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<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>La Prensa</title><link>https://www.prensa.com</link><atom:link href="https://www.prensa.com/arcio/rss/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>La Prensa News Feed</description><lastBuildDate>Thu, 19 Aug 2021 21:23:16 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title> Mucho más que un chaleco</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/mucho-mas-que-un-chaleco/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/mucho-mas-que-un-chaleco/</guid><dc:creator> Nivia Rossana Castrellón Echeverría</dc:creator><pubDate>Tue, 09 Mar 2021 03:24:19 +0000</pubDate><description>Es mucho más que un chaleco ser parte de un Club Cívico. Cuando usamos el chaleco  de nuestro club, representamos a los 1.2 millones de rotarios a nivel mundial.  Como el matrimonio, implica compartir valores, principios, reglas de conducta y propósitos comunes. </description><content:encoded><![CDATA[<p>Es mucho más que un chaleco ser parte de un Club Cívico. Cuando usamos el chaleco  de nuestro club, representamos a los 1.2 millones de rotarios a nivel mundial.  Como el matrimonio, implica compartir valores, principios, reglas de conducta y propósitos comunes.</p><p>Un club que, a lo largo de 100 años, ha demostrado un compromiso de décadas con el ideal de servir a los demás es el  Club Rotario de Panamá, un oasis   en un entorno que tiene la capacidad de sorprendernos cada día con escándalos, decisiones cuestionables y una débil institucionalidad que corroe el liderazgo público y privado, en Panamá y en la región.</p><p>Hace poco el New York Times publicó un artículo que reportaba los escándalos de vacunación en Sur América  (‘V.I.P. Immunization’ for the Powerful and Their Cronies Rattles South America). El artículo relata renuncias de ministros de Estado y una ciudadanía indignada : “la ira dirigida a los poderosos colados se  ha amplificado debido a la escasez de vacunas”.  No es para menos. La presión a los sistemas sanitarios, el número de defunciones en la región y el descalabro económico y social inédito que vivimos hace aún más deleznable acciones egoístas e irresponsables. En un entorno tan convulsionado, recibimos con tristeza e indignación que haya una ínfima minoría de miembros de clubes cívicos que, sin ser voluntarios, se colocan su chaleco para “colar en la fila”, incluso a familiares y amigos.</p><p>La racionalización de las acciones del ser humano es perversa: hace que gente honesta justifique conductas inaceptables e incluso incurra en ellas. Permite que, como gobernados,  nos digamos, “No importa”. “Robó, pero hizo”, cuándo evaluamos el desempeño de un mandatario. Naturalizar lo inaceptable es romper, desde la pasividad y la complacencia,  la espina dorsal de las instituciones.</p><p>Soy, orgullosamente, Rotaria. Cuando me invitaron a hacerme parte del  Club, me dije, “esto es para mi”. Comparto con compañeros que creen “en dar de sí antes de pensar en sí”. Son personas que han participado en cientos de jornadas de vacunación en Panamá y que han hecho obras impresionantes en pro del bien común, en especial, en pandemia.</p><p>Responden a axiomas claros establecidos por la Prueba Cuádruple. “De lo que se piensa, se dice o se hace: ¿Es la verdad? ¿Es equitativo para todos los interesados? ¿Creará buena voluntad y mejores amistades? ¿Será beneficioso para todos los interesados?”</p><p>La Prueba Cuádruple, pensada por el Rotario Herbert J. Taylor en 1932, pronto tendrá un siglo. Es absolutamente vigente.</p><p>Recientes acontecimientos ponen de relieve cómo la Prueba Cuádruple no puede jamás ser una exigencia de conducta con relación a un tercero, sino, una constante herramienta de evaluación de nuestras actuaciones en lo personal y profesional. Portar el chaleco rotario es decir que abrazamos la Prueba Cuádruple. Si un compañero se cuela en la fila de  un protocolo de vacunación con un chaleco que no le pertenece, viola el primer principio pues se presenta como alguien que no es, pues no es verdad. Si un compañero usa su calidad de Rotario para llevar a su familia a vacunarse cuando no les corresponde, viola la segunda regla, porque su conducta no es equitativa con relación a otros interesados. Cuándo un compañero se salta las reglas de los procesos de vacunación, causa decepción e ira entre sus compañeros y la sociedad, creando mala voluntad y perdiendo amistades, fallando en el tercer axioma de la prueba. Colarse, evidentemente no es beneficioso para todos e, incluso, incrementa la vulnerabilidad de quien,  por su perfil de salud, debe ir primero en los protocolos sanitarios.</p><p>Los clubes cívicos no son inmunes al ambiente tóxico que anonada y atonta. Hay situaciones que demuestran que debemos aferrarnos a ejercer un liderazgo ético y comprometido y evitar el canto de sirenas que hizo  que Ulises pidiera que lo amarraran al mástil del barco. No es aceptable sucumbir a la tentación. Estoy segura que se hará  todo lo necesario para salvaguardar que, quienes usamos el chaleco rotario, seamos dignos de portarlo. Limpiar y refrescar es siempre sano. Los errores no son sentencias fatales. Constituyen oportunidades para enmendar, construir y aferrarnos a lo que nos une: “dar de sí antes de pensar en sí”.</p><p><i>La autora es miembro del Club Rotario de Panamá</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>Larga vida al coraje</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/larga-vida-al-coraje/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/larga-vida-al-coraje/</guid><dc:creator>Nivia Rossana Castrellón Echeverría</dc:creator><pubDate>Tue, 04 Aug 2020 04:25:25 +0000</pubDate><description>“Desde ya”, es una frase que marca un oscuro episodio en la historia  de la libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho a la información en Panamá. Es 1982.  Veníamos de un “veranillo democrático”, que surge de un cambio climático en lo político. Para firmar los Tratados del Canal de Panamá, la libertad de prensa, la existencia de partidos políticos y el retorno de los exiliados son precondiciones establecidas  por los EEUU y que posibiliten la eliminación de la Quinta  Frontera y la transferencia del Canal a manos panameñas. Marca la hoja de ruta para la vuelta a la democracia que hoy disfrutamos, bien que no es negociable ni estamos dispuestos a ceder y, mucho menos, a perder del todo. </description><content:encoded><![CDATA[<p>“Desde ya”, es una frase que marca un oscuro episodio en la historia  de la libertad de expresión, la libertad de prensa y el derecho a la información en Panamá. Es 1982.  Veníamos de un “veranillo democrático”, que surge de un cambio climático en lo político. Para firmar los Tratados del Canal de Panamá, la libertad de prensa, la existencia de partidos políticos y el retorno de los exiliados son precondiciones establecidas  por los EEUU y que posibiliten la eliminación de la Quinta  Frontera y la transferencia del Canal a manos panameñas. Marca la hoja de ruta para la vuelta a la democracia que hoy disfrutamos, bien que no es negociable ni estamos dispuestos a ceder y, mucho menos, a perder del todo. </p><p>Hay  protagonistas que se les ocurre que, hasta por   la propia seguridad personal, hacer un periódico es una protección efectiva, una suerte de escudo contra la arbitrariedad y  una defensa de la democracia. </p><p>La conversación inicia en un vuelo repleto de exiliados de vuelta a Panamá, en 1979.  ¿Qué hacer?  En el aire, se gesta <b>La Prensa</b>, aspiración de un medio independiente en un entorno autoritario. Exiliados que no saben de periodismo, que sufren con sus familias, dolor, cárcel, exilio y sombra, se disponen  a construir un diario.</p><p>La manipulación mediática a la que se somete al pueblo es terrible, al ser ejercido el control de los diarios desde el centro de poder político-militar. La autocensura es justificada por medios y ciudadanos como la mejor manera de salvar el patrimonio y hasta la vida. </p><p>Resuenan los sacrificios de hombres como Roberto Eisenmann, con dos exilios; Alberto Conte, con encierros frecuentes en la Cárcel Modelo, y la de muchos otros compatriotas. Los nombres de desaparecidos como el Padre Héctor Gallego  y Rita Wald, líder estudiantil de 16 años, son parte de la historia que, a veces, queremos olvidar. Tenerlos presentes es la mejor manera de inocularnos contra el autoritarismo.</p><p>En medio de las peores condiciones, nace <b>La Prensa</b>. El primer escándalo que sale a la luz es la puñalada trapera al patrimonio del pueblo. Se publica el asalto a las arcas de la Caja de Seguro Social (CSS) . </p><p>En la turbulencia de la década de los 80, muchos medios sufren. Se instaura la figura del censor que determina qué es potable o no publicar. Son medios de comunicación o cooptados o controlados. </p><p>En un país desmembrado en su tejido social, con familias divididas, en las que algunos justifican el proceso militar  y otros lo repudian, es crucial el papel de los medios que se atreven. <b>La Prensa</b> es, en esos años, la gran promotora del acceso a la información, a la libertad de prensa y a la libertad de expresión.  En el cumplimiento de su mandato, se  multiplican  las amenazas, las intimidaciones,los  secuestros, los  cierres y las acciones legales. </p><p>Reinstaurada la democracia, su papel cambia. La agenda es distinta: el ambiente, la institucionalidad y el acceso a la información pasan a ser pilares de su gestión informativa.  El periodismo investigativo se convierte  en una misión en <b>La Prensa</b>. Con aciertos y errores, fomenta el sentido  de la pertinencia de un riguroso escrutinio público, en especial, de quienes detentan el poder.<b>La Prensa</b> de hoy  no se asemeja a la infante de periodismo incipiente ideada por personas que no provienen del mundo de la información. Ha pasado por los dolores del crecimiento. Ha librado al país de un sinnúmero de intentonas de negociados, transacciones debajo de la mesa y de sobrecostos. Calificada por algunos como “perseguidora” y, por otros, como aliada de la democracia. ¿Qué hubiera sido de nuestro país y de su patrimonio  sin la auditoría constante de un medio como <b>La Prensa</b>? </p><p>Enfrenta hoy retos diferentes: la digitalización de la información, la era de la posverdad, la creciente influencia de las redes sociales y los fake news. Le toca ser flexible y adaptable. La covid-19 es una oportunidad para los medios convencionales de abordar el reto de salud con la mayor seriedad. La manipulación de la verdad, el control de la información o el manejo sesgado de la noticia no son opciones. ¡Larga vida a <b>La Prensa</b>!</p><p><i>La autora es abogada y educadora</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>¿Escucharemos al clamor? </title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/escucharemos-al-clamor/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/escucharemos-al-clamor/</guid><dc:creator>Nivia Rossana Castrellón Echeverría </dc:creator><pubDate>Tue, 03 Mar 2020 05:00:00 +0000</pubDate><description>Cómo solucionar un reto si el diagnóstico se basa en percepciones y no en información pertinente y objetiva? ¿Cómo transformar un sistema educativo enfocándonos en una sola política pública ? ¿Cómo convertir a la educación en una prioridad nacional? </description><content:encoded><![CDATA[<p>Cómo solucionar un reto si el diagnóstico se basa en percepciones y no en información pertinente y objetiva? ¿Cómo transformar un sistema educativo enfocándonos en una sola política pública ? ¿Cómo convertir a la educación en una prioridad nacional? </p><p>Cuatro décadas perdidas, talento desperdiciado y oportunidades que se deslizan entre los dedos . Hay expectativas. Un reclamo social que trasciende. Una juventud que no se conforma. Una sociedad que ya considera que la calidad de la educación es el segundo mayor reto nacional.</p><p>La encuesta del Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (CIEPS) AIP Panamá plantea la visión de ciudadanos quienes, inseguros en el diagnóstico, son certeros en la solución . A pesar de la falta de alineación entre los problemas educativos y sus respuestas, hay un clamor por un plan de educación que trascienda gobiernos. Aunque un 22.8% en todo el país así lo dice, cuando opina que se necesita <i>“ un plan educativo más allá de cinco años”,</i> queda claro que muchos no se han percatado que, después de un diálogo complejo , basado en acuerdos alcanzados por consenso, se lograron establecer 37 políticas públicas y 241 líneas de acción en cinco ejes: calidad, equidad, gestión, inversión y formación de docentes y directivos en el Compromiso Nacional por la Educación. Y sí, trascendió un cambio de administración . Lo relevante de esta experiencia facilitada por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) es que supera un periodo presidencial y es acogida como política de Estado por la actual administración. Lo novedoso de este acuerdo, Compromiso Nacional por la Educación, es que, del propio consenso, nace su mecanismo de seguimiento a la ejecución de las políticas públicas que se hace realidad a través de la Ley 59 de 1 de noviembre de 2018, que crea el Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación (COPEME). </p><p>Ocho sectores con agendas paralelas en muchos casos, convergieron en priorizar entre las 37 políticas públicas , cinco en particular, para el periodo 2019-2022, resaltando la relevancia de los sistemas de información para la toma de decisiones basadas en data dura y no, en percepciones o especulaciones. Acordaron la necesidad de un proceso de descentralización que acerque las decisiones estratégicas al centro educativo y que permita a la comunidad construir soluciones sobre las realidades de sus contextos. Concluyeron que es crucial la creación de un instituto de formación continua de educadores, supervisores y directivos permanente y multidisciplinario que supere las muy criticadas capacitaciones que causan frustración tanto en capacitadores como en quienes van a capacitarse, por no ofrecer las respuestas que requiere un educador ni las intervenciones que necesitan los estudiantes .</p><p>Hablar de salud física, mental, emocional de estudiantes y padres de familia, incluyendo, en el caso de los educadores, la ocupacional, no son temas que se traen a la mesa, cuando resultan críticos para el perfeccionamiento del sistema educativo. El COPEME opina lo contrario. Un enfoque holistico en salud, asegurará una escuela y. Una comunidad educativa saludable. </p><p>Trayectorias escolares completas que garanticen la atención temprana en lo educativo (0-3 años) y la conclusión de todos los niveles preuniversitarios se convierte en un eje crítico en un país en el que el 10% más rico tiene 14 años de escolaridad acumulada versus 5 años en el caso del 20% más pobre.</p><p>Estos argumentos y otros han sido repetidos por años. Lo sorprendente es que en 2020, parece que ha dejado de ser la argumentación entre expertos y se ha convertido en un reclamo social. Una ciudadanía que ya entiende la relevancia de lograr políticas educativas de Estado y reconoce que se trata de la segunda prioridad nacional, reivindica el esfuerzo de tantos que se han cerciorado en transmitir el mensaje que no es una aparente prosperidad postreversión del Canal de Panamá, lo que hará de nuestro país, uno de oportunidades para todos. </p><p>Es garantizar educación de calidad para cada panameño lo que hará la diferencia . No sabemos cuánto talento se pierde al no tener acceso a educación de calidad: 452 mil niños, niñas y jóvenes entre 0 y 17 años son pobres multidimensionales. ¿Tenemos derecho a sentenciarlos desde el vientre de sus madres? Un 77.3% piensa que ofrecer igualdad de oportunidades educativas es crítico. ¿Escucharemos el clamor ciudadano? Me atrevo a decir que lo políticamente correcto es un rotundo sí. ¡Sí a las políticas educativas que trascienden gobiernos; sí a la educación de calidad para todos; sí a los planes educativos a largo plazo! ¡Sí al Compromiso Nacional por la Educación! </p><p><i>La autora es abogada y docente </i></p>]]></content:encoded></item><item><title>¿Predestinados?: Nivia Rossana Castrellón Echeverría</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/Predestinados-Nivia-Rossana-Castrellon-Echeverria_0_4516798332.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/Predestinados-Nivia-Rossana-Castrellon-Echeverria_0_4516798332.html</guid><dc:creator>Nivia Rossana Castrellón Echeverría | </dc:creator><pubDate>Sat, 21 Dec 2019 04:24:30 +0000</pubDate><description>Si no convertimos a la educación en Panamá en un proyecto social, nuestra juventud y el país están predestinados a un futuro incierto. Será porque es común pensar que el destino está escrito en las estrellas o en la alineación de los planetas que, a veces, creemos que estamos predestinados.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Si no convertimos a la educación en Panamá en un proyecto social, nuestra juventud y el país están predestinados a un futuro incierto. Será porque es común pensar que el destino está escrito en las estrellas o en la alineación de los planetas que, a veces, creemos que estamos predestinados.</p><p>En esta ocasión, no me refiero ni a la lectura de las líneas de la mano o a cartas astrológicas. Aludo a una predicción que se cumplirá, si no hacemos lo propio. No lograremos llegar a ser el país que debemos ser, si no educamos más y mejor, en especial, a los más pobres.</p><p>Los resultados de las pruebas del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo, del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación de la Unesco, y el Programa Internacional para la Evaluación de Estudiante (PISA, por sus siglas en inglés), de la OCDE, demuestran cuando se analiza el índice socioeconómico y cultural versus los puntajes obtenidos que en Panamá, el lugar donde naces determina la calidad de la educación que recibes.</p><p>Esto es muy grave, si se tiene en cuenta que 1 de cada 3 niños menores de 7 años es pobre. Cuando se toma en consideración que la mitad de la población del país tiene menos de 30 años y que el segmento con mayor tasa de natalidad es justo el que requiere mayor educación, se torna urgente el compromiso de toda la sociedad.</p><p>El contrato social debe funcionar: la promesa de que habrá movilidad socioeconómica y un futuro diferente si estudiamos y nos esforzamos, debe ser alcanzable para todos, sin perjuicio de dónde naciste ni cuál es tu etnia, ni el grado de educación o la naturaleza de la unión de tus padres. La educación debe convertirse en un proyecto social que sea parte de nuestro imaginario colectivo, como lo es el Canal de Panamá. Es inaceptable que sea predecible el futuro de un niño en Kankintú por el solo hecho de su lugar de nacimiento.</p><p>Todos los niños panameños, desde que nacen, tienen derecho a educación de calidad, considerando su potencial y su individualidad. Cercenarles este derecho es cortarle las alas, robarle a la patria el potencial de sus hijos y renunciar, voluntariamente, a vivir en un país más feliz, más seguro, más justo y democrático.</p><p>Muchas veces no se hace la conexión entre los principales problemas que nos aquejan, con la calidad insuficiente de la educación. La interrogante es si apostaremos a construir más cárceles, disminuir la edad de responsabilidad penal para menores infractores, estableceremos más subsidios o nos decidiremos por apostar a educar más y mejor.</p><p>Un buen ejemplo es Shanghái: en 10 años logró el lugar número 1 en la prueba PISA, enfocando las mejoras de su sistema educativo, en incrementar la calidad formativa, en primera instancia, de los más pobres, lo que incidió en toda la calidad del sistema.</p><p>Como dijo Andreas Schleicher, principal responsable de la prueba PISA en el mundo, hay dos tipos de países, los que invierten en el presente y los que lo hacen en su futuro. Los últimos son los que apuestan por la educación, única vía para la autorrealización del individuo. Los Tigres Asiáticos a principios de la década de 1960 tenían un PIB per cápita muy similar al de América Latina. La realidad, 50 años después, es muy distinta, en gran parte, por su atinada decisión de invertir en el futuro. Acabamos de inaugurar el Canal ampliado, ha llegado el momento en que es imposible mirar para otro lado: por inteligencia, solidaridad o por sentido común, debemos hacernos parte de la educación como un proyecto social. No es justo que haya panameños que nazcan predestinados.</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de los hornos: Nivia Rossana Castrellón Echeverría</title><link>https://www.prensa.com/opinion/hornos-Nivia-Rossana-Castrellon-Echeverria_0_4570043082.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/hornos-Nivia-Rossana-Castrellon-Echeverria_0_4570043082.html</guid><dc:creator>Nivia Rossana Castrellón Echeverría | </dc:creator><pubDate>Mon, 16 Dec 2019 15:51:22 +0000</pubDate><description>“Es la hora de los hornos”, afirmó José Martí, para después asegurar: “No se ha de ver más que la luz”.</description><content:encoded><![CDATA[<p>“Es la hora de los hornos”, afirmó José Martí, para después asegurar: “No se ha de ver más que la luz”.</p><p>Esta frase, común entre los entonces estudiantes de la Facultad de Derecho a principios de la década de 1980, tiene vigencia hoy. La metáfora nos ubica frente a una gran decisión colectiva pendiente. En Panamá es la hora de los hornos en el caso de la educación. Es inaceptable que, como sociedad, dejemos de dar oportunidades democráticas de crecimiento y autorrealización a nuestra niñez y juventud a través de una educación de calidad para todos. Mal hacemos si pensamos que el dinero todo lo arregla, aunque, por supuesto, ayuda.</p><p>El país tiene entre sus principales retos administrar de manera eficiente y eficaz los recursos destinados a educación. Abundan las historias de computadoras en escuelas sin acceso a internet ni electricidad, con microscopios guardados en cajas, y tableros inteligentes sin uso. Estos ejemplos de evidente ineficiencia son consecuencia de un sistema educativo con graves deficiencias, cuya génesis es la ausencia de data dura, actualizada y confiable. No en vano Panamá ocupa el lugar 128 del índice mundial de competitividad en administración escolar, en una ubicación similar a países que enfrentan una guerra civil.</p><p>La modernización de los procesos administrativos del Ministerio de Educación (Meduca) es un asunto pendiente con décadas de atraso, resultado de una visión cortoplacista que debe ser emprendida sin excusas ni dilaciones.</p><p>En el caso de los educadores, la responsabilidad es colectiva, como también debe ser la respuesta. La laxitud en los requisitos de ingreso a la carrera, el desfase en sus contenidos programáticos, el escaso reconocimiento social a la labor del educador, la poca supervisión y orientación oportuna y eficaz, un sistema de evaluación de mediados del siglo pasado, procesos de capacitación masivos, sin el necesario enfoque, entre otros factores, inciden en la calidad de la enseñanza. Lo anterior ha tenido un impacto creciente en la decisión trascendente de muchos de escoger la profesión docente.</p><p>Uno de los fenómenos que llama la atención es que la gran mayoría de los alumnos de la Escuela Normal Juan Demóstenes Arosemena proviene de poblaciones originarias. La escasez de educadores especialistas en premedia y media está vinculada a la falta de capacidad del sistema de atraer y retener a los mejores en el aula e incide en la oportunidad de incrementar la cobertura en esos niveles.</p><p>Es imprescindible hacer de la formación del educador una acción teórico-práctica. También debe darse importancia a los centros “formadores de formadores”. Si analizamos el impacto de la Escuela Normal en sus inicios, es evidente que está vinculado a una inversión significativa y a una alta tasa de retorno sobre esa inversión. ¿Por qué no crear centros formadores de formadores en sitios paradigmáticos del conocimiento, como la Ciudad del Saber?</p><p>Lo anteriormente comentado nos obliga a volver la mirada a una asignatura pendiente: la evaluación. La única manera de emprender un camino hacia la calidad es midiendo de manera institucional e integral su desempeño. Panamá tiene un atraso marcado respecto a países vecinos que sí hacen políticas públicas educativas basados en evidencia dura, como es el caso de Costa Rica. Ninguna excusa es sostenible ni valedera para dejar de lado la evaluación como herramienta imprescindible para la mejora continua.</p><p>La frase de Antoine Lavoisier lo resume de manera admirable: “Lo que no se mide, no se puede mejorar”. Además, los tiempos modernos lo exigen: transparencia y rendición de cuentas se imponen, si en verdad es nuestro destino ir hacia la luz que habría en la hora de los hornos, como prometió Martí.</p>]]></content:encoded></item><item><title>Por un sistema de clase mundial</title><link>https://www.prensa.com/opinion/sistema-clase-mundial_0_4854264622.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/sistema-clase-mundial_0_4854264622.html</guid><dc:creator>Nivia Rossana Castrellón Echeverría | </dc:creator><pubDate>Tue, 03 Dec 2019 21:23:01 +0000</pubDate><description>El Compromiso Nacional por la Educación, cuyos acuerdos deben ser implementados a la brevedad, tiene principios básicos que condicionan las decisiones de los responsables de la educación. Aquellos tiempos en que las medidas que afectaban a miles de estudiantes eran tomadas con base en percepción y no en data actualizada, debe ser cosa del olvido. Toda decisión debe basarse en evidencia dura e información cuántica y objetiva. Este acuerdo no es menor, pues, según el último informe de resultados del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Terce), Panamá cuenta con uno de los sistemas de información más débiles de América Latina. Se hace prioritaria la construcción de un sistema de información actualizado, transparente, técnico, con participación multisectorial e interinstitucional, ante las lagunas existentes, en particular en el período 2010-2014.</description><content:encoded><![CDATA[<p>El Compromiso Nacional por la Educación es una bocanada de aire fresco y de esperanza para la maltrecha educación panameña. Más allá de un acuerdo entre ocho sectores, sienta las bases para una nueva forma de hacer educación. Desvela un secreto que muchas veces no es evidente. Gran parte del atraso en educación tiene su génesis en un sistema administrativo que fue diseñado para atender a 100 mil estudiantes y que hoy tiene la responsabilidad sobre más de 700 mil. El sistema educativo panameño se caracteriza por ser burocrático, complejo, con una gestión administrativa deficiente, una inversión divorciada del objetivo de equiparar oportunidades, especialmente para los más pobres, a través de la educación, con infinidad de normativas que muchas veces ponen de rodillas a las escuelas ante requerimientos administrativos que colocan en segundo plano la labor formativa, la misión del sistema y de las escuelas. Una formación inicial deficiente no permite al educador que inicia su carrera tener las herramientas para afrontar con éxito los retos formativos de sus alumnos. Todo ello incide en la calidad y equidad de las oportunidades de aprendizaje.</p><p>El Compromiso Nacional por la Educación, cuyos acuerdos deben ser implementados a la brevedad, tiene principios básicos que condicionan las decisiones de los responsables de la educación. Aquellos tiempos en que las medidas que afectaban a miles de estudiantes eran tomadas con base en percepción y no en data actualizada, debe ser cosa del olvido. Toda decisión debe basarse en evidencia dura e información cuántica y objetiva. Este acuerdo no es menor, pues, según el último informe de resultados del Tercer Estudio Regional Comparativo y Explicativo (Terce), Panamá cuenta con uno de los sistemas de información más débiles de América Latina. Se hace prioritaria la construcción de un sistema de información actualizado, transparente, técnico, con participación multisectorial e interinstitucional, ante las lagunas existentes, en particular en el período 2010-2014.</p><p>Las debilidades de la actual administración del Meduca se compensan por su interés en evaluar y conocer las raíces de las deficiencias en los aprendizajes de los niños. La divulgación masiva de los resultados de las pruebas Terce, la alianza estratégica con actores como la Fundación Unidos por la Educación, para evaluar el impacto de los factores asociados o del contexto, en los logros educativos de los niños, el compromiso de participar en el Programa Internacional de Evaluación de los Alumnos (PISA) - OECD, la prueba censal en lectura comprensiva a niños de tercer grado en todo del país, son hitos históricos. Se establece una línea de base que permitirá medir si estrategias implementadas como “Aprende al Máximo” están teniendo los impactos requeridos en los aprendizajes.</p><p>Es crucial una segunda prueba censal que sea un referente en cuanto al impacto de las medidas implementadas para superar las dificultades de los niños en la decisiva etapa entre la primera infancia y el tercer grado.</p><p>Todas estas herramientas son el termómetro que mide el grado de la fiebre, mas no son las alternativas de estrategias para solucionar nuestras deficiencias educativas.</p><p>Es impostergable la pronta incorporación de la sociedad civil a este proceso a través del Consejo Permanente Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional para la Educación.</p><p>Diversos esfuerzos de acuerdos nacionales para promover políticas de Estado en educación no pasaron de las bibliotecas, justo porque no había una instancia de seguimiento y orientación. Panamá merece un sistema educativo de clase mundial, capaz de hacer su papel de nivelador social, no de perpetuador de la inequidad. Cumplamos con los niños panameños implementando lo acordado en el Compromiso Nacional por la Educación.</p><p><p><em>La autora es abogada y experta en educación</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>¿A qué sabe la luna?</title><link>https://www.prensa.com/opinion/sabe-luna_0_4915008540.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/sabe-luna_0_4915008540.html</guid><dc:creator>Nivia Rossana Castrellón Echeverría | </dc:creator><pubDate>Fri, 29 Nov 2019 21:56:18 +0000</pubDate><description>Estos días de fiestas, en los que celebramos la antesala de la Navidad, graduaciones y el fin del año, nos pillan desprevenidos para una tragedia en ciernes. No me refiero a accidentes vinculados con choferes etilizados, o a niños perdidos y encontrados sanos y salvo, para alegría de sus familiares, después del desfile de Navidad. Aludo a los miles de niños y jóvenes en riesgo académico, con el perfil perfecto para reprobar el año escolar y/o, a futuro, dejar la escuela.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Estos días de fiestas, en los que celebramos la antesala de la Navidad, graduaciones y el fin del año, nos pillan desprevenidos para una tragedia en ciernes. No me refiero a accidentes vinculados con choferes etilizados, o a niños perdidos y encontrados sanos y salvo, para alegría de sus familiares, después del desfile de Navidad. Aludo a los miles de niños y jóvenes en riesgo académico, con el perfil perfecto para reprobar el año escolar y/o, a futuro, dejar la escuela.</p><p>Las estadísticas demuestran que las deficiencias escolares son la antesala del abandono escolar. 2016 fue el año con el mayor porcentaje de alumnos de planteles oficiales reprobados en 14 años (7.9%): 48 mil estudiantes. El abandono escolar nos concierne a todos: el 90% de los delitos son cometidos por desertores del sistema escolar. Esta situación amenaza la sostenibilidad del modelo de desarrollo del país, pues es una población dependiente y en riesgo social. ¿Es responsabilidad solo de los centros educativos esta dramática situación? Es una culpa compartida.</p><p>En el caso de los padres de familia, no es aceptable que, por diversos motivos, no se cercioren y promuevan que sus hijos asuman el deber de educarse, pues el derecho a la educación es el primer derecho humano para el ejercicio pleno de derechos sociales, políticos, cívicos, económicos y culturales. En cuanto a las autoridades, deben fortalecer los mecanismos de alarma temprana, a fin de crear redes interinstitucionales de prevención del abandono escolar. La sociedad entera debe acompañar lo que acaece en la escuela.</p><p>¿Y el estudiante? En los últimos estudios internacionales, se destaca que los alumnos deben empoderarse de sus aprendizajes. El solo hecho de que asistan a un colegio, aun en precarias condiciones, es una oportunidad que deben aprovechar.</p><p>Los jóvenes -aun con las capacidades necesarias- dejan la escuela por motivos como conflictos en el hogar, falta de seguridad en las escuelas o fallas formativas en materias básicas que les impiden completar, de manera exitosa, trayectorias escolares completas. La tragedia es aún mayor cuando desertan porque consideran a la escuela aburrida.</p><p>Es crucial que la escuela sea atractiva; un espacio de esperanza, y por qué no, de diversión. La escuela se transforma en ese espacio de aventuras y alegría, cuando se incorpora la emoción a las experiencias de aprendizaje.</p><p>Educación 2020 de Chile presentó, hace una semana, un modelo de redes de tutorías en Panamá. Originario de México, novedoso y fácil de implementar, hoy es utilizada su metodología con resultados positivos, en 35 mil escuelas mexicanas y, en Chile, en regiones alejadas como la Araucanía y Temuco. Escuelas de Tailandia y Singapur también han adoptado este modelo en el que, jóvenes, con una metodología innovadora, se empoderan de su aprendizaje, a través de la construcción de un interés compartido entre el que enseña y quien debe aprender. Es un aprendizaje entre pares, en el que el profesor enseña a sus estudiantes técnicas de tutoría que, a su vez, se convierten en estrategias de enseñanza que comparten entre sí sus alumnos. Se crea una comunidad educativa vibrante en la que los alumnos aprenden y asumen, de manera divertida, el deber de aprender. Se inicia el debate con preguntas como “¿A qué sabe la luna?”, interrogantes creadas por los propios alumnos, con una metodología basada en el método inductivo.</p><p>Hay resultados alentadores de mejora académica y conductual de los beneficiarios donde ha sido implementado ¿El mensaje de fondo? ¿A quién no le gustaría saber a qué sabe la luna? Hagamos de la escuela un espacio divertido y salvaremos el futuro de miles de jóvenes.</p><p><p><em>La autora es miembro de Unidos por la Educación</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Educación: urgencia notoria</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Educacion-urgencia-notoria_0_4941255917.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Educacion-urgencia-notoria_0_4941255917.html</guid><dc:creator>Nivia Rossana Castrellón Echeverría | </dc:creator><pubDate>Wed, 20 Nov 2019 13:19:08 +0000</pubDate><description>En lo técnico, es evidente que se trata de un reto abordable y superable. Con un territorio menor de 80 mil kilómetros cuadrados, 850 mil estudiantes en edad escolar en todo el sistema educativo, el segundo ingreso per cápita más alto de Latinoamérica, y acuerdos nacionales existentes que señalan el rumbo desde hace décadas, la interrogante a hacerse es: ¿qué nos frena?</description><content:encoded><![CDATA[<p>“¿Qué nos motiva a aprender? ¿Qué está causando que haya cada vez más preguntas sin respuestas en cuanto a la retención escolar? ¿Por qué la beca universal pareciera haberse convertido en una maldición encubierta? ¿Por qué no funcionan como debieran los programas y proyectos educativos?”. Estas y otras preguntas afloran, silvestres, en los espacios de reflexión en los que convergemos a evaluar resultados que no se compadecen con las condiciones objetivas que debieran hacer de la educación en Panamá una de calidad mundial.</p><p>En lo técnico, es evidente que se trata de un reto abordable y superable. Con un territorio menor de 80 mil kilómetros cuadrados, 850 mil estudiantes en edad escolar en todo el sistema educativo, el segundo ingreso per cápita más alto de Latinoamérica, y acuerdos nacionales existentes que señalan el rumbo desde hace décadas, la interrogante a hacerse es: ¿qué nos frena?</p><p>¿Por qué Panamá se asemeja en los resultados del Tercer Estudio Regional Evaluativo y Comparativo (Terce) del Laboratorio Latinoamericano de Evaluación de la Calidad de la Educación (Llece) de la Unesco a Guatemala, Honduras y Nicaragua? ¿Por qué no a Costa Rica y a Uruguay, países con los que tiene similitudes económicas y demográficas?</p><p>Recae gran parte de la responsabilidad en sistemas de información desfasados e inexactos y en una obstinada tendencia de los tomadores de decisiones a usar, por años, la corazonada o la percepción para concebir políticas públicas en educación. Es inaceptable que no haya información actualizada del desempeño del sistema educativo. Se hace imperativo impulsar muestras sistematizadas de transparencia y de rendición de cuentas sobre una inversión que representa el 11% del presupuesto general del Estado.</p><p>La descarnada realidad es que la inconsistencia entre lo que se dice y lo que se ejecuta es una enfermedad contagiosa en lo educativo. Después de un diálogo tan valioso como el Compromiso Nacional por la Educación, cuyos resultados fueran entregados al Ejecutivo el pasado año en una emotiva ceremonia, parece un contrasentido que el Consejo Multisectorial para la Implementación del Compromiso Nacional por la Educación (Copeme), aprobado en diciembre de 2017 por el Gabinete, hoy no sea ley de la República.</p><p>Hay una crisis sin precedentes en educación que se evidencia cuando los diarios de circulación nacional publican que el 65% de los alumnos bocatoreños no se harán acreedores a la beca universal puesto que su promedio no llega a la nota mínima de 3.</p><p>¡Despertemos! No seremos un país de calidad mundial sin educación de calidad mundial. Quienes piensen que el Canal ampliado nos acerca al desarrollo, se equivocan. Un Canal ampliado nos hace prósperos, un país educado nos enfila al desarrollo. Min Chen, joven talento panameño de raíces orientales, dijo a una audiencia de cientos de personas que “no estamos ante una era de cambios; estamos ante un cambio de era”, para sentenciar, “nada está garantizado”. En Panamá, pareciera que se tiene la extraña noción de que el mundo nos esperará mientras nos decidimos a salir de nuestra zona de confort.</p><p>El mayor riesgo se corre en las escuelas. La deserción escolar es una amenaza real que puede discapacitar a generaciones completas si no se hacen los correctivos correspondientes. Los resultados de las pruebas Crecer demuestran que son justo los estudiantes de las regiones más pobres -quienes debieran recibir la mejor educación- los que tienen los resultados más desalentadores. Las excusas y justificaciones sobran. Es perentorio que se tomen decisiones trascendentales. Hay una emergencia educativa en el país que no se paliará con acciones coyunturales. No se vale mirar para otro lado.</p><p><p><em>La autora es abogada y miembro de Unidos por la Educación</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>No te rindas</title><link>https://www.prensa.com/opinion/rindas_0_4979502062.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/rindas_0_4979502062.html</guid><dc:creator>Nivia Rossana Castrellón Echeverría | </dc:creator><pubDate>Mon, 18 Nov 2019 19:20:36 +0000</pubDate><description>Reflexiono: ¿Soy mujer? ¿Soy persona? Soy quien llora sin pudor y ríe como guasón. Compartimos el mismo cuerpo. La que ama, la que amó y amará. La que perdona sus errores y apuesta por lo que vendrá. No me rindo.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Soy mujer. Me gusta serlo. Me ilusiona ponerme bonita y salir a la calle, con ínfulas de comerme al mundo. Soy persona. Me gusta serlo. Me seduce soñar que puedo. Rompen aguas las ganas de plantar bandera para avizorar el futuro. No permito que me aten. No será el bies de mi enagua el que me frene y se enganche en la faena de contar estrellas y quimeras. Piso fuerte. Hablo claro. No grito. Aspiro a ser escuchada, con oídos puros, que no distinguen si el timbre de mi voz se corresponde con mi cuerpo. Soy persona. Amo serlo.</p><p>Reflexiono: ¿Soy mujer? ¿Soy persona? Soy quien llora sin pudor y ríe como guasón. Compartimos el mismo cuerpo. La que ama, la que amó y amará. La que perdona sus errores y apuesta por lo que vendrá. No me rindo.</p><p>“La panadera del pueblo”. Frisaba el verano de 1898. Era un pueblo perdido en la llanura… deambulaban los fantasmas de la Guerra de los Mil Días… Era el sitio de Aguadulce. “Tomaron sopa de cogollo de maíz y comieron hasta gato”. Sobrevivencia pura. Las mujeres no trabajan. No amasan el pan de madrugada. Mi bisabuela, sí. Enseñó bien a su hija. Maestra rural, a los 22 años tenía casa propia. Su supervisor, Sebastián Sucre, en una carta que data de 1922, la describe como “ejemplo digno de imitarse… Usted ha sabido mostrar a la sociedad que la gran finalidad de la mujer es ser útil en alguna forma”.</p><p>Mi abuela también enseñó bien a su hija. Ella fue causa, yo, efecto. Nivia se adelantó a sus tiempos, quebró prejuicios y avizoró trochas de esperanza. Heroínas anónimas abundan. No importa. Quizás no sean conocidas por su nombre de pila, pero sí por sus huellas indelebles. Mujeres en contravía a sus épocas, referentes de un camino que entonces solo se intuía. Científicas demuestran que en nuestro cerebro no solo caben letras, sino números, cuántica, física, química y biología. Lawrence Summers aprendió a la mala. Insinuó que los hombres tienen capacidades naturales para las ciencias exactas. Las mujeres, no. El precio fue la Presidencia de Harvard. Hay oscurantismos que cuestan.</p><p><p>Surgen nombres. Marie Curie y su hija, Irene Joliot-Curie, cumplen la hazaña de ganar el Nobel. Ada Lovelace, matemática del siglo XIX, es considerada la primera programadora de la historia. Rosalind Franklin ayuda a la humanidad a entender la estructura del ADN. En Panamá, las mujeres han escrito su historia desde aquellos tiempos pretéritos cuando el <strong>Código Civil</strong> incluía como régimen matrimonial supletorio el de separación de bienes. Acicate perfecto para esforzarse más. Correr y perseverar. Más del 80% de los egresados de las universidades nacionales somos mujeres. La intelectualidad de este país apunta a Venus y no a Marte. No es suficiente.</p></p><p>El Foro Económico Mundial estima que el producto interno bruto per cápita mundial aumentaría en 12 billones de dólares a 2025 si mejoramos la brecha de género en 25%. El mundo entero prospera si la mitad de su población tiene movilidad económica y social. ¿Qué ocurriría con las lacras sociales si empoderamos a la mujer? Serían cosa del pasado. Transformaríamos a nuestras sociedades en verdaderas democracias.</p><p>Debemos llevar a las mujeres al poder. No aludo al solio presidencial. Las sueño en juntas directivas, con cargos ejecutivos y acceso a la riqueza mundial. Se puede con más y mejor educación. Urge facilitarles acceso al financiamiento y que puedan generar empleo.</p><p>Son insuficientes las leyes de acción afirmativa y las cuotas de participación. Garanticemos igual salario a igual trabajo. Basta ya que igual trabajo signifique 25% menos de ingresos para las mujeres.</p><p>Un grito silencioso se crispa en mi garganta. “No te rindas”, yo también tuve 23 años, un matrimonio, un divorcio, sin profesión y un chiquillo que se me antojaba especial –el tiempo me dio la razón-. Soy mujer, soy persona, soy ciudadana de primera categoría; no acepto que me ofrezcan ejercer mis derechos civiles y humanos a medias. Soy amante de la familia, de los amigos, de las causas. Soy mujer. No lo olvides. El mundo me necesita, nos necesita y requiere de cada una. La revolución de la cuarta era es de Venus.</p><p><p><em>La autora es abogada y docente</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/OVEPr-wYOiOelConlIeK7lqq7wg=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/7PCQSA2UCFB75CVBDFG32UIQYU.png"><media:description type="plain"><![CDATA[No te rindas]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item></channel></rss>