en las costas panameñas, luego de estabilizarse el nivel del mar durante el óptimo holocénico, esto al final de la última pequeña edad de hielo, aumentando las temperaturas y las precipitaciones. El Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) evidencia que las variables del clima han cambiado en los últimos 200 años.</p><p><p>Durante el siglo XX la temperatura global aumentó 0.74°C; en los últimos 50 años el CO2 ha aumentado en un 70%, pasando de 21 a 38 gigatoneladas (Gt), y 1.6% en 2017 (<strong>La Prensa</strong>, 16 de junio de 2018), mientras que el régimen de precipitación ha variado en todo el planeta. Según proyecciones climáticas puntualizadas en América Central, pronostican una temperatura en incremento y disminución en la precipitación durante las temporadas húmedas. Ahora bien, ¿cómo afecta esto a los manglares? El aumento de la temperatura podría provocar alteraciones en la composición de especies, características fenológicas y posiblemente la expansión de sus fronteras geográficas. En cambio, una negativa variabilidad en las precipitaciones afectaría los regímenes hídricos (hidroperíodo: frecuencia y duración de las inundaciones provocadas por las mareas, los ríos y los escurrimientos de las aguas) de las cuencas que alimentan los manglares, cuyas aguas ricas en sedimentos y materia orgánica aportan nutrientes no solo a los mangles, sino a las diferentes especies que cohabitan en estos.</p></p><p>Mayor temperatura significa mayor evaporación de las aguas oceánicas, mayor salinidad en las zonas tropicales y posibles cambios en las corrientes oceánicas. En sí, los manglares como un componente de los humedales, suelen ser ecosistemas sensibles a afectaciones por el clima y eventos extremos. Entre los eventos más significativos para Panamá está el fenómeno de El Niño, el cual ha de aumentar su intensidad y frecuencia debido al cambio climático, incrementando las sequías severas en las costas del Pacífico y del Caribe. Los manglares como cualquier otra especie sobre el planeta, están sujetos a las consecuencias de los cambios climáticos globales, como el que ha sufrido en su pasado geológico, por lo tanto, las incertidumbres del futuro climático al cual se dirige la sociedad no son nuevas para las especies que han aprendido a evolucionar, pero, ¿lo podrán hacer ahora con la enorme presión humana que existe tras ellos, más la falta de conciencia ambiental? Polémico, ya que con un espacio geográfico confinado, sin capacidad de expansión tierra dentro, más el evidente aumento del nivel del mar, 0.60 metros para finales de este siglo según el IPCC, se traduce como oportunidades y crisis para la futura sostenibilidad y distribución de los manglares.</p><p>El estudio y análisis de los manglares no debe solo estar dirigido al manglar como un ecosistema unitario, sino a los otros tipos de vegetación que junto a este conforman un humedal: albinas, marismas, vegetación baja inundable, entre otros. Adicionalmente, se hace imperioso el análisis cartográfico, hidrológico, hidrogeológico, hidroquímico, entre otras características físicas de todas las cuencas que integran o interactúan directamente con los manglares, ya que como un ecosistema abierto, lo que ocurre en zonas externas repercute en el funcionamiento adecuado de los mismos: azolvamiento, cambios en el patrón hidrológico, hipersalinidad, erosión de playas, eutrofización y contaminación por pesticidas. Incluyendo igual los factores internos: desarrollos urbanos, portuarios y turísticos; sin obviar los efectos y consecuencias que enfrentan los manglares de Panamá ante el cambio climático.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo.</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/koEMpMci8Fu2sQce1WfdJVJ_QZM=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/TKLT7RPSXRH3HGEKJ244YBE4EM.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Manglares y cambio climático]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Panamá la Vieja en la génesis de la globalización</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Panama-Vieja-genesis-globalizacion_0_5099490110.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Panama-Vieja-genesis-globalizacion_0_5099490110.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Sat, 09 Nov 2019 15:26:31 +0000</pubDate><description>Fundamental y estratégica ha sido la posición geográfica del istmo de Panamá en cuanto al comercio internacional, desplazamiento humano, coloniaje y conquista de nuevos territorios, no más que la comunicación y el puente que unían las viejas con las nuevas tierras. El emplazamiento de Panamá la Vieja en las costas del Pacífico panameño en 1519 se dio por decisión de Pedro Arias de Ávila (Pedrarias), sobre el que una vez fue el milenario hogar de grupos aborígenes, entre ellos, la extinta tribu Cueva. Convirtiéndose este en un valioso sitio para llevar a cabo la campaña conquistadora de los ibéricos, consolidándose esta naciente aldea como el primer puerto europeo en lacosta pacífica del continente americano. Enclave colonial desde el cual se dio génesis a los conspiradores planes de conquista y extorsión ideado desde las espesas neblinas del imperialismo medieval, momento desde el cual comenzó a entretejerse parte de las más oscuras memorias de los pueblos americanos como sostén a las prenatales fases de una desconocida globalización, desarrolladora de las telarañas del comercio, las relaciones sociales entre los edenes, las fusiones culturales y el fin de los tiempos para propios y exóticos.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Fundamental y estratégica ha sido la posición geográfica del istmo de Panamá en cuanto al comercio internacional, desplazamiento humano, coloniaje y conquista de nuevos territorios, no más que la comunicación y el puente que unían las viejas con las nuevas tierras. El emplazamiento de Panamá la Vieja en las costas del Pacífico panameño en 1519 se dio por decisión de Pedro Arias de Ávila (Pedrarias), sobre el que una vez fue el milenario hogar de grupos aborígenes, entre ellos, la extinta tribu Cueva. Convirtiéndose este en un valioso sitio para llevar a cabo la campaña conquistadora de los ibéricos, consolidándose esta naciente aldea como el primer puerto europeo en lacosta pacífica del continente americano. Enclave colonial desde el cual se dio génesis a los conspiradores planes de conquista y extorsión ideado desde las espesas neblinas del imperialismo medieval, momento desde el cual comenzó a entretejerse parte de las más oscuras memorias de los pueblos americanos como sostén a las prenatales fases de una desconocida globalización, desarrolladora de las telarañas del comercio, las relaciones sociales entre los edenes, las fusiones culturales y el fin de los tiempos para propios y exóticos.</p><p>La fundación de Panamá la Vieja, la cual resultó irregular, de escala reducida y casi medieval, llegó a ser el faro de Castilla de Oro, y a pesar de la insalubridad de la vieja ciudad, la carestía de agua potable, la geomorfología de las costas, un puerto con niveles del mar fluctuantes, las inclemencias del clima y la asfixia de la vegetación, Panamá la Vieja fue el nudo de amarre en el largo hilo de la colonización y desangramiento de las colonias del sur.</p><p>Los años dorados de Panamá la Vieja, en su papel de globalización como la antagonista zona de tránsito, obedecieron entonces a la necesidad de la Corona Española de continuar el descubrimiento y conquista de territorios en el interior del istmo,centro y sur de América, alcanzando un evidente protagonismo geopolítico y poblamiento pluricultural en las crónicas sobre el descubrimiento y la conquista de tierra firme. Fue el escenario del obligado arribo de contingentes de inmigrantes, funcionarios, comerciantes o aventureros obligados por ser Panamá el único paso conocido en aquel entonces, convirtiéndose para muchos de estos como la metrópolis de su residencia. Fue punto de enlace para el comercio regional, por ser escala obligada en la circulación de metales preciosos y mercancías entre América y España, pasando por sus suelos el 60% de las riquezas saqueadas del desaparecido imperio Inca, y siendo la codicia de piratas y corsarios.</p><p>Luego de su ataque, incendio y saqueo por Henry Morgan, en enero de 1671, parte de sus restos permanece de pie, con su mirada fija hacia el vasto océano Pacífico, al igual que en sus inicios. Llevando en el peso de sus años los testimonios de los intentos de colonización y exploraciones descritos y expoliados que han forjado la identidad panameña en cinco siglos de constantes sueños, triunfos y derrotas: comercio mundial (siglo XXI), un canal (siglo XX), un ferrocarril (siglo XIX), grandes ferias (siglos XVI, XVII y XVIII) y una primera ciudad (siglo XVI).</p><p>Los siglos transcurrieron y Panamá sigue evolucionando como punto de engranaje geográfico. Actualmente, altos rascacielos definidos por el brillo de sus paredes de cristal, la moderna Panamá, deslumbran hacia el Mar del Sur, donde una vez una sola estructura alzaba su mirada: la torre de Panamá la Vieja. Hoy, con casi medio milenio, es símbolo de los cimientos de una patria, de una cultura, una gastronomía, la música, el arte y la identidad nacional; revelando las cicatrices de sus paredes las memorias de conquistas, esclavitud, rebeliones, renacimientos, ataques piratas, muertes, angustias, independencias, republicanismo, guerras, asesinatos, conspiraciones, golpes de Estados, dictaduras, y democracias. Piezas que unidas dan origen a un solo nombre: Panamá.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>¿Quién gobierna el agua?</title><link>https://www.prensa.com/opinion/gobierna-agua_0_5132486782.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/gobierna-agua_0_5132486782.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Wed, 06 Nov 2019 22:41:00 +0000</pubDate><description>Panamá posee una disponibilidad hídrica de 119.5 mil millones de metros cúbicos anuales, ubicándose como la mayor para América Central. Esta agua se distribuye en un 25% para consumo humano, seguridad alimentaria, industrial, turística, recreativa, transporte, energía y belleza escénica. La vertiente del Pacífico tiene la mayor demanda del agua: un 70%. Sin embargo, ¿quién gobierna toda esta agua?, ¿quién legisla y ordena la distribución de este recurso?El marco legal e institucional del agua en el país ha sido responsabilidad de diferentes ministerios e instituciones que han tenido derecho sobre esta con el pasar de las décadas.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Panamá posee una disponibilidad hídrica de 119.5 mil millones de metros cúbicos anuales, ubicándose como la mayor para América Central. Esta agua se distribuye en un 25% para consumo humano, seguridad alimentaria, industrial, turística, recreativa, transporte, energía y belleza escénica. La vertiente del Pacífico tiene la mayor demanda del agua: un 70%. Sin embargo, ¿quién gobierna toda esta agua?, ¿quién legisla y ordena la distribución de este recurso?El marco legal e institucional del agua en el país ha sido responsabilidad de diferentes ministerios e instituciones que han tenido derecho sobre esta con el pasar de las décadas.</p><p><p>Así, la primera vez que se trató el tema del agua en el istmo fue con la firma del Tratado Hay Bunau-Varilla, el 18 de noviembre de 1903, en el cual se incluyó la construcción de acueductos y alcantarillados, trabajos de saneamiento y distribución de agua en las ciudades de Panamá y Colón. Décadas más tarde, en 1947, se aprueba el primer<strong> Código Sanitario</strong>. Posteriormente, en 1961, se crea el Idaan y en 1969 el <a href="http://www.prensa.com/tema/minsa_-ministerio_de_salud/" target="_blank">Ministerio de Salud (Minsa)</a>, ambos con la responsabilidad de velar por el suministro del agua: la primera, su distribución, y la segunda, su calidad. Cuatro años más tarde, en 1973, se crea el <a href="https://www.prensa.com/tema/mida/" target="_blank">Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA)</a>, con la responsabilidad de gestionar el uso del agua en la agricultura, y en 1986 se crea el Inrenare con la finalidad de velar por el buen uso y manejo de los recursos hídricos.</p></p><p>En la década siguiente, en 1997, se crea la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), teniendo entre sus funciones la administración del agua dentro de esta cuenca y parte del suministro del agua potable a la ciudad capital. En 1998 se crea la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM) en su rol de gestora del ambiente. Este mismo año se crea la Autoridad Marítima de Panamá; y entre los años 1999 y 2000 se originan los reglamentos técnicos de calidad de agua potable y agua de descarga regulados por el Ministerio de Comercio e Industrias (MICI).</p><p><p>Ya entrado el nuevo siglo, se establece un régimen administrativo especial para el manejo de los recursos hídricos a partir de la Ley 44 del 5 de agosto de 2002. En 2005, se adicionan los delitos contra el ambiente en el <strong>Código Penal</strong>, a partir de la Ley 5 del 28 de enero. En 2006 se crea la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá como responsable del manejo de los recursos hídricos; en 2015 se crea el Ministerio de Ambiente, también con la finalidad de gestionar el buen manejo de los recursos hídricos, y el 23 de agosto de 2016 se funda el Consejo Nacional del Agua (Conagua), como ente responsable de la ejecución del Plan Nacional de Seguridad Hídrica 2015-2050. En 115 años, diversas entidades han sido creadas con la responsabilidad del manejo del recurso hídrico, mientras que los problemas siguen a todo color: falta de agua potable entre gran parte de la población; ausencia de estudios sobre la calidad de esta; contaminación y mal uso de los ríos, playas, lagos, y la carencia de modelos sobre el impacto del cambio climático eneste elemento.</p></p><p>Además de las entidades citadas, existen otras con derecho de regulación en la temática del agua: el Ministerio de Vivienda y Ordenamiento Territorial, el Consejo Nacional de Desarrollo Sostenible, el Ministerio deObras Públicas y la Autoridad de Turismo de Panamá. En más de un siglo, varias han sido las entidades creadas para la gestión del agua como recurso.</p><p><p>Sin embargo, ¿cuál es la realidad del estado del agua de Panamá?. ¿Cuál es la calidad de esta, tanto en zonas urbanas como rurales?. ¿Por qué tantas manos metidas en su administración? En comparación, se toman dos escenarios geográficos (Ver artículo “El agua escondida”,<strong> La Prensa</strong>, 16 de enero de 2018): Chile y Francia. Chile administra sus aguas superficiales y subterráneas a través de la Dirección General de Agua, Ministerio de Salud, juntas comunales y Ministerio de Obras Públicas; mientras que en la Directive Cadre de l’Eau, el “Marco de Dirección del Agua” proporciona un marco jurídico transversal para la protección de las aguas continentales superficiales, transitorias, costeras y subterráneas en Francia.</p></p><p>Sin duda, el Estado panameño debe crear una sola autoridad que gestione el agua como elemento y recurso: una sola normativa, una sola legislación y una sola ley de ordenamiento del agua. Regulación y control del uso del agua superficial y subterránea, sobre todo esta segunda, la cual posee una ineficiente ley y poco interés por el Estado de explorar científicamente en cantidad y calidad de los acuíferos como reservorios a futuro. Hay hilos por cortar en el tema, y es hora de establecer un solo nombre que vele por la conservación del oro azul de la nación.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/aVccBTb3_JJlmTQ1XyGHZpVIUWY=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/BPWTP5E4MBCDVMLDA3FGL76LLU.png"><media:description type="plain"><![CDATA[¿Quién gobierna el agua]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>40 años de geografía especializada</title><link>https://www.prensa.com/opinion/anos-geografia-especializada_0_5144485589.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/anos-geografia-especializada_0_5144485589.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Wed, 06 Nov 2019 20:19:50 +0000</pubDate><description>La geografía como disciplina física va más allá de una simple descripción de la superficie terrestre; la geografía es el escenario en el cual se desarrolla la historia de una región, su economía, la política y hasta la psicología, hábitos de vida y acentos de quienes residen dentro de una zona geográfica.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La geografía como disciplina física va más allá de una simple descripción de la superficie terrestre; la geografía es el escenario en el cual se desarrolla la historia de una región, su economía, la política y hasta la psicología, hábitos de vida y acentos de quienes residen dentro de una zona geográfica.</p><p>La enseñanza de la geografía como disciplina en Panamá nace hacia 1935 con la creación de la Universidad de Panamá, en uno de los pabellones del Instituto Nacional durante el turno nocturno. En 1939 tomó el control de esta disciplina el panameño de origen español Ángel Rubio, padre de la geografía panameña.</p><p>La geografía en el istmo evolucionó como respuesta a un mundo cambiante desde la II Guerra Mundial: la Guerra Fría, la primera foto satelital en 1959, la observación sistemática de la Tierra desde el espacio a partir de 1960 y el nacimiento de los sistemas de información geográfica (SIG). No obstante, en Panamá, en vista de la globalización, surge la necesidad de formar especialistas con la capacidad de analizar y sintetizar el espacio geográfico, creándose en 1978 la Escuela del Geógrafo Profesional en la Casa de Octavio Méndez Pereira, impulsada, además, por el evidente retraso de la geografía panameña en comparación con el resto de los países de la región, ubicándose esta disciplina como una hermana de la licenciatura en Geografía e Historia.</p><p>La existencia de la geografía especializada en el territorio nacional se debe al arduo trabajo de profesores como Antonio Touriño Brenes (Q.E.P.D.), Jaime Jaén Mata, Julio Molo Pinillo y Pedro Salazar Chambers (Q.E.P.D.), que junto al apoyo de la profesora Nydia María Cardoze, impulsaron este proyecto académico. Sin dejar de reconocer los valiosos aportes de profesores pilares, como lo han sido Eduardo Pérez Romagnoni, Daly Espinosa, Everardo Meza, Elías López, Raúl Martínez, Enrique Vargas, María Adames de Newbill, entre otros.</p><p>En 40 años de geografía profesional, diferentes han sido los aportes en el desarrollo nacional, entre los que sobresalen la cartografía, desarrollo e implementación de los sistemas de información geográfica; la planificación física en cuanto al ordenamiento territorial, y la más reciente, la gestión ambiental y el análisis de los efectos y consecuencias del cambio climático.</p><p>Hoy se ha evolucionado a ingeniería geográfica en la Facultad de Ingeniería de la UP. Sin embargo, esta se encuentra en una encrucijada como resultado de la mala calidad de la enseñanza de la geografía en los niveles medios de la educación panameña, dando como resultado que esta disciplina se ubique entre las tres de menor preferencia entre los adolescentes y jóvenes adultos. ¿Dónde fue a parar la importancia y significado de la geografía en Panamá? Se necesita imperativamente una transformación en los modelos de conceptualización, aplicación y enfoque de la geografía para evitar su desaparición del perfil profesional como disciplina que sistematiza y analiza hechos físico-naturales.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Urracá: la otra cara del centavo</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Urraca-cara-centavo_0_5158734152.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Urraca-cara-centavo_0_5158734152.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Wed, 06 Nov 2019 15:00:44 +0000</pubDate><description>La figura de Urracá que hoy se conoce ha sido fruto de la combinación de tradiciones recibidas y de nuevos contextos que han generado una literatura empírica más allá de la intencionalidad de las recreaciones de la imaginación. Según la historiografía, Urracá, el autóctono de la raza americana, es descrito como un cacique guerrillero, noble y generoso con su pueblo, pero hábil y valiente en la guerra contra los españoles. Con un dominio geográfico comprendido entre el río San Pablo en el golfo de Montijo hasta La Yeguada y desde el río Cricamola en la comarca Ngäbe-Buglé hasta el río Belén entre las provincias de Veraguas y Colón. Urracá, el señor de las altas y escarpadas tierras desde donde se visualizan los dos mares, por nueve años combatió a los expedicionarios enviados por el emperador Carlos V a la América Central y a su territorio veragüense.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>Diversos son los eventos, personajes y experiencias sobre los cuales se sostienen los anales de la historia panameña. Aguerridos y tenaces personajes han forjado poco a poco parte de la identidad nacional, donde el valor por lo propio fue más fuerte que las ideologías medievales. La historia de Panamá se caracteriza por tener figuras cuyos nombres eran el muro que frenaban los planes de conquista de los ibéricos en el recién tomado territorio a inicios del siglo XVI. Entre estos personajes sobresale <em>molenan,</em> nombre de origen buglé, cuyo significado era puma, y mientras que para una región geográfica <em>molenan</em> era el rey, para otros era el indomable Urracá.</p></p><p>La figura de Urracá que hoy se conoce ha sido fruto de la combinación de tradiciones recibidas y de nuevos contextos que han generado una literatura empírica más allá de la intencionalidad de las recreaciones de la imaginación. Según la historiografía, Urracá, el autóctono de la raza americana, es descrito como un cacique guerrillero, noble y generoso con su pueblo, pero hábil y valiente en la guerra contra los españoles. Con un dominio geográfico comprendido entre el río San Pablo en el golfo de Montijo hasta La Yeguada y desde el río Cricamola en la comarca Ngäbe-Buglé hasta el río Belén entre las provincias de Veraguas y Colón. Urracá, el señor de las altas y escarpadas tierras desde donde se visualizan los dos mares, por nueve años combatió a los expedicionarios enviados por el emperador Carlos V a la América Central y a su territorio veragüense.</p><p>Urracá, sinónimo de poderío y libertad, era más que un rey y líder regional. Urracá ejercía un fuerte liderazgo ante caciques vecinos como París, Terarequi, Escoria, y alianzas con Ponca, Dures, Guisia, Guaniaga, Tabor, Guaniagos, entre otros. Desde los inicios de su resistencia entre 1515 y 1520, hasta en sus momentos más críticos -su captura, traslado a Nombre de Dios y posterior fuga de su cautiverio-, Urracá no se rindió y luchó hasta la llegada de su muerte en 1531. En sí, el “Puma” nunca se doblegó ante los “conquistadores”. Molenan recibía con lluvias de flechas al ibérico que pisara sus tierras, y mostró su resistencia al gobernador de Panamá y explorador de América Central Pedro Arias de Ávila (Pedrarias), reconocido por las crónicas nicaragüenses como un ser valiente, audaz, inteligente, endurecido en los trabajos, pero tiránico, celoso, de una ambición insaciable y crueldad escandalosa.</p><p>La densa selva de la región central, las lomas de Urracá, hoy Santa Fe de Veraguas, en aquella época una zona abrupta, se convirtió en la tierra de libertad para los que huían y escapaban de los nuevos señores, del nuevo saber, de las nuevas leyes, y de las nuevas costumbres. La “Provincia de Urracá”, como describe la reina en 1536, probablemente Catalina de Aragón, ilustra los fulgores de un originario de las tierras istmeñas, cuyo nombre no solo recorrió espesas vegetaciones, sino que cruzó el amplio y profundo océano Atlántico. Aun en el siglo XVII, el espíritu de libertad de Urracá permanecía en los indígenas guerreros de lo que hoy es Coclé del Norte, los cuales además de resistir las órdenes de pacificación y allanamientos de la corona española, se enfrentaban al voraz apetito de los corsarios, quienes recorrían las costas centrales del Caribe panameño en busca de oro.</p><p>Luego de siglos de lunas y lluvias, el valor del rebelde, del patriota y del valiente Urracá se ha reducido a 0.01 centésimos, no más que la otra cara del centavo. Un personaje que luchó por la soberanía de su territorio y su gente, un personaje a la altura de líderes latinoamericanos como Cuauhtémoc de México, Nicaroguán de Nicaragua, Agüeybaná de Puerto Rico, Tupac Amarú del Perú o Lautaro y Caupolicán de Chile. Urracá, al igual que otros caciques regionales como Cémaco, líder de los desaparecidos indígenas cuevas, fueron los primeros en derramar su sangre para defender la integridad y soberanía de las tierras ancestrales que germinarían como Panamá.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/zisKD9wf12K9WxAWqLPmjomFm3k=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/ATI22MM57FABNOYUSLTWD4ATD4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Urracá: la otra cara del centavo]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Efectos del cambio climático</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Efectos-cambio-climatico_0_5204479574.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Efectos-cambio-climatico_0_5204479574.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Fri, 01 Nov 2019 00:25:57 +0000</pubDate><description>Temperaturas más altas significan mayor evaporación de los cuerpos de agua, evapotranspiración de la vegetación, cambio en el volumen del caudal de los cuerpos de agua, vulnerabilidad en los ciclos hidrogeológicos de los acuíferos, intensificación de la aridez del Arco Seco y cambios en los flujos demográficos de las provincias. Las olas de calor, por otro lado, han de generar estrés entre la población, afectando principalmente a niños y ancianos, haciéndolos sumamente sensibles a la deshidratación y ataques cardiacos.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>La C<strong>onvención de las Naciones Unidas</strong> define el <a href="https://www.prensa.com/tema/cambio_climatico/" target="_blank">cambio climático</a> como “un cambio en el clima, atribuible directa o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmósfera” afectando a todo el globo en diversos escenarios. En Panamá, el cambio climático es una realidad tangible. Tal es el caso de los residentes de una de las 365 islas de la comarca de San Blas, donde más de mil 400 personas están siendo desalojadas para ser emplazadas en tierra firme por el aumento del nivel del mar. Al oeste de la República, en Bocas del Toro, la isla de Bastimentos ha perdido alrededor de 20 metros de playa por la subida del mar, y los residentes de Puerto Caimito y Punta Chame, en la provincia de Panamá Oeste, viven amenazados por los fuertes oleajes que cada vez ganan más terreno.</p></p><p><p>Otra de las consecuencias del cambio climático que vive día tras día la sociedad panameña es el aumento de la sensación térmica diurna y nocturna (temperaturas máximas y mínimas). A partir del análisis de proyecciones para los años 2050 y 2070 del <strong>Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC),</strong> la temperatura podría aumentar desde 0.5 hasta 1.5 grados centígrados en el peor de los escenarios. Este aumento de temperatura originaría un fuerte impacto en toda la geografía panameña, afectando los pisos altitudinales de la provincia de Chiriquí y el resto de la cordillera central, tocando su biodiversidad, paisajismo y actividades que allí se desarrollen.</p></p><p>Temperaturas más altas significan mayor evaporación de los cuerpos de agua, evapotranspiración de la vegetación, cambio en el volumen del caudal de los cuerpos de agua, vulnerabilidad en los ciclos hidrogeológicos de los acuíferos, intensificación de la aridez del Arco Seco y cambios en los flujos demográficos de las provincias. Las olas de calor, por otro lado, han de generar estrés entre la población, afectando principalmente a niños y ancianos, haciéndolos sumamente sensibles a la deshidratación y ataques cardiacos.</p><p>Las pérdidas económicas en actividades agropecuarias ya es un hecho, como ocurrió en la provincia de Los Santos en 2012. Estudios pronostican bajo rendimiento de ciertos productos por la variabilidad climática en sectores agropecuarios de Herrera, Coclé y Chiriquí. Sin embargo, mientras algunos productos se verán afectados, otros obtendrán un mejor rendimiento como respuesta al cambio de las variables del clima.</p><p>Por otro lado, la agresividad de las tormentas y eventos extremos, además de intensificarse, su periodo de recurrencia ha de reducirse, ocurriendo estos eventos cada vez más seguido. Como lo vivido en 2010, cuando grandes inundaciones afectaron la región central de Darién. La comunidad de El Llano quedó bajo el agua, y el Canal de Panamá detuvo sus funciones. Adicionalmente, los eventos extremos han de generar considerables daños en zonas urbanas con un deficiente sistema de drenaje y sin planes de contingencia, deslizamiento de tierra, crecidas de los ríos, así como problemáticas en la calidad del agua potable.</p><p>La deforestación y tala indiscriminada en áreas boscosas en zonas como Darién, Colón, norte de Veraguas y Coclé, sumado la degradación y controversial uso de los suelos de las áreas protegidas, reservas y parques nacionales e internacionales del país han de atenuar la sensibilidad del cambio climático. El incremento de enfermedades se ha visto manifestado por los brotes de dengue y otras enfermedades relacionadas a esta, como efecto del aumento de las temperaturas, lo cual es el ambiente propicio para la reproducción de las larvas de mosquitos. Incremento de unas especies y desaparición de otras.</p><p>De acuerdo con el criterio de los expertos, Panamá necesita estrategias sociales y ambientales viables, así como económicamente puntuales y de escala local. Los municipios, por precepto constitucional, deben gestionar la vulnerabilidad a los impactos del cambio climático, gestionar el riesgo e implementar planes de adaptación. El apoyo de las empresas privadas y organizaciones no gubernamentales es indispensable para obtener un mayor impacto y mejores herramientas de trabajo.</p><p>El Estado panameño debería reconsiderar las acciones que ha planteado hasta el momento en reducción y limitación de las emisiones de gases de efecto invernadero para reducir el daño que el cambio climático está causando y causará a la sociedad y a los ecosistemas. Las políticas públicas son clave en la mitigación de los efectos de la variabilidad climática: fortaleciendo la investigación, la predicción de los efectos del cambio climático y los impactos en la demografía, en el ambiente, en la economía y en la gestión de la conservación de la biodiversidad.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>¿Quién es Ligia Arreaga?</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Ligia-Arreaga_0_5205979455.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Ligia-Arreaga_0_5205979455.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Fri, 01 Nov 2019 00:09:56 +0000</pubDate><description>Para un residente del Darién, Ligia Arreaga es la voz del activismo en la defensa y lucha por los derechos a un medio ambiente sano y sostenible. Para un ambientalista, es la voz que representa el verdor del Darién. Su lucha y activismo le han dado un lugar dentro de la sociedad panameña. Pero también le han originado amenazas contra su vida y su seguridad, obligándola a salir del país y ubicarse en Europa hace pocos años. Pero desde otras latitudes, su voz seguía en Darién y Panamá.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>El día 2 de enero de 2019 circuló en las redes sociales la detención de la periodista <strong>Ligia Arreaga</strong> en el corregimiento Rodolfo Aguilar de la provincia de Chiriquí, cuando esta procuraba realizar una entrevista sobre la situación de los productores del Barú. La razón de su detención se basa en el supuesto irrespeto a la jueza de paz de dicho corregimiento por tratar de grabarla con su cámara. Otra versión alega que la periodista no portaba en el momento del reportaje su documento de identificación personal. Esto ha generado diversos comunicados y descontento por parte de la sociedad civil, organizaciones ambientales y profesionales que argumentan que esto es un acto abiertamente ilegal y que viola las normas protectoras de los derechos humanos.</p></p><p><p>Pero a todo esto ¿quién es Ligia Arreaga? Ligia Arreaga Quinto es periodista de formación, líder ambiental y activista de los derechos humanos. Sus primeros trabajos de investigación los realizó para la emisora <strong>Radio Voz Sin Frontera</strong>, ubicada en el corregimiento de Metetí en Darién, a inicios de la década de 2000. Ligia sobresalió por su preocupado interés al ver el insostenible uso de los recursos, alzándose su voz en busca de soluciones para la quema, la deforestación, la contaminación de cuencas hidrográficas, violación de los derechos humanos y abusos contra los pueblos indígenas.</p></p><p>Para un residente del Darién, Ligia Arreaga es la voz del activismo en la defensa y lucha por los derechos a un medio ambiente sano y sostenible. Para un ambientalista, es la voz que representa el verdor del Darién. Su lucha y activismo le han dado un lugar dentro de la sociedad panameña. Pero también le han originado amenazas contra su vida y su seguridad, obligándola a salir del país y ubicarse en Europa hace pocos años. Pero desde otras latitudes, su voz seguía en Darién y Panamá.</p><p><p>Entre las luchas más significativas de Arreaga está la defensa y protección del humedal Laguna Matusagaratí. Con aproximadamente 25 mil hectáreas, emplazada paralela al curso del gran río Tuira, esta laguna es una de las zonas más diversas del planeta, la cual alberga más de 9 mil especies de plantas vasculares, 200 de mamíferos, 600 de aves, 100 de reptiles y 120 de anfibios. Todo esto gracias a su alta pluviosidad, su condición tropical y su aislamiento geográfico. (<strong>La Prensa</strong>, 2017)</p></p><p>Fue a partir de la preocupación y arduo trabajo de periodismo investigativo de Arreaga, como reacción al ver el mal uso de suelo que se le daba a esta laguna (siembra de arroz y palma aceitera) que Matusagaratí se convirtió en “Área Protegida Refugio de Vida Silvestre Sistema de Humedales de Matusagaratí”. Sin duda alguna, su mayor lucha. Adicionalmente, como fruto del fervor a la conservación ambiental de Ligia y otros activistas de la provincia darienita, nació una de las primeras asociaciones ambientales de esta región: Alianza por un Mejor Darién (Amedar).</p><p>En Panamá, la voz del ambientalista suele ser débil, es señalada, etiquetada, enjuiciada y hasta silenciada. La lucha por la defensa del medio ambiente y los derechos humanos no puede detenerse.</p><p>Ligia Arreaga es lucha.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo.</em> </p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El fenómeno del El Niño</title><link>https://www.prensa.com/opinion/fenomeno-Nino_0_5251724824.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/fenomeno-Nino_0_5251724824.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Wed, 30 Oct 2019 20:12:47 +0000</pubDate><description>Según los estudios y registros paleoclimatológicos, el fenómeno de El Niño ocurre por lo menos desde hace 40,000 años, y afectó a diversas civilizaciones preíncas como los moches, los limas, los nazcas, entre otras. A través de los siglos, ha sido señalado como el responsable de fuertes fenómenos meteorológicos que producen escasez de alimentos, agua, revoluciones y eventos propulsores de plagas.</description><content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué es el fenómeno de El Niño? El Niño es un fenómeno climático cíclico oceánico que tiene su origen en el Océano Pacífico tropical, cerca de Australia e Indonesia. Se origina al calentarse las aguas del Pacífico tropical como consecuencia del debilitamiento de los vientos alisios que soplan normalmente desde la costa americana en dirección a las costas indo-australianas. Al calentarse estas aguas, se genera una serie de reacciones que afectan a diferentes partes del planeta.</p><p>Según los estudios y registros paleoclimatológicos, el fenómeno de El Niño ocurre por lo menos desde hace 40,000 años, y afectó a diversas civilizaciones preíncas como los moches, los limas, los nazcas, entre otras. A través de los siglos, ha sido señalado como el responsable de fuertes fenómenos meteorológicos que producen escasez de alimentos, agua, revoluciones y eventos propulsores de plagas.</p><p>En todo el planeta, El Niño tiene sus efectos. En el sureste asiático se registran sequías, enfriamiento de las corrientes marinas, así como altas presiones atmosféricas que dan como resultado cielos despejados, áreas con poco viento, condiciones propensas a la contaminación atmosférica, así como la ausencia de nubes y tormentas. En África y en Oceanía produce graves sequías.</p><p>En América del Sur, El Niño ocasiona sequías, como en el caso de Colombia y Venezuela. Fuertes lluvias en Argentina, el norte de Perú y sur de Chile, al igual que en Paraguay, Uruguay, Ecuador y Bolivia. Incremento de incendios forestales en zonas de Brasil. Entre sus otras consecuencias, calienta la corriente de Humboldt, produciendo cambios en las condiciones ambientales de la vida marina, que llevan a la vulnerabilidad a algunas especies marinas y su sustitución por otras con mayor adaptabilidad, y que provoca grandes consecuencias en el sector pesquero.</p><p>Más al norte, en América Central, los regímenes de precipitación cambian y generan sequías en diferentes zonas, afectando la productividad del corredor seco que se extiende desde México hasta Panamá, incremento de los incendios forestales en la costa del Pacífico, pérdidas económicas en cultivos en todo el bloque centroamericano, y aumento de las precipitaciones en la costa caribeña de Belice, Guatemala, este de Costa Rica y oeste de Panamá. En Norteamérica, El Niño hace el sur más húmedo, Canadá y los estados del norte mas cálidos, y el noreste más seco. En el Caribe, los cambios en las corrientes que produce El Niño reducen el impacto de los huracanes en el Atlántico.</p><p>En Panamá, El Niño provoca déficits de lluvias en la vertiente del Pacífico y exceso de lluvias en la vertiente del Caribe, esto con variaciones locales (espaciales y temporales) asociadas a la orografía del lugar y a la intensidad del evento. No obstante, a pesar de ser un fenómeno milenario, el interés por estudiar este evento cíclico despertó a partir de la década de 1980, a causa de las pérdidas económicas que sufrió el país causadas por El Niño de 1983. ¿Por qué a partir de esta fecha? Porque este fue el primer Niño que tocó verdaderamente al país. Según los datos históricos, los eventos de El Niño en las décadas anteriores correspondientes al siglo XX fueron considerados como leves, de bajo y medio impacto.</p><p>En el istmo, las sequías afectan principalmente las provincias de Los Santos, Herrera y Coclé (arco seco de Panamá) y provocan bajos índice de producción agrícola, vacuna, estrés hídrico en los cuerpos de agua superficial y subterráneo. Estos desbalances en el ciclo hidrológico de las regiones expuestas a El Niño contaminan las fuentes de agua potable, degradan las áreas de recarga, los manantiales, e inciden directamente en la provisión de agua en calidad, cantidad y saneamiento que requieren las comunidades. Adicionalmente, crea los ambientes favorables para la reproducción de insectos o la aparición de plagas que pueden traer consigo enfermedades, como el hantavirus.</p><p>Se necesita un plan de gobierno sólido para enfrentar los efectos que tiene El Niño sobre el medio ambiente, la población y las actividades que esta realiza, esto basado en estudios e investigaciones que vayan más allá de hacer pozos para obtener agua mientras El Niño está de visita en Panamá. El agua subterránea se agota si se sobrepasa en su capacidad de recarga y es muy vulnerable a la contaminación. En los medios de comunicación se habla de las cuantiosas cifras en pérdidas económicas después de El Niño, pero al mismo tiempo, no se escucha a las autoridades pertinentes, ni a la conciencia de la población, despertar sobre qué acciones tomar para la llegada del próximo Niño.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo</em> </p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/8aUdwwlF5zO_ZP5VCV1a-E3K-4Q=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/GVZN6WZFUFFMNKWAOIO3PH7EOI.png"><media:description type="plain"><![CDATA[El fenómeno del El Niño]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Panamá, el agua y El Niño</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Panama-agua-Nino_0_5298970140.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Panama-agua-Nino_0_5298970140.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Mon, 28 Oct 2019 18:37:48 +0000</pubDate><description>Entonces, ¿por qué se ha hecho tan poco en esta temática? La respuesta radica en el desconocimiento de parte de las autoridades sobre los eventos climáticos, además de que tenemos una memoria institucional muy corta. Hasta 1995, el Ministerio de Planificación y Política Económica, creador de gran parte de las áreas protegidas del país y propulsor de la legislación ambiental de Panamá, sirvió al país en el marco físico y temporal en temáticas como el agua, la tierra, semilla, economía, demografía, entre otros. Lamentablemente este ministerio fue cerrado por ideas neoliberales.</description><content:encoded><![CDATA[<p>El fenómeno de El Niño, evento climático cíclico oceánico que tiene su origen en el océano Pacífico tropical cerca de Australia e Indonesia, ha tenido sus repercusiones en el istmo en 1972-73, 1976-77, 1982-83, 1992-93, 1997-98, 2002-03, 2009-10, 2015-16. Actualmente Panamá atraviesa los efectos de otro Niño y este seguirá visitándonos. Por ello, las fuertes sequías, la falta de agua para el consumo humano, la falta de agua para las actividades ganaderas, agrícolas y los bajos niveles en los lagos no son nada nuevo.</p><p>Entonces, ¿por qué se ha hecho tan poco en esta temática? La respuesta radica en el desconocimiento de parte de las autoridades sobre los eventos climáticos, además de que tenemos una memoria institucional muy corta. Hasta 1995, el Ministerio de Planificación y Política Económica, creador de gran parte de las áreas protegidas del país y propulsor de la legislación ambiental de Panamá, sirvió al país en el marco físico y temporal en temáticas como el agua, la tierra, semilla, economía, demografía, entre otros. Lamentablemente este ministerio fue cerrado por ideas neoliberales.</p><p>¿Por qué no hay planificación hídrica versus fenómeno de El Niño en Panamá? No hay planificación hídrica por la distorsión política: una especie de fallo regulatorio que consiste en que los intereses a corto plazo de la clase política que gobierna a Panamá se beneficia más de las compras y contrataciones producidas por las crisis ambientales, y esto es mayor que el beneficio difuso para comunidades y ecosistemas afectados por la escasez de agua. Lo mismo se refleja en el sector agrícola y energético: negociados.</p><p>No obstante, se habla y se escucha de posibles “soluciones” para la falta de agua: ¿nuevos pozos? ¿Existe legislación en aguas subterráneas? En relación, por ejemplo, a la “cosecha de agua”, hay que preguntarse dónde es necesario hacerla, cómo, cuándo y si esto implica más embalses. Eso nos lleva a otras interrogantes: ¿Qué tanto pueden resistir las cuencas hidrográficas? ¿Se mantendrán los regímenes de precipitación para satisfacer esta demanda durante los próximos 25 a 50 años? ¿Qué tan intensos serán los próximos eventos de El Niño?</p><p>¿Qué provocará la planificación hídrica en Panamá? Evidentemente la falta de agua en el Canal de Panamá y en las hidroeléctricas obliga a planificar, que no es más que un ordenamiento en el espacio y en el tiempo. La planificación, como se sabe, es fundamental para el desarrollo sostenible. Sin planificación no hay sostenibilidad ambiental. Es un tema ecológico.</p><p>¿Se necesitan más estudios? Por supuesto que sí. Panamá no posee estudios científicos de sello nacional en relación a este fenómeno climático. En Panamá es mínimo lo que se invierte en ciencia, por lo cual los estudios no se sustentan en datos propios de la zona, sino en propósitos o consignas políticas de momento. Al iniciar un nuevo periodo de gobierno este llega con la idea de crear una nueva república, con borrón y cuenta cero, sin tomar en consideración la rica historia ambiental del país y los esfuerzos de abnegados científicos panameños que deben ser recordados y recuperados para hacer una política pública del agua.</p><p>Día tras día son muchos los mensajes de carácter verde que se leen y se escuchan en las redes y medios sociales. Sin embargo, se necesitan más acciones de carácter plural que se singularicen y planes nacionales que se regionalicen, sensibilicen y eduquen a la individualidad panameña para poder hacer frente, vivir, lidiar y mitigar las problemáticas ambientales y climáticas que viven los panameños días tras días, como ha sido el estrés hídrico de esta temporada, el fenómeno de El Niño y las olas de calor de los últimos meses.</p><p>En este evento de El Niño los panameños hemos sido testigos de que poseer más de 500 ríos distribuidos en 52 cuencas hidrográficas, con un aproximado de 29 mil metros cúbicos de agua dulce per cápita disponible, no ha representado seguridad hídrica. El pueblo panameño no debe permitir que se repitan las mismas dolencias, ya muy bien experimentadas en un próximo verano intenso y acompañado de un Niño. Panamá, el agua y El Niño, es un trío amenazador en el equilibrio socio-ambiental de la nación. A Panamá no le falta el elemento agua, lo que le falta es el recurso agua, producto de una institucionalidad fallida, ausencia de monitoreo científico y un ordenamiento hídrico adecuadamente planificado.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Ciudad de Panamá, el calor y el 2050</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Ciudad-Panama-calor_0_5342465764.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Ciudad-Panama-calor_0_5342465764.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Fri, 25 Oct 2019 22:36:00 +0000</pubDate><description>La ciudad de Panamá día tras día envuelve a sus residentes en un constate sofoco a causa de las altas temperaturas diarias, la humedad y el vapor después de las lluvias convectivas. Sin embargo, este diario bochorno no es causa directa de la ciudad como tal, sino de un carente ordenamiento territorial que incluya extensas zonas verdes. La temperatura de la ciudad de Panamá está condicionada por el factor urbano, por esto la sensación térmica es mayor. Esto quiere decir que si una estación meteorológica registra en el mediodía de un día corriente una temperatura de 33°C, la sensación térmica no será la misma si usted se encuentra en algún sendero del Parque Metropolitano, que caminando por la vía España, donde solo hay edificaciones, autos, cemento y paredes de vidrio.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La ciudad de Panamá día tras día envuelve a sus residentes en un constate sofoco a causa de las altas temperaturas diarias, la humedad y el vapor después de las lluvias convectivas. Sin embargo, este diario bochorno no es causa directa de la ciudad como tal, sino de un carente ordenamiento territorial que incluya extensas zonas verdes. La temperatura de la ciudad de Panamá está condicionada por el factor urbano, por esto la sensación térmica es mayor. Esto quiere decir que si una estación meteorológica registra en el mediodía de un día corriente una temperatura de 33°C, la sensación térmica no será la misma si usted se encuentra en algún sendero del Parque Metropolitano, que caminando por la vía España, donde solo hay edificaciones, autos, cemento y paredes de vidrio.</p><p>Como resultado de un análisis propio de temperaturas máximas y mínimas para un periodo de 40 años (1970 – 2010) a partir de los datos registrados por la estación manejada por la Empresa de Transmisión Eléctrica (Etesa) ubicada en Tocumen, se identifica que la temperatura máxima para esta zona ha aumentado un grado centígrado, mientras que las temperaturas mínimas reflejan un incremento de 0.90 grados centígrados. Los años más calientes, identificados como años extremos, están relacionados a los años del fenómeno de El Niño, como lo fueron 1998, 2003, 2009 y 2010.</p><p>Estas temperaturas fueron comparadas con los escenarios de dos modelos climáticos del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC) para el año 2050, escenarios construidos a partir de las emisiones de gases de efecto invernadero: uno de estabilización, el escenario RCP6.0 y otro con un nivel muy alto de emisiones, el escenario RCP8.5. Según lo observado, se evidencia variaciones de cambio climático en ambos escenarios, tanto para las temperaturas máximas como para las mínimas. En los escenarios para 2050 de temperaturas mínimas se proyecta para el peor de los casos un incremento de 2.3 grados centígrados, lo que quiere decir que las noches cada vez serán más calientes, aumentando de un promedio de 22.4 grados centígrados a 24.7 grados centígrados a medida que se acerque el año de proyección.</p><p>En cambio, para las temperaturas máximas, el comportamiento que se observa es diferente en comparación a las temperaturas mínimas. Según los escenarios, se evidencia un incremento de hasta 1.8°C durante la temporada lluviosa (de mayo a diciembre), mientras que para la temporada seca (de enero a abril) no se observa un incremento significativo de las temperaturas máximas modeladas, ya que estas son superadas por las temperaturas de los años Niño del registro histórico de 40 años. Esto quiere decir que en la ciudad de Panamá se han tenido temperaturas más altas que las esperadas para 2050, lo que genera la siguiente pregunta: ¿En realidad qué temperaturas tendrá la ciudad de Panamá para 2050? ¿Qué tan extremas serán las temperaturas durante el fenómeno de El Niño? ¿Y qué consecuencias traerá todo esto para la ciudad de Panamá y el resto del país?</p><p>Análisis como este arrojan información clave para conocer y comprender el comportamiento de la temperatura en la ciudad de Panamá durante las últimas décadas. No obstante, se necesitan más estudios enfocados al país en cuanto al comportamiento de las otras variables del clima, como son la precipitación, el viento, la humedad, inclusive la radiación solar. A partir de estos datos reales de la región, se podrá modelizar los posibles escenarios para el cercano futuro climático del Estado panameño, tomando en cuenta los años del fenómeno de El Niño y fenómeno de La Niña. Todo esto es muy necesario para trabajar junto a la población panameña en los planes de educación, adaptación y conciencia sobre lo que significa el cambio climático.</p><p><p><em>El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Los manglares de Panamá</title><link>https://www.prensa.com/opinion/manglares-Panama_0_5358214209.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/manglares-Panama_0_5358214209.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Fri, 25 Oct 2019 16:40:10 +0000</pubDate><description>Los manglares representan solo el 1% de los bosques tropicales, con una superficie aproximada de 15 millones 430 mil hectáreas en todo el planeta, de las cuales, 6 millones 248 mil hectáreas se encuentran en Asia tropical, 5 millones 780 mil en América tropical, y 3 millones 400 mil en África tropical. En América, el 70% del área total de los manglares está ubicado en la costa atlántica y el Caribe. En la costa del Pacífico, los manglares se extienden desde el estado de Baja California hasta el Perú, mientras que en el Caribe se extienden desde la península de Florida y el golfo de México hasta Brasil. ¿De dónde provienen estos manglares?</description><content:encoded><![CDATA[<p>Los manglares representan solo el 1% de los bosques tropicales, con una superficie aproximada de 15 millones 430 mil hectáreas en todo el planeta, de las cuales, 6 millones 248 mil hectáreas se encuentran en Asia tropical, 5 millones 780 mil en América tropical, y 3 millones 400 mil en África tropical. En América, el 70% del área total de los manglares está ubicado en la costa atlántica y el Caribe. En la costa del Pacífico, los manglares se extienden desde el estado de Baja California hasta el Perú, mientras que en el Caribe se extienden desde la península de Florida y el golfo de México hasta Brasil. ¿De dónde provienen estos manglares?</p><p>De acuerdo con diversos autores, el origen de los manglares se orienta a la región indo-malasia, al final del Cretácico Superior, está relacionado a la existencia de la mayor diversidad de especies de mangles en esta región. Gracias a la presencia de propágulos y semillas flotantes, los manglares pudieron dispersarse por medio de las corrientes marinas, desde la India hasta las costas de Oceanía, África oriental y América, arribando a Centro y Sudamérica durante el Cretácico Superior y el Mioceno Inferior, aproximadamente entre 66 millones y 23 millones de años. En América los manglares actuales se establecieron tal como se conocen hace 3 mil años aproximadamente, cuando ocurrió una estabilización en el ascenso del nivel del mar después del Óptimo Holocénico, aumentando las temperaturas y las precipitaciones. Sin embargo, pequeños cambios climáticos posteriores, especialmente durante el último milenio, generaron cambios importantes en su distribución. ¿De qué factores dependen los manglares para su existencia? La existencia de los manglares depende de diversos factores, como son la temperatura del aire, las corrientes oceánicas, el tipo de costa, las mareas, así como del sustrato lodoso.</p><p>Los manglares de América Central representan el 8% de estos ecosistemas en el mundo, y cubren una superficie de 567 mil hectáreas, que se distribuyen en el Pacífico en una superficie de 320 mil hectáreas, ubicándose la mayor parte en Panamá. La República de Panamá, por estar localizada en el trópico, abarca aproximadamente 170 mil hectáreas de manglares, la mayor parte en el Pacífico (97%) y solo 3% en el Caribe. Además, el país cuenta con 39 humedales, incluyendo 5 de categoría Ramsar (de importancia internacional). En la costa del Pacífico se ubican grandes extensiones de manglares: golfo de San Miguel en Darién, bahía de Panamá desde Juan Díaz hasta Chimán, en la bahía de Parita entre Herrera y Coclé, al sur de la provincia de Los Santos, en el golfo de Montijo en la provincia de Veraguas, a lo largo de la costa de la provincia de Chiriquí. En la costa atlántica se ubican extensiones de manglares en Bocas del Toro, Colón y San Blas.</p><p>Este ecosistema enfrenta fuertes amenazas al estar ubicado en zonas costeras, que son el punto de interés para inversiones inmobiliarias y turísticas, además de las presiones por migración, lo que incluye deforestación y quemas , sin dejar de mencionar el impacto del cambio climático. No obstante, los manglares, los únicos halófitos que viven en la confluencia del mar terrestre, ofrecen una gran cantidad de servicios y beneficios, entre los que destacan: guardería de diversas especies de peces, crustáceos y otras especies de mar; son el sitio de anidación de aves; evitan que el lodo y la contaminación proveniente de las aguas continentales llegue al mar; los manglares son sumideros de metales pesados; el manglar es protección contra fuertes vientos y mareas. El manglar ofrece remedios naturales, absorbe fuertes ruidos, como el caso del aeropuerto de Tocumen en relación con las comunidades vecinas; ofrece beneficios ante el cambio climático como sumidero de dióxido de carbono (Co2) y condicionador de la temperatura; repone las aguas subterráneas, así como ofrece oportunidades de ecoturismo para un uso ecológico.</p><p>Panamá cuenta con diversos programas de protección y buen manejo de los manglares en todo su territorio. Además de las organizaciones no gubernamentales y las comunitarias que trabajan arduamente, el Estado junto con sus diferentes entidades, como MiAmbiente, MICI, ARAP, MOP, Miviot, Anati, Minsa, Idaan, ATP y universidades, pueden contribuir desde sus escenarios de ejecución en la conservación de este ecosistema milenario, que por siglos le ha brindado innumerables servicios a la sociedad panameña.</p><p><p><em>El autor es doctorado en cambio climático</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/DFz4kkMJ-6xKwY8qFNb97Knhn58=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/B3J55ITMOFAHRDNXJK3ATXOOOE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Los manglares de Panamá]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El agua del otro Panamá</title><link>https://www.prensa.com/opinion/agua-Panama_0_5389711027.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/agua-Panama_0_5389711027.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Wed, 23 Oct 2019 21:09:53 +0000</pubDate><description>¿Cuál es el otro Panamá? El otro Panamá es aquel que no vemos en las postales ni en las fotografías de internet, sino el Panamá que transita en transporte público bajo la sombra de los altos edificios y juegos de luces nocturnas, el Panamá que cada día tiene que velar el grifo de su casa durante la madrugada para poder recoger agua y suplir sus necesidades diarias, el Panamá que se ve obligado a gastar parte de su salario en botellas de agua porque desconfía de la calidad de la que sale del grifo o simplemente el Panamá que despierta bajo el cantar de los gallos y el bramar de las vacas.</description><content:encoded><![CDATA[<p>¿Cuál es el otro Panamá? El otro Panamá es aquel que no vemos en las postales ni en las fotografías de internet, sino el Panamá que transita en transporte público bajo la sombra de los altos edificios y juegos de luces nocturnas, el Panamá que cada día tiene que velar el grifo de su casa durante la madrugada para poder recoger agua y suplir sus necesidades diarias, el Panamá que se ve obligado a gastar parte de su salario en botellas de agua porque desconfía de la calidad de la que sale del grifo o simplemente el Panamá que despierta bajo el cantar de los gallos y el bramar de las vacas.</p><p>Todo este Panamá, más el Panamá del brillo de las alturas, utiliza únicamente el 25.8% de la disponibilidad total del agua dulce del territorio, la cual ha sido estimada en 119.5 millones de metros cúbicos. Concentrándose la mayor demanda de agua potable en la vertiente del Pacífico, donde habita el 83% de la población. Sin embargo, poseer toda esta riqueza hídrica distribuida en la superficie y en los sistemas subterráneos no es sinónimo de satisfacción en cantidad y calidad para la población. Los dos principales problemas, en cuanto al agua potable, resaltan la distribución y la calidad del vital líquido, en los que los más afectados son las personas que habitan en las zonas rurales del país y los barrios populares de la ciudad de Panamá. Actualmente, existen alrededor de 5 mil 400 acueductos rurales, llamados también Juntas Administradoras de Acueductos Rurales (JAAR), de los cuales pocos son los que cuentan con un estudio detallado de la calidad de su agua, en los que sus consumidores han presentado problemas intestinales relacionados a parásitos o sedimentos.</p><p>Estos acueductos rurales, usualmente construidos por los fundadores de los pueblos, en la cabecera de ríos o importantes quebradas, subsisten a partir de la conservación de las cuencas hídricas, de la precipitación y por medio de la cuota mensual que pagan los residentes, la cual ayuda a sufragar los gastos de mantenimiento y potabilización básica (pastillas de cloro). Cada comunidad de estas está administrada por una Junta de Acueducto Rural, con figuras establecidas: presidente(a), vicepresidente (a), secretario(a), tesorero(a) y vocal. Aunque hay algunas muy bien organizadas, hay otras que presentan debilidades y deficiencias en cuanto al agua que se recolecta, se distribuye y se consume, creando esto fuertes preocupaciones. Muchas de estas comunidades cuentan con una débil organización, y no por falta de voluntad, sino por el estado social de estas; conformadas en algunos casos por personas de la tercera edad o por personas que desconocen el qué hacer, lo que debilita la acción de ejecutar una JAAR que represente el poblado, hacer revisiones de campo, o sufragar costosos estudios químicos.</p><p>Entonces, si algunas de estas comunidades presentan problemáticas con su agua, ¿por qué no le pasan la voz a las autoridades responsables de monitorear su cantidad y calidad? o ¿por qué las autoridades no hacen revisiones y evaluaciones periódicamente sin tener que recibir primero una carta o una protesta? ¿No entra esto como salud preventiva? El Ministerio de Salud (Minsa) debe estar anuente a verificar la calidad del agua que todos los panameños consumen. Al estar el Minsa vinculada con las JAAR, el ministerio es el responsable de brindarle la asesoría técnica/social a las comunidades, y principalmente promover la organización de las comunidades rurales como mecanismo de apoyo en la gestión y administración de sus sistemas.</p><p>El Ministerio de Salud, entre sus funciones de salud preventiva, es el responsable de vigilar la calidad del agua potable abastecida a la población a través del monitoreo, seguimiento y evaluación. Esto regulado por la Norma Técnica de agua potable DGNTI–COPANIT 23-395-99 del Ministerio de Comercio e Industrias (MICI), la cual establece la calidad del agua, determinando los parámetros físicos, químicos y biológicos que deben ser considerados en estudios y evaluaciones. El agua es el recurso más valioso de los seres humanos y de Panamá, es el motor de la República y la fuente de vida de los panameños, por lo cual su buen uso, cuidado y gestión sostenible es fundamental para el presente y las futuras generaciones.</p><p><p><em>El autor es estudiante de doctorado en cambio climático </em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Impacto del aumento del nivel del mar en el territorio de Panamá</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Impacto-aumento-nivel-territorio-panama_0_5415208502.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Impacto-aumento-nivel-territorio-panama_0_5415208502.html</guid><dc:creator>Gustavo Cárdenas Castillero | </dc:creator><pubDate>Tue, 22 Oct 2019 00:10:29 +0000</pubDate><description>Los estudios sobre el aumento del nivel del mar durante el siglo XX indican que este se elevó 14 centímetros. Según Roden, 1963 durante la primera mitad del siglo XX el mar aumentó 8 centímetros en la costa del pacífico panameño, mientras que en el caribe el mar aumentó 7 centímetros. Otros estudios añaden que durante todo el siglo XX y más allá, hasta el 2010, el mar aumentó 16 centímetros en las costas panameñas. El aumento y descenso del nivel del mar ha sido parte de la historia geológica del planeta. Este evento, conocido como “transgresión” (desplazamiento del mar tierra adentro) y “regresión” (retroceso del mar), se fundamenta en estudios y evidencias, los cuales señalan, por ejemplo, que hace 145 millones de años, durante el Cretácico, el nivel de mar estaba a 200 metros sobre el nivel actual. Luego, durante la última era de hielo, descendió 130 metros bajo el nivel del mar actual. Con el posterior deshielo, las cuencas oceánicas alcanzaron los niveles actuales; sin embargo, en el presente, la velocidad del deshielo ha aumentado como respuesta a la industrialización que caracteriza a la época moderna: el calentamiento global.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Los estudios sobre el aumento del nivel del mar durante el siglo XX indican que este se elevó 14 centímetros. Según Roden, 1963 durante la primera mitad del siglo XX el mar aumentó 8 centímetros en la costa del pacífico panameño, mientras que en el caribe el mar aumentó 7 centímetros. Otros estudios añaden que durante todo el siglo XX y más allá, hasta el 2010, el mar aumentó 16 centímetros en las costas panameñas. El aumento y descenso del nivel del mar ha sido parte de la historia geológica del planeta. Este evento, conocido como “transgresión” (desplazamiento del mar tierra adentro) y “regresión” (retroceso del mar), se fundamenta en estudios y evidencias, los cuales señalan, por ejemplo, que hace 145 millones de años, durante el Cretácico, el nivel de mar estaba a 200 metros sobre el nivel actual. Luego, durante la última era de hielo, descendió 130 metros bajo el nivel del mar actual. Con el posterior deshielo, las cuencas oceánicas alcanzaron los niveles actuales; sin embargo, en el presente, la velocidad del deshielo ha aumentado como respuesta a la industrialización que caracteriza a la época moderna: el calentamiento global.</p><p>El calentamiento global no solo derrite el hielo del planeta, aumentando el volumen de estos, sino que, al aumentar la sensación térmica de la atmósfera, el agua de los océanos se expande (dilatación térmica), ocupando estos más espacios. Al ocupar más espacio, los océanos cubren las partes bajas de las costas. De acuerdo con las proyecciones, para fines del siglo XXI, el mar habrá aumentado un metro en comparación al nivel actual. Este aumento del nivel del mar tendrá su mayor impacto para Panamá a partir del 2025. Esto, de acuerdo con los estudios realizado por Cussati en 2010.</p><p>¿Cómo impactará el aumento del nivel del mar a Panamá? ¿Cuáles serán las principales áreas afectadas? El mar ya ha ganado territorio en Guna Yala, en isla Bastimentos, en Bocas del Toro, comunidades en las costas de Colón, Puerto Caimito, Punta Chame y Coclé, en el pacífico central. Las consecuencias del aumento del nivel del mar son extensas, comenzando con cambios en la morfología de los entornos costeros, especialmente la plataforma conformada por arena y material sedimentario en la que la acción de las mareas arrastra este material, depositándolo como lodo.</p><p>De igual manera, la flora, fauna y poblaciones humanas se verán afectadas por inundaciones, la erosión y la inmersión de las tierras costeras. Aunque la mayor parte de las ciudades y capitales de provincia se localizan en el litoral pacífico, estas se ubican por arriba de los 15 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.); lo cual disminuye el impacto de este evento. Sin embargo, para las ciudades de Colón y Bocas del Toro, la situación no podría ser la misma.</p><p>Esta inevitable transgresión marina pone en juego la disponibilidad del agua de los pozos de las islas habitadas y saliniza los acuíferos costeros, aumentando la vulnerabilidad de la calidad del agua de los acuíferos no estudiados cuantitativamente. Paralelamente, los ecosistemas costeros se modifican lentamente por la alta salinidad y concentración de oligoelementos, afectando su capacidad agrícola. El crecimiento exponencial de la población, el consumismo, el constante cambio de uso de suelo, la deforestación de los bosques de manglar y en ocasiones, la falta de conciencia social juega un papel no positivo a la adaptabilidad y mitigación a los efectos del aumento del nivel del mar, el calentamiento global y el cambio climático.</p><p>Es cierto que grandes ciudades, como Londres, New York, Sídney, Buenos Aires, Tokio y otras serán afectadas por el aumento del mar, modificándose los mapas para final de este siglo, ¿Pero Panamá? El istmo ya ha perdido y seguirá perdiendo territorio por este evento, el aumento del nivel del mar no se detendrá, por lo cual hay que educar sobre lo que significa. La generación de hoy, los que tienen la voz y el poder, tienen que perfeccionar las herramientas actuales, construir los modelos para la nación, trabajar junto a los desplazados y los más vulnerables al inminente aumento del nivel de mar y preparar a la población joven para enfrentar estos retos en años como el 2030, 2050 y 2075. Tomar hoy las decisiones correctas es fundamental para poder redireccionar la voz de la conducta ambiental panameña.</p><p><p><em>El autor es estudiante de doctorado en cambio climático</em></p></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>