<?xml version="1.0" encoding="utf-8"?>
<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>La Prensa</title><link>https://www.prensa.com</link><atom:link href="https://www.prensa.com/arcio/rss/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>La Prensa News Feed</description><lastBuildDate>Wed, 18 Aug 2021 20:32:13 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title>Inflación </title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/inflacion/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/inflacion/</guid><dc:creator>Fernando Lewis</dc:creator><pubDate>Tue, 15 Jun 2021 05:00:00 +0000</pubDate><description>El tema de “moda” en los mercados financieros es la inflación. Casi siempre los inversionistas están nerviosos por algo; de momento es la posibilidad de un incremento sostenido en el precio de bienes y servicios. </description><content:encoded><![CDATA[<p>El tema de “moda” en los mercados financieros es la inflación. Casi siempre los inversionistas están nerviosos por algo; de momento es la posibilidad de un incremento sostenido en el precio de bienes y servicios.</p><p>Este miedo se debe en parte a que los Gobiernos, sobre todo en países desarrollados, han tratado de ayudar a sus economías afectadas por la Pandemia. La cura ha sido ofrecer pagos extraordinarios, ayuda a los desempleados, compra de activos financieros, entre otras.</p><p>Esto ha sido financiado principalmente imprimiendo moneda. Por ejemplo, el balance de la Reserva Federal ha pasado de $4 trillones antes de la crisis a cerca de $8 trillones. El público en general piensa que esto puede tener efectos secundarios, como un episodio inflacionario.</p><p>Es algo que hace sentido a primera vista, sin embargo, es difícil predecir temas macroeconómicos. Por ejemplo, por 30 años Japón ha estado tratando de estimular su economía y causar algo de inflación, y no han podido. Es decir, aunque un episodio inflacionario puede ser algo a esperar, no es seguro que ocurra.</p><p>Si bien es difícil predecir en qué acabará este experimento de déficits, endeudamiento soberano e impresión de dinero, es natural que los inversionistas estén preocupados. La crisis actual es profunda, y los Gobiernos han actuado de forma agresiva, para intentar revivir sus economías.</p><p>Algo que hace la situación actual más compleja para los inversionistas, es que, si bien el miedo a la inflación está presente, al mismo tiempo activos de renta fija rinden cerca de nada. El Tesoro de Estados Unidos a 10 años rinde 1.5% y bonos corporativos con grado de inversión cerca de 2%. Existe una alta probabilidad que el retorno real de estos bonos termine siendo negativo. En este caso el inversionista, en el plazo de su inversión, estaría perdiendo poder adquisitivo.</p><p>Una posible alternativa a la renta fija, aunque no es perfecta y tampoco libre de los efectos inflacionarios, son las acciones comunes.</p><p>Esto ya que las utilidades de los negocios no son fijas. Algunos negocios pueden pasar la subida en los precios de bienes y servicios, manteniendo el valor real de las utilidades.</p><p>Idealmente, el negocio 1) ofrece productos por los que pueda incrementar los precios sin una caída importante en la demanda y 2) no requiere mayor inversión de capital para mantener y crecer las operaciones. Estas son dos valiosas cualidades para cualquier negocio y pocos cuentan con ambas.</p><p>Para el inversionista que le preocupa la inflación y no encuentra soluciones en el mercado de renta fija, las acciones comunes de negocios de alta calidad pueden ser una opción para considerar.</p><p><i>El autor es financista</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>90 años del Oráculo de Omaha</title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/90-anos-del-oraculo-de-omaha/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/90-anos-del-oraculo-de-omaha/</guid><dc:creator>Fernando Lewis</dc:creator><pubDate>Mon, 31 Aug 2020 01:35:34 +0000</pubDate><description>Warren Buffett, considerado el mejor inversionista de todos los tiempos, celebró sus 90 años este 30 de agosto. No nos debe extrañar que mostrara interés por los negocios desde temprana edad. Esto resultó natural, ya que su padre, también su ídolo y mejor amigo, era corredor de valores. A sus 10 años, Buffett ya se había leído todos los libros de finanzas que encontró en la Biblioteca Pública de Omaha. También emprendía repartiendo periódicos, vendiendo Coca-Cola, etc.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Warren Buffett, considerado el mejor inversionista de todos los tiempos, celebró sus 90 años este 30 de agosto. No nos debe extrañar que mostrara interés por los negocios desde temprana edad. Esto resultó natural, ya que su padre, también su ídolo y mejor amigo, era corredor de valores. A sus 10 años, Buffett ya se había leído todos los libros de finanzas que encontró en la Biblioteca Pública de Omaha. También emprendía repartiendo periódicos, vendiendo Coca-Cola, etc.</p><p>Marcado por la Gran Depresión, Buffett estaba enfocado en ahorrar y crear riqueza. Un momento importante en la vida del joven fue cuando conoció sobre Ben Graham, considerado el padre del “Value Investing”. Este luego se convertiría en su profesor y le enseñaría sus métodos de inversión. Buffett pasaría a trabajar con Graham, para luego regresar a su natal Omaha con un maletín lleno de aprendizajes.</p><p>A sus tempranos 26 años, Warren empieza su negocio Buffett Partnership, Ltd. con el objetivo de invertir fondos de terceros. Para esto, pudo recaudar una modesta suma de siete familiares y amigos. Los pocos que confiaron en el joven fueron altamente recompensados, ya que la inversión inicial se multiplicó 17 veces en 13 años.</p><p>La clave del éxito era sencilla. Mientras que la mayoría veía el mercado como un casino gigante, Buffett trataba las acciones como lo que realmente son: fracciones de negocios. El joven analizaba las compañías e invertía cuando encontraba negocios a “descuento”.</p><p>En 1969, después de años de éxito siguiendo esa misma estrategia, Buffett decide disolver el “Partnership”. A sus socios les reparte los activos, entre ellos, acciones de una de las compañías donde estaban invertidos: Berkshire Hathaway. Berkshire era una empresa de textiles en la cual Buffett había invertido sumas importantes y desde 1965 se había convertido en el accionista controlador.</p><p>La industria en la que Berkshire operaba probó ser altamente competitiva y el negocio de inferior calidad. Tomando esto en cuenta, el inversionista opta por un camino poco convencional. Buffett reinvertiría las ganancias generadas por Berkshire en otras industrias, en vez de colocarlas en el mismo negocio o distribuir dividendos, como es común. La intención era reducir la dependencia en el negocio “malo” de textiles y crear valor reinvirtiendo las utilidades. En los próximos años, Berkshire adquirió una aseguradora, See’s Candies, acciones de American Express, entre otras. A medida que estas inversiones florecían, el negocio original de textiles pasaba a ser irrelevante. Desde entonces, el precio por acción ha pasado de $19 a $320,000. En la actualidad, la empresa es de las más grandes del mundo con inversiones en Apple, Bank of America, Geico, entre otras.</p><p>Buffett logró esto a través de cinco décadas, reinvirtiendo las ganancias en negocios que el entendía. Cuando le preguntaron por qué más gente no seguía su ejemplo, respondió: “Nadie quiere volverse rico despacio”. Buffett ha sido generoso con su tiempo y es fácil estudiarlo, ya que una de sus pasiones es enseñar. Muchos de sus consejos, que por años la gente consideraba exagerados o anticuados (como evitar el endeudamiento, promover la sencillez y austeridad) han tomado relevancia durante esta crisis.</p><p>Warren Buffett ha trascendido al mundo de las inversiones. Sus consejos son aplicables para mucho más que los negocios. Incluso se ha comprometido a donar toda su fortuna de más de $70 mil millones, en gran medida a través de la Bill &amp; Melinda Gates Foundation. Estos fondos terminarán apoyando la salud y el bienestar de muchas personas en países en desarrollo.</p><p>¡Feliz cumpleaños, Warren, y por muchos más!</p><p><i>El autor es financista</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>Expansión crediticia</title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/Expansion-crediticia_0_4657034301.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/Expansion-crediticia_0_4657034301.html</guid><dc:creator>fernando lewis / economia@prensa.com | </dc:creator><pubDate>Fri, 20 Dec 2019 16:09:43 +0000</pubDate><description>Desde 2010, el crédito hipotecario y de consumo ha crecido a ritmos anualizados de 13% y 11%, respectivamente. Este incremento en el endeudamiento ha impulsado la demanda en la economía.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La última década ha estado marcada por un crecimiento acelerado de la economía local. Esto se debe a factores como el desarrollo del Canal, el aumento en la población, el esfuerzo del empresario panameño, entre otros. Dicho esto, un factor importante que ha impulsado y facilitado este crecimiento económico es la expansión en el crédito.</p><p>Desde 2010, el crédito hipotecario y de consumo ha crecido a ritmos anualizados de 13% y 11%, respectivamente. Este incremento en el endeudamiento ha impulsado la demanda en la economía.</p><p>El consumidor tiene tres mecanismos principales para adquirir activos: ahorros, ingresos o endeudamiento.</p><p>El endeudamiento es simplemente una forma de adelantar el consumo, ya que la compra se hace hoy y se paga a futuro. Por esta razón, un incremento en el endeudamiento tiene un impacto positivo en la economía inmediatamente, pero a la vez reduce las expectativas de crecimiento a futuro, ya que la habilidad del consumidor de incrementar su endeudamiento es limitada. Por otra parte, entre más endeudado está el consumidor, la porción de sus ingresos que va al pago de interés es mayor, y los fondos discrecionales para la compra de otros servicios y productos es menor.</p><p>Panamá, en la actualidad, es de los países con el consumidor más endeudado de la región, con deuda hipotecaria y consumo como porcentaje del producto interno bruto (PIB) de 42%. La única de las mayores economías de Latinoamérica con niveles similares es Chile, mientras que economías más importantes, como la mexicana, cuenta con un nivel significativamente menor de 16%.</p><p>Hasta cierto punto, esto puede ser considerado positivo ya que indica que el sistema bancario es robusto y está logrando su objetivo de intermediación financiera. Por otra parte, los bancos permanecen bien capitalizados y el porcentaje de cartera morosa en el sistema, mientras que ha subido en los últimos meses, se mantiene por debajo del 2%. Dicho esto, el crecimiento en el crédito experimentado en los últimos años no parece ser sostenible.</p><p><p>Los <em>booms</em> crediticios traen consigo crecimiento económico, pero a la vez inflación y debilitamiento en la posición financiera de los participantes. Una desaceleración en la expansión del crédito puede ser considerado positivo para el país, aunque conlleve años de menor actividad económica. De reducirse el ritmo en la expansión crediticia, podemos esperar niveles más moderados de crecimiento económico a futuro, pero con participantes en una mejor posición financiera.</p></p><p><p><strong>El autor es financista</strong></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El gran ‘bull market’</title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/gran-bull-market_0_4762023799.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/gran-bull-market_0_4762023799.html</guid><dc:creator>FERNANDO LEWIS | </dc:creator><pubDate>Wed, 18 Dec 2019 17:47:56 +0000</pubDate><description>Aparte, esta caída ayudó a los inversionistas en general, ya que el precio de prácticamente todo tipo de activo se beneficia de una reducción en las tasas de interés.</description><content:encoded><![CDATA[<p>El bono soberano o Tesoro de Estados Unidos llegó a rendir 16% a principios de la década de 1980. Desde entonces, este rendimiento se ha reducido a los niveles actuales de 2.3%.</p><p><p>La caída en el rendimiento del Tesoro por más de 30 años provocó lo que se conoce como el <strong>gran bull market</strong> en renta fija, en el cual los inversionistas se beneficiaron de sus cupones y ganancias de capital.</p></p><p>Aparte, esta caída ayudó a los inversionistas en general, ya que el precio de prácticamente todo tipo de activo se beneficia de una reducción en las tasas de interés.</p><p>Los precios de los activos se mueven de forma inversa a los intereses. Es decir, una caída en las tasas tiene un efecto positivo en los precios de los activos y viceversa.</p><p>La razón es sencilla: el valor presente de un activo no es más que los flujos futuros descontados a una tasa razonable, la cual es determinada por la tasa libre de riesgo más una prima por el riesgo de cada inversión. A medida que la tasa de descuento cae, el valor presente de los flujos se incrementa.</p><p>El efecto de esta caída en las tasas de interés lo podemos observar en los retornos de ciertos activos financieros.</p><p>Por ejemplo, desde los principios de los 80 a la actualidad, el índice S&amp;P; 500 promedió un retorno de 11%. En este periodo, el múltiplo de precio sobre utilidades del S&amp;P; 500 paso de 8x a principios de los 80 a los niveles actuales de 18x. Es decir, los inversionistas están dispuestos a pagar más del doble por los mismos flujos.</p><p>Como se puede ver, los inversionistas se beneficiaron de las utilidades generadas por las acciones y una expansión en el múltiplo.</p><p>Durante este periodo, muchos activos pasaron de estar sumamente baratos a precios más normalizados y en algunos casos caros.</p><p>Por esta razón, este periodo fue una anomalía fabulosa para aquellos que tenían sus fondos invertidos. Sin embargo, los que empiezan ahora no tendrán la misma suerte. No es realista ni prudente esperar una compresión similar en las tasas de descuento a futuro.</p><p>Los inversionistas en renta fija deben conformarse con sus cupones y aquellos que invierten en acciones de sus dividendos y el incremento en utilidades.</p><p>El viento ya no lo tenemos en la espalda, pero esto no debe impedir que las acciones en general ofrezcan rendimientos satisfactorios a largo plazo.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El gigante de la región</title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/gigante-region_0_4846015407.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/gigante-region_0_4846015407.html</guid><dc:creator>Fernando Lewis | </dc:creator><pubDate>Tue, 03 Dec 2019 23:16:35 +0000</pubDate><description>En 2008, mientras la economía de Estados Unidos entraba en una crisis, Brasil se ganaba el grado de inversión por las calificadoras de riesgo.</description><content:encoded><![CDATA[<p>Brasil, la economía más importante de la región, está pagando los excesos de muchos años.</p><p>En 2008, mientras la economía de Estados Unidos entraba en una crisis, Brasil se ganaba el grado de inversión por las calificadoras de riesgo.</p><p>El país se benefició de políticas fiscales conservadoras en periodos anteriores y un boom en las materias primas.</p><p><p>En esos mismos años, el país fue elegido sede del <strong>Mundial de Fútbol de 2014</strong> y las <strong>Olimpiadas de 2016</strong>.</p></p><p>Las noticias positivas eran recurrentes y los inversionistas buscaban formas de participar en esta “mina de oro”.</p><p>Todas estas buenas noticias funcionaron como un imán para el capital extranjero.</p><p>El sector público se podía financiar a tasas atractivas, por lo que se empezaron obras como carreteras e hidroeléctricas, programas sociales, subsidios, etc. Entre 2009 y 2014, la deuda de Petrobras creció de $58,000 millones a $133,000 millones, lo cual colocó a la compañía como la petrolera más endeudada del mundo.</p><p>El crédito como porcentaje del PIB pasó del 35% en 2007 al 49% en 2012, un crecimiento abrumador en una economía que ya estaba caliente.</p><p>Todo este crecimiento económico ocultó lo que estaba ocurriendo al mismo tiempo.</p><p>La corrupción se había expandido al mismo ritmo que la economía y el crédito. El país estaba siendo saqueado por los corruptos.</p><p>Pero como ninguna expansión económica dura para siempre, la realidad chocó a Brasil de forma abrupta. Todo el endeudamiento, los excesos, la corrupción y las malas inversiones, empezaron a cobrar factura.</p><p>Una vez el precio de las materias primas empezó a caer y los flujos extranjeros se secaron, todo lo que quedó fue “humo”.</p><p>A finales de 2015, Brasil perdió el grado de inversión que tanto le costó obtener.</p><p>Poco después, Dilma Rousseff fue destituida como presidenta. En 2015 y 2016, la economía se contrajo 3.8% y 3.6%, respectivamente.</p><p>Aparte, el endeudamiento causó que tanto el sector público como el privado entraran en aprietos financieros.</p><p>La realidad de Brasil es que el crecimiento económico no se debió a gobernantes que lograron empujar una economía. El boom se debió a años de moderación en gobiernos anteriores que lograron una base de donde el país podía crecer.</p><p>Sin embargo, los políticos se acreditaron la bonanza económica y sobrecalentaron la economía con proyectos masivos financiados con deuda.</p><p>También aprovecharon esta efervescencia y popularidad para robar sin que se viera reflejado a corto plazo. Pero una vez bajó la marea, todo quedó expuesto y la resaca la sentirá todo el país por muchos años.</p><p>Estos casos se repiten en nuestros países a través de la historia, por lo que es necesario que los errores del gigante de la región nos sirvan como lección.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El futuro del FAP</title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/futuro-FAP_0_5050744919.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/futuro-FAP_0_5050744919.html</guid><dc:creator>Fernando Lewis | </dc:creator><pubDate>Thu, 14 Nov 2019 14:28:11 +0000</pubDate><description>Actualmente, el FAP cuenta con un patrimonio de más de $1,300 millones invertido principalmente en activos de renta fija en el mercado internacional. Los panameños nos debemos sentir orgullosos del FAP y a la vez agradecidos con los que tuvieron la visión para su creación y los que han seguido llevando este proyecto adelante.</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>El <a href="https://www.prensa.com/tema/fap_-fondo_de_ahorro_de_panama/" target="_blank">Fondo de Ahorro de Panamá (FAP)</a> fue creado en 2012 con el objetivo de establecer un mecanismo de ahorro a largo plazo para el país. Al momento de su creación, el FAP sustituyó y absorbió todos los activos del<strong> Fondo Fiduciario para el Desarrollo (FFD)</strong>. El FFD fue creado en 1995 y recibió aportes producto de las privatizaciones de empresas del Estado. El objetivo principal del FAP es que Panamá cuente con fondos disponibles para afrontar una emergencia o desaceleración económica.</p></p><p>Actualmente, el FAP cuenta con un patrimonio de más de $1,300 millones invertido principalmente en activos de renta fija en el mercado internacional. Los panameños nos debemos sentir orgullosos del FAP y a la vez agradecidos con los que tuvieron la visión para su creación y los que han seguido llevando este proyecto adelante.</p><p>El Gobierno plantea hacer unos cambios a la ley del FAP. En la actualidad, cualquier aporte del Canal por encima del 3.5% del PIB debe ser dirigido al Fondo. El Gobierno propone reducirlo a 2.5% lo cual incrementaría las probabilidades de que el FAP reciba aportes del Canal. En los últimos años, el Canal no ha logrado llegar al 3.5% del PIB y por esta razón los aportes al FAP han sido nulos. Otro cambio busca que el FAP retenga todos los rendimientos generados por las inversiones hasta que el patrimonio represente el 5% del PIB. Ambas medidas son positivas y tienen como propósito incrementar el balance del Fondo. Se espera que producto de estos cambios, el patrimonio del FAP supere los $1,600 millones en 2023.</p><p>A la misma vez, se ha comentado que el Gobierno está considerando modificar la política de inversión del Fondo para que parte de la cartera pueda ser invertida en activos locales, ya que actualmente las inversiones solo pueden ser en activos internacionales. En mi opinión, esto sería un grave error por dos razones claras. Primero, el propósito del FAP es que existan fondos disponibles para afrontar una crisis. Si estos fondos están invertidos en el mismo país que enfrenta la crisis, probablemente el precio de estos se vea afectado justo en el momento en que necesitan ser liquidados. Aparte de posibles caídas en los precios de estos activos, la liquidez del mercado local es baja en la actualidad y durante una crisis probablemente empeoraría. Esto complicaría la habilidad de liquidar las posiciones del portafolio. Segundo, si en el futuro el Fondo queda siendo manejado por inversionistas poco prudentes o de diferente perfil ético, esto abre la puerta para el mal manejo de los fondos y conflictos de interés. Inversiones del FAP podrían ir dirigidas a empresas de allegados de estos personajes, buscando beneficiar injustamente a ciertos participantes de la economía local.</p><p>Apoyo y felicito al Gobierno por los cambios que está proponiendo para que más fondos sean aportados y retenidos por el FAP. Pero a la misma vez, debemos estar pendientes de que estos cambios en las políticas de inversión no vayan a tener efectos negativos en el activo de todos los panameños.</p><p><p><em>El autor es financista.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Endeudamiento público y el gasto procíclico</title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/Endeudamiento-publico-gasto-prociclico_0_5113738599.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/Endeudamiento-publico-gasto-prociclico_0_5113738599.html</guid><dc:creator>Fernando Lewis | </dc:creator><pubDate>Thu, 07 Nov 2019 17:46:41 +0000</pubDate><description>En 2010, Panamá logró el famoso grado de inversión. Las calificadoras de riesgo consideraban por primera vez a Panamá como un emisor de calidad. Esta calificación trae consigo muchos beneficios, incluyendo acceso a los mercados de capital y menores tasas de interés sobre la deuda, pero esta disponibilidad de fondos es un arma de doble filo.</description><content:encoded><![CDATA[<p>En 2010, Panamá logró el famoso grado de inversión. Las calificadoras de riesgo consideraban por primera vez a Panamá como un emisor de calidad. Esta calificación trae consigo muchos beneficios, incluyendo acceso a los mercados de capital y menores tasas de interés sobre la deuda, pero esta disponibilidad de fondos es un arma de doble filo.</p><p>Por muchos años, diferentes administraciones trabajaron para mejorar el perfil de riesgo del país. En la década previa a recibir el grado de inversión, la deuda pública creció 3% por año, mientras que la economía crecía por encima del 5%. Esto, acompañado de moderación en los gastos y otros factores, nos permitieron lograr la calificación.</p><p>Como pasa en muchos países, una vez se logró el grado de inversión, todo cambió. Este acceso a capitales extranjeros combinado con un periodo de tasas bajas y una administración con visión a corto plazo probó ser la receta perfecta para una explosión en el endeudamiento.</p><p>Desde entonces, la deuda pública ha aumentado en 120% o 10% por año. La década antes de obtener el grado de inversión, los gastos de capital del Gobierno habían promediado cerca de $600 millones, en 2011 esta cifra llegó a los $2,500 millones.</p><p>Este incremento en la deuda, que pasó principalmente a un aumento en el gasto corriente y de capital, impulsó la economía. Estas inversiones temporalmente crearon plazas de empleo, demanda por recursos y demás, lo cual creó la falsa sensación de que la administración del momento era eficiente. Lo que en realidad ocurrió es que se adelantó el consumo, ya que se gastaron fondos de los que futuras generaciones no van a disponer.</p><p>Este estímulo, en forma de gasto público, se dio en un momento en el que el país, económicamente, andaba en buen camino. El crecimiento antes de 2010 ya era acelerado y lo último que se necesitaba era crear más demanda. Lo razonable hubiese sido seguir con la inversión moderada para así tener más flexibilidad en años difíciles. Es decir, que cuando la economía se desacelerara, el Gobierno pudiera incrementar el gasto para servir de empuje.</p><p>Después de años de crecimiento acelerado, lo natural ha ocurrido y la economía se ha enfriado. No hay que buscar explicaciones complejas, el crecimiento de hace unos años no era sostenible y ha ocurrido lo que tenía que pasar.</p><p>Lastimosamente, una de las curas para esta situación ya fue utilizada cuando no había necesidad. Se gastó en forma desmedida durante tiempos de bonanza en vez de ahorrar para poder incrementar el gasto público en momentos menos cómodos.</p><p>Dicho esto, el futuro de Panamá a largo plazo sigue siendo positivo, ya que contamos con grandes recursos y ventajas competitivas. Acompañado de prudencia en general y buen manejo, los mejores días de este país están por delante.</p><p><p><em>El autor es financista.</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Deuda, una herramienta política</title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/Deuda-herramienta-politica_0_5223977628.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/Deuda-herramienta-politica_0_5223977628.html</guid><dc:creator>Fernando Lewis de la Guardia | </dc:creator><pubDate>Thu, 31 Oct 2019 16:27:10 +0000</pubDate><description>Las cifras son realmente impactantes tomando en cuenta que la última década fue un periodo de bonanza económica. En teoría, estos “buenos” años debieron haber servido para robustecer el balance del Estado con el objetivo de estar mejor preparados para la próxima recesión y así poder utilizar el endeudamiento como herramienta para estimular la economía cuando esta lo necesite.</description><content:encoded><![CDATA[<p>En los últimos 10 años, la deuda pública de Panamá ha pasado de $11,100 millones a más de $25,600 millones. Este número excluye la deuda de Tocumen, Empresa de Transmisión Eléctrica (Etesa) y los corredores. También, los más de $3,500 millones en proyectos “llave en mano”.</p><p>Las cifras son realmente impactantes tomando en cuenta que la última década fue un periodo de bonanza económica. En teoría, estos “buenos” años debieron haber servido para robustecer el balance del Estado con el objetivo de estar mejor preparados para la próxima recesión y así poder utilizar el endeudamiento como herramienta para estimular la economía cuando esta lo necesite.</p><p>La única razón que esto no ocurrió parece ser la política. Dado que la deuda es empleada para cubrir incrementos en el gasto corriente y en las inversiones, es muy tentador para los gobernantes utilizarla en su periodo. En fin, el problema le queda al próximo gobierno.</p><p>Está claro que para un político con visión a corto plazo, una manera fácil de buscar votos o popularidad es incrementando el gasto y financiando el déficit con deuda. Esto en busca de incrementar los empleos y lograr el famoso “hay plata en la calle”.</p><p>El problema es que hay límites. Estos límites lo pueden establecer los inversionistas o las calificadoras de riesgo. Hasta ahora, Panamá es el país con la prima de riesgo más baja de la región. Es decir, los inversionistas ven a Panamá como un “buen” crédito. Sin embargo, esto puede cambiar rápido como ha ocurrido en nuestro país vecino, Costa Rica.</p><p>En el ultimo año han ocurrido algunos cambios que parecen indicar que la tendencia del endeudamiento va a seguir.</p><p>Desde 2015, el déficit como porcentaje del producto interno bruto había mejorado, pero este año se aprobó la ampliación presupuestaria, la cual permitió al gobierno ampliar el déficit en 2018 y 2019.</p><p>Por otra parte, los ingresos corrientes superan los números del año anterior, pero no de manera holgada.</p><p>El próximo gobierno tendrá la difícil tarea de decidir entre dos caminos.</p><p>El primero, tomar la vía prudente, pero poco popular, de estabilizar nuestro balance general. Esto, con el riesgo de que una reducción en el gasto impacte la economía.</p><p>El segundo sería seguir gastando e incrementando el endeudamiento, corriendo el riesgo de que los inversionistas y las calificadoras digan basta.</p><p><p><em>El autor es financista</em></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Una alternativa en un mundo de bajo rendimiento</title><link>https://www.prensa.com/impresa/economia/alternativa-mundo-rendimiento_0_5423457670.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/economia/alternativa-mundo-rendimiento_0_5423457670.html</guid><dc:creator>Fernando Lewis | </dc:creator><pubDate>Tue, 22 Oct 2019 19:25:18 +0000</pubDate><description>La gran crisis financiera de 2008 obligó a los bancos centrales de todo el mundo a bajar las tasas de interés para apoyar a sus respectivas economías. Desde entonces, las tasas en general se han mantenido bajas y esto ha significado un golpe importante para el ahorrista común, que depende de los “flujos” que producen sus ahorros. Para ponerlo en números, en los años antes de la crisis, el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años ofrecía un rendimiento de aproximadamente 4.5%, mientras que en la actualidad es de tan solo 1.7%. Esto tiene un impacto directo, no solo en los ahorristas internacionales, sino también en los panameños, ya que una inversión popular como el depósito a plazo fijo local se basa en parte en estas tasas. Para ciertos ahorristas, la dolorosa realidad es que esta renta no es suficiente para mantener su estilo de vida. En muchos casos, la jubilación fue planeada asumiendo tasas más altas y el alza en el costo de la vida ha sido un segundo golpe.</description><content:encoded><![CDATA[<p>La gran crisis financiera de 2008 obligó a los bancos centrales de todo el mundo a bajar las tasas de interés para apoyar a sus respectivas economías. Desde entonces, las tasas en general se han mantenido bajas y esto ha significado un golpe importante para el ahorrista común, que depende de los “flujos” que producen sus ahorros. Para ponerlo en números, en los años antes de la crisis, el bono del Tesoro de Estados Unidos a 10 años ofrecía un rendimiento de aproximadamente 4.5%, mientras que en la actualidad es de tan solo 1.7%. Esto tiene un impacto directo, no solo en los ahorristas internacionales, sino también en los panameños, ya que una inversión popular como el depósito a plazo fijo local se basa en parte en estas tasas. Para ciertos ahorristas, la dolorosa realidad es que esta renta no es suficiente para mantener su estilo de vida. En muchos casos, la jubilación fue planeada asumiendo tasas más altas y el alza en el costo de la vida ha sido un segundo golpe.</p><p>Ante esta situación, lo que se ha visto es que muchos ahorristas han incrementado el riesgo en sus inversiones para lograr los mismos rendimientos del pasado. Esto se ha intentado lograr invirtiendo en emisores de menor calidad crediticia, alargando los plazos, productos estructurados, etc. Esto, con la idea de poder recibir “flujos” algo más atractivos, pero a la vez incrementando el riesgo y exponiéndose a perder gran parte de sus ahorros.</p><p>Una alternativa para el ahorrista es incluir acciones comunes de alta calidad en sus portafolios. Esto podría reducir el riesgo y mejorar las perspectivas de retorno.</p><p>En el siglo XX, una muestra de acciones como el S&amp;P; 500 logró un retorno anual del 10%, lo cual fue muy superior a todo tipo de activos como depósitos a plazo fijo, bonos, materias primas, bienes raíces, etc.</p><p>Muchos inversionistas no incluyen esta clase de activo en sus portafolios, ya que el precio de las acciones es volátil. Para el inversionista es importante definir el riesgo como la probabilidad de una pérdida permanente y no fluctuaciones transitorias en los precios.</p><p>Si son vistas como inversiones a largo plazo, un portafolio diversificado de acciones comunes es una inversión segura y que protege al inversionista contra la inflación. Esto, ya que al inversionista le corresponde su participación en las crecientes utilidades que generan las grandes empresas del mundo. Un portafolio con una combinación de activos líquidos, como efectivo o bonos a corto plazo, y acciones comunes debe ser una solución atractiva para el inversionista. La función de los activos líquidos es para que el inversionista pueda retirar fondos para sus gastos corrientes y no tenga que salir a vender activos en el momento menos indicado. Es decir, evitar que el inversionista sea un vendedor forzado.</p><p><p><em>El autor es financista</em></p></p>]]></content:encoded></item></channel></rss>