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<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>La Prensa</title><link>https://www.prensa.com</link><atom:link href="https://www.prensa.com/arcio/rss/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>La Prensa News Feed</description><lastBuildDate>Tue, 24 Aug 2021 21:15:19 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title>El anochecer de la clase media</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/el-anochecer-de-la-clase-media/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/el-anochecer-de-la-clase-media/</guid><dc:creator>Efraín Hallax</dc:creator><pubDate>Tue, 28 Apr 2020 03:13:22 +0000</pubDate><description>“De nada va a servir a Panamá tener una población 100% sana, si vamos a tener un país en bancarrota” palabras del presidente del Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), que despertaron la ira de los panameños. Somos clases sociales separadas por el Aqueronte, en un inmenso rio  de locuras, olvidos, dolor y salvajismo sin límite.</description><content:encoded><![CDATA[<p><i>“De nada va a servir a Panamá tener una población 100% sana, si vamos a tener un país en bancarrota” </i>palabras del presidente del <a href="https://www.prensa.com/tema/conep-consejo-nacional-de-la-empresa-privada/" target="_blank">Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP)</a>, que despertaron la ira de los panameños. Somos clases sociales separadas por el Aqueronte, en un inmenso rio de locuras, olvidos, dolor y salvajismo sin límite.</p><p>La clase alta de Panamá no va a cambiar; tampoco su forma depredadora de hacer negocios. Ya es tarde para lamentarnos: el daño está hecho. Mientras que este desastre ocurre, la clase media paga durísimo por su parálisis en movilidad social. No hay un alivio, ni compasión para la clase media. Aprietan las tuercas, la clase media no existe para ningún programa de análisis, o ayuda gubernamental. Somos ánimas en un purgatorio de clases, atrapados en una trampa económica sin poder subir, y sin ánimo de querer bajar.</p><p>La trampa está en la imposibilidad de sobrevivir a una clase alta que ha descubierto en la política, una forma fácil de hacer dinero sin joderse. El reloj se detuvo; no más pensadores, inventos, creatividad, estadistas, ni empresarios vigorosos. Al detenerse el fuego emprendedor de la antigua meritocracia debido a la corrupción, la clase media es innecesaria.</p><p>La clase baja está subvencionada por un socialismo de corrupción sin precedentes, donde los fondos para comida, transporte, escuelas, calles, agro, Seguro Social se convierten en moneda para enriquecer a los enchufados de siempre, y crear más dependientes del voto: mejor madre soltera con 5 hijos mantenidos por el Estado, queeducarlas en control de la natalidad. Todo está copado por las mismas garrapatas. Y todo el dinero invertido en la clase baja está siendo despilfarrado en un presente sin atardeceres, en un ahora que jamás producirá una sombra cuando llegue el hambre. El Estado no produce nada, solo gastos. Muchos gastos y “dolce vita”.</p><p>Urge un héroe inteligente que entienda que destruir la pesca, los ríos, la mar, también es destruir nuestra nación. Y destruyéndolos impunemente están… Un héroe que enseñe a pescar, no a regalar pescados. Esta es la madre del problema. Y no hablo solo del trabajador; hablo de todos los mediocres sinvergüenzas a quienes el Estado les regala sin trabajar, la madera, pesca, ríos y los impuestos que paga la clase media.</p><p>Ese héroe que la clase media esperaba, volvió a fallarnos; nuestro presidente se quedó corto. Esperábamos algo que no podíamos gritar, porque nos da vergüenza. Estamos jodidos, y no sabemos cómo pedir ayuda. Somos orgullosos, y trabajamos para pagar la escuela privada de nuestros hijos; nos quebramos el lomo por un seguro privado. Lo que hemos conseguido no ha sido por dádivas de diputados, ni por cargos para robar. No nacimos con montones de dinero; lo hemos trabajado. Jamás hemos pedido un poco de misericordia con nuestros impuestos, nuestros seguros, tarjetas de crédito, o huelgas de la clase media. Pero llegó el momento de hacernos sentir, o desaparecemos.</p><p>Nuestro presidente puede decir que no es de leche condensada, y levantar su voz, diciendo que no aceptará la corrupción. Como panameño quiero decirle, con todo respeto, que no sobreviviremos a esta si no abre los ojos de una vez por todas, y comprende, que hay hambre y corrupción total en el entorno. Ese hedor es más nauseabundo que el terror previsible. Esta corrupción enfurece y provoca más calamidades que la pandemia. Pronto escogeremos corona, o hambre. Quédate en casa, o pelear. El pobre solo quiere comer. La clase media sabe comer cable con kétchup; somos expertos.</p><p>Indiferente a todo, sospechamos que a la clase alta no les duele una muela por el dinero. Pero la que vive en el arrabal desespera. Como diría el romano al ver a Alarico fuera de Roma: “Señor. están afuera, tienen hambre, y solo aquí en su casa hay pan. Adivine señor. Emperador a qué casa se dirigirán primero cuando logren romper las murallas”. Si usted logra derrotar la corrupción, no solo hablar contra ella, la clase media, todo el país se lo reconocerá con creces al cumplir su gestión Eso es mañana. Hoy es el día de crucificar a todo ladrón del pueblo. Incluyendo a sus allegados.</p><p><i>El autor es práctico del Canal de Panamá</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>El Canal bajo fuego</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/el-canal-bajo-fuego/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/el-canal-bajo-fuego/</guid><dc:creator> Efraín Hallax</dc:creator><pubDate>Tue, 31 Mar 2020 17:00:12 +0000</pubDate><description>Son las 3 de la mañana de un domingo cualquiera en la bahía de Panamá. Miles de luces centellean a distancia. Luces de una ciudad en cuarentena,  luces que otrora marcaban alegres fiestas en condominios, y negocios de la ciudad. Esa oscuridad es buena para la navegación; desgraciadamente lo que ocurre en el alma de muchos  panameños no lo es. </description><content:encoded><![CDATA[<p>Son las 3 de la mañana de un domingo cualquiera en la bahía de Panamá. Miles de luces centellean a distancia. Luces de una ciudad en cuarentena, luces que otrora marcaban alegres fiestas en condominios, y negocios de la ciudad. Esa oscuridad es buena para la navegación; desgraciadamente lo que ocurre en el alma de muchos panameños no lo es.</p><p>La bahía es diferente dependiendo de que ángulo se vea. Mirando hacia afuera, se observan luces de docenas de barcos fondeados, todos esperando cruzar el Canal. Nadie ve, a miles de marinos presos y sin poder pisar tierra, por el nuevo virus que nos acecha en cada rincón donde haya vida humana. Saben que solo son lucecitas de una bahía; entienden que solo son barcos en la bahía.</p><p>No sabemos quién tiene el virus. Todo lo imaginamos, y la mayoría inventa sus propias creencias para poder entender lo que no sabemos. Dan diezmos por correo, tomamos ajo, nos enmascaramos y sentimos temor al mundo que nos rodea. Temor que es más peligroso que el virus mismo. La solución actual es la cuarentena; por el momento, esa es la cura.</p><p>Un marino fondeado en la bahía, se siente tranquilo mirando a una ciudad que está igual que él: encerrada y en cuarentena. Los marinos viven siempre igual. Con o sin virus, nada cambia para ellos. Miran a la ciudad y no entienden cómo, si es por su bien, un hombre no puede quedarse en su casa por un rato, solo por un rato. Algo raro no les funciona en su psiquis. Quizás sea su intranquilidad, el hambre, o el estrés. Viven encerrados siempre; no entienden cómo un panameño no puede hacerlo solo por unos días.</p><p>La lancha de abordaje me deposita elegantemente al costado del barco. Calculando oleajes, corriente, y vientos, y subo cuidadosamente 9 metros por la escala de prácticos. Hace solo un mes otro práctico casi pierde la vida en ese intento. La vida de un piloto del Canal hoy día, es igual a su vida ayer o la de hace 80 años. Nada ha cambiado, salvo el enorme tamaño de los buques que transitan. Si algo sucede, el piloto es responsable. No es el capitán. El práctico pagará con cárcel, dinero, o la pérdida de su licencia. No hay excusas, no hay pruebas sumarias, o triquiñuelas de jueces corruptos; todo error se paga.</p><p>La tripulación que me recibe, está asustada. Yo soy el extraño. Provengo de la ciudad contaminada. Ellos ya tienen 10 días navegando, y nadie ha tosido. Sospechan del piloto y dudan. Pero también hay una sonrisa, pues el piloto significa que pronto estarán lejos de la bahía. Detrás de mi suben 19 hombres, todos apretados en una lancha. Algunos contienen la respiración, para evitar el aliento del vecino. Son los pasacables, héroes anónimos que arriesgan su vida diariamente al estar concentrados en sus estaciones. Trabajan con sogas, acero, bajo el sol y la lluvia, pagando en ocasiones con la vida por una maniobra mal hecha. No se quejan, solo miran desconfiados a su alrededor.</p><p>Tienen miedo, pero en un mundo de hombres, el miedo no es aceptable. Las bromas corren como la lluvia, las risas son escasas.</p><p>Esa escena se repite a diario en nuestro Panamá. Actuamos en medio de la incertidumbre. No tenemos el valor de separar las emociones primarias, de las reales. En nuestra ignorancia, preferimos decir tonterías a guardar silencio. Preferimos ir a una reunión del partido, o a una iglesia sin calcular los peligros que existen al quebrar la cuarentena.</p><p>Reconforta ver a un Canal trabajando como una máquina aceitada y perfecta. Una máquina donde miles de seres humanos trabajan sin cesar y exponen sus vidas diariamente. El tráfico no se detiene, ni se detendrá; el mundo depende de esto. Es un honor para mí, y creo que para todo canalero, saber que no importa lo que nos suceda, incluso si enfermamos o morimos, estamos cumpliendo con nuestro deber. Este sacrificio lo hacemos esperanzados de que el resto de Panamá también cumpla con su cuota de sacrificio. Tu cuota es menos riesgosa: ¡quedarte en tu casa!</p><p><i>El autor es práctico del Canal de Panamá</i></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/urwfpn5A-S5sZFpoQn8V_gdZN50=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/IGLG6GOSSVFFRGCCBTNUVK6PT4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Reconforta ver a un Canal trabajando como una máquina aceitada y perfecta. Una máquina donde miles de seres humanos trabajan sin cesar y exponen sus vidas diariamente. GABRIEL RODRÍGUEZ.]]></media:description></media:content></item><item><title>Por un verdadero cambio</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/verdadero-cambio_0_3029697160.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/verdadero-cambio_0_3029697160.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | opinion@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sun, 26 Jan 2020 17:43:48 +0000</pubDate><description>El propósito del poder es casi siempre igual, según lo plantea Freud en los conceptos ego débil y ego fuerte, el primero carente de pasión y subordinado y el segundo siempre presto a imponerse. La variante genética no ha tenido ninguna transmutación y creo que se ha arraigado igual que un apéndice a través de los siglos en nuestro subconsciente animal. Durante miles de años, el poder ha sido la “hormona” que ha movido al mundo; ha sido y es más fuerte que el sexo y el rock and roll.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>El propósito del poder es casi siempre igual, según lo plantea Freud en los conceptos ego débil y ego fuerte, el primero carente de pasión y subordinado y el segundo siempre presto a imponerse. La variante genética no ha tenido ninguna transmutación y creo que se ha arraigado igual que un apéndice a través de los siglos en nuestro subconsciente animal. Durante miles de años, el poder ha sido la “hormona” que ha movido al mundo; ha sido y es más fuerte que el sexo y el rock and roll.</p><p>Contrario a lo que la mayoría de la clase pensante y espiritual intuye y predica, no es el amor ni el conocimiento lo que mueve al mundo, sino el poder. Mientras el pueblo se muere por el pan y el circo, el poder se muere por controlar al panadero, al dueño del circo y, lógicamente, a las emociones de la plebe que mira el espectáculo. Partiendo de estos conocimientos del poder, deberíamos aceptar que la lucha a muerte entre los participantes de este infinito torneo hormonal es tan común como la lechuga… o Santa Claus.</p><p>¡Quien ostenta el poder lo usa! ¡Quien tiene una onza quiere una tonelada! Dios, Satanás, un cura, mi madre, tu padre, y hasta un bebé, todos aprietan las tuercas para ejercer más poder cuando quieren, cuando deben, cuando pueden. No es el poder lo que me molesta de algunos líderes de mi partido, sino lo infantil que somos en no darnos cuenta de que el constante uso de la fuerza aburre y no funciona en periodos largos.</p><p>A la luz de las encuestas, Cambio Democrático tiene un importante caudal para aspirar a esa cuota extra: 65% de apoyo es más que suficiente para sentirse seguros. Pero esa confianza puede ser nuestra mayor debilidad; creo que cometer los mismos errores de ayer es una tontería que se pagará muy cariñosamente en un futuro cercano.</p><p>El poder que una vez ostentó el PRD lo perdió por su falta de integridad, por su falta de visión política, de pensar que solo queremos ser torrijistas, ñángaras y corruptos sin neuronas. Tengo una buena noticia, este pueblo ya no es PRD. Hoy día lloran por la falta de poder, y acusan con lágrimas que el excesivo ejercicio del poder por Cambio Democrático lo conducirá a su destrucción. ¡Qué gran inteligencia que han detectado en sus adversarios! ¡Qué nivel tan majestuoso del sentido de la deducción! El poder no puede mantenerse eternamente; se desgasta y se esfuma como las lágrimas en tiempos de cólera. Creo que todavía el PRD no lo entiende y no creo que lo entenderá jamás. El poder es momentáneo. El eterno cambio es la única constante universal. La disciplina es para todos, no solo para los perredistas, sino para los arnulfistas, y debe aplicarse especialmente a los pícaros de nuestro partido. Tanto aliados como miembros tienen que dar el ejemplo. Me pregunto, ¿por qué ningún arnulfista ha sido juzgado por corrupto? Ninguna organización, familia o imperio corrupto sobrevive un constante ataque por faltar a la moral y a la ley. Debemos luchar diariamente por metas superiores. Impulsar la educación, pues esta es requisito sine qua non para alcanzar el desarrollo integral. Pero ello debe ir acompañado por el impulso de los valores éticos, tanto en el discurso como en la praxis. El sufrir cotidiano, un poco de felicidad, eso es el pueblo, ese soy yo, ese es el objetivo.</p><p>Lo vulgar y anodino de diputados, alcaldes y jueces, buscando, oliendo, lamiendo y cepillando por tener acceso al poder. Esa estrechez de mente aburre… indigna. Creo que Cambio Democrático puede llegar a ser un faro, no solo para Panamá sino para toda América Latina si ejerce el poder y retoma los valores superiores. Si entendemos y abrazamos aquello que nos puede dar la vida o la muerte… el uso adecuado del poder.</p><p>Todos pensamos en Panamá que los arnulfistas eran los de verdad. ¡Qué fraude resultaron como gobierno! Tiemblo en solo pensar que regresarán.</p><p>La libertad casi siempre muere entre aplausos o entre lágrimas. Como toda idea, la libertad es solo una idea, igual que la democracia, lo real es el poder. Creo que la libertad y la democracia son espejismos terciarios del poder. Creo también que los locos somos más. No solamente por tener una idea de lo que deseamos que sea nuestra patria, sino porque pensamos que hay algo más allá, algo más grande que el pan y el circo; algo que toca lo divino: la esperanza de ser mejores seres humanos y entender que el poder supremo solo lo tienen los gusanos. Y que el destino final es volver a la tierra. Eso es realpolitik. Por ello propongo que examinemos con honestidad patriótica las ventajas de una constituyente, que nos una como nación, sin parches a la Constitución… una quimera del poder compartido.</p>]]></content:encoded></item><item><title>Los médicos ya no lloran: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/medicos-lloran-Efrain-Hallax_0_3065693532.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/medicos-lloran-Efrain-Hallax_0_3065693532.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | opinion@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sun, 26 Jan 2020 13:14:21 +0000</pubDate><description>El Seguro Social cobra cuota a sus afiliados, pero prácticamente no funciona. He sido timado toda mi vida por medicinas que no existen y engañado con descuentos que prometen servicios de salud de calidad y una vejez digna, cuando esto no es más que una vulgar estafa. El Seguro Social es un fraude made in Panama, y siempre lo ha sido.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>El Seguro Social cobra cuota a sus afiliados, pero prácticamente no funciona. He sido timado toda mi vida por medicinas que no existen y engañado con descuentos que prometen servicios de salud de calidad y una vejez digna, cuando esto no es más que una vulgar estafa. El Seguro Social es un fraude made in Panama, y siempre lo ha sido.</p><p>Lo que ocasiona un mayor trauma es la falta de empatía de la clase médica hacia los pacientes. No existe, salvo muy contadas y honrosas excepciones, compasión con los enfermos que buscan atención a sus dolencias físicas y emocionales. El no me importa del médico, emulado por enfermeras y auxiliares, es la regla; el abuso es el producto de un sistema que produce médicos que violan a diario el juramento hipocrático, que los compromete a dar prioridad a “la salud y la vida del enfermo”.</p><p>Cuando llega graduado de especialista, indistintamente de que tenga 16 años de estudios y práctica en su especialidad, un médico tiene que hacer dos años de internado; realmente pasan dos años de campo de concentración médica.</p><p>La Ley del 30 de abril de 2003 regula la práctica de la medicina interna y la residencia, asignando un máximo de 29 horas (continuas). Esta ley en sí es un abuso, pero es mejor que la práctica de la ley de 36 horas y más que le aplican a los nuevos especialistas. La ley aplicada actualmente para subyugar a los nuevos internos data de 1970. El infierno y la deshumanización del médico promedio comienza durante su entrenamiento: 100 pacientes mínimos al día. Responsabilidades fuera de su especialización, al pretender que funcionen bajo un sistema arcaico que data de hace 41 años.</p><p>La creación de una nueva clase médica sin sensibilidad humana es algo que he visto en todos los países del tercer mundo. La calidad deja de importar; los ingresos, los números, es lo que cuenta. Contrario a los hospitales del primer mundo en los que se aplica “cordialidad con el paciente, la calidad de la atención es una asignatura tan vital como la salud del enfermo; un “buenos días”, una sonrisa, un poco de amor…</p><p>A la deficiencia anotada se suma el hecho de que no tenemos suficientes especialistas, ya que en los países del primer mundo les ofrecen mejor paga y mejores condiciones. Frente a este señuelo, nuestros especialistas (los que pueden) no se van… escapan. La prueba de esto es que la lista de especialistas que necesitamos es interminable y no hay indicios de que esto cambie para mejor.</p><p>Actualmente, la política es contratar especialistas extranjeros; médicos que llenen el vacío de los locales. El experimento ya cuenta con 16 especialistas que han venido a Panamá y laboran en Santiago. Afortunadamente para ellos, el gobierno no los obliga a hacer su internado a la panameña. A ellos se les exime del campo de concentración y se les pone a trabajar en su especialidad apenas llegan.</p><p>La pregunta entonces es, ¿por qué ellos sí y nuestros muchachos no? Lo ideal, y sensato, sería reclutar a nuestros especialistas cuando llegan y asignarlos a trabajar en sus respectivas especializaciones, en lugar de mandarlos al laberinto para que jueguen a ser mensajeros, colocadores de sonda, extractores de sangre, etc. Esta anomalía nos lleva a ver a psiquiatras poniendo termómetros y a cardiólogos atendiendo partos. ¡Hey! pónganse modernos o perezcan.</p><p>La fuga de cerebros es obvia; se escapan del campo de concentración y se van a trabajar a otro país. Aquellos que regresan especializados a ejercer su profesión tienen que someterse al sistema; a disfrazarse, a pesar de ser médicos también, para distinguirlos con su vestido de blanco, todo de blanco, un uniforme que los hace ser los últimos en un escalafón que no tiene misericordia con ellos, ni con su profesionalismo, ni con su alma.</p><p>Pienso que aquí comienza el problema que inspira este artículo, pues todos estos jóvenes abusados hoy, se convertirán en abusadores mañana. A todos, o para ser justo, casi todos dejarán –en un determinado momento– de importarles las vidas que juraron proteger y sucumbirán ante el sistema de números y cuotas.</p><p>Panamá necesita, desesperadamente, especialistas comprometidos con el juramento hipocrático. Pienso que los burócratas que rigen nuestro sistema de salud pública, que no quieren ir al interior, pero que tampoco permiten que el sistema cambie, deberían renunciar e irse a ejercer donde siempre lo han hecho: en sus clínicas privadas. Así dejarían a otros profesionales más humanistas reestructurar los servicios de salud pública. Un poco de amor y una sonrisa para un paciente nunca están de más; desgraciadamente nuestros médicos de hoy día ya no lloran.</p>]]></content:encoded></item><item><title>Los médicos ya no ríen</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/medicos-rien_0_3094190760.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/medicos-rien_0_3094190760.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | opinion@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sun, 26 Jan 2020 11:49:03 +0000</pubDate><description>Mi artículo publicado en este diario el 12 de marzo de 2011 (Los médicos ya no lloran) causó tantas reacciones de profesionales de la salud y lectores en general, que he considerado necesario hacer unas acotaciones que recogen inquietudes de unos y otros que comparto.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Mi artículo publicado en este diario el 12 de marzo de 2011 (Los médicos ya no lloran) causó tantas reacciones de profesionales de la salud y lectores en general, que he considerado necesario hacer unas acotaciones que recogen inquietudes de unos y otros que comparto.</p><p>Modales con los enfermos (Bedside manners) es la asignatura en la medicina moderna que define la conducta como el médico debe interactuar con sus pacientes. Buena atención al paciente es la actitud en todo centro de salud del primer mundo. Puede ser privado y no proporcionarlo, como ocurre en la sala de urgencia de un costoso hospital localizado en la Vía España, famoso por tratar con desdén a los pacientes que acuden allí.</p><p>La humanitaria atención al paciente no debe ser una opción; debe ser la conducta a seguir por todos los profesionales de la salud. No debe eximirlos de esta responsabilidad supuesto exceso de trabajo, mala remuneración, malos tratos de los superiores, falta de insumos, etc. Lamentablemente, con demasiada frecuencia a causa de las deficiencias señaladas, el médico se desconecta emocionalmente, olvidándose de que para sanar a un paciente debe darle un poco de amor. Todo sin amor muere.</p><p>En “Los médicos ya no lloran” menciono tangencialmente el fraude que, a mi juicio, ha sido el Seguro Social. Esta opinión es rechazada por algunos médicos. Desde mi perspectiva, el fraude consiste en que un porcentaje importante de la clase media trabajadora que puede costearse ese lujo, jamás utiliza el Seguro Social. Prefiere pagar un centro de salud privado y termina pagando al Estado un servicio que no recibe.</p><p>Tampoco es porque la clase mejor remunerada paga por una jubilación del primer mundo y recibe dos pepitas de marañón a cambio de 30 años de cuotas altísimas, robándole en la vejez su dignidad pagada en demasía. El fraude tampoco es por la clase obrera (la mayoría) que obtiene beneficios extraordinarios sin pagar por ellos. Tampoco se aplica a las nuevas generaciones que están subvencionando un fraude Ponzi. Lo triste de esta estafa es que pareciera no importarnos. Mientras tanto, rézale a San Filemón Eustaquio para ver si el milagro llega mañana.</p><p>El fraude mayor, el sanctum sanctrum de la estupidez, es la cobardía de querer pensar que el sistema panameño funciona y seguirá funcionando en el futuro. Los números comprueban matemáticamente mis palabras. Entre peor funciona el sistema estatal, más ingresos tendrá el privado. La defensa de esta chabacanería es la virtud del mediocre. En el universo existe una regla incuestionable: todo tiende a cambiar, a regenerarse o destruirse. No aquí. Meses y meses para obtener una cita. La excusa: “no hay especialistas”. Lo siento no hay citas. Es la maldita “burrocracia”.</p><p>La escasez de especialistas panameños se debe, entre otras razones, a que a los graduados con experiencia en hospitales extranjeros los obligan a pasar dos años de internado o “infernado”, como se le conoce. Desgraciadamente, estos médicos no son reconocidos como especialistas en su propia patria. Necesitamos especialistas, pero no aceptamos a los nacionales. La actitud de desperdiciar a un solo cerebro panameño en Panamá es una aberración.</p><p>El colmo de la locura es que si son especialistas extranjeros los aceptamos, y les damos besitos para que vengan. Los extranjeros no tienen que hacer el “infernado”. ¡Wao!</p><p>Tenemos una escasez de cientos de médicos especialistas en Panamá. Pero nos negamos a darle la bienvenida a nuestros especialistas. ¿Por qué? Todos sabemos la razón. Antes el especialista era como lo describiese gráficamente el doctor Joaquín Perurena: Antiguamente, un doctor colocaba el tornillo, y el mismo médico giraba el destornillador y luego, con una sonrisa hacia su paciente, se aseguraba de haberlo hecho bien. Hoy día hasta el sudor hay que secárselos.</p><p>La remembranza nos hace recordar una imagen sagrada del médico. La historia nos ilustra las discrepancias del médico luchando por siglos contra creencias religiosas que desafían la ciencia. Médicos siempre exponiendo sus vidas por la humanidad. El médico no debe ser inhumano y vulgar; nuestra psiquis no lo acepta. Al referirse a mi artículo anterior, una doctora me escribió: “lo siento, de tanto llorar mis lágrimas se han secado”. La entiendo. Me pregunto entonces, ¿por qué no ríen? No pierdan la fe.</p>]]></content:encoded></item><item><title>La madre de todos los miedos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/madre-miedos_0_2805469564.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/madre-miedos_0_2805469564.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | opinion@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sun, 26 Jan 2020 00:46:35 +0000</pubDate><description>El miedo entumece, te hace sangrar y ladra. Algunas veces también te puede salvar la vida. Descubrir la diferencia es un arte que te toma toda una existencia.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>El miedo entumece, te hace sangrar y ladra. Algunas veces también te puede salvar la vida. Descubrir la diferencia es un arte que te toma toda una existencia.</p><p>Si crees que tu peor miedo es perder un hijo, todo tu dinero o tu amor, te pido te detengas y mires dentro de tu universo interior, hurgando profundo hasta dar con nuestro “cuco” personal.</p><p>Perder el alma, irse al infierno, no ir al paraíso, estar excomulgado, etc. son los miedos más comunes de la psiquis del homo religiosus. Igual que un témpano de hielo, el homo religiosus ve un tempano de hielo solo en lo superficial, y por ende su verdad solo en lo que aflora del agua.</p><p>La madre de todos los miedos, para la mayoría religiosa, es nuestro miedo a morir. Nuestro terror a desaparecer sin pertenecer a nada ni a nadie. La existencia del vacío después de la muerte...</p><p>Hablar demasiado o criticar a la Iglesia se castiga quitándote tu entrada al cielo. La inquisición y la tortura no son cosas del pasado. Lo seguimos recibiendo hoy de parte de nuestra sociedad religiosa y del clero en general, bajo sublimes amenazas en relación directa a nuestras objeciones para con la Santa Iglesia. ¡Shhhhhhhhhh! Callado…..</p><p>Acabo de leer la patética carta escrita por Andrés Carrascosa Coso, nuncio apostólico en Panamá. Primero que todo, no son 300 sacerdotes acusados de abusos sexuales en nueve años Sr. Carrascosa Coso. Los 300 son la punta del iceberg.</p><p>En su escrito usted afirma que los “expertos” indican que la pederastia y los otros abusos sexuales son independientes del celibato, (quiénes son estos expertos?). El universo y yo estamos en desacuerdo con usted y con esos expertos.</p><p>La Iglesia que usted defiende en su artículo por parte de monseñor Mueller percibe “sentirse acosada”. Créame que aquí los acosados son los niños abusados sexualmente y ante esa cruel realidad no hay lugar a justificación subliminal alguna como la que ha tratado de comunicar en su reciente escrito.</p><p>Me altera saber del miedo de la Iglesia católica a que sus “hijos pierdan su miedo”, ese temor propio y ajeno que metódica y sistemáticamente nos vienen inculcando por siglos.</p><p>¿Porqué este miedo a la libertad? Me pregunto. Créame que el prohibirle a los curas el matrimonio y el permiso para poder amar y ser amados es una porción directa y porcentualmente altísima del problema de abusos sexuales y pederastia existentes.</p><p>El iceberg es profundo y duro, la verdad débil como la carne.</p><p>Confíe usted también en que casi todos los curas han buscado y seguirán buscando el amor aquí en la tierra. Apóstoles, curas y santos casi todos, han amado aquí en la tierra a una mujer. Esa es la gran verdad de la vida. Todo el resto es una burda película, inventada por la ambición de un control desmedido.</p><p>El mundo entero está en un despertar, en un amanecer que si es aceptado con valentía por parte de la Iglesia, podrá conducirnos a una nueva época. Mantener esta actitud de cobardía y miedo, llevará a la Iglesia católica a su propia destrucción. Perdonar como propone el Papa y luego encubrir disimuladamente esta locura no es una solución aceptable.</p><p>Nadie está libre de pecados para tirar la primera piedra; nos lo recuerda el Papa. Esta vez no dejaré que este versículo utilizado por Jesús con otro propósito, sea utilizado de una forma tan engañosa. Particularmente no me molestaría ver preso a todo culpable de abusar de un niño, ya sea cura o bombero. Las estadísticas (no de la Iglesia) indican que casi siempre estos reinciden en su acción criminal. Y aunque camine en valles de sombras de muerte no le temeré al mal, ya que Jehová, mi Dios, estará conmigo.</p>]]></content:encoded></item><item><title>¿A quién le interesa el trabajo infantil?</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/interesa-trabajo-infantil_0_2871462944.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/interesa-trabajo-infantil_0_2871462944.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | opinion@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 25 Jan 2020 21:57:05 +0000</pubDate><description>Muy pocas culturas escaparon de la aterradora práctica de la esclavitud. Los niños utilizados como trabajadores no eran la excepción, sino la regla. La humanidad no se multiplicó solo por mandato divino; lo hizo por razones comerciales.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Muy pocas culturas escaparon de la aterradora práctica de la esclavitud. Los niños utilizados como trabajadores no eran la excepción, sino la regla. La humanidad no se multiplicó solo por mandato divino; lo hizo por razones comerciales.</p><p>Con el arribo de la revolución industrial, las reglas contra el trabajo infantil afloraron en la conciencia humana, desarrollándose a partir de entonces un movimiento más noble de nuestra civilización. En el proceso, el niño vio y disfrutó mejores oportunidades. ¡La sociedad se humaniza una pulgada, y nace la sociedad protectora de animales pequeños!</p><p>Últimamente tenemos una campaña contra el trabajo infantil en Panamá. ¿Qué buscamos con esas campañas? ¿Realmente atacamos el problema? Los niños trabajando sin ir a la maravillosa escuela… el show del día, el Oscar de las primeras damas, y luego la nada, el vacío.</p><p>La fiebre es el trabajo infantil. La enfermedad contagiosa es el exceso de niños inmersos en la pobreza, sin futuro. Nuestras familias están intelectualmente enfermas, y se niegan a tomar las medidas para frenar este cáncer que nos carcome socialmente. La mayoría de los jefes de hogar (la mayoría mujeres) decidió que sus hijos no tendrán educación sexual en las escuelas.</p><p>Faltos de neuronas, por no llamarlos ignorantes, prefieren ver a sus hijas embarazadas a los 12 años por falta de educación sexual, en vez de hablarles claro: “Ponte un condón hasta en las orejas, hijo mío”. “Tómate una pastilla”. “Esto es un óvulo, aquello un espermatozoide...”. Nuestro primer problema es la educación sexual, fuente fundamental del problema social que inspira esta nota. Ella es casi inexistente, y cuando ocurre se inclina a la morbosidad. ¡La cultura de la incultura!</p><p>Casa Esperanza, el Hogar Malambo, la Fundación Pro Niños de Darién, Pro niños de Capira, La Chorrera y Chorrillo, etc., serán las únicas instituciones y comunidades que crecerán, aparte de los impuestos el próximo mes. Sin educación sexual, los niños florecen como el berro en Boquete… silvestre y en cada esquina. Ni el fútbol detiene el sexo en la juventud. Son unos verracos. Son jóvenes y la sexualidad corre por sus venas.</p><p>Estrechamente vinculada a la falta de educación sexual está la Iglesia. Ella debería serle más fiel al futuro del niño que a sus dogmas de 2 mil años, donde el condón y las pastillas anticonceptivas son inventos del demonio. En el otro extremo se hallan quienes promulgan que si un hombre y una mujer no han pasado un curso de educación sexual, no tienen trabajo, y amor para crear un bebé, no pueden procrear: no baby posible, niet, no baby, nine, niente bebushken. No debemos confundir que sexo y niños son dos cosas diferentes; pero sin educación sexual, son muy similares. Prohibir el sexo no es la solución.</p><p>El tercer problema involucra al Estado y a la sociedad no pensante; ambos se hacen los locos (no confundir locura, con partido político alguno) cuando se menciona la educación sexual. El Ministerio de Salud no puede operar a una mujer para que deje de tener hijos ni tampoco le interesa, aunque esta haya tenido 15 vástagos y su matriz cansada ruegue por ser operada, si no tiene 35 años de edad. La respuesta es no. No veo a ninguna asociación de distinguidas damas de aquellas que reparten canastillas en los hospitales, libro y ortiga en mano, enseñándole a la orgullosa homenajeada cómo dejar de traer más niños al mundo… “Sonrían para el periódico, por favor”. Hipocresía, ignorancia, o ambas cosas (confieso que estoy confundido).</p><p>La mujer sin educación sexual, pare, y sigue pariendo, mientras que nosotros leemos en los medios que tenemos que detener el trabajo infantil, ¿Cómo se detiene una epidemia?</p><p>Reconozco que hay panameños con el deseo de ayudar a estos niños, pero sugiero que dejen a los “esclavos” tranquilos y enfoquen sus esfuerzos en la raíz del problema. Niños quebrándose la espalda, niños pidiendo limosna y mendigando en los semáforos, prostituyéndose, siendo abusados. Déjenlos tranquilos. Total, si a sus padres no les importa, si la Iglesia lo promueve, si los partidos políticos necesitan más clientela, y tú y yo no hacemos nada para educarlos, ¿para qué preocuparnos? ¡Al trabajo infantil dile sí! y sigamos poblando la Tierra. ¡Sonrían por favor!</p>]]></content:encoded></item><item><title>Por un cambio democrático</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/cambio-democratico_0_2902209911.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/cambio-democratico_0_2902209911.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | opinion@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 25 Jan 2020 20:44:05 +0000</pubDate><description>A veces prefiero soñar o dormir que vivir. Casi nunca he acertado en lo que pienso, mucho menos en cuanto a la política. Y las pocas veces en que he acertado, he estado más descaminado que en el desacierto. Siempre he estado desfasado con el dios tiempo. Normalmente mi mente deambula lejos de mi cuerpo, y mi alma cobarde se oculta cuando debiese luchar.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>A veces prefiero soñar o dormir que vivir. Casi nunca he acertado en lo que pienso, mucho menos en cuanto a la política. Y las pocas veces en que he acertado, he estado más descaminado que en el desacierto. Siempre he estado desfasado con el dios tiempo. Normalmente mi mente deambula lejos de mi cuerpo, y mi alma cobarde se oculta cuando debiese luchar.</p><p>Cuando fui a estudiar a los 17 años a Chile, llegué al aeropuerto de Santiago con una camiseta del Che Guevara. Chile estaba al borde de una guerra civil entre la derecha militar y la izquierda que clamaba por cambios radicales en el gobierno. Mi llegada y mi estadía el primer año en la academia naval (cuna del ejército) fueron una tortura, no por la parte física sino por tener que aprender que la derecha política también tiene hígado y llora.</p><p>Tratar de entender que toda mi revolución socialista pertenecía a un mundo jurásico, un lugar que no existía en ese momento de espacio-tiempo, fue como tratar de entender el origen del cosmos. Siempre equivocado en mis posturas políticas, constantemente buscando una salida fácil a lo que mi mente ansiaba con desesperación y congoja: el triunfo del hombre contra el hambre. Para lograrlo, las guerras eran válidas, la violencia un método para superar la pobreza; los gritos, el amor, todas coartadas para cambiar el mundo. Nada dio resultado. Como si mis anhelos jamás existieran, solo la vacuosidad de lo soñado ha sido una constante en este valle de lágrimas.</p><p>El capitalismo salvaje, mi valle del dolor; Cuba, la espina de mi estupidez; la derecha, mi goma moral, el comunismo mi vergüenza intelectual. Me he equivocado siempre en todo. Mi idealismo y la realidad jamás han podido enamorarse y rebasar el profundo abismo que los separa. Me equivoqué con el electorado cuando, después de tanta lucha contra los militares, Pérez Balladares fue electo presidente de Panamá. Después de aquello, jamás pensé que algún panameño votaría por el PRD; en mis tripas sentía la inminente y maravillosa victoria contra el representante de los tiranos. Volví a equivocarme. El resto es historia.</p><p>Con el panameñismo estuve más que errado; fue como descubrir que tu amada inmortal siempre trabajó en un burdel de baja categoría, y que todo fue una vergonzosa mentira. Mis héroes eran bellacos escondidos. Lloraban dignidad, y resultaron una estafa imperdonable. Me inscribí en Cambio Democrático cuando este comenzó, no ahora cuando cualquier aprovechador quiere abrazarlo. Un cambio democrático. Esa fue la mercancía; yo la compré. Repito compré un cambio democrático, no compré a los arnulfistas (aunque entiendo el porqué deben de estar en el partido); no compré a los tránsfugas (y también los entiendo).</p><p>El ajedrez político tiene un precio que debe ser pagado. La realidad duele. Minería a cielo abierto, daños irreparables a nuestro ecosistema, ganancias para transnacionales destruyendo aquello que es sagrado: el agua, el bosque, los sueños. Aquí comienzo a dudar; si mi partido es otro grupo dedicado al engaño, como lo fueron el mireyismo y el PRD, o si juntos tendremos el valor de gritarle al mundo que queremos un partido decente, un partido donde el honor sea el pegamento que nos une.</p><p>Respetar la democracia y proteger nuestro entorno son más que palabras hermosas. No más ladrones de cuello blanco que pertenezcan a Cambio Democrático haciendo cuanto chanchullo se les ocurra para enriquecerse, y luego defenderlos vergonzosamente, porque “son miembros del colectivo”. Suspiro porque seamos diferentes; tenemos que ser un verdadero cambio democrático.</p><p>Voté por primera vez en mi vida porque creí en un cambio. Como miembro de este partido pido e invito, humildemente, a nuestros líderes que no defraudemos al Panamá decente; a que no usurpemos la energía democrática que aún le queda a la inteligencia local, y no hagamos otro gobierno igual al del PRD o al del arnulfismo mireyista.</p><p>El daño mayoritario no es que destruyamos el medio ambiente, y que permitamos que nuestros compañeros roben impunemente, sino que la democracia -como la sospechamos en algún sueño de verano- nunca volverá a ser encontrada en Panamá. Jamás. Tantas veces he querido acariciar y besar la armonía de la decencia, palpar la dulzura de la democracia, no equivocarme más… como si fuese posible, me grita el viento. No me importa; los locos seguimos soñando y sé que no estoy solo, estoy seguro de que somos más.</p>]]></content:encoded></item><item><title>Campos de concentración panameños</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/Campos-concentracion-panamenos_0_2960704014.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/Campos-concentracion-panamenos_0_2960704014.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | opinion@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 25 Jan 2020 18:08:35 +0000</pubDate><description>“Todo es asunto de percepción. Las horas se deslizan con la parsimonia de un antiguo ritual, o con la velocidad de un cometa. Mientras pasan las cosas, nos pasan. La subjetividad nos impide deslindar un matiz de otro; seduce nuestros sentidos, los transforma; nos induce a la tergiversación. Sin embargo, creemos siempre dominar la verdad, ser incapaces de equivocarnos. Así somos, pero seguimos en la misma”. De esta manera nos habla Enrique Jaramillo Levi en su maravilloso libro de poesías, Mirada interior.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>“Todo es asunto de percepción. Las horas se deslizan con la parsimonia de un antiguo ritual, o con la velocidad de un cometa. Mientras pasan las cosas, nos pasan. La subjetividad nos impide deslindar un matiz de otro; seduce nuestros sentidos, los transforma; nos induce a la tergiversación. Sin embargo, creemos siempre dominar la verdad, ser incapaces de equivocarnos. Así somos, pero seguimos en la misma”. De esta manera nos habla Enrique Jaramillo Levi en su maravilloso libro de poesías, Mirada interior.</p><p>Después de ver la obra Bent en el teatro La Quadra, dirigida por Edwin Cedeño, no pude evitar sentir que algo se había descompuesto en mi páncreas. La trama gira en torno a un campo de exterminio nazi en donde cada grupo “indeseable” tenía un logo en su solapa: los judíos la estrella de David, los homosexuales un triángulo, los drogadictos un círculo, etc. Símbolos inspirados por el olor de sus lágrimas.</p><p>El desenlace de la trama nos muestra a un homosexual oculto, arrepentido de su cobardía después del asesinato de su amante, quien prefirió la muerte llevando en la frente el símbolo de homosexual, a morir portando una estrella de David.</p><p>Todo es asunto de percepción, dice Jaramillo Levi. Desgraciadamente la percepción honrada y noble esquiva la realidad en el ser humano de la misma manera que las burbujas del río evitan ser capturadas por mis manos. Estamos todos tan metidos en el clóset que ni siquiera mi computadora tiene una corrección para la palabra “prostitución”; entonces, de acuerdo con mi ordenador, la prostitución no existe.</p><p>En Panamá nadie fuma mariguana. ¡Sssht! No hablemos de drogas, silencio. La guerra contra las drogas está perdida, siempre lo ha estado. Helicópteros y ametralladoras no harán un cambio respecto al uso de drogas en los pueblos del mundo. Debemos despertar algún día y oler cómo los latidos de nuestro corazón no armonizan con lo que vemos. Hoy es un buen día para ello.</p><p>El campo nazi para etiquetar y eliminar todos los problemas todavía funciona en Panamá. Olvidándonos que la represión sin educación no funciona. El primer paso es tener el valor de ver lo que está ocurriendo en nuestra sociedad. De otra suerte, no podremos dar este primer paso. Entonces los enfermos somos nosotros.</p><p>El 98% de los accidentes automovilísticos ocurre por causa del alcohol. Pero, desgraciadamente, seguimos promocionando su consumo en los medios de comunicación y en afiches en la calle. ¿Ceguera o hipocresía colectiva?</p><p>Si nos quitamos la venda que nos cubre las neuronas, comenzaríamos a sospechar que en las cárceles existen montones de drogas. Más allá de la sospecha, en la cárcel existe, efectivamente, un mercado gigantesco de drogas. La única diferencia es que si ya estás en la cárcel, puedes consumirla libremente. Entonces, ¿para qué mandamos a un drogadicto a la cárcel? ¿cuál es el propósito del campo de concentración? ¿cuál es la razón de colocarle una etiqueta a un consumidor y mandarlo al peor infierno que existe en Panamá? Salgamos del clóset y hablemos; vamos a conversar.</p><p>La moneda tiene dos caras: quien la vende y quien la consume. Ni el vendedor desaparecerá, ni el comprador va a emigrar. Las cárceles continuarán creciendo y el negocio en el campo de concentración aumentará con su etiquetado… “drogadicto”.</p><p>Estoy seguro de que cuando salga de la cárcel este joven no habrá sido transformado por nuestro “maravilloso” sistema de rehabilitación carcelaria.</p><p>En casi todas las capitales del primer mundo al adicto o aspirante a serlo se le llama consumidor y al que la vende traficante. Inclusive en algunos países “desarrollados” existen impuestos estatales, y cafeterías con espacio asignado para quienes deseen fumar yerba. La cárcel es un anatema para un consumidor. Mandar a un joven a la cárcel por consumidor es inmoral y estúpido; es suicidarnos colectivamente. Entras drogadicto y sales drogadicto con maestría de criminal. ¡Enfrentemos la música!</p><p>El 2 de noviembre próximo en el estado de California los americanos votarán si despenalizan o no el consumo de la marihuana. El resultado es de mucha importancia política para la derecha republicana. Pero la realidad es otra; actualmente ya es legal a través de clínicas. Los gringos son muy parecidos a los panameños: ambos somos campeones en el arte de la ceguera. Ambos virtuosos en las ciencias del negocio.</p><p>Recordemos de nuevo a Jaramillo Levi: “Ser incapaces de equivocarnos. Así somos. Pero seguimos en la misma”.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El suave olor a cacao verde</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/suave-olor-cacao-verde_0_2408759466.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/suave-olor-cacao-verde_0_2408759466.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | opinion@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 23 Jan 2020 17:56:08 +0000</pubDate><description>La Comisión Nacional para la Prevención de los Delitos de Explotación Sexual (Conapredes) acaba de lanzar una nueva campaña para sembrar la cultura de “cero tolerancia” hacia los delitos de explotación sexual con menores de edad. “Pagar por tener relaciones sexuales con una menor te condena a la cárcel” es el lema de Conapredes.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>La Comisión Nacional para la Prevención de los Delitos de Explotación Sexual (Conapredes) acaba de lanzar una nueva campaña para sembrar la cultura de “cero tolerancia” hacia los delitos de explotación sexual con menores de edad. “Pagar por tener relaciones sexuales con una menor te condena a la cárcel” es el lema de Conapredes.</p><p>Esta comisión, presidida por la procuradora de la Nación, Ana Matilde Gómez, se creó luego de constatar, mediante estudios y censos, que nuestra sociedad percibe esta vergonzosa conducta como “normal”. Ojalá esta campaña logre unir fuerzas contra la ignorancia habitual.</p><p>Debido a la reacción casi siempre negativa ante cualquier cambio en el statu quo, Conapredes y el Estado mismo deben mirar el problema de frente, con valentía titánica y tozudez espartana. Hace falta mucho para que maduremos en el tema del abuso sexual y tengamos la entereza de decir las cosas como son. La realidad, sin tapujos e hipocresía, es diferente en la calle y es inconmensurable detrás de las palmeras.</p><p>El problema del abuso de menores no está aislado de todo el espectro del sexo, así que para combatirlo es preciso hacerlo de manera integral. Pero si en nuestro país, una iniciativa estupenda como el proyecto de ley sobre salud sexual y reproductiva se topa con barreras inmensas y reacciones airadas por parte dediputados como Vladimir Herrera (“¡Esta ley es impulsada por homosexuales!”) o miembros del clero, como el mismísimo arzobispo (“¡Se atacan las bases sólidas de la familia!”), la cosa está dura.</p><p>Si tomas un taxi buscando trabajadoras sexuales y “pecadores” masculinos los encontrarás en el Mercado Público, Río Abajo, Carrasquilla, San Francisco y El Cangrejo, pasando por Elite y 100 salas de masajes, todos con permisos del gobierno. Después de esta gira, digna de cualquier Ámsterdam, llegas a la conclusión de que en Panamá la prostitución también es legal. Resulta que no. A pesar de que los prostíbulos reciben el visto bueno de las autoridades y de que las trabajadoras del sexo tienen el deber y el derecho a exámenes médicos frecuentes, no es legal. De hecho, el Parlamento Latinoamericano tratará de que legalicemos la prostitución para así garantizar una remuneración decente a todas ellas y su derecho a jubilarse. Otra iniciativa que se topará con la misma mala suerte.</p><p>En un país que tiene mil prostíbulos ¿tiene sentido que la Iglesia, los reaccionarios y los hipócritas sigan engañándonos y rasgándose las vestiduras en nombre de la decencia familiar o de San Filemón el Tuerto y dictando las normas? ¿No ves que esa postura es la culpable de miles de niños sin padre y miles de muertes por abortos clandestinos, sida, abuso y otros horrores? Ah, pero un condón, ¡no, señor!</p><p>La prostitución masiva en Panamá debe analizarse verticalmente, sin tapujos ni prejuicios morales, ya que el problema no es moral, sino socioeconómico. Colombianas, panameñas o dominicanas son contratadas por organizaciones que existen a la luz del sol, no escondidas en las montañas del Darién. Hace poco, en Punta del Este, Uruguay, los anuncios para venir a trabajar al Cotton Club de Panamá eran cosa del día. Un mate ché, solo un mate.</p><p>Creo que el trabajo de nuestra procuradora tiene gran potencial, pero para lograrlo hay que separar lo que es pecado de lo que es delito de lo que es sinvergüenzura política, dándole a la trabajadora sexual todas las garantías de la ley y permitiendo que una mujer tenga el control total de su cuerpo, incluyendo cuántos hijos quiere y si los quiere. Quizás así el sexo tendrá para todos ese color de nubes perdidas, ese olor a cacao verde, que solo tiene una mujer totalmente libre, gracias a un Estado que garantice su dignidad y a hombres que sepan amar o, por lo menos, respetar.</p><p><p><strong>El autor es práctico del Canal</strong></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>De turismo y otros chistes macabros</title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/turismo-chistes-macabros_0_1316868401.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/turismo-chistes-macabros_0_1316868401.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | negocios@prensa.com</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 20:10:44 +0000</pubDate><description>Jan fue mi amigo mientras vivió en la isla; tomábamos juntos Ron Abuelo, fumábamos Camel sin filtro y hablábamos de barcos y de la mar.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Jan fue mi amigo mientras vivió en la isla; tomábamos juntos Ron Abuelo, fumábamos Camel sin filtro y hablábamos de barcos y de la mar.</p><p><p>En las tardes y como dos viejos en primavera, junto con el <em>gringo </em>Joe y la "Cholita", hacíamos que los atardeceres fuesen suspirados y que las noches fuesen admiradas como cuatro jóvenes en sus primeros años de juventud.</p></p><p><p>Jan trabajó noche y día durante dos años para construir su hotel: el Club Turquesa. Odiaba el ketchup y llegaba a ponerse insoportable cuando a su cocina francesa le querían añadir el rojo prohibido o cuando alguien se atrevía a pedirle patacones con su <em>fondue</em>.</p></p><p>Cocinaba y maldecía; amaba y se desgastaba a medida que el invierno atlántico desgastaba sus fuerzas y su economía. Francia estaba tan lejos, la ignorancia acerca del turismo tan cerca.</p><p>"¿Qué hace el Instituto Panameño de Turismo (IPAT)?", preguntaba angustiado. "No tengo para pagar las cuentas, no hay turismo. ¿Por qué nadie llega, si mi hotel está listo?", se preguntaba.</p><p>Cual amante en celo, Jan esperaba a sus clientes en su restaurante recién inaugurado... con sus cuartos, su creatividad y las mesas construidas con sus propias manos.</p><p>El cáncer le vino tan súbitamente como la pérdida de todo con lo que vino a Panamá, mientras que el clima inmisericordioso y exuberante de la isla lo fue absorbiendo, sin darle la bonanza de turismo que le habían prometido.</p><p>El agua que el IDAAN prometió nunca llegó; la electricidad le quemaba semanalmente sus abanicos, licuadoras y cualquier artefacto eléctrico que comprara.</p><p>El internet se lo cobraban a precios internacionales: a solo dos horas de Panamá, Jan pagaba internet como si estuviese en Francia.</p><p>El cáncer y la preocupación de un turismo que nunca llegó, mataron a Jan Ives. Regresó a su tierra natal, como hace cien años lo hicieron sus antepasados al tratar de construir el Canal francés.</p><p>Para llegar a Isla Grande hay miles de huecos en lo que debería ser una calle construida durante la presidencia de Ernesto Pérez Balladares, con una capa de asfalto tan delgada, que las primeras lluvias se la llevaron a unas cuentas bancarias de Suiza.</p><p>Colón se muere. Se muere lentamente y no por falta de dinero -que hay a montones- sino por una palabra macabra: "turismo".</p><p>El turismo tiene que regarse como un manto de seda por todo Panamá. Como el olor del jazmín al anochecer, todos los panameños deben sentirse acariciados por la bella palabra "turismo". Cuando solo una parte de la sociedad se beneficia, es un negocio más, no es turismo.</p><p>Para algunos ilusos como yo, que aún aguardamos acurrucados dentro de las soledades que envuelven una hamaca, no nos queda otra opción que reírnos y ver la luna bella una que otra noche, mientras los impuestos se acumulan mes tras mes.</p><p>Los otros, como mi amigo Jan, aguardan en un lugar con muchas cruces donde tampoco les gusta ir a los turistas. Creo que aún puedo ver su sonrisa y escuchar sus gritos en las noches de invierno. "¿Dónde están los turistas, dónde están?".</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/eiQhJFBlmaJylvW-NN5SjhETmvs=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/CWSQOYXYGFFJ3IYELTM3FSHWBM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[ESPECIAL PARA LA PRENSA/E. Hallax]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>EL ULTIMO CROMAGNON Del ‘shoa’, los héroes y mártires del holocausto</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ULTIMO-CROMAGNON-heroes-martires-holocausto_0_1392610736.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ULTIMO-CROMAGNON-heroes-martires-holocausto_0_1392610736.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa Vivir+@prensa.com | </dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:23:54 +0000</pubDate><description>El día que cayó la fortaleza de Masada con sus 965 defensores en un heroico suicidio masivo, también se germinaba el sentimiento de ultra nacionalismo elitista de ese mismo imperio romano que aplastó la rebelión judía y que también fue derrotado en el bosque de Teuteburgo. Así fue gestándose el mito de la estirpe germánica, la nefasta fábula wagneriana de la súper raza aria.Me gustaría analizar estos dos hechos históricos para sustentar mi argumento, pero no es el "porqué" del que quiero hablar aquí, sino de nuestra responsabilidad en este vil y terrible drama que es la historia.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>RECUERDOS I Yom HaShoah es el "Día del Recuerdo de los Héroes y Mártires del Holocausto". Shoah viene del hebreo y significa catástrofe, destrucción total. Holocausto procede del adjetivo latino <em>holocaustus</em>, se deriva del griego y significa "sacrificio por fuego" o inmolación. Tan cierto es que nuestra historia está llena de estos holocaustos, como que son resultado directo de la ambición y la crueldad humanas.Yom HaShoah, mundialmente, es el día que rinde tributo a los seis millones de mártires judíos que murieron en ese insano experimento del nacional socialismo inventado por Adolf Hitler. Concuerdo con el presidente francés cuando dijo que también debe ser un día para recordar a los tantos otros millones de hombres inocentes que perecieron bajo la misma bota discriminatoria del nazismo. El espectro de la intolerancia y del fanatismo tiene hoy mil caras. Nada ha cambiado excepto el disfraz.</p></p><p>El día que cayó la fortaleza de Masada con sus 965 defensores en un heroico suicidio masivo, también se germinaba el sentimiento de ultra nacionalismo elitista de ese mismo imperio romano que aplastó la rebelión judía y que también fue derrotado en el bosque de Teuteburgo. Así fue gestándose el mito de la estirpe germánica, la nefasta fábula wagneriana de la súper raza aria.Me gustaría analizar estos dos hechos históricos para sustentar mi argumento, pero no es el "porqué" del que quiero hablar aquí, sino de nuestra responsabilidad en este vil y terrible drama que es la historia.</p><p><p>Acabo de leer <strong>El pianista, </strong>un libro sencillo, maravilloso, memorias escritas con dolor y con amor. Wladyslaw Szpilman, judío polaco, narra que muchos judíos ayudaron a los alemanes en la tarea de deportación y exterminio. Ratas que se vendían a los nazis con tal de añadir unos dólares más a sus bolsillos, o por salvar sólo su propio pellejo. ¿No son tantos panameños iguales a aquellos traidores que vendieron a sus hermanos en Varsovia? Con mis propios ojos vi cómo la "Gestapo" panameña pateaba y encarcelaba a jóvenes y ancianos solamente porque pedían un poco de libertad. Con mis propios ojos vi cómo se vendieron miles de panameños con tal de engordar sus cuentas de banco. Desvergonzados que aún caminan entre nosotros, como si sus crímenes ya fueran olvidados.</p></p><p>Muchos judíos heroicos pelearon en Varsovia.Lucharon como no lo hicieron en ninguna otra parte del mundo hasta ese entonces; pelearon hasta la muerte. En Varsovia no hubo otra Masada; fue la Termópilas polaca. La mayoría de pueblo alemán mantuvo silencio; el pueblo católico, encabezado por el Papa, calló; buena parte del mundo miró hacia el otro lado.La historia del Holocausto es la historia de la tierra, son las lágrimas y la sangre que redundan en los pueblos galo, cartaginés, yugoslavo, argelino, ruandés, sudanés... La lista no tiene fin. Aquellos que no entiendan que todos somos hermanos y que la tierra no es propiedad del poder y del dinero, son para mi iguales a los nazis, sean estos judíos o gitanos, aunque se escondan en la sinagoga, la mezquita o la Asamblea Legislativa.</p><p>Son nazis por pensar que sólo ellos tienen derecho a vivir bien.Pero la tragedia de los pueblos y la maldad del mundo son reivindicadas una y otra vez por seres dignos del adjetivo humano. Ese fue el caso de capitán alemán Wilm Hosenfeld, que salvó la vida de Szpilman y muchos otros judíos. Ese hombre le recuerda a Dios eternamente que no todos somos perros que comen perros.La esperanza surge cuando nos rebelamos contra la imbecilidad reinante.Creo que hay que oponerse al mal organizado, como sucedió con la guerra contra los nazis, guerra justa si las hay. Mientras las bombas alemanas caían en Varsovia, Spilzman tocaba por última vez, en vivo y a través de la radio polaca, un nocturno de Chopin, antes de que las luces se apagaran en su país y en la humanidad. Fueron prendidas nuevamente en la Avenida de los Justos, una calle donde están enterrados simbólicamente, bajo los árboles, todos los gentiles que sacrificaron sus vidas por sus hermanos judíos, incluyendo aquel oficial nazi que se negó a perder su delicada humanidad.</p>]]></content:encoded></item><item><title>EL ULTIMNO CROMAGNON De sardinas y pescadores</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ULTIMNO-CROMAGNON-sardinas-pescadores_0_1397860213.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ULTIMNO-CROMAGNON-sardinas-pescadores_0_1397860213.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:21:50 +0000</pubDate><description>REFORMAS I El "científico" histórico que más ha influido en la humanidad se llamaba Karl Marx. Es uno de mis héroes predilectos, como lo fue y sigue siéndolo para un sinfín de intelectuales alrededor del mundo. Millones de trabajadores idealizaron a Marx y se declararon "marxistas". Profundo y con un sentido de rigor a toda prueba, analizó históricamente al trabajador, al capitalista y al sistema que los unía.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>REFORMAS I El "científico" histórico que más ha influido en la humanidad se llamaba Karl Marx. Es uno de mis héroes predilectos, como lo fue y sigue siéndolo para un sinfín de intelectuales alrededor del mundo. Millones de trabajadores idealizaron a Marx y se declararon "marxistas". Profundo y con un sentido de rigor a toda prueba, analizó históricamente al trabajador, al capitalista y al sistema que los unía.</p><p>INTELECTO I Marx fue un intelectual, no un político. Criticó el sistema imperante y la revolución fue el producto de esa crítica científica al sistema. Creo que industriales admiradores de Marx, como lo fue Engels, nunca proliferaron, y ahora han desaparecido. Creo también que los últimos trabajadores marxistas desaparecerán completamente el martes de Carnaval. Quiero ver huelgas este fin de semana, quiero ver banderas de la SUNTRACS hoy, lunes de Carnaval, quiero ver a algún industrial o trabajador privándose de carnavalear para defenderse de IRMA o de TERESA.</p><p>JUSTICIA I Una sola persona honesta dentro del engranaje de la Corte Suprema de Justicia podría hacer una gran diferencia en nuestro sistema judicial. Casos ejemplares son el juez Baltasar Garzón, de España, y sus homólogos en Costa Rica, Nicaragua y Chile, que han demostrado que la injusticia puede combatirse verticalmente desde dentro. Un solo presidente con verdadera visión de justicia social podría cambiar este caldero que ya comienza a hervir con todos los ingredientes que fomentan una revolución.Que los industriales coloquen su grano de arena pagando proporcionalmente sus impuestos no es el problema, que los viáticos sean reformados tampoco lo es. Cualquier panameño con educación primaria puede entender que todos tenemos que cooperar con nuestros impuestos. Lo importante es que todos percibimos la farsa carnavalesca de la que somos partícipes. Millones de dólares fueron dizque invertidos en obras sociales por el arnulfismo y ni un solo pobre ha dejado de ser pobre. Unos 500 millones de dólares de entradas anuales del Canal de Panamá y nuestro sistema de vida sigue siendo un asco y un insulto a los que pagamos impuestos. Vendimos nuestro servicio de electricidad, bajo promesas y millones. Vendimos el INTEL con el beneplácito de todos sus trabajadores (marxistas incluidos). Más promesas, más millones, todo bajo la mentira de que estaríamos mejor. Las mentiras aumentan y la clase media desaparece.¿Reformas al estilo Robin Hood? Quitarle al rico para darle al pobre...</p><p>No lo creo.La razón de mi escepticismo es que no puedes arreglar nada en este universo si no arreglas primero el principio del problema. No puede arreglarse por el medio o por el final. Primero arreglas el origen y luego encaras inteligentemente aquello que nos está estrangulando.La máxima china, apropiada por Mao Tse Tung, de "enseñarle al pueblo a pescar, no de regalarle los peces", parece quererlo aplicar el PRD, pero de manera incompleta. Creo que también hay que pensar en cuántos peces hay en el estanque antes de enseñarle a pescar a los futuros pescadores. Hay que dictar leyes de cuántos peces se pueden pescar y quién los contará. Hay que resolver problemas tan variados como dónde echarán la basura los pescadores y qué se hará en caso de una tormenta en alta mar.Mireya colocó un impuesto del 5% en servicios. ¿Se volvió por ello el Gobierno más racional en su sistema de gastos? ¿o se dio a la tarea de robar nuestros impuestos? (pregunta retórica.)Los pobres son la bandera del político, el caballito de batalla del sistema. Sin un sistema coherente que incluya alfabetización, docencia, trabajo y control de la natalidad, el problema permanecerá irremediablemente.Para aceptar más impuestos no necesitamos más leyes (eso es lo que nos sobra), sino que éstas rijan la nación; leyes que se apliquen primero a los maleantes que nos gobiernan para entonces aplicárselas al pueblo. Lo contrario no funciona. Le quitan a la clase media, a los industriales o a la suegra, para dárselo a los pobres, mientras nuestros líderes engordan como garrapatas pegadas a un perro desnutrido. Sin el ejemplo es imposible gobernar.¡Ah!, se me olvidaba que vienen los carnavales; qué diablos importan los impuestos, los ideales, las sinvergüenzuras... Todo quedará olvidado al amanecer del martes, en una esquina hedionda a orina y guaro... una esquina gris, donde una sardina marxista nunca le preocupó a ningún pescador chino.</p>]]></content:encoded></item><item><title>EL ULTIMO CROMAGNON De la regla</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ULTIMO-CROMAGNON-regla_0_1403109692.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ULTIMO-CROMAGNON-regla_0_1403109692.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:19:48 +0000</pubDate><description>MUJERES I Dicen los colombianos que la mujer que no jode es hombre. Por respeto a nuestros re-colonizadores, con esfuerzo y dedicación me metí a estudiar la "jodología" de la mujer a través de los siglos. Descubrí que nada ha cambiado. Los casos históricos son innumerables. Desde el faraón que echa hostias por la nariz porque su mujer lo martiriza con incienso, hasta el lobo de mar que corre hacia su barco porque la esposa le esconde el ron. Marco Antonio decide luchar contra el imperio romano y traiciona a su patria para que Cleopatra lo deje en paz.Sin embargo, que jodan no es lo grave, según los encuestados.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>MUJERES I Dicen los colombianos que la mujer que no jode es hombre. Por respeto a nuestros re-colonizadores, con esfuerzo y dedicación me metí a estudiar la "jodología" de la mujer a través de los siglos. Descubrí que nada ha cambiado. Los casos históricos son innumerables. Desde el faraón que echa hostias por la nariz porque su mujer lo martiriza con incienso, hasta el lobo de mar que corre hacia su barco porque la esposa le esconde el ron. Marco Antonio decide luchar contra el imperio romano y traiciona a su patria para que Cleopatra lo deje en paz.Sin embargo, que jodan no es lo grave, según los encuestados.</p><p>No saber por qué joden parece ser lo que sí jode a los hombres. Los problemas comienzan cuando se acerca la luna llena (como antiguamente se creía); vienen con el cuco llamado "la regla".Hasta aquí el relajo. El dilema es serio. Es tan serio que los médicos lo llaman Síndrome Premenstrual (PMS). ¡Un síndrome!No soy feminista.</p><p>Es más, puedo seguir escribiendo mil páginas más sobre bromas de mal gusto que hacen que todos los hombres nos riamos en una reunión, sintiéndonos solidarios. Como hombres, podemos contarnos chistes y discutir eternidades sobre qué mujer molesta más y cuál está más loca que la otra. Quizás es una manera de sustituir la caza, la guerra y nuestro machismo latente. Todo machista entiende una broma en contra de la molestadera femenina. Yo no soy diferente.</p><p>El fin de semana bromeaba con unos cuates en el mismísimo tono con el que empecé esta columna... burlas acerca de la "joda" femenina. Todos nos reímos. Hasta que mi compañera me llamó fuertemente la atención, preguntándome de qué vale creerme por encima del machismo si no actúo consecuentemente con mis palabras.</p><p>Las bromas esconden la ofensa, las bromas esconden el miedo.Tengo una responsabilidad cuando escribo, aunque algunas veces lo hago para divertirme y me hubiese gustado terminar este artículo con mil chistes machistas. Pero tengo una responsabilidad que a veces trato de obviar con tal de relajear un poco. Desgraciadamente el tema es demasiado serio, demasiado trágico como para ocultarme dentro del relajo del macho panameño.No puedo existir sin una mujer. Igualmente le ocurre a todo ser humano.Cuando una mujer jode, no es feliz. Cuando una mujer grita, parte de su ser ha sido apagado, mutilado, callado a golpes.</p><p>Somos buenos amándonos, pero creo que somos mejores jodiéndonos los unos a los otros.Si existe alguien que joda realmente en este mundo somos los hombres, pero no hablaré de eso ahora. Lo importante es tratar de entender que la mujer era la oprimida a.d.M. (antes de Mireya). Ahora sabemos que lo que quieren es mandar, mandar y mandar, (O.K., no lo pude evitar: otra broma de mal gusto).Nadie hace ya más bromas abiertamente acerca de los negros, ni sobre el pueblo judío sin que haya alguien que salga en defensa de su sufrimiento milenario.</p><p>Los débiles son, han sido y serán el motivo de la eterna lucha por la dignidad humana. La "regla" muchas veces hiper-sensibiliza a las mujeres, haciéndolas llorar de tristeza, gritar del dolor o rabiar de felicidad ante el sol o las estrellas. La regla las hace ver lágrimas cuando quisieran reír.</p><p>La depresión hormonal del sistema nervioso es fuerte, es real, no es locura, ni ñamería.No sé mucho acerca de lo que le ocurre a una mujer en sus días de regla. Solo sé lo que me ocurre a mí y a otros hombres en los días en que tenemos la "regla". Creo que somos iguales a toda mujer. Solo puedo concluir que en este mundo cruel, donde el débil es usado como esclavo del fuerte, debemos, como hombres, ser hombres. Y esta palabra, "hombre", dista mucho de ser entendida por nuestra sociedad... yo inclusive.</p>]]></content:encoded></item><item><title>EL ULTMO CROMAGNON De la lenguade Susana</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ULTMO-CROMAGNON-lenguade-Susana_0_1408359166.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ULTMO-CROMAGNON-lenguade-Susana_0_1408359166.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:17:56 +0000</pubDate><description>EN CASTELLANO I El español es una vulgarización del latín, que a su vez era un dialecto romano que fue imponiéndose en la misma medida en que crecía el imperio. El español, pues, no nació virginal e inmaculado. Todo idioma cambia, se mueve; vive y respira el momento histórico y cultural a los que pertenece, se nutre de los "errores" de sus hablantes. De lo contrario muere.Hace dos semanas leí un artículo de la diputada Susana Richa de Torrijos, en el que critica "la letra musical degradante y de mal gusto" del último éxito de Pedrito Altamiranda (¡ni siquiera se rebajó a mencionar su nombre!), contrastando su "chabacanería" con el lenguaje de "gran altura" que, según ella, se usó en la Asamblea para hablar de las reformas.Para comenzar, dudo que haya alguien en ese recinto, y de paso en el Gobierno entero, con un nivel cultural superior al de Altamiranda, que ostenta un doctorado en filología (historia del lenguaje) por la Sorbona y otras cosechas semejantes.Miles de obras inspiradas en los "subproductos de la deformación cultural" y en "los bajos instintos del ser humano" (como bien dice la Sra. de Torrijos) han alcanzado la categoría de clásicos de la literatura universal. Miles fueron y siguen siendo censuradas o prohibidas por "chabacanas e imprudentes", como se tildó una obra del gran Francisco de Quevedo, genio del barroco español, cuyas expresiones soeces y crudas hacen que Pedrito Altamiranda parezca niño de teta.Pedrito ha demostrado ser el juglar del pueblo panameño porque canta con su misma vitalidad, su tremenda malicia, su humor morboso, su alegría, su frivolidad, su locura, su pereza, su ingenio y, sí, su lenguaje vulgar. Sus canciones son un homenaje a todo ello, y el pueblo panameño lo ha sabido reconocer y premiar, cantando y bailando sus canciones desde hace décadas. La obra de Altamiranda es producto del pueblo, no lo contrario.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>EN CASTELLANO I El español es una vulgarización del latín, que a su vez era un dialecto romano que fue imponiéndose en la misma medida en que crecía el imperio. El español, pues, no nació virginal e inmaculado. Todo idioma cambia, se mueve; vive y respira el momento histórico y cultural a los que pertenece, se nutre de los "errores" de sus hablantes. De lo contrario muere.Hace dos semanas leí un artículo de la diputada Susana Richa de Torrijos, en el que critica "la letra musical degradante y de mal gusto" del último éxito de Pedrito Altamiranda (¡ni siquiera se rebajó a mencionar su nombre!), contrastando su "chabacanería" con el lenguaje de "gran altura" que, según ella, se usó en la Asamblea para hablar de las reformas.Para comenzar, dudo que haya alguien en ese recinto, y de paso en el Gobierno entero, con un nivel cultural superior al de Altamiranda, que ostenta un doctorado en filología (historia del lenguaje) por la Sorbona y otras cosechas semejantes.Miles de obras inspiradas en los "subproductos de la deformación cultural" y en "los bajos instintos del ser humano" (como bien dice la Sra. de Torrijos) han alcanzado la categoría de clásicos de la literatura universal. Miles fueron y siguen siendo censuradas o prohibidas por "chabacanas e imprudentes", como se tildó una obra del gran Francisco de Quevedo, genio del barroco español, cuyas expresiones soeces y crudas hacen que Pedrito Altamiranda parezca niño de teta.Pedrito ha demostrado ser el juglar del pueblo panameño porque canta con su misma vitalidad, su tremenda malicia, su humor morboso, su alegría, su frivolidad, su locura, su pereza, su ingenio y, sí, su lenguaje vulgar. Sus canciones son un homenaje a todo ello, y el pueblo panameño lo ha sabido reconocer y premiar, cantando y bailando sus canciones desde hace décadas. La obra de Altamiranda es producto del pueblo, no lo contrario.</p><p>DE CERVANTES I La lengua es un río que se mueve al antojo real de un pueblo, no de una ficción elitista y quijotesca. Al igual que el ser humano, el lenguaje defeca para mantenerse saludable y fuerte. ¿Qué es más importante, el ojo del trasero o los de la cara? La sola pregunta hace que nuestra hipocresía salte, ¡qué horror!, horror es robar, horror es el nepotismo maldito que nos corroe la existencia.Eso fue precisamente lo que Cervantes y tantos otros ilustres escritores han puesto en ridículo, aunque la Sra. de Torrijos no se haya percatado. En su artículo cita un pasaje en el que, según ella, Cervantes condena "el hablar indigno y grosero". Acabo de releerlo y la realidad dista mucho de la intención que le dio la honorable; el párrafo, es un absurdo y divertido altercado contra 20 gallegos porque le dieron una paliza a Rocinante cuando éste quería cogerse a sus yeguas. Es más, Cervantes rara vez condena; no es un moralista. Por eso logra que nos encariñemos tanto con el aristocrático don Quijote como con el chabacano Sancho Panza. De hecho, el lenguaje del viejo loco va transformándose poco a poco, copiando modismos y refranes de su escudero.</p><p>LA REALIDAD ES OTRA I Al igual que la honorable diputada, me siento orgulloso de nuestra cultura hispánica y aprecio el castellano como la mejor forma de comunicarse con todos los descendientes mestizos de los 77 millones de indígenas exterminados por el "honorable y bien hablado" ejército español.Pero discrepo con ella cuando insiste en que el lenguaje debe estar alejado de la realidad y sólo mirar hacia arriba. El fundamentalismo de la lengua es peligroso para el desarrollo intelectual de cualquier nación. No podemos invocar la sacrosanta pureza de la lengua española, y menos si detrás se esconde la rabia perredista porque Pedrito logró que el pueblo se riera del oficialismo.Los señores diputados deberían preocuparse menos por las palabrotas que dicen los panameños, y más por despojarse de sus privilegios para aliviar en algo la miseria de éstos. Si "el uso correcto del lenguaje español" fuese una prioridad para la Asamblea, el dinero de nuestros impuestos no habría sido utilizado en casas, privilegios, exoneraciones de impuestos, celulares, viajes y se habría destinado a una educación estimulante y digna.¿La pillaste, "laopé"? ¿O dizque te me haces el locón?</p>]]></content:encoded></item><item><title>EL ULTIMO CROMAGNON De cómo amar y no amar</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ULTIMO-CROMAGNON-amar_0_1413608635.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ULTIMO-CROMAGNON-amar_0_1413608635.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:16:03 +0000</pubDate><description>COMO ÁRBOLES I Los dos árboles se entrelazaban en una danza tal de hojas y ramas que parecía no haber respiros entre sus troncos.Los dos crecían apretados y exuberantes como si una escafandra macabra hubiese sido labrada en su exterior.Asombrado, miraba y admiraba la apariencia de una unidad inexistente.El guía tomó un descanso y con voz burlona dijo: "Este es el árbol del amor. Como ustedes pueden ver, son en realidad dos árboles... el árbol de afuera, es un parásito que lo va rodeando y estrangulando hasta cubrirlo totalmente. La relación dura lo que demora el parásito en matarlo". El guía miró a los dos árboles y con sarcasmo concluyó: "El amor mata".
</description><content:encoded><![CDATA[<p>COMO ÁRBOLES I Los dos árboles se entrelazaban en una danza tal de hojas y ramas que parecía no haber respiros entre sus troncos.Los dos crecían apretados y exuberantes como si una escafandra macabra hubiese sido labrada en su exterior.Asombrado, miraba y admiraba la apariencia de una unidad inexistente.El guía tomó un descanso y con voz burlona dijo: "Este es el árbol del amor. Como ustedes pueden ver, son en realidad dos árboles... el árbol de afuera, es un parásito que lo va rodeando y estrangulando hasta cubrirlo totalmente. La relación dura lo que demora el parásito en matarlo". El guía miró a los dos árboles y con sarcasmo concluyó: "El amor mata".</p><p>AMOR CIENTÍFICO I Siempre he visto al amor desde ángulos separados, no como un concepto integral que contenga una definición total del amor. El tema es sencillamente demasiado complejo.Creo que hay que dividir su contenido, como en una biblioteca: por secciones, por tomos, temas, tiempo, necesidades, cultura, química, etc.Por ejemplo, en la sección de química, ya sabemos que la fuente principal, que hace que nos volvamos ñames, es el cerebro, cuyos impulsos eléctricos liberan tantas sustancias químicas que harían sentir envidia a cualquier farmacia.Nos sentimos más poderosos sexualmente porque la dopamina, esa viagra cerebral, comienza a salirnos hasta por las orejas.El corazón late más de prisa sólo con pensar en el "pai", gracias a la norepinefrina. Estamos felices, eufóricos y ciegos (estúpidos diría yo; no es broma), producto de la feniltelitamina.También producimos serotonina, oxitocina y otras "inas" (sólo mencionarlas harían aburridísimo este articulo). Pero lo cierto es que hasta la intimidad hermosa que sentimos después de hacer el amor es producto de un componente químico de nuestro cuerpo.Nada se le escapó al médico que diseñó el laboratorio farmacéutico más perfecto del mundo.</p><p>PRODUCTOS OCASIONALES I Ver el amor desde ángulos separados me ha hecho pensar en el árbol del amor, es decir, en lo que el amor no debería ser.La alegría y un "te quiero" es producto del amor.Pero el dolor o el sentido de venganza también son productos ocasionales del amor.Los dos árboles acurrucados en un abrazo mortal.Un sólo viaje al Hades, una invitación hacia un infierno conocido.El amor no sólo es una explosión creativa y emocional que nos hace palpitar los sesos de tantas "inas" y hace que nos duela el ombligo de tanto sexo en la mañana.</p><p>¿QUÉ SE HACE POR AMOR? I El amor tiene una parte oscura y profunda. Son las dos caras de la moneda.Entonces "eso no es amor", dice el purista. ¿No queremos en nombre del amor, encerrar y aprisionar nuestra felicidad en una jaula de cristal? ¿No afloran nuestros miedos y nuestra rabia cuando el espejo, que es nuestra pareja, se empaña y reproduce otras verdades que nos hieren? ¿No nos volvemos imbéciles, con todas nuestras inseguridades y compulsiones aflorando en nombre del amor?Matar, gritar y destruir en nombre del amor.Una moneda, dos caras.</p><p>LO QUE NO ES AMOR IPienso en lo que el amor "no es".En este mismo instante, al árbol que vi en la jungla de El Copán lo está asfixiando su amante. Su agonía es lenta y su muerte segura.Me siento identificado con este árbol. Yo también he estado en este tipo de relaciones, muchas veces sin poder llorar, algunas veces sin poder respirar.Quisiera buscar un machete y liberarlo, quisiera ayudarlo, pero no debo. El proceso es individual, el crecimiento particular, la libertad única y personal. Todos pensamos que sabemos amar, hasta que tomamos conciencia de lo contrario. Todos queremos enamorarnos sin saber que en el proceso seremos algunas veces abusados y otras veces seremos parásitos en un bosque inmenso y falto de amor.Amar y ser amado saludablemente es muy, muy difícil.Amor... qué extraña, compleja y esquiva palabra. Una moneda de dos caras. Una moneda siempre tiene dos caras (excepto la de los tramposos). Pero creo que puedo escoger con más intensidad aquella cara que sea más acorde con mi alma. Pienso en lo que el amor "no es" y la lista se hace más larga y la noche se hace mucho más corta.Adiós, árbol, adiós.</p>]]></content:encoded></item><item><title>Del tiempo yel amor</title><link>https://www.prensa.com/cultura/tiempo-yel-amor_0_1418858114.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/tiempo-yel-amor_0_1418858114.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:12:33 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>HOY I </strong>Sentado en mi bar de Isla Grande conocí a dos jóvenes canadienses, Jan Marc y Crystal. Ella trabaja actualmente para el Smithsonian y él vino a visitar a su amada a Panamá. Hablé, hablaron, hablamos. Tomé, tomaron, tomamos. Uno de los temas que abordamos fue el tiempo, el maravilloso e ineludible tiempo. Hablaban de una boda futura y de su amor presente; hablaban de su futuro juntos mientras se tomaban las manos, mirándose a los ojos. La boda de la que hablaban para un futuro parecía importante en su presente. Debido a que sentía la energía de su amor, les propuse que se casasen esa noche frente al mar. El <em>bartender</em> Eloy y mi hijo fueron los testigos y las estrellas, sus huéspedes.El rugir del mar salpicaba la orilla con sonidos mojados, cantando avemarías en nombre del amor.Como tengo el título de capitán, jugué a creerme el cuento de que podía casarlos y tomé mi rol muy en serio. Se veían tan lindos, me sentía tan bien... a mi hijo y al <em>bartender</em> casi se les salieron las lágrimas.</p></p><p><p><strong>ETERNIDADES I</strong> ¿Qué es el tiempo? De acuerdo con el diccionario gallego de la lengua, tiempo es la magnitud física que permite ordenar la secuencia de los sucesos, estableciendo un pasado, un presente y un futuro. Su unidad es el segundo.De acuerdo con los científicos, el universo se creó en un momento definido del pasado con toda la materia y energía existente en la actualidad. Ese es el momento más elusivo de la existencia, ya que no había periodistas ni fotógrafos.Apareció en las noticias que acaban de descubrir una galaxia a 50 años luz de la tierra, ¡sin estrellas! Suena raro, pero la verdad es que puede existir una galaxia si contiene los futuros elementos que formarán estrellas (hidrógeno, carbono, amoniaco, etc.). El tiempo que necesitará para ser una galaxia madura es aproximadamente el tiempo que necesita un gobierno en Panamá para arreglar una calle.Crystal y Jan Marc, los declaro marido y mujer, no hasta que la muerte los separe, sino hasta que no deseen besarse más en un atardecer, hasta que dejen de querer tocarse y amarse por el resto de la eternidad.La eternidad es un concepto del no-tiempo. Me gusta el no-tiempo, sin principio, sin fin, sin fronteras, sin coordenadas. Dios. De las flores blancas que Crystal tenía en sus manos tomé dos pétalos y los tiré al mar. Los miré a los ojos y les dije: "Que su amor dure muchas noches y que sólo termine cuando alguno de ustedes dos encuentre nuevamente estos pétalos". Inmediatamente la mar se los tragó, sonriendo al hacerlo.</p></p><p><p><strong>CASADOS I</strong> "Por el poder que Neptuno me ha concedido, los declaro marido y mujer... los novios pueden arroparse". Los cinco sentimos el amor de dos, los dos sintieron el amor del tiempo, el tiempo tembló y la eternidad se sintió eterna. ¿Qué es el tiempo? ¿No es el tiempo la eternidad y no es la eternidad un instante maravilloso donde con un sí y un beso somos inmortales?Era hora de regresar nuevamente al bar. Mi hijo y el <em>bartender</em> disimuladamente se pasaron los dedos por los ojos."Tanto amor en tan poco tiempo" siempre da mucha sed o muchas ganas de llorar.</p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon: De leyes licúrgicas y honor presidencial</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-leyes-licurgicas-presidencial_0_1424107590.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-leyes-licurgicas-presidencial_0_1424107590.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:09:34 +0000</pubDate><description>REGLAS I Desde niños nos enseñan reglas que luego no podemos cumplir como adultos, o que luego como adultos nos las ingeniamos para inclinarlas a nuestro favor.Desde el código de Hamurabi, las leyes licúrgicas, o las tablas de los 10 mandamientos, nuestro cerebro es bombardeado diariamente con leyes. No matarás, no robarás, no codiciarás a la mujer de tu prójimo, no te dejarás sobornar por los Henaos, no usarás refrigeradoras para guardar dinero...
</description><content:encoded><![CDATA[<p>REGLAS I Desde niños nos enseñan reglas que luego no podemos cumplir como adultos, o que luego como adultos nos las ingeniamos para inclinarlas a nuestro favor.Desde el código de Hamurabi, las leyes licúrgicas, o las tablas de los 10 mandamientos, nuestro cerebro es bombardeado diariamente con leyes. No matarás, no robarás, no codiciarás a la mujer de tu prójimo, no te dejarás sobornar por los Henaos, no usarás refrigeradoras para guardar dinero...</p><p>REALIDAD I Las reglas y leyes cambian con la declinación del sol, permutan con cada rotación y con cada traslación del eje terráqueo, y se mueven a un ritmo sorprendente y mundano, que nos puede hacer crecer o destruirnos como sociedad. Las leyes morales de no tener más de una pareja, o monásticas de no tener ninguna. Leyes newtonianas, reglas cuánticas, reglas, leyes...Desgraciada o afortunadamente, éstas tienen un propósito. Buenas o malas. Nos gusten o no, no hay escape de tratar de vivir sin ellas. Todos sabemos lo que son capaces de hacer los que están en el poder para mantenerse y doblar las reglas a su entera satisfacción (el PARLACEN y la Asamblea son de estas aberraciones). Todas las leyes las tenemos en Panamá, quizás somos el país con más leyes del mundo. Sólo que éstas sirven para aplicárselas a los "mogos", los maleantes sin padrinos y los enemigos de los hacedores de reglas. No necesitamos tantas reglas, podríamos vivir sin ellas.Qué "guanche" que sólo unos pocos de arriba puedan robar, "grita mi cabo". Son cinco dólares por pasarse la luz roja si pagas aquí y 50 si pagas allá. "Mi propio ‘bisnes’ laopé". El poder para mi conveniencia particular.Tener reglas y leyes que sirven para proteger a la clase criminal de cuello blanco es una forma de barbarie disfrazada. El oscurantismo con bendición del diablo.Que si mi cabo es coimero, que si Mireya compró joyas, que si el Toro se volvió chino, que si los magistrados de la corte venden la justicia etc., etc. ¿No nos cansamos de ver la vulgaridad de nuestras autoridades? ¿no nos asquea la pocilga y la mentira constante que estos señores han creado para todos?</p><p>PATRIA NUEVA I La palabra del señor Martín Torrijos fue dada, "que haríamos una patria nueva", su honor está empeñado por su palabra.No sé qué tanto honor tenga este joven; tampoco sé si ya esta palabra desapareció del léxico panameño; pero creo que pronto lo sabremos, y cuando tengamos la certeza de saber la respuesta a esta interrogante, entonces ese día distinguiremos que ya no queda más honor ni dignidad en este pedacito de infierno.No me gustan las reglas, pero las soporto si son para todos; tampoco me gustan los tramposos, pero si todos podemos hacer trampas, entonces que comience el juego de naipes."Patria nueva" no son sólo palabras de un hombre desesperado por una silla presidencial, son reglas entre ciudadanos que juramos cumplir. Son reglas que aunque nos jugásemos la vida debemos obedecer.</p><p>HISTORIA I Hace siglos, 300 espartanos defendieron un pequeño paso llamado Termópilas, contra medio millón de persas. Cuando el gran rey persa, Darío, le pidió a los espartanos que se rindieran y que entregaran sus armas el rey espartano, Leonidas, le respondió fríamente "ven por ellas y gánatelas". Las reglas de un espartano eran claras, todos obedecemos... incluso el rey. Una corte suprema no es más peligrosa que un arquero sirio.</p><p>SÍ SE PUEDE I Creo que llegó el momento, señor Presidente de comenzar a caminar con honor, de emprender una cruzada de héroes, es tiempo de iniciar esa patria nueva prometida. Yo estoy convencido de que "sí se puede". Vaya por ellos, señor Torrijos y recupere en nombre de los panameños, el honor que usted juró reconquistar. Fácil es hablar, difícil actuar, extraordinario cumplir. En las Termópilas yacía un epitafio a 300 soldados que defendieron con su vida la libertad de Grecia, y dice: "Caminante ve a Esparta y dile a los ‘lacedemonios’ que aquí yacemos por cumplir vuestras leyes". Sin grandes discursos ni hipocresías burocráticas, las leyes de Licurgo fueron obedecidas. Todos las cumplieron... inclusive el rey.</p>]]></content:encoded></item><item><title>EL último cromagnon De una propuesta indecente a la APC</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-propuesta-indecente-APC_0_1429357057.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-propuesta-indecente-APC_0_1429357057.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:07:03 +0000</pubDate><description>QUE LLUEVA O QUE NO I Muchas veces no recuerdo quién soy. Perdido me encuentro entre ideas infantiles de felicidades etéreas y un mar de fantasías pasajeras. Todo es brumoso y nada es estable hasta que llega la lluvia. Ese sonido como martillo de nubes en el firmamento. Ese repicar de millones de gotas cayendo sobre el pavimento con un ritmo endemoniado y encantador.Caminar bajo la lluvia y sentir el silbido y la respiración del agua al golpear mi lengua desnuda, no es la misma sensación que estar a cargo del pilotaje de un buque con carga peligrosa cruzando el Canal de Panamá. Este otro tipo de lluvia, se llama miedo, se apellida terror.Amo la lluvia y odio la lluvia. Las contradicciones son tan extremas que en el medio radica la locura.La lluvia es tan intensa en el Canal de Panamá, que hace desaparecer todo el sistema de navegación del lago Gatún en un inmenso y profundo diluvio gris.La lluvia es lo que le da vida al Canal de Panamá, sin lluvia no hay Canal, punto.La lluvia es esa fuente de vida que hace que seamos un país deliciosamente mojado.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>QUE LLUEVA O QUE NO I Muchas veces no recuerdo quién soy. Perdido me encuentro entre ideas infantiles de felicidades etéreas y un mar de fantasías pasajeras. Todo es brumoso y nada es estable hasta que llega la lluvia. Ese sonido como martillo de nubes en el firmamento. Ese repicar de millones de gotas cayendo sobre el pavimento con un ritmo endemoniado y encantador.Caminar bajo la lluvia y sentir el silbido y la respiración del agua al golpear mi lengua desnuda, no es la misma sensación que estar a cargo del pilotaje de un buque con carga peligrosa cruzando el Canal de Panamá. Este otro tipo de lluvia, se llama miedo, se apellida terror.Amo la lluvia y odio la lluvia. Las contradicciones son tan extremas que en el medio radica la locura.La lluvia es tan intensa en el Canal de Panamá, que hace desaparecer todo el sistema de navegación del lago Gatún en un inmenso y profundo diluvio gris.La lluvia es lo que le da vida al Canal de Panamá, sin lluvia no hay Canal, punto.La lluvia es esa fuente de vida que hace que seamos un país deliciosamente mojado.</p><p>¿QUÉ ES LO QUE PASA? I Increíblemente, con esta abundancia de agua yo —y la mitad de Panamá— nos hace falta el preciado líquido. A mi por las noches, al resto de la población, casi siempre.Tuberías con óxido, plantas al borde del colapso, pérdida del líquido hasta en un 35%, abuso en la facturación, o la falta de facturación, barriadas completas sin agua, etc.El IDAAN está obsoleto, sin tecnología moderna de distribución, bombeo, expansión, almacenamiento y cobro.Un estadista debe entender, (diferente a ser político de tarima), que hay decisiones que pueden ser beneficiosas para la caja menuda del país, pero perjudiciales para su ciudadanía.El agua pronto se verá amenazada en Panamá y en el mundo entero. Es un bien escaso, no un bien que va en aumento.</p><p>LO QUE NOS TOCA I Pronto todos tendremos que votar en un referéndum, acerca de la construcción de el tercer juego de esclusas en el Canal.Yo no sé mucho acerca del tema (para eso están los expertos del Canal), sólo sé que amo la lluvia y que le temo, lo que sí se es que me gusta jalar la cadena y botar como un magnate panameño cinco galones de agua cuando voy al baño.Como panameño, sólo votaré a favor de esta propuesta si "el Canal de Panamá se hace cargo de la administración del IDAAN". Ellos (no nosotros), son los dueños del agua, tienen plata, y han probado que son eficientes.¿De que nos ha servido como tribu el éxito administrativo del Canal, si su éxito no es compartido por todos?Mil millones de dólares en peajes ha recogido el Canal este año ¡Wao!Desgraciadamente, el precio es caro en agua, ya que cada barco gasta, cada uno, 55 millones de galones de agua. Repito, ¡cada uno! Y yo no tengo agua para bañarme.Pronto habrá guerras por agua, pronto el agua será más cara que el petróleo y entenderemos que el agua es más sagrada que una iglesia. En La Chorrera, dice el letrero, "no somos gorgojos ¡coño!".El agua de Panamá es invaluable, es un agua deliciosísisima... no sabemos lo afortunadísisisimos que somos.Creo en el desarrollo de mi Patria, y quiero verla progresar, pero también creo que el progreso puede ir acompañado de una justicia social para todos. Sé que es una propuesta indecente, pero qué cariño, hoy estoy indecente. "Indecencia hoy día es pensar", dijo humildemente Alphonse.Durante años, hemos tirado piedras, y luchado porque este Canal fuese panameño; muchos murieron, otros creyeron, y yo creo que si la administración del Canal se encargase del agua, sería una forma maravillosa de retribuirle al pueblo panameño todo el esfuerzo y el sacrificio de tantas generaciones.Es igualmente una forma de felicitarlos y decirles que ya que han hecho tan buen trabajo para las arcas del Estado, también confiamos que harán algo para el pueblo de Panamá.Sé que debiese ser lo mismo, pero tú y yo sabemos que no.¡Agua! ¡Agua! ¡Agua!</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon De un trabajador romano</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-trabajador-romano_0_1434606536.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-trabajador-romano_0_1434606536.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | especial para la prensa vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:05:22 +0000</pubDate><description>DEBER I El destino del soldado era matar o morir, no había otra opción. Triste la suerte del vencido. Las muestras de afecto y amor por la madre del crucificado le eran incómodas. Una mujer romana jamás se rebajaría a expresarse de esa manera en público.El cielo comenzó a ponerse extrañamente oscuro y las aves del cielo desaparecieron de los árboles; el firmamento parecía de luto y Luculo empuñó instintivamente su espada; como si al hacerlo encontraría en su mango la fortaleza del que lucha contra crepúsculos y sombras.Miró nuevamente los ojos de Jesús y para su sorpresa éste lo miró y dijo: "Tengo sed". Luculo le acercó el vinagre para que se lo diesen. Sabía que la muerte estaba sentada ya sobre Jesús. El nazareno levantó su mirada al cielo y bajando la barbilla dijo "consumado es". Su día de trabajo estaba por terminar. Se encontraba en una tierra distante a su patria, con costumbres tan diferentes, especialmente con sus mujeres. Cómo extrañaba a las mujeres romanas.Su guardia estaba por concluir, pero antes de retirarse remató a los otros dos crucificados, que no habían muerto aún y le clavó una lanza en el costado a Jesús. Cuestión de orgullo propio, en un trabajo bien hecho.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>REFLEXIÓN I Nunca antes le había molestado el matar. "Creo que es la primera vez que me siento incómodo al matar a un hombre", pensó el legionario. Luculo miró detenidamente la cruz donde yacía un hombre llamado Jesús. Luculo era un soldado romano, nacido en la región de Catania, y criado en Sicilia. De niño le encantaba escuchar historias de la grandeza romana, nombres como Zama o Escipión le hacían temblar de orgullo. Roma era grandiosa, y él era parte de esa grandeza.Luculo sabía que Jesús moriría pronto; la mirada azul que tiene todo hombre antes de ver a Caronte le era familiar. Él sabía cómo matar a un hombre, él era un <em>hastati</em>, o legionario de primera línea. El arte de matar era su profesión.Luculo miraba atentamente al crucificado... ¿qué diferencia existía entre este enigmático orate y los otros miles de crucificados por Roma?Poncius Pilato había ordenado personalmente su crucifixión, bajo el cargo de rebelión contra el Estado, una rebelión que todos sabían era falsa; no es que importara mucho, pero este hombre era inocente.Luculo miraba los músculos fuertes y bronceados del crucificado buscando algo extraordinario en su musculatura, algo que lo hiciese diferente en un campo de batalla, para así poder entender por qué le tenían tanto temor a este hombre. Sólo encontró en sus ojos algo extraño y enigmático, algo que le recordaba el olor de los naranjos en su niñez.Los otros legionarios se acomodaron su lorica o coraza y dispusiéronse a jugarse el manto del crucificado. Luculo miró el letrero sobre la cruz que decía Jesús rey de los judíos. El letrero estaba escrito en hebreo, en griego y en latín. Una pequeña broma romana.</p></p><p>DEBER I El destino del soldado era matar o morir, no había otra opción. Triste la suerte del vencido. Las muestras de afecto y amor por la madre del crucificado le eran incómodas. Una mujer romana jamás se rebajaría a expresarse de esa manera en público.El cielo comenzó a ponerse extrañamente oscuro y las aves del cielo desaparecieron de los árboles; el firmamento parecía de luto y Luculo empuñó instintivamente su espada; como si al hacerlo encontraría en su mango la fortaleza del que lucha contra crepúsculos y sombras.Miró nuevamente los ojos de Jesús y para su sorpresa éste lo miró y dijo: "Tengo sed". Luculo le acercó el vinagre para que se lo diesen. Sabía que la muerte estaba sentada ya sobre Jesús. El nazareno levantó su mirada al cielo y bajando la barbilla dijo "consumado es". Su día de trabajo estaba por terminar. Se encontraba en una tierra distante a su patria, con costumbres tan diferentes, especialmente con sus mujeres. Cómo extrañaba a las mujeres romanas.Su guardia estaba por concluir, pero antes de retirarse remató a los otros dos crucificados, que no habían muerto aún y le clavó una lanza en el costado a Jesús. Cuestión de orgullo propio, en un trabajo bien hecho.</p><p>IMPORTANTE I Caviló en el poder de Roma y se enorgulleció de la importancia de su trabajo.Pobre loco, un maniático que decía que era hijo de Dios. Luculo suspiró profundamente y pensó en una copa de vino caliente y en lo mucho que le gustaba su trabajo, un poco aburrido a veces, pero no es cualquier trabajador el que puede darse el lujo de matar a un hijo de Dios todos los días... ¿o sí?</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon De ateos y pensadores</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-ateos-pensadores_0_1439856004.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-ateos-pensadores_0_1439856004.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:02:49 +0000</pubDate><description>INICIO I De acuerdo a la teología cristiana, todos somos culpables por nuestro pecado original. Somos condenados porque no hemos redimido nuestra primera mancha.De acuerdo con nuestra teología, Dios creo al hombre a su propia imagen y semejanza, hombre y mujer los creo. Esta misma teología nos ordena a multiplicarnos y a poblar la tierra.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>INICIO I De acuerdo a la teología cristiana, todos somos culpables por nuestro pecado original. Somos condenados porque no hemos redimido nuestra primera mancha.De acuerdo con nuestra teología, Dios creo al hombre a su propia imagen y semejanza, hombre y mujer los creo. Esta misma teología nos ordena a multiplicarnos y a poblar la tierra.</p><p>También nos da dominio y poder total sobre los peces y sobre las aves arriba de los cielos y sobre toda bestia que se mueva en la tierra.Un solo párrafo una sola estrofa de la Biblia y ya nunca mas podré dormir sin pensar en estas leyes. No puedo ser ateo, me es imposible serlo. Para mi, Dios es real, sin Él la vacuosidad es total.</p><p>RELIGIONES I La Thora hebrea, o al Guita hindu, o el Corán... todos explican a un Dios e imponen en el hombre una forma de comportamiento predeterminado. Sin la obediencia a estas leyes no hay salvación, diferentes latitudes, diferentes leyes.Es difícil existir sin Dios, también es difícil vivir con Él. Afortunadamente, algo dentro de nuestro ser fue diseñado emocionalmente para lo espiritual, (diferente a lo religioso).</p><p>OTRAS LEYES I Leo y tengo dudas, examino los manuscritos y la verdad es elusiva. Todo es tan discutible, un campo tan fértil para jugar a ser diositos, un terreno fértil para indagar y discutir acerca de preceptos y reglas que sospechamos no son tan inteligentes como para provenir de Dios. El pensar no me hace ateo, el ser ateo no hace que Dios desaparezca.Sin ofender, cambio lo escrito y entonces se me hace a mi, más sagrado.Poblad la tierra con mucha cautela... les ordeno que nadie tenga mas de dos hijos, porque de lo contrario pereceréis por una sobrepoblación.Y nadie será culpable de ningún pecado original, ya que fui yo quien creó a Adán y a Eva, y ellos recibirán sus castigos y ustedes, los que quiebren mi ley, también serán castigados, pero jamás, nada de culpas hereditarias.Y jamás crearé a ninguno de ustedes a mi imagen y semejanza, ya que puede salir un George Bush o una Mireya Moscoso y entonces me echaran toda la culpa a mi. En vez de ello todos seréis diferentes (cosa que es una realidad, todos somos diferentes).Y nadie se enseñoreará sobre nadie, y los peces y las aves serán vuestros hermanos y mataréis solo en extrema urgencia y solo para comer, y no le permitiré a ningún ser humano que tenga dominio sobre la naturaleza.. ya que todos ustedes lo compartirán y harán del planeta que han heredado una prueba de vuestro amor para los unos con los otros.</p><p>UN SOLO DIOS I Igual, aunque me invente mis propias leyes, y aunque no este de acuerdo con las ya creadas, me ahogo sin un Dios.Religiones hay por miles, formas de pensamiento por millones, discusiones y tertulias entre ateos y teólogos llenan librerías y anaqueles de todo nuestro planeta.Las conversaciones de las sinagogas, las discusiones de las mezquitas, las leyes del Vaticano... Muchas religiones, un solo Dios....creo.</p><p>Buscamos desde que nacemos a Dios, nadie es ateo en una trinchera, nadie. Y la tierra es un grande e inmenso frente de batalla.Miles son ateos, otros son excomulgados por no obedecer, o por pensar, o por soñar.Bla, bla, nada sabemos, solo sentimos y necesitamos a un Dios.Ateos, pensadores, ¿qué importancia tienen cuando lo que importa no es la ley escrita, sino la ley de mi corazón y esta acepta la ley mas hermosa del universo, amaras a tu prójimo como a ti mismo?Desobedezco y a veces amo demasiado y me olvido de Dios, o a veces amo de menos y entonces me acuerdo de Él.</p><p>Igual necesito desesperadamente a Dios. Ni el ateo tiene la razón, ni el pensador su exclusividad. ¿Qué importa tu sabiduría si no tienes esa felicidad de poder sospechar que eres amado por un poder superior, o que cuando caes, alguien escuchará tus gritos?Pienso, siempre pienso.... no me gustan las reglas, ni me atraen las religiones; nada me importa más que la libertad de pensamiento... con igual intensidad creo y con igual ímpetu me maravillo en Dios. Pero, ¿qué es Dios?</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon De la inmovilidad</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-inmovilidad_0_1445105484.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-inmovilidad_0_1445105484.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 19:00:19 +0000</pubDate><description>REALIDAD I Miro el mundo, no como un niño desvalido, sino como el ser humano que soy, como el hombre que fui.No quiero piedad, ni compasión, ni que te acerques con estampitas religiosas buscando lo que a ti te hace falta. No escudriñes mi dolor, no existe como imaginas.Mi cuerpo está muerto, pero mi mente es un águila y vuela a lugares que jamás sospecharías existen... Mi mente es libre. Mi mente soy yo.Estoy paralítico del cuello hacia abajo. No puedo hablar. Todo mi sistema nervioso colapsó hace 15 años. Soy parapléjico. Salivaciones cuelgan de mi boca cual trapecistas y siento manos y pies como algo distante y obsoleto. Mi organismo es el ancla de mi existencia.Escribo esto moviendo mis ojos, un guiño es la letra A, dos guiños son la letra B, y así sucesivamente. No tengo tiempo para seguir explicando. Si no lo entiendes, lo siento.Puedo llorar aún; mis lágrimas son el último vestigio de mi autonomía corporal. Mis ojos, dos cámaras fijas por toda una eternidad, hasta que la enfermera o un amigo vuelve a moverlas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>REALIDAD I Miro el mundo, no como un niño desvalido, sino como el ser humano que soy, como el hombre que fui.No quiero piedad, ni compasión, ni que te acerques con estampitas religiosas buscando lo que a ti te hace falta. No escudriñes mi dolor, no existe como imaginas.Mi cuerpo está muerto, pero mi mente es un águila y vuela a lugares que jamás sospecharías existen... Mi mente es libre. Mi mente soy yo.Estoy paralítico del cuello hacia abajo. No puedo hablar. Todo mi sistema nervioso colapsó hace 15 años. Soy parapléjico. Salivaciones cuelgan de mi boca cual trapecistas y siento manos y pies como algo distante y obsoleto. Mi organismo es el ancla de mi existencia.Escribo esto moviendo mis ojos, un guiño es la letra A, dos guiños son la letra B, y así sucesivamente. No tengo tiempo para seguir explicando. Si no lo entiendes, lo siento.Puedo llorar aún; mis lágrimas son el último vestigio de mi autonomía corporal. Mis ojos, dos cámaras fijas por toda una eternidad, hasta que la enfermera o un amigo vuelve a moverlas.</p><p><p>SÚPLICA I Moriré sin entender el mundo, donde a quien quiere vivir lo matan y quien quiere morir es condenando a vivir sin dignidad. He suplicado por mi muerte, pero mi dolor no es razón suficiente. Mi mundo es cruel y despiadado, donde la vida sólo vale cuando se desea y ésta se torna en pecado, delito, cobardía y condena eterna.En mi ventana crecen a diario alegrías y temores. Y mi vida se aterra al ver la muerte de un grillo por una hambrienta araña o un pájaro trinar pidiendo lluvia. Todo pasa por mi ventana, se mueve a través del cristal de sueños frente a la cama.He descubierto que aún amo, y eso me hace feliz. Amo tan fuertemente como un Romeo, tan intensamente como un Antonio. A veces soy egoísta y quisiese robarle al cielo a mi amada por un instante con tal de poder mirarla una vez más. Muchas veces sueño con sus besos, sueño que me toca y que mis manos se mueven para acariciar su rostro.Eutanasia es una palabra hermosa, es la palabra que traería mi liberación. Prisionero soy de este pedazo de carne flácida y huesos inútiles. Galeote condenado a existir sin rumbo alguno, sin salvación.Todos piensan que soy un vegetal, sin entender que tengo alegrías y risas, dolor y rabia. Mis emociones no han dejado de existir, mi cuerpo es el que ha muerto, mi cerebro está más activo que nunca. Dentro de mi lucidez entiendo la vida y amo la muerte. Es mi prerrogativa, ¿entienden? mi derecho, mi vida... mía.La simplicidad de mi existencia me ha hecho entender que no sólo la vida es bella, sino que la muerte también es admirable.Hoy,7 de marzo, cumplo 38 años. Un pedazo de <em>cake</em> y una malteada de chocolate y me convertiría en unicornio encantado. Aún recuerdo la comida y las malteadas. Malditos tubos de mierda. Desconéctenme, por favor... que alguien tenga piedad, lo imploro... ¡desconéctenme!Amo mi ventana y adoro los amaneceres. Mi único pesar es que las lagartijas o arañas no escapen de los desinfectantes. ¿Por qué el odio?Hoy, 7 de marzo, es mi cumpleaños. De niño siempre podía pedir un regalo. Hoy no pido nada, hoy suplico que llegue la muerte y me libere del infierno en que vivo. Desconéctenme, por piedad, por amor a Dios. ¡DESCONÉCTENME!</p></p>]]></content:encoded></item><item><title>De guerreros en la niebla</title><link>https://www.prensa.com/cultura/guerreros-niebla_0_1450354969.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/guerreros-niebla_0_1450354969.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:57:17 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>SUEÑOS DE NIÑO I</strong> A los siete años de edad tuve que confesarme por el pecado de querer ser un soldado.El cura me decía que un soldado muchas veces debía matar para cumplir con sus obligaciones militares. La confusión se apoderó de mí desde niño y la duda de crecer hacia una vida de condenación me perturbaba la existencia. Ser militar era lo único que me atraía con total vocación. Nada más dulce que el olor a pólvora, gloria y camaradería.</p></p><p><p><strong>VISIÓN ACTUAL I</strong> Últimamente he leído al general Paredes declarar insistentemente que el mando de la policía debiese estar en manos castrenses y no en un civil de turno.Me atrevo a opinar sobre el tema ya que aún tengo tres pelos de gorila en mi pecho, que no he podido erradicar ni con cera, ni con pinzas.Mis pelos de gorila morirán conmigo.Un militar tiene a su haber montones de cosas buenas, su honor, su disciplina, su orden, su capacidad de organización, su perseverancia, y sobre todo su lealtad. Esto lógicamente funciona solamente en un papel borrador, ya que en la realidad son seres humanos igual que cualquier otro grupo social. Debido a su alto grado de organización y disciplina, un grupo de hombres armados, liderados por algún loco desquiciado, es muy eficaz en destruir cuando deciden volverse contra su pueblo.Igualmente son altamente eficaces en ayudar, cuando su líder es un hombre respetuoso de las leyes de su nación.El olor al sudor, el barro en el uniforme, el sentimiento infinito de pertenecer a una institución castrense es inigualable a cualquier otro sentimiento de machos.</p></p><p><p><strong>NUNCA MÁS EN PANAMÁ I</strong> Nada tengo contra el <em>ethos</em> del guerrero y su proyección en la historia.Sólo que esos tiempos ya pasaron, esos tiempos jamás volverán.Panamá jamás debe de volver a crear una sociedad castrense, ni debe por ningún motivo regresar a escudarse debajo del uniforme militar. Parte de mí se alegra que los oficiales panameños se hayan escondido y huido de sus puestos de combate en la guerra que tuvimos contra los gringos.Y parte de mí se siente avergonzada de que la oficialidad panameña haya huido del campo de batalla, dejando a sus hombres abandonados a su suerte, deshonrando para toda una eternidad la institución que juraron defender con sus vidas.</p></p><p><p><strong>LO QUE DEBEMOS HACER I</strong> Panamá, sufrió lo indecible con nuestra experiencia militar, mas no por eso debemos menospreciar a un militar. Sería como si debido a que nuestra experiencia democrática es un asco, nos demos por vencidos y escupamos la democracia.Panamá debe abocarse hacia un profesionalismo de su policía. No un profesionalismo basado en ejercicios de bayonetas y de gritos, sino en la creación de un cuerpo intachable de policías.Muchos desean un nuevo líder militar. Yo opino que esto sería un error que nos dividiría como nación.Un comisionado militar sería regresarnos a la época de las cavernas, no porque no se lo merezca, o porque no tengan la capacidad, o porque sea incorrecto, sino porque el tiempo del guerrero ya pasó.La semi- paz que tenemos hoy día no puede perderse, ni podemos darnos el lujo de no entender cuán grandioso es el significado de la palabra democracia.Jamás debemos volver atrás.Prueba de esta democracia, es el magnífico trabajo de su jefe actual, el señor Jaime Jácome, una labor que ha comenzado brillantemente limpiando la institución de sus elementos negativos. Prueba de esta democracia, es el respeto que cada día los agentes de la policía se ganan de todos los panameños, sin necesidad del antiguo tolete abusador.</p></p><p><p><strong>ACABANDO CON LAS IDEAS VIEJAS I</strong> El guerrero debe morir, para que un cuerpo profesional de policías aparezca. Las ideas viejas algunas veces deben ser sustituidas por ideas frescas... esa es la ley de la vida. Se lo que siente mi general Paredes, pero somos guerreros caminando en la oscuridad de la niebla, somos el humo, el sable y la hierba. No insista más, nuestro tiempo ya pasó.</p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Imbecilidades recurrentes</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Imbecilidades-recurrentes_0_1455604448.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Imbecilidades-recurrentes_0_1455604448.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:54:49 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>ATENCIÓN I</strong> ¡La Caja de Seguro Social está en quiebra! ¡La Caja de Seguro Social es cueva de ladrones! ¡La educación da asco en Panamá! Vaya notición.Año tras año escuchamos lo mismo. Nada cambia, así como es constante e inmutable el descuento de mi quincena del seguro y de educación. Cuántos ministros de Educación y directores del Seguro deberían ir presos por el desastre irreparable que le han causado a su patria.En cuanto a la educación, todos los años la misma cantaleta: más dinero para arreglar las mismas escuelas que ya se habían arreglado el año pasado.La imbecilidad está de moda (sí, hay modas que duran una eternidad). Primero hay que cortar de raíz la infección: Sopa caliente para el asegurado. Citas a tiempo y no dentro de seis meses. Medicinas para el moribundo. Sonrisas en vez de antipatía. Atención al asegurado, pintura y eficiencia administrativa. Aires acondicionados que funcionen siempre, disciplina en los gastos. Ah, y el gran secreto gringo: mantenimiento, mantenimiento.Un gobierno debe pensar en soluciones integrales y planificadas, trabajo preventivo desconocido por nuestros genios locales. Todos los años las escuelas reciben miles de dólares, tanto en materiales de construcción, como en inversiones para mejorar programas educativos. Cada año, al regresar a clases, todo está nuevamente destruido y las escuelas siguen sin enseñar el maravilloso arte de pensar. Lo único que funciona es mi descuento educativo. ¿Para qué preocuparse? Pronto el nuevo ministro arreglará unas sillas, nombrará cinco maestros y "pa’lante buay".La misma imbecilidad recurrente. Una educación planificada a 20 años es necesaria a gritos. ¡Auxilio!, ¿alguien escucha? <em>Is anybody there</em>?Nada cambia. El despilfarro de nuestros impuestos es abusivo. Parches en las calles, parches en la educación, curitas al Seguro, remiendos temporales.</p></p><p><p><strong>¿QUÉ PASA? I </strong>La Caja de Seguro, las escuelas y nuestra vida están regidas por una partida de sinvergüenzas e ineptos. Cambiemos esto, con la exigencia de más impuestos y más aporte de mi sangre. Quizás entonces comenzaré a creer en la resucitación del moribundo.Quiero ver resultados hoy, y de ñapa, a un par de sinvergüenzas en la cárcel."¿Cárcel? ¿Tú decir cárcel? Pacto de sangre entre PRD y arnulfistas prohibirlo... Estar en Patria Nueva", dijo el indio.El Seguro es una vergüenza, un destierro moral que destruye las esperanzas de todo hombre viejo. Jubilarme es una quimera. Pensar en una cita con un médico profesional, una lucha terrible de voluntades encontradas. La Caja de Seguro Social es un monumento a eso que somos como nación: la imbecilidad recurrente. Y por si fuese poco, es una institución que, escudada en la solidaridad, discrimina a la clase media, prohibiéndole jubilarse con derecho a más de mil dólares, aunque haya aportado lo suficiente como para recibir 3 mil. ¿Comunismo o solidaridad?Como asegurado no pido mucho, sólo quiero sopita caliente, una cama limpia y una sonrisa. Un besito de buenas noches de mi enfermera preferida también "‘taría <em>cool</em>".Ríete, porque lo que viene son lágrimas, de las gruesas. La buena noticia es que puedes escoger entre lágrimas arnulfistas o perredistas. Menos mal que somos un país en democracia.</p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Mil años antes del Papa</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Mil-anos-Papa_0_1460853904.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Mil-anos-Papa_0_1460853904.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:52:10 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>PENSAMIENTOS.</strong> La fiesta del bautismo quedó maravillosa. Buenos vinillos y buen papeo. Todo era alegría. Dos horas antes, había observado con detenimiento el ritual del bautismo.La abuela, antes un poco nerviosa por la tardanza del cura, ahora era un amor. La razón de su felicidad era que el nieto ya no iría al Limbo en caso de que una desgracia golpeara su tierna existencia.La fiesta siguió y pensé en el Limbo, ese lugar donde llegan las almas de quienes no han sido bautizados. Ni el Cielo, ni el Infierno, un lugar donde el amor no existe.</p></p><p><p><strong>DE ‘COMICS’.</strong> Los niños gritaban y corrían hasta que se armó una discusión. Todos saltaban y daban su opinión. El tema de la discordia era que si el Pato Donald había alguna vez peleado con el Coyote.Pronto hubo adultos que, en su infinita sabiduría, hicieron de árbitros.Otros decían que la lucha sería desigual porque Donald no estaba acostumbrado a este tipo de peleas. Las risas y la discusión llegaron al extremo de divagar acerca de si Piolín era macho, hembra o <em>gay</em>.Me vino a la mente que la religión y sus demenciales controversias son la misma cosa: un <em>comic</em> gigantesco, un <em>comic</em> a nivel mundial. Los egipcios, los griegos y sus dioses, los mayas, los nórdicos... todo el mundo necesitado de un gran <em>comic</em> espiritual.Lo triste de este <em>comic</em> es que, debido a nuestra necesidad de lo profundo, todos se lo creen.</p></p><p><p><strong>DE VUELTA AL LIMBO.</strong> Pensé en el Limbo y me acordé del entonces cardenal Joseph Ratzinger, ahora Papa del catolicismo.La discusión sobre el pato se tornó intelectual y los niños se pusieron a corretear otra vez.En 1999, el antiguo Papa le pidió a Ratzinger que estudiara el Limbo y "llegara a una política pastoral más coherente e iluminada".Ya Juan Pablo había anunciado un cambio desconcertante para el mundo católico; desmontando la visión tradicional del Paraíso, el Infierno y el Purgatorio.De un plumazo, estos lugares dejaron de existir físicamente y se convertían en "estados de ánimo".El cielo, una relación con Dios, y el Infierno, una separación de Dios. Del Limbo todavía no tenemos una respuesta concreta de si permanecerá abierto para <em>business</em> o si será clausurado por el jefe del estudio cinematográfico del Vaticano.A mí me parece una idea muy humana la decisión de cerrar físicamente estos dos lugares controversiales y también una proposición hermosa la de no atormentar más a las madres de aquellos niños que murieron sin poder bautizarse.Me pregunto sin con esto aliviamos el dolor de veinte siglos de ignorancia. Inquiero en mi alma y la confusión aflora.</p></p><p><p><strong>SIN PENSAR. </strong>Vivimos un eterno <em>comic</em> religioso, sin pensar en el daño que se les hace a los fanáticos no pensantes (valga la redundancia).Las discusiones que tenemos acerca de las religiones carecen de sentido empírico y analítico, conversaciones sustentadas sólo por la imaginación y la increíble creatividad del hombre.Si pudiésemos ver aquello que sentimos entre nuestro estómago y espalda, entonces sospecho, comenzaría la búsqueda.Aún no entendemos bien nuestra necesidad innata de una fuerza superior, esa hambre por llenar nuestro vacío existencial. Esa carestía es tan natural hoy como mil años antes de que existiera un Papa. No es el Papa, ni la pompa imperial del Vaticano la que la colmará la verdad del Infinito. A ese Dios oculto hay que buscarlo intensamente dentro de cada uno de nosotros.</p></p><p><p><strong>Y ENTONCES.</strong>.. Un cometa con cara de vampiro irrumpió juguetón de entre las nubes, una docena de niños rieron y una abuela sonriente se persignó mientras arrullaba su cruz... no había ajos, ni estacas a mano. Sólo por si acaso, el crucifijo también es bueno.</p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Mil años antes del Papa</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Mil-anos-Papa_0_1460853969.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Mil-anos-Papa_0_1460853969.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:51:54 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>PENSAMIENTOS.</strong> La fiesta del bautismo quedó maravillosa. Buenos vinillos y buen papeo. Todo era alegría. Dos horas antes, había observado con detenimiento el ritual del bautismo.La abuela, antes un poco nerviosa por la tardanza del cura, ahora era un amor. La razón de su felicidad era que el nieto ya no iría al Limbo en caso de que una desgracia golpeara su tierna existencia.La fiesta siguió y pensé en el Limbo, ese lugar donde llegan las almas de quienes no han sido bautizados. Ni el Cielo, ni el Infierno, un lugar donde el amor no existe.</p></p><p><p><strong>DE ‘COMICS’.</strong> Los niños gritaban y corrían hasta que se armó una discusión. Todos saltaban y daban su opinión. El tema de la discordia era que si el Pato Donald había alguna vez peleado con el Coyote.Pronto hubo adultos que, en su infinita sabiduría, hicieron de árbitros.Otros decían que la lucha sería desigual porque Donald no estaba acostumbrado a este tipo de peleas. Las risas y la discusión llegaron al extremo de divagar acerca de si Piolín era macho, hembra o <em>gay</em>.Me vino a la mente que la religión y sus demenciales controversias son la misma cosa: un <em>comic</em> gigantesco, un <em>comic</em> a nivel mundial. Los egipcios, los griegos y sus dioses, los mayas, los nórdicos... todo el mundo necesitado de un gran <em>comic</em> espiritual.Lo triste de este <em>comic</em> es que, debido a nuestra necesidad de lo profundo, todos se lo creen.</p></p><p><p><strong>DE VUELTA AL LIMBO.</strong> Pensé en el Limbo y me acordé del entonces cardenal Joseph Ratzinger, ahora Papa del catolicismo.La discusión sobre el pato se tornó intelectual y los niños se pusieron a corretear otra vez.En 1999, el antiguo Papa le pidió a Ratzinger que estudiara el Limbo y "llegara a una política pastoral más coherente e iluminada".Ya Juan Pablo había anunciado un cambio desconcertante para el mundo católico; desmontando la visión tradicional del Paraíso, el Infierno y el Purgatorio.De un plumazo, estos lugares dejaron de existir físicamente y se convertían en "estados de ánimo".El cielo, una relación con Dios, y el Infierno, una separación de Dios. Del Limbo todavía no tenemos una respuesta concreta de si permanecerá abierto para <em>business</em> o si será clausurado por el jefe del estudio cinematográfico del Vaticano.A mí me parece una idea muy humana la decisión de cerrar físicamente estos dos lugares controversiales y también una proposición hermosa la de no atormentar más a las madres de aquellos niños que murieron sin poder bautizarse.Me pregunto sin con esto aliviamos el dolor de veinte siglos de ignorancia. Inquiero en mi alma y la confusión aflora.</p></p><p><p><strong>SIN PENSAR. </strong>Vivimos un eterno <em>comic</em> religioso, sin pensar en el daño que se les hace a los fanáticos no pensantes (valga la redundancia).Las discusiones que tenemos acerca de las religiones carecen de sentido empírico y analítico, conversaciones sustentadas sólo por la imaginación y la increíble creatividad del hombre.Si pudiésemos ver aquello que sentimos entre nuestro estómago y espalda, entonces sospecho, comenzaría la búsqueda.Aún no entendemos bien nuestra necesidad innata de una fuerza superior, esa hambre por llenar nuestro vacío existencial. Esa carestía es tan natural hoy como mil años antes de que existiera un Papa. No es el Papa, ni la pompa imperial del Vaticano la que la colmará la verdad del Infinito. A ese Dios oculto hay que buscarlo intensamente dentro de cada uno de nosotros.</p></p><p><p><strong>Y ENTONCES.</strong>.. Un cometa con cara de vampiro irrumpió juguetón de entre las nubes, una docena de niños rieron y una abuela sonriente se persignó mientras arrullaba su cruz... no había ajos, ni estacas a mano. Sólo por si acaso, el crucifijo también es bueno.</p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon De cómo la muerte está suspendida en el aire</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-muerte-suspendida-aire_0_1466103380.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-muerte-suspendida-aire_0_1466103380.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:49:43 +0000</pubDate><description>TODO DESAPARECE. Dicen que lo bello, si lo vemos continuamente, tiende a desaparecer.Este axioma se eclipsaba ante la salvaje belleza de nuestra patria. Aire, tierra y agua, imprescindibles para la vida humana, eran cristalinos hace unas décadas en Panamá. Ya ni tanto.El agua, quizás la más rica y pura de todo el continente, la estamos perdiendo y en algunos lugares ni siquiera llega.No me refiero a lugares alejados, donde habitan gorgojos sin agua, sino de la ciudad misma, a escasas millas del río Chagres, manantial prodigioso como no hay otro.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>TODO DESAPARECE. Dicen que lo bello, si lo vemos continuamente, tiende a desaparecer.Este axioma se eclipsaba ante la salvaje belleza de nuestra patria. Aire, tierra y agua, imprescindibles para la vida humana, eran cristalinos hace unas décadas en Panamá. Ya ni tanto.El agua, quizás la más rica y pura de todo el continente, la estamos perdiendo y en algunos lugares ni siquiera llega.No me refiero a lugares alejados, donde habitan gorgojos sin agua, sino de la ciudad misma, a escasas millas del río Chagres, manantial prodigioso como no hay otro.</p><p>ABUSAMOS. La tierra, con el abuso de agroquímicos tóxicos y la tala indiscriminada de árboles, incluso en bosques dizque protegidos por ley, no corre mejor suerte. El aire es hermano del agua: tampoco debe tener olor, sabor, ni color. Rumbo a Isla Grande, decidí entrar al Corredor Norte. Mucho antes de llegar, la fila era impresionante: una decena de semáforos, un millón de carros... todos botando veneno contra todos. El tiempo se detuvo y pensé en cómo nos matamos los unos a los otros sin siquiera pestañear. La radio prendida, el celular indiscreto, el olvido colectivo dentro de una fábrica de toxinas que funciona sin que queramos reconocer lo nociva que es.</p><p>EL JUEGA VIVO Y ELDAÑO A LOS DEMÁS. Los automóviles son responsables del 90% del monóxido de carbono, uno de los gases más letales del mundo. El semáforo cambió. Diez carros lograron pasar la luz verde y otros diez se colaron detrás.La cola restante, al igual que todo Panamá, seguía detenida, echando humo, mientras nuestra vida y nuestro aire se iban deteriorando por segundo.</p><p>NUBES NEGRAS. Cuando llegué a la altura de Cemento Panamá, la niebla hizo que prendiera las luces altas.El polvo asfáltico, el peor residuo contaminante del cemento, me forzó a prender el limpiaparabrisas para poder ver. Cemento Panamá, de acuerdo a mis indagaciones, es una de las fábricas que más se esfuerzan por reducir sus emisiones tóxicas; inclusive aspira a obtener óptimas calificaciones internacionales en el futuro cercano. Miré la negrura de mi parabrisas y pensé que si ésta es una de las mejores fábricas del país, qué nos espera con las otras. La respuesta dátela tú mismo.</p><p>VENENO. Cada galón de gasolina produce 20 galones de dióxido de carbono, el gas que más contribuye al efecto invernadero. Escucha bien y no te olvides: uno de gasolina, 20 de veneno. ¿Pero cómo moverse, cómo ir al trabajo? Tenemos que producir veneno. El ingeniero Ricardo Paredes, funcionario de la Autoridad del Tránsito, me informó acerca de una nueva ley en proceso de redacción, que exigirá a todos los vehículos del país la inspección de las emisiones, y digo bravo. Basta de vender y comprar revisados falsos. Que los verdugos del aire no salgan de sus garajes. El transporte público en Panamá es un caos. Ello contribuye a que cada año, las calles de la ciudad de Panamá deban lidiar con unos 20 mil automóviles nuevos. Claro está que si tuviésemos un sistema de transporte público de verdad, y no el monopolio abusivo e ineficiente de unos pocos, muchos pudiésemos prescindir de un auto (para no endeudarnos hasta el cuello) o dejarlo en casa a menudo.</p><p>¿HAY RESPUESTAS? Si nuestros dirigentes lograran entender que no todo gira en torno al poder y al dinero, que estamos envenenando el aire de sus propios hijos y nietos... Tristemente, los políticos casi siempre actúan por presión de los grandes intereses y, en segundo lugar, de la opinión pública, no por sentido de responsabilidad hacia el pueblo que los eligió. Pero para que el pueblo tome conciencia y proteste, hay que educarlo. ¿Quiénes lo harán? ¿Los dirigentes? Nuevamente, la respuesta dátela tú mismo.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon De ansiedades y depresiones</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-ansiedades-depresiones_0_1471352863.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-ansiedades-depresiones_0_1471352863.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:47:27 +0000</pubDate><description>PROBLEMAS. ¿Qué es depresión? ¿Qué es ansiedad? Puedo buscar su significado médico y dártelo. No quiero. No creo que ninguna definición serviría para explicar una enfermedad o explicar la palabra dolor.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>PROBLEMAS. ¿Qué es depresión? ¿Qué es ansiedad? Puedo buscar su significado médico y dártelo. No quiero. No creo que ninguna definición serviría para explicar una enfermedad o explicar la palabra dolor.</p><p>REMEDIOS. Si nos duele la cabeza, tomamos aspirina; problemas para dormir, otra píldora; problemas sexuales, otra más. Problemas del apetito, resfriado, dolor de estómago, falta de energía... dime tu problema y yo te recomiendo una píldora.Las píldoras embotelladas hacen lo que antiguamente fue el trabajo de curanderos, boticarios y botánicos. Embotellar la cura para el estornudo, sintetizar el remedio contra lo que nos aqueja.En un mundo moderno el tiempo es plata, y en un mundo donde se nace sin plata, el tiempo se hace imprescindible. El tiempo: quizás la mejor invención del hombre. Y las píldoras, la segunda. Camino como máquina entre máquinas, sin saber que soy parte del engranaje maldito que mueve a una sociedad sin rumbo. Un derrotero con un compás diferente al tamborilero que suena en mi cabeza.</p><p>TRATAMIENTO. Me encontré frente al psiquiatra, me senté frente a un extraño tratando de explicar por qué mi existencia se sentía atribulada. Quizás antes creía que cualquier problema se resolvía con una buena botella de vino; quizás antes no entendía lo complicado que es el mecanismo que gobierna nuestra vida.Estoy en el séptimo día de mi medicamento y pienso que quizás dentro de un mes mis ansiedades quedarán en el olvido. ¿A dónde se irán? ¿Cómo puede la ciencia con una sola pastilla cambiar la complejidad de un diseño milenario?Camino sin pensar en mi mejoría, sino en aquello que dejaré atrás. Una píldora y eres menos violento. Otra píldora y adelgazas. No me quejo, sólo pienso. Me gusta mi mundo y la posibilidad de poder eliminar aquello que nos hace llorar, pero sé que gracias a mis lágrimas soy el hombre que soy hoy. No soy quien soy sólo gracias a mis fortalezas. Salí del psiquiatra con una orden de pastillas y la esperanza de un mundo sin la agonía existencial de mi enfermedad. Caminé mirando al cielo mientras desde los árboles, mis miedos me miraban confundidos. Mi compañera me sonrió y mis monstruos me miraron acongojados, tratando de ignorar mi traición.¿Cómo hace una mujer o un hombre cuando no tiene el dinero para pagar este medicamento? ¿Cómo hemos hecho durante siglos para ocultar el dolor que tenemos algunas veces sólo por el hecho de levantarnos, la ansiedad que nos infecta el pecho sólo por respirar? La enfermedad se va acumulando, la presión comienza a horadarnos con la edad, y ya a los 50 años en un hombre débil no queda mucho de serotonina para alimentar neuronas encargadas de contrarrestar la ansiedad y la depresión... Desgraciadamente no podemos ignorar la depresión y ansiedad. Ellas minan nuestra energía día a día. Emociones fuertes que sin un balance químico apropiado pueden causarnos docenas de enfermedades. Aunque muchas veces estas emociones sean desagradables, también forman parte de la increíble complejidad del ser humano. Viajo hacia un mundo que desconozco y este mundo desconoce a su vez al viajero... Creo que tengo una relación esperanzadora con mi mañana.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon El olor del adiós</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-olor-adios_0_1476602338.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-olor-adios_0_1476602338.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:45:14 +0000</pubDate><description>A SU LADO. Despacio para no despertarla, olí su cabello lentamente, mi nariz delicadamente acarició cada peca de su espalda, cada vello de su nuca. El olor de su cuerpo en la mañana hacía que el mío temblase de pasión. No era un beso lo que me alteraba, ni eran los dos soles que tenía en vez de ojos, sino su bello y delicado olor.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>A SU LADO. Despacio para no despertarla, olí su cabello lentamente, mi nariz delicadamente acarició cada peca de su espalda, cada vello de su nuca. El olor de su cuerpo en la mañana hacía que el mío temblase de pasión. No era un beso lo que me alteraba, ni eran los dos soles que tenía en vez de ojos, sino su bello y delicado olor.</p><p>INCÓGNITAS. En el libro de Diane Ackerman, el olfato es el sentido silencioso, el que no tiene palabras. Sin un vocabulario adecuado, ¿como poder expresar placer, nostalgia o sensualidad? La relación sicológica entre el olfato y nuestro lenguaje es pobre, casi nula diría yo. Describir olores es un arte casi olvidado.Lo contrario ocurre entre el olfato y la memoria. La asociación de un olor puede llevarnos a nuestra juventud, a una montaña, a la cama de un amor pasado, o recordarnos un momento específico en nuestra vida. Podemos viajar al pasado, oliendo el presente.Cuando veo algo puedo describirlo como si fuese una copiadora de imágenes, puedo hablar de su textura, su color, su forma y tamaño. Lo difícil es describir la complejidad de sus olores. ¿Cómo huele la sangre? Tu hijo, tu carro... ¿cómo huele un adiós?Mis pulmones filtran constantemente la tierra, pudiendo detectar hasta dos mil olores diferentes. Respirando 23 mil 40 veces y moviendo 438 pies cúbicos de aire diariamente.Durante este proceso que generalmente termina con la muerte, los olores rodean nuestra vida y nos acarician por dentro y por fuera, envolviéndonos en aromas aterciopelados que nos acompañarán siempre.</p><p>OLFATIVOS. Somos olfativos, oledores profesionales, con gustos tan exquisitos, que el olor a sándalo, talco de un niño o un Channel pueden hacernos llorar.Olí sus axilas y sus caderas recorriendo con mi olfato por última vez su cuerpo. Negándome a exhalar, respirando con mi alma sus provincias, sus calles y cada valle de sus piernas.¿Cómo huele un adiós?</p><p><p>HISTORIA. El perfume y flores favoritos de Napoleón Bonaparte eran las violetas. Y su descripción era que las violetas olían a cubitos de azúcar quemada envueltos en limón y terciopelo.Acostumbrado a oler la muerte en sus innumerables batallas, la nariz de Napoleón era "muy <em>kinky</em>".En una de sus más famosas cartas a Josefina, éste le pide que no se bañe durante las dos semanas de su ausencia, cosa de poder disfrutar de sus aromas naturales.Josefina siempre usaba un perfume con aroma a violetas, este perfume era la firma particular de ella. Josefina olía a violetas. El perfume de violetas es uno de los más caros y difíciles de conseguir, son una pequeña obra de arte en estado líquido.Las violetas contienen ionone, un elemento que dispara en nuestro sistema olfativo, una especie de corto circuito. Son el epítome de la coquetería de una flor, huelen y luego desaparecen para luego volver a oler, a pesar que continuamente están transpirando su aroma.Cuando Josefina murió en 1814 Napoleón plantó violetas en la tumba de su amada. Las violetas crecieron y antes de su destierro fue a su tumba a recoger un ramo del olor de su compañera.Napoleón mantuvo hasta el día de su muerte el esquivo olor de las violetas a su lado.Para Napoleón Bonaparte el olor del adiós era representado por el olor de violetas. Un aroma más fuerte que la distancia, más real que la muerte. Josefina...</p></p><p>Y YO. Salí a una calle gris con olor a asfalto y vidrio molido y me dirigí hacia mi casa.Caminé rápido, olvidándome del tiempo, de la distancia... olvidándome de volver a respirar.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/iN4NbEUpLx19yXckS0IzJLUo6-k=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/BOD57GRIGJCQPG3BZ3KWPX5OG4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El último cromagnon El olor del adiós]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax Especial Para La Prensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon Del loco llamado Carlos Sarmago</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-llamado-Carlos-Sarmago_0_1481851834.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-llamado-Carlos-Sarmago_0_1481851834.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:41:08 +0000</pubDate><description>HISTORIA. Todo temor incluye un deseo, toda frustración alimenta una rabia, todo dolor ansía una salida. Cuando estas puertas se cierran, la violencia aflora.Como profesor de historia del Richard Newman, Carlos Sarmago se dedicó a su profesorado con toda la consagración de aquello que antiguamente se conocía como educadores.Durante su vida como educador comió y bebió la historia de su patria. Desayunó la pasión de su cultura, y enseñó que la justicia, no el pan, debiese alimentar a una nación.Carlos siempre dialogaba acerca de la eterna búsqueda del hombre por la equidad. Exploración que para él, era mas importante que la religión y que el amor.En las tardes, cuando otros profesores disfrutaban amenamente un café, Carlos tenía charlas acerca de la eterna búsqueda del hombre por su libertad. A todos les enseñó que la violencia se combatía con la justicia y que la justicia debiese ser la aspiración máxima de todo joven. Carlos creía que una nación debía de ser renovada por ideas nuevas, siempre en movimiento, siempre cambiantes. Omar y el torrijismo habían sido su antigua meca, su vieja amante; pero después de unos años comprendió que el militarismo se había corrompido y debía de morir...
</description><content:encoded><![CDATA[<p>HISTORIA. Todo temor incluye un deseo, toda frustración alimenta una rabia, todo dolor ansía una salida. Cuando estas puertas se cierran, la violencia aflora.Como profesor de historia del Richard Newman, Carlos Sarmago se dedicó a su profesorado con toda la consagración de aquello que antiguamente se conocía como educadores.Durante su vida como educador comió y bebió la historia de su patria. Desayunó la pasión de su cultura, y enseñó que la justicia, no el pan, debiese alimentar a una nación.Carlos siempre dialogaba acerca de la eterna búsqueda del hombre por la equidad. Exploración que para él, era mas importante que la religión y que el amor.En las tardes, cuando otros profesores disfrutaban amenamente un café, Carlos tenía charlas acerca de la eterna búsqueda del hombre por su libertad. A todos les enseñó que la violencia se combatía con la justicia y que la justicia debiese ser la aspiración máxima de todo joven. Carlos creía que una nación debía de ser renovada por ideas nuevas, siempre en movimiento, siempre cambiantes. Omar y el torrijismo habían sido su antigua meca, su vieja amante; pero después de unos años comprendió que el militarismo se había corrompido y debía de morir...</p><p>PASIÓN. Nunca se cansó de predicar su doctrina de resistencia pasiva. Yo creo que sus anteojos eran una burda copia de la admiración que le profesaba a Ghandi. Todo tiene un principio, todo tiene un final y todo tiene un tiempo, decía entre risas cortadas.Siempre le enseñó a sus muchachos que la historia era sencillamente un ciclo repetitivo de la ignorancia humana. "Aprendan de la historia" les gritaba histéricamente a sus alumnos.La recuperación del Canal de Panamá era una fuente de su inspiración. La lucha del pensamiento sobre la barbarie, su ideología. Carlos estaba confiado que cada uno de sus alumnos sería un luchador ideológico en un futuro cercano.Sus números eran su esperanza. 33 alumnos por clase, seis salones diarios, casi 200 alumnos al año.Su meta, hacer de esta Patria un lugar donde el hombre del mañana entendiese que la única forma en que un país avanza, es a base de leyes sólidas como un diamante.En una educación que él se encargaría de dar y con una justicia absoluta.."Nuestra historia es una de las historias más cortas del planeta Tierra, solo tenemos 100 años como nación", repetía sin cesar."Solo somos un puñado de habitantes. Todo lo tenemos aquí en Panamá, todo. Tenemos agua, bancos, riquezas, bosques, montañas, mujeres lindas y un Canal. Vuestro futuro como estudiantes está asegurado", les repetía con pasión desbordante a sus estudiantes.</p><p>ENLOQUECIENDO. Cuando llegó el gobierno del Toro Pérez Balladares, Carlos comenzó a cambiar, su estado de ánimo comenzó a decaer, y con él, sus famosas clases de historia. Sus alumnos nuevos que nunca habían escuchado sus acreditadas arengas, se aburrían como ostras en un invierno polar. La mentira y falta de justicia comenzó a corroer su cerebro. Luego, sus esperanzas fueron puestas en lo que Carlos llamó la fuerza y la virtud de la mujer panameña. El gobierno de Mireya Moscoso lo traicionó y lo terminó de destruir totalmente.</p><p>IRRECONOCIBLE. Por casualidad me encontré con Carlos hace dos días, luego que estudiantes destruyesen carros, arrasase negocios y desmantelase el último pedazo de cordura de alguien que aún creía en su patria. Carlos no quiso hablarme, solo murmuró como lo hacen los locos... "¿cómo puede un joven aprender?", repetía y repetía sin parar. "¡No se puede aprender sin justicia!", justificaba a sus alumnos y hablaba solo. "¿Cómo no ser un animal cuando la justicia y las leyes se comportan iguales o peores que ellos?" Loco y sin anteojos lo vi perderse entre el vandalismo estudiantil.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/bVt0bsfWDamjQcqpOGBP51vsg6k=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/2DUCOCDWVZBM3NU4RM6ZKHOZDM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El último cromagnon Del loco llamado Carlos Sarmago]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax Especial Para La Prensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon Fragmentación interior</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Fragmentacion-interior_0_1487101310.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Fragmentacion-interior_0_1487101310.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:35:37 +0000</pubDate><description>CÍRCULO. Cuando creemos que hemos solucionado la existencia de la humanidad, o de nuestra sensibilidad, una catástrofe interior o exterior, nos manda de regreso al vacío, y la raíz del conflicto se reinicia. Tratamos desesperadamente de reinventarnos nuevamente a medida que retrocedemos en nuestra siempre cambiante y corta existencia.Un millón de libros leídos, donde aprendemos cómo ser lógicos, cómo pensar. Fechas, filósofos, Internet... información hasta por los poros. Información que creemos nos puede ayudar a sobrellevar el peso existencial de cambios para los cuales nunca fuimos enseñados.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>CÍRCULO. Cuando creemos que hemos solucionado la existencia de la humanidad, o de nuestra sensibilidad, una catástrofe interior o exterior, nos manda de regreso al vacío, y la raíz del conflicto se reinicia. Tratamos desesperadamente de reinventarnos nuevamente a medida que retrocedemos en nuestra siempre cambiante y corta existencia.Un millón de libros leídos, donde aprendemos cómo ser lógicos, cómo pensar. Fechas, filósofos, Internet... información hasta por los poros. Información que creemos nos puede ayudar a sobrellevar el peso existencial de cambios para los cuales nunca fuimos enseñados.</p><p>DIVIDIDO. Hoy me levanté hablándome a mi mismo, conversando con alguien que no era yo, solo que sí era yo. Una voz que autoritariamente dictaba órdenes a mi yo. Me percaté de la terrible división que existe en mi interior.No te hablo de volver al oscurantismo y desechar el conocimiento del hombre. Pero creo que tanto a nivel nacional, como individual creemos que sabemos porqué dividimos y subdividimos, olvidándonos que la magia está es en la totalidad del ser y no en su fragmentación.</p><p>MI PATRIA. Yo soy panameño, tú eres colombiano. Tú trabajador, yo gobierno. Yo empresario, tú sindicalista.No quiero apartarme de mi locura matutina; me preguntaba si haber aprendido de mis libros, de mis padres y de la sociedad, no limita mi divinidad a ser una mera enciclopedia de aprendizaje, a ser un loro que repite lo aprendido.Veo a mi patria y veo que es un reflejo de mi interior. Como es hacia adentro también es hacia afuera, división y fragmentación.Cuando somos románticos y un poco simplistas vemos un puñado de arena en una playa, vemos granitos color café, lindos y diminutos, reímos y compartimos un espacio con nuestro momento. Cuando pensamos que pensamos y somos analíticos, entonces nos tomamos el tiempo de separarlos en diferentes categorías, de catalogar sus colores, de mirar sus infinitas formas, hacemos montículos, creemos que nos volvemos sabios y fragmentamos la playa. Desgraciadamente la playa tiene miles de montañas, y existen millones de playas más, la fragmentación de la arena solo es una ilusión que me hace pensar que pienso. Pensar que pienso hace bien a mi ego, pero en realidad al hacerlo dejé de pensar. La totalidad de mi está en entender que somos la playa, que somos el todo.Creo que hablar con uno mismo es saludable, especialmente si piensas que tú mismo eres buena gente (¡ja! ¡ja!). Pero creo que también es saludable entender que debo armonizar todo mi ser conmigo mismo, no de fragmentar mi espiritualidad con mi sexualidad o diferenciar mis emociones de mi pensamiento. Igual el gobierno con el pueblo. La armonía está en entender que si bien nuestra fuerza de voluntad y carácter tienen un propósito, también es cierto que muchas veces son tiranos al servicio de lo aprendido y leído.</p><p>ARMONICEMOS. Nos es difícil armonizar lo interior y lo exterior (al menos para mí) y nos olvidamos que el pueblo y el gobierno somos uno, no dos, no tres. Miles de posturas e ideas que solo persiguen intereses propios y mezquinos. Leyes apuradas, sin percatarnos que son solo pequeños montículos de arena que analizamos de una playa lejana llamada Panamá.A mis 53 años me siento cansado y no hago ningún trabajo físico, me imagino qué pensará un obrero de la construcción cargando cemento a sus reventados 64 años sin poder jubilarse...Conversemos, escuchemos, pensemos. ¿Somos más fuertes porque gritamos y destruimos el país a punta de huelgas? ¿Somos los machazos porque como partido reinante podemos imponerle al país leyes a la fuerza? ¿En qué cárcel están los culpables de los robos millonarios del seguro?Pensar que pensamos, ninguna tragedia para un país peor que ésta.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon La ilusión de existir</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-ilusion-existir_0_1492350781.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-ilusion-existir_0_1492350781.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:31:05 +0000</pubDate><description>PANAMEÑO. Cuando un niño nace en Panamá éste respira inmediatamente salitre y sueños del mar. El aire de Panamá tiene olor a mirmidones y a coral. Cuando un niño germina, su primer sabor será una tenue capa de sudor y sal del pecho de su madre. La sal será primera y siempre. Todo panameño lleva en sus venas sangre y sal de mar. No se cuál es el embrujo que nos hace olvidar la mar. No entiendo por qué nos olvidamos del azul profundo de los océanos y nuestros oídos dejan de escuchar su misterioso llamado al atardecer. Pensamos en la Avenida Balboa y hasta allí nos llegaron las ganas de percibir al mar.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>INOCENCIA. Antes de nacer todos tenemos unos ocho meses para reflexionar sobre nuestro futuro en la tierra, para recordar nuestras vidas pasadas o para tener un <em>relax</em> vacacional con todo pago y sin estrés de preocupaciones mayores.Durante ocho meses existimos cual delfines en un mundo acuático rodeado de sonidos y de una extraordinaria sensibilidad emocional. Coexistimos con nuestro anfitrión, sin saber que somos huéspedes involuntarios, invitados a un mundo que no nos pidió permiso para existir. En el mundo cálido y oscuro donde habita un bebé no hay respiración tal cual la conocemos los terráqueos.</p></p><p>PANAMEÑO. Cuando un niño nace en Panamá éste respira inmediatamente salitre y sueños del mar. El aire de Panamá tiene olor a mirmidones y a coral. Cuando un niño germina, su primer sabor será una tenue capa de sudor y sal del pecho de su madre. La sal será primera y siempre. Todo panameño lleva en sus venas sangre y sal de mar. No se cuál es el embrujo que nos hace olvidar la mar. No entiendo por qué nos olvidamos del azul profundo de los océanos y nuestros oídos dejan de escuchar su misterioso llamado al atardecer. Pensamos en la Avenida Balboa y hasta allí nos llegaron las ganas de percibir al mar.</p><p>RECUERDOS.Parado en un tranque de semáforos frente al puerto de Balboa, recordé mi primer viaje a través del Atlántico, cerré los ojos y la espuma de las olas y el gris profundo me robaron por unos segundos del caos donde me encontraba. Suspiré y vi en mis sueños a los delfines saltar juguetones por la proa de mi buque. Me escuché gritarles y saludarlos. Marineros increíbles, torpedos en el agua que nacieron para reír y ser libres. Las grúas del puerto me parecen estructuras perfectas, dinosaurios modernos. Arquitectura inteligente. Un arte con el cual me identifico. La fila se movía lentamente, casi igual como se mueve la felicidad. Los guardias de seguridad aseguran que nadie entre al puerto, los alambres, las vallas, los letreros. Todo indica que te alejes.</p><p><p>SUBMUNDO.Un mundo dentro de otro mundo. Hormigas que funcionan para jefes y bancos que nunca ves. Dinero hecho en casa con estampillas predestinadas a otros lugares. Supongo que de alguna manera sirve a la humanidad. Buques con bandera noruega, tripulación filipina, alquilados por Chile, para carga europea. El trasbordo en Panamá, de contenedores le dará a Panamá unos cuantos dólares, igual que al guardia de seguridad, al operador de grúas, al chofer del camión y a su hijo que va a la secundaria, cosa que el día de mañana pueda continuar la infinita ilusión de que existimos... que sobrevivimos en el delirio que vivimos.La fila comenzó a moverse y tuve un <em>déjà vu</em>, una sensación fuerte de sentir sin ver, de oler sin respirar. Sentí la sal de la mar no lejana y escuché la conversación de la luna desnuda cuando la mar la enamora de noche. Los letreros del puerto decían "no hay vacantes". Tanta miseria en un país con dos mares. Tanta pobreza teniendo tanto. Todo lo da la mar, todo lo tenemos a nuestro alcance. Desgraciadamente el criar vacas, cortar los bosques y robar es nuestra prioridad como nación.</p></p><p>DESILUSIÓN.Me dirigí hacia el causeway: pareciéndome mentira que yo viviese en un país tan hermoso. La ciudad comenzaba a mostrar sus luciérnagas nocturnas alumbrarse y me senté en una piedra a ver bostezar el sol. A lo lejos una columna de humo con colores de odio, me recordó lo que estamos viviendo por querer seguir jugando un juego imbécil de traiciones y oportunismos. Deliberadamente me voltee dándole mi espalda a la ciudad. Dos delfines saltaron en la distancia y le rogué al cielo con toda mi alma que me transformase en uno de ellos, por favor mi Dios... por favor.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/mGiky7MlPA5lzzgkWJwx1lG6vvU=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/M5IHOAXIEJEQNCDKQUNGEORMVQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El último cromagnon La ilusión de existir]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax Especial Para La Prensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon La hipótesis de un apéndice</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-hipotesis-apendice_0_1497600265.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-hipotesis-apendice_0_1497600265.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:24:33 +0000</pubDate><description>PALABRAS. Muchas veces podemos aplicar la terminología científica a nuestro diario vivir. La palabra hipótesis es una de ellas. Tenemos hipótesis para todo. Algunas no verán el próximo verano, otras durarán lo que dura una generación. Antiguamente estas eran difíciles de derribar debido a la poca cantidad de genios y científicos que existían. Casos famosos como las leyes de Newton destruidas por Einstein. La iglesia vs. Copérnico, etc. Las hipótesis se vuelven exponenciales al crecer la tecnología y los hombres de ciencia. Millones de teorías, todas cambiantes y reemplazables. El tiempo, la velocidad, las leyes cuánticas o las leyes gravitacionales, todas las hipótesis pueden cambiar y ser quebradas. Las leyes que rigen a un padre no son estáticas, las leyes que rigen a un hijo tampoco lo son.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>PALABRAS. Muchas veces podemos aplicar la terminología científica a nuestro diario vivir. La palabra hipótesis es una de ellas. Tenemos hipótesis para todo. Algunas no verán el próximo verano, otras durarán lo que dura una generación. Antiguamente estas eran difíciles de derribar debido a la poca cantidad de genios y científicos que existían. Casos famosos como las leyes de Newton destruidas por Einstein. La iglesia vs. Copérnico, etc. Las hipótesis se vuelven exponenciales al crecer la tecnología y los hombres de ciencia. Millones de teorías, todas cambiantes y reemplazables. El tiempo, la velocidad, las leyes cuánticas o las leyes gravitacionales, todas las hipótesis pueden cambiar y ser quebradas. Las leyes que rigen a un padre no son estáticas, las leyes que rigen a un hijo tampoco lo son.</p><p>SEPARACIÓN. Muchos padres sacrifican sus vidas con tal de no divorciarse, con tal de no herir a sus hijos. Creo que esto es lo ideal mientras ambos padres se amen, pero no necesariamente es una hipótesis infalible.Nunca me enteré cuando mis padres se divorciaron. Sencillamente un día amaneció y mi padre se había ido de la casa. Me hubiese gustado enterarme que se iba. Me hubiese gozado que me hubiesen explicado que el abandono que sufrí tenía una explicación lógica. Un abrazo de despedida. En mi mundo de niño, el silencio fue mi eterno compañero. La hipótesis de mis padres fue que era mejor así...punto.Durante años, guardé mi rencor en una cajita de bilis al lado de mi apéndice. Mi rencor creció hasta ocupar un lugar importante en mi cerebro. No había psicólogo, no había forma de explicarme mi rabia, sólo la frustración de saber que amaba a mi padre y éste se había ido. Cuando el silencio no tiene una hipótesis, el alma muchas veces no escoge el amor.Ayer celebramos el Día del Padre, un día que debería ser duelo nacional. La mayoría de los hombres no tenemos idea qué carajo es eso de ser padres. La falta de parámetros era total, supongo lo mismo fue para mi padre y para el abuelo de él. Un hombre se hace a sí mismo...lo demás son "cuecadas" de mujer.Creo en todas las buenas intenciones de los sicólogos y de las leyes modernas, pero también creo que el divorcio bien llevado no hace a un mal padre. El daño se hace en el abandono paterno (con o sin divorcio) o en una permisividad desmedida, (monstruitos malcriados) confundiéndola con el amor... dos extremos peligrosos y dañinos. Creo...quizás esté equivocado, quizás un coscorrón es lo correcto.</p><p><p>PERDÓN. Fui a ver a mi padre hace 20 años, y pude ese día descansar de mi rabia, mi teoría del perdón y del entender que como hombres no muchos padres saben ser padres, funcionó. Descansé basado en una hipótesis cristiana, zen, o básicamente en mi sentido de supervivencia y compasión por mi mismo. El perdón curó mi enfermedad, el perdón me ayudó a seguir respirando.Mi padre no tenía una hipótesis en qué basarse. Hoy tenemos mil y aún seguimos abandonando a nuestros hijos. La formación de una hipótesis en el mundo científico es aún un misterio, nadie sabe de dónde vienen o como se forman. Rayos de divinidad, en un mundo de oscuridad. Comenzamos lentamente a entender nuestros genes, y a hacer hipótesis del cosmos. Caminamos ciegos en un viaje increíble, inventándonos los principios y los finales de nuestra existencia. Desgraciadamente, el amor de un padre, con o sin hipótesis, como dice el gringo...aún nace y florece "no en las cortes de una nación, <em>but still straight from the heart</em>".</p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/GXN1fILS07WHdYrCdzixJs4-xeM=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/SEVJE7E63NAVHLCR7357CAP53Y.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El último cromagnon La hipótesis de un apéndice]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax Especial Para La Prensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon De mujeres zorras</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-mujeres-zorras_0_1502849731.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-mujeres-zorras_0_1502849731.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:19:34 +0000</pubDate><description>DIFERENCIAS. El macho de las mujeres zorras es el zorro, el zorro monta a caballo y usa antifaz. Un hombre que rescata damiselas y campesinos en peligro. La zorra femenina es un animal complejo y promiscuo, atacado por el resto de la humanidad, como si su sexualidad o su existencia doliese a la sociedad. La zorra es despreciada no por ser fea, sin dinero o sin falta de educación, sino por ser incontrolable en una sociedad latina, que públicamente no permite transgresiones de índole sexual.La zorrería es un verbo, tiene acción, no es pasivo y no es algo amistoso. Yo zorreo, tú zorreas, ellos zorrean.Las mujeres no están exentas de la maldición de nuestra mala lengua, o de nuestra mala leche, ellas también descalifican a sus amigas de la competencia acusándose entre ellas mismas de zorrear.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>DIFERENCIAS. El macho de las mujeres zorras es el zorro, el zorro monta a caballo y usa antifaz. Un hombre que rescata damiselas y campesinos en peligro. La zorra femenina es un animal complejo y promiscuo, atacado por el resto de la humanidad, como si su sexualidad o su existencia doliese a la sociedad. La zorra es despreciada no por ser fea, sin dinero o sin falta de educación, sino por ser incontrolable en una sociedad latina, que públicamente no permite transgresiones de índole sexual.La zorrería es un verbo, tiene acción, no es pasivo y no es algo amistoso. Yo zorreo, tú zorreas, ellos zorrean.Las mujeres no están exentas de la maldición de nuestra mala lengua, o de nuestra mala leche, ellas también descalifican a sus amigas de la competencia acusándose entre ellas mismas de zorrear.</p><p>ESTIGMAS. A toda mujer le resulta difícil conquistar machos en medio de una zorra. Esta aventaja a las demás hembras en una noche de flirteo quebrando las reglas del juego. Debido a esto viene el estigma.El juego de la conquista sexual en Panamá es un juego muy difícil, un juego donde se entra a una discoteca siendo una señorita y se sale siendo un animal peludo; "esa zorra ya se lo llevó a la cama", comentan desde una esquina oscura. ¿Por qué la maldad, me pregunto?Debido a la globalización, la zorra está cambiando de nombre y forma rápidamente. La zorra actual se ha convertido hoy en una perra. La perra es como nuestra juventud llama a una zorra, el cambio viene del inglés bitch.</p><p>MACHISMO. La venganza del macho de destruir reputaciones es el epíteto, es la letra escarlata Z.El ego de un hombre es algo frágil. Un hombre no es un animal emocionalmente fuerte. Jugamos a ser rarezas cuando nuestra vida y nuestra muerte casi siempre dependen de los labios y del amor de una mujer. El negarlo nos hace ciegos, igual pretendemos no serlo. Cuando un hombre está herido con una mujer la palabra zorra es la primera en aflorar de sus labios.A un hombre le gustan las zorras, sin embargo, las quiere todas para él mismo. A una zorra le gustan los hombres y ella también quiere un colección privada de admiradores. Desgraciadamente, el zorro es un héroe y la zorra una villana. Una zorra no necesariamente tiene una actividad sexual abundante, sino que muchas veces cuando un hombre dejó de prestarle la atención debida, curiosea rápidamente en un jardín masculino, donde la hipocresía y la mentira hacen que ella pueda también jugar.</p><p>CLIENTES DE OTRAS. Todos los prostíbulos de Panamá están llenos todas las noches. Esclavas por hambre, abuso por dinero, quién llora por estas mujeres.... quién sufre con ellas. Sin embargo, como jueces y diosas criticamos la inseguridad sexual de algunas mujeres, olvidándonos de nuestras propias incertidumbres y vacilaciones.Faldas cortas, lápiz rojo, afeites y perfumes. Cabellos al viento, y una sonrisa de mil dólares, hacen a toda mujer atractiva hasta en una huelga. Ellas lo saben, nosotros también.Conseguir pareja es lo primordial de una sociedad latina. Una danza macabra donde la soledad no es bienvenida y donde el cazador muchas veces es el cazado.</p><p>ACTITUD. Una zorra piensa diferente y actúa diferente. Coquetear con una mujer que conoce el ambiente masculino es peligroso para nuestro ego, pero también es cierto que nadie nos obliga a hacerlo.Existen otras bestias que no soporto, no me importa no ser tolerante.Prefiero a una zorra que a un gorila militar, a una hiena política, a una culebra bochinchosa, a un toro arrogante o a un camaleón disfrazado de salvador del seguro social.Pensamos que insultamos a un ser humano cuando lo llamamos como un animal, definitivamente, creo que el ofendido es el animal.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/ycgxCV8NLbz8mZtdNbysx5veDdE=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/QE353ARP4JCDRC25MYONC2NWYY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El último cromagnon De mujeres zorras]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax Especial Para La Prensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon Sufrimiento de dos legisladores</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Sufrimiento-legisladores_0_1508099205.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Sufrimiento-legisladores_0_1508099205.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:13:05 +0000</pubDate><description>DEFINICIÓN. El sufrimiento lo hemos explicado por latitudes y longitudes, no necesariamente basándonos en la verdad. El sufrimiento de la humanidad no es estático, se mueve con la historia, desplegando sus alas a través de los siglos.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>DEFINICIÓN. El sufrimiento lo hemos explicado por latitudes y longitudes, no necesariamente basándonos en la verdad. El sufrimiento de la humanidad no es estático, se mueve con la historia, desplegando sus alas a través de los siglos.</p><p>CREENCIAS. El gran héroe del sufrimiento del cristianismo es Job, su historia es singularmente hermosa, ya que utiliza al hombre, en una guerra entre Dios y Satanás para probar la resistencia y fe del creyente. Después de perder todo, Job triunfa por sus convicciones y lo recompensan por su fe.Las diferencias entre la visión del sufrimiento del islam y el cristianismo son profundas (Islam significa obediencia al poder divino). La historia de Job es una blasfemia para Alá. En el Islam no existe la amplitud de discusión de la Biblia, sino que su obediencia al Corán es total y no admite réplica por parte del hombre.La sura musulmana dice que a los que Dios desea guiar abre su pecho al Islam, y a los que desea dejar atrás, les cierra su corazón.Para ellos, la falta de someterse a Dios es la suma de todo el sufrimiento, el hombre debe asumir toda responsabilidad.Una situación como el diálogo de Job y Dios es inconcebible en el Islam. Un escenario teológico basado en interpretaciones celestiales, sería un anatema.Los hindúes y los budistas que no se han sometido al monoteísmo no tienen este problema. Para ellos, al existir la felicidad, el sufrimiento es solo un subproducto. La luz no puede existir sin la oscuridad, el orden sin el desorden, igual que el silencio sin el sonido.El sufrimiento es una necesidad celestial, los dioses (miles y miles de dioses) crearon el sufrimiento como forma de balance universal.Para los monoteístas cristianos y musulmanes existe solo una oportunidad de alcanzar el cielo y la felicidad eterna.Los budistas y los hindúes creen en el karma, una especie de destino acumulativo de obras buenas y malas. Este karma nos dará felicidad o nos hará sufrir en la rueda del samsara (muerte, vida, muerte vida). Ellos, al morir reencarnan, nuevamente y de acuerdo a su karma anterior, así mismo será su sufrimiento.Una de las cosas en común que tenemos con otras religiones es que el sufrimiento de un hijo es heredado de la maldad de sus padres.</p><p>CONTRADICCIONES. Lógicamente, los escritores también crearon reglas para quebrar el sufrimiento.He conocido durante toda mi vida a hombres que entran a la iglesia y los ves actuando como padres de familia ejemplares, y toda la sociedad sabe que son ladrones. Prefiero a los maleantes de mi calle a aquellos que se esconden en este manto religioso de piedad.El sufrimiento nos es conocido a todos por igual. Todos sufrimos, ricos y pobres, solo que todos preferimos sufrir en la riviera francesa a sufrir en Farfán.El sufrimiento tiene mil explicaciones religiosas, yo las llamo explicaciones de sinvergüenzas. Aplica la ley para todos y te juro que entonces el sufrimiento tendrá una transformación equilibrada, un cambio espiritual necesario para poder creer en el equilibrio divino.Existe sufrimiento necesario, y sufrimiento impuesto. No hay justificación divina para diputados contrabandistas de zona libre y esposas de éstos que son botellas que cobran sin trabajar, aprovechándose del poder de sus cargos y de mis impuestos.La mentira desvergonzada de ambos, justificando sus acciones, es una bofetada a nuestra inteligencia. Desgraciadamente, para estos humildes perseguidos políticos, el sufrimiento termina el domingo de misa.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon De exorcistas, policías y estrellas</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-exorcistas-policias-estrellas_0_1513348682.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-exorcistas-policias-estrellas_0_1513348682.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:07:56 +0000</pubDate><description>ESPACIO. Existen aproximadamente cien billones de galaxias en nuestro universo. Estas galaxias contienen entre estrellas y planetas un aproximado de 10 billones de trillones de planetas.  El espacio y su soledad son impresionantes. El cosmos es un lugar que a pesar de verse bañado por luciérnagas en sus cielos y por diminutos planetas estelares, es un desierto de dimensiones inexplicables. La soledad y el vacío son tan ridículamente grandes, que si por casualidad cayésemos al azar en nuestro universo, la oportunidad de encontrar un planeta o una estrella son de uno en un billón de trillón de trillón.El espacio es tan enorme que la medida que utilizamos para referirnos a él es la velocidad de la luz.  En un segundo un rayo de luz viaja 186 mil millas. Aun así, cuando logremos tecnológicamente poder viajar a estas velocidades, llegar a los confines de la Vía Láctea, nos tomaría unos ocho billones de años luz.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>ESPACIO. Existen aproximadamente cien billones de galaxias en nuestro universo. Estas galaxias contienen entre estrellas y planetas un aproximado de 10 billones de trillones de planetas.  El espacio y su soledad son impresionantes. El cosmos es un lugar que a pesar de verse bañado por luciérnagas en sus cielos y por diminutos planetas estelares, es un desierto de dimensiones inexplicables. La soledad y el vacío son tan ridículamente grandes, que si por casualidad cayésemos al azar en nuestro universo, la oportunidad de encontrar un planeta o una estrella son de uno en un billón de trillón de trillón.El espacio es tan enorme que la medida que utilizamos para referirnos a él es la velocidad de la luz.  En un segundo un rayo de luz viaja 186 mil millas. Aun así, cuando logremos tecnológicamente poder viajar a estas velocidades, llegar a los confines de la Vía Láctea, nos tomaría unos ocho billones de años luz.</p><p>RACIONAL. La racionalidad del pensamiento es para mi una invención humana divertida, pero de mucho temer. Un fantasma difícil de capturar y casi imposible de jugar. Un juego interesante entre neuronas de varios equipos, compitiendo muchas veces por el absurdo, de nuestras propias limitaciones.Normalmente para casi toda esta data de racionalidad necesitamos nuestros sentidos, una experiencia sensorial para poder llegar a una conclusión formal.  Desgraciadamente el tiempo no tiene olor, ni sabor, ni lo podemos tocar o escuchar.La historia de capturar el tiempo es maravillosa, desde los relojes de sombras a los relojes atómicos, la lucha ha sido un triunfo al ingenio humano, pero no quiero alejarme del tema.Dentro del tema de distancias sin fin, 500 años es solo un granito imperceptible de arena en la mar, 500 años son nada en nuestro tiempo y distancia cósmicos o evolutivos, ¡nadaaaaaa!Igualmente, eso es el tiempo que tenemos desde que Cristóbal Colon descubrió América y cambió definitivamente el concepto de una tierra plana. La humanidad tuvo que adaptarse a un cambio general, a una nueva forma de mirar la vida. De pensar que teníamos forma de una tabla, tuvimos que adaptarnos a pensar que éramos una pelota.Nuestra experiencia nos indica que los cambios en nuestra forma de pensar son difíciles de lograr, y muchas veces casi imposible, el cambio es una de las pocas cosas estables en el universo, aun así cambiar una mente es más difícil que viajar a las estrellas.</p><p>NUESTRO PAÍS. En Panamá la mediocridad de pensamiento persiste en discutir si es aún correcto o incorrecto que un cura de misa a los policías. Aún rehusamos cambiar nuestra forma de pensamiento verde oliva y permitimos que estas sandeces ocupen nuestro tiempo y espacio relativo.Lejos estamos de entender que el problema real no es la misa sino el terror que guardamos en nuestro consciente del poder destructor de los gorilas.  No nos interesa como nación organizar una misa para invocar el poder divino, para que nos rompan la cabeza uniformemente. Ni nos interesa tampoco que un guardia sea protestante, budista o católico, la libertad de culto debe reinar en un Estado laico, no el compinche entre el Estado y la iglesia. La guardia necesita es urgentemente docenas de exorcistas profesionales, entrenados personalmente por el Papa, para sacar todos los diablos aún escondidos, en alma de muchos monstruos.No se qué parte aún no entienden , pero solo por si acaso, y si aún el tiempo y toda la sangre vertida no haya logrado hacerlos entender, lo repetiré muy suavemente.  No queremos militares en Panamá. En Panamá queremos una policía profesional respetuosa de su pueblo y de sus leyes. Leyes y justicia que algún día como nación libre estoy seguro conseguiremos.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon De sádicos emocionales</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-sadicos-emocionales_0_1518598154.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-sadicos-emocionales_0_1518598154.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:01:53 +0000</pubDate><description>De tener un pecho plano como el mío, un verano donde no hubo Sol, mi vecina creció en su pecho dos hermosas lunas, las que debido a nuestra amistad me mostraba orgullosa y coqueta, con toda la inocencia de su juventud. Sus caderas escurridas se tornaron en valles tan dulces como la miel y prendidos por el despertar de mi deseo.No sé qué ocurrió ni cómo aconteció, solo sé que un día amanecí pensando en ella y nunca más volví a dormir.Acepto el amor colegial. Un juego en el que se arriesga la vida con el devastador roce de una mano.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De tener un pecho plano como el mío, un verano donde no hubo Sol, mi vecina creció en su pecho dos hermosas lunas, las que debido a nuestra amistad me mostraba orgullosa y coqueta, con toda la inocencia de su juventud. Sus caderas escurridas se tornaron en valles tan dulces como la miel y prendidos por el despertar de mi deseo.No sé qué ocurrió ni cómo aconteció, solo sé que un día amanecí pensando en ella y nunca más volví a dormir.Acepto el amor colegial. Un juego en el que se arriesga la vida con el devastador roce de una mano.</p><p>Este tipo de amor lo entiendo. Amor de juventud, de verano.Si el espíritu que tenemos debajo del ombligo se levanta solo por ver una columna vertebral hermosa y pensamos que es amor, lo entiendo también.Si dentro de la soledad de una noche te estrellas con un par de ojos negros y decides besar el espejo de tu propia sombra para hacer la noche más corta y esperar el amanecer sin la compañía de un cigarrillo y una botella de vodka, también entiendo. Somos humanos. Unos labios ayudan a dejar de fumar.Si te tiembla la mano y el poema florece, no temas. Escribe hasta que te sangren los dedos, total ¿qué duele más, un poema o un corazón?Si no hay oxígeno cuando pasa, y el viento calla cuando ella habla, no te preocupes, no sé es menos hombre por amar más. Si las estrellas se detienen y los gorgojos y luciérnagas cantan el nombre de tu amada, sonríe, también entiendo.</p><p>En mi casa también llueve."Todo me es permitido, mas no todo es lícito", dijo el profeta, y creo que una de las pocas cosas que no me gusta en el amplio menú del amor son los sádicos emocionales, mujeres y hombres que piensan que son los látigos de la humanidad. Seres humanos que perdieron su alma al nacer y deambulan extraviados con una sonrisa, jurando amor, prometiendo placer, sembrando dolores. El sádico emocional casi siempre necesita de un masoquista emocional, para poder sentirse bien.Normalmente estos espécimenes sádicos son narcisistas que solo pueden amarse a sí mismos; les gusta su rostro y su manera de pensar, y necesitan de pruebas constantes de su superioridad. Nada mejor para sentir su supremacía que una colección de corazones destrozados.</p><p>Esto no lo entiendo.Desgraciadamente este tipo de animales me molesta. Muchas veces es tarde cuando te das cuenta que estás durmiendo con el enemigo.Compasión y lástima siento por estas bestias, tanto esfuerzo y energía solo para herir emocionalmente a sus prójimos. Tanto dolor fabricado por nuestra ignorancia, cuando generalmente el sufrimiento es gratis. Siempre buscando sangre, siempre escrutando una oscuridad y un vacío cuando paradójicamente solo el amor que diariamente destruyen es lo único que podrá salvarlos.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon Graduadas para joder</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Graduadas-joder_0_1523847640.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Graduadas-joder_0_1523847640.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:56:04 +0000</pubDate><description>(Primera de tres entregas)
</description><content:encoded><![CDATA[<p>(Primera de tres entregas)</p><p><p>LOS HECHOS. Hubo una vez un restaurante muy divertido llamado 38 Manzanas. Estaba en el Casco Viejo y prometía ser un lugar de bohemia, vinos y sabiduría española. Lo de sabiduría española era por Paco, español encantador que se volvió aburrido cuando se fue a trabajar a <strong>La Prensa</strong>, y divertido por su compañera, cuya sonrisa daban ganas de regresar. Una noche llegué a este mágico hueco y un aquelarre estaba en su apogeo: una mesa llena de mujeres altivas y con miradas fastuosas me dieron la bienvenida. Eran seis, incluyendo a Amalia Aguilar, presidenta de la Sociedad de Brujas de Panamá, léase: graduada en estudios de género. Estudios "de género", traducido al lenguaje del hombre oprimido, significa "de feminismo". Amalia es, pues, feminista. Como dijo el gringo: "Mujeres ahora graduarse para joder más mejor".</p></p><p><p>INDEFENSO. El ataque al indefenso <em>cromagnon</em> no se dejó esperar, huérfano entre ellas, tomando brebajes extraños y apartado de cualquier ayuda externa. Comenzó el desmembramiento meticuloso de un viejo escrito mío. Sádicas con faldas... estoy seguro que de las seis por lo menos dos fingen sus orgasmos (¡je!).Yo solo quería mirar sus columnas vertebrales cuando iban al baño y tomar y tomar; no quería discusiones, please. Busqué la mirada de Lina para que me ayudase a salir del embrollo del cual parecía no haber salvación. Ella miró a la luna y sonrió. Mi juicio había comenzado."Machista, eso es lo que eres, un machista. ¿Cómo es que escribes que la mujer panameña es ladrona y mentirosa?, ¿cómo piensas de forma tan arcaica?". El <em>cromagnon</em> se revolvió en su silla y contestó: "¡Grrrrr!""Es más, tu columna semanal refleja una falta de conocimiento de cómo es una mujer. No sé si te habrás dado cuenta, o mejor dicho, si tienes la capacidad de entender que los hombres en Panamá vienen robando toda la vida. Atacas el sistema democrático porque hay una mujer presidenta, cuando los hombres son quienes han desvalijado este país"...</p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Graduadas para joder más mejor</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Graduadas-joder-mejor_0_1529097113.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Graduadas-joder-mejor_0_1529097113.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:50:57 +0000</pubDate><description>Protégeme, San Cenizo, protégeme. Miré para ver si todas estaban con las piernas bien cruzadas (cuestión de fondo y no de forma) y pensé que por lo menos dos en esa mesa acababan de salir del cirujano plástico (¡je! ¡je!)El temible recuerdo de esa noche me ha motivado a pedirle una entrevista a Amalia Aguilar para que me ilustre más a fondo sobre el feminismo. La próxima semana te la cuento.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>DE BRUJAS</strong>. Hubo una vez un restaurante muy divertido llamado 38 Manzanas. Estaba en el Casco Viejo y prometía ser un lugar de bohemia, vinos y sabiduría española. Lo de sabiduría española era por Paco, español encantador que se volvió aburrido cuando se fue a trabajar a <strong>La Prensa</strong>, y divertido por su bella compañera cuya sonrisa daban ganas de regresar.Una noche llegué a este mágico hueco y un aquelarre estaba en su apogeo: una mesa llena de mujeres altivas, con miradas fastuosas y piernas cruzadas me dieron la bienvenida.</p></p><p><p>Eran seis, incluyendo a Amalia Aguilar, presidenta de la Sociedad de Brujas de Panamá, léase: graduada en estudios de género. Estudios "de género", traducido al lenguaje del hombre oprimido, significa "de feminismo". Amalia es, pues, feminista. Como dijo el gringo: "Mujeres ahora graduarse para joder más mejor".El ataque al indefenso <em>cromagnon</em> no se dejó esperar, huérfano entre ellas, tomando brebajes extraños y apartado de cualquier ayuda externa. Comenzó el desmembramiento meticuloso de un viejo escrito mío. Sádicas con faldas... estoy seguro que de las seis por lo menos dos fingen sus orgasmos (¡je!).Yo solo quería mirar sus columnas vertebrales cuando iban al baño, y tomar y tomar; no quería discusiones, <em>please</em>. Busqué la mirada de Lina para que me ayudase a salir del embrollo del cual parecía no haber salvación.</p></p><p><p>Ella miró a la luna y sonrió. Mi juicio había comenzado."Machista, eso es lo que eres, un machista. ¿Cómo es que escribes que la mujer panameña es ladrona y mentirosa, cómo piensas de forma tan arcaica?" El <em>cromagnon</em> se revolvió en su silla y contestó: "¡Grrrrr!"— "Es más, tu columna semanal refleja una falta de conocimiento de cómo es una mujer. No sé si te habrás dado cuenta, o mejor dicho, si tienes la capacidad de entender que los hombres en Panamá vienen robando toda la vida. Ahora atacas el sistema democrático porque hay una mujer presidenta, cuando los hombres son quienes han desvalijado este país". — "¡Grrrr!""Yo también leí ese escrito", dijo Lili cual princesa, apoyando el ataque. Agarré la macana recordando con nostalgia cuando un hombre aún era respetado y lo que más le interesaba de una mujer era que cocinase bien. Desgraciada o afortunadamente ya no nos necesitan para cazar el tiranosauro (ahora lo compran enlatado).</p></p><p><p>No importa; estoy seguro de que por lo menos cuatro de ellas no tienen idea de cocinar (¡ja!)Me defendía diciendo que mi artículo iba en contra de Mireya y su pandilla de mujeres <em>gangsters</em>, las gordas guardalotodo, Chanchullo Bertilda, Ametralladora Young, etc. Todas miembros de AMAL (Asociación de Mujeres Arnulfistas Ladronas).Me defendía diciendo que no culpaba a las mujeres panameñas, sino que estaba decepcionadísimo del rol que estas maleantes con faldas habían desempeñado en el peor gobierno que hemos tenido en nuestra historia. Amalia entendió mi punto y sagazmente me dijo: "Ni siquiera te das cuenta de que eres un machista, y eso es lo que me molesta. Me molesta tu ignorancia, Hallax". Ahora, recordemos que Amalia tiene una maestría en "género" y yo soy un <em>cromagnon</em> que hipócritamente defiendo de vez en cuando a las mujeres. El aquelarre se prendió y sentí el fuego atizarse.</p></p><p>Protégeme, San Cenizo, protégeme. Miré para ver si todas estaban con las piernas bien cruzadas (cuestión de fondo y no de forma) y pensé que por lo menos dos en esa mesa acababan de salir del cirujano plástico (¡je! ¡je!)El temible recuerdo de esa noche me ha motivado a pedirle una entrevista a Amalia Aguilar para que me ilustre más a fondo sobre el feminismo. La próxima semana te la cuento.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/CUPKHK5eAYbMP5yuFMP0n-t5TfI=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/YOUFD2N6NNDFRH5OM3KSR67QVE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Graduadas para joder más mejor]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax]]></media:credit></media:content></item><item><title>Graduadas para joder más mejor</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Graduadas-joder-mejor_0_1529097243.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Graduadas-joder-mejor_0_1529097243.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:50:11 +0000</pubDate><description>Protégeme, San Cenizo, protégeme. Miré para ver si todas estaban con las piernas bien cruzadas (cuestión de fondo y no de forma) y pensé que por lo menos dos en esa mesa acababan de salir del cirujano plástico (¡je! ¡je!)El temible recuerdo de esa noche me ha motivado a pedirle una entrevista a Amalia Aguilar para que me ilustre más a fondo sobre el feminismo. La próxima semana te la cuento.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>DE BRUJAS</strong>. Hubo una vez un restaurante muy divertido llamado 38 Manzanas. Estaba en el Casco Viejo y prometía ser un lugar de bohemia, vinos y sabiduría española. Lo de sabiduría española era por Paco, español encantador que se volvió aburrido cuando se fue a trabajar a <strong>La Prensa</strong>, y divertido por su bella compañera cuya sonrisa daban ganas de regresar.Una noche llegué a este mágico hueco y un aquelarre estaba en su apogeo: una mesa llena de mujeres altivas, con miradas fastuosas y piernas cruzadas me dieron la bienvenida.</p></p><p><p>Eran seis, incluyendo a Amalia Aguilar, presidenta de la Sociedad de Brujas de Panamá, léase: graduada en estudios de género. Estudios "de género", traducido al lenguaje del hombre oprimido, significa "de feminismo". Amalia es, pues, feminista. Como dijo el gringo: "Mujeres ahora graduarse para joder más mejor".El ataque al indefenso <em>cromagnon</em> no se dejó esperar, huérfano entre ellas, tomando brebajes extraños y apartado de cualquier ayuda externa. Comenzó el desmembramiento meticuloso de un viejo escrito mío. Sádicas con faldas... estoy seguro que de las seis por lo menos dos fingen sus orgasmos (¡je!).Yo solo quería mirar sus columnas vertebrales cuando iban al baño, y tomar y tomar; no quería discusiones, <em>please</em>. Busqué la mirada de Lina para que me ayudase a salir del embrollo del cual parecía no haber salvación.</p></p><p><p>Ella miró a la luna y sonrió. Mi juicio había comenzado."Machista, eso es lo que eres, un machista. ¿Cómo es que escribes que la mujer panameña es ladrona y mentirosa, cómo piensas de forma tan arcaica?" El <em>cromagnon</em> se revolvió en su silla y contestó: "¡Grrrrr!"— "Es más, tu columna semanal refleja una falta de conocimiento de cómo es una mujer. No sé si te habrás dado cuenta, o mejor dicho, si tienes la capacidad de entender que los hombres en Panamá vienen robando toda la vida. Ahora atacas el sistema democrático porque hay una mujer presidenta, cuando los hombres son quienes han desvalijado este país". — "¡Grrrr!""Yo también leí ese escrito", dijo Lili cual princesa, apoyando el ataque. Agarré la macana recordando con nostalgia cuando un hombre aún era respetado y lo que más le interesaba de una mujer era que cocinase bien. Desgraciada o afortunadamente ya no nos necesitan para cazar el tiranosauro (ahora lo compran enlatado).</p></p><p><p>No importa; estoy seguro de que por lo menos cuatro de ellas no tienen idea de cocinar (¡ja!)Me defendía diciendo que mi artículo iba en contra de Mireya y su pandilla de mujeres <em>gangsters</em>, las gordas guardalotodo, Chanchullo Bertilda, Ametralladora Young, etc. Todas miembros de AMAL (Asociación de Mujeres Arnulfistas Ladronas).Me defendía diciendo que no culpaba a las mujeres panameñas, sino que estaba decepcionadísimo del rol que estas maleantes con faldas habían desempeñado en el peor gobierno que hemos tenido en nuestra historia. Amalia entendió mi punto y sagazmente me dijo: "Ni siquiera te das cuenta de que eres un machista, y eso es lo que me molesta. Me molesta tu ignorancia, Hallax". Ahora, recordemos que Amalia tiene una maestría en "género" y yo soy un <em>cromagnon</em> que hipócritamente defiendo de vez en cuando a las mujeres. El aquelarre se prendió y sentí el fuego atizarse.</p></p><p>Protégeme, San Cenizo, protégeme. Miré para ver si todas estaban con las piernas bien cruzadas (cuestión de fondo y no de forma) y pensé que por lo menos dos en esa mesa acababan de salir del cirujano plástico (¡je! ¡je!)El temible recuerdo de esa noche me ha motivado a pedirle una entrevista a Amalia Aguilar para que me ilustre más a fondo sobre el feminismo. La próxima semana te la cuento.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/fKZlyHYd6-piQAnCe3fDOQML2YM=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/TPI5WUJGMZAETJMUB7CEJKB3MA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Graduadas para joder más mejor]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax]]></media:credit></media:content></item><item><title>Graduadas para joder más mejor</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Graduadas-joder-mejor_0_1529097419.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Graduadas-joder-mejor_0_1529097419.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:49:22 +0000</pubDate><description>Protégeme, San Cenizo, protégeme. Miré para ver si todas estaban con las piernas bien cruzadas (cuestión de fondo y no de forma) y pensé que por lo menos dos en esa mesa acababan de salir del cirujano plástico (¡je! ¡je!)El temible recuerdo de esa noche me ha motivado a pedirle una entrevista a Amalia Aguilar para que me ilustre más a fondo sobre el feminismo. La próxima semana te la cuento.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>DE BRUJAS</strong>. Hubo una vez un restaurante muy divertido llamado 38 Manzanas. Estaba en el Casco Viejo y prometía ser un lugar de bohemia, vinos y sabiduría española. Lo de sabiduría española era por Paco, español encantador que se volvió aburrido cuando se fue a trabajar a <strong>La Prensa</strong>, y divertido por su bella compañera cuya sonrisa daban ganas de regresar.Una noche llegué a este mágico hueco y un aquelarre estaba en su apogeo: una mesa llena de mujeres altivas, con miradas fastuosas y piernas cruzadas me dieron la bienvenida.</p></p><p><p>Eran seis, incluyendo a Amalia Aguilar, presidenta de la Sociedad de Brujas de Panamá, léase: graduada en estudios de género. Estudios "de género", traducido al lenguaje del hombre oprimido, significa "de feminismo". Amalia es, pues, feminista. Como dijo el gringo: "Mujeres ahora graduarse para joder más mejor".El ataque al indefenso <em>cromagnon</em> no se dejó esperar, huérfano entre ellas, tomando brebajes extraños y apartado de cualquier ayuda externa. Comenzó el desmembramiento meticuloso de un viejo escrito mío. Sádicas con faldas... estoy seguro que de las seis por lo menos dos fingen sus orgasmos (¡je!).Yo solo quería mirar sus columnas vertebrales cuando iban al baño, y tomar y tomar; no quería discusiones, <em>please</em>. Busqué la mirada de Lina para que me ayudase a salir del embrollo del cual parecía no haber salvación.</p></p><p><p>Ella miró a la luna y sonrió. Mi juicio había comenzado."Machista, eso es lo que eres, un machista. ¿Cómo es que escribes que la mujer panameña es ladrona y mentirosa, cómo piensas de forma tan arcaica?" El <em>cromagnon</em> se revolvió en su silla y contestó: "¡Grrrrr!"— "Es más, tu columna semanal refleja una falta de conocimiento de cómo es una mujer. No sé si te habrás dado cuenta, o mejor dicho, si tienes la capacidad de entender que los hombres en Panamá vienen robando toda la vida. Ahora atacas el sistema democrático porque hay una mujer presidenta, cuando los hombres son quienes han desvalijado este país". — "¡Grrrr!""Yo también leí ese escrito", dijo Lili cual princesa, apoyando el ataque. Agarré la macana recordando con nostalgia cuando un hombre aún era respetado y lo que más le interesaba de una mujer era que cocinase bien. Desgraciada o afortunadamente ya no nos necesitan para cazar el tiranosauro (ahora lo compran enlatado).</p></p><p><p>No importa; estoy seguro de que por lo menos cuatro de ellas no tienen idea de cocinar (¡ja!)Me defendía diciendo que mi artículo iba en contra de Mireya y su pandilla de mujeres <em>gangsters</em>, las gordas guardalotodo, Chanchullo Bertilda, Ametralladora Young, etc. Todas miembros de AMAL (Asociación de Mujeres Arnulfistas Ladronas).Me defendía diciendo que no culpaba a las mujeres panameñas, sino que estaba decepcionadísimo del rol que estas maleantes con faldas habían desempeñado en el peor gobierno que hemos tenido en nuestra historia. Amalia entendió mi punto y sagazmente me dijo: "Ni siquiera te das cuenta de que eres un machista, y eso es lo que me molesta. Me molesta tu ignorancia, Hallax". Ahora, recordemos que Amalia tiene una maestría en "género" y yo soy un <em>cromagnon</em> que hipócritamente defiendo de vez en cuando a las mujeres. El aquelarre se prendió y sentí el fuego atizarse.</p></p><p>Protégeme, San Cenizo, protégeme. Miré para ver si todas estaban con las piernas bien cruzadas (cuestión de fondo y no de forma) y pensé que por lo menos dos en esa mesa acababan de salir del cirujano plástico (¡je! ¡je!)El temible recuerdo de esa noche me ha motivado a pedirle una entrevista a Amalia Aguilar para que me ilustre más a fondo sobre el feminismo. La próxima semana te la cuento.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/QK5NMC5L7SOQDmAnqFTPXZZWi5I=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/SVZMCK6VQRBOFPMQOF7KXWW3YU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Graduadas para joder más mejor]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon Revolución digna</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Revolucion-digna_0_1534346592.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Revolucion-digna_0_1534346592.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:43:42 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p>CHARLA. Considero vital que como hombres entendamos qué es el feminismo. En un mundo cambiante el hombre moderno debe ser respetuoso de las diferencias a su alrededor y debe lidiar con un nuevo género de mujeres más educadas que sus madres y cuya lógica existencial nos destruirá el alma si no logramos entenderlas. La entrevista con Amalia Aguilar no fue fácil ni difícil. Un <em>cromagnon</em> no gusta de una bruja jefe, y una bruja inteligente no gusta de un <em>cromagnon</em>. Igual sonreíamos, yo con mi garrote y ella con su palo de escoba, ambos bien agarrados. Civilizadamente abrimos un Chardonnay y comenzó la entrevista.—<em>Amalia, ¿qué es el feminismo?</em>—Una forma de ver la vida. Una filosofía de vida que se basa en rebelarse contra la opresión que vive la mujer en la sociedad contemporánea. Se trata de rebelarse contra los dogmas que dicen que la mujer tiene que ser tal o cual cosa porque así lo han decidido los hombres.</p></p><p><p>El objetivo es que las mujeres puedan elegir su camino con mayor libertad. Sírveme vinito, por favor.—<em>Hace como cinco meses, no sé si te acuerdas, trataba de decirte que no era a la mujer en general que yo atacaba, sino a un grupo de mujeres políticas. Y tú dijiste que eso era machista [ver columna pasada]</em>.—Mi memoria es perfecta, Hallax. Te llamé machista porque antes de ese comentario echaste todo un cuento acerca de tus expectativas para Panamá por ser una mujer quien detentaba el poder. Hablaste acerca de la supuesta pureza y rectitud de la mujer panameña, y otro poco de blablabla. No hay que confundir las reivindicaciones del género femenino con un cierto género literario apologético destinado a agradar a las mujeres. Este usa un discurso de excelencia que elogia la superioridad de las mujeres.— <em>¿Un ejemplo?</em>— Que el vicio es masculino y la virtud es femenina. Dabas por sentado que Mireya y las integrantes de la AMAL (Asociación de Mujeres Arnulfistas Ladronas), como las llamas, iban a hacer un buen trabajo solo por el hecho de ser mujeres.Hay mujeres buenas y malas, capaces e incapaces, corruptas e incorruptibles, al igual que hay hombres en cada una de estas categorías. Las mujeres no somos ni superiores ni inferiores por nuestra condición de mujer. Somos seres humanos, igual que los hombres.</p></p><p><p>El feminismo tiene una meta distante, erradicar la ignorancia que nos rodea.<em>—Agradezco tu tiempo y palabras. Espero que al publicar esto contribuya a que comencemos a ver a las mujeres desde un ángulo humano e igualitario, no en pedestales falsos y calabozos prefabricados. El feminismo es una de las pocas revoluciones por las que vale la pena luchar. Una revolución digna, que ha hecho que aprendamos a respetar a las mujeres, a otras culturas y otras formas de sexualidad. Sírveme otro, please.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon En defensa del Canal</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-defensa-Canal_0_1539596099.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-defensa-Canal_0_1539596099.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:36:51 +0000</pubDate><description>VULNERABLES. El 11 de septiembre, mientras el terror se apoderaba de New York, el mundo entero quedó paralizado al ver en vivo y en directo cómo el símbolo del capitalismo se desplomaba bajo nubes de polvo y sangre. Se trata además de un nuevo tipo de terrorismo, que se burla de las tácticas de guerra y seguridad convencionales. El garrote desplazó a la fuerza bruta, el acero al hierro, la ballesta al arco, la pólvora a la armadura, la bomba atómica y el terrorismo al ejército.Hace unos días tuvimos en nuestras aguas territoriales ciertos ejercicios navales en los que participaron 24 buques de diferentes países. Estos ejercicios, de acuerdo con el capitán de Fragata Carlos Quiroz, serán usados como modelo para operaciones futuras. Su propósito es la defensa del Canal de Panamá.Hubo gran despliegue de sus "proezas" en la prensa y a la vista de todos. El arma aquí es doble filo porque no estamos lidiando con un enemigo convencional.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>VULNERABLES. El 11 de septiembre, mientras el terror se apoderaba de New York, el mundo entero quedó paralizado al ver en vivo y en directo cómo el símbolo del capitalismo se desplomaba bajo nubes de polvo y sangre. Se trata además de un nuevo tipo de terrorismo, que se burla de las tácticas de guerra y seguridad convencionales. El garrote desplazó a la fuerza bruta, el acero al hierro, la ballesta al arco, la pólvora a la armadura, la bomba atómica y el terrorismo al ejército.Hace unos días tuvimos en nuestras aguas territoriales ciertos ejercicios navales en los que participaron 24 buques de diferentes países. Estos ejercicios, de acuerdo con el capitán de Fragata Carlos Quiroz, serán usados como modelo para operaciones futuras. Su propósito es la defensa del Canal de Panamá.Hubo gran despliegue de sus "proezas" en la prensa y a la vista de todos. El arma aquí es doble filo porque no estamos lidiando con un enemigo convencional.</p><p>Es invisible. Olvidémonos de buques en línea disparándose cañonazos. Olvidémonos de cargas de marines en heroicas y sangrientas playas. Hoy vemos frente a nuestras costas el futuro de nuestra propia estupidez. Protección, seguridad, información e inter-operatividad son las nuevas reglas del juego. Un juego donde un satélite y un microchip tienen más importancia que un destructor cargado de cañones. Me hubiese gustado que esta operación se mantuviera bajo la mesa y se llamase El Bollo Chorrerano, Capira 2005, o lo que fuera, en vez de atraer la atención sobre el Canal. Su defensa es un tema demasiado delicado para ser utilizado como pretexto para colocarnos en la mira de todos internacionalmente.</p><p>El Canal de Panamá es técnica y topográficamente complejo, y extremadamente vulnerable. ¿Para qué entonces gritarle al mundo un secreto que debemos callar?Los enemigos cambian con la fluctuación de la bolsa y el petróleo. No heredemos el enemigo del otro, aunque ese otro sea la mayor potencia mundial. Somos un país que a toda costa (¡literalmente!) debe mantenerse neutral. Como decía un amigo y gran señor, hay que navegar a veces con bandera de pendejo. Shhh, silencio, no alborotes el congo.Un estado represivo construye un ejército y se esconde detrás del fantasma de la guerra, bajo la niebla permanente de que pronto seremos atacados. En cambio, una democracia y un estado de derecho son armas fundamentales para combatir el terrorismo.</p><p>Un ciudadano respetuoso de su democracia y su país es un aliado, es un "soldado" dispuesto, motivado y sin sueldo. Algo parecido puede decirse de una empresa. Bajo la actual administración, el Canal de Panamá ha roto todos los récords en seguridad, peajes y modernización. Pero me parece que todavía no ha podido ganarse la completa lealtad y confianza de sus empleados. El "canalero" cuida su pan, no su compañía. Considero que esto es de vital importancia para la seguridad del Canal. La garantía de seguridad comienza primero por dentro y la lealtad es primordial en cualquier organización. Defender el Canal desde fuera es necesario, defenderlo en las costas, importante, pero defenderlo desde dentro, imprescindible.</p><p>En mi conversación con el capitán Quiroz, le dije que me preocupaba que mis impuestos se estuviesen utilizando en inútiles juegos de guerra, recursos que debían ser invertidos en solucionar los problemas de contrabando marino, pesca ilegal, narcotráfico, destrucción ambiental, emergencias en la mar, etc. Quiroz me contestó que él también era panameño y que también le importaba lo mismo, por lo que valoraba estos ejercicios.Cerré el teléfono y a la vez cerré los ojos. No solo quiero a mi patria. También necesito creer en ella.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/_p9WRYgT7ycKTGc88JwY-_I1bSk=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/XWJRE6TH2REPNEO5WLI3MTZVFI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El último cromagnon En defensa del Canal]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax Especial Para La Prensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon Mi cava de tintos</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-cava-tintos_0_1544845537.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-cava-tintos_0_1544845537.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:31:49 +0000</pubDate><description>LIBERTAD. Muchos hombres al salir de la cárcel después de largas condenas, se sienten incómodos con su libertad. No porque les llegara a gustar la cárcel, sino que el ser humano es capaz de habituarse a todo en esta vida. Igual le sucedió a muchos esclavos después de la guerra civil estadounidense: preferían la esclavitud conocida a la libertad utópica y desconocida.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>LIBERTAD. Muchos hombres al salir de la cárcel después de largas condenas, se sienten incómodos con su libertad. No porque les llegara a gustar la cárcel, sino que el ser humano es capaz de habituarse a todo en esta vida. Igual le sucedió a muchos esclavos después de la guerra civil estadounidense: preferían la esclavitud conocida a la libertad utópica y desconocida.</p><p>En Panamá hemos vivido demasiado tiempo sin pensar, demasiado tiempo siendo esclavos como para poder entender plenamente lo que significa vivir con la responsable libertad que otorga la democracia. Nos hemos acostumbrado al abuso y a la mediocridad por parte de nosotros mismos y de aquellos que nos gobiernan.Molière dijo que la muerte es el remedio de todos los males, pero no me parece que debamos echar mano a este recurso sino hasta última hora.Hemos sido adoctrinados por la Iglesia a pensar en la muerte como forma de salvación y como la entrada al reino de la verdadera libertad.</p><p>Pero aquí en la tierra hemos sido educados durante siglos para la esclavitud y el servilismo por aquellos que ostentan el poder. Y no me refiero solo a la muerte final y definitiva, sino a ese morirse lenta y diariamente por miedo e inercia, por nuestra incapacidad o rechazo a ejercer el derecho a nuestro libre albedrío en una democracia que debemos construir entre todos y cuyos defectos son culpa de todos.La creencia del cielo después de la muerte me tiene sin cuidado. Puede que exista, puede que no.</p><p>¿Por qué pensar tanto en lo que viene después de la muerte si ya estamos muertos aquí en la vida? ¿Por qué vivir como perros, si las reglas del juego dictan que todos somos iguales ante los ojos de Dios y ante nuestras leyes?Me molesta la supuesta cristiandad del sufrido y del que juega a dejarse golpear y ser humillado, cuando en el fondo lo único que busca es salvar su pellejo y congraciarse con el poderoso. Cristo fue un revolucionario con ideas claras, con doctrinas que iban desde el rechazo a la hipocresía hasta la lucha por eliminar la doble moral, incluso a riesgo continuo de la propia vida.</p><p>El látigo y la ira también hicieron de Cristo un ser humano, no un chiquillo de cara blancuzca y temeroso de la muerte.Misas para los muertos, coronas, lápidas de mármol, esquelas y lágrimas son una demostración de afecto de nosotros los vivos para aquellos que están en un lugar donde ningún cura o misa los podrá tocar jamás. No tenemos mucho tiempo aquí en la tierra como para estarnos preocupando diariamente acerca de lo que ocurrirá en el cielo; tenemos que actuar rápidamente y con integridad. Actuar con nobleza hacia nuestro prójimo. Hacerlo en nombre de algo superior y de mayor trascendencia que nuestra cuenta de banco, una fuerza superior me es muy valida, solo que me molesta el arrastramiento espiritual y terraqueo.</p><p>Hacerlo porque me da la gana, no por ganarme hipócritamente un cielo mientras hago un infierno aquí en la tierra.Pensaba ayer en la muerte y sonreí. No porque me quiera ir ya a ese viaje extraordinario hacia lo desconocido, sino porque tengo una cajita de vinos que aún no he catado. Eso me preocupa. Todos tenemos nuestros temores de viejo. Entonces me pregunté por qué robar tanto y tanto, si nada nos podemos llevar, nada.</p><p>La mayoría somos criminales con Panamá, inclusive yo. Me siento un criminal cuando no lucho por defender esta admirable palabra llamada democracia. Cuando veo a la muerte acercarse y pienso que no he vivido con la integridad suficiente del ser humano que un día soñé sería. Por desgracia aún no me gano ese derecho. Por fortuna aún me queda esa cajita de buenas botellitas de tinto en mi triste cava.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/PUCcY2io1AvdJdD5GuJYxx_vLnk=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/HTRO6TWGCBHLXERG4EDMGYJQGQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El último cromagnon Mi cava de tintos]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax Especial Para La Prensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon Gorilas en la niebla</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Gorilas-niebla_0_1550095026.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Gorilas-niebla_0_1550095026.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:25:12 +0000</pubDate><description>ERRORES. ¡Deeécima divisiooón, atencioooón, firmes! Las voces de mando de 10 divisiones estremecieron sucesivamente los muros centenarios de la institución castrense catalogada como una de las mejores del mundo. El oficial de guardia terminó con el protocolo nocturno y anunció la muerte del brigadier Allan Murphy, un jovencito con todas las distinciones que la armada podía otorgarle a sus 17 años. Una bala le había traspasado la cadera y los médicos no pudieron salvarlo. Se ordenó al corneta tocar silencio y, en posición de firmes, escuchando la muerte, algunos lloramos diciéndole adiós a nuestro compañero. Desde que recuerdo, lo único que quise fue ser militar.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>ERRORES. ¡Deeécima divisiooón, atencioooón, firmes! Las voces de mando de 10 divisiones estremecieron sucesivamente los muros centenarios de la institución castrense catalogada como una de las mejores del mundo. El oficial de guardia terminó con el protocolo nocturno y anunció la muerte del brigadier Allan Murphy, un jovencito con todas las distinciones que la armada podía otorgarle a sus 17 años. Una bala le había traspasado la cadera y los médicos no pudieron salvarlo. Se ordenó al corneta tocar silencio y, en posición de firmes, escuchando la muerte, algunos lloramos diciéndole adiós a nuestro compañero. Desde que recuerdo, lo único que quise fue ser militar.</p><p>Mis intenciones de ir a Vietnam pueden leerse en el anuario de graduación del Instituto Panamericano del año 1970. Aún conservo mi carta de rechazo de las fuerzas israelíes. Eso sí, logré trabajar como navegante mercenario en una que otra aventura de juventud. El gorila dentro de mí era fuerte y aún permanece escondido en la jungla de mi conciencia, sabiendo que debe perecer. Mi historia es la historia de un mundo imbécil en donde, a pesar de llevar siglos y siglos matándonos los unos a los otros, aún no aprendemos que la guerra es la vergüenza más grande que lleva a cuestas nuestra humanidad. Escribo aceptando mi vergüenza, pero también por querer transformarme en un mejor hombre.Tantos hombres amamos la guerra y el uniforme, los títulos de almirante y general. Nos gustan las medallas y la camaradería, e incluso violar, quemar, matar y bañarnos en sangre para así no pensar en lo difícil que es el amor y lo distante que está la paz.Me tomaría un libro explicar por qué cambiaron mi actitud y mis principios. Hay muchas cosas que no entiendo todavía; solo entiendo que la muerte y el militarismo no son el camino a seguir.</p><p>Se requiere más valor para buscar la paz que buscar peleas callejeras y guerras entre países o entre hermanos de una misma nación.Como todos saben de sobra, hace poco celebramos la operación Panamax 2005 con "bombas" y platillos. Dimos la bienvenida a los juegos de guerra. Como escribí hace dos semanas, antes de conocer la muerte de los tres soldados, considero que haber participado en estos retozos militares fue un gran error estratégico para Panamá. Ahora veo que eso no fue lo único: el pobre entrenamiento y planificación para estos ejercicios constituyeron una gigantesca e irresponsable estupidez.¿Cómo se nos ocurre jugar a ser soldados sin estar bien entrenados y sin el imprescindible apoyo logístico? Mucho peor aún: ¿Cómo se nos ocurre desobedecer nuestra Constitución? Vimos fotografías de desembarcos al estilo del Día D en Normandía, vimos carapintadas y un retoñar del militarismo en estas maniobras hipócritamente disfrazadas de voluntad de protección. ¿Además, para qué jugar a proteger un Canal que todos sabemos no tiene protección? En otras palabras, estamos entre chivo y conejo. No sabemos ser soldados y no debemos permitir que haya soldados panameños o gringos en nuestro suelo.</p><p>Debido a nuestra escalofriante experiencia con el militarismo, juramos "¡nunca más!" regresar a ese vil y doliente escenario. Es el colmo del servilismo ponernos de blanco para los terroristas, solo por cumplir la orden paranoica de Bush &amp; Co.El clarín de guerra resuena en mis oídos "¡Déeeecima divisiooón...!" Esta vez no estoy en una nación extraña, esta vez resuena por compatriotas que dieron sus vidas inútilmente. No me vengan con la historia de que murieron por la patria. Perdieron sus vidas por la negligencia de sus superiores, por desobedecer nuestra Constitución y por seguirle el juego a Estados Unidos. Mi patria no tiene enemigos afuera, los tiene dentro.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/Trx6bGONbOWSup1cEVnNsnfxqRo=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/2ASDWTNW2NBUFIAMGKWW2NSNVY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El último cromagnon Gorilas en la niebla]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax Especial Para La Prensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon La ilusión y la cabanga</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-ilusion-cabanga_0_1555344480.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-ilusion-cabanga_0_1555344480.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:18:33 +0000</pubDate><description>LA QUÍMICA. El macho en mí desapareció cuando la vi. Fue una transformación de energías y de químicos neuronales, que ya conoce quien ha amado y que desconoce quien le teme al amor. Sentí perder parte de mis piernas al acercarme, con cara de hombre de mundo y ojos de marinero que ha navegado por los avatares de la vida. Cuando me la presentaron, dejé de respirar. Cuando la besé por primera vez, algo cambió para siempre dentro del alma.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>LA QUÍMICA. El macho en mí desapareció cuando la vi. Fue una transformación de energías y de químicos neuronales, que ya conoce quien ha amado y que desconoce quien le teme al amor. Sentí perder parte de mis piernas al acercarme, con cara de hombre de mundo y ojos de marinero que ha navegado por los avatares de la vida. Cuando me la presentaron, dejé de respirar. Cuando la besé por primera vez, algo cambió para siempre dentro del alma.</p><p><p>TRANSFORMACIÓN. Mis arrugas no desaparecieron, ni me creció el pelo. Lo único que cambió fue el universo entero. Las estrellas, antes solitarias, se besaban apasionadas con el viento.Y la mar, antes embravecida, hoy le acariciaba suavemente la nuca a las altivas rocas en la playa.Había alegría en su presencia y tristeza en su ausencia. De la libertad conocida y celebrada, prefería su compañía y sus ocasionales arrebatos de locura. La vida cambia constantemente. También el corazón.Los de habla portuguesa tienen una palabra para definir un sentimiento hermoso. <em>Saudade</em>, término intraducible en casi todos los idiomas, se refiere a una tenue fusión de melancolía, tristeza, soledad, añoranza, amor y, a la vez, cierto lánguido placer en sumirse en el dolor. En español no, pero en "panameño" sí existe un sinónimo de <em>saudade</em>: cabanga. El Diccionario de la Real Academia lo identifica como un vocablo puramente costarricense, lo cual no es cierto. Se apropiaron de Coto y ahora también juran que la cabanga es tica. ¡Jamás lo permitiré! La cabanga es muy panameña, meto. Debajo de todo el relajo y la parranda yace en nosotros un espíritu nostálgico que muchos queremos esconder. Cabanga, como <em>saudade</em>, evoca no sólo el recuerdo del ser amado o de la tierra lejana, sino algo más profundo; algo que se ha ido, que ya no está, que algún día fue, pero que forma parte de nuestro aliento, de lo que somos.</p></p><p><p>LA DESPEDIDA.Dos semanas pasaron con mi amor, cuando un amanecer me dijo explosivamente que se iba para Europa. Traté de vivir el resto del tiempo que ella se quedó en Panamá de acuerdo a la filosofía del <em>Carpe diem</em>, aprovechando el día en su máxima expresión. La noche antes de que mi amor se fuera, el <em>bartender</em> nos casó en una ceremonia alegre y llena de tequila. Pablo, el <em>bartender</em>, aparte de ser mi mano derecha por 18 años, también es un hombre juicioso. Tomó muy en serio su trabajo y nos obligó a dejar el tequila a un lado mientras duraba la pequeña ceremonia.Durante un año jamás volví a escuchar de ella. Durante un año me senté en la misma mesa, sintiendo los <em>blues</em> (la gringada más cercana a la cabanga) y, a veces, eso que los japoneses llaman <em>sabishii</em>, otro término imposible de traducir y que alude a un estado de venerable, desoladora y bella soledad. Todos pensamos que enamorarse es una bendición y una locura hermosa. Amar y ser amados: no hay sentimiento como ese. Yo también lo creo así... a veces.Pocos, muy pocos sentimientos son universales. La mayoría son culturales, todos aprendidos. Creo que la cabanga es universal. Creo que en este mismo momento, en algún confín del mundo, hay un hombre diferente a mí, diferente a ti, pero con sentimientos que nos unen y nos hacen iguales, como si de hermanos de sangre se tratase. No divago, no es un poema, sólo pienso. Y al hacerlo la saudade, la cabanga, el <em>sabishii</em>, los <em>blues</em>, vienen a mi alma, suavemente, recordando a mi ex esposa. A los amaneceres con ella. A las peleas, los besos y el eterno embrujo del amor...</p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/Fe4arBx_yV6ADHdF1kLPnqMe2Zo=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/AR7FHAUYWVCZFC76C5QREHBKB4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El último cromagnon La ilusión y la cabanga]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Efraín Hallax Especial Para La Prensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último cromagnon De la piedra negra</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-piedra-negra_0_1562843733.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-piedra-negra_0_1562843733.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:09:31 +0000</pubDate><description>HISTORIA. Me castigaron en casa de mi tía Luisa por haber roto un vidrio con una rara y hermosa piedra negra. Eran tiempos en que aún no había Nintendo, ni vergüenza por jugar a la lata, al trompo o a las canicas. El castigo consistió en tener que dormir con mis primas. Mi vergüenza no duró mucho. La noche pasó como suelen pasar las cosas increíbles para un niño: veloz, pero dejando una huella imborrable en la memoria. Mis ojos se dilataban hasta que las pupilas pudieron distinguir un pequeño pezón, una arriera en el techo. Mis dedos temblorosos tocaban un muslo aquí, una rodilla allá.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>HISTORIA. Me castigaron en casa de mi tía Luisa por haber roto un vidrio con una rara y hermosa piedra negra. Eran tiempos en que aún no había Nintendo, ni vergüenza por jugar a la lata, al trompo o a las canicas. El castigo consistió en tener que dormir con mis primas. Mi vergüenza no duró mucho. La noche pasó como suelen pasar las cosas increíbles para un niño: veloz, pero dejando una huella imborrable en la memoria. Mis ojos se dilataban hasta que las pupilas pudieron distinguir un pequeño pezón, una arriera en el techo. Mis dedos temblorosos tocaban un muslo aquí, una rodilla allá.</p><p><p>DESEO. Mis labios fueron abusados por besitos y cosquillas que me hicieron despertar a un mundo de deseos y sueños donde juro por mi honor que habitan las princesas, las hadas madrinas y los unicornios azules. Sin saber que actuábamos como niños, nos escondíamos como adultos en un mágico silencio pintado por todos los colores negros de la noche. El deseo nace con el primer respiro. Es más primario que el amor.Ya se sabe que el amor, como lo concebimos hoy, es una invención europea del siglo XII. El deseo <em>per se</em> nació con el <em>cromagnon</em> y ha triunfado como herramienta insustituible de nuestra milenaria evolución.</p></p><p>El amor es la sal y la pimienta del deseo, pero ahora no hablo del amor. Las reglas sociales y religiosas nos conducen y condenan a una castidad que no deseamos muchas veces. Hay hombres que quieren un harem y la bulla de la noche. Otros solo pueden amar en compañía de cocuyos y luciérnagas que canten su intimidad y su deleite por una sola mujer. Somos un amplio, inmenso espectro de colores. Aun así, todos aullamos cual lobos cuando deseamos o necesitamos aparearnos.No entiendo por qué un cura no puede tener compañía sexual o romántica. Ya sé que las ordenanzas eclesiásticas los obligan a abrazar "dizque voluntariamente" el celibato. No creo que sea la voluntad de Dios. La sexualidad debe ser no solo tolerada, sino permitida porque proviene de quien nos fabricó.Todos los días leemos los desmadres sexuales que cometen tantos sacerdotes, sobre todo con menores de edad que están bajo su tutela. Eso que la Iglesia —cuando de mala gana admite públicamente que sí sucedieron— llama "pecados" son más bien conductas criminales producto de la represión sexual. Ellos deben ser juzgados por ley, al igual que el mismo Vaticano, por imponerles la auto-castración.</p><p>El motivo inicial fue monopolizar toda su herencia. Sin hijos ni esposas que heredasen, por siglos y siglos los sacerdotes han puesto sus dineros en manos de la Iglesia.Creo que si un sacerdote decide hacer los votos de celibato porque quiere dedicarse por entero a sus feligreses, está en todo su derecho, pero no debería ser una condición obligatoria. No escribo contra ellos, muchos de los cuales son excelentes seres humanos. Un cura sirve a Dios con reglas que ya fueron prostituidas por el hombre. Nosotros inventamos el matrimonio y el velo, inventamos todas las maravillosas y horripilantes leyes que tenemos. Nosotros, no Dios.</p><p>AL PASADO. A la mañana siguiente de esa noche ya tan lejana, mi cara estaba iluminada de ombligos y con cabellos enredados en la boca. Hipócritamente agaché la cabeza y di los buenos días. La tía entró, me miró fijamente y con voz de bruja castigadora dijo: "¡La próxima vez que rompas un vidrio duermes con las niñas toda la semana!" Corrí al patio saltando y soñando con la oscuridad. En un atardecer de mangos y rayuela robé suspiros, escribí dos versos y soñé ser dueño de mil piedras negras.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon La muerte y la doncella</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-muerte-doncella_0_1568093217.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-muerte-doncella_0_1568093217.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:03:15 +0000</pubDate><description>DE QUÉ SE TRATA. Toda la trama se desenvuelve en una noche incierta en un país incierto en casa de una pareja. Ella había sido víctima de terribles torturas durante la dictadura que acaba de terminar, y a él recién lo han nombrado en la comisión que debe investigar los crímenes. Esa noche reciben una visita. Desde el primer momento la mujer reconoce la voz del médico que la torturó y violó cuando estuvo presa, mientras permanecía con los ojos vendados. Entonces, ella resuelve tomar una acción radical.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>EN EL TEATRO. El estupendo actor y director Francis Icaza ha puesto en escena en el Teatro en Círculo uno de sus sueños más ambiciosos: <strong>La muerte y la doncella</strong>, la estremecedora pieza del chileno Ariel Dorfman. No todos los días en Panamá tenemos el privilegio de asistir a una obra de connotaciones profundas como esta, trabajada de manera tan fuerte y penetrante. Por eso aprovecho para hablarte un poquito de ella e incitarte a que la veas antes de que sea demasiado tarde.</p></p><p>DE QUÉ SE TRATA. Toda la trama se desenvuelve en una noche incierta en un país incierto en casa de una pareja. Ella había sido víctima de terribles torturas durante la dictadura que acaba de terminar, y a él recién lo han nombrado en la comisión que debe investigar los crímenes. Esa noche reciben una visita. Desde el primer momento la mujer reconoce la voz del médico que la torturó y violó cuando estuvo presa, mientras permanecía con los ojos vendados. Entonces, ella resuelve tomar una acción radical.</p><p>ADVERTENCIA. Cuando Francis me pidió que escribiera unas palabras para el folleto que se ofrece al público en el teatro, puso una sola condición: que no la ubicara en nuestro contexto porque el sórdido tema de la tortura trasciende toda frontera. Decidí obedecerle y no obedecerle. Entiendo y respeto la amplitud de Francis cuando busca servirse del teatro como arma universal. El propio Dorfman, desterrado durante el régimen de Pinochet, no se refiere específicamente a Chile en la obra. Pero tampoco puedo dejar de ligarla a lo que sucedió aquí en Panamá.</p><p>OPORTUNIDAD. El olvido es lo que tratan continuamente de vendernos desde arriba. ¿No acaba de decirnos Martín que ya es hora de "virar la página" de la dictadura? "Todo el mundo merece una oportunidad", agregó, y yo le respondo: "¿Y qué oportunidad tuvieron aquellos que fueron asesinados e impunemente torturados, señor Presidente?"¿Cuántos maleantes caminan libres en nuestro país, ocupando puestos en el gobierno y escribiendo sobre sus maravillosas ideas en los periódicos? En otras palabras, el opresor sí tiene la oportunidad, pero la víctima no.Si vas a ver la obra, a tu lado en el Teatro en Círculo puede que se siente algún torturador entrenado por su ex jefe Manuel Antonio Noriega. Así como el personaje principal de esta pieza, el doctor Roberto Miranda (interpretado por el propio Francis), puede incluso tratarse de un buen samaritano en su vida cotidiana, pero que al ostentar un poder desmedido sobre otro ser humano se convirtió en un monstruo sin luz y sin lágrimas.También habla del dolor de Paulina Salas (interpretada por Cloty Luna) y sus recuerdos de un tiempo de terror que jamás pudo sacarse del alma.</p><p>"El renacer de una mujer" pudiera haberse llamado la obra. Pero su verdadero título es más conmovedor y ambiguo. Es posible que en el último acto llegues a asociar la pieza musical homóloga de Schubert (que el torturador ponía mientras violaba a sus víctimas), al igual que Paulina, con la avidez de justicia y venganza, pero también con el ardiente deseo de perdonar, de seguir adelante y sepultar las garras del pasado. Sentimientos opuestos que armonizan aquí, entrelazados por el humo verdoso del tiempo.El tercer personaje, Gerardo Escobar (cuyo papel está a cargo de Marko), esposo de Paulina, me recuerda al hombre que dice amar y sin embargo ni siquiera intuye los secretos que guardan las pesadillas al atardecer. Nunca ha podido entender la intimidad macabra que existe entre su esposa y el depredador que la torturaba.</p><p>IDENTIFICÁNDONOS. Ese personaje podría ser tú o yo, pensando que luchamos contra el crimen, cuando en realidad nuestra mediocridad se manifiesta en una conciencia aterrada que muchos llevamos recogida en bajeles rojos, tejidos casi siempre por nuestra eterna cobardía. Nuestro país vive una democracia débil y enferma porque aún no ha sanado sus heridas. No lo olvidemos.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon Merecer 23 millones</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Merecer-millones_0_1573342706.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Merecer-millones_0_1573342706.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 16:56:42 +0000</pubDate><description>QUIÉN MERECE. Ante las duras críticas recibidas por acaparar cinco hectáreas, valoradas en 23 millones de dólares, para rendirle otro homenaje al general Omar Torrijos, Martín se defendió diciendo que su padre "se lo merece". Veamos. Un dictador muerto —a quien el pueblo ya regaló tremendo mausoleo napoleónico en medio de un hermoso terreno verde ubicado en el corazón de Amador (el área que se pretende ampliar a cinco hectáreas), una avenida y un enorme parque en medio de la ciudad, entre otros tesoros— se merece además cinco hectáreas que nos costarán millones y millones de dólares. Se trata de un dictador que, a pesar de sus méritos, nos dividió como pueblo. No se trata de los mártires de enero, del propio presidente Roberto Chiari o de una generación de panameños que dieron todo por unirnos y defendernos como nación soberana y recuperar la franja canalera.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>QUIÉN MERECE. Ante las duras críticas recibidas por acaparar cinco hectáreas, valoradas en 23 millones de dólares, para rendirle otro homenaje al general Omar Torrijos, Martín se defendió diciendo que su padre "se lo merece". Veamos. Un dictador muerto —a quien el pueblo ya regaló tremendo mausoleo napoleónico en medio de un hermoso terreno verde ubicado en el corazón de Amador (el área que se pretende ampliar a cinco hectáreas), una avenida y un enorme parque en medio de la ciudad, entre otros tesoros— se merece además cinco hectáreas que nos costarán millones y millones de dólares. Se trata de un dictador que, a pesar de sus méritos, nos dividió como pueblo. No se trata de los mártires de enero, del propio presidente Roberto Chiari o de una generación de panameños que dieron todo por unirnos y defendernos como nación soberana y recuperar la franja canalera.</p><p>Aunque su firma nos devolvió el Canal, se trata de un dictador que se impuso como el "hombre fuerte" de Panamá, que fue el responsable de decenas de muertes y exilios, y suprimió nuestras libertades democráticas. Este regalo público tan costoso no lo dedicaría ningún Estado del primer mundo a un déspota. ¿Por qué entonces sucede en un país como el nuestro, con un vergonzoso nivel de pobreza? ¿Martín pretende convertirse en un verdadero estadista cuando se olvida del beneficio colectivo en favor de la memoria de papá? Parece que éste le enseñó que, con el debido empeño, Panamá puede ser su hacienda. Citando al profesor Carlos Guevara Mann, "como van las cosas, terminaremos cambiando el nombre del país a República de Omar".</p><p>NECESIDAD. Ahora bien, si los panameños decidimos que necesitamos otro parque, eso es harina de otro costal. Un área verde libre de contaminación y moles de concreto debe ser siempre bienvenida, sobre todo en un lugar dónde la especulación inmobiliaria amenaza con llevarse demasiado. Pero toda esta retórica de glorificar al Fufo o a Omar debe desaparecer. En su lugar debemos cultivar la mística del servidor público, sin fuentes, sin parques y sin tantas pendejadas de egos inflados, como lo es el mamotreto criador de mosquitos en homenaje a Arnulfo Arias.Mi pregunta es simple y me gustaría una respuesta: ¿Si eres un servidor público y te pagan por ello, por qué pensar que eres grandioso al cumplir con tu deber? Tu obligación es trabajar recta y solidariamente por el país. Y por ello pagamos todos los trabajadores de la República. Nadie fuerza a los servidores públicos a ocupar su cargo; todos ellos han querido hacerlo, quieren desesperadamente hacerlo. Pues entonces, que cumplan con su deber y que esa sea su verdadera recompensa.</p><p><p>NUESTRA REALIDAD. Tú y yo trabajamos como animales y lo hacemos porque nos pagan, aparte de que nos guste o no. El servidor público es solamente un empleado de los animales, perdón, quiero decir, tuyo y mío. Gastar la plata de otros y cumplir con su deber es un privilegio, un honor: ¡aparte de esto no merece absolutamente nada!Ya estamos endeudados por comprarle joyas y trajes a una arnulfista que dizque "se lo merecía", por los derroches que también hacía con la partida discrecional un torrijista que estaba convencido de que "se lo merecía", y nos estamos desangrando con la gasolina y la luz, cortesía de otro torrijista que al parecer igualmente "se lo merece". Martín, si quieres hacerle un parque-cementerio a tu papá, hazlo con tu propia plata, no con la nuestra. Aburrido estoy de tantos y tantos "merecedores". Acabo de crear la Fundación para la Estatua y el Parque Primitivista del Cromagnon. Favor mandar donaciones a <em>www.estatua-cromag.com</em>. Mi madre piensa que yo me lo merezco. Gracias.</p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon Historias del hambre</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Historias-hambre_0_1578592167.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Historias-hambre_0_1578592167.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 16:49:26 +0000</pubDate><description>PERDIDOS EN EL MAR. Cuando salí de la academia naval, mi vida distaba mucho de conocer el hambre. En ese entonces zarpé de Valparaíso, Chile, como navegante de un barco volandero (o trampero, lo que significa sin línea fija). Era una compañía malandra, de esas que existen en papeles que se queman instintivamente cuando el sol alumbra porque viven cual vampiros para sobrevivir. La tripulación era digna de una legión extranjera, con un capitán de quien ya se había olvidado la muerte. A la altura de El Callao, Perú, perdimos máquina y fuimos asistidos por la Armada peruana. La ayuda nos salvó de nuestro primer encuentro con el hambre. Pasadas unas horas, las máquinas fallaron nuevamente. Dos días después, la radio y sus baterías enmudecieron. Transcurridos tres días, comenzamos a derivar hacia el corazón de la sal: un lugar en el Atlántico sur, donde las sombras huyen de sí mismas; una esquina del océano donde aún se escuchan las conversaciones del capitán Cook con el infierno.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>EN EL CINE. El otro día vi la película <strong>Cinderella Man</strong>, dirigida por Ron Howard y protagonizada por Russell Crowe, Renée Zellweger y el extraordinario Paul Giamatti. No es solo una película de boxeadores. Se trata de la historia verídica sobre la vide de James J. Braddock. Una historia donde la meta del boxeador no era el campeonato mundial (aunque sí lo consiguió), sino conseguir comida para su familia. Braddock me emocionó cuando, refiriéndose a su enemigo mortal, el hambre, dijo: "Al menos puedo ver contra quién estoy peleando". Cuando tenemos hambre hacemos "lo que sea" por comer. Cuando nuestros hijos tienen hambre, "lo que sea" no es suficiente.</p></p><p>PERDIDOS EN EL MAR. Cuando salí de la academia naval, mi vida distaba mucho de conocer el hambre. En ese entonces zarpé de Valparaíso, Chile, como navegante de un barco volandero (o trampero, lo que significa sin línea fija). Era una compañía malandra, de esas que existen en papeles que se queman instintivamente cuando el sol alumbra porque viven cual vampiros para sobrevivir. La tripulación era digna de una legión extranjera, con un capitán de quien ya se había olvidado la muerte. A la altura de El Callao, Perú, perdimos máquina y fuimos asistidos por la Armada peruana. La ayuda nos salvó de nuestro primer encuentro con el hambre. Pasadas unas horas, las máquinas fallaron nuevamente. Dos días después, la radio y sus baterías enmudecieron. Transcurridos tres días, comenzamos a derivar hacia el corazón de la sal: un lugar en el Atlántico sur, donde las sombras huyen de sí mismas; una esquina del océano donde aún se escuchan las conversaciones del capitán Cook con el infierno.</p><p>La mar es cruel, la mar no es Contadora ni Taboga. La mar no es aquello que el terráqueo se imagina que es. Igual sucede con el hambre en la mente de muchos. No creo que sea por falta de imaginación, sino por huevonería. Durante 28 días estuvimos perdidos. En todo ese tiempo supe que la vida es frágil y su punto más débil y más escuchado es su estómago. Todos aquellos que tenemos la dicha y el privilegio de comer pensamos que el hambre no existe. Es lo normal.El hambre aumenta a un ritmo alarmante. Según los últimos datos, la pobreza en Panamá ronda el 50% y la extrema pobreza en América Latina y el Caribe afecta aproximadamente a 100 millones de personas. La pregunta que me hago es simple: ¿Cuántas personas matarán o robarán hoy por hambre? Cuando tenemos hambre hacemos "lo que sea" por comer. Cuando nuestros hijos tienen hambre, "lo que sea" no es suficiente.</p><p><p>UNA IDEA ORIGINAL. Pienso en el hambre. No siempre, pero lo hago. Tengo una idea que me gustaría explorar contigo. Consiste en abrir otro restaurante gratuito (sé que existen muchas personas y grupos cívicos dedicados a esta noble labor) para alimentar a indigentes. No puedo hacerlo solo. Solo es una idea incipiente. Pero si te llama la atención, contáctame. Mi dirección electrónica es <em>hallaxx06 @hotmail.com</em>.¿Por qué no donar un porcentaje de nuestros sueldos, tiempo, o capacidad administrativa? No puedo evitar seguir comiendo en buenos restaurantes. Cada hombre tiene sus debilidades. Pero tampoco puedo evitar sentir que debo hacer algo por este país. Solo jamás lograré nada. Limosnas para robarme el cielo y hacerme sentir bien momentáneamente ya no es suficiente.</p></p><p>Restaurante La Mami Bella, comidas a 25 centavos o gratis. "Antes de matar o robar por hambre, ven a la Mami Bella". Pedro Navaja siempre nos lo recuerda: Panza llena, cuchillo guardado. Cuando tenemos hambre hacemos "lo que sea" por comer. Cuando nuestros hijos tienen hambre, "lo que sea" no es suficiente.Si te gusta la idea, escríbeme y hacemos algo como lo sugiero u otro proyecto más factible, con tal de no sólo criticar y llenarnos la barriga, mientras nuestros hermanastros, los maleantes, planean cómo cortarnos el cuello para comer. Cocino bien. Llámame si tienes ganas de ayudar.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon De una mujer y dos hombres</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-mujer-hombres_0_1583841641.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-mujer-hombres_0_1583841641.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa Vivir+@prensa.com | </dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 16:43:50 +0000</pubDate><description>A MI MANERA. En mi tribu, los cromagnones cuando sangramos, nos embriagamos por cuatro meses y todo arreglado. Se que es una machada, te jode el hígado pero algún día, te arregla el corazón.Los problemas del corazón nunca se arreglan, ya que sentimos es en la cabeza.La mente es la que está enferma, y sin saberlo queremos arreglar el corazón. Tenemos un corto circuito neuronal y llamamos desesperadamente al plomero del IDAAN, para que nos arregle el coco.Creo no se puede separar el dolor del placer cuando amamos.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>EL ORIGEN. Todo dolor y placer provienen del pensamiento. El pensamiento no es nada más que lo recordado. Lo recordado es lo vivido.Muchos hombres tienen ideas <em>a priori</em>, ideas que jamás han sido dichas por nadie, ni propuestas nunca. Ellos son nuestros genios terráqueos. Aparte de ellos, la mayoría de nosotros vivimos con ideas prestadas.Prácticamente todas nuestras ideas modernas, antiguas, religiosas, son una copia de algo o de alguien. Todo influye en nuestro pensamiento, la escuela, los padres, los libros, un poco de genética, etc.</p></p><p><p>UNA HISTORIA COMÚN. Ayer a mi correo llegó un <em>e-mail</em> de un hombre frustrado, dolido y con rabia porque su compañera tenía un amante.La historia es algo complicada, lo del amante es algo aburrido y común. Lo que me llamó la atención fue que mi amigo en su dolor se pensaba único.No soy Ann Landers y no me gusta esto de estar dando consejitos.</p></p><p>A MI MANERA. En mi tribu, los cromagnones cuando sangramos, nos embriagamos por cuatro meses y todo arreglado. Se que es una machada, te jode el hígado pero algún día, te arregla el corazón.Los problemas del corazón nunca se arreglan, ya que sentimos es en la cabeza.La mente es la que está enferma, y sin saberlo queremos arreglar el corazón. Tenemos un corto circuito neuronal y llamamos desesperadamente al plomero del IDAAN, para que nos arregle el coco.Creo no se puede separar el dolor del placer cuando amamos.</p><p>RAZONES. Dicen que duele porque no queremos tener hijos de otro hombre. Cuentan que punza porque nuestro ego se fractura. Comentan que es cultural y que fuimos enseñados de esa forma. Sospechan que es el machismo y que debido a eso una mujer forma parte de nuestra posesión, como un carro, como mi casa, y al perderlo duele, como cuando un niño llora por perder su juguete favorito. Hablan que es nuestra genética animal que desea mantener el control sexual sobre las hembras de nuestro harem. Arguyen diciendo que somos el motor de germinar la tierra; millones de espermatozoides contra un óvulo. Cuentan y hablan, pero ninguna explicación o consejo puede calmar el corazón de un ser herido cuando ama.</p><p>UNIDOS POR EL DOLOR. No te creas el único amigo mío, todos hemos pasado por este valle de incertidumbres. Si te colocas los lentes especiales marca ACME (los venden en la Arrocha), podrás ver cuernos y cachos en muchos machos peludos (Por ejemplo, este tipo de bromas es cultural y nos hace sufrir, por el desprecio de nuestros amigos.)Creo que lo bueno de este asunto es que nos enseña a respetar al amor, y a la mujer que decimos amar.Aprendemos que no somos los rarezas invulnerables y conquistadores que pensamos ser. Somos humanos, esa es la palabra que lo abarca todo. El dolor nos une a todos. Y si nos miramos con atención, el dolor es la mejor universidad de Panamá. En esta materia no hay rector que venda diplomas.</p><p><p>SOLUCIONES. Si tu mujer se acostó con otro, vete al Himalaya, escribe un libro, llora, lee libros de auto ayuda, haz ejercicios, toma antidepresivos, consíguete otra amiga, ve al cine, aprende otro <em>hobby</em>, se uno con tu dolor, ve a un siquiatra, toma ron, escribe... nada te ayudará, si no entiendes que es "tu mente" la que produce tu dolor. La mente que te da muerte y dolor, es la misma mente que te da alegría y vida.</p></p><p>DIFICULTADES. Una mujer dos hombres. Lo importante no es lo común del asunto, sino el descubrir por qué te duele. No respondas rápidamente, ni alegues con las machadas usuales. No confíes en los clichés ya aprendidos; ¡descubre, indaga, busca! Llegó el momento de ser hombre. No es fácil crecer. Es difícil aprender, y cuando amas es triste ser uno de los dos maridos. Ya sabemos que hay tristeza. Lo interesante es, ¿por qué es triste? Busca tu respuesta, escudriña, examina tu maravillosa mente y jamás te rindas. ¡Múúúúú!</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon Cielos lejanos y amores perros</title><link>https://www.prensa.com/cultura/cromagnon-Cielos-lejanos-amores-perros_0_1589091123.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/cromagnon-Cielos-lejanos-amores-perros_0_1589091123.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 16:37:52 +0000</pubDate><description>LÍMITE MATERNO. Nunca sabré a ciencia cierta el porqué a mi madre se le terminaba el horizonte en la cerca del patio de nuestra casa. A lo mejor lo hacía para protegernos de demonios inexistentes o del vocabulario de los otros niños. Quizás era una forma de no mezclar sus hijos con otros niños, que podrían contaminar a su familia con las realidades del barrio.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>LÍMITE MATERNO. Nunca sabré a ciencia cierta el porqué a mi madre se le terminaba el horizonte en la cerca del patio de nuestra casa. A lo mejor lo hacía para protegernos de demonios inexistentes o del vocabulario de los otros niños. Quizás era una forma de no mezclar sus hijos con otros niños, que podrían contaminar a su familia con las realidades del barrio.</p><p>AFECTO CON PATAS GRANDES. La niebla del tiempo borra mi memoria, y lo único que recuerdo es a mi perra Mancha como compañera inseparable de mis juegos infantiles.La falta de otros niños a la hora de la diversión era suplida con sus saltos y sus ladridos. Las tardes estaban llenas de sus juegos interminables y de su carácter amistoso. Al volver de la escuela aun sin verme ya Mancha sabía que el bus me había dejado en la esquina.Mi pequeño mundo estaba formado por nuestro cariño mutuo, por nuestras ganas de querer sudar, y esa forma nuestra de entendernos a punta de amores perros. Las noches fueron llenas con sus patas; y los atardeceres de soledad desaparecieron gracias a mi perra.</p><p>POR UNA MORDIDA. Una tarde mi perra mordió a otro niño, quien descuidadamente se atrevió a entrar al patio sagrado de mi madre. La solución fue regalarla, deshacerse del problema peludo. A partir de ese momento tendría yo un atardecer sin risas ni pulgas. Busqué a mi perra desesperadamente. La busqué como busca el amigo a su hermano perdido en un parque. Espere durante días y meses el retorno de Mancha; no solo la esperé sino que también la lloré. Amores perros, sé que es de locos, pero es amor.</p><p>CRECER, QUÉ DOLOR. Dos años después visité a mi tía en una finca en Chilibre y encontré a mi perra casi muerta, descuidada y con heridas mortales infligidas por un animal salvaje. Allí amarrada, fundiéndose con el cemento, la abracé y me estigmaticé con su sangre y me manché de dolor. Algo que nunca había sentido se apoderó de mi corazón. Ese día dejé de ser un niño. Comprendí la maldad del adulto, la indolencia de aquellos que no entienden la amistad.</p><p>AMOR REINCIDENTE. Nunca quise tener otro animal hasta que 20 años después, en el lago de Maracaibo, Venezuela, encontré deambulando como una loca a una perra cubierta de petróleo. Todos la pateaban y la largaban porque manchaba las aceras. Sus ojos brillaban por el hambre, y la irritación causada por los químicos impregnados en su pelaje la hacían revolcarse de dolor.Conseguí una soga y me la llevé al barco donde estaba trabajando en ese momento, y me quedé con ella.Las largas travesías del Atlántico fueron maravillosas con la compañía de mi nueva amiga. Los atardeceres fueron compartidos con un buen hueso que robaba de la cocina. Jugábamos al escondite entre las bodegas y las jarcias. Buena amiga, buena compañera.</p><p>SEGUNDA PARTE DE UNA PÉRDIDA. Pero nuestra amistad no iba a durar para siempre; al igual que todo lo lindo de esta vida, llegaría a término.Mi canina amiga fue detenida en la ciudad de Marsella, Francia, por no tener papeles. Flopy era una indocumentada. Traté de explicarles a las autoridades las razones para no separarnos. Llegué a pelearme, y por último, con la amenaza de una orden para mandarme preso si no obedecía, la abandoné a un gendarme comprensivo, quien permitió que me ladrase por última vez mientras nos despedíamos desde un lejano muelle. Allá la dejé. En un puerto donde hablaban un idioma desconocido para ella, un lugar donde no había delfines. Amores perros, son diferentes a los que inspira una una falda, pero igual son amores.</p><p>Escribiendo este artículo veo a mi perro Drako, un pointer alemán, mirando las cristalinas aguas de Isla Grande. Permanece inmóvil durante horas, observando los peces en el fondo del arrecife, rogándole a san Pedro que le mandé un equipo de buceo para poder comérselos todos. Su vida, al igual que la mía, contemplando el cielo eterno, tiene algo en común: nuestra amistad. Pronto él dejará a los peces tranquilos, y yo dejaré de soñar con las estrellas. Me gustaría, al morir, descubrir que existe un cielo.Me encantaría que al llegar allí estén los seres que he amado y que también estén mis perros saltando y ladrando como cuando fuimos amigos. Un cielo con perros. Me gusta la idea. A lo mejor es posible... ojalá.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon Educación a lo panameñito</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Educacion-panamenito_0_1594340604.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-Educacion-panamenito_0_1594340604.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 16:31:00 +0000</pubDate><description>NI GLOBALIZADOS. ¿Aún no aprenden estos genios que estamos en tiempos de globalización y no de implosiones neuronales? Como brillante argumento, ellos elogian el ejemplo de la educación cubana y la china en época de Mao (no la moderna y cosmopolita de ahora), cuya mejor arma de control sobre las vidas ha sido precisamente coartar la libertad de escoger lo que se lee, y por consiguiente, lo que se piensa. En un artículo en el que critica duramente toda esta locura, Roberto Brenes escribe: "Legislar en contra de la apertura del conocimiento es malo para todos; pero para la educación pública, es pésimo. Aquellos con recursos siempre pueden complementarles a sus hijos la carencia académica de la educación estatal de segunda con otros libros, viajes o programas de multimedia. Pero, ¿pueden hacer esto los menos ricos? Claro que no. Por lo tanto, la oficialización de la mediocridad no hará más que expandir la brecha del conocimiento (...) aumentando y ampliando el círculo de la pobreza. Señores diputados: La buena educación no es barata, pero es bastante más barata que la ignorancia".
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>EL PROYECTO. El otro día vi en <strong>La Prensa</strong> una caricatura de RAC. Un horrendo monstruo, que simboliza la censura, le pone un candado en la cabeza a un niño y le grita: "¡Nada de textos extranjeros, para ti una educación puramente nacional!".Me llamó a tal punto la atención, que le pregunté a una amiga, quien me actualizó con varias noticias y artículos recientes sobre el tema, entre los cuales se destacan aquellos escritos por miembros de la admirable Fundación Libertad.En caso de que estés tan despistado como yo, te cuento que se trata de un viejo proyecto de ley que los legisladores del PRD han querido pasar en la Asamblea una y otra vez desde la época mireyista, sin éxito todavía. Pretenden imponer, tanto en las escuelas públicas como en las privadas, el uso exclusivo de libros escritos por autores panameños. A pesar de las reiteradas protestas de la sociedad civil, los honorables han vuelto al ruedo con la esperanza de obtener el voto de la mayoría perredista.</p></p><p>NI GLOBALIZADOS. ¿Aún no aprenden estos genios que estamos en tiempos de globalización y no de implosiones neuronales? Como brillante argumento, ellos elogian el ejemplo de la educación cubana y la china en época de Mao (no la moderna y cosmopolita de ahora), cuya mejor arma de control sobre las vidas ha sido precisamente coartar la libertad de escoger lo que se lee, y por consiguiente, lo que se piensa. En un artículo en el que critica duramente toda esta locura, Roberto Brenes escribe: "Legislar en contra de la apertura del conocimiento es malo para todos; pero para la educación pública, es pésimo. Aquellos con recursos siempre pueden complementarles a sus hijos la carencia académica de la educación estatal de segunda con otros libros, viajes o programas de multimedia. Pero, ¿pueden hacer esto los menos ricos? Claro que no. Por lo tanto, la oficialización de la mediocridad no hará más que expandir la brecha del conocimiento (...) aumentando y ampliando el círculo de la pobreza. Señores diputados: La buena educación no es barata, pero es bastante más barata que la ignorancia".</p><p>LO QUE NOS FALTA. Para poder educar, quien educa debe tener una mente amplia y abierta. El proceso es totalmente simbiótico. Creo que nuestra educación nacional ya colapsó. Pero también creo que podemos renacer de nuestras propias cenizas. Si la educación pública no puede desaparecer completamente en Panamá, por lo menos podría adoptar el sistema de bonos que otros países han puesto en práctica con mucho éxito. El Gobierno se ahorraría millones en mantenimiento, burocracia y escuelas. Becas para todo el que quiera estudiar. Que el alumno escoja su escuela privada. Que la escuela compita por su excelencia. Que los profesores se preocupen por ponerse al día porque tienen un salario decente, y porque de otra forma se verían obligados a salir del sistema.Mentes despiertas con ganas de querer aprender; eso requiere mucha motivación. El alumno debe entender que estudiar es un privilegio. En ciertas escuelas privadas en Panamá, por ejemplo, se llevan a cabo competencias literarias para las que incluso los muy jóvenes deben leerse hasta 30 libros (por suerte no todos panameños). Es casi un milagro que en colegios como el Artes y Oficios se lean un periódico, ¡ahora imagínense 30 libros de buen nivel! ¿Cómo hacen estos colegios privados para que sus alumnos estén motivados a estudiar? ¿Cuál es la receta?Luchar por lograr esa meta es el trabajo de un Ministerio de Educación eficaz y responsable.</p><p>MÁS QUE EL DINERO. Panamá es uno de los países que más gasta dinero y otros recursos en brindar educación a su gente, pero cuyos resultados son comparables a los de países como Haití. El fracaso de nuestro sistema educativo no es por falta de dinero, ni de buenas intenciones.Todos los que pagamos impuestos vemos cómo se destina un buen porcentaje de nuestro sueldo cada mes por ver este desastre educativo. En la calle los estudiantes tienen un lema interescolar: "To ta bien, solo aprende a jugá vivo, como los políticos de arriba, y vas sobrao". La simbiosis del aprendizaje es inevitable.</p>]]></content:encoded></item><item><title>Viaje de superhéroe</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Viaje-superheroe_0_1604839541.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Viaje-superheroe_0_1604839541.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 16:17:16 +0000</pubDate><description>Cada espermatozoide tiene su propio código genético. Todos son feos, rápidos, compulsivos y llenos de la magia que esconde la vida. Cada uno con un pedazo de nosotros escrito en un microchip genético.La eyaculación masculina marca el inicio del frenético viaje de minúsculas células por el tracto genital femenino. Una vez terminado el placer del sexo, estos camaradas revoltosos comienzan a moverse en una carrera loca en la que, si acaso, habrá un solo ganador. ¿No parece un desperdicio tremendo? Quizá deberíamos abrir una sociedad protectora de espermatozoides. Un hombre producirá en su vida hasta 12 trillones de esas células. La cantidad de energía que representa esta cifra me da escalofríos.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>LLEGAR. Es <em>Halloween.</em> Mi hijo, compositor y cantante de <em>rock </em>gótico, está tranquilo en su cuarto leyendo alguna novela inglesa. Esta noche, que debiese ser su noche, decide quedarse en casa. Es su forma de rebelarse contra el orden establecido, inclusive con lo que le gusta. Las diferencias entre él y yo son muchas y fascinantes; nuestro parecido es lo que me aterra. El porqué nuestros hijos salen buenos estudiantes o maleantes, me inquieta. Padres tranquilos con hijos locos y viceversa. Es la parte de la lotería reproductiva que radica en lo divino.</p></p><p>Cada espermatozoide tiene su propio código genético. Todos son feos, rápidos, compulsivos y llenos de la magia que esconde la vida. Cada uno con un pedazo de nosotros escrito en un microchip genético.La eyaculación masculina marca el inicio del frenético viaje de minúsculas células por el tracto genital femenino. Una vez terminado el placer del sexo, estos camaradas revoltosos comienzan a moverse en una carrera loca en la que, si acaso, habrá un solo ganador. ¿No parece un desperdicio tremendo? Quizá deberíamos abrir una sociedad protectora de espermatozoides. Un hombre producirá en su vida hasta 12 trillones de esas células. La cantidad de energía que representa esta cifra me da escalofríos.</p><p>No es fácil ni poca cosa ser hombre. Y encima, cuando ya pensabas que podías descansar en tu vejez, inventan el Viagra. El proceso de formación y crecimiento de cada espermatozoide dura hasta 72 días. Entonces, ¿no sería recomendable tener sexo solo cada dos meses? ¡Ay! Imagínense la decepción de estos diminutos atletas cada vez que nos masturbamos. Me detengo en la cocina un segundo y pienso en mi hijo, trato de asociarlo con un espermatozoide ganador, luchando por encontrar el calor que lo ayudará a acercarse al óvulo.</p><p>Trato de visualizar a miles de ellos escondidos en las cavidades del útero, esperando encontrar las sustancias químicas que los guiarán en su peligroso camino. Ellos son millones, y el óvulo, uno solito, cómodamente espera al sonriente ganador. Un torneo en el que caballeros de una mesa cuadrada luchan a muerte por encontrarse con la otra mitad de sus cromosomas: solo tenemos 23 y el óvulo los 23 restantes. Ahora entiendo eso de la media naranja. Si las mucosidades en los valles y trompas de Falopio son las correctas, el viaje puede ser más rápido. Desesperadamente, cual salmones contra corriente, mueven su colita mil veces por minuto para avanzar 1.25 cm. (Ese trajín, tras una noche loca, sería imposible para otras células de nuestro cuerpo).</p><p><p>Tengo que trabajar muy temprano, así que me voy a mi cuarto. Me molestan muchas cosas de mi hijo. A veces quisiera que fuese diferente. Pero recuerdo la lucha triunfal que tuvo ese espectacular espermatozoide que lo ayudó a ser la mitad de quien es: un músico inconforme y talentoso, con una mente privilegiada y un corazón de oro. Cierro los ojos en la cama y me veo a mí mismo, a quien fui de joven. Otro tipo de rebeldía, otro <em>rock</em>, otro corte de pelo, otra ropa, pero la misma esencia cósmica de su alma radica en la mía. ¿Cómo renegar de tu propio reflejo en el espejo? En un mundo que no entiendo, me duermo pensando en esa solitaria célula luchando por llegar a una meta utópica .</p></p><p><p>Una célula llena de mí, cargada de defectos y de sueños. Todo un universo dentro de otro. Creo que llamaré a la asociación protectora de espermatozoides. Es imperativo cerrar los <em>push</em>. Salvar espermatozoides, esa es la meta. <em>Fat chance! </em>Creo que los pasieros están condenados a perecer.</p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Desechado por la sociedad</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Desechado-sociedad_0_1610089042.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Desechado-sociedad_0_1610089042.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 16:10:26 +0000</pubDate><description>ARDER. Cuando salí de mi barraca en Curundú, no sabía que nunca volvería a ver mis libros y mis pocas pertenencias. Tengo 27 años y lo que gano trabajando 12 horas como palanca en un taxi solo me sirve para cubrir mis gastos en la Universidad de Panamá, comer y pagar la pensión alimenticia a mi hijo. Cuando mi barraca comenzó a arder ni voltee la cabeza; ya sabía que tarde o temprano ardería como arde la rabia cuando uno es percibido como productor de desperdicios.Las barracas son duras y peligrosas, y más dura es el alma de los que vivimos en ellas. Muchos ya se han rendido. Otros se entregan a la violencia de las pandillas como una forma de exigir el respeto que jamás podrán obtener del gran mundo que hay afuera.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>ARDER. Cuando salí de mi barraca en Curundú, no sabía que nunca volvería a ver mis libros y mis pocas pertenencias. Tengo 27 años y lo que gano trabajando 12 horas como palanca en un taxi solo me sirve para cubrir mis gastos en la Universidad de Panamá, comer y pagar la pensión alimenticia a mi hijo. Cuando mi barraca comenzó a arder ni voltee la cabeza; ya sabía que tarde o temprano ardería como arde la rabia cuando uno es percibido como productor de desperdicios.Las barracas son duras y peligrosas, y más dura es el alma de los que vivimos en ellas. Muchos ya se han rendido. Otros se entregan a la violencia de las pandillas como una forma de exigir el respeto que jamás podrán obtener del gran mundo que hay afuera.</p><p>ESCAPAR. Las drogas y el alcohol son otras formas de volar lejos de aquí, a un lugar negro y azul, donde por unas horas yo ya no soy yo, sino que soy la nada. Cuando soy la nada ya nadie puede juzgarme por ser el estiércol de esta sociedad. A veces nos emborrachamos y a veces fumamos hierba o decidimos tatuarnos, porque así las marcas que se mezclan entre la tinta y la sangre nos unen contra un mundo que nos rechaza e intenta cerrar los ojos para no vernos. Es nuestra forma de protestar y sentirnos fuertes juntos, aunque solo sea una estúpida mentira.</p><p>SOBREVIVIR. Nuestros lentes no son como los de los ricos, que los usan para protegerse del sol. Los nuestros sirven solo para esconder la ira y sentir menos el desprecio de los demás. Nuestras mujeres a menudo tienen el vientre hinchado porque van cargando droga u otro hijo que necesitará una pensión. La ropa no es para cubrir nuestra vergüenza sino para intentar mezclarnos con las sombras. Vestimos diferente, olemos diferente, caminamos diferente. Somos diferentes, somos parte de la pestilencia de una ciudad que ya se olvido de nosotros. Somos los defecadores y cada día somos más.Nadie soporta los gritos que guardan las barracas, nadie puede entender de dónde y cómo es que tantos vivamos en este estado de absoluta fealdad. Un estado de primitivismo tan letal que ni siquiera el sol nos es permitido. Como dice Juan Goytisolo en una de sus novelas, somos "excrementos del cuerpo social que, luego de ser comprimidos y triturados en el estómago e intestinos de los poderosos, caen en las letrinas por el despeñadero del recto". "¡Sí, somos heces, materiales fecales, cuyo olor y vista ofenden narices y ojos de la gente guapa!". Veo claramente lo ocurre en mi barrio, veo lo que acaece en Panamá desde mi taxi. Veo lo que sucede en mi universidad. Si entiendo el todo, es porque soy el residuo de ese todo.</p><p>INSISTIR. No me importa trabajar 12 horas diarias, estudiar cuatro y dormir tres. Eso se llama realidad. No me quejo, es mi vida. Lo que me jode es la mentira que me rodea. Si un rico roba no pasa nada, si uno de mi barrio lo hace, vienen en arreos a combatir dizque la maleantería. Muchas de las drogas que vendemos son para Punta Paitilla, y quienes nos las venden son, al final, amigos de la policía. Nuestras mujeres sirven de empleadas a los que tienen; otras se venden con tal de comer. Somos la parte podrida de una sociedad que nos usa y abusa y luego nos critica, condena y desecha.Millones y millones dizque para ayuda social, ¿dónde están? Los políticos se roban la plata diciendo que es para ayudarnos, y luego nos miran mal porque existimos. ¿Cómo podrían ellos ser ricos si nosotros no existiésemos? ¿Quién es peor, ellos o nosotros? El incendio fue a las 6 de la tarde del 6 de noviembre. Prendí la radio del taxi y me alejé con la cabeza gacha. En mi barrio un hombre no llora. Ya de niños aprendimos que si no eres duro aquí no vives. Amanecerá y veremos. Si no entrego mañana el dinero de mi pensión voy preso. Una señora me hizo señales de parar, me pidió que cambiara mi música, se quejó de que el taxi no tenia aire, me regateó el cuara y me dio un consejo. "Reza el rosario 10 veces al día, hijo, eso te apartará del fuego eterno". Creo que el infierno está en la tierra y que el diablo vive cerca de Curundú.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon Mi cabo y el infractor</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-cabo-infractor_0_1615338498.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-cabo-infractor_0_1615338498.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 16:04:13 +0000</pubDate><description>Casi llorando, le dije: "No me arruines el levante, por favor". Mi gigantesco sargento se bajó del carro lentamente, se acercó a la ventanilla de mi amiga y con voz dulzona le dijo: "Señora, todos somos humanos, todos cometemos errores. No se enoje". El hombre vestido de caqui se alejó, no sin antes ponerme la mano en el hombro en un gesto de macha solidaridad. No me pidió nada. Sólo en Panamá, señores, solo en Panamá pasan estas cosas. De regreso a su país, un turista japonés contaba a sus amigos lo adelantado que era nuestro sistema del tránsito.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>EN LA CALLE. De todo el folclor de nuestra corrupta justicia, nada más folclórico que mi cabo escondido en una esquina, cazando a los usuales infractores del tránsito. En Panamá existe una estrecha simbiosis sicológica entre mi cabo y el infractor. Ambos juegan al juego del "panameñito, vida mía", núcleo de la telaraña de la corrupción. Creo que todos nos corrompemos al ofrecer una coima. Para romper el círculo vicioso debemos comenzar por controlar nuestra propia conducta, aunque nos cueste horrores. Las mujeres, al ser detenidas y sospecharse culpables, muestran su bella dentadura, se vuelven más coquetas y hasta terminan saludando a mi cabo cuando pasan nuevamente por la zona. Ningún policía soporta eso. Casi todos se rinden ante la linda sonrisa. Normalmente, la coima es para el hombre.Los hombres utilizan otras tácticas. El <em>show-off</em>, o pifioso, sale con celular en mano y con un aire de importancia subliminal.</p></p><p><p>El "lacaleador" profesional alista su lengua, argumentando que él jamás se pasó la luz roja, etc. Mi cabo ríe por dentro, sabiendo que ya están boleteados.Para la mayoría de los mortales del patio, la pregunta clásica es: "¿Cómo arreglamos esto, Sr. oficial?".Muchas veces el hombre vestido de caqui responde inmediatamente: "Bueno, dame algo pal almuerzo", o te levanta las cejas y te das cuenta de que igual te van a boletear, o te pide la licencia y te dice: "Ponlo debajo de ella". La danza del trueque es todo un espectáculo de lo que somos como nación. Recuerdo hace dos años irme a cenar con una chica maravillosa. La noche había sido asombrosa, tenía camisa nueva y no olía a <em>cromagnon</em>.</p></p><p><p>En medio del coqueteo debajo de un semáforo, arranqué hacia mi casa raudo y veloz sin darme cuenta de que me había comido la luz roja, y que atrás de mí estaba un alacrán. La sirena sonó y mi sargento, de dos metros de altura y con cara de ser admirador de Noriega, me dijo: "Tú estabas tomando. Sígueme, que vamos para el Santo Tomás. Una alcoholemia son cuatro horas de espera. La libido se disolvió y la magia comenzó a desaparecer a medida que las luces tenues del hospital se acercaban. Mi compañera se puso muy incómoda y el semblante <em>sexy</em> y prometedor se transformó en reclamo y molestia.Con visible desesperación le pité al patrulla y le dije con el corazón abierto: "Mi sargento, he estado correteando a esta mujer y hoy es mi oportunidad. Ayúdame, hermano, que ya me mando pa’ el infierno y ni me quiere hablar".</p></p><p>Casi llorando, le dije: "No me arruines el levante, por favor". Mi gigantesco sargento se bajó del carro lentamente, se acercó a la ventanilla de mi amiga y con voz dulzona le dijo: "Señora, todos somos humanos, todos cometemos errores. No se enoje". El hombre vestido de caqui se alejó, no sin antes ponerme la mano en el hombro en un gesto de macha solidaridad. No me pidió nada. Sólo en Panamá, señores, solo en Panamá pasan estas cosas. De regreso a su país, un turista japonés contaba a sus amigos lo adelantado que era nuestro sistema del tránsito.</p><p>Les explicaba lo rápido e innovador que había sido el cobro y la resolución del caso. "Un sistema fantástico", decía el japonés. "Pagué la multa inmediatamente. Qué maravilla. Ojalá algún día aquí en Japón podamos practicar este sistema de justicia inmediata". No lo creo. Sólo en Panamá, señores, sólo en Panamá.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon El paraíso perdido</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-paraiso-perdido_0_1620587958.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-paraiso-perdido_0_1620587958.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 15:56:59 +0000</pubDate><description>HORROR. Resulta aterradora la ola masiva de cruentos asesinatos en Juárez y otras ciudades de México y Guatemala en los últimos años. ¿Por qué llega el hombre a tal grado de violencia, a menudo contra su esposa, su hermana o su hija?No te puedo engañar diciéndote que soy feminista. No sería feliz si la mujer que amo se va de vacaciones con su ex novio hasta Madagascar. Ni te puedo decir que si el reloj despertador suena al amanecer y mi compañera no ha llegado a casa, mi cromagnon interno no comenzará a rugir cual si fuera un león herido. ¿Será esto muy infantil? Desgraciadamente, el problema de la violencia es mucho más profundo y va más allá que una rabia momentánea provocada por nuestras eternas ganas de poseer aquello que debiese ser entregado voluntariamente y con amor.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>VIOLENCIA. Uno de los primeros feministas (¡sí, era hombre!), Poulain de la Barre, admitió ya hace siglos que "todo lo escrito por los hombres sobre la mujeres debería estar bajo sospecha, ya que los hombres son a la vez juez y parte". Si pienso en lo que yo mismo he escrito al respecto debo decir que algo de razón tenía este señor. Pero quise volver sobre el tema desde que leí el artículo de <strong>La Prensa</strong> acerca del terrible maltrato físico al que están sometidas a diario miles de mujeres (un caso cada 18 segundos).</p></p><p>HORROR. Resulta aterradora la ola masiva de cruentos asesinatos en Juárez y otras ciudades de México y Guatemala en los últimos años. ¿Por qué llega el hombre a tal grado de violencia, a menudo contra su esposa, su hermana o su hija?No te puedo engañar diciéndote que soy feminista. No sería feliz si la mujer que amo se va de vacaciones con su ex novio hasta Madagascar. Ni te puedo decir que si el reloj despertador suena al amanecer y mi compañera no ha llegado a casa, mi cromagnon interno no comenzará a rugir cual si fuera un león herido. ¿Será esto muy infantil? Desgraciadamente, el problema de la violencia es mucho más profundo y va más allá que una rabia momentánea provocada por nuestras eternas ganas de poseer aquello que debiese ser entregado voluntariamente y con amor.</p><p>LAS CAUSAS. Le pregunté a mi compañera a qué atribuía ella el origen de la milenaria violencia masculina. Me respondió que el temor patológico que desde siempre ha sentido el hombre hacia la naturaleza lo ha empujado a querer conquistarla. La mujer, dadora de la vida, es, en ojos del hombre, parte integral de las fuerzas oscuras de la naturaleza, el temible enemigo. De ahí la destrucción ambiental y el intento incansable de someter a la mujer, en lugar de aspirar a convivir en armonía y respeto con ella.La mujer que amo es de mi indiscutible propiedad sexual. "Mi carro, mis hijos, mi casa... mi mujer". El porqué de la violencia del hombre contra la mujer, institucionalizada durante siglos, daría para diez volúmenes de libros. Igual se puede resumir en pocas palabras: somos animales avaros y posesivos que necesitamos esclavos agradecidos y silenciosos. La mujer fue la primera esclava del hombre, sin recibir sueldo, sin tener posibilidad de educación y sin derecho alguno.</p><p>Dentro de esta opresión, las mujeres entendieron que aún tenían un arma efectiva: su sexualidad, su sonrisa, el misterio de su feminidad y una inteligencia a prueba de un millón de generaciones de cromagnones inseguros y abusadores. Los hombres, en nuestra inseguridad, hemos contribuido a crear leyes para que ellas no nos quemen, para ponerles velos en la cara, para apedrearlas y humillarlas en caso de que ocurra aquello que no podemos controlar. Incluso ahora que esas leyes han sido abolidas en buena parte del planeta Tierra, el peso de la costumbre es enorme y difícil de dejar atrás. Nos centramos en la paranoia de su sexualidad ilimitada y nos olvidamos de ser verdaderos compañeros y amigos de quien decimos amar. "Limpia, barre, cría a los niños, cocina, dame sexo y no me friegues la vida".Según un informe de la Defensoría del Pueblo, el 80% de los casos reportados de violencia son hacia mujeres, siendo Panamá la provincia con mayor incidencia de casos en el país.</p><p>SUPERAR. Está claro que todavía vivimos sumergidos en un primitivismo asqueroso e indigno de la raza humana. La violencia contra niños y mujeres no debería ser tolerada jamás en ningún lugar.Siempre hemos necesitado de la adulación femenina, de sus cuidados al nacer, de sus mimos en la noche, de su amor al amanecer. Muy difícil vivir sin la dulzura honesta de una mujer, sin soñar que camino desnudo en un lugar distante velado por un ángel con espada de fuego, donde mi mujer y yo somos nuevamente amigos, un lugar donde todo vuelve a comenzar otra vez. Me despierto triste sabiendo que nunca más podremos regresar al Edén, a ese paraíso. Solo nos queda caminar hacia el mañana. Mi compañera es mi paraíso. Y si algunas veces también es mi infierno, eso no me da el derecho de ser violento con ella. Nunca. Por las veces que he querido serlo, pido perdón.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon El paraíso perdido</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-paraiso-perdido_0_1620588099.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-paraiso-perdido_0_1620588099.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 15:55:59 +0000</pubDate><description>HORROR. Resulta aterradora la ola masiva de cruentos asesinatos en Juárez y otras ciudades de México y Guatemala en los últimos años. ¿Por qué llega el hombre a tal grado de violencia, a menudo contra su esposa, su hermana o su hija?No te puedo engañar diciéndote que soy feminista. No sería feliz si la mujer que amo se va de vacaciones con su ex novio hasta Madagascar. Ni te puedo decir que si el reloj despertador suena al amanecer y mi compañera no ha llegado a casa, mi cromagnon interno no comenzará a rugir cual si fuera un león herido. ¿Será esto muy infantil? Desgraciadamente, el problema de la violencia es mucho más profundo y va más allá que una rabia momentánea provocada por nuestras eternas ganas de poseer aquello que debiese ser entregado voluntariamente y con amor.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>VIOLENCIA. Uno de los primeros feministas (¡sí, era hombre!), Poulain de la Barre, admitió ya hace siglos que "todo lo escrito por los hombres sobre la mujeres debería estar bajo sospecha, ya que los hombres son a la vez juez y parte". Si pienso en lo que yo mismo he escrito al respecto debo decir que algo de razón tenía este señor. Pero quise volver sobre el tema desde que leí el artículo de <strong>La Prensa</strong> acerca del terrible maltrato físico al que están sometidas a diario miles de mujeres (un caso cada 18 segundos).</p></p><p>HORROR. Resulta aterradora la ola masiva de cruentos asesinatos en Juárez y otras ciudades de México y Guatemala en los últimos años. ¿Por qué llega el hombre a tal grado de violencia, a menudo contra su esposa, su hermana o su hija?No te puedo engañar diciéndote que soy feminista. No sería feliz si la mujer que amo se va de vacaciones con su ex novio hasta Madagascar. Ni te puedo decir que si el reloj despertador suena al amanecer y mi compañera no ha llegado a casa, mi cromagnon interno no comenzará a rugir cual si fuera un león herido. ¿Será esto muy infantil? Desgraciadamente, el problema de la violencia es mucho más profundo y va más allá que una rabia momentánea provocada por nuestras eternas ganas de poseer aquello que debiese ser entregado voluntariamente y con amor.</p><p>LAS CAUSAS. Le pregunté a mi compañera a qué atribuía ella el origen de la milenaria violencia masculina. Me respondió que el temor patológico que desde siempre ha sentido el hombre hacia la naturaleza lo ha empujado a querer conquistarla. La mujer, dadora de la vida, es, en ojos del hombre, parte integral de las fuerzas oscuras de la naturaleza, el temible enemigo. De ahí la destrucción ambiental y el intento incansable de someter a la mujer, en lugar de aspirar a convivir en armonía y respeto con ella.La mujer que amo es de mi indiscutible propiedad sexual. "Mi carro, mis hijos, mi casa... mi mujer". El porqué de la violencia del hombre contra la mujer, institucionalizada durante siglos, daría para diez volúmenes de libros. Igual se puede resumir en pocas palabras: somos animales avaros y posesivos que necesitamos esclavos agradecidos y silenciosos. La mujer fue la primera esclava del hombre, sin recibir sueldo, sin tener posibilidad de educación y sin derecho alguno.</p><p>Dentro de esta opresión, las mujeres entendieron que aún tenían un arma efectiva: su sexualidad, su sonrisa, el misterio de su feminidad y una inteligencia a prueba de un millón de generaciones de cromagnones inseguros y abusadores. Los hombres, en nuestra inseguridad, hemos contribuido a crear leyes para que ellas no nos quemen, para ponerles velos en la cara, para apedrearlas y humillarlas en caso de que ocurra aquello que no podemos controlar. Incluso ahora que esas leyes han sido abolidas en buena parte del planeta Tierra, el peso de la costumbre es enorme y difícil de dejar atrás. Nos centramos en la paranoia de su sexualidad ilimitada y nos olvidamos de ser verdaderos compañeros y amigos de quien decimos amar. "Limpia, barre, cría a los niños, cocina, dame sexo y no me friegues la vida".Según un informe de la Defensoría del Pueblo, el 80% de los casos reportados de violencia son hacia mujeres, siendo Panamá la provincia con mayor incidencia de casos en el país.</p><p>SUPERAR. Está claro que todavía vivimos sumergidos en un primitivismo asqueroso e indigno de la raza humana. La violencia contra niños y mujeres no debería ser tolerada jamás en ningún lugar.Siempre hemos necesitado de la adulación femenina, de sus cuidados al nacer, de sus mimos en la noche, de su amor al amanecer. Muy difícil vivir sin la dulzura honesta de una mujer, sin soñar que camino desnudo en un lugar distante velado por un ángel con espada de fuego, donde mi mujer y yo somos nuevamente amigos, un lugar donde todo vuelve a comenzar otra vez. Me despierto triste sabiendo que nunca más podremos regresar al Edén, a ese paraíso. Solo nos queda caminar hacia el mañana. Mi compañera es mi paraíso. Y si algunas veces también es mi infierno, eso no me da el derecho de ser violento con ella. Nunca. Por las veces que he querido serlo, pido perdón.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último cromagnon El paraíso perdido</title><link>https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-paraiso-perdido_0_1620588297.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/ultimo-cromagnon-paraiso-perdido_0_1620588297.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax Especial Para La Prensa | vivir+@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 15:55:03 +0000</pubDate><description>HORROR. Resulta aterradora la ola masiva de cruentos asesinatos en Juárez y otras ciudades de México y Guatemala en los últimos años. ¿Por qué llega el hombre a tal grado de violencia, a menudo contra su esposa, su hermana o su hija?No te puedo engañar diciéndote que soy feminista. No sería feliz si la mujer que amo se va de vacaciones con su ex novio hasta Madagascar. Ni te puedo decir que si el reloj despertador suena al amanecer y mi compañera no ha llegado a casa, mi cromagnon interno no comenzará a rugir cual si fuera un león herido. ¿Será esto muy infantil? Desgraciadamente, el problema de la violencia es mucho más profundo y va más allá que una rabia momentánea provocada por nuestras eternas ganas de poseer aquello que debiese ser entregado voluntariamente y con amor.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>VIOLENCIA. Uno de los primeros feministas (¡sí, era hombre!), Poulain de la Barre, admitió ya hace siglos que "todo lo escrito por los hombres sobre la mujeres debería estar bajo sospecha, ya que los hombres son a la vez juez y parte". Si pienso en lo que yo mismo he escrito al respecto debo decir que algo de razón tenía este señor. Pero quise volver sobre el tema desde que leí el artículo de <strong>La Prensa</strong> acerca del terrible maltrato físico al que están sometidas a diario miles de mujeres (un caso cada 18 segundos).</p></p><p>HORROR. Resulta aterradora la ola masiva de cruentos asesinatos en Juárez y otras ciudades de México y Guatemala en los últimos años. ¿Por qué llega el hombre a tal grado de violencia, a menudo contra su esposa, su hermana o su hija?No te puedo engañar diciéndote que soy feminista. No sería feliz si la mujer que amo se va de vacaciones con su ex novio hasta Madagascar. Ni te puedo decir que si el reloj despertador suena al amanecer y mi compañera no ha llegado a casa, mi cromagnon interno no comenzará a rugir cual si fuera un león herido. ¿Será esto muy infantil? Desgraciadamente, el problema de la violencia es mucho más profundo y va más allá que una rabia momentánea provocada por nuestras eternas ganas de poseer aquello que debiese ser entregado voluntariamente y con amor.</p><p>LAS CAUSAS. Le pregunté a mi compañera a qué atribuía ella el origen de la milenaria violencia masculina. Me respondió que el temor patológico que desde siempre ha sentido el hombre hacia la naturaleza lo ha empujado a querer conquistarla. La mujer, dadora de la vida, es, en ojos del hombre, parte integral de las fuerzas oscuras de la naturaleza, el temible enemigo. De ahí la destrucción ambiental y el intento incansable de someter a la mujer, en lugar de aspirar a convivir en armonía y respeto con ella.La mujer que amo es de mi indiscutible propiedad sexual. "Mi carro, mis hijos, mi casa... mi mujer". El porqué de la violencia del hombre contra la mujer, institucionalizada durante siglos, daría para diez volúmenes de libros. Igual se puede resumir en pocas palabras: somos animales avaros y posesivos que necesitamos esclavos agradecidos y silenciosos. La mujer fue la primera esclava del hombre, sin recibir sueldo, sin tener posibilidad de educación y sin derecho alguno.</p><p>Dentro de esta opresión, las mujeres entendieron que aún tenían un arma efectiva: su sexualidad, su sonrisa, el misterio de su feminidad y una inteligencia a prueba de un millón de generaciones de cromagnones inseguros y abusadores. Los hombres, en nuestra inseguridad, hemos contribuido a crear leyes para que ellas no nos quemen, para ponerles velos en la cara, para apedrearlas y humillarlas en caso de que ocurra aquello que no podemos controlar. Incluso ahora que esas leyes han sido abolidas en buena parte del planeta Tierra, el peso de la costumbre es enorme y difícil de dejar atrás. Nos centramos en la paranoia de su sexualidad ilimitada y nos olvidamos de ser verdaderos compañeros y amigos de quien decimos amar. "Limpia, barre, cría a los niños, cocina, dame sexo y no me friegues la vida".Según un informe de la Defensoría del Pueblo, el 80% de los casos reportados de violencia son hacia mujeres, siendo Panamá la provincia con mayor incidencia de casos en el país.</p><p>SUPERAR. Está claro que todavía vivimos sumergidos en un primitivismo asqueroso e indigno de la raza humana. La violencia contra niños y mujeres no debería ser tolerada jamás en ningún lugar.Siempre hemos necesitado de la adulación femenina, de sus cuidados al nacer, de sus mimos en la noche, de su amor al amanecer. Muy difícil vivir sin la dulzura honesta de una mujer, sin soñar que camino desnudo en un lugar distante velado por un ángel con espada de fuego, donde mi mujer y yo somos nuevamente amigos, un lugar donde todo vuelve a comenzar otra vez. Me despierto triste sabiendo que nunca más podremos regresar al Edén, a ese paraíso. Solo nos queda caminar hacia el mañana. Mi compañera es mi paraíso. Y si algunas veces también es mi infierno, eso no me da el derecho de ser violento con ella. Nunca. Por las veces que he querido serlo, pido perdón.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El país que cambió su madre por un Ferrari: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/cambio-madre-Ferrari-Efrain-Hallax_0_4161333910.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/cambio-madre-Ferrari-Efrain-Hallax_0_4161333910.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Fri, 10 Jan 2020 18:43:01 +0000</pubDate><description>Después del golpe militar de 1968, justicia fue la palabra favorita de sus perpetradores. La principal razón que adujeron para “justificar” su abominable acto fue la falta de esta, por la oligarquía que dominaba el poder político (léase los bellacos de siempre). Los militares prometieron justicia, y las masas se tragaron el cuento. Igual que hoy, toda una nación sufría por las ansias de justicia. Y es que esta palabra tiene cuerpo, vida, espíritu y hambre, mucha hambre.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Después del golpe militar de 1968, justicia fue la palabra favorita de sus perpetradores. La principal razón que adujeron para “justificar” su abominable acto fue la falta de esta, por la oligarquía que dominaba el poder político (léase los bellacos de siempre). Los militares prometieron justicia, y las masas se tragaron el cuento. Igual que hoy, toda una nación sufría por las ansias de justicia. Y es que esta palabra tiene cuerpo, vida, espíritu y hambre, mucha hambre.</p><p>La justicia jamás llegó con los militares; ni siquiera intentaron acercarse a ella o acariciar su toga. Cual prostituta callejera quedó relegada en un cuartel militar, para ser abusada y desmembrada al antojo de los coroneles y los impostores de generales. Toda una revolución con desfiles, tambores, muertes, ñángaras a tutiplén y retórica kafkiana. Nuevamente, cuando la revolución goriloide de Torrijos y sus secuaces entró en crisis, exigimos un sistema democrático y nos lanzamos a las calles para reclamarla. Ese fue el grito de guerra de los panameños de la Cruzada Civilista contra la tiranía. “Justicia”. No pedimos carreteras ni metro buses ni 100 a los 70 ni nada. Cientos morirían por esta idea. Fuimos una nación con dos millones de almas y un solo fin en común. Pero la historia permaneció inmutable.</p><p>Ahora clamamos por lo mismo, pero aunque los vientos parecen soplar a favor, si acaso llegará a medias. No soy pesimista ni optimista, sino realista. La justicia bien llevada es la bendición de un pueblo. Para juzgar a un diputado se necesitan casi todos los votos de la Corte Suprema de Justicia (CSJ). Para juzgar a un miembro de esta ocurre igual. El sistema está diseñado a la medida para que unos y otros puedan robar a su antojo. Muchos jueces están para cobrarles a los maleantes de cuello blanco comisiones por sus fallos. Entre los más notables figura Adolfo Mejía, quien con toda naturalidad y diligencia absolvió a todos los bellacos encargados del tráfico de chinos; para él, nada pasó. Al exprocurador Guisseppe Bonissi tampoco le importó un rábano ni al Órgano Judicial. De allí surge mi realismo histórico.</p><p>Pero el sueño no muere. Este comienza a tornarse en rabia y el pueblo empieza a despertar de su letargo y entiende que la justicia no se le otorgará porque estemos en el país más feliz del planeta. Hay que exigírsela a los políticos y tomarla, inclusive a la fuerza si fuese necesario. Leo que el juez Quesada Vallespi deja libre al exdirector de supervisión del Mercado de Valores con el argumento de que “el delito investigado no reviste de peligrosidad” (La Prensa, 4/3/2015). Aparte de graves acusaciones en el ejercicio de su cargo también enfrenta el de homicidio, por lo que creo “que sí existe peligrosidad”. Tampoco podría confiar en un juez que fue destituido de la CSJ por liberar a los imputados en la operación Buenaventura contra el narcotráfico. ¿Por qué los bellacos son los que casi siempre ganan? La respuesta es simple: el sistema hay que cambiarlo, pues está corrupto hasta la médula. Nuestros sueños de un Panamá decente son solo quimera si el sistema no cambia. Con desfachatez, un exmagistrado de la CSJ se declaró confeso de corrupción, y se le permite hacer tratos satánicos y quedarse con varios millones de dólares.</p><p>Las pandillas saben que los de arriba roban y, consecuentemente, también ellos quieren su pedazo del pastel. A los de arriba se les permite hacerlo, pero quienes no tienen conexiones van para la cárcel.</p><p>La vía ideal para cambiar el sistema es la de una constituyente que incluya un mecanismo apolítico para la escogencia de los magistrados y establezca sanciones ejemplares para quienes violen la Constitución. La CSJ podría reivindicarse si declara inconstitucional la Ley 55 de blindaje de los diputados. También sería justo que el voto de los diputados sea público, cuando deciden temas de interés nacional. El voto secreto solo sirve para ocultar la identidad de quienes reciben coimas.</p><p>Justicia es una palabra bella; es la ilusión de Panamá. Si no corregimos el rumbo, terminaremos trabajando para los corruptos. He luchado toda mi vida por conseguir este sueño. Nunca me rendiré; seguiré con mi realidad. Temo que si esto no se endereza, las nuevas generaciones, los jóvenes que nunca han luchado por nada que valga la pena, crean que justicia es solo una palabra, o tal vez el nombre de un cuento. Una prostituta ciega que desapareció en los manglares, junto a los loros y al bosque.</p><p>La investigación que forzó a un magistrado a declararse culpable de corrupción hay que acreditársela a la sociedad civil, encabezada por el Colegio Nacional de Abogados, y a la actitud responsable de un grupo de diputados. Pero este triunfo no debe obnubilarnos. Si no atacamos la raíz del problema, terminaré esta historia de cómo la de una nación que fue capaz de robar, vender, traicionar, y matar con tal de tener un Ferrari… o dos penthouses.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/DtsYzEtnOgyTYZWB4WtLY6Vp8_I=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/TH4D3WZJXZALJO5ZQ6TP5SABKI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El país que cambió su madre por un Ferrari: Efraín Hallax]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Rómulo Roux, el delfín de CD: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/Romulo-Roux-CD-Efrain-Hallax_0_4201829857.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/Romulo-Roux-CD-Efrain-Hallax_0_4201829857.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Fri, 10 Jan 2020 16:57:53 +0000</pubDate><description>La mediocridad es sinónimo de la clase política en Panamá. Olvídate de abundancia de peces y mariposas; Panamá significa abundancia de mediocridad política. Cuando Cambio Democrático (CD) alcanzó el poder lo hizo bajo la promesa de liquidar los abusos y la corrupción de los políticos tradicionales (panameñistas y perredistas). Esa fue la promesa. No se aceptaría a quienes entraran al gobierno para hacerse millonarios. El mensaje caló en una población hastiada de corrupción y podredumbre.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La mediocridad es sinónimo de la clase política en Panamá. Olvídate de abundancia de peces y mariposas; Panamá significa abundancia de mediocridad política. Cuando Cambio Democrático (CD) alcanzó el poder lo hizo bajo la promesa de liquidar los abusos y la corrupción de los políticos tradicionales (panameñistas y perredistas). Esa fue la promesa. No se aceptaría a quienes entraran al gobierno para hacerse millonarios. El mensaje caló en una población hastiada de corrupción y podredumbre.</p><p>Jamás votamos por una esposa para vicepresidente de la República, ni para comprar radares, ni darle concesiones millonarias a los wanabi del circo existente. Nunca voté ni me inscribí en CD para conseguir dinero o prebendas. Más de 400 mil votamos por un cambio de la política tradicional a una superior. A diferencia de otros partidos, CD ganó con el apoyo de la decencia. Fueron votos de la inteligentzia, de trabajadores con conciencia de patria e intelectuales soñadores. Fueron votos de indignación contra los tradicionales. Panamá votó como una nación en pleno crecimiento y madurez política, basada en promesas consistentes con el interés nacional.</p><p>La victoria de nuestro partido fue la materialización del sueño surgido de la ilusión de patria nueva. Cansados de la asquerosidad de diputados, jueces, empresarios y líderes de izquierda corruptos que hacen de una hoguera su lluvia; pensábamos que había llegado el imperio de la decencia. Pero la alegría pronto se transformó en mueca, cuando nos empezamos a sentir engañados. La burla comenzó por un cosquilleo en la nuca, que anunciaba indignación. Y la intranquilidad del ego al negarse a aceptar que había sido timado. No solo por un hombre, sino por todos los directores del partido. Descubrimos que directores de CD, asociados con otros políticos, jueces y empresarios, se volvieron ricos y cínicos.</p><p>Panamá fue sorprendida por una demencia colectiva. El país se columpió sobre un pedestal de mentiras y dinero fácil, como nunca antes. Lamentablemente, no sabremos cuánto dinero se perdió en este experimento amoral. El PAN es solo la punta de un iceberg, que la justicia pareciera no querer desvelar. Pero hay 400 mil miembros de CD que nos resistimos a perder la esperanza. Seguimos siendo una fuerza política pensante, imparable y soñadora. Por desgracia, el partido bajo la dirección del nuevo delfín, Rómulo Roux, no irá a ningún lado, a menos que lo limpiemos y eliminemos ese pasado coimero y corrupto. Aceptar los errores implica la posibilidad de sanear el futuro. Negarlo es repetir lo vivido. Significa que todos los que pecaron desean seguir en las mismas andanzas.</p><p>Tanto el PRD como el panameñismo tienen sus glorias, horrores y sus millonarios prepagados con nuestros impuestos. CD todavía es un partido joven, solo tiene una gestión de gobierno. Una gestión cuya enorme mayoría aspira a limpiar. Aún es un colectivo capaz de elegir presidentes. Como miembro de CD, le pido a su máximo dirigente que no permita que personas manchadas por sus actos en el gobierno representen al partido. Sus declaraciones son agresiones para el colectivo; somos mucho mejores que lo que ellos representan. Y, más importante, no solo nos debemos al partido sino a una nación. Roux debe impulsar un nuevo comienzo y la retoma de la esperanza. Llevar al CD a una política superior dependerá de su calidad personal.</p><p>Un sondeo de los miembros, sus ideales y propósitos es imprescindible e impostergable. No represento a la cúpula, pero sí al ideal de construir un partido con visión patriótica, para el beneficio de Panamá y los ciudadanos. No para engrosar los bolsillos de algunos dirigentes. Le solicito que dirija un ataque frontal contra la indecencia, pídale a los diputados de CD que eliminen el blindaje cobarde que los protege. Ello comienza por liquidar la alianza con el PRD, que detuvo la derogación de la odiada Ley 55. Gracias a esa irresponsable actuación, el panameñismo mejoró su imagen ante la opinión pública, y se redujo la posibilidad de que CD recupere el honor perdido. Justo es decirlo, la actuación impecable del presidente saliente de la Asamblea, Adolfo Valderrama, logró usurpar nuestro pretendido rol, como líderes de un cambio para el beneficio del pueblo.</p><p>Le reitero a Roux que intente depurar y organizar a CD con hechos convincentes, para que volvamos a soñar con un colectivo cuyos líderes no piensen en satisfacer mezquinos intereses personales. ¡El pueblo al poder! Perdón, me equivoqué impulsado por la macabra asociación con el partido que quizás produjo más políticos millonarios cuando gobernó. Mis disculpas.</p>]]></content:encoded></item><item><title>Egoísmo, apatía y ambición: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/Egoismo-apatia-ambicion-Efrain-Hallax_0_4510048994.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/Egoismo-apatia-ambicion-Efrain-Hallax_0_4510048994.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Tue, 24 Dec 2019 17:22:23 +0000</pubDate><description>Desde la separación de Colombia, nuestra patria ha sido una extraña mezcla de corrupción y grandezas. No podemos negar que hemos luchado, avanzado, caído y levantado, pero otras veces nos hemos arrastrado en el fango de la ambición. Hemos caído en el humo y la nada de la apatía. Y la inmensa mayoría de los políticos, en la desmedida ambición del robar todo lo que puedan de la patria “amada”.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Desde la separación de Colombia, nuestra patria ha sido una extraña mezcla de corrupción y grandezas. No podemos negar que hemos luchado, avanzado, caído y levantado, pero otras veces nos hemos arrastrado en el fango de la ambición. Hemos caído en el humo y la nada de la apatía. Y la inmensa mayoría de los políticos, en la desmedida ambición del robar todo lo que puedan de la patria “amada”.</p><p>“Nada de lo que es humano me es extraño”, diría el poeta. Tampoco a mí. Es humano ser ladrón o matar; también lo es esclavizar al prójimo y robarle la mujer. Nada de esto me asusta, lo que me molesta terriblemente de la llamada “civilización nouveau” es que las reglas sean tan ambiguas para con sus jugadores. Por la ambición de robarse una billetera, un jugador de un barrio humilde recibe como castigo cinco años de cárcel, pero si pertenece al Club Unión o reside en barriada de lujo tiene una tarifa “preferencial”. Puede tomar “prestado” millones y no devolverlos jamás.</p><p>El hurto de las arcas del Estado es “legal” para la clase política reinante y, lamentablemente, no se ve un final a este círculo vicioso. Buena parte de nuestros expresidentes debería estar guardando prisión por ladrones. Algunos tienen expedientes abiertos en juzgados; expedientes que dormirán hasta que aparezca el verdadero Santa Claus. Todos caminarán libres en nuestra tierra porque la justicia, sencillamente, no funciona para ellos. Punto. El daño a la Patria no creo que tenga solución. Nuestra apatía es legendaria; nuestro egoísmo proverbialmente vetusto.</p><p>Muchos de nuestros diputados llegan para enriquecerse, viajar a Marruecos, comprarse autos lujosos y convertirse en el ronconcito del barrio. Todo esto a costa de nuestros impuestos, con mi sudor y el tuyo, y a costa de las necesidades de los congos apáticos.</p><p>¡Qué importa si se les acusa de ladrones, narcotraficantes o maleantes de la ciudad! Nada sucede. Solo importa ser inmune a la ley. La maldita y anhelada justicia que no funciona, acomodada y moldeada a la perfección de la casta reinante. Una eterna quimera que jamás alcanzamos. No porque no se pueda, sino porque es imposible de aplicar, pues el que roba es quien tiene las llaves de la cárcel.</p><p>Jueces corruptos, a un nivel que nos asfixia a todos. Ya casi no podemos respirar de la inmundicia que nos rodea. Venden fallos, los demandan y se ríen, caminan como pavos en un gallinero de ciudadanos desesperados que no sabemos cómo hacer para que la justicia los alcance. Todo esto se llama mediocridad.</p><p>Podríamos copiarnos de Finlandia o imitar al Japón; ellos también tienen sus ladrones, pero si roban, aunque sean de la realeza, van presos. Allá las leyes sí funcionan. Y funcionan muy bien. Si los imitáramos, el pueblo caminaría con su cabeza erguida, mirando al infinito con gallardía, en lugar de la vergüenza de ser mirado como corrupto, sin serlo. Deberíamos caminar vanidosos en otros países, sin sentir el temor de que nos griten como a Messi, cuando entraba a su juicio por defraudación fiscal: “vete a jugar a Panamá”. Podríamos hacerlo; nuestra reputación se agigantaría en el extranjero. Y créanme, que no sería porque tenemos un Canal nuevo.</p><p>Toda la normativa de nuestro sistema legislativo y judicial, que refleja esa apatía, ambición y egoísmo debe ser borrada de nuestra Constitución para ser rediseñada. Urge una constituyente inspirada en el objetivo de protegernos de los políticos corruptos. Las leyes funcionan cuando se aplican. Funcionan con un castigo cruel y despiadado al instante. Te pudres dentro de la prisión hasta que olvides que existe una madre o un Dios. La ley funciona para los no miembros del “club”.</p><p>Panamá le tiene terror a sus diputados, a sus jueces y a sus gobernantes. Esto no debe ser así. Ellos son los que debiesen temerle al pueblo. Todo el resto de la propaganda del pueblo al poder, patria o muerte, bla, bla, bla, es una broma de este grupo de políticos maleantes, que piensan que todos los panameño seremos congos y estúpidos por toda la eternidad.</p><p>Bajo la estructura constitucional actual no hay esperanza de atraparlos. Juegan a que se enferman si son atrapados, a fianzas, amigos, leyes de superblindaje, protecciones, amparos, inconstitucionalidad, inocencia a gritos, autoexilios, país por cárcel, perdones, persecución política, cuellos ortopédicos, brujería y --la última moda-- “me obligaron a hacerlo”. Creo que sin una constituyente enfocada a mejorar nuestra justicia, estamos perdidos. Miles de millones seguirán pasando de las arcas públicas a cuentas personales, sin el menor castigo. El presidente Juan Carlos Varela la prometió en su campaña política, pero se ha negado a cumplir con excusas baladíes. Si se atreviese, probablemente la mitad de su Gabinete, junto con lo que queda de Odebrecht, se iría para los infiernos. Espero.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/snu3yQX1t54xos5aoB2ObgLsOV0=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/T4V6HTVOM5FRDMIC5Y5RIOTIYA.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Egoísmo, apatía y ambición: Efraín Hallax]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>¿El fin de la democracia?: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/fin-democracia-Efrain-Hallax_0_4527297279.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/fin-democracia-Efrain-Hallax_0_4527297279.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Tue, 24 Dec 2019 16:03:56 +0000</pubDate><description>¿Qué es lo que me pierdo que no logro entender mi alrededor? ¿Qué es lo que se pierde de mi visión que no logro comprender este lugar donde vivo, trabajo, río y amo? Es terrible esta sensación de vivir suspendido en el tiempo esperando que llegue un presidente con honor. Un hombre que cumpla lo que prometió en campaña. He vivido soñando con una patria donde la justicia sea aquel grial que idealicé de joven, aquella esquina del tiempo donde fuimos mucho más grandes que nosotros mismos. El sueño de todo gobernado, que ha vivido a cambio una democracia perversa, con líderes políticos irrespetuosos con el pueblo. Pero nunca a la altura de las circunstancias.</description><content:encoded><![CDATA[<p>¿Qué es lo que me pierdo que no logro entender mi alrededor? ¿Qué es lo que se pierde de mi visión que no logro comprender este lugar donde vivo, trabajo, río y amo? Es terrible esta sensación de vivir suspendido en el tiempo esperando que llegue un presidente con honor. Un hombre que cumpla lo que prometió en campaña. He vivido soñando con una patria donde la justicia sea aquel grial que idealicé de joven, aquella esquina del tiempo donde fuimos mucho más grandes que nosotros mismos. El sueño de todo gobernado, que ha vivido a cambio una democracia perversa, con líderes políticos irrespetuosos con el pueblo. Pero nunca a la altura de las circunstancias.</p><p>Desde que cayó la dictadura, la democracia no ha funcionado; solo ha existido la sombra de aquello que fue prometido después de tantos atropellos y muertos. Aquello, lo más sagrado que pretendían la intelligentzia y el pueblo panameño, nos fue negado por la clase política. Cuando el presidente Guillermo Endara dejó pasar la oportunidad de oro para cambiar la Constitución en beneficio del país, hubo un sentimiento de desencanto. Se impuso el criterio de que una democracia naciente no puede darse el lujo de cambiar sus leyes sin el aval del congreso. Así se allanó el camino para la maleantería político–empresarial que aún nos gobierna.</p><p>Derrocar a Noriega sin cambiar las reglas de la justicia fue desperdiciar un montón de vidas, en honor a la inmediatez. Fue un craso error de estrategia. Endara pensó que los diputados eran y serían honorables. Imposible que fuesen peores que los militares, pensó. Se equivocó. Los militares fueron “niños de teta” en comparación con estas marabuntas. Nuestra democracia está asegurada, dijo Endara. Amado por la mayoría del pueblo, pensó después de la invasión que los políticos habían aprendido su lección. Por desgracia, volvió a equivocarse. Sin una Constitución cuyo norte sea la justicia, las leyes son inoperantes. Pero si hay una Constitución que privilegie la justicia y leyes consecuentes, entonces podremos pensar que prevalecerá la justicia. El problema democrático es que las leyes son para beneficio de la clase político-empresarial. Democracia no es permitir que los diputados se sigan blindando. Democracia no es que los jueces vendan sus fallos. O proteger a empresarios torcidos. Las masas callan por miedo, por ignorancia o a cambio de las dádivas del clientelismo. En cinco años, cuando las arcas del Estado estén vacías, la historia de estos parásitos con colmillos será distinta.</p><p>Democracia es la mejor forma de gobierno. Pero sin reglas que funcionen, el sistema será destruido. Todos los gobiernos democráticos han robado y lo sabemos. Sabemos sus nombres y cuánto robaron. Conocemos cómo se gastan el dinero mal habido. La justicia no hace su tarea y ellos felices. A pesar de esto, mis neuronas se niegan a aceptar que jamás hayamos tenido un sistema que castigue la corrupción. Lo que funciona es nuestra esperanza en el cumplimiento de las promesas de campaña. Lo que no funciona son las mentiras de los gobernantes.</p><p>Una constituyente nos prometió el presidente Juan C. Varela. Una constituyente que acabaría con la impunidad de los corruptos. Una carta magna que fortalecería la justicia, asegurando que los maleantes políticos sean castigados ejemplarmente. Una constituyente que protegería y blindaría al pueblo contra diputados y jueces venales. ¡Esa fue la promesa del presidente!</p><p>Reglas que no necesiten permisos del papa, el Parlacen, o de la ONU para meterlos presos. Pruebas hay de sobra de la bellaquería. Lo que no hay es una oportunidad para que los bellacos vayan a la cárcel a expiar sus culpas. Eso no es legal hoy día. Fue legal la esclavitud, el apartheid, el abuso de las mujeres. Y fue legal matar a tu enemigo. Todo puede cambiar en cuestión de leyes. Todo. El problema de Panamá, no es ese. Leyes tenemos en abundancia. El problema es que la democracia no funciona a la hora de meter presos a los bellacos. Y no funciona porque los maleantes la tienen secuestrada. Llegó el momento, Sr. presidente, de cumplir con su palabra. Una constituyente que nos lleve al camino que prometió. Usted prometió dejarnos una justicia funcional; que tenga vigencia aún después de que usted nos abandone. No una justicia tímida que funciona a medias, acicalada con aspavientos de Interpol. Ese tipo de justicia jamás ha funcionado, y nunca funcionará. No pierdo la esperanza de que usted cumpla con su honor empeñado. No más discursos.</p><p>Los casos, de corrupción se cuentan por miles. La epidemia de la corrupción amenaza con ser total. Ese riesgo se sustenta en el hecho incuestionable de que nuestra justicia vende fallos y libertad para delincuentes; es lo ordinario. Su correcta administración es lo extraordinario. La democracia en Panamá es comparable con la elección entre ovejas y lobos para decidir la cena. Una constituyente nos devolverá la esperanza en la justicia. ¡Cumpla su palabra!</p>]]></content:encoded></item><item><title>Urge un cambio radical en el CD: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/Urge-radical-CD-Efrain-Hallax_0_4129087164.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/Urge-radical-CD-Efrain-Hallax_0_4129087164.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Tue, 24 Dec 2019 11:08:02 +0000</pubDate><description>Hace 40 años regresé de una academia naval con deseos de servir en las Fuerzas de Defensa. El gorila estaba en mi sangre; no lo niego. Después de un tiempo, mis emociones y mi honor me hicieron ver que no solo el ethos o carácter del guerrero son importantes en la carrera militar, sino otros factores que no se aprenden en una escuela. La gloria ganada contra tu propio pueblo no era gloria, sino cobardía.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hace 40 años regresé de una academia naval con deseos de servir en las Fuerzas de Defensa. El gorila estaba en mi sangre; no lo niego. Después de un tiempo, mis emociones y mi honor me hicieron ver que no solo el ethos o carácter del guerrero son importantes en la carrera militar, sino otros factores que no se aprenden en una escuela. La gloria ganada contra tu propio pueblo no era gloria, sino cobardía.</p><p>Mis sueños de una carrera militar se desvanecieron igual que desaparece el sol al ocaso. Un militar se debe a su pueblo, no a su tolete. Creo que fui un cobarde por no haber luchado antes con más fuerza por mis ideas. Y es que toma tiempo ser un hombre. Unas fuerzas armadas sin un ideal me indujeron a buscar otros derroteros. Pero durante tres gobiernos posdictadura todo se ha mantenido igual; la corrupción ha convertido a cientos de políticos y sus rémoras en millonarios, mientras se profundiza la pobreza de millones de ciudadanos.</p><p>Dejar lo que se ama en nombre del honor es algo difícil; es como sacarse un diente que hace daño. También veo que no todo lo que nos hace daño puede ser abandonado, si al abandonarlo le hacemos daño al colectivo. El mal florece cuando la decencia huye. Nos quedamos y luchamos, y quizás al quedarnos nos contaminemos, pero luchamos. O dejamos el pantano y emprendemos vuelo, porque permanecer al lado de la podredumbre hace tanto daño al espíritu, que hay que emigrar.</p><p>Después de la caída de Noriega, después de tantos sufrimientos, de perder mi negocio y haber ido un par de veces a la cárcel, me refugié en el panameñismo. Mis héroes momentáneos llenaron un vacío en mi lucha interior del bien y del mal. Los panameñistas eran entonces los chicos buenos; los que salvarían a Panamá de toda la “escoria del PRD” y sus allegados. Algo nuevamente falló en esta fórmula, y abandoné la política. Mireya Moscoso causó grave daño al panameñismo. Entregó su gobierno a una pandilla de corruptos, traicionando a miles de panameños que pensamos que era un grupo de políticos con honor. Igual traición repitió contra su partido en las pasadas elecciones.</p><p>Debido a falta de espacio, no puedo contar mis aventuras comunistoides y mi fracaso emocional, cultural e intelectual al viajar por varios países y ver la tragedia y los crímenes que se cometían en nombre del comunismo. Mi fracaso como comunista fue total; mi visión como militar fue peor. ¿Dónde queda el honor? ¿A dónde va la nobleza cuando esta se pierde? La probidad desaparece y es reemplazada por el dolor. No hablo del dolor vulgar de una herida; hablo del vacío donde antes estaba mi alma. Saber que la democracia es una quimera, una entelequia; es el silencio agónico del ideal perdido; es la perfección para volvernos otra Venezuela.</p><p>Tampoco me fue muy bien con la derecha. Si decidimos mirar hacia el otro lado y huir, destruirán todo: los mares, la flora y fauna alrededor de hidroeléctricas y minas. La decencia de la derecha debe luchar aun dentro de la indecencia. Mi punto es sencillo. Hay que permanecer junto al mal, para desenmascararlo y luchar contra él. Todos los directivos de mi partido, Cambio Democrático (CD), deben renunciar. Afortunadamente, ya nadie les cree en Panamá. Tenemos que renovarnos como partido, cambiar nuestra ideología o desapareceremos de la política nacional.</p><p>El Partido Liberal, el Conservador, el otrora glorioso Partido Popular, la traición de Rubén Blades y su Papa Egoró… nada queda de ellos, Ozymandias panameños. Si la decencia del CD no permanece en nuestro partido, corremos el riesgo de que desaparezca igual que desaparecen los partidos sin conciencia. Urge un cambio total. ¡Todos se tienen que ir! Es un mito que CD luchó por el pueblo, que hiciese obras, que ayudó a los necesitados; en realidad, su dirigencia jamás se interesó por los humildes. Ese ha sido, hasta ahora, el legado de CD. Nuestra deshonra es que los directivos son percibidos por la mayoría del pueblo como una pila de ladrones. Esto es lo que tenemos que resolver antes de volver a la política decente. De lo contrario, estamos muertos como partido, y el fracaso en 2019 será total.</p><p>Cambio Democrático necesita renovarse, pero para ello todos sus directivos deben renunciar, para ir a elecciones nuevas. No sé qué es, pero existe un aire de esperanza en el ambiente; lo siento, lo huelo. Suficiente daño hemos hecho. Como dice el gringo, “enough is enough”. Considero que los 300 mil votos que tuvo CD aun pueden ser salvados para la próxima elección. Esto solo ocurrirá aplicando la fórmula que propongo. No creo que nuestro discurso de víctimas inocentes engañe a nadie. Unámonos los decentes para decidir el futuro de nuestro partido, para ponerlo en sintonía con la depuración política en Panamá. ¡Llegó el momento de un cambio democrático!</p>]]></content:encoded></item><item><title>Turismo y mediocridad: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/Turismo-mediocridad-Efrain-Hallax_0_4255824426.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/Turismo-mediocridad-Efrain-Hallax_0_4255824426.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Tue, 24 Dec 2019 03:58:21 +0000</pubDate><description>Me detuve con mis huéspedes extranjeros en el camino del charco hacia Gamboa, no sin antes pagar 6 dólares por persona. Mis acompañantes debieron pagar algo más. La vergüenza pronto inundó mi rostro y me sentí mal por la mediocridad circundante. Bancas destrozadas, puentes cayéndose, un riachuelo moribundo y un caminito con pancartas corroídas que otrora mostraban el nombre de algún árbol. Parque Nacional Soberanía, creo que su nombre es una burla. “Arbustos soberanía” debería llamarse en comparación con otros parques del continente.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Me detuve con mis huéspedes extranjeros en el camino del charco hacia Gamboa, no sin antes pagar 6 dólares por persona. Mis acompañantes debieron pagar algo más. La vergüenza pronto inundó mi rostro y me sentí mal por la mediocridad circundante. Bancas destrozadas, puentes cayéndose, un riachuelo moribundo y un caminito con pancartas corroídas que otrora mostraban el nombre de algún árbol. Parque Nacional Soberanía, creo que su nombre es una burla. “Arbustos soberanía” debería llamarse en comparación con otros parques del continente.</p><p>Intenté impresionar a mis huéspedes sin lograrlo. Podía sentir la mediocridad del entorno, oler lo pequeño y subdesarrollado de los monumentos que visitamos. Las Bóvedas, en la plaza de Francia, da vergüenza. Portobelo, con un quiosco de hot dogs y tres quioscos semidestruidos de artesanías dignas de niños de kínder… San Lorenzo cayéndose a pedazos. Traté de explicarles la ruta a seguir para llegar a Isla Grande, pero sin señales en las calles y la carretera era imposible orientarlos.</p><p>En Panamá, sin ayuda satelital, carro o alto poder económico, un turista está perdido. Un turismo joven es prohibitivo y quienes se arriesgan no regresan. Quiero dejar establecido que soy un turista profesional y conozco el mundo. Además, he estado en el negocio por 30 años. Por ello me resulta fácil identificar a los charlatanes.</p><p>Uno de los problemas que abordaré es la mediocridad de quienes dirigen el turismo. No se puede traer turismo si no se ha sido turista primero. No se puede dirigir una institución que puede generar cientos de millones de dólares, sin conocer la industria a profundidad.</p><p>En Panamá, primero tenemos que tomar conciencia de que nuestra “grandiosidad” es subjetiva. Nuestra cocina no es tan diversa como pensamos. La mexicana o la peruana son muy variadas. Para nosotros, el sancocho es nuestro orgullo. Lo que no sabemos es que gracias a Patricia Miranda, Cuquita Arias y Charlie Collins podemos presumir un poquito de nuestro sabor.</p><p>Fuera de Panamá, nuestra gastronomía es desconocida. Después de buscar un rato descubres que por cada 100 restaurantes de comida extranjera, quizás encuentras uno típico. Aparte de nuestro museo Gehry (orgullo nacional), el resto da pena; compararlos con otros sería una broma. Nuestras ruinas y arqueología son chiquitas en comparación con cualquier otro país de América. Nuestros buses no son suficientes ni eficientes.</p><p>No comentaré acerca del servicio de taxis, pues es un bochorno nacional. Y las calles sin señalización replican la tragedia que vivieron mis invitados. Actualmente tenemos la ocupación más baja de hoteles de la región, y aún no entendemos que para atraer turistas es imperativo entender el negocio. En palabras sencillas, no hay turistas en Panamá, porque nuestras autoridades no tienen idea del negocio.</p><p>¿En qué somos buenos? No es solo en shopping, negocios, convenciones internacionales, el mercado sexual, o en servicios de salud. No es solo que seamos alegres y tengamos un canal fabuloso. No son nuestras playas, el raspao y la cocada. No es el pescado frito ni nuestras frutas. Tampoco es nuestra pollera ni los congos. No es nuestro clima, nuestra diversidad ni tío caimán. Tampoco es porque seamos la nación más feliz del mundo. Nuestro problema es que no hay turistas. Y lo peor es que los pocos que llegan no regresan.</p><p>Nuestro eterno problema es la mediocridad de la Autoridad de Turismo de Panamá (ATP). Todos improvisan, todos se vuelven genios apenas son nombrados, sin comenzar por diseñar una estrategia a largo plazo. Se desperdician millones de dólares en propaganda para atraer turistas a un aeropuerto con graves limitaciones de transporte. ¡Increíble! Y después de cinco años el próximo administrador de la ATP improvisará un nuevo plan, contratará estudios y promoverá aeropuertos en Río Hato, Colón y Monagrillo. Son nuestros genios. Los cuartos de los hoteles seguirán vacíos, a pesar de que los precios están por el suelo.</p><p>Pero de acuerdo a los informes oficiales, estamos muy bien. Ignoran que sin planificación a largo plazo, estamos perdidos. Leí que se planea un impuesto municipal de 10% a esta industria. Añadido al 10% del impuesto anterior, al 7% del IVA, el 15% de comisión por cuarto a los revendedores, y al creciente costo de la electricidad, a las coimas que reclaman inspectores, el panorama es escalofriante.</p><p>La ATP gasta el doble que Costa Rica, con resultados muy inferiores. La industria del turismo podría ser una máquina propulsora inigualable del crecimiento del país; es la única forma que tiene una nación subdesarrollada para salir de la pobreza. ¿Por qué no somos como México que, con narcos y asesinatos, tiene carreteras bien señalizadas? No tenemos la sabiduría siquiera para copiarnos de otros países.</p><p>Tenemos tanto que ofrecer, tanto para dar, tanto para prosperar. Pero sin una planificación profesional, que no sea para robar cada cuatro años, ¡estamos jo...!</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/zBHgX-bOLItJklC5AK3NA0LEskI=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/XLADH4D6VRBK7HTQWYY3TDJHSM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Turismo y mediocridad: Efraín Hallax]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>De japoneses a diputados antivalores: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/japoneses-diputados-antivalores-Efrain-Hallax_0_4296320395.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/japoneses-diputados-antivalores-Efrain-Hallax_0_4296320395.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Tue, 24 Dec 2019 01:04:05 +0000</pubDate><description>Después del último terremoto y tsunami de Japón (en marzo de 2011), la vida se detuvo en muchos lugares del archipiélago. La muerte llegó mojada y furibunda, y lo asoló con toda su furia. Creo que, inclusive, se excedió después en su señorío provocando radiaciones letales que afectaron a los habitantes de Fukoshima. El desorden y el caos eran totales. Habiendo estado en dos terremotos, sé de lo que hablo. Allí, a pesar de las penurias y la necesidad, nadie salió a robar. No hubo pillaje ni saqueo, ni hubo diputados creando leyes para blindarse de la tragedia. Ni la Corte Suprema pactó con los comerciantes para comprar las propiedades inundadas.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Después del último terremoto y tsunami de Japón (en marzo de 2011), la vida se detuvo en muchos lugares del archipiélago. La muerte llegó mojada y furibunda, y lo asoló con toda su furia. Creo que, inclusive, se excedió después en su señorío provocando radiaciones letales que afectaron a los habitantes de Fukoshima. El desorden y el caos eran totales. Habiendo estado en dos terremotos, sé de lo que hablo. Allí, a pesar de las penurias y la necesidad, nadie salió a robar. No hubo pillaje ni saqueo, ni hubo diputados creando leyes para blindarse de la tragedia. Ni la Corte Suprema pactó con los comerciantes para comprar las propiedades inundadas.</p><p>Allá en el Lejano Oriente hubo un ejemplo de ética y solidaridad. Nadie robó y todos se ayudaron. Un país con honor y disciplina. Esa disciplina es vertical. Sus diputados y jueces dan el ejemplo. El pueblo los respeta. La acción consistente con la palabra empeñada es lo que hace que una nación confíe en sus dirigentes. Al menos hasta ahora, esa no ha sido la práctica en Panamá. El presidente Varela se enfrenta hoy día al gran reto de rescatar el valor de la palabra empeñada.</p><p>Nos hemos convertido en expertos en el arte de la maleantería. Confié en Varela cuando prometió que en Panamá volvería a imperar la justicia. Desgraciadamente, fuimos traicionados una vez más, no por él, sino por la caterva que ocupa el Palacio Legislativo; ojalá no sucumba a la tentación de aceptar el blindaje que le ofrecen. Los jerarcas de los órganos del Estado han fortalecido su blindaje con la ley recién aprobada. Ley que nos llena de vergüenza e indignación.</p><p>En Panamá, la mayoría de los presidentes han sido acusados de robo. Pero escapan a la justicia, gracias a la corruptela y al enmarañado de leyes creadas para evitar que pisen la cárcel. Igual ocurre con los diputados y jueces venales. Cientos de acusados de robo, estafa y extorsión terminan siendo absueltos. Palacios, yates, ventas de fallos y multimillonarios viajes. Pero eso es lo normal. Esa normalidad se fracturó en la última elección, cuando confiamos en un cambio. Quizás eran solo soplos de éter en el universo. O soñamos con que el pueblo volvería al poder. Total, las leyes son para el pueblo tonto y borrego.</p><p>El blindaje de los diputados prueba que ellos no cambiarán. Por primera vez, antes de ser aprobado ese mamotreto, teníamos una esperanza. Esa fe en que los corruptos pagarían como lo hace el hijo del pueblo. Nos ilusionamos cuando por primera vez un magistrado corrupto cayó en la cárcel; se abrieron expedientes, se investiga a los mafiosos de cuello blanco. Por primera vez se nos regala la posibilidad de un sistema judicial digno. Por primera vez sentimos que podemos ser una nación con honor. Esa esperanza no debe desaparecer porque un grupo de maleantes ha decidido negárnosla. Me niego a pensar que estos pillos no entiendan que suficiente es ¡suficiente!</p><p>Con esta nueva ley sería imposible juzgar en el futuro a cualquiera de estos ladrones. Una bofetada para un pueblo que apenas comienza a lamer sus heridas de los robos que ha sufrido. Ahora me pregunto: toda esta demostración de que de aquí en adelante seríamos un país de leyes, ¿acaso fue una mentira? ¿Sería un show solo para destruir a Cambio Democrático? ¿Todo este montaje fue para proteger a los antiguos dueños de Panamá? Dueños que, al sentir su poder restablecido, vuelven a blindarse. Fue una burla al pueblo la vergonzosa fotografía en portada de Raúl Hernández (CD), Héctor Valdés (CD), Pedro Miguel González (PRD), Rubén De León (PRD) y Noriel Salerno (CD) celebrando el hecho con una gran sonrisa. Desgraciadamente, una de las figuras con mejor reputación, Luis Eduardo Quirós (panameñista), fue el proponente y responsable de la estocada final. La excusa, para esta ley jurásica fue la “equiparación”, palabra que significa: “Me protegeré políticamente hasta con los dientes si me acusas”. Todos saltaban de alegría, excepto Ana Matilde Gómez, la única con genes japoneses, que trató de darnos una mejor ley.</p><p>La traición al pueblo que esperaba algo digno de mejores tiempos fue humillante y desproporcionada en su intento de perpetuar la inmunidad. Sin duda, ninguno de estos diputados tiene familia japonesa. Culpable por igual es la deshonorable Corte Suprema de Justicia que con un solo plumazo de inconstitucionalidad pudo frenar a esa camarilla. Pero no lo hizo. La razón es clara: todos se blindan, incluso el presidente Varela, a menos que se imponga una visión de estadista.</p><p>Nuestra última esperanza es el veto presidencial. Exijamos al presidente su veto a este adefesio. Gritemos y luchemos juntos. No nos rindamos ante esta bajeza que irrespeta los conceptos modernos de responsabilidad democrática. De no hacerlo, pasaríamos de ser una nación de ñángaras y locos a una patria de pendejos. El escenario me tortura las neuronas; me resisto a aceptar que soy ese panameño que permite que un grupejo de vivarachos se haga rico con nuestros impuestos, y luego nos escupan en la cara diciéndonos con una sonrisa: “No se preocupen, que está lloviendo”.</p>]]></content:encoded></item><item><title>La noche de los cuchillos largos</title><link>https://www.prensa.com/opinion/noche-cuchillos-largos_0_4708029244.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/noche-cuchillos-largos_0_4708029244.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Fri, 20 Dec 2019 20:14:15 +0000</pubDate><description>Escribir algunas veces es fácil; te sientas en tu máquina, te abres la yugular y escribes. No es problema. El problema fundamental con la política es diferente: nadie se toma el tiempo de sentarse a sangrar o a pensar; los políticos quieren una gratificación instantánea. Un regalo de poder, de dinero, fama, o un cambio hacia una mediocridad más significativa. Una vulgaridad que les producirá un vacío existencial. Siempre serán mediocres, pero no lo saben y, desgraciadamente para el pueblo en Panamá, tenemos una pandemia de esta clase política.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Escribir algunas veces es fácil; te sientas en tu máquina, te abres la yugular y escribes. No es problema. El problema fundamental con la política es diferente: nadie se toma el tiempo de sentarse a sangrar o a pensar; los políticos quieren una gratificación instantánea. Un regalo de poder, de dinero, fama, o un cambio hacia una mediocridad más significativa. Una vulgaridad que les producirá un vacío existencial. Siempre serán mediocres, pero no lo saben y, desgraciadamente para el pueblo en Panamá, tenemos una pandemia de esta clase política.</p><p>Una clase que lucha por algo que no le pertenece. Algo que nunca le perteneció: la plata del pueblo. Ayer fueron aliados en los saqueos, en robar y mentir. Hoy la historia cambió: hay guerra entre ellos. Todos en este país sabemos quiénes son los ladrones. Vemos cómo viajan, cómo viven, a qué escuelas van sus hijos, sus lujosas casas, incluyendo la de playa. Observamos sus costosos vehículos y ropa, y los escuchamos hablar. Conversan de justicia social, del pueblo primero, o del pueblo al poder. Gritan hablando del Jehová de los ejércitos, y de la obra milagrosa que harán para los necesitados. Pero jamás se acuerdan de la inexistente clase media.</p><p>Les gusta que los vean cristalinos: van a pasear a otros países con tus impuestos y los míos, y siempre, siempre, se venden como Boy Scouts. Sabemos que jamás han respondido por quedarse con los impuestos pagados por congos, como yo. Están convencidos de que robar es un ejercicio de viveza, que se lo merecen, y que tienen que recuperar con ganancias lo “invertido”. Les tengo una sorpresa: sabemos quiénes son ustedes. Hasta los más calladitos y con caras de religioso y padre de familia ejemplar. En Panamá sabemos quiénes son. Y no es agradable lo que pensamos de ellos.</p><p>Escribo esto para mi partido Cambio Democrático (CD). No para los políticos del arnulfismo o del PRD. Para ellos existirán sendas enciclopedias sobre sus actitudes recurrentes. Escribo estas líneas muy pausadamente para los dirigentes y bases de mi partido, esperando que entiendan que jamás ganaremos una nueva elección con anacrónicos comunicados y propaganda. El ayer no existe, ya todos sabemos que los dioses no están en el monte Olimpo. Ustedes los directores de CD, todos, deben renunciar. La directiva debe ser renovada.</p><p>El perdón al pueblo por los pocos o por los muchos errores cometidos tiene que ser pedido; la percepción de nuestra culpabilidad no es buena. “Perded toda esperanza”, diría Dante. “Todos ustedes perded toda esperanza de un voto”, digo yo.</p><p>Afortunadamente, CD aún puede salvarse. La dirigencia está perdida. Ello no significa que toda nuestra dirigencia actuó en contra de esta nación, y que deba ser castigada. Mi tesis es que el partido está perdido si no se renueva. El sacrificio de los dirigentes fracasados es necesario para que la mayoría sobreviva.</p><p>Con sus errores y grandezas, tanto el PRD como el arnulfismo tienen un esquema diferente; ellos tienen su base sólida. El CD es producto de los errores de ellos; es, o fue, la masa pensante de Panamá, aburrida de la maleantería de los partidos tradicionales. A este grupo jamás lo recuperaremos si no hay un cambio integral de nuestra dirigencia. Esa masa de 400 mil votantes no es leal al partido; es leal a la honestidad. Esos votos son la columna vertebral de la inteligentzia. Y si no hay un cambio radical, estamos perdidos. Prueba inequívoca fue que cuando se percibió a Varela como más honesto que Martinelli, muchos cambiaron su voto. Sin democracia interna y sin un programa visionario de gobierno que elimine la corrupción, no iremos a ningún lado. El panameñismo está perdido sin una clara definición en su prometida lucha contra este grave atraco a los más pobres. Si no hay cambio, el PRD será el lógico vencedor en 2019. Solo hay dos escenarios posibles: O el presidente Varela cambia su rumbo en su política tibia contra la corrupción y se aboca a un programa que convenza al electorado de que realmente cumplirá su promesa o las bases y los líderes de nivel medio de CD fuerzan la salida de los actuales dirigentes. ¡Ha llegado la noche de los cuchillos largos!</p><p>No pretendo atacar a ningún dirigente; intento convencerlos de que asuman conciencia de que no tienen alternativa. Ya sea que hayan sido víctimas de “persecución política” por el actual gobierno o que, efectivamente, robaron a manos llenas, ninguno tiene buena imagen ni carisma. Todos han acumulado suficientes deméritos como para renunciar con dignidad. Para ser un estadista, no solo hay que sangrar en una publicación partidista, sino hacerlo con el ejemplo del honor ganado. Nuestra dirigencia ha perdido esta potestad.</p><p>Como el ave Fénix, CD puede remontar los cielos y rescatar el honor perdido. Quizás existan las Valkirias en algún horizonte para todos aquellos que lucharon con integridad. Igual no importa. Respetuosamente, solicito a toda la dirigencia que abandone cualquier intento de seguir dirigiendo los destinos de CD, y abra espacio para que otros miembros distinguidos e intachables asuman la dirección de este partido, surgido del sueño de un mejor país. Llegó el momento de abrirse la yugular por el partido y, si existe el honor, hacerlo en nombre de Panamá.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/-njY86uGQ9lism7j8vMBPB8zzFc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/AERHDDWPNJBW5BYO2B6HLZ5SEA.png"><media:description type="plain"><![CDATA[La noche de los cuchillos largos]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Los garantes de la corrupción: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/opinion/garantes-corrupcion-Efrain-Hallax_0_4573042765.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/garantes-corrupcion-Efrain-Hallax_0_4573042765.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Mon, 16 Dec 2019 15:01:21 +0000</pubDate><description>Si el gobierno hubiese repartido a cada panameño la mitad de lo que ha despilfarrado, todos seríamos ciudadanos de clase media. Sin embargo, se bota el dinero en asfalto corrompido, licitaciones amañadas y coimas millonarias; detrás de ello, políticos inescrupulosos apoyados por una burocracia perversa e innecesaria.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Si el gobierno hubiese repartido a cada panameño la mitad de lo que ha despilfarrado, todos seríamos ciudadanos de clase media. Sin embargo, se bota el dinero en asfalto corrompido, licitaciones amañadas y coimas millonarias; detrás de ello, políticos inescrupulosos apoyados por una burocracia perversa e innecesaria.</p><p>El gobierno es un ente improductivo; es un parásito que vive de sus ciudadanos, gastándose todo lo que ingresa y brindando servicios que distan siquiera de ser satisfactorios.</p><p>No hay límite para las marabuntas en el gobierno. Viajes, joyas, choferes para pasear perros, cuentas abultadas de banco y un largo etcétera.</p><p>Prueba de esta podredumbre es un sistema de justicia injusto, diputados paviolos y clientelistas y lentitud burocrática en la satisfacción de las legítimas demandas ciudadanas.</p><p>La Policía ha logrado recuperar algo de su maltrecha imagen, pero ha vuelto atrás ante las pretensiones de sus comisionados, con el apoyo del presidente, de hacerse de más privilegios a costa del contribuyente. Antiguamente, las llamadas Fuerzas de Defensa aterrorizaron a los ciudadanos, convirtiéndose en verdugo de aquellos a quienes juró defender, mientras sus líderes y allegados se enriquecían a placer. Pero en democracia nada ha cambiado.</p><p>No hay diferencia entre la corrupción colectiva de militares, civiles, empresarios, campesinos y sindicalistas amigos del poder, con los “círculos cero” de hoy día. La regla es que si llegas al gobierno debes aprovechar el poder. No son todos, pero el problema es que la justicia no toca a los facinerosos y esto sirve de estímulo a sus sucesores.</p><p>Aquel grupo de militares corruptos dio legitimidad a su brazo político denominado Partido Revolucionario Democrático (PRD), que lideró hasta hace poco todas las encuestas de corrupción. Pero el actual gobierno poco o nada tiene que envidiarles. Cada vez que hay un escándalo, la solución es viajar con viáticos gubernamentales.</p><p>El método funciona, pues con ello también se benefician las empresas de viajes. “El pueblo al poder” decían los de antaño; “el pueblo primero” los de ahora, pero los resultados son los mismos.</p><p>Nada es más perverso y criminal, que aquellos maleantes de saco y corbata, pobres tanto en neuronas como en valores, con aura de entendidos en todas las ciencias y complejo de “papi rareza”, llevados al poder político por un sistema corrupto. Esta subclase no puede existir ni sobrevivir si no es en el gobierno.</p><p>Lo último ahora en la agenda es la Caja de Seguro Social (CSS) y el Canal de Panamá. Por laborar en la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) solo diré lo siguiente: su junta directiva debe dar el ejemplo, separando el provecho personal de las actividades canaleras.</p><p>Con actitudes como las que han permeado a la opinión pública se vulnera aquel ethos del canalero de que somos la entidad transparente por excelencia. Por ser la ética pilar fundamental de su estructura, el canalero es orgulloso de su agencia y su trabajo. Su directiva no debe servir de instrumento para negociados, ni sus miembros impulsar denuncias irresponsables. Si ocurre algo irregular, para eso están los canales internos y externos de investigación.</p><p>En cuanto a la CSS, ahora el Ejecutivo pretende aumentar las pensiones de los comisionados de los entes de seguridad. La excusa es que el gobierno será quien pague este aumento. Si el gobierno depende de los contribuyentes, no me cuesta mucho adivinar quién lo pagará.</p><p>El ministro de la Presidencia, Álvaro Alemán, ha salido en defensa de semejante aberración, que vulnera claramente la Constitución. Las jubilaciones especiales son, ni más ni menos, que una emulación del antiguo Golden y Silver Roll, de la Zona del Canal.</p><p>Mientras se produce esta alegre repartición a los “parsieros” de los recursos de los panameños, como si de dineros propios se tratara, en la CSS no hay casi nada; es nuestra vergüenza como panameños.</p><p>Un ícono a la mediocridad del administrador surgido del partido político de turno.</p><p>Las jubilaciones deben ser acorde a lo invertido por cada cotizante. Y la CSS debe ser una institución que brinde servicios de salud de alta calidad.</p><p>Una entidad cuyo director no pretenda comprarse cada año vehículos lujosos con dinero del pueblo, con una junta directiva buscando provecho personal.</p><p>La CSS se niega a ser auditada, pues “todo está bien”. Desgraciadamente, no confió en la palabra de los funcionarios. ¿Por qué será?</p><p>Debo reconocer que el ministro Alemán y el comisionado que firmó su propio aumento tienen razón en algo: la jubilación actual es insuficiente, igual que para el resto de los mortales. Por ello quieren hacerse estos ajustes irracionales.</p><p>Bajo su prisma, tienen razón en incrementarse astronómicamente sus jubilaciones. Miremos el problema de forma integral, no solo para los del gobierno, sino para el resto de los ciudadanos.</p><p>Urge reformar esa podrida institución. Hagamos algo que funcione. Y quizás cuando le aumenten la pensión al comisionado, me puedan aumentar la mía. Para entonces, debemos contar con una farmacia completa y servicios médicos y hospitalarios decentes.</p><p>O eliminen los privilegios y aprendan a vivir como los demás. Entonces entenderán lo que es “caminar en los zapatos del pueblo”. Perdón, que “el pueblo es primero!”</p>]]></content:encoded></item><item><title>El atardecer de los congos: Efraín Hallax</title><link>https://www.prensa.com/opinion/atardecer-congos-Efrain-Hallax_0_4599290171.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/atardecer-congos-Efrain-Hallax_0_4599290171.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Thu, 12 Dec 2019 14:43:13 +0000</pubDate><description>No se trata de renunciar a la lucha contra la maleantería que nos rodea; es que resulta difícil hacerlo si solo los maleantes tienen armas. No es que hayamos perdido el rumbo o los valores morales; es que ellos hacen leyes para robar y para blindarse. Entonces nos copiamos de los maestros del delito: el maleante de callejón y el de cuello blanco. Vivimos acosados por ambos. ¡Estamos acorralados!</description><content:encoded><![CDATA[<p>No se trata de renunciar a la lucha contra la maleantería que nos rodea; es que resulta difícil hacerlo si solo los maleantes tienen armas. No es que hayamos perdido el rumbo o los valores morales; es que ellos hacen leyes para robar y para blindarse. Entonces nos copiamos de los maestros del delito: el maleante de callejón y el de cuello blanco. Vivimos acosados por ambos. ¡Estamos acorralados!</p><p>Veo un Panamá que se levanta a diario a buscarse la vida, a jo... en los buses, a morirse bajo el ruido, el sol y los buseros que abusan de la necesidad del usuario. Panamá no es solo gente rumbera y despreocupada, como el estereotipo que se promueve en el exterior. La verdad es otra, la del ciudadano que trabaja sin robar y sin quejarse de su cruz. En calle San Miguel, de San Miguelito, conocida como calle negra debido al color de la tierra antes de que existiera el asfalto, la semana pasada ocurrieron cinco atracos simultáneos. Tres jóvenes armados “atacaron” la calle en días diferentes, golpeando, robando e intentando violar a una residente. Un negocio también fue asaltado. Un herido de bala, por tratar de defender a una joven que regresaba a su hogar, fue llevado al hospital.</p><p>Hace solo cuatro días atacaron y robaron a una señora en su hogar y le quitaron hasta su cédula. El esposo, arriesgando su vida, siguió a los maleantes, dio con su paradero y corrió donde el patrulla. Bajando el vidrio, el sargento explicó que el nuevo sistema penal exigía que fuese a la DIJ a poner su denuncia y se negó a ayudarlo. De nada sirvieron los ruegos. “Proteger y servir” se convirtió en un lema sin sentido. Practicarlo era ilegal. La denuncia fue puesta en la dirección indicada, pero la respuesta fue “espere y en aproximadamente cuatro meses tendrá respuesta”. Los delincuentes se sienten protegidos por la ley. Los congos solo pagamos impuestos. Las leyes anteriores solo funcionaban para el tonto, para el ratero que no tenía dinero para defenderse. El sistema colapsó hace años. Razón para intentar un nuevo sistema de justicia. Esto es lo noble de quienes han tenido el valor de intentar algo nuevo. Desgraciadamente, su inicio es débil; se tambalea en su rectitud y se fortalece en sus debilidades.</p><p>Casi idéntico fue el intento de un nuevo sistema de transporte público. La propuesta fue hecha con evidentes intenciones de fraude. Cada bus viejo le costó al Estado un “mínimo” de 25 mil dólares, solo para regresar a las calles reciclado. Después pagamos millones a los accionistas colombianos y al político dueño de la concesión. Millones y millones robados en nuestras narices. El descaro es tal que “diablos” de todos los colores circulan otra vez, libremente, haciendo de las suyas. En las horas pico no hay transporte, pero en las otras tampoco; igual los sábados y domingos. El transporte no funciona porque la maleantería nos tiene secuestrados. Esa estructura, defendida, apoyada e ideada por maleantes, es peor que la de calle San Miguel. El que tiene carro se amarga por el tranque. El que no tiene llora en silencio y llega a su hogar para pernoctar un par de horas, y revivir el calvario en la madrugada del día siguiente.</p><p>El panameño de a pie trabaja como un animal enjaulado por opresores con saco y corbata que se burlan de la justicia. La historia se repite cada ciclo presidencial. Antes de que lleguen las próximas elecciones, otros millones, otro intento. Y así, gastando billetitos, nos vamos vacilando por la calle. De todas las injusticias que se cometen a diario, el transporte compite por este primer puesto del descaro.</p><p>Los padrastros de la patria tienen salario sin trabajar, carros exonerados, partidas, acceso al presupuesto y todo un etcétera; ahora quieren más subsidios. Millones más, aparte de los 100 millones que ya se le entregaron. Pero no le ponen un alto a la incapacidad de la Autoridad del Tránsito y Transporte Terrestre o a la avaricia de sus compañeros transportistas. Me pregunto, ¿quién es más maleante, los que atemorizan y roban en la calle San Miguel o los diputados transportistas y sus colegas, que tienen prisionera a una nación?</p><p>No tenemos por qué soportar esta maldición. Debiéramos poder tomar el bus e irnos a trabajar. Punto. Debiéramos poder salir del hogar sin tener que lidiar con maleantes. Pero la realidad es otra. La maleantería nos acosa y nos rodea. No nos deja respirar. Nos inunda de agresividad a medida que nos copiamos de los de arriba. Necesitamos una Constitución que no sea producto de leguleyos para protegerse ellos mismos, sino para proteger a los ciudadanos, particularmente a aquellos que a diario esperan, estoicamente, en las paradas. Dicen que somos una nación de gente alegre y parrandera. Digo que somos una nación de congos esperando que caiga la noche para llorar de rabia. Bueno, y quizás también un poquito parrandera.</p>]]></content:encoded></item><item><title>La destrucción del turismo</title><link>https://www.prensa.com/opinion/destruccion-turismo_0_4652534777.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/destruccion-turismo_0_4652534777.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Fri, 06 Dec 2019 21:33:52 +0000</pubDate><description>No es agradable conversar de este tema. Es más, creo que debíamos suspender el turismo en Panamá, hasta que corrijamos las graves deficiencias que impactan nuestra imagen como destino turístico. Digo esto porque no creo que el turista que nos visita en las actuales circunstancias se convierta en un promotor oficioso sobre cómo nos vemos a nosotros mismos en esta materia.</description><content:encoded><![CDATA[<p>No es agradable conversar de este tema. Es más, creo que debíamos suspender el turismo en Panamá, hasta que corrijamos las graves deficiencias que impactan nuestra imagen como destino turístico. Digo esto porque no creo que el turista que nos visita en las actuales circunstancias se convierta en un promotor oficioso sobre cómo nos vemos a nosotros mismos en esta materia.</p><p>Parto por conceder que todo lo que yo piense sobre mi país es subjetivo. Algo así como ver a mi único hijo que es dientón y medio tontito, como el niño más bello. Panamá debe ser evaluado y vendido por profesionales de la industria. No por charlatanes que cada cierto tiempo hacen un bellísimo video de una linda aborigen en cristalinas aguas de San Blas, trabajadores orgullosos del Canal o del esplendor de una noche en el Casco Antiguo. Esos videos que retocamos cada cuatro años, no están funcionando. Es más, nos atan a una idea de lo que no somos y nos incapacita para proyectar una imagen creíble. El turismo es el negocio de deslumbrar a otros, de hacer que vean luciérnagas de chocolate durante su estadía en Panamá.</p><p>¿Cuáles son nuestros objetivos? Como bien dice Jaime Figueroa, esos objetivos debiesen ser la clave de nuestro arsenal: Camino de Cruces, el cerro desde donde se descubrió el Mar del Sur, café, turismo de compras, el Canal, restaurantes. En fin, todo aquello que inspire nuestro orgullo y que sea diferente. Turismo no es concreto. Turismo no son mil hoteles vacíos, porque estos son solo concreto sin alma. Y eso es lo que hemos perdido, nuestra alma. Desafortunadamente, nuestra industria hotelera perece porque el Gobierno jamás ha entendido lo que es turismo.</p><p>Toda iniciativa perece en Panamá después de dos años. Calle Uruguay, la calzada de Amador, Isla Grande, Pedasí, la peatonal de San Francisco, los senderos del charco, el Parque Soberanía, Coronado, Fuerte San Lorenzo, Portobelo… puedo seguir hasta que se me acabe la tinta. ¡Corran, que todo se cae! El IPAT tiene un presupuesto de millones, pero sus rectores no entienden que turismo no es solo anuncios donde se gasta el dinero repitiendo que Panamá es bella y extraordinaria. Nuestros objetivos, y la estrategia para lograrlos, no son claros. No aprendemos. Quienes hemos vivido suficiente recordamos que hace 16 años los únicos turistas en Panamá eran gringos; pensamos que al irse estaríamos muertos. Pues no fue así; fue peor.</p><p>Y digo que fue peor, porque pensé que Panamá tendría esperanza de crecimiento impulsado por su golpeada clase media. Quien viaja entiende las infinitas oportunidades que hay. ¿Será que las autoridades nunca han viajado? El turismo es un salvador de economías. Es una bocanada de aire fresco para choferes, empresarios, botánicos e historiadores; es fuente de inspiración para cocineros, y trabajo para una nación. Tenemos un Canal con senderos, cascadas, aves; tenemos una rica flora y fauna. Podríamos, por ejemplo, vender como lo hace Perú con el camino del Inca, y construir un par de hoteles con energía solar en medio de nuestra exuberante naturaleza. Un camino de océano a océano. Esto le daría trabajo a miles de jóvenes.</p><p>Nadie viene a Panamá a ver nuestra vieja arquitectura; para eso vamos a la tierra maya o azteca; allá hay toda una herencia. No menosprecio mis ruinas queridas, pero Guatemala, México y Belice nos guantean en ruinas. Nadie viene a Panamá por sus restaurantes de comida típica, porque solo tenemos tres y son modestos para un gourmet. Nadie viene a Panamá porque el dólar es nuestra moneda de curso legal; menos porque puedan caminar por cómodas aceras o ir a teatros famosos. O porque se han enterado de que nuestro transporte público es lo máximo. Nadie viene al Caribe panameño, porque no existe. Dicen que somos el país más feliz del mundo. ¡A otro sueco con ese cuento!</p><p>Panamá tiene todo para ser una minipotencia en turismo; solo tiene que reunir a su intelligentzia en este tema. Lo que nos sobra es naturaleza. Ese es nuestro poder. Ya apostamos al concreto y perdimos esa guerra. Nadie “turistea” dentro de un cuarto de un hotel.</p><p>Otra millonaria campaña traerá unos cuantos gatos, mientras el real turismo, aquel que crece como hongo salvaje bajo la luna se muere y rápido. Pero lo que mostramos a los turistas solo sirve para que no regresen. Con todo y drogas, capos y matanzas, en México el turismo crece. Igual en Costa Rica, Guatemala y Colombia. En Panamá, lo que estamos haciendo no funciona, ni funcionará. Pronto gastaremos otros $25 millones más en propaganda, y es fantástico que nos promocionemos. Pero el turismo es igual que un buen restaurante; si es bueno regresas, pues de boca a oído se va haciendo fama.</p><p>Para revertir esa práctica que amenaza destruir una industria que debe ser fuente de riqueza y bienestar, urge que el Gobierno por primera vez contrate a expertos en turismo y que junto a los actores la enrumben hacia el sitial que merece. Ello incluye rescatar nuestros abandonados parques, señalizar las carreteras, y eliminar la basura que pulula por doquier. El buen servicio al cliente, y una sonrisa de vez en cuando, también ayudarían. Personalmente le apuesto a nuestra naturaleza; si tan solo apreciáramos el maravilloso tesoro que es Darién. Creo que es nuestra provincia más bella. Pero si continuamos por el rumbo actual, será imposible triunfar. ¡Te rogamos Señor. Escúchanos María!</p>]]></content:encoded></item><item><title>El atardecer del Canal</title><link>https://www.prensa.com/opinion/atardecer-Canal_0_4859514108.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/atardecer-Canal_0_4859514108.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Tue, 03 Dec 2019 19:39:04 +0000</pubDate><description>El último ataque al Canal surgió de la vicepresidenta de la República, quien derramó ignorancia tergiversando el tema de los salarios con tal de justificar la fechoría deseada. Su tuit es claro: “el peso salarial de algunos que impide que la ACP dé un aporte mayor, no está bien, el Canal es de todos”. Si habla de sueldos de directivos políticos en el Canal, tal vez tenga razón. Pero soslayó que el problema no surge porque el Canal no aporta fondos suficientes, sino porque el gobierno despilfarra lo que se le entrega sin tomar en cuenta el enorme porcentaje de sus ingresos que la ACP entrega al gobierno.</description><content:encoded><![CDATA[<p>El propósito de no tener a los partidos políticos participando en el Canal de Panamá tiene un motivo simple: cuando un político roba, no lo alcanza la justicia. Actitud que es una constante enfermiza de nuestra clase política. En 1994, ante la inminencia de la reversión del Canal a Panamá, debido a este miedo social se creó constitucionalmente un escudo en contra de los ladrones y malandrines llamados políticos (no generalizo, pero desgraciadamente es casi una regla).</p><p>Últimamente hemos visto toda clase de ataques políticos en contra de los sueldos que rigen en la Autoridad del Canal de Panamá (ACP).</p><p>La Comisión de Presupuesto de la Asamblea Nacional es presidida por el diputado Luis Barría, quien descaradamente y sin importarle la Constitución ni las leyes, intenta tomar para fines políticos $200 millones del presupuesto de la ACP. En cualquier país del mundo esta comisión estaría presa por planear e intentar un robo y por atentar contra la Constitución. El propósito de esta norma constitucional fue proteger al Canal contra la robadera legalizada de los políticos de turno. El plan falló, pero se escuchan los aullidos de la manada por querer meterle los dientes a la Autoridad del Canal por todos lados; el dolor de no poder morder a su antojo es grande.</p><p>El último ataque al Canal surgió de la vicepresidenta de la República, quien derramó ignorancia tergiversando el tema de los salarios con tal de justificar la fechoría deseada. Su tuit es claro: “el peso salarial de algunos que impide que la ACP dé un aporte mayor, no está bien, el Canal es de todos”. Si habla de sueldos de directivos políticos en el Canal, tal vez tenga razón. Pero soslayó que el problema no surge porque el Canal no aporta fondos suficientes, sino porque el gobierno despilfarra lo que se le entrega sin tomar en cuenta el enorme porcentaje de sus ingresos que la ACP entrega al gobierno.</p><p>La propaganda negativa es constante y dura. Sin embargo, lo que no dicen los diputados, o el Ejecutivo, es que el Canal ha aportado suficiente dinero en este período como para hacer de este país una nación próspera y rica. La razón de que no avancemos es la misma: corrupción de jueces, diputados y gobierno. El dinero del Seguro Social, la flota mercante, el Canal, los ingresos fiscales, entran por millones, todo generado por un ritmo de crecimiento de 6% anual. Ningún otro país de América crece como Panamá, pero el pueblo apenas si recibe migajas. La pregunta del atardecer es, ¿por qué atacan al Canal?</p><p>La respuesta es sencilla: los lobos también quieren esa teta. Nada los llena, son insaciables. El Canal tiene un récord impecable; su contribución al Estado es a nivel de una compañía del primer mundo. Su fuerza laboral es impecable. Claro, nada es perfecto en el paraíso. Los directivos son políticos; no son profesionales canaleros. Hay varios políticos de la junta directiva involucrados en escándalos. Y esto es lo que nos afecta como compañía. Cada error que hemos cometido es producto de una decisión política.</p><p>El Canal cuenta con una fuerza de prácticos considerada, no por mí, sino por la industria, como la mejor del mundo. Tenemos una administración canalera (la no política) que acaba de salvar de la quiebra a esta nación. La posición del administrador Jorge Quijano de no pagar la estafa de Sacyr fue posible porque es un canalero. De haber sido un político quien atendiese los absurdos reclamos de Sacyr, habríamos tenido los mismos resultados desastrosos que hemos tenido a lo largo de nuestra historia en la venta de nuestros activos más preciados. Los resultados los vemos en los puertos, en nuestro sistema eléctrico, en las partidas circuitales, en el corrupto servicio exterior, en la venta de licencias marinas y en el descaro de nuestra justicia y sistema legislativo.</p><p>La imbécil retórica del socialismo latinoamericano de quitarle a la clase media para subsidiar a la clase baja, para que los políticos puedan vivir como clase alta, no funciona. Vivimos en un país capitalista, un empleado puede tener un sueldo alto mientras se lo sude. En el Canal de Panamá todos contribuimos a la grandeza de esta nación. Lo hacemos no solo con nuestra integridad en el trabajo y con el pago de nuestros impuestos, sino con millones de dólares que la clase política se toma para sí por hacer absolutamente nada. Pero antes de la noche, siempre hay un atardecer. En medio de la oscuridad política de nuestra patria, los lobos perciben que la tarde ya casi le llega al Canal de Panamá.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal de Panamá.</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/cVPDgYeBLNUIb6djBoiB3SFTyAU=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/VX5FUJJDQRGMZLNIUY4GW2SKMA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El atardecer del Canal]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>‘Creados a su imagen y semejanza’</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Creados-imagen-semejanza_0_4916508354.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Creados-imagen-semejanza_0_4916508354.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Fri, 29 Nov 2019 21:42:54 +0000</pubDate><description>Cargamos a cuesta una cruz, una estrella de David o una media luna, impuesta artificialmente por nuestro entorno. Un cuento de hadas y de templos es mejor que una historia de ancestros asesinos. Fuimos hechos por Dios a su imagen y luego depositados en la tierra a través del guapo Adán y la traidora Eva.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>Hace 80 mil años, una especie evolucionada comenzó a caminar por la tierra. Se la llamó <strong>Homo sapiens</strong>, para diferenciarla de otras especies, pero resultó la más destructiva de nuestro planeta. Irónicamente, es también la más inteligente. La palabra “humano”, como se le identifica, no es otra cosa que la definición de un animal que pertenece al género <em>Homo</em>. De acuerdo a nuestra religión cristiana fuimos hechos a la imagen y semejanza de Dios. Esta enseñanza ha dañado básicamente nuestras relaciones como humanos. Pensamos en religión primero, después en el partido político o país. Y luego somos humanos. En nuestra ignorancia creemos ser los “únicos” hijos de Dios. Y es aquí donde comienzan los problemas.</p></p><p>Cargamos a cuesta una cruz, una estrella de David o una media luna, impuesta artificialmente por nuestro entorno. Un cuento de hadas y de templos es mejor que una historia de ancestros asesinos. Fuimos hechos por Dios a su imagen y luego depositados en la tierra a través del guapo Adán y la traidora Eva.</p><p><p>La evidencia de la evolución es innegable. El <strong>NY Times</strong> acaba de publicar un artículo en tiempo real de la evolución de una nueva especie de pinzón en Isla de Pascua. O sea, hemos vivido la teoría evolutiva en nuestro tiempo; algo increíble. Adiós teoría darwiniana, bienvenida la prueba. Debido a que nos gusta la grandiosidad, hemos escogido para nuestros parientes nombres como <em>Homo neanderthalensis, Homo rudolfensis, Homo erectus, homo florensiesis</em> y otra media docena más. Todos del mismo género. La evolución es algo berraquísimo, es tan excepcional que es lo divino, lo sagrado. Particularmente allí es donde veo a Dios.</p></p><p>El sapiens, debido a la evolución, dio un salto cognitivo y aprendió rápidamente a comunicarse de manera compleja, a la ganadería, agricultura y a asesinar. Nuestro cerebro nos dio ese espacio que existe entre poder ir a la luna, o poder matar a un león desde lejos. La evolución de nuestra especie ocurrió, igual que hace unas semanas en Galápagos.</p><p>La gran pregunta es, ¿por qué las religiones con su poder de convocatoria no se ponen de acuerdo, y enseñan ciencia al igual como enseñan dogma de hace milenios. Cristo y Mahoma y Moisés son la prueba religiosa más fuerte que existe de la evolución.</p><p>Concluido el proyecto del genoma humano el 14 de abril de 2003, las religiones enmudecieron, el estudio abarcó toda la tierra (3 mil genes albergados en 23 cromosomas), uno de los proyectos más audaces jamás concebidos. Pudimos observar en detalle nuestro genoma ancestral. El resultado fue un día de euforia para el sapiens; por fin sabíamos los secretos de nuestros orígenes. Somos maravillosos cuando queremos.</p><p>Conocida la tendencia a matar y destruir que tenemos, lo lógico era pensar que habíamos exterminado a absolutamente todos nuestros hermanos homos. Pero el estudio descubrió que el 4% de neandertales y denisovans tuvieron contacto físico y éxito en la reproducción. “Kynki” ancestros. De eso se trata el ser de la misma especie. No los exterminamos a todos. Tenemos historias tenebrosas de nuestro pasado, pero tenemos miedo de decirlo, nos da vergüenza aprender de nuestra historia. No somos tan “únicos”. No fuimos tan fabricados a la imagen de un Dios como queremos creer. Distamos mucho de esa imagen de un Adán y una Eva, creados blancos en un paraíso. El camino del hombre ha sido arduo. Y nuestra evolución, no el hombre, el milagro más asombroso de Dios.</p><p>Si las escuelas y las religiones dijesen la verdad, y enseñaran lo que podemos probar científicamente, estaríamos en otro umbral de harmonía universal. Hablo de educación, converso de ciencia. Aún pertenecemos al mundo del curandero, la charlatanería y la religión del pueblo. Y nos negamos a leer un libro y entender nuestra historia como único manual de supervivencia de nuestra especie.</p><p>Como sapiens solo tenemos 77 mil años dominando el planeta. El neandertal lo hizo durante 2 millones de años. Dudo mucho que lleguemos ni a la mitad de ese tiempo en este planeta. Nuestra única esperanza es la educación y la ciencia. No hay otro camino. Conquistamos el planeta gracias a nuestra habilidad cognitiva, un milagro de la evolución que sigue su curso. Increíble que podamos perderlo todo, solo por el capricho de líderes incapaces, de terroristas religiosos y de retrógrados intelectuales.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/ISjH-IU9ri2ibq4aeKlTVRemyrM=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/JMTJG23ECBDMZDQ47TUDY5AIXE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[‘Creados a su imagen y semejanza’]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Final histórico de unos locos</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Final-historico-locos_0_4951004944.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Final-historico-locos_0_4951004944.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Tue, 19 Nov 2019 22:26:28 +0000</pubDate><description>La ventaja de ser historiador es que normalmente puedes predecir el futuro con facilidad. No es truco de magia, es sencillamente analizar la imbécil repetición de actos por la mayoría de la humanidad. Guerra, poder, lujos, ego, asesinatos, economía, sexo. Lo básico no cambia. Quienes buscan el poder tampoco, casi siempre tienen la misma personalidad. Esa ignorancia cognitiva no es impedimento para buscar el poder. Lo necesitan desesperadamente, igual que el resto de la rosca. El pueblo necesita creerles. Soñar con un héroe honrado. Establecer una relación simbiótica, casi perfecta. Solo que siempre dura poco tiempo. Luego el engaño se repite y se vuelve a repetir.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La ventaja de ser historiador es que normalmente puedes predecir el futuro con facilidad. No es truco de magia, es sencillamente analizar la imbécil repetición de actos por la mayoría de la humanidad. Guerra, poder, lujos, ego, asesinatos, economía, sexo. Lo básico no cambia. Quienes buscan el poder tampoco, casi siempre tienen la misma personalidad. Esa ignorancia cognitiva no es impedimento para buscar el poder. Lo necesitan desesperadamente, igual que el resto de la rosca. El pueblo necesita creerles. Soñar con un héroe honrado. Establecer una relación simbiótica, casi perfecta. Solo que siempre dura poco tiempo. Luego el engaño se repite y se vuelve a repetir.</p><p>En Panamá nos encantó la conversa de Ricardo Martinelli, aplaudimos sus locuras, y hasta el comercial “Los locos somos más”. Una campaña comercial diseñada para convencer. Pero jamás para arreglar la desgarradora falta de justicia que tenemos. A eso de arreglar la justicia le hace falta la prueba sumaria. Martinelli tuvo el apoyo suficiente para derrocar a la corrupción recurrente del arnulfismo y el PRD; eso fue lo que nos vendió durante la campaña política.</p><p>Cansado de las garrapatas jurásicas, el pueblo apostó cándidamente a la locura. Pero nada cambió, salvo que parte de nosotros perdió la esperanza de un gobierno decente. Ahora entendemos la diferencia entre un dolor del corazón y una fractura del alma. La idéntica y clonada historia de todos los gobiernos. Fue un tiempo de fiesta; se percibía un no sé qué en la calle. Había algo que no había existido por mucho tiempo en Panamá. Ese fue su regalo inicial: tuvimos esperanza de un cambio democrático. Martinelli está preso en Estados Unidos, y casi todo su gabinete acusado de peculados y actos de corrupción. El único absuelto es José R. Mulino, pero no por inocencia probada, sino por prescripción del caso.</p><p>Panamá ha quedado en un estado de desastre moral y nadie de Cambio Democrático (CD) se inmuta. Peleas por el poder pretoriano; traiciones de Judas; puñaladas cesarianas. De acuerdo con la historia, es algo normal, igual que la esperanza. CD no fue ni aspira ya a un cambio democrático. Ahora aspiramos a un nuevo líder (Rómulo Roux), y a una nueva nómina acusada de malversar $40 millones. Debido a CD tenemos algo que jamás habíamos observado en ningún partido. Antes había hipocresía, se escondían. Ahora las reglas han cambiado descaradamente: “robar es una invención de la oposición”. Nunca sucedió. Este cambio genético es una maravilla en el estudio del comportamiento humano. No hay arrepentidos, no hay culpables. No hay remordimiento. Reinan la desvergüenza y la desfachatez. Llegamos al final de los valores morales del Homo panamensis, sin pasar por ninguna mutación. Tanta historia y sangre no han significado nada. Solo importa robar y robar. Ese es el propósito de ser elegidos.</p><p>Este artículo no es una conversa de aquello que pudo haber sido y no fue. Ni de traiciones. Fuimos engañados, robados y apaleados emocional y moralmente. Somos congos. Creo que es el agua del Chagres; otros piensan que son las putas carimañolas. El milagro es que el descaro nos ha llegado como puñete al ojo y no lo hemos sentido. El fuego de la vergüenza nos ha quemado y ningún miembro de CD ha gritado lo que un hombre de honor debiese: “Pedimos perdón a Panamá”. Tampoco lo hizo un PRD nacido de las bayonetas, ni el arnulfismo post Mireya.</p><p>La justicia y los partidos políticos dejaron de funcionar, punto. Su propósito original de representar al pueblo murió en una colina oscura y sin habernos percatado de su dolorosa y triste muerte. Lo que viene después de este descalabro (no creer en nada ni en nadie), es  el hambre y la guerra. No lo digo yo, es historia. Los políticos, los de la papa eterna, saben que somos estúpidos; con un jamón y un cuento basta para que te duermas. La fórmula siempre ha funcionado. Un pasaje de bus, un tanquecito de gas. Gracias patrón...</p><p>Se me ocurre que para poner fin a este caos, la solución es la unificación de todas las asociaciones: clubes cívicos, ambientalistas y otros grupos alineados con la decencia, para sacar candidatos a presidente y diputados como alternativa a los partidos políticos. El propósito sería blindar al Estado contra los políticos corruptos y lograr una justicia prístina.</p><p>Un cambio democrático es posible. Pero dudo que este provenga de nuestra oligarquía, o de los miles de “wannabes” que pronto aparecerán o ñangaroides mimetizados. Si no lo entendemos, seremos la próxima Venezuela; si no lo vemos, entraremos a la historia como el único país del mundo donde un puñado de políticos destruyó a 4 millones de habitantes riéndose perversamente, debido a que somos un país de congos. Aún sueño con tener en mi patria un verdadero cambio democrático, tan espectacular que sea recordado por la historia como el despertar de una larga pesadilla.</p><p><p><strong><em>El autor es práctico del Canal</em></strong></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/-9o37BPzTfLInGT0oLehpu_aFbc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/OPRRF2UC2FD3HFCZJ3XXBRI6EQ.png"><media:description type="plain"><![CDATA[Final histórico de unos locos]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>La bayoneta y la cruz</title><link>https://www.prensa.com/opinion/bayoneta-cruz_0_5115988427.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/bayoneta-cruz_0_5115988427.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Thu, 07 Nov 2019 16:23:28 +0000</pubDate><description>Su mensaje más categórico fue cuando sugirió “estudiar con seriedad nuestra historia en este periodo”. Aquí es donde todo historiador, intelectual, o pichón universitario, comienza a llorar, a gritar, a olvidarse del respeto académico por aquellos que debiesen estar enseñando en la Universidad de Panamá. ¿Estudiar qué? Los historiadores debiesen estar buscando verdades para enseñarnos nuestro glorioso, o tenebroso, pasado.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>De acuerdo al respetado historiador <strong>Carlos Guevara Mann</strong> en artículo publicado el 22 de agosto en<strong> La Prensa</strong>, la génesis de la corrupción actual radica en el gobierno militar (1968-1989). Mann también afirma que ninguna ideología o patriotismo inspiró el golpe militar. Asegura que el motivo fue, simple y sencillamente, defender las coimas e ingresos de la Guardia Nacional, prebendas que Arnulfo Arias amenazaba cortarle a la Guardia Nacional. Fue de acuerdo a Mann, pura avaricia.</p></p><p>Su mensaje más categórico fue cuando sugirió “estudiar con seriedad nuestra historia en este periodo”. Aquí es donde todo historiador, intelectual, o pichón universitario, comienza a llorar, a gritar, a olvidarse del respeto académico por aquellos que debiesen estar enseñando en la Universidad de Panamá. ¿Estudiar qué? Los historiadores debiesen estar buscando verdades para enseñarnos nuestro glorioso, o tenebroso, pasado.</p><p>¿Cuál es nuestra verdadera historia? ¿La que escribe Mann? Con la cual no estoy de acuerdo parcialmente. O la del club de momias del Partido Revolucionario Democrático (PRD), que tienden a sacrificar la historia por glorificar al dictador. El club de estudiosos de la historia panameña, que reclama Mann ya desapareció de la vida estudiantil. ¡El proyecto de hacernos imbéciles, ha triunfado!</p><p>Hoy en la víspera del 7 de septiembre que celebra en nuestro calendario el aniversario 41 de los tratados Torrijos-Carter. Y las preguntas de rigor son, ¿Qué significan para el panameño de hoy esos tratados? ¿Quién fue el dictador Torrijos? ¿Quién fue el presidente Jimmy Carter? ¿Cuál fue su precio? Las interrogantes, son inmensas. El presidente Carter fue condecorado el 14 de enero de 2016, en Atlanta Georgia, por el presidente Varela, con la máxima condecoración panameña, la Manuel Amador Guerrero.</p><p>Basado en hechos históricos, considero que fue una condecoración harto merecida. No soy partidario de reconocimientos de políticos a otros políticos, ya que normalmente son moralmente objetos del mal, que perpetúan el mal. Pero esta condecoración fue más que merecida. Esos tratados le costaron la presidencia. Su costo político fue enorme; fue un desastre para el partido Demócrata. Los zonians y los republicanos jamás se lo perdonaron. Ni se lo perdonarán nunca.</p><p>Con un sentido de integridad, convicción moral intachable y amparándose en el principio cristiano “practica lo que predicas”, Carter actuó a pesar de que sabía que pagaría con su muerte política. Estadista incuestionable, según sus propias palabras, hizo “justo lo que tenía que hacer”. Y fue premiado con el Nobel de la Paz en 2002. Su defensa de los derechos humanos y su ejemplo como caballero distan mucho del carácter de muchos de los zánganos que acompañaron al presidente Varela en un acto que debiese ser un hito en nuestra historia.</p><p>¡El triunfo de un héroe! Eso es lo que Carter es para mí; un héroe que nos defendió cuando lo necesitábamos. Dudo mucho que ningún historiador si es que todavía existirán a futuro, refute el homenaje que en esta fecha le brindamos.</p><p>Torrijos tiene sus fanáticos y sus detractores. Y tiene sus bayonetas cubiertas con sangre debajo de las alfombras de los viejos cuarteles. Existen documentos de torturas y muertes algunas presenciadas por mí estando detenido en el G2. Torrijos no fue un estadista. Y la Guardia Nacional estaba plagada de cobardes a quienes gustaba golpear a su pueblo.</p><p>Discrepo de cualquier historiador que pretenda elevar su importancia más allá del contexto histórico. Torrijos era radical, y carismático, respetado y admirado por muchos, especialmente por el pueblo. Es sin lugar a dudas, parte integral de la celebración de mañana. Su tesón para que los tratados fuesen firmados, es incuestionable. Pero su historia es la de una cruz y una bayoneta.</p><p>Pagamos un precio alto por este día. Tan alto que molesta que unos burócratas universitarios estimulados por mercantilistas de pacotilla, quieran eliminar esta asignatura en la Universidad de Panamá. La vergüenza es total: siete demandas para que la Corte las elimine de su currículo, incluyendo historia de las relaciones Panamá-EU; siete demandas contra el derecho a recordar. El derecho a hacernos preguntas que de poderlas responder, completarían el cuadro de imbecilidad en que quieren sumergirnos. Un pueblo sin historia, sin alma, es un pueblo dócil, comentaban los perros en sus mansiones.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal de Panamá</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El Canal o la muerte del turismo</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Canal-muerte-turismo_0_5125737448.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Canal-muerte-turismo_0_5125737448.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Thu, 07 Nov 2019 13:56:08 +0000</pubDate><description>Hablé de los millones que pudiésemos obtener para Panamá en ese renglón y sobre la idea de una caminata turística de océano a océano, por parajes maravillosos en la riberas del Canal; la cantidad de eco hoteles en la ruta, y el empleo de biólogos, arqueólogos, cocineros, lanchas, el consumo de productos agrícolas, etc. Y sobre el uso del puente de Miraflores en los horarios donde no hay tránsito para hacer una jugada magistral y cerrarlo lentamente, quizás hasta con música y luces.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Hace un par de años tuve la oportunidad de desayunar con el administrador del Canal, Jorge Quijano. La reunión era una idea fabulosa de la administración para interactuar con sus empleados. Mi interés en esa reunión era otro. Tuve mis 3 minutos de privacidad con el administrador y le propuse un turismo dinámico impulsado por el Canal; no hablé de barcos, peajes, ni quejas sindicales. Conversamos de turismo.</p><p>Hablé de los millones que pudiésemos obtener para Panamá en ese renglón y sobre la idea de una caminata turística de océano a océano, por parajes maravillosos en la riberas del Canal; la cantidad de eco hoteles en la ruta, y el empleo de biólogos, arqueólogos, cocineros, lanchas, el consumo de productos agrícolas, etc. Y sobre el uso del puente de Miraflores en los horarios donde no hay tránsito para hacer una jugada magistral y cerrarlo lentamente, quizás hasta con música y luces.</p><p>Recordando que los tiempos del puente viejo terminaron y será destruido, visualizaba decenas de negocios en esa calle que no se utiliza nunca. Imaginaba a miles de turistas experimentando estar en el centro del mundo, ese corazón del universo que solo existe en la imaginación de los poetas. Allí yace abandonado, muriendo en donde yo veía millones de dólares. La idea fue de su agrado, y asignó a un subalterno para atender mi inquietud.</p><p>Desafortunadamente, después de pasearme por oficinas y escritorios durante 3 meses, me dijeron que no.</p><p>Escribo este artículo, no para quejarme de esa falta de visión que nos mantiene sumidos en cuatro abismales clases sociales en Panamá. Me motiva la convicción de que el turismo ya casi murió en Panamá. No es que está a la baja, ni que se recuperará con un puerto de cruceros o con un centro coimero de convenciones. Nada cambiará este desastre si no entendemos primero qué carajo es turismo.</p><p>El turismo casi murió en Panamá, Lo esta matando la Autoridad de Turismo (ATP) y la ignorancia del panameño una tarde cualquiera. Nadie en la industria espera ayuda de la ATP; ese no es mi punto. Y solo por mencionar un caso, después de 30 años de trabajo, y teniendo todo listo para orgullosamente inscribir mi hotelito en la ATP, me informan que no puedo. Así como si nada, como sudor bajo la lluvia... no nos interesa. No se puede, no soy de alcurnia. Eso no es lo importante; ya estoy curtido.</p><p>Lo grave es que ya estamos en un 50% a la baja, y dicen que va para peor. Toda la región crece. Panamá muere, y con la muerte del turismo se pierde la última esperanza de salir de la pobreza como nación. Así tan grande, así de gigantescas son las riquezas que produce el turismo.</p><p>Desde el taxista hasta el chichero. Turismo no es vender solo cuartos de hotel. Solo si cancelamos la corrupción y reactivamos el turismo tendremos una oportunidad. Lo primero no ocurrirá; así que concentrémonos en lo segundo.</p><p>El Canal es la última institución capaz de salvar el turismo. Tiene una buena organización, buenos sueldos y buena reputación. Y lo más importante, la mayor parte de sus empleados ascienden por méritos, no por palanca.</p><p>El turismo en el Canal representa todo un juego empresarial a seguir. Un modelo a implantar. Un plan maestro para imitar. Hay túneles, historia, animales, aventuras, y tiene la capacidad para hacerlo masivamente. Un nuevo negocio, una aventura que llevaría empleo bien remunerado a muchos panameños. Se necesitarían miles de personas, que producirían millones.</p><p>A Copa, por ejemplo, solo le interesa Copa. Pero a Panamá le importa que Copa se interese en promover el turismo. Con Copa trayendo turistas a un lugar muy especial, llamado Panamá la bella.</p><p>Nos interesa que los traiga a Panamá, no al aeropuerto a comer mal y con precios carísimos. Turismo, eso necesitamos. Pero primero tenemos que entender qué es turismo. Aquí es donde entra la ATP a enseñarle al panameño a entender lo que necesita un turista, y luego vamos a traerlos. Ahora vienen algunos, pero no regresan, y tampoco nos recomiendan como país turístico.</p><p>Ese es el trabajo de la ATP: ayudar al hotelero; dejar de ser su verdugo. Instruir a la población a sonreírle al turista, a no ser cochinos, a colocar un letrero de direcciones. A trabajar solo con profesionales que entiendan el turismo.</p><p>No para irse de viaje con los pasieros a convenciones. Utilizar al Canal como modelo podría ser nuestra salvación. Solo temo que, de hacerlo, la junta directiva política vea solo negocios para ellos, igual que la ATP y Copa. O entienden la grandeza que tenemos, o presenciaremos al atardecer, el gran colapso de toda la industria del turismo.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal de Panamá</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/rST6OWKx1fsh2Q5ck4Crkzd3gDE=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/TCTNKJLBU5DM3D6ZKTMZFCEZTU.png"><media:description type="plain"><![CDATA[El Canal o la muerte del turismo]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Solo para hombres</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Solo-hombres_0_5189481102.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Solo-hombres_0_5189481102.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Fri, 01 Nov 2019 22:11:10 +0000</pubDate><description>Érase una vez en un pequeño lugar de Centroamérica, un país donde los hombres dejaron de ser hombres y se convirtieron en payasos que imitaban a lo que se supone es una cueva de Platón. Huelo el miedo a mi alrededor. Veo cómo nos transformamos en mutantes que buscan oro, y pierden su hombría. Sonriendo, caminamos entre sombras sin entender que otros, muchos más, dependen de nosotros.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>El cinismo de la izquierda, el centro y la derecha panameña llegó al límite de imbecilidad absoluta. Esta conversa no es para mujeres; este escrito es solo para hombres. No hablo del macho o del <em>Homo sapiens</em>, sino de aquello que es superior a nosotros mismos: el significado místico de ser hombre. No existe ni un solo momento en la historia política de este país en que podamos afirmar que “fuimos héroes” por ayudar al resto de Panamá. La decadencia es tal, que un paralítico sube a un bus, y nadie le ofrece su asiento.</p></p><p>Érase una vez en un pequeño lugar de Centroamérica, un país donde los hombres dejaron de ser hombres y se convirtieron en payasos que imitaban a lo que se supone es una cueva de Platón. Huelo el miedo a mi alrededor. Veo cómo nos transformamos en mutantes que buscan oro, y pierden su hombría. Sonriendo, caminamos entre sombras sin entender que otros, muchos más, dependen de nosotros.</p><p>Primero que todo, un hombre tiene valores morales, no importa si hay gais, prostitutas o de cualquier raza. Además, conserva ese “yo no sé qué” de su formación moral de “yo ayudaré”. Y no es porque sea un caballero vestido a la moda o porque tenga charreteras o diplomas colgados en el baño. Es irrelevante que seamos humildes o que nos guste el boxeo.</p><p>Nada hace a un hombre. Un hombre es una idea romántica de sí mismo. Una invención de grandeza que se consigue en la soledad intelectual; en una pelea, un poema o una biblioteca. Eso no importa. Es la inteligencia de saber que podemos robar, matar, violar y, porque me gusta, escojo ser hombre. Elijo ayudar.</p><p>Se nos olvidó que lo más importante es ayudar a aquellos que están menos capacitados. No les robamos a los niños su comida, o sus libros escolares, como los cerdos del PAN. No le robamos a los deportistas o las letrinas o los techos “de esperanza” para comprarnos una corbata de seda. Un hombre sabe serlo con un jaguar en su cochera o con una cerveza en su refrigeradora.</p><p>Hemos cambiado nuestros valores porque pensamos que otros hombres nos admirarán más por nuestro dinero o porque tenemos una mujer bella con silicona. Estamos equivocados.</p><p>Esta equivocación es funesta, perversa y destructiva. Esta forma de ver la vida, y de olvidarnos de nuestro lugar en la evolución, nos está matando rápidamente.</p><p>Ser un juez corrupto es la peor miasma que existe como hombre. Ser presidente mentiroso y cínico sigue en la escala de antivalores, y ser diputado ladrón sigue en mi lista al “¡No Valhalla!”. Sin honor, caminan erguidos, inflados con un ego de princesa rica mirando su última adquisición de oro colgando de sus muñecas. Sin entender su moral fallida, esa morisqueta de hombre que aún no entiende que su función es superior, y su propósito es el ayudar al más débil.</p><p>Podemos ver actitudes entre muchos hombres, cuando llega el momento de morir, de escoger salvar a nuestras mujeres y niños primero. Podemos recordar historias que son arquetipos universales del valor del hombre ayudando a otros frente a la adversidad. Un hombre ayuda al ser más débil. Punto. Eso es ser hombre.</p><p>Tenemos en Panamá una escasez de hombres. Nuestros hombres en la política dejaron de ser hombres para convertirse en ratas; se esconden en bufetes o detrás de sus autos. O detrás de cualquier institución de poder; algunos son religiosos, porque solo así acceden al poder que jamás conseguirían en una competencia leal, donde demostrasen quiénes realmente son. ¡Qué desperdicio de nuestra evolución! Sencillamente el hombre panameño es una especie en extinción.</p><p>Y el problema no es que no podamos adaptarnos a este sistema. El problema es que lo sabemos, y a pesar de este conocimiento interno, queremos engañar al resto, con tal de seguir con la ilusión de que aún somos hombres. Espectros, fantasmas de humo que lloran como niñas aquello perdido; eso que no supieron cultivar como hombres. “El colmo de la maldad”, murmuraba la madre de Boabdil mientras perdían Granada.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/ulE1GHd4fWmE5jWJdtib3MEzS9I=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/WED5IYHBVZD35INWXBPMDFUOKE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Solo para hombres]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Lombana en su laberinto</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Lombana-laberinto_0_5429457087.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Lombana-laberinto_0_5429457087.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Fri, 01 Nov 2019 15:13:10 +0000</pubDate><description>La orden de la Estrella de Oriente fue fundada en 1911. Una orden de líderes intelectuales y espirituales que buscaban un cambio mundial y, además, preparar al mundo para el advenimiento de su gran instructor espiritual. Tres años después comenzaría la carnicería en los campos de Francia con la Primera Guerra Mundial. El 3 de agosto de 1929, día del esperado líder, ante 3000 delegados en Holanda, su joven y flamante presidente, asombra a sus miembros y al mundo, disolviendo la orden en su reunión inaugural. El mesías desbanda a sus discípulos, y comienza la leyenda de Krishnamurti.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La orden de la Estrella de Oriente fue fundada en 1911. Una orden de líderes intelectuales y espirituales que buscaban un cambio mundial y, además, preparar al mundo para el advenimiento de su gran instructor espiritual. Tres años después comenzaría la carnicería en los campos de Francia con la Primera Guerra Mundial. El 3 de agosto de 1929, día del esperado líder, ante 3000 delegados en Holanda, su joven y flamante presidente, asombra a sus miembros y al mundo, disolviendo la orden en su reunión inaugural. El mesías desbanda a sus discípulos, y comienza la leyenda de Krishnamurti.</p><p>Su razón, la verdad no puede ser organizada, ni puedes nunca forzar a ninguna organización a una estructura. La verdad no puede rebajarse al hombre. Es el hombre quien tiene que elevarse para buscar la verdad. Un partido político es un caldo de corrupción. En lo personal, considero que nuestros partidos políticos son la causa del desastre político y moral de Panamá. Las principales verdades aglutinan a otras verdades, y estas hacen alianzas con otras, y producen una verdad mayoritaria momentánea; pero todas tienen fecha de expiración.</p><p>Todo gobierno, o imperio, se corrompe primero internamente antes de explotar. Es el humano el que básicamente está podrido; y el gobierno fracasa cuando no hay justicia. Y digo básicamente, porque muchos aún soñamos con una justicia igual para todos. Igual que una revolución, un partido nuevo trae cambios momentáneos, hasta que es penetrado por corruptos en desesperada búsqueda de espacio político. Los ejemplos históricos, desde la revolución francesa y comunista hasta la americana, así lo comprueban. El único cambio que perdura un poco más, es la existencia de una justicia sólida. No de un partido. Si no me creen pregúntenle a los fundadores de la Democracia Cristiana o del Molirena. El hombre es un virus, y sin la justicia, que es su único antídoto, mata y roba sin temor.</p><p>El aspirante a la presidencia de Panamá, Ricardo Lombana, se postuló como independiente. Ahora quiere formar un partido. De acuerdo a su idea, correr como independiente le resta posibilidades. ¿Qué garantías tenemos de que Lombana sea un hombre serio y honrado? ¿Su palabra, sus discursos?</p><p>Escuché al Toro, Mireya, Torrijos, y todas las mentiras de Martinelli y Varela. Escuché y les creí, que Panamá tendría la justicia que hemos soñado por siempre. Todos mintieron, y sin asco. Una vez en el poder, todos fueron protagonistas de escándalos, igual que muchos de los miembros de sus partidos. Este mal ejemplo sigue siendo emulado cada vez con más descaro. Jubilaciones de reyes, millones que no aparecen, mientras los jueces avalan sus malas acciones.</p><p>Creo que Lombana y sus seguidores, incluido quien suscribe, tenemos una sola misión que cumplir: destruir todo el engranaje podrido, y arreglar la justicia. Es un mundo de trabajo; la estructura a crear es un enorme desafío. No creo en partidos políticos, porque el hombre nuevamente destruirá todo; pero sí creo en una estructura sólida de la justicia. Cómo evitar que se roben nuestros impuestos, cómo adecentar la Corte Suprema de Justicia. Leyes que hagan de Panamá el lugar donde aprenderemos a soñar y a pensar. Hagamos una revolución de la justicia del mañana, señor Lombana, y soñemos juntos en grande, no en la miseria de un partido.</p><p>No quiero otro partido político como solución. Quiero trabajar para que tengamos un futuro que funcione, basado en la justicia. ¡Solo en la justicia! Un partido político traerá a primos buscando embajadas, tíos buscando negocios, y amigos sorteando la ley. Esto no significa que no haya estructura. ¡Sin ella no hay viabilidad!</p><p>La verdad elusiva; ese es el Santo Grial, pero la justicia es real. Unámonos en estructurar la justicia en una revolución sin sangre, en la que bajo un promisorio liderazgo busquemos el anhelado Shangri-la. Aquel paraíso perdido, donde un ángel con espada de fuego nos impide la entrada. La justicia desapareció de Panamá. Empeñémonos en reconquistarla, y volveremos nuevamente a caminar por una senda prístina y cristalina. Un camino señalado hace 2019 años por un gran revolucionario espiritual. ¡Justicia! Solo quiero justicia.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal </em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El congo inteligente</title><link>https://www.prensa.com/opinion/congo-inteligente_0_5232226807.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/congo-inteligente_0_5232226807.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Wed, 30 Oct 2019 23:48:05 +0000</pubDate><description>Las leyes per se, muchas veces están diseñadas a la medida de los maleantes que las hicieron. ¿La justicia? Una entelequia. En Panamá casi todo es injusto, y todo tiene leyes que se cumplen siempre para carnavales. Los prostíbulos son legales, pero la educación sexual no lo es. La discriminación es ilegal, pero vivimos en esta. Se prohíbe robar, pero el Estado roba en exceso de impuestos cerca de $1,000 millones anuales. Y luego la ley lo protege con leyes fabricadas por “honorables” diputados y sus colegas de la Corte Suprema de injusticia.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>Por siglos pensamos que la falta de información era una de las causas de nuestra estupidez. Estábamos equivocados. Desafortunadamente para el <em>Homo sapiens panamensis</em>, la estupidez forma parte de nuestro ADN. No hablo del significado de la estupidez clínica del Dr. Carlo Cipolla (<strong>Las leyes fundamentales de la estupidez humana</strong>), sino de la del congo panameño. Específicamente, de la mía. Pensar no es para cualquiera; y aunque puedas pensar, igual solo puedes cambiarte a ti mismo. Muy difícil cambiar a nadie.</p></p><p>Las leyes per se, muchas veces están diseñadas a la medida de los maleantes que las hicieron. ¿La justicia? Una entelequia. En Panamá casi todo es injusto, y todo tiene leyes que se cumplen siempre para carnavales. Los prostíbulos son legales, pero la educación sexual no lo es. La discriminación es ilegal, pero vivimos en esta. Se prohíbe robar, pero el Estado roba en exceso de impuestos cerca de $1,000 millones anuales. Y luego la ley lo protege con leyes fabricadas por “honorables” diputados y sus colegas de la Corte Suprema de injusticia.</p><p><p>Leí las propuestas de nuestros candidatos a presidente de la República en <strong>Martes Financiero</strong>. Una lista de ideas que ya he escuchado a candidatos anteriores. Mi ego y mi intelecto ya fueron afectados hasta la médula, por haber sido burlado antes por otros burladores profesionales. En mi mente no era posible que me haya equivocado siempre. Pero la verdad es que he sido enamorado de las luces y sandeces de las falsas promesas que hicieron, primero, Martinelli y, luego, Varela. Creí en estos bellacos. Si tienes hambre, entiendo que te vendas. Comprendo que si eres maleante te atraiga un símil. Pero nunca podré perdonarme haber creído en sus propuestas; pensé que yo no era un congo, y menos un maleante; me considero un ser pensante.</p></p><p>Creí que sabía pensar; grave error. No confío más en mí, pero tampoco en ningún candidato que prometa aquello que queremos escuchar. El canto de las sirenas es real, pero solo cuando estás amarrado a un mástil, como Ulises, puedes sobrevivir. Si no estás muerto, te seducen. Aferrarse a hechos; no quiero palabritas de estos nuevos aspirantes a un sistema engrasado de corrupción por décadas. Lo que quiero es justicia. Lo demás viene por añadidura, dijo el profeta; ¡y fue crucificado!</p><p>Lo que quiero escuchar es cómo cambiaremos nuestra justicia, para que funcione. Las leyes existen, pero la justicia brilla por su ausencia. Estamos gobernados por un sistema donde la maldad florece, y el guerrero que se atreve a combatirla es aplastado inmediatamente con una sola mirada de la medusa judicial. Robos deportivos, robos de comida a niños, en la diplomacia; robos en planillas, en Aduanas, a tus cuotas en el Seguro Social. Robos de tierra por doquier, sustentada en una maleantería que viene, no de abajo, sino de arriba.</p><p>Ninguno de los genios entrevistados habló a fondo de la justicia y los cambios radicales que hay que hacerle a los sistemas judicial y legislativo para que puedan funcionar. Panamá tiene exceso de peces, oro y ladrones. Pero estamos jodidos si seguimos creciendo con más concreto, más asesores y más injusticia. Desafortunadamente, debido a que solo tenemos tiempo de mirar las pintas del domingo, no podemos entender que estamos a punto de perder nuestra democracia, y esta vez -- créanme -- habrá sangre.</p><p>Los maleantes se están reagrupando; se reúnen, se organizan, crean asociaciones, sacan banderas, y gritan a Odín y Jhave por su pueblo. ¡Mentira! Todo es un plan para conquistar el poder y luego mantenernos en el hades, sin el fuego de Prometeo. ¡Justicia! Solo eso quiero escuchar del futuro presidente de Panamá. No al estilo de Varela o Martinelli. Sueño con una justicia verdadera que no se pueda comprar, alquilar ni vender. Basta ya de la perversa corrupción que nos destruye, al punto de convertirnos en una subespecie de estúpidos, congos y mendigos de un sistema que dejó de funcionar hace ya, muchos, muchísimos inviernos.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal de Panamá</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El alma del Canal de Panamá</title><link>https://www.prensa.com/opinion/alma-Canal-Panama_0_5241975803.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/alma-Canal-Panama_0_5241975803.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Wed, 30 Oct 2019 21:54:56 +0000</pubDate><description>El espíritu del Canal, o el ethos, tiene tres mil nombres. Todos tienen nombre, apellido y pagan impuestos. Tienen una vida y caminan con sueños y pesadillas en sus mochilas. El canalero es panameño; no es un extraterrestre, ni “gringuero” o un extremista politizado. Tampoco se cree una casta especial, ya que se jode por su sueldo. Sangramos y aguantamos sueño y lluvias 365 días al año. Obedecemos las leyes y reglamentos, sean justos o no; nuestras familias dependen de nosotros, igual que las de cualquier otro panameño. La diferencia, sin embargo, es que nos inspira el alma del Canal, no los políticos que vienen y se van.</description><content:encoded><![CDATA[<p>El espíritu del Canal, o el ethos, tiene tres mil nombres. Todos tienen nombre, apellido y pagan impuestos. Tienen una vida y caminan con sueños y pesadillas en sus mochilas. El canalero es panameño; no es un extraterrestre, ni “gringuero” o un extremista politizado. Tampoco se cree una casta especial, ya que se jode por su sueldo. Sangramos y aguantamos sueño y lluvias 365 días al año. Obedecemos las leyes y reglamentos, sean justos o no; nuestras familias dependen de nosotros, igual que las de cualquier otro panameño. La diferencia, sin embargo, es que nos inspira el alma del Canal, no los políticos que vienen y se van.</p><p>No me gustan las generalizaciones porque siempre hay un genio que las quiebra. Pero haré una excepción, y diré una: todo lo que toque un político lo destruye. Donde meta sus mediocres manos queda contaminado de mediocridad. Cuando el Canal pasó a manos panameñas, el mundo marítimo tembló. Pensaba que las esclusas se convertirían en gigantescos criaderos de mosquitos, y que las estructuras serian vendidas en negociados infinitos. De nada sirvió decirles a las aseguradoras, o a la industria, que confiaran en Panamá. Tener a un controlador de tráfico, a un buzo, o a un práctico panameño era motivo de risa. El oxímoron de finales de año en Londres y Washington era la “ética panameña”. Rieron poco tiempo. Les demostramos lo contrario.</p><p>Panamá es visto en el mundo como un país de ladrones. Título que tenemos de gratis producto de los bellacos que llegan al poder. Todos desesperados por meterle el diente al Canal de Panamá. Esta ansiedad es cada día mayor. No pueden entender cómo ese pedazo de pastel no puede ser repartido entre las ratas hambrientas que pululan en su entorno. Para ser justos, no son solo los arnulfistas, sino que también fueron los militares y los PRD, los CD y los empresarios allegados, así como todo ñángara con ganas de robar.</p><p>El Canal trató de blindarse con un título constitucional. El propósito era dejar las ratas por fuera. Lo concibieron panameños que entendían la “ética panameña”. Sabían que si se lo dejaban a los políticos, a los cinco años los helicópteros gringos estarían volando nuevamente sobre Panamá. Todos los años veo las murallas de nuestra alma con fisuras. El canalero lucha por proteger esta trinchera. No hay donde retirarse, no hay otro Canal ni podemos transferirnos a otra institución con nuestro currículum o nuestra disciplina.</p><p>Todo lo que toca un político lo convierte en un lago de miasma. Los ingenieros, arquitectos y técnicos funcionan en el Canal; en el MOP se transforman en fantasmas de su profesión, en hombres que agachan la cabeza y se olvidan de su honor profesional. Igual sucede hasta en el IPAT, o en los Boy Scouts. El hombre mediocre solo puede criticar, y destruir; no da para más. El Idaan, el Seguro Social, el dolor de esperar dos horas por un bus dizque moderno. Nada funciona correctamente. Pero el Canal funciona como reloj.</p><p>No hay meritocracia para ascender en la escala del gobierno; triunfan los vivazos, los amigos del partido. El que trabaja no prospera en una institución del gobierno. Solo existe la mediocridad del ser. Aunque no funcione, se aumenta la planilla; se hacen tres estudios ambientales, y dos adendas millonarias, y “palante laopé”. Lo que importa es el gran negociado.</p><p>Una junta directiva politizada como se planea al 100 %, no es nada nuevo. No es Varela el criminal. El solo sigue el juego de sus antecesores, la “ética panameña”. La junta directiva ya está politizada al 101%. Creo que los gringos están esperando pacientemente. Ellos no tienen apuro; la reserva DeConcini, sonríe sarcásticamente, colgada detrás de la pared de la administración. Y para los que no hayan leído nuestro tratado del Canal, en buen lenguaje chiricano dice así: “como apliquen la ‘ética administrativa panameña’, los invadiremos de nuevo”.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal de Panamá</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Comunistas, capitalistas y ratas</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Comunistas-capitalistas-ratas_0_5259973990.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Comunistas-capitalistas-ratas_0_5259973990.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Wed, 30 Oct 2019 16:17:02 +0000</pubDate><description>El primer circuito comercial globalizado (3200 AC) de nuestra civilización fue a todas luces de una magnificencia singular. Sirios, egipcios, minoicos, babilonios, cretenses, fenicios comerciaron de todo, hasta su destrucción, casi al finalizar la Edad de Bronce. También mataron y pelearon por el poder al mejor estilo del socialista latinoamericano, y comerciaron al mejor estilo del capitalista europeo. Ese es el origen del hombre. Poder y dinero. No eran fascistas o demócratas, y aún no se inventaban los directorios de socios fundadores.</description><content:encoded><![CDATA[<p>El primer circuito comercial globalizado (3200 AC) de nuestra civilización fue a todas luces de una magnificencia singular. Sirios, egipcios, minoicos, babilonios, cretenses, fenicios comerciaron de todo, hasta su destrucción, casi al finalizar la Edad de Bronce. También mataron y pelearon por el poder al mejor estilo del socialista latinoamericano, y comerciaron al mejor estilo del capitalista europeo. Ese es el origen del hombre. Poder y dinero. No eran fascistas o demócratas, y aún no se inventaban los directorios de socios fundadores.</p><p><p>En la tercera guerra púnica, al grito de<em> Carthago delenda est!</em>, Escipion Emilianus (no confundirlo con el Africano), no solo destruye Cartago, sino que vende a sus sobrevivientes como esclavos, y quema hasta su último rincón. Un genocidio brutal. Todo es arrasado metódicamente. Una civilización deja de existir y, tal cual preconizaban los romanos, fue hecho por la gloria de Roma (bromita del senado democrático). Solo me pregunto, ¿fueron los romanos asesinos imperialistas o capitalistas perversos?</p></p><p>A Mao y Stalin, genocidas famosos, se les etiqueta de comunistas, mientras que a Hitler y Pinochet de fascistas. Quizás los muertos aún no entiendan la ironía… pero si quitamos las etiquetas y distintivos, entenderemos que son solo asesinos, y punto. Entonces quizás podamos ver el sarcasmo y el ingenio de las ratas. Es solo historia; no la juzgo, pero, ¿podremos aprender de estas acciones y entender su propósito? Me pregunto si Genghis Khan, el genocida más famoso de su tiempo, fue un asesino ñángara o un guerrero neoliberal. Total, fundó la Pax mongólica, y el comercio floreció como nunca. ¿Cuál fue su partido político? Creo que lo que les importaba era el poder y el dinero.</p><p>En 1914, 81 millones de rusos fueron objeto de abusos por parte de 3 millones de nobles rusos. En Panamá, 5 mil políticos profesionales controlan a casi 4 millones de panameños, congos que trabajan para ellos. Siempre ha sido así, pero no aprendemos las lecciones. Quizás aún no entendemos que un partido político nos divide y nos humilla, no por ser partido, sino por los ladrones que lo componen. La historia de la humanidad tiene componentes constantes. Una permanente comedia de hombres buscando el poder, al costo de lo que sea. Maduro y Chello, dizque de izquierda. Mussolini y Martinelli, dizque de derecha. La ignorancia del congo es abismal.</p><p>En el camino hemos conquistado las pestes, el hambre y las enfermedades. Pero aún no entendemos que el mismo asesino y vividor que quería pertenecer al senado, o general hace mil años, aún por las mismas razones quiere ser hoy día presidente. Y que hoy no extermina al resto porque hay un celular que les toma fotos, y luego se las manda por internet a su madre. Pero es la misma rata de siempre. Es el mismo hombre de antaño, buscando con toda su alma el poder para enriquecerse.</p><p>Hoy día las ratas se disfrazan de lo que sea. Un Halloween permanente. Solo gastan, roban y viajan. No son ni PRD ni arnulfistas ni nada. Son solo grupos o tribus con vocación ociosa de enriquecerse y obtener el poder a toda costa. La rata comunista es de cañería, y se niega a desaparecer, aun después de casi llevarnos al exterminio del mundo. ¿Qué significa ser Molirena (bailaores) o CD (socios de Odebrecht)? ¿Cuál es el ideal hoy de un PRD (el pueblo al poder)? ¿En qué creen Maduro y Varela?</p><p>Hay también ratas escondidas en el aire acondicionado, conspirando por negociados. Usan corbata, pero deducen que hacen bien al robarte porque son de derecha. ¿Izquierdistas, arnulfistas? Creo que son el mismo animal. La historia enseña que siempre han existido, que nunca nos han dejado. Que siempre nos han engañado. Creo que no son comunistas o capitalistas; creo que son ratas. En 1991, de un plumazo cuatro gatos firman el final de la Unión Soviética (tratado de Belavezha). Y abracadabra, 300 millones de congos se transforman en capitalistas. Esto, claro está, fue hecho para el bienestar del pueblo. 30 millones de muertos rusos no entendieron la broma. Y aún no creo que el FAD la entienda tampoco.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal de Panamá</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El sueño</title><link>https://www.prensa.com/opinion/sueno_0_5284721543.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/sueno_0_5284721543.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Tue, 29 Oct 2019 14:25:47 +0000</pubDate><description>La civilización del hombre comienza con su cooperación, su capacidad cognitiva y las historias que nos unen. Sin historias que nos unan, como la religión, los sueños, creencias grupales y, especialmente, la confianza, no hay nación. Esta es la teoría de Noah Harari. Toda sociedad o civilización forma sus propias ilusiones y leyes para sobrevivir. Desde la Tulivieja hasta Zeus. No hay escapatoria de esa ilusión. Solo la ciencia ha traído la verdad al que estudia; para el resto, la ciencia es astrología.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La civilización del hombre comienza con su cooperación, su capacidad cognitiva y las historias que nos unen. Sin historias que nos unan, como la religión, los sueños, creencias grupales y, especialmente, la confianza, no hay nación. Esta es la teoría de Noah Harari. Toda sociedad o civilización forma sus propias ilusiones y leyes para sobrevivir. Desde la Tulivieja hasta Zeus. No hay escapatoria de esa ilusión. Solo la ciencia ha traído la verdad al que estudia; para el resto, la ciencia es astrología.</p><p>Ejemplo, el dólar es un papel, un pinche pedazo de papel. Sin embargo, sirve para cambiarlo por carne, frijoles, o un apartamento. Ese papel es más confiable que la teoría de la relatividad, o la evolución. La historia de Cristo caminando sobre las aguas, la existencia de brujas, o el billonario valor de Uber, son historias que todos creemos. Soy cristiano y capitalista; por lo tanto, no creo en musulmanes comunistas. Confío más en aquellos con mitos iguales a los míos.</p><p>El pilar de un grupo son sus mitos y su fe en ellos. Cuando esta desaparece, todo cambia para siempre. Esa es la ley. Ya no dependemos de rogarle a los dioses por buenas cosechas, ya que confiamos más en una app, que en un cura que pida lluvias. O brindar sacrificios a una deidad para no ser invadidos por los colombianos. Confiamos en nuestras fronteras, imaginariamente marcadas en un mapa.</p><p>Para poder desarrollar nuestro potencial como una nación cohesionada, hemos creado nuestras propias historias y cuentos. Desde la Tulivieja al fantasmagórico valor del balboa. Desafortunadamente, todo aquello en lo que creemos puede ser despedazado súbitamente con la pérdida de confianza colectiva. Venezuela es un buen ejemplo.</p><p>Esos cambios brutales se llaman revoluciones. Traen sangre y destrucción. Son los eternos cambios que trae la desconfianza colectiva. En todo el mundo conocido, los dioses y reyes fueron cambiados con la llegada de Alá y Cristo. Las nuevas justicias religiosas eran más atractivas y justas que las políticas. Todo cambia cuando la injusticia de una idea o el mito es percibido por su población. La pérdida de la civilización maya es un ejemplo entre miles.</p><p>En Panamá, nuestro sistema de ratas que cada quinquenio nos engaña está llegando a su fin. Fue creado por ladrones para ladrones. Y ha funcionado maravillosamente para todo aquel que está en el poder. El sistema es perverso, pero funciona. Algo así como la esclavitud: un sistema con normas y castigos para formalizar su legalidad. La democracia panameña, igual que la esclavitud, no funciona. La mayoría más torpe escoge a la minoría más mediocre para que nos gobierne. Y el resto acepta pagarle democráticamente a ambos grupos para que nos roben.</p><p>No hay ciencia ni tecnología que cambie a nuestra ignorancia si no cambiamos primero las leyes que nos gobiernan a todos. No solamente los políticos y las masas que viven de los subsidios tienen derechos. Todos somos panameños. La clase media desaparece porque no tiene una representación que la proteja. El innovador, el turismo pequeño, aquel que se raja el lomo sin robar, el campesino, no surge porque la confianza dejó de existir.</p><p>Para solucionar esto, el candidato presidencial Ricardo Lombana tendrá primero que evitar a toda costa nuestra desintegración como sociedad. Lo primero es arreglar totalmente nuestro sistema de justicia. No me hables prioritariamente de autopistas ni trenes ni PIB, BID, CAF, ni de crecimiento. No te creeré nada, Ricardo, si no arreglas primero nuestro sistema de justicia.</p><p>El panameño ya no cree en nada ni en nadie. No merecemos un mejor futuro si votamos de nuevo por otro bellaco inepto y su combo. Panamá caerá en un caos de sangre y pobreza como nunca antes lo hemos visto. Solo existe una ley universal: todo cambia, todo se renueva, nada es permanente. Si nos equivocamos otra vez con nuestro voto y perdemos la poca confianza que queda en nuestro sistema democrático, estamos perdidos como nación. ¡Justicia! Solo denme justicia. Los panameños nos encargamos de materializar el resto del sueño de Lombana.</p><p><p><em>El autor es  práctico del Canal.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>¡Mi presidente Varela!, despedida</title><link>https://www.prensa.com/opinion/presidente-Varela-despedida_0_5324467574.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/presidente-Varela-despedida_0_5324467574.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Sun, 27 Oct 2019 19:37:34 +0000</pubDate><description>¿Qué segmento de CD no veía que nuestro país a la larga sería despedazado económica y moralmente? ¡Solo importaba el partido, no la patria! Algo anda mal en el país de los congos; no nos importa la mediocridad partidista. Los cambios prometidos en la justicia fueron una entelequia; para los líderes de CD, eso no fue ni es importante. Un engaño descarado y más viejo que el xenón 124. Desgraciadamente, el resto de Panamá aún seguirá dando su vida por mantener la subjetividad partidista. Sin el partido y la teta del Estado, no hay paraíso, no hay viajes, ¡ni champán! Nada tengo en contra de los partidos, ni critico a quienes confían en ellos. Pertenecer es gratificante. Lo que me molesta es que defiendan a sus líderes sin importar el grado de corrupción existente.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Después de lo ocurrido con las finanzas públicas en el gobierno pasado, decidí abandonar el único partido al que he pertenecido. Escribí artículos, grité, usé las redes sociales, para hacerle entender a la decencia de Cambio Democrático que iban por mal camino. Un capitalismo salvaje y depredador, que solo funcionaría a corto plazo para beneficio exclusivo de su cúpula, y para alimentar la ilusión del poder. Su estilo fue desastroso para su clase pensante y para el grupo de panameños que le dio el triunfo esperando el cambio que nunca se dio. No fue lo que soñamos, pero nos demostraron que el poder absoluto corrompe absolutamente.</p><p><p>Escribí acerca de la importancia de que los líderes den el ejemplo, acerca del descalabro que sería postular a la esposa del presidente. Mi primer artículo después de ver lo que sucedía lo titulé, <strong>El Primer Traidor</strong>. Pero de acuerdo a sus gurús, volveríamos a ganar. Estábamos too hot para ver lo que hasta un ciego ve. En un país de “lamebotas”, no es bueno decirle al rey que está desnudo. En Panamá, ser lambón es oficio bien remunerado. Ser lambón (mediocre) es mejor visto que ser pastor de una iglesia dirigida por la pastora Soraya. Y, créanme, esta troglodita tiene 120 mil seguidores. ¡No tenemos salvación!</p></p><p>¿Qué segmento de CD no veía que nuestro país a la larga sería despedazado económica y moralmente? ¡Solo importaba el partido, no la patria! Algo anda mal en el país de los congos; no nos importa la mediocridad partidista. Los cambios prometidos en la justicia fueron una entelequia; para los líderes de CD, eso no fue ni es importante. Un engaño descarado y más viejo que el xenón 124. Desgraciadamente, el resto de Panamá aún seguirá dando su vida por mantener la subjetividad partidista. Sin el partido y la teta del Estado, no hay paraíso, no hay viajes, ¡ni champán! Nada tengo en contra de los partidos, ni critico a quienes confían en ellos. Pertenecer es gratificante. Lo que me molesta es que defiendan a sus líderes sin importar el grado de corrupción existente.</p><p>Por ejemplo, ¡soy Molirena y me vale…! Pero es un partido cuyo sinónimo es “aprovechadores políticos”. Exprimen el sistema partidista y saben caer parados. Sus miembros pertenecen a un grupo al que ni por residuo, ni por medio cociente. Pobre Billy Ford, aun en su tumba sigue sangrando. Es difícil entender que no aprendamos; difícil es aprender que el resto votara por lo mismo. El negocio de aprender y pensar, es el que menos paga en nuestra república. No juzgo; sueño solo con tener justicia. A ningún partido le interesa. Los jueces siguen haciéndose millonarios. La corrupción paga demasiado bien.</p><p>El culto al juega vivo es real y tóxico para quien busca un adecentamiento de la justicia. Calculo que somos 400 mil los que pensamos en esta patria. Más o menos, este grupo le dio la victoria a Cambio Democrático, y luego a Varela. Nos engañaron vilmente, pero siempre rectificamos esperanzados. Todo ha sido inútil, aún se huele la pólvora y los gritos de otra generación gritando, ¡Justicia! ¡Justicia!</p><p>Pienso en los logros que un hombre decente y brillante hubiese hecho en la administración de Varela. Pero, ¡nada! También él juró por un cambio en la justicia. Se me revuelca el estómago de ver el grado de mediocridad de sus ministros. ¿Y el presidente? Tranquilo, inmutable. Por ejemplo, si no funcionas, ¿por qué permaneces en tu puesto? ¿Por qué no los despidió? ¿Lealtad del hacendado hacia al partido? Mediocridad es la respuesta.</p><p>Se puede ser político, y seguir siendo un gran profesional. Si eres ministro del Ambiente, entonces planta un millón de árboles. Pero no te creas genial porque construiste un aparato en Albrook para limpiar el aire, después de haber permitido la devastación de Darién. ¡Hey, mogo, basta con que no permitas que corten los árboles! El turismo desapareció; tenemos ingenieros que son veterinarios y administradores delincuentes. Miremos a Pandeportes o a cualquier municipio, y comprobaremos el saqueo existente. ¡Genios de la mediocridad partidista!</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal de Panamá.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Espartanos burgueses</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Espartanos-burgueses_0_5330466983.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Espartanos-burgueses_0_5330466983.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Sat, 26 Oct 2019 13:46:17 +0000</pubDate><description>De joven tuve una instrucción militar. Instrucción que me dio mucho y quitó poco. Una organización militar funciona como reloj. También bajo ella vienen responsabilidades, y ninguna es para viajar gratis o saquear el país. La responsabilidad del mando es absoluta. No hay atajos para que el capitán de un barco diga “me equivoqué” o “lo siento”. No existe posibilidad, como la tiene un político, de que algo suceda y jamás tenga culpa de lo sucedido.</description><content:encoded><![CDATA[<p>De joven tuve una instrucción militar. Instrucción que me dio mucho y quitó poco. Una organización militar funciona como reloj. También bajo ella vienen responsabilidades, y ninguna es para viajar gratis o saquear el país. La responsabilidad del mando es absoluta. No hay atajos para que el capitán de un barco diga “me equivoqué” o “lo siento”. No existe posibilidad, como la tiene un político, de que algo suceda y jamás tenga culpa de lo sucedido.</p><p>La educación militar tiene muchas ventajas. Entre ellas, la cooperación, el desarrollo de aptitudes individuales y la obediencia al superior, acompañadas de la limpieza y el orden. Creo, también ayuda a un joven a encontrar esa epifanía del significado de ser humano. En tiempos actuales una mujer sabe que es mujer cuando sangra. Además, secretamente se convierte en mujer madurando a un ritmo increíblemente más rápido que el varón. Un joven hoy no tiene idea de su posición en la sociedad ni cuando debiese abandonar el Nintendo y dejar de ser un famoso NINI (apócope de “ni estudia ni trabaja”. Tenemos un cuarto de millón de ellos, y miles más en formación, echados en sus casas mirando por la ventana a su vecina favorita.</p><p>En la antigüedad, la solución a este problema fue la guerra, arte maldito que fue perfeccionado por los espartanos. Desde los 7 años eran apartados de sus madres en el “agoge”, donde eran entrenados para una vida castrense hasta los 60 años. Esparta fabricó su mundo de hierro y fuego, convirtiendo a sus ciudadanos en temidos en el campo de batalla: nada fue más importante que el guerrero. Una sociedad fabricada con reglas desde cómo nacer, vivir y morir. Y ninguna era muy distinta a las otras. Parcos en el hablar, idearon su minimalismo de comunicación, llamado el laconismo, burlándose de la oratoria ateniense. No creían en la democracia ni les interesaba ninguna comodidad propia de las ciudades. Ellos eran la muralla de Esparta. Vivían para la guerra y en ella brillaban. Pero creo que el tiempo del guerrero murió, y con ello muchos de nosotros también.</p><p>La civilización mundial nos ha comprobado que un año de paz es más productivo para una nación que cien años de guerras. Después de las dos guerras mundiales y 200 millones de muertos, algunos aún sueñan con un ejército en Panamá. Todavía vemos a los pelaos con fusiles y espadas el 3 de noviembre. Y todo exmilitar aún trabaja en la clandestinidad para que retornemos al militarismo. Aducen que en ese tiempo había orden, que ningún político robaba. Sueñan con ese pasado nada glorioso, que solo existe en la imaginación de un ex hombre de armas.</p><p>Nuestros exmilitares traicionaron el honor de las armas. Se suponía que debiesen defendernos contra los tiranos. Ellos debieron haber sido los héroes de su patria. Y haber llevado el uniforme con honor hasta la muerte. Pero la mayoría no lo hizo. El militarismo en Panamá murió, no por falta de fondos o de jóvenes ávidos de probarse a sí mismos en las lides de Marte, y buscar un poco de aquello que aún en noches de luna y paz impulsan al guerrero a recodar a Leónidas en la soledad de las Termópilas.</p><p>El militarismo falló en Panamá porque fue un engaño a nuestro nacionalismo. Una burda forma de perpetuarse en el poder, amparados en las bayonetas. ¡Espartanos burgueses! les llamo yo. El proyecto de una escuela militar en Panamá es peligroso, y pudiese ser también un programa atractivo para los NINI. Enseñarlos a pensar, a entender que existe una disciplina. Toda una promesa en la creación de un Frankenstein moderno con valores ya perdidos. Difícil enseñarle a un joven justicia y honor, si como viejos fuimos nosotros los responsables de esta desgracia que azota a nuestra juventud. ¿Cómo podemos como nación tener una academia militar, enseñando la “no” guerra. Y salvar simultáneamente a estos jóvenes de la nada existencial, metiéndoles en la cabeza otros valores que son también necesarios para sacarlos de la bruma de un vegetal que no produce nada? La respuesta no es un dilema. Se llama educación moderna. Y ya existe, es común, excepto para Panamá y para el Meduca. El olvidado arte de enseñar de un maestro.</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>La noche del alacrán</title><link>https://www.prensa.com/opinion/noche-alacran_0_5341715831.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/noche-alacran_0_5341715831.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Fri, 25 Oct 2019 22:43:10 +0000</pubDate><description>Para poder hacer que veas lo que pienso, intento usar las palabras más apropiadas. La justicia y la ley en Panamá funcionan a la inversa. Entre más puedan engañarnos, mejor funciona el sistema. Actualmente entre la Asamblea y la Corte Suprema de Justicia hay tantos entuertos, que cualquier miembro de esas organizaciones criminales puede salirse con la suya. Una coma aquí, una tilde allá, y los casos prescriben, o se les declara inocentes. En Panamá no hay condenas para los delincuentes de cuello blanco; todos son inocentes, debido a que el sistema está diseñado con ese propósito.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Para poder hacer que veas lo que pienso, intento usar las palabras más apropiadas. La justicia y la ley en Panamá funcionan a la inversa. Entre más puedan engañarnos, mejor funciona el sistema. Actualmente entre la Asamblea y la Corte Suprema de Justicia hay tantos entuertos, que cualquier miembro de esas organizaciones criminales puede salirse con la suya. Una coma aquí, una tilde allá, y los casos prescriben, o se les declara inocentes. En Panamá no hay condenas para los delincuentes de cuello blanco; todos son inocentes, debido a que el sistema está diseñado con ese propósito.</p><p><p>El último acto de negarle al contralor el ingreso a la Asamblea para cumplir con su función constitucional debió encender nuestra alma ciudadana, y provocar el estallido de nuestras neuronas por la manera descarada como se burlan sistemáticamente de nuestra <strong>Constitución</strong> y nuestra democracia. Pero en lugar de manifestar su conciencia ciudadana, el pueblo calló cobardemente ante el irrespeto.</p></p><p><p>La Asamblea, que era representada por <a href="https://www.prensa.com/tema/yanibel_abrego/" target="_blank">Yanibel Ábrego</a>, sencillamente le dice al contralor, “no puedes investigar nada”. La <strong>Constitución</strong> ha sido violentada, y reemplazada por la anarquía. Pero, ¿a quién le importa? En otro país ya estaríamos en las calles exigiendo que se cumpla la ley. En Panamá callamos cobardemente. Especialmente la clase media. Todos sabemos del atraco en las planillas que maneja la Asamblea. Igual guardamos silencio, esperando como un milagro, la noche del alacrán. Todo funcionario acusado de ocultamiento y dejadez tiene 30 días para cumplir la ley. Si esto se cumpliese, avanzaríamos y daríamos paso a la decencia.</p></p><p>La CSJ exige, además, que haya prueba tanto del dolo, como del hecho punible. Esto es imposible. El juez podría decretar desacato penal contra el funcionario, pero nuevamente la Corte determina que solo puede decretar “desacato judicial”. Como decía mi abuela, “actúa como el perro del hortelano”. No hay manera de que se aplique justicia a los poderosos ni posibilidad de construir una nación basada en la ley. ¡El sistema les ofrece el blindaje perfecto!</p><p>Afortunadamente, una nueva Asamblea comenzó el 1 de julio. Una esperanza de que le den al país una oportunidad de recuperar los miles de millones que se han robado en una gigantesca telaraña de corrupción. Buses, deportes, Minsa-Capsi, comida, agro, planillas, viáticos, negociados, y un larguísimo etcétera. Un pantano que podría comenzar a limpiarse en una noche oscura, una noche en la que en las bancadas habrá nerviosismo e histeria. Ojalá la nueva Asamblea decida cambiar de rumbo y volverse el héroe de Panamá.</p><p>La lucha será feroz; la vieja guardia, dirigida por Yanibel Ábrego, contra los nuevos diputados encabezados por los independientes. Todo está en juego. El nuevo presidente de la Asamblea se jugará en una sola sentada el futuro de Panamá. Se impone una guerra total para mejorar la justicia, y detener la plaga de ladrones que nos azota; se que es un sueño, pero lo sueño.</p><p>La clase media es la más sufrida con nuestra falta de justicia. Atrapada entre impuestos, robos y subvenciones, ella tiene que pagar desde el tanque de gas hasta los viajes de la Asamblea. Mientras tanto, se entierra en préstamos para poder sobrevivir. Igual no grita ni llora porque nos roban el alma; solo tiene tiempo de luchar para sobrevivir. El dinero cada día vale menos; las lágrimas y la indignación surgen como la “solución”. Nada de lo que hagamos nos salvará si no detenemos esta hemorragia de corrupción.</p><p><p>Las palabras que uso son importantes; si las uso correctamente podremos ver lo que se avecina. Panamá está sumergida en un huracán de deudas y de mediocridad política. Una tormenta que podría destruirnos si la clase media continúa vistiéndose con la bruma del silencio. Ya ni siquiera la <strong>Constitución</strong> vale. Esta fue destruida con nuestro contralor, humillado públicamente por quienes juraron cumplirla.</p></p><p>Confío en que tendremos una nueva Asamblea de valientes. Será la oportunidad de comenzar a borrar la vergüenza de tener un pasaporte panameño, y poder soñar. Digo esto no por falta de orgullo de mi patria, sino por la reputación que otros nos han fabricado. ¡Bienvenida la noche del alacrán!</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal de Panamá</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>500 años después del mástil</title><link>https://www.prensa.com/opinion/anos-despues-mastil_0_5379212112.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/anos-despues-mastil_0_5379212112.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Wed, 23 Oct 2019 23:37:44 +0000</pubDate><description>La ciudad de Panamá fue fundada el 15 de agosto de 1519. Las fechas, cuando las celebro, me dan escalofríos. Cuando las pienso y estoy físicamente presente me conmocionan. Puedo pensar en tiempos y olores diferentes. Puedo ver fácilmente el pasado y olvidarme donde habito. Algunas veces, incluso, siento un dejá vu de un tiempo que ya viví. Ese sabor agridulce de saber lo que ocurrió; de entender el tiempo total transcurrido, y sentir un golpe en el estómago, ese momento de espacio tiempo, del existir. Ese presente que me pregunta, ¿cómo será mi patria mañana? ¿Cómo será dentro de otros 500 años?</description><content:encoded><![CDATA[<p>La ciudad de Panamá fue fundada el 15 de agosto de 1519. Las fechas, cuando las celebro, me dan escalofríos. Cuando las pienso y estoy físicamente presente me conmocionan. Puedo pensar en tiempos y olores diferentes. Puedo ver fácilmente el pasado y olvidarme donde habito. Algunas veces, incluso, siento un dejá vu de un tiempo que ya viví. Ese sabor agridulce de saber lo que ocurrió; de entender el tiempo total transcurrido, y sentir un golpe en el estómago, ese momento de espacio tiempo, del existir. Ese presente que me pregunta, ¿cómo será mi patria mañana? ¿Cómo será dentro de otros 500 años?</p><p>Es fácil para un historiador ver la figura dorada del gobernador Pedrarias Dávila pavoneándose en su ciudad. Una ciudad minúscula, pero poderosa. Una ciudad con un título concedido por Carlos V. Ese 15 de agosto fue inolvidable para nuestros antepasados. Ese día fue de orgullo total. Las riquezas de otras partes llegarían a esta tierra, gracias a un pergamino oficial, nuestra posición geográfica y al adelantado Vasco Núñez de Balboa. Castilla del Oro fuimos llamados, y el oro corrió por Panamá como sus mariposas y sus peces. Ese día fue un día feliz. Un atardecer de fiesta, toros y comida.</p><p>Solo me pregunto si alguno de nuestros antepasados miraría el horizonte, y por un segundo pensaría en el futuro de su bellísima bahía. Ese 15 de agosto había nacido nuestro futuro, en una playita conocida hoy como Panamá la Vieja.</p><p>Cien años después, Henry Morgan atacaba con bríos la ciudad. Morgan era inglés. Su vida era otra, sus sueños distintos y no le importaba que tuviésemos un papel que certificaba que éramos una gran ciudad. La ciudad de Panamá explotó, incendiada por orden de Juan Pérez de Guzmán, otro militar desquiciado con malas ideas. Panamá fue destruida y saqueada igualmente. Todo un momento en el que sueños, amores y fortunas se pierden y se ganan sin pensar que solo hacía 100 años, un indio y una palmera soñaron juntos.</p><p>Panamá ha seguido creciendo desde su nueva ciudad bajo las faldas del cerro Ancón en 1673, con mil alegrías, cien lágrimas, y un sueño. Solo me pregunto, ¿cuántos pensarían en su futuro? ¿Cuántos se imaginarían nuestra fiesta del 15 de agosto del 2019?</p><p>Cuando nos independizamos de España en 1821, celebramos con ron y bailes nuestro brillante futuro. Y luego cambiaríamos a tener otro pergamino, el de ser la capital del istmo cuando nos liberamos de Colombia en 1903. Decían entonces que Panamá construiría un canal interoceánico. Los gringos llegarían y habría por fin justicia. Que día de fiesta fue aquel, qué contentos estuvimos. “Por fin”, decían en las calles, “toda la corrupción terminará”. ¡Qué tiempos de aventuras!, me puedo imaginar. No había mucha higiene, y sí muchas muertes por los mosquitos; pero el futuro siempre es producto del presente. ¡Qué día de fuegos y glorias! Nuestros políticos y líderes juraron que todo cambiaría para siempre. Todos lo creyeron; fue un día como nunca en nuestras vidas.</p><p><p>Estoy seguro que el pasado está ligado, irremediablemente, a nuestro presente. El agua potable llegó con la construcción del Canal, y Panamá avanzó hacia un modelo económico envidiable en los 70 y 80 con nuestro sistema bancario. Deslumbramos al mundo aún más cuando logramos nuestra completa soberanía en 1999 y, después, cuando construimos otro Canal en el siglo XXI. ¡Dios, cómo saltamos ese día! <em>Por fin alcanzamos la victoria, en el campo feliz de la unión.</em> Los militares y Manuel Antonio Noriega se habían ido también. Por fin no habría más desfalcos y la justicia llegaría.</p></p><p>Hoy me pregunto, ¿dónde estaremos dentro de 500 años? He luchado toda mi vida por ver una ciudad con justicia, solo eso, justicia. Ese es el sueño, el sueño de cien generaciones. Creo que entiendo mi futuro, basado en mi pasado. Quizás hoy que estamos de fiesta y vuelva a bailar por un par de horas, Panamá vuelve a soñar con su presente de gloria. Pero cuando caiga la noche, recordaré que somos prisioneros de una ciudad sin palmeras y un país sin justicia. Pensé en el orgulloso de Pedrarias, y luego en la cabeza sangrante del adelantado Balboa. Tengo un dejá vu.</p><p><p><em>¡Y lentamente revuelvo la mirada y siento espanto!</em></p></p><p><p><em>El autor es práctico del Canal</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/K_uB-31uBfohzUGWAqJhape-6-I=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/JUWKCHH5BFFN3MH2OKK7YCZIMU.png"><media:description type="plain"><![CDATA[500 años después del mástil]]></media:description></media:content></item><item><title>El olor de la muerte</title><link>https://www.prensa.com/opinion/olor-muerte_0_5387461271.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/olor-muerte_0_5387461271.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Wed, 23 Oct 2019 21:55:48 +0000</pubDate><description>Todo historiador sabe cómo huele la muerte. Es un olor dulzón con matices de nubes quemadas. Es un olor, que se pega en la ropa, que sabe a rabia, y no desaparece, aunque te laves con jabón las neuronas. El olor permanece en los elevadores, y en el barrio. Desgraciadamente este olor, no puede ser sentido por un político; y es ajeno a un juez o a un diputado. Este olor maligno corrompe tu sociedad, y tu alma.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Todo historiador sabe cómo huele la muerte. Es un olor dulzón con matices de nubes quemadas. Es un olor, que se pega en la ropa, que sabe a rabia, y no desaparece, aunque te laves con jabón las neuronas. El olor permanece en los elevadores, y en el barrio. Desgraciadamente este olor, no puede ser sentido por un político; y es ajeno a un juez o a un diputado. Este olor maligno corrompe tu sociedad, y tu alma.</p><p>Nuestra sociedad está a punto de estallar. Nuestra esperanza era Nito y su “buen gobierno”. Todo indica que no sucederá. Nuestro presidente prometió antes de su elección luchar contra la maldita corrupción. Pero en las garzas hay un silencio escandaloso; sobre el tema, reina el vacío de la nada por parte del presidente.</p><p>El olor a muerte aumenta, a un ritmo cada vez mayor. Este ritmo se escucha en el tambor de la noche cuando vemos a los diputados y jueces hacer de las suyas. Roban y eximen al ladrón descaradamente. Y el pulso se les acelera para cometer sus malandrinadas. Los fallos recientes son un preámbulo del hedor de la cloaca existente. El pueblo huele con amargura cómo nos humillan en los juzgados. Nadie es culpable de nada. Pruebas, folios, testigos son ignorados. Todos son declarados inocentes, acelerando con cada millón robado nuestra destrucción como nación. El dinero robado hay que pagarlo, no es gratis.</p><p>La historia se repite, y no aprendemos de ella. Todo está documentado. Sabemos que Panamá está endeudada hasta el tuétano, y que cada vez nuestros ingresos se reducen. Sabemos que es una de las ciudades más caras del mundo. Tenemos datos que indican que el hambre galopa a nuestro alrededor, que el seguro Social está quebrado. Y no hay ya ninguna duda de que nuestro problema son nuestros políticos ladrones. Este debe ser el punto de inflexión. La certeza. Este es, entonces, el momento en que comienza la revolución. Es el punto en el tiempo cuando llega la tormenta. Como cuando Allarico entra a Roma; como cuando Priamo ve arder su ciudad. No hay escape para la tribulación cuando ella llegue.</p><p>Panamá está pasando por su peor momento histórico. Y digo peor porque contra Noriega luchamos; estábamos unidos contra el tirano. Hoy en día estamos desperdigados como estrellitas de agua en un volcán de fuego.</p><p>El Panamá que amamos está muriendo. Y no muere porque los gringos imperialistas invaden, o no prospera porque hay un ataque de extranjeros irrespetuosos, o porque los gays y su bandera destruirán a la sacra familia panameña. Panamá huele a muerte porque nuestros políticos están corruptos hasta la médula.</p><p>El olor a muerte anunció la caída de imperios, de naciones, de civilizaciones. Todos los síntomas están dados con una celeridad impresionante. No es, como dijo Fukujama, el fin de la historia. Pero sí será el fin de Panamá si no hay un cambio radical. Nada volverá entonces a ser igual. Es un círculo histórico ininterrumpido, donde el mal vence al bien, llega el héroe y salva a la tribu destruida después del caos y la ruina total. Pero no queremos ver. Somos unos necios peleando por partidos políticos corruptos, y por la virginidad de la virgencita de la montaña.</p><p>Nuestro presidente tiene que dedicarle su vida a detener este ciclo. Esto no es para esperar a Lombana, o para suponer que el CD, ya vio la luz, o que los arnulfistas volverán convertidos en budistas. Nada cambiará en este país si la corrupción no es detenida. Y nuestro presidente se aleja de su compromiso de justicia. Desafortunadamente, se escabulle silenciosamente bajo el manido argumento de la “separación de los poderes”. El final será el mismo, si no ataca con valor a esta partida de maleantes que lo rodea y hablan de patria, y de democracia, mientras que los pobres se mueren de hambre y el país se hunde en una ciénaga de anti valores jamás visto. Y digo jamás visto, porque antes lo sospechábamos. Hoy lo sabemos. El gobierno hoy es una organización criminal. Actúe, señor presidente; es un ruego. Quizás sea usted el héroe que soñamos desde siempre, pues la alternativa será una revolución con el hambre que vemos y olemos en todo país latinoamericano que escogió la corrupción como camino para caminar. ¡Cumpla su promesa !</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal de Panamá </em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Cuando fuimos Panamá</title><link>https://www.prensa.com/opinion/Panama_0_5417458259.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/opinion/Panama_0_5417458259.html</guid><dc:creator>Efraín Hallax | </dc:creator><pubDate>Tue, 22 Oct 2019 03:27:48 +0000</pubDate><description>Nuestros mitos como panameños nos unen, y nos identifican como nación. Desde La Tulivieja al incidente de la Tajada de Sandía. Nuestros santos, como Don Bosco, o historias comunes, como el Canal De Panama. Las leyendas y las historias hacen que nuestra cultura avance o retroceda hacia nuestro presente. Pensamos que el juega vivo es diferente, pero en realidad estamos condicionados a ser panameños. Cultivamos maniáticamente la cultura de la incultura. La cultura de la destrucción.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>El homo sapiens necesita de mitos, historias o ideas que nos unan. Tanto la cooperación como nuestra especialización en diferentes áreas han hecho que nuestra especie sea la más exitosa del planeta. Ojo que exitosa no necesariamente significa dominante. Hemos desarrollado una inteligencia asombrosa, y seguimos progresando a niveles nunca vistos. Como diría el escritor israelí Yuval Harari (autor de <strong>Homo Deuz</strong>), estamos a un nivel cercano a Dios, ¡<strong>Homo Deus</strong>! No porque lo seamos, pero eso buscamos, inteligencia. Y hacia allá nos dirigimos. Desgraciadamente nuestro gobierno piensa diferente.</p></p><p>Nuestros mitos como panameños nos unen, y nos identifican como nación. Desde La Tulivieja al incidente de la Tajada de Sandía. Nuestros santos, como Don Bosco, o historias comunes, como el Canal De Panama. Las leyendas y las historias hacen que nuestra cultura avance o retroceda hacia nuestro presente. Pensamos que el juega vivo es diferente, pero en realidad estamos condicionados a ser panameños. Cultivamos maniáticamente la cultura de la incultura. La cultura de la destrucción.</p><p>Panamá está en un punto crítico. Todo aquello que nos unía se está resquebrajando en jirones de angustia existencial, al ya no tener más fábulas en común. Nuestro frágil pasado desaparece con nuevas historias que no concuerdan con nuestra psiquis. Las imágenes del campesino salomando feliz con un machete, y las mujeres con polleras, entre una cerveza, desaparecieron. Ni siquiera la cerveza Panamá es de panameños; y trabajar la tierra es un espejismo de Tonosí.</p><p>Si pensamos en tranquilidad, hay ladrones. Si soñamos con un río, hay plástico. Si vamos a misa hay un cura pedófilo. Si confiamos en un banco, pronto descubriremos que esa sonrisa del banquero era falsa. Nos estamos destruyendo esperando un bus que nunca llega, cuando antes sabíamos que el maldito diablo rojo sí llegaría. Miramos con recelo el Metro Bus, y sabemos que nos engañan. ¡Desconfiamos del mito actual!</p><p>Es difícil pensar que solo ayer podíamos decir a los 4 vientos que éramos la nación más feliz del planeta. Esa historia está por terminar; nuestra agresividad va en aumento, y discutir hasta con un boy scout puede ser peligroso.</p><p>Aquello que nos unía, como nuestra cocina muere, porque ya no quedan restaurantes con cocina panameña de altura; ni siquiera sabemos lo que es pedir una lengua, o un gallo pinto. Mientras que la cocina internacional crece. Los países a donde vayas tienen orgullo de su cocina. La nuestra se esfuma entre el susurro de torrejitas sin bacalao y guandú a 6 dólares la libra, el fogón se apaga. Es difícil no darse cuenta de cómo, en solo 16 años, la política ha barrido con nuestra solidaridad colectiva. Nos hacemos más frágiles, sin la fuerza para exigir cambios y luchar como una falange macedónica con ideales, e historias que sean compartidas por todos los panameños. Con la caída de Noriega, caímos todos en un estúpido sueño de democracia inexistente. Creímos como niños. Esa historia ya terminó. No hay democracia.</p><p>El balboa murió, pero nos dicen que es bueno reemplazarlo por monedas con la cara del Martinelli de turno. Nuestra moneda era una historia; en nuestro cuento colectivo era el balboa. COPA, o la compañía de electricidad, el IDAAN, o el seguro Social, nuestra educación. Desde el chino de abajo, al policía joven. Desconfiamos de todo y de todos... El temor al engaño es nuestra nueva cultura. Ese miedo nos separa.</p><p>Dudamos hasta de la mediocridad de nuestros gobiernos, y soñamos despiertos con un líder inmaculado, un cuento de proceres...! Ese sueño imaginario de cuando fuimos Panamá, nos arrasa como nación. Ya podemos oler lo que será el ‘buen gobierno’ del PRD. Toda una pesadilla de zombis y maleantes gobernándonos otra vez. No necesitamos 5 años más de cobardías, y silencios partidistas para despertar. Somos una nación de 4 millones de panameños, no de cuatro fétidos partidos políticos que nos invitan a soñar cada 5 años.</p><p>Nos destruimos por nuestro miedo al miedo de quedarnos sin cuentos. Y nos olvidamos que érase una vez, hace solo un suspiro atrás, fuimos una nación de ciudadanos valientes y orgullosos. Y yo le grito al cielo, que creo no nos conocemos aun, que pienso que aun no hemos comenzado a luchar. Creo pronto tendremos que contarnos gritando en las calles, una nueva historia .</p><p><p><em>El autor es práctico del Canal</em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/FhJyzK4oxnr7WGE2_eu8WWJD7vo=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/L5TIYO5R4JDP5IKXJLJ77YVG6I.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Cuando fuimos Panamá]]></media:description></media:content></item></channel></rss>