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<rss version="2.0" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:media="http://search.yahoo.com/mrss/" xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"><channel><title>La Prensa</title><link>https://www.prensa.com</link><atom:link href="https://www.prensa.com/arcio/rss/" rel="self" type="application/rss+xml"/><description>La Prensa News Feed</description><lastBuildDate>Tue, 24 Aug 2021 13:53:09 +0000</lastBuildDate><ttl>1</ttl><sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod><sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency><item><title>Gran adición a la bibliografía sobre Panamá</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/gran-adicion-a-la-bibliografia-sobre-panama/</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/gran-adicion-a-la-bibliografia-sobre-panama/</guid><dc:creator>María Mercedes de Corró</dc:creator><pubDate>Thu, 18 Feb 2021 03:15:32 +0000</pubDate><description>Episodios cruciales de nuestra historia, reciente publicación de Mario J. Galindo H., es lectura imprescindible para los panameños. </description><content:encoded><![CDATA[<p>Episodios cruciales de nuestra historia, reciente publicación de Mario J. Galindo H., es lectura imprescindible para los panameños.</p><p>Jurista de profesión, el doctor Galindo ha navegado por las turbias aguas de la política sin manchar o comprometer su nombre.  Su trayectoria ciudadana ha sido transparente y desprendida, sin mas agenda que la de aportar a los grandes debates nacionales, los conocimientos y las opiniones emanadas de sus estudios de la Constitución, las leyes y los hechos históricos. El lector puede abordar la lectura despojado de prejuicios o temores. No es Mario Galindo persona capaz de desarrollar un tema con el fin de avanzar una doctrina, engrandecer una figura o afincar una versión de la historia acorde a algún interés personal o partidista. Lo mueven la búsqueda de la verdad, el análisis del hecho jurídico y, ultimadamente, el bienestar del país.</p><p>La publicación es docente y propositiva; y viene a llenar un enorme vacío, pues el pensamiento del doctor Galindo, expresado en columnas de opinión, conferencias y prólogos, se encontraba disperso, lo que limitaba su difusión y estudio. A partir de este libro, se pueden visitar en un mismo lugar sus puntos de vista sobre temas esenciales para la construcción de la república y la formación de la nacionalidad.</p><p>En cada uno de los siete ensayos que integran la publicación, el autor examina un acontecimiento, un momento o un documento: la separación de Panamá de Colombia, el reclamo de soberanía, los tratados canaleros, la política torrijista ó el debate en torno a la construcción del tercer carril. Lo pone bajo su lupa de hombre formado en las leyes y estudioso de la historia y lo dota de contexto para, finalmente, argumentar a favor de un punto de vista. Hay textos escritos después del hecho, como los referentes a la independencia de Colombia, y otros que vieron la luz al calor del debate ciudadano, como los relacionados con la ratificación  de los tratados Torrijos-Carter y la ampliación del Canal. Además, hay uno  inédito: La realpolitik del general Torrijos.</p><p>Los ensayos dotan de matices eventos cuyas consecuencias materiales son ampliamente conocidas, pero cuyos antecedentes y complejidades poco se conocen. Su lectura enriquece al lector desde el punto de vista informativo e interpretativo, y ayuda a construir identidad y a  fortalecer la autoestima del panameño, ya que el autor ofrece pruebas de la legitimidad y autenticidad del sentimiento separatista mas allá de los intereses coyunturales.  Los panameños, insiste el autor, tuvieron un concepto de nación y, en base a este, lucharon por el Canal. Dicho de otro modo, no fuimos creados en función de la vía interoceánica, sino al contrario.  Adicionalmente, el doctor Galindo ilustra al lector sobre aspectos admirables del pensamiento y la acción de las generaciones de panameños que le dieron forma a la nación: los padres de la patria se adhirieron a la separación iglesia-estado; eligieron el régimen monetario no como un acto de subordinación o de cesión de la nacionalidad, sino de precaución económica. Y, no menos importante, priorizaron la educación. Sobre este punto, el doctor Galindo cita un dato de absoluta relevancia para el momento presente: ¡cónsules panameños en países como Chile o Alemania tenían la tarea de contratar profesores extranjeros para que vinieran a enseñar en nuestro país!</p><p>La forma, no solo el fondo de esta publicación, merece un comentario. Para plantear sus pensamientos, el académico de número,  Mario Galindo, hilvana palabras, luego oraciones y párrafos que nutre con citas de compatriotas ilustres, incluidos  Justo Arosemena, Belisario Porras, Tomás Arias, Ricardo J. Alfaro, Rodrigo Miró, Ricaurte Soler o el pedagogo Francisco S. Céspedes.  Además, rescata del desuso vocablos curiosos, como el superlativo “crudelísima”,  el adverbio “hogaño”, los verbos “columbrar” y “domeñar” y el coloquial y sugerente “descuajaringar”. Lean, pues, y descubrirán que la realidad lúcidamente expuesta por el doctor Galindo es mas fascinante que los mitos que en algún momento han intentado desplazarla.</p><p><i>La autora es ciudadana</i></p>]]></content:encoded></item><item><title>Y llegó el lobo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/llego-lobo_0_2402010134.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/llego-lobo_0_2402010134.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | opinion@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 23 Jan 2020 18:27:14 +0000</pubDate><description>La engañosamente plácida mañana del domingo 5 de octubre, a eso de las 9:00, tres jóvenes maleantes sin máscara ni conciencia irrumpieron en el hogar de David y Carolina Hennessy, extranjeros de nacimiento, panameños por adopción. David no les hizo el trabajo fácil –como aconseja el sentido común– sino que los desafió con puños, patadas y cuchillos. Salió golpeado, ensangrentado y en ambulancia; la osadía casi le cuesta un ojo de la cara, literalmente.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>La engañosamente plácida mañana del domingo 5 de octubre, a eso de las 9:00, tres jóvenes maleantes sin máscara ni conciencia irrumpieron en el hogar de David y Carolina Hennessy, extranjeros de nacimiento, panameños por adopción. David no les hizo el trabajo fácil –como aconseja el sentido común– sino que los desafió con puños, patadas y cuchillos. Salió golpeado, ensangrentado y en ambulancia; la osadía casi le cuesta un ojo de la cara, literalmente.</p><p>El incidente no tendría por qué ser noticia ni siquiera novedad; en Panamá, ocurren robos, asaltos y crímenes a toda hora, todos los días. Aun así, el caso de los Hennessy me llena de indignación, no solo por el cariño y admiración que ellos inspiran, sino porque, como persona domiciliada en La Cresta, he sido testigo de las múltiples ocasiones en que David –vecino vigilante por antonomasia– ha gritado “viene el lobo, viene el lobo”, sin que nadie le prestara mayor atención.</p><p>Resulta que, al lado de su hogar, vegeta un cascarón de fachada color naranja que sirve de refugio a antisociales, drogadictos y pervertidos. A los Hennessy les ha tocado enfrentarlos, a veces solos, a veces con ayuda de la Policía; sin embargo, lo más que han logrado es ahuyentarlos temporalmente.</p><p>Hace casi dos años, en noviembre de 2006, un grupo de residentes nos organizamos y, gracias al apoyo del representante del corregimiento Virgilio Crespo, sostuvimos una reunión con voceros del Municipio, de la Corregiduría y de otras instancias del Estado, a quienes les pedimos encarecidamente que hicieran algo al respecto de las casas y terrenos abandonados, entre otros problemas que afectan al barrio. Todos se mostraron afables, dispuestos, luego desaparecieron.</p><p>Fuera de Crespo, que alumbró las áreas oscuras con un costoso sistema que los piedreros no tardaron en confiscar, ninguno hizo nada. Absolutamente nada. El tiempo pasó y trajo consigo nuevas contrariedades; otras familias fueron despojadas por la fuerza de bienes de mucho valor: la tranquilidad, por ejemplo.</p><p>Preocupados por la creciente ola de asaltos, nos volvimos a reunir con los portavoces de la Policía. Pedimos más rondas; nos las negaron por “falta de recursos”. Pedimos que nos explicaran el sistema de “vecinos vigilantes”, lo hicieron “con mucho gusto”. Finalmente, les rogamos que, al menos, nos ayudaran con el tema de las viviendas abandonadas. Entonces, vino el lobo…</p><p>En Panamá, el nivel de incompetencia de los funcionarios es vergonzoso; el mal manejo de los recursos públicos, alarmante; pero, como esas han pasado a ser verdades de Perogrullo, quiero referirme a la falta de conciencia social y sentido de comunidad de los ciudadanos.</p><p>Individuos como los propietarios de la “guarida” que puso en peligro la vida de los Hennessy, viven de espaldas al daño que causan al medio ambiente, a las ciudades, a los pueblos, a las comunidades y a los moradores de estas. Estos señores, o al menos su apoderado legal –abogado de cuyo nombre no quiero acordarme–, conocen de esta situación desde hace varios meses. No obstante, como no los afecta directamente les dieron la espalda.</p><p>El percance dejó heridas graves, mas no logró doblegar el ánimo emprendedor de Carolina y de David. El mismo día del asalto, desde su cama de hospital, él me dijo: “espero que el barrio pueda usufructuar del incidente”. Lamentablemente, pensé, la experiencia pasada no permite albergar esperanzas en ese sentido.</p><p>Se quemó un bus con pasajeros dentro y nada cambió para los usuarios del transporte colectivo; se envenenó un número importante de pacientes y todo sigue igual en la Caja de Seguro Social. Se actúa impunemente allá y acuyá. Pero aquí no ha pasado nada ni pasará, hasta tanto los panameños entendamos que hay un punto en donde esas dos vacas sagradas, la resignación y la tolerancia, se despojan de su disfraz de virtuosas y se transforman en un binomio aborrecible: desidia y cobardía.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El silencio de los donantes y la indiferencia de los ciudadanos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/silencio-donantes-indiferencia-ciudadanos_0_1918308290.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/silencio-donantes-indiferencia-ciudadanos_0_1918308290.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | </dc:creator><pubDate>Thu, 23 Jan 2020 05:57:19 +0000</pubDate><description>Uno de los aspectos lamentables de este fenómeno que de ninguna manera es exclusivo de Panamá, es que no necesariamente conduce a un mayor conocimiento de los candidatos y una más efectiva divulgación de sus propuestas, sino a una saturación del entorno inmediato con imágenes prefabricadas y discursos predecibles. De allí la importancia de uno de los puntos incluidos en el proyecto de reforma al Código Electoral: el que aspiraba ponerle topes a las donaciones y por ende al despilfarro absurdo con que los candidatos disfrazan su esencia y distraen la atención de lo verdadero, al tiempo que eliminan del juego a quienes podrían tener las aptitudes, mas no los recursos para financiar una carrera política.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>En la medida que las campañas electorales se convierten en costosísimas megaproducciones, la necesidad de recursos monetarios con qué financiar los anuncios publicitarios en medios de comunicación, la compra de artículos promocionales, la organización de eventos masivos y la movilización de electores, es cada vez mayor. En 1994, por ejemplo, se estimó que el gasto bruto en televisión, radio y medios impresos, de las campañas presidenciales de los siete candidatos juntos, rebasó los 4 millones de dólares. En 1999, con solo tres candidaturas en juego —las de Moscoso, Torrijos y Vallarino— dicho gasto había alcanzado los 4.5 millones. Para 2004, las cifras se habían disparado: se estima que en los cuatro meses comprendidos entre enero y abril, Alemán, Endara, Martinelli y Torrijos gastaron 5 millones de dólares, solo en medios publicitarios.</p><p>Uno de los aspectos lamentables de este fenómeno que de ninguna manera es exclusivo de Panamá, es que no necesariamente conduce a un mayor conocimiento de los candidatos y una más efectiva divulgación de sus propuestas, sino a una saturación del entorno inmediato con imágenes prefabricadas y discursos predecibles. De allí la importancia de uno de los puntos incluidos en el proyecto de reforma al Código Electoral: el que aspiraba ponerle topes a las donaciones y por ende al despilfarro absurdo con que los candidatos disfrazan su esencia y distraen la atención de lo verdadero, al tiempo que eliminan del juego a quienes podrían tener las aptitudes, mas no los recursos para financiar una carrera política.</p><p>El otro aspecto lamentable de este costoso fenómeno electorero es que somete a los candidatos a unas urgencias monetarias que en momentos de presión los pueden llevar a rendirse ante el poder económico, no importa quién lo personifique. Para este último, las donaciones son una inversión muy rentable, pues es bien sabido que, con sus aportes, los donantes aspiran asegurar acceso, cuando no puestos, leyes favorables, indultos o información relevante para el buen devenir de los negocios. ¡Sin contar que estas son deducibles!</p><p>Por eso la urgencia del otro punto incorporado al proyecto de reforma al Código Electoral: el que buscaba ponerle nombre y apellido a los donantes, para que la ciudadanía pudiera darle seguimiento a la relación de los gobernantes con quienes contribuyen con dinero a las campañas y que no por eso deben ser objeto de privilegios de ningún tipo.</p><p>Para los que estuvieron distraídos con los temas propios de la Navidad, la reforma al Código Electoral pasó, pero sin los dos puntos mencionados. Es decir, cercenada. Así las cosas, llegará el 2009 y seremos testigos de otra millonaria fiesta electoral en la que los que ostentan el poder económico tendrán la oportunidad de hacer sus apuestas al o los favoritos, a fin de afianzar sus vínculos con el poder político.</p><p>Más que la actitud de la gran mayoría de diputados que truncó la reforma, causa desilusión comprobar que los grupos organizados, —esos que durante el año tuvieron a bien suspender clases o cerrar calles para obtener aumentos, hicieron cadenas humanas para exigir destituciones, salieron a los medios a alertar contra los peligros del TLC o rechazar la ampliación del Canal aduciendo falta de transparencia en el manejo de fondos provenientes de la ACP—, no se interesaron en este tema de tanta importancia para el fortalecimiento de nuestra democracia. Se perdió, pues, otra oportunidad de dar un paso en dirección de la transparencia y la mejor distribución de la riqueza.</p><p>Por otra parte, el silencio cómplice de los donantes, en general, deja qué pensar: cuando se trata de contribuir a la teletón, por ejemplo, la mayoría de ellos se asegura de ponerle a sus aportes, ya no solo nombre y apellido, sino también su rostro, el de sus colaboradores y hasta el de la familia. Roban cámara, a más no poder. En cambio, al momento de contribuir a las campañas políticas, prefieren la penumbra. Por algo será.</p>]]></content:encoded></item><item><title>El karma de Samper</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/karma-Samper_0_1955054638.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/karma-Samper_0_1955054638.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | </dc:creator><pubDate>Thu, 23 Jan 2020 04:25:26 +0000</pubDate><description>En Panamá, estamos viviendo tiempos que nos obligan a todos –promotores de bienes raíces, abogados, banqueros, empresarios, agentes de bolsa o médicos- a asumir como un deber ético y una responsabilidad ciudadana el preguntarnos de dónde viene el dinero que aceptamos a cambio de los bienes y servicios que ofertamos. Desde siempre, Panamá ha contado con una economía abierta y dolarizada, una vasta y moderna red de servicios financieros y legales y una envidiable posición geográfica que la hacen atractiva para el manejo de capitales importantes. Pero lo que hemos visto en los últimos meses no tiene precedentes: hablo de esa demanda voraz y aparentemente inagotable por todo lo que sale al mercado, y a precios que rebasan las expectativas de los más optimistas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>En Panamá, estamos viviendo tiempos que nos obligan a todos –promotores de bienes raíces, abogados, banqueros, empresarios, agentes de bolsa o médicos- a asumir como un deber ético y una responsabilidad ciudadana el preguntarnos de dónde viene el dinero que aceptamos a cambio de los bienes y servicios que ofertamos. Desde siempre, Panamá ha contado con una economía abierta y dolarizada, una vasta y moderna red de servicios financieros y legales y una envidiable posición geográfica que la hacen atractiva para el manejo de capitales importantes. Pero lo que hemos visto en los últimos meses no tiene precedentes: hablo de esa demanda voraz y aparentemente inagotable por todo lo que sale al mercado, y a precios que rebasan las expectativas de los más optimistas.</p><p>Sería peligroso negarnos a reconocer la posibilidad de que dineros mal habidos estén aprovechando este auge para ingresar al escenario, en medio del ruido y del tumulto. Algo así pasó en la nación vecina. Y el país, en general, y un ex presidente en particular, pagaron y siguen pagando consecuencias terribles. Me refiero al Dr. Ernesto Samper Pizano quien, tras ganar –en 1994- las elecciones de su país, fue acusado por el candidato opositor, Andrés Pastrana, de recibir del cartel de Cali cerca de 5 millones para el financiamiento de su campaña política. Las investigaciones llevadas a cabo por el Congreso demostraron que, en efecto, fondos del cartel ingresaron a las arcas del candidato liberal; y condenaron al jefe y al tesorero, mientras exoneraban a Samper. Lo que de ninguna manera significa que haya salido ileso.</p><p>El que una vez fue un político con futuro promisorio y que a los 35 años llegó a ser senador de la República, es hoy un ex presidente marcado, al que Estados Unidos le retiró la visa y que el año pasado hubo de desistir de una importante designación – la de embajador en Francia- porque el solo nombramiento causó una crisis diplomática. Más recientemente, Samper tuvo que hacer un paréntesis en medio de una gira internacional para reaccionar ante nuevas declaraciones de su ex jefe de campaña, que insiste en afirmar que: "Samper autorizó el ingreso de los dineros del cartel".</p><p>Será difícil que los colombianos puedan llegar algún día a ponerse de acuerdo con relación a la pregunta, ¿sabía o no Samper del ingreso de aquellos dineros calientes? En cambio, presumo que hay consenso en cuanto a que el dinero de los narcos había entrado a la política mucho antes del ’94, y que la de Samper no fue la primera campaña que se aceitó con este.</p><p>Es un hecho que, en Colombia, el narcotráfico empezó como cualquier negocio, dando pequeños pasos primero, hasta llegar a penetrar todos los ámbitos de la sociedad. Hubo alarmas que sonaron de tanto en tanto, pero pasaron años antes de que el país empezara a cuestionarse seriamente en cuanto a la procedencia de esos dineros que ya se habían hecho parte del engranaje de la economía, desde los servicios financieros, hasta la construcción, pasando por los reinados de belleza. Y tuvo que ocurrir un episodio de la gravedad del que le tocó vivir a Samper para que la nación tomara conciencia de hasta qué punto el narcotráfico había comprometido a Colombia.</p><p>En cuanto al ex presidente, ni el sentido del humor que lo adorna ni los interesantes proyectos académicos que emprende han logrado librarlo de ese karma que es también el karma de Colombia. Ernesto Samper Pizano, además de 4 balas en el cuerpo producto de un atentado sufrido en 1989, lleva una cicatriz en el currículum y en el alma, por lo que nuestros políticos y los ciudadanos en general, haríamos bien en escuchar la recomendación que hizo cuando le pedimos que se imaginara, por un día, presidente de Panamá. Su respuesta llegó sin titubeos: "Yo rodearía la economía panameña de controles a posibles intromisiones de dineros del narcotráfico; establecería medidas muy duras, muy drásticas en materia de control de lavado de dólares, de activos y de inversiones clandestinas, para proteger a Panamá con una coraza transparente…"</p>]]></content:encoded></item><item><title>Masacre de Virginia Tech</title><link>https://www.prensa.com/impresa/opinion/Masacre-Virginia-Tech_0_2000050130.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/opinion/Masacre-Virginia-Tech_0_2000050130.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | </dc:creator><pubDate>Thu, 23 Jan 2020 02:30:31 +0000</pubDate><description>Pensar en esos muchachos –asiáticos, pelirrojos, negros, rubios, trigueños– que caminaron a través de la ventisca fría y húmeda para llegar desde sus respectivos dormitorios a las aulas de Norris Hall, acomodarse en sus pupitres y escuchar –con entusiasmo, o tal vez con algo de sueño– su clase de alemán o de francés. Pensar en esos profesores que llegaron a sus aulas y se colocaron de frente a sus alumnos, dispuestos a transmitirles sus conocimientos y, de paso, su pasión por la materia. Pensar que era un lunes cualquiera de una semana cualquiera. Y que, repentina y bruscamente, la puerta del salón de clases se abrió; y un muchacho, en apariencia igual al resto, entró; abrió fuego; y acabó con las ilusiones, el cansancio, las metas y la vida misma. Es devastador.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Pensar en esos muchachos –asiáticos, pelirrojos, negros, rubios, trigueños– que caminaron a través de la ventisca fría y húmeda para llegar desde sus respectivos dormitorios a las aulas de Norris Hall, acomodarse en sus pupitres y escuchar –con entusiasmo, o tal vez con algo de sueño– su clase de alemán o de francés. Pensar en esos profesores que llegaron a sus aulas y se colocaron de frente a sus alumnos, dispuestos a transmitirles sus conocimientos y, de paso, su pasión por la materia. Pensar que era un lunes cualquiera de una semana cualquiera. Y que, repentina y bruscamente, la puerta del salón de clases se abrió; y un muchacho, en apariencia igual al resto, entró; abrió fuego; y acabó con las ilusiones, el cansancio, las metas y la vida misma. Es devastador.</p><p>Además resultó frustrante ver cómo, en las primeras horas posteriores al evento, el debate se concentraba en el tema de la seguridad policial; si era buena o no, si había actuado a tiempo o no. Cuando se hacía evidente que, yendo a la raíz de la masacre, había un problema de humanidad. O más bien, de inhumanidad. ¿Cómo era posible que un ser humano hubiera vivido, comido, estudiado y montado bicicleta en un mismo campus universitario durante dos años o más sin que ningún otro ser humano se hubiera percatado de sus tribulaciones o intentado penetrar su soledad?</p><p>A medida que fue saliendo información, no obstante, el cuadro cambió. Se conoció que el entorno no había sido ajeno, ni tampoco indiferente a las perturbaciones de Cho. Que ciertas actuaciones en particular, y su conducta, en general, habían incomodado a otros alumnos e incluso a algunos profesores. Y que muchos de ellos habían actuado responsablemente, acudiendo a las autoridades competentes. Entonces las preguntas volvieron a surgir. ¿Por qué las quejas y denuncias de estudiantes y educadores cayeron en saco roto? ¿Por qué las señales enviadas por Cho, ese hijo de inmigrantes coreanos que ahora no es un muchacho sino un monstruo y un asesino, no condujeron a ninguna acción definitiva? ¿Por qué se le permitió seguir incubando pensamientos enfermos y sentimientos dañinos que al final explotaron en su interior, destruyéndole el alma y la razón?</p><p>Al momento de expresar esta opinión, todo parece indicar que fueron las leyes las que impidieron evitar la tragedia de Virginia Tech. Y no me refiero únicamente a esas leyes estúpidas que facilitan la compra de armas en una sociedad asediada física y mentalmente por la violencia. Sino a tantas otras leyes que, en aras de defender las libertades individuales, ponen en riesgo a la colectividad. Resulta que hay leyes antidiscriminación que impiden sacar de una clase o de una universidad a un muchacho perturbado mentalmente. A menos que el aludido muchacho esté muy, pero muy perturbado. Lo cual, como cualquier especialista podrá atestiguar, es algo sumamente difícil de demostrar. Además, hay leyes de protección de la privacidad que impiden a las universidades comunicarle a los padres (sí, a los que pagan por su educación) que su hijo está deprimido o de alguna manera alterado. Leyes que, además, impiden poner en autos a las personas en su entorno –su compañero de cuarto, por ejemplo– de los antecedentes y de la condición de la persona en cuestión.</p><p>Fueron leyes como estas las que, probablemente, paralizaron a los profesores y a las autoridades de la universidad quienes, temerosos de los efectos legales de sus acciones, hicieron lo menos posible. Que era lo más que les permitía hacer la ley.</p><p>Afortunadamente, en Panamá no estamos tan "avanzados" en materia de legislación. Y no hemos llegado al punto en donde la gente no se atreve a regalar comida al hambriento, por miedo a una demanda por envenenamiento; a saludar a un compañero de trabajo por miedo a una demanda por acoso sexual; o a brindarle la mejor atención posible a un paciente en riesgo, por miedo a una demanda por mala práctica. Porque lo que está ocurriendo en Estados Unidos es que las leyes están creando un cerco cada vez más cerrado dentro del cual quedan prisioneros el pensamiento y la conciencia individual. (No se trata ya de "lo que yo pienso" o de "lo que yo creo que debo hacer", sino de lo que la ley dice que puedo hacer). Y resulta que las leyes, por mucho que se reproduzcan y se multipliquen, no pueden aspirar a regular todos los actos de las personas ni a anular la capacidad de discernir.</p>]]></content:encoded></item><item><title>Suplemento ‘Ellas’ se renueva</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Suplemento-renueva_0_1384361650.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Suplemento-renueva_0_1384361650.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Wed, 22 Jan 2020 01:28:19 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p>CAMBIO DE LOOK<strong>Suplemento ‘Ellas’ se renueva</strong></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Uribe: ¿apegado al poder o al trabajo?</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Uribe-apegado-poder-trabajo_0_1424107755.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Uribe-apegado-poder-trabajo_0_1424107755.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Tue, 21 Jan 2020 23:50:48 +0000</pubDate><description>El diálogo se destapó:
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>Tras concluir su discurso ante la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), reunida en Panamá, el Dr. Álvaro Uribe Vélez concedió unos minutos a los medios. Entró a la <em>suite</em> 1903 dispuesta para las entrevistas, precedido por la canciller, Carolina Barco. Se instaló en una silla, pasó por la barbilla y el bigote una afeitadora eléctrica que extrajo del maletín de mano y luego controló el brillo de la frente con un pañuelo blanco, explicando que padece de una queratosis precancerosa que lo obliga a usar protección solar.</p></p><p>El diálogo se destapó:</p><p>"El plan Puebla; la interconexión eléctrica; el gasoducto y el ingreso de Panamá al G-3", sintetizó Uribe, "son los temas bilaterales urgentes". Sobre la carretera de Darién, dio la impresión de que, más que su materialización en un plazo mediato, lo que el Presidente busca es hacerle buen ambiente al proyecto, porque le parece "anacrónico" que exista un tapón en un mundo que va camino a convertirse en una aldea global. Y porque piensa que "los más felices de que no haya carretera son los guerrilleros y delincuentes, porque ellos tienen la selva, los caminos escondidos, las playas y los cielos".</p><p>En cuanto a la posición del Gobierno panameño frente al tema, Uribe aseguró que: "no hay una negativa, sino una oposición prudente".</p><p>Recientemente, con la consolidación en Latinoamérica de un eje de presidentes de centro izquierda –Kirschner, Lula, Tabaré Vázquez, Lagos, Chávez–, Uribe parece haber quedado solo en su posición de hombre de derechas, pero él le resta importancia al tema: "soy simplemente demócrata. Creo en una economía privada, pero sin exclusiones. En la regulación no obstaculizante, sino creadora de oportunidades. Pienso que las libertades públicas hay que respetarlas y que con la crítica hay que ser tolerante. Eso es mucho más importante que ponerle a la gente clichés de izquierda o derecha. En la práctica, las estructuras de gobierno son tan complicadas, que gobiernos elegidos en nombre de la izquierda terminan siendo los más neoliberales del planeta".</p><p>Sus problemas, asegura, no son con los gobiernos, sino con el terrorismo. Por eso apoyó a Bush: "un país que pide apoyo a su lucha contra el terrorismo, tiene que ser solidario en la lucha contra el terrorismo".</p><p>Si ese apoyo causó escollos en la relación con gobiernos europeos, no quedó claro: "uno simplemente tiene que proceder espontáneamente y de acuerdo con los deberes frente a cada país".</p><p>Este hombre casi místico, que le ha devuelto la confianza –la bolsa de valores de Colombia tuvo el mejor desempeño entre las bolsas del mundo en el año 2004– a un país desmoralizado y que tiene el nivel de popularidad más alto en la historia de Colombia, desde que existen las encuestas, quiere reelegirse. Buena parte del electorado desea verlo en la papeleta del 2006. El año pasado, el Congreso aprobó una iniciativa para abrirle paso a esta posibilidad. La decisión definitiva está en manos de la Corte Constitucional.</p><p>Hay reservas. ¿Se trata de un gobernante que utiliza su poder para prolongar su propio mandato? El presidente se defiende: "Mientras que se respeten las libertades, no hay que tenerle miedo a que el pueblo se pronuncie y diga ‘a este señor lo reelegimos o lo votamos".</p><p>Tampoco acepta que se diga que las reglas del juego se están cambiando caprichosamente: "Aquí no se ha estropeado la Constitución; se ha apelado al mecanismo que la propia Constitución crea para su reforma".</p><p>Y no permite paralelismos entre su situación y la que vivió Panamá con Ernesto Pérez Balladares. Alega que Colombia lleva dos siglos de democracia y Panamá apenas unos años; que nuestros períodos son de cinco y los de Colombia de cuatro. Y que allá no solo no existe la reelección inmediata, sino que la posibilidad de reelección la eliminaron totalmente.</p><p>El tema dará de qué hablar en los próximos meses. Mientras, Uribe gobierna un país con problemas gravísimos. ¿Cuál de ellos le causa las mayores angustias? "El intercambio humanitario", asegura: "Mire, cuando yo me reúno con los familiares de los secuestrados, siento una gran contradicción. Por un lado, como padre de familia me contagio del dolor de ellos, porque además yo pertenezco a ese 50% de las familias colombianas que ha sufrido el terrorismo, pero, por el otro, están mis responsabilidades como Presidente. Yo no puedo aceptar que los guerrilleros salgan de las cárceles para volver a delinquir. ¿Ud. qué cree que pasaría con la motivación de las tropas del ejército al saber que de un día para otro pueden encontrar que han regresado a la selva guerrilleros que estaban presos? Nuestras fuerzas institucionales el año pasado sufrieron muchísimo las minas antipersonales, más de 600 integrantes fueron heridos o mutilados. Yo no puedo tomar decisiones que desmotiven nuestras fuerzas institucionales, porque para derrotar el terrorismo se requiere el mayor nivel de motivación".</p><p><p><em>Presidente, hablando de motivación: ¿Cómo les parece a los de su equipo de gobierno la idea de un segundo término trabajando a su ritmo? </em></p></p><p>–"Yo creo que la gente trabaja con tanto gusto y tanto patriotismo, que esas consideraciones no las hacen".</p><p><p><em>–Es difícil imaginarlo a Ud. en su tiempo libre…</em></p></p><p><p>–Que te digo; en los aviones leo, procuro hacer deporte en las madrugadas, hago bicicleta de <em>spinning</em>; cuando puedo troto y, cuando tengo la oportunidad, también nado.</p></p><p><p>–<em>¿Realmente se cree capaz de manejar todos los conflictos de intereses que conlleva un proceso de reelección?</em></p></p><p>–Uno no se cree capaz de nada, pero ahí va manejando las cositas, con prudencia.</p><p><p>–<em>¿Qué proyecto quedaría truncado si la reelección no se da?</em></p></p><p>–Por ahora estoy pensando en trabajar muchísimo, hasta el último día de mi gobierno.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/M0wcOZjTL-ZbckyupavW8CxGmKc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/SMJGHQ7RGJAYZA7OQOHDJ4MPHU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Uribe le ha devuelto la confianza a los colombianos.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Acerca de ETA</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Acerca-ETA_0_1155634471.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Acerca-ETA_0_1155634471.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 03:38:42 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p><img alt="José Luis Rodríguez Zapatero. Le tocará enfrentar el terrorismo, ya no solo de ETA, sino de Al Qaeda." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/SB9yllzeuLri9qL65pLXAANlUf4=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/667T6OC57FCPXIUKMITTGINVJQ.jpg" width="153"/><img alt="José María Aznar. Su gobierno de 8 años cerró con broche de sangre." height="169" src="https://www.prensa.com/resizer/3PxPTxn5H3Iy2sLYiq1mPe12k5E=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/6NZKNEMMDNHSHIAUVDI3E6QVPA.jpg" width="200"/><img alt="21-mo01" height="198" src="https://www.prensa.com/resizer/o9UFOjPlCtpZGbQJd8jK85GMDeE=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/KUO5B2MXTFCMXD7QR5UXY6PVPI.jpg" width="306"/><img alt='"Los matices que un nuevo gobierno vaya a imprimir a esa lucha en ningún caso suponenn desviarse del objetivo prioritario:derrotar definitivamente al terorismo".' height="149" src="https://www.prensa.com/resizer/ACMdTmnsCh70WFQiVORZrXwvTYI=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/WYCQF6BRENHCLMSECDJQEKNM7I.jpg" width="200"/>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/o9UFOjPlCtpZGbQJd8jK85GMDeE=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/KUO5B2MXTFCMXD7QR5UXY6PVPI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[21-mo01]]></media:description></media:content></item><item><title>Acerca de ETA</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Acerca-ETA_0_1156384418.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Acerca-ETA_0_1156384418.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 03:35:31 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p><img alt="José Luis Rodríguez Zapatero. Le tocará enfrentar el terrorismo, ya no solo de ETA, sino de Al Qaeda." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/kPfrEbn3eBpMUItGUp9BCyM-dMQ=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/26LDOLN4LZFF5J6PNORIKTRZCM.jpg" width="153"/><img alt="21-mo01" height="198" src="https://www.prensa.com/resizer/rpvP2IqE1SJmr2ZdJjSMWg-MKDg=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/6ZCL2XQJLRDFDHP2WPCLR5O7RU.jpg" width="306"/><img alt='"Los matices que un nuevo gobierno vaya a imprimir a esa lucha en ningún caso suponenn desviarse del objetivo prioritario:derrotar definitivamente al terorismo".' height="149" src="https://www.prensa.com/resizer/8A9WYfbUl7aUU2cjMQzh7cBbNcA=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/KQTB7SCNORBRDBZAJACD3CSRPE.jpg" width="200"/><img alt="José María Aznar. Su gobierno de 8 años cerró con broche de sangre." height="169" src="https://www.prensa.com/resizer/H0JJA5hMxY2meHOAEPH8ALa-njU=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/NIK7DS7RXVBQTKOY6CDFAJTZTM.jpg" width="200"/>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/rpvP2IqE1SJmr2ZdJjSMWg-MKDg=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/6ZCL2XQJLRDFDHP2WPCLR5O7RU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[21-mo01]]></media:description></media:content></item><item><title>Acerca de ETA</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Acerca-ETA_0_1157134328.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Acerca-ETA_0_1157134328.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 03:32:45 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p><img alt="José Luis Rodríguez Zapatero. Le tocará enfrentar el terrorismo, ya no solo de ETA, sino de Al Qaeda." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/5qCiUs3r9tU4iVt1PBqsrGGnbYw=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/7QRF65RP75AP3KELSIJ42NOWCM.jpg" width="153"/><img alt='"Los matices que un nuevo gobierno vaya a imprimir a esa lucha en ningún caso suponenn desviarse del objetivo prioritario:derrotar definitivamente al terorismo".' height="149" src="https://www.prensa.com/resizer/5kjKgU7fyzC_sOfqW6gFltvuePA=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/OGOA4RYWGJFAXNAZGZVQ2ALIDU.jpg" width="200"/><img alt="21-mo01" height="198" src="https://www.prensa.com/resizer/Oi49jFveSyqyCPzBr8x8eL4WJME=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/RIFHWTVXCFAUXBIRJW5II24JFE.jpg" width="306"/><img alt="José María Aznar. 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Su gobierno de 8 años cerró con broche de sangre." height="169" src="https://www.prensa.com/resizer/7cQVBsU9nq6bQF30swuQlKynJmk=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/A54FKQ7DTBHV5ITHQY2D4M3KHI.jpg" width="200"/><img alt="21-mo01" height="198" src="https://www.prensa.com/resizer/Yx0CHf3pwGaVuJBfzUv-Ix67_4Q=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/H4IP25EHKNGSNP5FI3KKPCPVCQ.jpg" width="306"/><img alt='"Los matices que un nuevo gobierno vaya a imprimir a esa lucha en ningún caso suponenn desviarse del objetivo prioritario:derrotar definitivamente al terorismo".' height="149" src="https://www.prensa.com/resizer/d235q_C45xsfHMuCwL9h7pDytk4=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/L6OPM2T5MFEADLPPKZI7R6XAQ4.jpg" width="200"/><img alt="José Luis Rodríguez Zapatero. 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Su gobierno de 8 años cerró con broche de sangre." height="169" src="https://www.prensa.com/resizer/wAifIRIBKLZfAkuK_99XVGgF3P8=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/4OFXAR4STBBSJHVFBG4TMPMA5Y.jpg" width="200"/><img alt='"Los matices que un nuevo gobierno vaya a imprimir a esa lucha en ningún caso suponenn desviarse del objetivo prioritario:derrotar definitivamente al terorismo".' height="149" src="https://www.prensa.com/resizer/zy7vXUljDb_-qdB5zeA5GTT80vY=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/AFIUPVQTJBF6ZN2KFOGS5RQTN4.jpg" width="200"/><img alt="21-mo01" height="198" src="https://www.prensa.com/resizer/Lh3-XimyRvtEkUH-xUY8YqX_AA0=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/PKT763AWLZHOJDNGPQO3UEGPAE.jpg" width="306"/><img alt="José Luis Rodríguez Zapatero. 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Su gobierno de 8 años cerró con broche de sangre." height="169" src="https://www.prensa.com/resizer/frt6cc3NqeHl0Gt9bu9trtneOo8=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/427AIBBM6ZANLPK5VTESXT2V24.jpg" width="200"/><img alt='"Los matices que un nuevo gobierno vaya a imprimir a esa lucha en ningún caso suponenn desviarse del objetivo prioritario:derrotar definitivamente al terorismo".' height="149" src="https://www.prensa.com/resizer/MvbLhYbyPPIAouNpi5EY04P4Chs=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/EOGBSIYW55EF3JCS5U3T5XYT5A.jpg" width="200"/><img alt="José Luis Rodríguez Zapatero. 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Le tocará enfrentar el terrorismo, ya no solo de ETA, sino de Al Qaeda." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/rG1HJreTElvZBoqNJqLqlEnkNSU=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/DVIGVVFVVZDMZAMXKISKXG3RFY.jpg" width="153"/><img alt="José María Aznar. Su gobierno de 8 años cerró con broche de sangre." height="169" src="https://www.prensa.com/resizer/abLA68fcBMbUmSgZZ_kat13vk-4=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/FS5FCW262NGNZJU5OFQDWXEVGE.jpg" width="200"/><img alt='"Los matices que un nuevo gobierno vaya a imprimir a esa lucha en ningún caso suponenn desviarse del objetivo prioritario:derrotar definitivamente al terorismo".' height="149" src="https://www.prensa.com/resizer/7NyC0_Z1iPUN3Kdc1hFhux95kYc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/LPVPY43I65D4VLNJVWD2YDVDMY.jpg" width="200"/>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/fgYItXaKu80qTQOEXKB6RW1ig7g=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/DU7AWUBJ3FEZXPIYEILR7FKHXE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[21-mo01]]></media:description></media:content></item><item><title>Acerca de ETA</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Acerca-ETA_0_1163133721.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Acerca-ETA_0_1163133721.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 03:09:06 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p><img alt="21-mo01" height="198" src="https://www.prensa.com/resizer/jxguTdwSDS_TsRN9m6TdfgVPXWU=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/K67QM6EC6BC4PATU3YJK64HQCU.jpg" width="306"/><img alt='"Los matices que un nuevo gobierno vaya a imprimir a esa lucha en ningún caso suponenn desviarse del objetivo prioritario:derrotar definitivamente al terorismo".' height="149" src="https://www.prensa.com/resizer/ErmqB5_S0HRO1Mpa2499tWTh5mc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/L7BIXXU2ZZB7RELUOWK6244IOA.jpg" width="200"/><img alt="José Luis Rodríguez Zapatero. 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Le tocará enfrentar el terrorismo, ya no solo de ETA, sino de Al Qaeda." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/6LhLQUgakGPTBknYbuW5qfnnaFc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/BXE5PGVXXNDYLOVYCEUV3JSARE.jpg" width="153"/><img alt="José María Aznar. 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Le tocará enfrentar el terrorismo, ya no solo de ETA, sino de Al Qaeda." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/PQbYKnipxbV_RL76zXu_Y2mNLi4=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/FJU7UYN7WFG2HABMW3RH43D7KA.jpg" width="153"/><img alt="21-mo01" height="198" src="https://www.prensa.com/resizer/lhAdwm4kF-2H3ieF2c0XYzFqPvY=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/KU2ZMKYIERBM3G2SX437PFKH3I.jpg" width="306"/><img alt="José María Aznar. 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Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1182631774.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1182631774.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 02:10:50 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1183381678.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1183381678.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 02:08:44 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1184131630.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1184131630.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 02:06:07 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1184881540.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1184881540.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 02:03:50 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1185631466.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1185631466.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 02:01:51 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1186381375.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1186381375.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 02:00:12 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1186381469.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1186381469.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:58:41 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1187131342.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1187131342.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:56:10 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1187131345.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1187131345.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:56:08 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1187881248.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1187881248.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:54:00 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1187881251.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1187881251.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:53:59 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1188631156.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1188631156.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:51:54 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1188631159.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1188631159.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:51:53 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1189381078.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1189381078.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:50:22 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1189381081.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1189381081.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:50:21 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1190131012.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1190131012.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:48:45 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1190131015.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1190131015.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:48:43 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1190880929.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1190880929.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:46:58 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1190880932.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1190880932.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:46:57 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1191630862.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1191630862.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:44:34 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1191630865.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1191630865.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:44:33 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1192380792.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1192380792.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:42:32 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1192380795.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1192380795.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:42:31 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Radiografía de un sueño fracturado</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1192380801.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1192380801.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:42:28 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1193130721.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1193130721.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:39:53 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1193130724.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/hora-verdad_0_1193130724.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:39:51 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Radiografía de un sueño fracturado</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1193130730.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1193130730.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:39:48 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1193880658.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/encuestador-banquillo_0_1193880658.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:36:40 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1193880661.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1193880661.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:36:38 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Radiografía de un sueño fracturado</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1193880667.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1193880667.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:36:35 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1194630561.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1194630561.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:34:29 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1194630564.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1194630564.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:34:27 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Radiografía de un sueño fracturado</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1194630570.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1194630570.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:34:24 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1195380499.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1195380499.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:31:41 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1195380502.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1195380502.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:31:39 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Radiografía de un sueño fracturado</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1195380508.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1195380508.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:31:36 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1196130422.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1196130422.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:28:58 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1196130425.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1196130425.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:28:56 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Radiografía de un sueño fracturado</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1196130431.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1196130431.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:28:53 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>El encuestador al banquillo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1196880338.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/encuestador-banquillo_0_1196880338.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:26:28 +0000</pubDate><description>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>De hecho, ya lo están siendo. Con la contienda electoral aproximándose a la recta final, los resultados de las encuestas son material inflamable. Los favorecidos los esperan con ansias y los utilizan como mecanismo de publicidad. Los menos favorecidos los cuestionan o los descalifican.</p><p>En la siguiente conversación con el Dr. Neira, intentamos ventilar algunas inquietudes relacionadas con este tema:</p><p>Mosaico: Dr. Neira, ¿tiene Ud. o su empresa alguna relación personal o profesional con el PRD?</p><p>LN: LatiNetwork Dichter &amp; Neira desarrolla relaciones estrictamente en el ámbito profesional. En lo personal, conozco a todos los candidatos que aspiran a la Presidencia. Con algunos he tenido ocasión de socializar más que con otros, pero esto es absolutamente ajeno a nuestro rol como empresa encuestadora.</p><p>M: Fuera de La Prensa, ¿han realizado encuestas de corte político para otras empresas?</p><p><p>LN: LatiNetwork realiza un promedio de 20 estudios al mes, casi 250 investigaciones al año. De éstas, el 10% son de carácter político, y la mitad son publicadas en distintos medios de comunicación. Aparte del diario <strong> La Prensa; El Heraldo </strong> , de Honduras; el semanario local <strong> Capital </strong> , y <strong> El Financiero </strong> , de Costa Rica, han publicado nuestras encuestas.</p></p><p>M: En su experiencia, ¿los clientes quieren la verdad o buscan una verdad muy particular?</p><p>LN: Contratar a una empresa de prestigio para la elaboración de un estudio de opinión y no querer saber la verdad es una contradicción. Como solicitar una consulta médica pero no querer saber su diagnóstico. Todo candidato quiere conocer la verdad. La esencia de nuestro esfuerzo es buscarla. La encuesta es un diagnóstico que enfrenta al candidato con su realidad, en un contexto de tiempo y espacio definido.</p><p>M: Las encuestas pueden ser manipuladas, tanto en la etapa de elaboración, como en su presentación. ¿Toma Ud. medidas para que esto no suceda?</p><p>LN: No tengo pruebas de que en Panamá haya habido casos de manipulación. Lo que sí puedo afirmar es que ha habido casos de grandes discrepancias entre encuesta/elección, atribuibles a errores técnicos de la consultora. Aquellos que en algún momento los cometieron, desaparecieron del mercado. Las compañías como la nuestra, que publican sus encuestas, tomamos riesgos muy altos en cada elección. Arriesgamos perder el 100% del negocio por tratar de conservar el 10% del mismo. Nosotros tenemos 14 años elaborando encuestas de opinión y manejamos un sofisticado sistema de controles de calidad.</p><p>M: Fuera de la suya, ¿hay otras encuestadoras en Panamá de cuyo profesionalismo de fe?</p><p>LN: Existen en Panamá muy reputados colegas de cuyo profesionalismo puedo dar fe. Es fácil reconocer cuáles son: tienen años de experiencia en el mercado y productos o estudios de nivel internacional.</p><p>M: ¿Qué resultados han arrojado las encuestas realizadas por estas empresas?</p><p>LN: Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli. Afirmo que esta es la forma en que va la elección, no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado. Y su efecto no se podrá medir por la veda a las encuestas.</p><p>M: ¿Piensa que, en caso de que Martín no gane las elecciones, la credibilidad de su empresa se verá afectada?</p><p><p>Si el señor Torrijos se mantiene a la cabeza en las últimas encuestas y resultara que no es el ganador, no solo nuestra empresa, sino toda la industria de la investigación de mercados sería afectada. Las críticas no vendrían de los políticos electoreros, como hoy día, sino de todos lo sectores del país. Pero no lo dude: los principales críticos serían nuestros clientes. El diario <strong> La Prensa </strong> sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta y se cometió un error técnico.</p></p><p>M: ¿Usted piensa que las encuestas pueden estar equivocadas?</p><p>LN: Recuerde que la encuesta no es un oráculo. No es un instrumento infalible. Por el contrario, es un instrumento científico. Existe la concepción equivocada de que la ciencia se construye sobre la base de realidades absolutas. La ciencia se basa en probabilidades. Ya es hora de que las encuestas sean analizadas y entendidas bajo este prisma. Por otro lado, es poco probable, no digo imposible, que el que va de primero en la última encuesta nuestra, finalice de último o viceversa. Esto está en contra de toda probabilidad.</p><p>M: ¿Qué medidas ha tomado su empresa para cuidar que no se filtre información que podría afectar el resultado de las encuestas?</p><p><p>LN: La encuesta de LatiNetwork que publica <strong> La Prensa </strong> tiene un ritmo predeterminado, para evitar que se diga que estábamos esperando un determinado momento para favorecer o desfavorecer un candidato. Todos los meses vamos a campo el primer fin de semana y publicamos el lunes siguiente. Las áreas seleccionadas para la muestra son hechas al azar por un programa de cómputo. Y la agencia tiene un personal de primerísimo nivel.</p></p><p>M: ¿Hay alguna estadística que diga con qué frecuencia la intención de voto se convierte en voto?</p><p>LN: El valor predictivo de una encuesta está íntimamente relacionado al entorno. En España, el PP iba arriba en las encuestas por 4.5% sobre su más cercano rival, el PSOE. El 11 de marzo se produce el ataque terrorista. A las pocas horas, los candidatos suspendieron todo tipo de proselitismo y las cosas teóricamente debieron quedar congeladas. Sin embargo, en las elecciones gana Rodríguez Zapatero del PSOE por más de 5%. Revisé los diarios españoles y no encontré un solo artículo que haya arremetido contra las encuestas. Tampoco lo hizo la prensa internacional. Todo el mundo entendió que sucedió un cambio, excepto en Panamá. Aquí sí se arremetió contra la industria de las encuestas.</p><p>Un entorno cambiante desvirtúa el valor predictivo de cualquiera encuesta. En Panamá, el valor predictivo es muy relativo, debido a la veda que prohíbe la divulgación de encuestas en los últimos 10 días antes de las elecciones.</p><p>M: ¿Está de acuerdo en que las encuestas no solo reflejan la realidad en un momento dado, sino que ejercen una influencia que puede alterar esa realidad? Me refiero a que se puede presumir que los candidatos favorecidos reciben más donaciones y otras manifestaciones de apoyo.</p><p>LN: Por supuesto que esto puede suceder, y de hecho sucede en Panamá. Pero esto no debe ser argumento para suprimir las encuestas. Es preciso comprender que todo conocimiento tiene un costo. La verdad siempre lo ha tenido.</p><p>M: Podría decirse que el concepto de "botar el voto" no tendría sentido si las encuestas no existieran, porque, en ausencia de éstas, el electorado estaría más propenso a votar por quien considera el mejor y no por quien tiene mayores posibilidades de ganar. ¿Qué opina al respecto?</p><p>LN: Esto es uno de los costos de las encuestas; sin embargo, sus beneficios son mucho mayores. Nuevamente, el estar informado presupone enfrentar una realidad que muchas veces tiene matices entre información agradable y desagradable. Lo que gusta a unos, disgusta a otros. Existe un solo ganador de la silla presidencial. Habrá con seguridad desencanto en tres aspirantes. Vivimos en una época de luz, en donde los tres tienen la posibilidad de que aparentes derrotas sean convertidas en grandes enseñanzas.</p><p>M: ¿Quién piensa Leopoldo Neira que va a ser el próximo presidente de la República?</p><p><p>LN: Cuando publiquemos nuestra última encuesta estaré en condiciones de contestar quién tiene la mayor probabilidad de ser elegido presidente de la República. (Se refiere a la encuesta publicada en <strong> La Prensa </strong> el martes 20 de abril.)</p></p><p>M: ¿Estaría dispuesto a hacer una apuesta?</p><p>LN: De joven, me gustaba ir al hipódromo. Tenía tíos que tenían caballos y, apostándoles, acumulé $50.00 en pérdidas en tiempos en que ganaba $22.50 al mes, luego se puede imaginar mi angustia. En un último intento, aposté, recuperé y prometí nunca más apostar. Me atrevería a apostar con cualquier político que no "cree" en nuestras encuestas, ilimitadamente. Las posibilidades están de mi lado. Pero sería un fracaso disfrazado de victoria. Habría roto mi promesa.</p><p>(llamado)</p><p>"Las encuestas serias del país tienen un denominador común: Primero va el señor Torrijos, le sigue el señor Endara, luego el señor Alemán y después el señor Martinelli.</p><p>Afirmo que esta es la forma en que va la elección, y no que así finalizará, porque la contienda electoral no ha terminado. Las últimas y más grandes estrategias de todos los partidos, como los cierres de campaña, no se han dado aún".</p><p>(llamado)</p><p>"El diario La Prensa sería el primero en buscar un sustituto si son injustificables los resultados electorales con la encuesta".</p>]]></content:encoded></item><item><title>La hora de la verdad</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1196880341.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/hora-verdad_0_1196880341.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:26:27 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Radiografía de un sueño fracturado</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1196880347.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Radiografia-sueno-fracturado_0_1196880347.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 01:26:24 +0000</pubDate><description></description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong>María Mercedes de Corró </strong><a href="mailto:%20mcorro@prensa.com"> mcorro@prensa.com </a></p></p>]]></content:encoded></item><item><title>Quito, Tan cerca al cielo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1208129211.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1208129211.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:53:38 +0000</pubDate><description>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.</p><p>En medio de las laderas sembradas o pobladas se aprecia una explanada de casas y edificios sin patrón arquitectónico evidente, cuyos trajines, cansancios y carencias se ven matizados por una naturaleza generosa en verdores.</p><img alt="La iglesia de la Compáñia de jesús esta en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden la riqueza artistica de sus tallas doradas." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/dP3bB5BZ9ZAn4t5vEa6I1nvrIXk=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/62RTM6AXAJCRVNGOY2LYCRUUDY.jpg" width="134"/><img alt="La Catedral es un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar." height="134" src="https://www.prensa.com/resizer/KufrDDnApW6yRQkjhe-3u1gFsKc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/QRSYCMMR5BFINMVZEANZEHVTGY.jpg" width="200"/><img alt="El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha" height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/P5_5VQfWG9-HGbLdsLWIy3s0Y5A=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/VWNFBGTXPFBJ7JIH6I3UJJVF4M.jpg" width="134"/><p>Quito es una capital del tercer mundo, ¡imposible ocultarlo!, que como toda familia de bien, venida a menos, hizo lo que pudo por reparar calles, pintar fachadas y esconder mendigos antes de que llegaran las visitas (con motivo del Miss Universo). Y es que sus gentes -modestia aparte- descienden de conquistadores, colonizadores y (no lo repitas) frailes. Y son los herederos de un pasado glorioso.</p><p><p><strong>Quito colonial </strong></p></p><p>Quito colonial, declarado patrimonio de la humanidad, es un área de cierta envergadura y con un buen número de edificaciones importantes, amplias plazoletas, aceras adoquinadas que facilitan el recorrido al peatón y un trole que recorre muchas de sus calles angostas.</p><p>Lastimosamente, muchas de los edificios de balcones enrejados, que alguna vez fueron residencias de la aristocracia quiteña, albergan en las plantas bajas negocios de baratijas. Esto, sin embargo, se olvida cuando se penetra en el núcleo del conjunto.</p><p>Un buen punto de partida para el recorrido (con calma, que la altura aprieta el pecho) es la Plaza Grande y el Monumento de la Independencia, (s. XVI-XX), de estilo neoclásico. Una columna de mármol y bronce representando a un león herido se yergue en medio de esta plaza, que está rodeada por varios edificios importantes: el Palacio de Gobierno (s. XVIII-XIX), de fachada estilo neoclásico e interiores destinados a las faenas del Ejecutivo; el antiguo y ecléctico Hotel Majestic y, enseguida, el Palacio Arzobispal (ss. XIX y XX), un edificio neoclásico con tres patios internos cuya fachada está tallada con símbolos de la iglesia. En su primer alto, este palacio alberga un restaurante que, a juzgar por el nombre "Mea Culpa", lo dejará caer en tentación, con platos como los Langostinos al obispo. (Tel 295-1190)</p><p>Siguen el edificio de Pérez-Pallares, cuya restauración ha merecido un importante premio; el Palacio Municipal, de arquitectura contemporánea; y la Catedral, un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar.</p><p>Muy cerca de esta plaza, está otro punto obligatorio: la Iglesia de la Compañía de Jesús es el templo barroco más importante de Quito y un edificio que, por sí solo, hace valer la visita a esta ciudad. Destacan su fachada, las columnas salomónicas y los distintos símbolos tallados en piedra volcánica. Está en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden apreciar la riqueza artística de sus tallas doradas.</p><p>Siguiendo con la caminata, avanzamos hacia la Plaza de San Francisco y su mítico convento, uno de los más antiguos del continente, (s. XVI), en el que podrá escuchar una de las doce misas que a diario se celebran para acoger a sus muchos feligreses. Es una iglesia en la que la presencia humilde del mestizo, los tablones de madera rústica y la música del órgano crean un ambiente de espiritual tibieza. En el monasterio adyacente, un patio interno se abre al cielo, a las montañas, en fin, al paisaje quiteño tantas veces admirado.</p><p>Además de las mencionadas, hay otras iglesias que se pueden incluir en el recorrido: San Roque, Santo Domingo, El Sagrario, La Merced, la Concepción, San Agustín y la Basílica. No en vano una de las calles que atraviesan este viejo barrio se llama "de las Siete Cruces".</p><p>Lo aconsejable es hacer el recorrido de la mano de un guía, pues son calles intrincadas, plazas pobladas de hombres y mujeres, en las que aquel servirá no sólo como referente histórico, sino como brújula y como escolta.</p><p>Otra de las plazas que no se debe perder es la del Teatro, pero, en este caso, la visita puede ser nocturna, ya que el Teatro Sucre (s. XVII -XIX) inauguró el año pasado, en su primer alto, un restaurante &amp; wine bar llamado Theatrum, que reúne los placeres de una decoración moderna, una ubicación romántica y un menú sofisticado. (Tel 257-1011).</p><p>Museos también hay varios, incluyendo el de la Ciudad, el Casa de Sucre, la Casa de Benalcázar, el de arte colonial y el antropológico, en el punto exacto (latitud 0) donde se marca la mitad del hemisferio, y en el que hay todo un pueblito de comercios dedicados a la venta de artesanías y meriendas.</p><p>Pero no todo es viejo en Quito.</p><p><p><strong>Quito hoy </strong></p></p><p>La capital del Ecuador cuenta con cadenas de hoteles americanos como el Radisson, el Swisshotel y el JW Marriott, del que se puede caminar a una especie de zona rosa encuadrada entre las avenidas Francisco de Orellana y La Coruña; y la 12 de Octubre y la Patria; y en la que hay restaurantes, bares, galerías, librerías y un mercado de artesanías en ebullición, donde los indígenas ofrecen textiles, cueros, orfebrería y cerámicas, a precios de "llévate dos".</p><p>De las comidas, diremos que los quiteños beben muchos jugos de frutas, incluyendo tomate de árbol, guanábana y mora. Que el denominador común es la papa, desmoronada en una sopa que llaman locro, o frita con queso en el llamado llapingacho, que acompañan con huevos y chorizos. El maíz, en sus diferentes formas, incluyendo humitas y tamales, también es platito de todo menú. No faltan el puerco y los mariscos; y la atención es atenta y cordial.</p><p>Entre las experiencias culinarias, cabe mencionar un sitio, El Cráter, cuyo ambiente de cabaña, comida de primera y servicio amable, bien valen el ascenso sinuoso y empinado. Además, este restaurante ofrece la posibilidad de ver, niebla mediante, el único (?) cráter poblado del mundo.</p><p>Ese es Quito, la ciudad en la cima de una nación que tiene mucho que ofrecer, incluyendo un territorio insular, único e irrepetible, el cual recorreremos en el próximo número: El Parque Nacional Galápagos.</p><p><p><em><strong>Nota:</strong> El viaje se realizó vía Copa Airlines, por cortesía de Viajes Tívoli, representante internacional de Celebrity Cruises. </em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/P5_5VQfWG9-HGbLdsLWIy3s0Y5A=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/VWNFBGTXPFBJ7JIH6I3UJJVF4M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha]]></media:description></media:content></item><item><title>Quito, Tan cerca al cielo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1208879135.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1208879135.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:51:03 +0000</pubDate><description>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.</p><p>En medio de las laderas sembradas o pobladas se aprecia una explanada de casas y edificios sin patrón arquitectónico evidente, cuyos trajines, cansancios y carencias se ven matizados por una naturaleza generosa en verdores.</p><img alt="La iglesia de la Compáñia de jesús esta en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden la riqueza artistica de sus tallas doradas." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/vvkuRQWPBmZEz6O1ex8ZuBnqSZA=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/62JQD3JIDVAOLMFFMWKIECO3XM.jpg" width="134"/><img alt="La Catedral es un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar." height="134" src="https://www.prensa.com/resizer/d9w5uzQzECmWRGUULIMS_k3HyoI=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/K5GNRQBNQ5FHHGZFH3VDBHCDKI.jpg" width="200"/><img alt="El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha" height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/86DI1dlR-Pd1aNO3ihw2EKCtBAI=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/U4PVTKVWXNFUNJVALRM7R2WHC4.jpg" width="134"/><p>Quito es una capital del tercer mundo, ¡imposible ocultarlo!, que como toda familia de bien, venida a menos, hizo lo que pudo por reparar calles, pintar fachadas y esconder mendigos antes de que llegaran las visitas (con motivo del Miss Universo). Y es que sus gentes -modestia aparte- descienden de conquistadores, colonizadores y (no lo repitas) frailes. Y son los herederos de un pasado glorioso.</p><p><p><strong>Quito colonial </strong></p></p><p>Quito colonial, declarado patrimonio de la humanidad, es un área de cierta envergadura y con un buen número de edificaciones importantes, amplias plazoletas, aceras adoquinadas que facilitan el recorrido al peatón y un trole que recorre muchas de sus calles angostas.</p><p>Lastimosamente, muchas de los edificios de balcones enrejados, que alguna vez fueron residencias de la aristocracia quiteña, albergan en las plantas bajas negocios de baratijas. Esto, sin embargo, se olvida cuando se penetra en el núcleo del conjunto.</p><p>Un buen punto de partida para el recorrido (con calma, que la altura aprieta el pecho) es la Plaza Grande y el Monumento de la Independencia, (s. XVI-XX), de estilo neoclásico. Una columna de mármol y bronce representando a un león herido se yergue en medio de esta plaza, que está rodeada por varios edificios importantes: el Palacio de Gobierno (s. XVIII-XIX), de fachada estilo neoclásico e interiores destinados a las faenas del Ejecutivo; el antiguo y ecléctico Hotel Majestic y, enseguida, el Palacio Arzobispal (ss. XIX y XX), un edificio neoclásico con tres patios internos cuya fachada está tallada con símbolos de la iglesia. En su primer alto, este palacio alberga un restaurante que, a juzgar por el nombre "Mea Culpa", lo dejará caer en tentación, con platos como los Langostinos al obispo. (Tel 295-1190)</p><p>Siguen el edificio de Pérez-Pallares, cuya restauración ha merecido un importante premio; el Palacio Municipal, de arquitectura contemporánea; y la Catedral, un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar.</p><p>Muy cerca de esta plaza, está otro punto obligatorio: la Iglesia de la Compañía de Jesús es el templo barroco más importante de Quito y un edificio que, por sí solo, hace valer la visita a esta ciudad. Destacan su fachada, las columnas salomónicas y los distintos símbolos tallados en piedra volcánica. Está en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden apreciar la riqueza artística de sus tallas doradas.</p><p>Siguiendo con la caminata, avanzamos hacia la Plaza de San Francisco y su mítico convento, uno de los más antiguos del continente, (s. XVI), en el que podrá escuchar una de las doce misas que a diario se celebran para acoger a sus muchos feligreses. Es una iglesia en la que la presencia humilde del mestizo, los tablones de madera rústica y la música del órgano crean un ambiente de espiritual tibieza. En el monasterio adyacente, un patio interno se abre al cielo, a las montañas, en fin, al paisaje quiteño tantas veces admirado.</p><p>Además de las mencionadas, hay otras iglesias que se pueden incluir en el recorrido: San Roque, Santo Domingo, El Sagrario, La Merced, la Concepción, San Agustín y la Basílica. No en vano una de las calles que atraviesan este viejo barrio se llama "de las Siete Cruces".</p><p>Lo aconsejable es hacer el recorrido de la mano de un guía, pues son calles intrincadas, plazas pobladas de hombres y mujeres, en las que aquel servirá no sólo como referente histórico, sino como brújula y como escolta.</p><p>Otra de las plazas que no se debe perder es la del Teatro, pero, en este caso, la visita puede ser nocturna, ya que el Teatro Sucre (s. XVII -XIX) inauguró el año pasado, en su primer alto, un restaurante &amp; wine bar llamado Theatrum, que reúne los placeres de una decoración moderna, una ubicación romántica y un menú sofisticado. (Tel 257-1011).</p><p>Museos también hay varios, incluyendo el de la Ciudad, el Casa de Sucre, la Casa de Benalcázar, el de arte colonial y el antropológico, en el punto exacto (latitud 0) donde se marca la mitad del hemisferio, y en el que hay todo un pueblito de comercios dedicados a la venta de artesanías y meriendas.</p><p>Pero no todo es viejo en Quito.</p><p><p><strong>Quito hoy </strong></p></p><p>La capital del Ecuador cuenta con cadenas de hoteles americanos como el Radisson, el Swisshotel y el JW Marriott, del que se puede caminar a una especie de zona rosa encuadrada entre las avenidas Francisco de Orellana y La Coruña; y la 12 de Octubre y la Patria; y en la que hay restaurantes, bares, galerías, librerías y un mercado de artesanías en ebullición, donde los indígenas ofrecen textiles, cueros, orfebrería y cerámicas, a precios de "llévate dos".</p><p>De las comidas, diremos que los quiteños beben muchos jugos de frutas, incluyendo tomate de árbol, guanábana y mora. Que el denominador común es la papa, desmoronada en una sopa que llaman locro, o frita con queso en el llamado llapingacho, que acompañan con huevos y chorizos. El maíz, en sus diferentes formas, incluyendo humitas y tamales, también es platito de todo menú. No faltan el puerco y los mariscos; y la atención es atenta y cordial.</p><p>Entre las experiencias culinarias, cabe mencionar un sitio, El Cráter, cuyo ambiente de cabaña, comida de primera y servicio amable, bien valen el ascenso sinuoso y empinado. Además, este restaurante ofrece la posibilidad de ver, niebla mediante, el único (?) cráter poblado del mundo.</p><p>Ese es Quito, la ciudad en la cima de una nación que tiene mucho que ofrecer, incluyendo un territorio insular, único e irrepetible, el cual recorreremos en el próximo número: El Parque Nacional Galápagos.</p><p><p><em><strong>Nota:</strong> El viaje se realizó vía Copa Airlines, por cortesía de Viajes Tívoli, representante internacional de Celebrity Cruises. </em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/86DI1dlR-Pd1aNO3ihw2EKCtBAI=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/U4PVTKVWXNFUNJVALRM7R2WHC4.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha]]></media:description></media:content></item><item><title>Quito, Tan cerca al cielo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1209629049.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1209629049.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:48:33 +0000</pubDate><description>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.</p><p>En medio de las laderas sembradas o pobladas se aprecia una explanada de casas y edificios sin patrón arquitectónico evidente, cuyos trajines, cansancios y carencias se ven matizados por una naturaleza generosa en verdores.</p><img alt="El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha" height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/4-RUnq7tc8ScUG0hfTSLPxdHv3A=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/4PHPC2M7V5AX5G6JXRFHDCKY5M.jpg" width="134"/><img alt="La iglesia de la Compáñia de jesús esta en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden la riqueza artistica de sus tallas doradas." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/6TaNtKZ_zAhXZg25uECUVAeGxVY=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/FHL3K6MI5JDIDCAEXVZWLTKJHQ.jpg" width="134"/><img alt="La Catedral es un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar." height="134" src="https://www.prensa.com/resizer/UxPSHAAbV3QCxZG2mX_c_LzWxKc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/TRCA5WLFRFGQNHYSV3UXIOO3TQ.jpg" width="200"/><p>Quito es una capital del tercer mundo, ¡imposible ocultarlo!, que como toda familia de bien, venida a menos, hizo lo que pudo por reparar calles, pintar fachadas y esconder mendigos antes de que llegaran las visitas (con motivo del Miss Universo). Y es que sus gentes -modestia aparte- descienden de conquistadores, colonizadores y (no lo repitas) frailes. Y son los herederos de un pasado glorioso.</p><p><p><strong>Quito colonial </strong></p></p><p>Quito colonial, declarado patrimonio de la humanidad, es un área de cierta envergadura y con un buen número de edificaciones importantes, amplias plazoletas, aceras adoquinadas que facilitan el recorrido al peatón y un trole que recorre muchas de sus calles angostas.</p><p>Lastimosamente, muchas de los edificios de balcones enrejados, que alguna vez fueron residencias de la aristocracia quiteña, albergan en las plantas bajas negocios de baratijas. Esto, sin embargo, se olvida cuando se penetra en el núcleo del conjunto.</p><p>Un buen punto de partida para el recorrido (con calma, que la altura aprieta el pecho) es la Plaza Grande y el Monumento de la Independencia, (s. XVI-XX), de estilo neoclásico. Una columna de mármol y bronce representando a un león herido se yergue en medio de esta plaza, que está rodeada por varios edificios importantes: el Palacio de Gobierno (s. XVIII-XIX), de fachada estilo neoclásico e interiores destinados a las faenas del Ejecutivo; el antiguo y ecléctico Hotel Majestic y, enseguida, el Palacio Arzobispal (ss. XIX y XX), un edificio neoclásico con tres patios internos cuya fachada está tallada con símbolos de la iglesia. En su primer alto, este palacio alberga un restaurante que, a juzgar por el nombre "Mea Culpa", lo dejará caer en tentación, con platos como los Langostinos al obispo. (Tel 295-1190)</p><p>Siguen el edificio de Pérez-Pallares, cuya restauración ha merecido un importante premio; el Palacio Municipal, de arquitectura contemporánea; y la Catedral, un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar.</p><p>Muy cerca de esta plaza, está otro punto obligatorio: la Iglesia de la Compañía de Jesús es el templo barroco más importante de Quito y un edificio que, por sí solo, hace valer la visita a esta ciudad. Destacan su fachada, las columnas salomónicas y los distintos símbolos tallados en piedra volcánica. Está en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden apreciar la riqueza artística de sus tallas doradas.</p><p>Siguiendo con la caminata, avanzamos hacia la Plaza de San Francisco y su mítico convento, uno de los más antiguos del continente, (s. XVI), en el que podrá escuchar una de las doce misas que a diario se celebran para acoger a sus muchos feligreses. Es una iglesia en la que la presencia humilde del mestizo, los tablones de madera rústica y la música del órgano crean un ambiente de espiritual tibieza. En el monasterio adyacente, un patio interno se abre al cielo, a las montañas, en fin, al paisaje quiteño tantas veces admirado.</p><p>Además de las mencionadas, hay otras iglesias que se pueden incluir en el recorrido: San Roque, Santo Domingo, El Sagrario, La Merced, la Concepción, San Agustín y la Basílica. No en vano una de las calles que atraviesan este viejo barrio se llama "de las Siete Cruces".</p><p>Lo aconsejable es hacer el recorrido de la mano de un guía, pues son calles intrincadas, plazas pobladas de hombres y mujeres, en las que aquel servirá no sólo como referente histórico, sino como brújula y como escolta.</p><p>Otra de las plazas que no se debe perder es la del Teatro, pero, en este caso, la visita puede ser nocturna, ya que el Teatro Sucre (s. XVII -XIX) inauguró el año pasado, en su primer alto, un restaurante &amp; wine bar llamado Theatrum, que reúne los placeres de una decoración moderna, una ubicación romántica y un menú sofisticado. (Tel 257-1011).</p><p>Museos también hay varios, incluyendo el de la Ciudad, el Casa de Sucre, la Casa de Benalcázar, el de arte colonial y el antropológico, en el punto exacto (latitud 0) donde se marca la mitad del hemisferio, y en el que hay todo un pueblito de comercios dedicados a la venta de artesanías y meriendas.</p><p>Pero no todo es viejo en Quito.</p><p><p><strong>Quito hoy </strong></p></p><p>La capital del Ecuador cuenta con cadenas de hoteles americanos como el Radisson, el Swisshotel y el JW Marriott, del que se puede caminar a una especie de zona rosa encuadrada entre las avenidas Francisco de Orellana y La Coruña; y la 12 de Octubre y la Patria; y en la que hay restaurantes, bares, galerías, librerías y un mercado de artesanías en ebullición, donde los indígenas ofrecen textiles, cueros, orfebrería y cerámicas, a precios de "llévate dos".</p><p>De las comidas, diremos que los quiteños beben muchos jugos de frutas, incluyendo tomate de árbol, guanábana y mora. Que el denominador común es la papa, desmoronada en una sopa que llaman locro, o frita con queso en el llamado llapingacho, que acompañan con huevos y chorizos. El maíz, en sus diferentes formas, incluyendo humitas y tamales, también es platito de todo menú. No faltan el puerco y los mariscos; y la atención es atenta y cordial.</p><p>Entre las experiencias culinarias, cabe mencionar un sitio, El Cráter, cuyo ambiente de cabaña, comida de primera y servicio amable, bien valen el ascenso sinuoso y empinado. Además, este restaurante ofrece la posibilidad de ver, niebla mediante, el único (?) cráter poblado del mundo.</p><p>Ese es Quito, la ciudad en la cima de una nación que tiene mucho que ofrecer, incluyendo un territorio insular, único e irrepetible, el cual recorreremos en el próximo número: El Parque Nacional Galápagos.</p><p><p><em><strong>Nota:</strong> El viaje se realizó vía Copa Airlines, por cortesía de Viajes Tívoli, representante internacional de Celebrity Cruises. </em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/4-RUnq7tc8ScUG0hfTSLPxdHv3A=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/4PHPC2M7V5AX5G6JXRFHDCKY5M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha]]></media:description></media:content></item><item><title>Quito, Tan cerca al cielo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1209629180.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1209629180.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:46:29 +0000</pubDate><description>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.</p><p>En medio de las laderas sembradas o pobladas se aprecia una explanada de casas y edificios sin patrón arquitectónico evidente, cuyos trajines, cansancios y carencias se ven matizados por una naturaleza generosa en verdores.</p><img alt="El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha" height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/7kwk8iFyKszfEVfuk9pG8vi6yLA=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/G4TVJPPOVFDE3G2EEFWNIEFPDQ.jpg" width="134"/><img alt="La Catedral es un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar." height="134" src="https://www.prensa.com/resizer/fi2hhvLNiWVJi5w-BXV81h24Tlg=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/NYHPOZ5GZVGJZDPD5XW3Q7S7UM.jpg" width="200"/><img alt="La iglesia de la Compáñia de jesús esta en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden la riqueza artistica de sus tallas doradas." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/mzqDz_I1ktASzx2rkLQQLT6kVx0=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/RAYUIGWO3BDDTCYMGNJ6N3EJWQ.jpg" width="134"/><p>Quito es una capital del tercer mundo, ¡imposible ocultarlo!, que como toda familia de bien, venida a menos, hizo lo que pudo por reparar calles, pintar fachadas y esconder mendigos antes de que llegaran las visitas (con motivo del Miss Universo). Y es que sus gentes -modestia aparte- descienden de conquistadores, colonizadores y (no lo repitas) frailes. Y son los herederos de un pasado glorioso.</p><p><p><strong>Quito colonial </strong></p></p><p>Quito colonial, declarado patrimonio de la humanidad, es un área de cierta envergadura y con un buen número de edificaciones importantes, amplias plazoletas, aceras adoquinadas que facilitan el recorrido al peatón y un trole que recorre muchas de sus calles angostas.</p><p>Lastimosamente, muchas de los edificios de balcones enrejados, que alguna vez fueron residencias de la aristocracia quiteña, albergan en las plantas bajas negocios de baratijas. Esto, sin embargo, se olvida cuando se penetra en el núcleo del conjunto.</p><p>Un buen punto de partida para el recorrido (con calma, que la altura aprieta el pecho) es la Plaza Grande y el Monumento de la Independencia, (s. XVI-XX), de estilo neoclásico. Una columna de mármol y bronce representando a un león herido se yergue en medio de esta plaza, que está rodeada por varios edificios importantes: el Palacio de Gobierno (s. XVIII-XIX), de fachada estilo neoclásico e interiores destinados a las faenas del Ejecutivo; el antiguo y ecléctico Hotel Majestic y, enseguida, el Palacio Arzobispal (ss. XIX y XX), un edificio neoclásico con tres patios internos cuya fachada está tallada con símbolos de la iglesia. En su primer alto, este palacio alberga un restaurante que, a juzgar por el nombre "Mea Culpa", lo dejará caer en tentación, con platos como los Langostinos al obispo. (Tel 295-1190)</p><p>Siguen el edificio de Pérez-Pallares, cuya restauración ha merecido un importante premio; el Palacio Municipal, de arquitectura contemporánea; y la Catedral, un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar.</p><p>Muy cerca de esta plaza, está otro punto obligatorio: la Iglesia de la Compañía de Jesús es el templo barroco más importante de Quito y un edificio que, por sí solo, hace valer la visita a esta ciudad. Destacan su fachada, las columnas salomónicas y los distintos símbolos tallados en piedra volcánica. Está en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden apreciar la riqueza artística de sus tallas doradas.</p><p>Siguiendo con la caminata, avanzamos hacia la Plaza de San Francisco y su mítico convento, uno de los más antiguos del continente, (s. XVI), en el que podrá escuchar una de las doce misas que a diario se celebran para acoger a sus muchos feligreses. Es una iglesia en la que la presencia humilde del mestizo, los tablones de madera rústica y la música del órgano crean un ambiente de espiritual tibieza. En el monasterio adyacente, un patio interno se abre al cielo, a las montañas, en fin, al paisaje quiteño tantas veces admirado.</p><p>Además de las mencionadas, hay otras iglesias que se pueden incluir en el recorrido: San Roque, Santo Domingo, El Sagrario, La Merced, la Concepción, San Agustín y la Basílica. No en vano una de las calles que atraviesan este viejo barrio se llama "de las Siete Cruces".</p><p>Lo aconsejable es hacer el recorrido de la mano de un guía, pues son calles intrincadas, plazas pobladas de hombres y mujeres, en las que aquel servirá no sólo como referente histórico, sino como brújula y como escolta.</p><p>Otra de las plazas que no se debe perder es la del Teatro, pero, en este caso, la visita puede ser nocturna, ya que el Teatro Sucre (s. XVII -XIX) inauguró el año pasado, en su primer alto, un restaurante &amp; wine bar llamado Theatrum, que reúne los placeres de una decoración moderna, una ubicación romántica y un menú sofisticado. (Tel 257-1011).</p><p>Museos también hay varios, incluyendo el de la Ciudad, el Casa de Sucre, la Casa de Benalcázar, el de arte colonial y el antropológico, en el punto exacto (latitud 0) donde se marca la mitad del hemisferio, y en el que hay todo un pueblito de comercios dedicados a la venta de artesanías y meriendas.</p><p>Pero no todo es viejo en Quito.</p><p><p><strong>Quito hoy </strong></p></p><p>La capital del Ecuador cuenta con cadenas de hoteles americanos como el Radisson, el Swisshotel y el JW Marriott, del que se puede caminar a una especie de zona rosa encuadrada entre las avenidas Francisco de Orellana y La Coruña; y la 12 de Octubre y la Patria; y en la que hay restaurantes, bares, galerías, librerías y un mercado de artesanías en ebullición, donde los indígenas ofrecen textiles, cueros, orfebrería y cerámicas, a precios de "llévate dos".</p><p>De las comidas, diremos que los quiteños beben muchos jugos de frutas, incluyendo tomate de árbol, guanábana y mora. Que el denominador común es la papa, desmoronada en una sopa que llaman locro, o frita con queso en el llamado llapingacho, que acompañan con huevos y chorizos. El maíz, en sus diferentes formas, incluyendo humitas y tamales, también es platito de todo menú. No faltan el puerco y los mariscos; y la atención es atenta y cordial.</p><p>Entre las experiencias culinarias, cabe mencionar un sitio, El Cráter, cuyo ambiente de cabaña, comida de primera y servicio amable, bien valen el ascenso sinuoso y empinado. Además, este restaurante ofrece la posibilidad de ver, niebla mediante, el único (?) cráter poblado del mundo.</p><p>Ese es Quito, la ciudad en la cima de una nación que tiene mucho que ofrecer, incluyendo un territorio insular, único e irrepetible, el cual recorreremos en el próximo número: El Parque Nacional Galápagos.</p><p><p><em><strong>Nota:</strong> El viaje se realizó vía Copa Airlines, por cortesía de Viajes Tívoli, representante internacional de Celebrity Cruises. </em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/7kwk8iFyKszfEVfuk9pG8vi6yLA=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/G4TVJPPOVFDE3G2EEFWNIEFPDQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha]]></media:description></media:content></item><item><title>Quito, Tan cerca al cielo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1210378977.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1210378977.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:43:53 +0000</pubDate><description>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.</p><p>En medio de las laderas sembradas o pobladas se aprecia una explanada de casas y edificios sin patrón arquitectónico evidente, cuyos trajines, cansancios y carencias se ven matizados por una naturaleza generosa en verdores.</p><img alt="El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha" height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/cm34xB0UjQF7T3rKHtKbQ-lMc3M=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/AOJSN4QHDBHWJF6ELCMALGFEQE.jpg" width="134"/><img alt="La Catedral es un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar." height="134" src="https://www.prensa.com/resizer/ELTDcEtIBvNoYPL5IGQdJOHePDM=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/ECV2GPDHEFDK7IKRXUKUZ67WSE.jpg" width="200"/><img alt="La iglesia de la Compáñia de jesús esta en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden la riqueza artistica de sus tallas doradas." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/mCRkEnwK8O4VLop_37eA7vz2aW0=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/GW3RN4SUWVEJPICB4NEYZASOX4.jpg" width="134"/><p>Quito es una capital del tercer mundo, ¡imposible ocultarlo!, que como toda familia de bien, venida a menos, hizo lo que pudo por reparar calles, pintar fachadas y esconder mendigos antes de que llegaran las visitas (con motivo del Miss Universo). Y es que sus gentes -modestia aparte- descienden de conquistadores, colonizadores y (no lo repitas) frailes. Y son los herederos de un pasado glorioso.</p><p><p><strong>Quito colonial </strong></p></p><p>Quito colonial, declarado patrimonio de la humanidad, es un área de cierta envergadura y con un buen número de edificaciones importantes, amplias plazoletas, aceras adoquinadas que facilitan el recorrido al peatón y un trole que recorre muchas de sus calles angostas.</p><p>Lastimosamente, muchas de los edificios de balcones enrejados, que alguna vez fueron residencias de la aristocracia quiteña, albergan en las plantas bajas negocios de baratijas. Esto, sin embargo, se olvida cuando se penetra en el núcleo del conjunto.</p><p>Un buen punto de partida para el recorrido (con calma, que la altura aprieta el pecho) es la Plaza Grande y el Monumento de la Independencia, (s. XVI-XX), de estilo neoclásico. Una columna de mármol y bronce representando a un león herido se yergue en medio de esta plaza, que está rodeada por varios edificios importantes: el Palacio de Gobierno (s. XVIII-XIX), de fachada estilo neoclásico e interiores destinados a las faenas del Ejecutivo; el antiguo y ecléctico Hotel Majestic y, enseguida, el Palacio Arzobispal (ss. XIX y XX), un edificio neoclásico con tres patios internos cuya fachada está tallada con símbolos de la iglesia. En su primer alto, este palacio alberga un restaurante que, a juzgar por el nombre "Mea Culpa", lo dejará caer en tentación, con platos como los Langostinos al obispo. (Tel 295-1190)</p><p>Siguen el edificio de Pérez-Pallares, cuya restauración ha merecido un importante premio; el Palacio Municipal, de arquitectura contemporánea; y la Catedral, un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar.</p><p>Muy cerca de esta plaza, está otro punto obligatorio: la Iglesia de la Compañía de Jesús es el templo barroco más importante de Quito y un edificio que, por sí solo, hace valer la visita a esta ciudad. Destacan su fachada, las columnas salomónicas y los distintos símbolos tallados en piedra volcánica. Está en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden apreciar la riqueza artística de sus tallas doradas.</p><p>Siguiendo con la caminata, avanzamos hacia la Plaza de San Francisco y su mítico convento, uno de los más antiguos del continente, (s. XVI), en el que podrá escuchar una de las doce misas que a diario se celebran para acoger a sus muchos feligreses. Es una iglesia en la que la presencia humilde del mestizo, los tablones de madera rústica y la música del órgano crean un ambiente de espiritual tibieza. En el monasterio adyacente, un patio interno se abre al cielo, a las montañas, en fin, al paisaje quiteño tantas veces admirado.</p><p>Además de las mencionadas, hay otras iglesias que se pueden incluir en el recorrido: San Roque, Santo Domingo, El Sagrario, La Merced, la Concepción, San Agustín y la Basílica. No en vano una de las calles que atraviesan este viejo barrio se llama "de las Siete Cruces".</p><p>Lo aconsejable es hacer el recorrido de la mano de un guía, pues son calles intrincadas, plazas pobladas de hombres y mujeres, en las que aquel servirá no sólo como referente histórico, sino como brújula y como escolta.</p><p>Otra de las plazas que no se debe perder es la del Teatro, pero, en este caso, la visita puede ser nocturna, ya que el Teatro Sucre (s. XVII -XIX) inauguró el año pasado, en su primer alto, un restaurante &amp; wine bar llamado Theatrum, que reúne los placeres de una decoración moderna, una ubicación romántica y un menú sofisticado. (Tel 257-1011).</p><p>Museos también hay varios, incluyendo el de la Ciudad, el Casa de Sucre, la Casa de Benalcázar, el de arte colonial y el antropológico, en el punto exacto (latitud 0) donde se marca la mitad del hemisferio, y en el que hay todo un pueblito de comercios dedicados a la venta de artesanías y meriendas.</p><p>Pero no todo es viejo en Quito.</p><p><p><strong>Quito hoy </strong></p></p><p>La capital del Ecuador cuenta con cadenas de hoteles americanos como el Radisson, el Swisshotel y el JW Marriott, del que se puede caminar a una especie de zona rosa encuadrada entre las avenidas Francisco de Orellana y La Coruña; y la 12 de Octubre y la Patria; y en la que hay restaurantes, bares, galerías, librerías y un mercado de artesanías en ebullición, donde los indígenas ofrecen textiles, cueros, orfebrería y cerámicas, a precios de "llévate dos".</p><p>De las comidas, diremos que los quiteños beben muchos jugos de frutas, incluyendo tomate de árbol, guanábana y mora. Que el denominador común es la papa, desmoronada en una sopa que llaman locro, o frita con queso en el llamado llapingacho, que acompañan con huevos y chorizos. El maíz, en sus diferentes formas, incluyendo humitas y tamales, también es platito de todo menú. No faltan el puerco y los mariscos; y la atención es atenta y cordial.</p><p>Entre las experiencias culinarias, cabe mencionar un sitio, El Cráter, cuyo ambiente de cabaña, comida de primera y servicio amable, bien valen el ascenso sinuoso y empinado. Además, este restaurante ofrece la posibilidad de ver, niebla mediante, el único (?) cráter poblado del mundo.</p><p>Ese es Quito, la ciudad en la cima de una nación que tiene mucho que ofrecer, incluyendo un territorio insular, único e irrepetible, el cual recorreremos en el próximo número: El Parque Nacional Galápagos.</p><p><p><em><strong>Nota:</strong> El viaje se realizó vía Copa Airlines, por cortesía de Viajes Tívoli, representante internacional de Celebrity Cruises. </em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/cm34xB0UjQF7T3rKHtKbQ-lMc3M=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/AOJSN4QHDBHWJF6ELCMALGFEQE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha]]></media:description></media:content></item><item><title>Quito, Tan cerca al cielo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1211128897.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1211128897.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:42:24 +0000</pubDate><description>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.</p><p>En medio de las laderas sembradas o pobladas se aprecia una explanada de casas y edificios sin patrón arquitectónico evidente, cuyos trajines, cansancios y carencias se ven matizados por una naturaleza generosa en verdores.</p><img alt="La iglesia de la Compáñia de jesús esta en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden la riqueza artistica de sus tallas doradas." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/Yw3185LAbIn1UHYjD5CBuon9M-k=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/ERLSOQHT6ZGHVK3CCBB7ZQB7QM.jpg" width="134"/><img alt="El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha" height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/rWYYtQ03PFOnBaHwJWUv1ktOphQ=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/UNPKLP5PUVCBFETAVWU7TR6E2U.jpg" width="134"/><img alt="La Catedral es un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar." height="134" src="https://www.prensa.com/resizer/EYL7WBBULpYDQF1hpW9N59X3Lzk=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/WL5M3OC54BEC5KOEUP5RPIQIWM.jpg" width="200"/><p>Quito es una capital del tercer mundo, ¡imposible ocultarlo!, que como toda familia de bien, venida a menos, hizo lo que pudo por reparar calles, pintar fachadas y esconder mendigos antes de que llegaran las visitas (con motivo del Miss Universo). Y es que sus gentes -modestia aparte- descienden de conquistadores, colonizadores y (no lo repitas) frailes. Y son los herederos de un pasado glorioso.</p><p><p><strong>Quito colonial </strong></p></p><p>Quito colonial, declarado patrimonio de la humanidad, es un área de cierta envergadura y con un buen número de edificaciones importantes, amplias plazoletas, aceras adoquinadas que facilitan el recorrido al peatón y un trole que recorre muchas de sus calles angostas.</p><p>Lastimosamente, muchas de los edificios de balcones enrejados, que alguna vez fueron residencias de la aristocracia quiteña, albergan en las plantas bajas negocios de baratijas. Esto, sin embargo, se olvida cuando se penetra en el núcleo del conjunto.</p><p>Un buen punto de partida para el recorrido (con calma, que la altura aprieta el pecho) es la Plaza Grande y el Monumento de la Independencia, (s. XVI-XX), de estilo neoclásico. Una columna de mármol y bronce representando a un león herido se yergue en medio de esta plaza, que está rodeada por varios edificios importantes: el Palacio de Gobierno (s. XVIII-XIX), de fachada estilo neoclásico e interiores destinados a las faenas del Ejecutivo; el antiguo y ecléctico Hotel Majestic y, enseguida, el Palacio Arzobispal (ss. XIX y XX), un edificio neoclásico con tres patios internos cuya fachada está tallada con símbolos de la iglesia. En su primer alto, este palacio alberga un restaurante que, a juzgar por el nombre "Mea Culpa", lo dejará caer en tentación, con platos como los Langostinos al obispo. (Tel 295-1190)</p><p>Siguen el edificio de Pérez-Pallares, cuya restauración ha merecido un importante premio; el Palacio Municipal, de arquitectura contemporánea; y la Catedral, un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar.</p><p>Muy cerca de esta plaza, está otro punto obligatorio: la Iglesia de la Compañía de Jesús es el templo barroco más importante de Quito y un edificio que, por sí solo, hace valer la visita a esta ciudad. Destacan su fachada, las columnas salomónicas y los distintos símbolos tallados en piedra volcánica. Está en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden apreciar la riqueza artística de sus tallas doradas.</p><p>Siguiendo con la caminata, avanzamos hacia la Plaza de San Francisco y su mítico convento, uno de los más antiguos del continente, (s. XVI), en el que podrá escuchar una de las doce misas que a diario se celebran para acoger a sus muchos feligreses. Es una iglesia en la que la presencia humilde del mestizo, los tablones de madera rústica y la música del órgano crean un ambiente de espiritual tibieza. En el monasterio adyacente, un patio interno se abre al cielo, a las montañas, en fin, al paisaje quiteño tantas veces admirado.</p><p>Además de las mencionadas, hay otras iglesias que se pueden incluir en el recorrido: San Roque, Santo Domingo, El Sagrario, La Merced, la Concepción, San Agustín y la Basílica. No en vano una de las calles que atraviesan este viejo barrio se llama "de las Siete Cruces".</p><p>Lo aconsejable es hacer el recorrido de la mano de un guía, pues son calles intrincadas, plazas pobladas de hombres y mujeres, en las que aquel servirá no sólo como referente histórico, sino como brújula y como escolta.</p><p>Otra de las plazas que no se debe perder es la del Teatro, pero, en este caso, la visita puede ser nocturna, ya que el Teatro Sucre (s. XVII -XIX) inauguró el año pasado, en su primer alto, un restaurante &amp; wine bar llamado Theatrum, que reúne los placeres de una decoración moderna, una ubicación romántica y un menú sofisticado. (Tel 257-1011).</p><p>Museos también hay varios, incluyendo el de la Ciudad, el Casa de Sucre, la Casa de Benalcázar, el de arte colonial y el antropológico, en el punto exacto (latitud 0) donde se marca la mitad del hemisferio, y en el que hay todo un pueblito de comercios dedicados a la venta de artesanías y meriendas.</p><p>Pero no todo es viejo en Quito.</p><p><p><strong>Quito hoy </strong></p></p><p>La capital del Ecuador cuenta con cadenas de hoteles americanos como el Radisson, el Swisshotel y el JW Marriott, del que se puede caminar a una especie de zona rosa encuadrada entre las avenidas Francisco de Orellana y La Coruña; y la 12 de Octubre y la Patria; y en la que hay restaurantes, bares, galerías, librerías y un mercado de artesanías en ebullición, donde los indígenas ofrecen textiles, cueros, orfebrería y cerámicas, a precios de "llévate dos".</p><p>De las comidas, diremos que los quiteños beben muchos jugos de frutas, incluyendo tomate de árbol, guanábana y mora. Que el denominador común es la papa, desmoronada en una sopa que llaman locro, o frita con queso en el llamado llapingacho, que acompañan con huevos y chorizos. El maíz, en sus diferentes formas, incluyendo humitas y tamales, también es platito de todo menú. No faltan el puerco y los mariscos; y la atención es atenta y cordial.</p><p>Entre las experiencias culinarias, cabe mencionar un sitio, El Cráter, cuyo ambiente de cabaña, comida de primera y servicio amable, bien valen el ascenso sinuoso y empinado. Además, este restaurante ofrece la posibilidad de ver, niebla mediante, el único (?) cráter poblado del mundo.</p><p>Ese es Quito, la ciudad en la cima de una nación que tiene mucho que ofrecer, incluyendo un territorio insular, único e irrepetible, el cual recorreremos en el próximo número: El Parque Nacional Galápagos.</p><p><p><em><strong>Nota:</strong> El viaje se realizó vía Copa Airlines, por cortesía de Viajes Tívoli, representante internacional de Celebrity Cruises. </em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/rWYYtQ03PFOnBaHwJWUv1ktOphQ=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/UNPKLP5PUVCBFETAVWU7TR6E2U.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha]]></media:description></media:content></item><item><title>Quito, Tan cerca al cielo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1211878846.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1211878846.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:40:03 +0000</pubDate><description>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.</p><p>En medio de las laderas sembradas o pobladas se aprecia una explanada de casas y edificios sin patrón arquitectónico evidente, cuyos trajines, cansancios y carencias se ven matizados por una naturaleza generosa en verdores.</p><img alt="La Catedral es un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar." height="134" src="https://www.prensa.com/resizer/zmsSyklEo-JLsDX9j6nBudZUHRM=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/7WFL4V5Q7FFSTEQBUO4KDGVAUA.jpg" width="200"/><img alt="La iglesia de la Compáñia de jesús esta en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden la riqueza artistica de sus tallas doradas." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/VI_dZOYa4iJ6TS4w0driymk45p8=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/DQSM45ZFXJCAVF7B62HSNM26UU.jpg" width="134"/><img alt="El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha" height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/DbrDIMjgtAuKUz9-NktQQ4-M_-I=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/QST3EEY5LRHJRHSHZ2GBKHLQVY.jpg" width="134"/><p>Quito es una capital del tercer mundo, ¡imposible ocultarlo!, que como toda familia de bien, venida a menos, hizo lo que pudo por reparar calles, pintar fachadas y esconder mendigos antes de que llegaran las visitas (con motivo del Miss Universo). Y es que sus gentes -modestia aparte- descienden de conquistadores, colonizadores y (no lo repitas) frailes. Y son los herederos de un pasado glorioso.</p><p><p><strong>Quito colonial </strong></p></p><p>Quito colonial, declarado patrimonio de la humanidad, es un área de cierta envergadura y con un buen número de edificaciones importantes, amplias plazoletas, aceras adoquinadas que facilitan el recorrido al peatón y un trole que recorre muchas de sus calles angostas.</p><p>Lastimosamente, muchas de los edificios de balcones enrejados, que alguna vez fueron residencias de la aristocracia quiteña, albergan en las plantas bajas negocios de baratijas. Esto, sin embargo, se olvida cuando se penetra en el núcleo del conjunto.</p><p>Un buen punto de partida para el recorrido (con calma, que la altura aprieta el pecho) es la Plaza Grande y el Monumento de la Independencia, (s. XVI-XX), de estilo neoclásico. Una columna de mármol y bronce representando a un león herido se yergue en medio de esta plaza, que está rodeada por varios edificios importantes: el Palacio de Gobierno (s. XVIII-XIX), de fachada estilo neoclásico e interiores destinados a las faenas del Ejecutivo; el antiguo y ecléctico Hotel Majestic y, enseguida, el Palacio Arzobispal (ss. XIX y XX), un edificio neoclásico con tres patios internos cuya fachada está tallada con símbolos de la iglesia. En su primer alto, este palacio alberga un restaurante que, a juzgar por el nombre "Mea Culpa", lo dejará caer en tentación, con platos como los Langostinos al obispo. (Tel 295-1190)</p><p>Siguen el edificio de Pérez-Pallares, cuya restauración ha merecido un importante premio; el Palacio Municipal, de arquitectura contemporánea; y la Catedral, un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar.</p><p>Muy cerca de esta plaza, está otro punto obligatorio: la Iglesia de la Compañía de Jesús es el templo barroco más importante de Quito y un edificio que, por sí solo, hace valer la visita a esta ciudad. Destacan su fachada, las columnas salomónicas y los distintos símbolos tallados en piedra volcánica. Está en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden apreciar la riqueza artística de sus tallas doradas.</p><p>Siguiendo con la caminata, avanzamos hacia la Plaza de San Francisco y su mítico convento, uno de los más antiguos del continente, (s. XVI), en el que podrá escuchar una de las doce misas que a diario se celebran para acoger a sus muchos feligreses. Es una iglesia en la que la presencia humilde del mestizo, los tablones de madera rústica y la música del órgano crean un ambiente de espiritual tibieza. En el monasterio adyacente, un patio interno se abre al cielo, a las montañas, en fin, al paisaje quiteño tantas veces admirado.</p><p>Además de las mencionadas, hay otras iglesias que se pueden incluir en el recorrido: San Roque, Santo Domingo, El Sagrario, La Merced, la Concepción, San Agustín y la Basílica. No en vano una de las calles que atraviesan este viejo barrio se llama "de las Siete Cruces".</p><p>Lo aconsejable es hacer el recorrido de la mano de un guía, pues son calles intrincadas, plazas pobladas de hombres y mujeres, en las que aquel servirá no sólo como referente histórico, sino como brújula y como escolta.</p><p>Otra de las plazas que no se debe perder es la del Teatro, pero, en este caso, la visita puede ser nocturna, ya que el Teatro Sucre (s. XVII -XIX) inauguró el año pasado, en su primer alto, un restaurante &amp; wine bar llamado Theatrum, que reúne los placeres de una decoración moderna, una ubicación romántica y un menú sofisticado. (Tel 257-1011).</p><p>Museos también hay varios, incluyendo el de la Ciudad, el Casa de Sucre, la Casa de Benalcázar, el de arte colonial y el antropológico, en el punto exacto (latitud 0) donde se marca la mitad del hemisferio, y en el que hay todo un pueblito de comercios dedicados a la venta de artesanías y meriendas.</p><p>Pero no todo es viejo en Quito.</p><p><p><strong>Quito hoy </strong></p></p><p>La capital del Ecuador cuenta con cadenas de hoteles americanos como el Radisson, el Swisshotel y el JW Marriott, del que se puede caminar a una especie de zona rosa encuadrada entre las avenidas Francisco de Orellana y La Coruña; y la 12 de Octubre y la Patria; y en la que hay restaurantes, bares, galerías, librerías y un mercado de artesanías en ebullición, donde los indígenas ofrecen textiles, cueros, orfebrería y cerámicas, a precios de "llévate dos".</p><p>De las comidas, diremos que los quiteños beben muchos jugos de frutas, incluyendo tomate de árbol, guanábana y mora. Que el denominador común es la papa, desmoronada en una sopa que llaman locro, o frita con queso en el llamado llapingacho, que acompañan con huevos y chorizos. El maíz, en sus diferentes formas, incluyendo humitas y tamales, también es platito de todo menú. No faltan el puerco y los mariscos; y la atención es atenta y cordial.</p><p>Entre las experiencias culinarias, cabe mencionar un sitio, El Cráter, cuyo ambiente de cabaña, comida de primera y servicio amable, bien valen el ascenso sinuoso y empinado. Además, este restaurante ofrece la posibilidad de ver, niebla mediante, el único (?) cráter poblado del mundo.</p><p>Ese es Quito, la ciudad en la cima de una nación que tiene mucho que ofrecer, incluyendo un territorio insular, único e irrepetible, el cual recorreremos en el próximo número: El Parque Nacional Galápagos.</p><p><p><em><strong>Nota:</strong> El viaje se realizó vía Copa Airlines, por cortesía de Viajes Tívoli, representante internacional de Celebrity Cruises. </em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/DbrDIMjgtAuKUz9-NktQQ4-M_-I=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/QST3EEY5LRHJRHSHZ2GBKHLQVY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha]]></media:description></media:content></item><item><title>Quito, Tan cerca al cielo</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1212628748.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Quito-cerca-cielo_0_1212628748.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:37:50 +0000</pubDate><description>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es una capital que hospeda cerca de dos millones de almas que disfrutan de un sol tropical matizado por la brisa fresca de las montañas. Y de un paisaje que, desde casi cualquier punto, es de postal. El Mirador de Guápulo, por ejemplo, ofrece una panorámica de abismos borrascosos y carreteras como culebras en ascensos o descensos espinosos. Es una visión impregnada de verdes, animados por el color de los tapetes que un vendedor, en sombrero de fieltro, pone frente a los ojos de nosotros, los turistas.</p><p>En medio de las laderas sembradas o pobladas se aprecia una explanada de casas y edificios sin patrón arquitectónico evidente, cuyos trajines, cansancios y carencias se ven matizados por una naturaleza generosa en verdores.</p><img alt="El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha" height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/O2Rq4FiUKwG28Ic21lYNKBNSUd8=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/64OWVJXMZVAZNJAPYGSLVUVB64.jpg" width="134"/><img alt="La Catedral es un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar." height="134" src="https://www.prensa.com/resizer/IF49dVLOhb_Xxwn_chy7Y4liNvs=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/DIFEYSYHI5FTXJKLOZUQNSJ7NY.jpg" width="200"/><img alt="La iglesia de la Compáñia de jesús esta en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden la riqueza artistica de sus tallas doradas." height="200" src="https://www.prensa.com/resizer/qkXBqSFudYQsx71FNpb3SRAzQ_g=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/UEJAJRXHHNFIFOT2JYR7G7RJ3Q.jpg" width="134"/><p>Quito es una capital del tercer mundo, ¡imposible ocultarlo!, que como toda familia de bien, venida a menos, hizo lo que pudo por reparar calles, pintar fachadas y esconder mendigos antes de que llegaran las visitas (con motivo del Miss Universo). Y es que sus gentes modestia aparte descienden de conquistadores, colonizadores y (no lo repitas) frailes. Y son los herederos de un pasado glorioso.</p><p><p><strong>Quito colonial </strong></p></p><p>Quito colonial, declarado patrimonio de la humanidad, es un área de cierta envergadura y con un buen número de edificaciones importantes, amplias plazoletas, aceras adoquinadas que facilitan el recorrido al peatón y un trole que recorre muchas de sus calles angostas.</p><p>Lastimosamente, muchas de los edificios de balcones enrejados, que alguna vez fueron residencias de la aristocracia quiteña, albergan en las plantas bajas negocios de baratijas. Esto, sin embargo, se olvida cuando se penetra en el núcleo del conjunto.</p><p>Un buen punto de partida para el recorrido (con calma, que la altura aprieta el pecho) es la Plaza Grande y el Monumento de la Independencia, (s. XVI-XX), de estilo neoclásico. Una columna de mármol y bronce representando a un león herido se yergue en medio de esta plaza, que está rodeada por varios edificios importantes: el Palacio de Gobierno (s. XVIII-XIX), de fachada estilo neoclásico e interiores destinados a las faenas del Ejecutivo; el antiguo y ecléctico Hotel Majestic y, enseguida, el Palacio Arzobispal (ss. XIX y XX), un edificio neoclásico con tres patios internos cuya fachada está tallada con símbolos de la iglesia. En su primer alto, este palacio alberga un restaurante que, a juzgar por el nombre "Mea Culpa", lo dejará caer en tentación, con platos como los Langostinos al obispo. (Tel 295-1190)</p><p>Siguen el edificio de Pérez-Pallares, cuya restauración ha merecido un importante premio; el Palacio Municipal, de arquitectura contemporánea; y la Catedral, un templo de tres naves, cuyo cielo raso simula el estilo mudéjar.</p><p>Muy cerca de esta plaza, está otro punto obligatorio: la Iglesia de la Compañía de Jesús es el templo barroco más importante de Quito y un edificio que, por sí solo, hace valer la visita a esta ciudad. Destacan su fachada, las columnas salomónicas y los distintos símbolos tallados en piedra volcánica. Está en restauración, pero ni el ruido ni el polvo, impiden apreciar la riqueza artística de sus tallas doradas.</p><p>Siguiendo con la caminata, avanzamos hacia la Plaza de San Francisco y su mítico convento, uno de los más antiguos del continente, (s. XVI), en el que podrá escuchar una de las doce misas que a diario se celebran para acoger a sus muchos feligreses. Es una iglesia en la que la presencia humilde del mestizo, los tablones de madera rústica y la música del órgano crean un ambiente de espiritual tibieza. En el monasterio adyacente, un patio interno se abre al cielo, a las montañas, en fin, al paisaje quiteño tantas veces admirado.</p><p>Además de las mencionadas, hay otras iglesias que se pueden incluir en el recorrido: San Roque, Santo Domingo, El Sagrario, La Merced, la Concepción, San Agustín y la Basílica. No en vano una de las calles que atraviesan este viejo barrio se llama "de las Siete Cruces".</p><p>Lo aconsejable es hacer el recorrido de la mano de un guía, pues son calles intrincadas, plazas pobladas de hombres y mujeres, en las que aquel servirá no sólo como referente histórico, sino como brújula y como escolta.</p><p>Otra de las plazas que no se debe perder es la del Teatro, pero, en este caso, la visita puede ser nocturna, ya que el Teatro Sucre (s. XVII -XIX) inauguró el año pasado, en su primer alto, un restaurante &amp; wine bar llamado Theatrum, que reúne los placeres de una decoración moderna, una ubicación romántica y un menú sofisticado. (Tel 257-1011).</p><p>Museos también hay varios, incluyendo el de la Ciudad, el Casa de Sucre, la Casa de Benalcázar, el de arte colonial y el antropológico, en el punto exacto (latitud 0) donde se marca la mitad del hemisferio, y en el que hay todo un pueblito de comercios dedicados a la venta de artesanías y meriendas.</p><p>Pero no todo es viejo en Quito.</p><p><p><strong>Quito hoy </strong></p></p><p>La capital del Ecuador cuenta con cadenas de hoteles americanos como el Radisson, el Swisshotel y el JW Marriott, del que se puede caminar a una especie de zona rosa encuadrada entre las avenidas Francisco de Orellana y La Coruña; y la 12 de Octubre y la Patria; y en la que hay restaurantes, bares, galerías, librerías y un mercado de artesanías en ebullición, donde los indígenas ofrecen textiles, cueros, orfebrería y cerámicas, a precios de "llévate dos".</p><p>De las comidas, diremos que los quiteños beben muchos jugos de frutas, incluyendo tomate de árbol, guanábana y mora. Que el denominador común es la papa, desmoronada en una sopa que llaman locro, o frita con queso en el llamado llapingacho, que acompañan con huevos y chorizos. El maíz, en sus diferentes formas, incluyendo humitas y tamales, también es platito de todo menú. No faltan el puerco y los mariscos; y la atención es atenta y cordial.</p><p>Entre las experiencias culinarias, cabe mencionar un sitio, El Cráter, cuyo ambiente de cabaña, comida de primera y servicio amable, bien valen el ascenso sinuoso y empinado. Además, este restaurante ofrece la posibilidad de ver, niebla mediante, el único (?) cráter poblado del mundo.</p><p>Ese es Quito, la ciudad en la cima de una nación que tiene mucho que ofrecer, incluyendo un territorio insular, único e irrepetible, el cual recorreremos en el próximo número: El Parque Nacional Galápagos.</p><p><p><em><strong>Nota:</strong> El viaje se realizó vía Copa Airlines, por cortesía de Viajes Tívoli, representante internacional de Celebrity Cruises. </em></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/O2Rq4FiUKwG28Ic21lYNKBNSUd8=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/64OWVJXMZVAZNJAPYGSLVUVB64.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El Panecillo es un hito paisajísta e histórico de Quito, construido en 1922, en conmemoración de la batalla de Pichincha]]></media:description></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1213378691.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1213378691.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:35:49 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/xwMIcTzDlQb4l-GcXLI1qtRjMfo=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/JFK7A5STXJGNFDI2T5QQWUCASE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1214128609.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1214128609.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:33:30 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/p9BcEHO8uHomSqy0D3fYlguyhnk=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/DFKDOIUZSNF2XG4SUGAX3N43RQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1214878523.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1214878523.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:31:27 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/s8O7EGbJ9K39O-UfR8pSMREtyrI=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/KTPNJE6MIRHFRMEJJ5A7KJT7NU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1215628465.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1215628465.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:29:18 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/4DBIKH0L4Q9NwkmbzybSpoIa_E4=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/X34ATZ4SCJE6DC4MWDQM7OAB5M.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1216378390.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1216378390.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:26:50 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/wYwySWKj6yYl2xzoNcKJnYRXtpo=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/P2CLPTQDL5A7XN3A35TQOKIVPM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1217128308.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1217128308.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:24:36 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/-ITf__ADkxxJ5UL7P0ytHk4nWcc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/5H3ODG2PPVB6DCI22XGHI3FNZE.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. 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Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/fAGXVn3MpV7AhDrJ34499IFkzk0=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/JAPYGQ5LNNCSNCVSUW52XJ3HCI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1218628152.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/Destino-Galapagos_0_1218628152.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:21:03 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/TrYfCK2IfS1-npHILrHhyeZJt5I=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/3TDWWVS7WFDOHEY3RDUKHWFAMQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Destino-Galapagos_0_1219378084.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Destino-Galapagos_0_1219378084.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:18:13 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/s5SpY32zP5cGnCbKwfED1JXi6sQ=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/H7VYWWYL2ZBTLFJX54RHRFKSDM.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. 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Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/T7snfvSHqWxLWxhoCZCu5zUBMho=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/FGDHVHLUEFCT3DJOKQAXF4RZRY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Destino-Galapagos_0_1220877937.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Destino-Galapagos_0_1220877937.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:13:29 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/oRy2GYKEVvYPZKomYpHCUeUv0BI=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/QD6DOT3YUBFLFB6FVSCWB2DPGY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. 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Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/Zg8ikM5OoyP1hRcdL04QnA_MJ5k=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/RH3FRYXAO5A6NANXJAHJCP776Q.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. 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Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/H1I09lfmRXF3jzMy8U2pyVY6iYM=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/HRS7H2UZO5GPLPFPGVPZ4HHXVQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>Destino: Galápagos</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Destino-Galapagos_0_1223127707.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/Destino-Galapagos_0_1223127707.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Sat, 18 Jan 2020 00:05:54 +0000</pubDate><description>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p><strong> La aventura </strong></p></p><p><p>El recorrido de este archipiélago de islas volcánicas -Española, Fernandina, Floreana, Rábida...-, situadas en el Pacífico, sobre la línea del Ecuador, empieza con un vuelo que en menos de 2 horas cubre las 600 millas entre la costeña ciudad de Guayaquil y Baltra, una antigua base militar en el Parque Nacional Galápagos. Una vez allí, no importa si eligió hospedarse en un <em> megayate </em> , en una pensión o en un velero, el visitante tiene la oportunidad de navegar de isla en isla, descendiendo en algunas para explorar, avisar las especies vegetales y animales, muchas de ellas endémicas, y observar sus conductas y rituales.</p></p><p>Las excursiones se realizan en grupos de 15 y duran alrededor de 2 horas, por lo que se pueden planear hasta dos diarias, una en la mañana y otra en la tarde. El paisaje -cielo, mar, piedras, arena, cactus, matorrales y animales camuflados en su hábitat- no cambia significativamente entre una isla y otra, pero sí lo suficiente para que cada exploración aporte una novedad. El denominador común es la pureza. Galápagos ha sido tan celosamente conservado por los naturalistas y las autoridades ecuatorianas, que, en pleno siglo XXI, el visitante encuentra un sitio similar al que avistó por primera vez el navegante español, fray Tomás de Berlanga, en el siglo XVI.</p><p><p>Por cierto que, después de aquel viaje, Berlanga escribió a España tildando de "bobos" a algunos pájaros locales, que los gringos han terminado por llamar "boobies". Y es que genéticamente no están enseñados a huir. En Galápagos, a diferencia de otros destinos de aventuras -a los que además de <em> sun block </em> hay que llevar dosis de paciencia-, no hay que esperar, ni hacer silencio, ni tener suerte, para ver aves, reptiles y mamíferos.</p></p><p>Uno desembarca en Española, por ejemplo -una isla de 4 millones de años- y encuentra a los lobos marinos regados en la arena, como alfombras en una tienda de turcos. Parece que estuvieran esperando, acaso con la ilusión de ver desembarcar a un turista que rompa con la prototípica visión del sombrero con alas-bermuda caqui-lentes de sol y cámara digital, que les produce tamaña indiferencia. Las hembras amamantan a sus crías, los machos cuidan el harén y los lobitos corren olas. Están a una caricia de distancia, -Caricias prohibidas, por cierto- y parece que nada los inmuta. Al menos la presencia humana no lo hace.</p><p>En esta isla, una de las más interesantes del archipiélago, hay un trillo de 3 kilómetros (ojo con las pequeñas lagartijas de lava), que lleva a la planicie donde anidan los albatros. Casi toda la población mundial -unas 12 mil parejas- de esta ave cuya envergadura alcanza los 2 metros, anida aquí. Allí se pueden admirar sus rituales y, de la voz del guía, aprender que el albatros se empareja de por vida, a pesar de que llega a vivir 40 años y más!</p><p>Estos guías son, hay que decirlo, parte del atractivo de las islas. Sus conocimientos científicos potencian la experiencia; y su vocación conservacionista y su amor por este patrimonio natural engrandecen el aprecio que el visitante le cobra al paisaje. Ernesto, Verónica, Jaime, están curtidos por el sol y el salitre. Cada uno ha visto hasta el cansancio las especies, sus rituales, el paisaje y sus fenómenos. Pero no dejan de asombrarse. Como Verónica, con el soplador, que se observa desde uno de los riscos de Española, y que consiste en una ola que arremete con fuerza contra una resquebrajadura, se cuela por entre la piedra y se eleva varios metros formando una enorme cortina de espuma, en medio del cielo. Cielos celestes los de Galápagos, por donde vuelan, también, los piqueros.</p><p>Piqueros los hay variados, pero llaman la atención los de hermosas patas azul-turquesa. Todos se alimentan de peces, que atrapan mediante espectaculares zambullidas, pero es su ritual de cortejo lo que más llama la atención. En la isla Seymour, -de atardeceres espectaculares en que los lobitos y las iguanas marinas emergen de las olas para tenderse en las piedras y en la arena- se repite con cierta frecuencia este ritual: El macho se contonea alrededor de la hembra, con la cola erguida y la mirada al cielo; le da regalitos (una pajita, por ejemplo) y, de pronto, concreta en una copulación tan rápida que apenas si da tiempo al fotógrafo de disparar el lente.</p><p>En esa misma isla Seymour, tierra adentro, chupan la savia de los cactus las iguanas de tierra, tan arrugadas, curtidas y severas que parecen prehistóricas. Son más grandes que las marinas -que son negras como las piedras- y al igual que éstas se confunden con el hábitat, porque en su corteza resuenan el rojo de la arcilla y el verde de los arbustos. Son interesantes estos reptiles. E inconmovibles.</p><p>En esta y otras islas, no pasa desapercibida una tercera especie de aves: la fragata. Y es que en su intento por llamar la atención de las hembras, los machos inflan, sin pudor y a veces parece que con urgencia notoria, unas bolsas rojas que llevan debajo del pescuezo. Con ellas anuncian su disposición para el emparejamiento, mientras las hembras se toman el tiempo de sobrevolarlos, comparando nidos y candidatos, a ver con cuál se quedan.</p><p>Hay fragatas por todos lados, piqueros. Albatros. Pelícanos y petreles. En sitios como el León Dormido, apenas si se alcanzan a ver con binoculares (¡están tan alto!), pero eso no importa, porque este peñón de roca es una vista en sí. El visitante lo circunnavega y lo acaricia con la mirada, como si fuese una escultura, en una galería de arte. Da gusto ver su silueta rocosa, lavada por el mar una y mil veces, en la que se asolean (¿quiénes más?) las iguanas, que viven en armonía con unos cangrejos que, de jóvenes, son negros como las piedras, pero una vez endurecidas las corazas, se tornan rojos como el fuego.</p><p>Estas islas despobladas de Galápagos son el Club Med de estos animales. Un club de acceso restringido en el que la pereza, los retozos, los juegos, la glotonería y el romance son moneda de curso común. Pero en Galápagos hay también asentamientos humanos, que hacen parte interesante del recorrido:</p><p><p>En la isla de San Cristóbal se encuentra Puerto Baquerizo Moreno, la capital administrativa de Galápagos y la sede del Centro de Interpretación, un pequeño museo que da cuenta de la historia natural así como del paso -no siempre feliz- del hombre por las islas. Y está la isla Santa Cruz, donde se encuentra la ciudad más densamente poblada, Puerto Ayora, sede de la Estación Científica Charles Darwin, un centro de investigación en el que crían tortugas en cautiverio y donde se les puede ver desde que nacen hasta que se convierten en gigantes. La parte poblada de esta isla es una Taboga idealizada, sin basura y con muchos más escenarios para el turista, incluyendo barcitos, café internet, galerías, pensiones y tiendas de <em> souvenirs </em> .</p></p><p>Ambas islas ofrecen la posibilidad de retomar, así sea temporalmente, el contacto con la civilización. Sentarse frente a una cerveza y unos patacones, a ver cómo un par de confianzudos lobos marinos se mece sobre una panga. Y ver pasar a los turistas, que se reciben en cantidades limitadas, con la advertencia de que: "solo podrán llevarse fotografías (nada de conchitas para la colección, ni plantitas para ver si pegan en la casa de la playa). Y solo podrán dejar huellas..."</p><p>Sobra decir que Galápagos es un destino para quienes aman la naturaleza. Y la respetan. Pero, hago la salvedad, -para quienes no han aprendido a amarla- que de la naturaleza es fácil enamorarse a primera vista.</p><p>¿Niños? Mientras que tengan la curiosidad para apreciar las conductas de los animales y puedan vivir sin el sobre estímulo de la televisión y la computadora.</p><p>¿Tercera edad? Siempre y cuando puedan subir y bajar de las pangas, que es la única manera de desembarcar en las islas.</p><p>Los demás están todos bienvenidos. La experiencia Galápagos, que incluye la posibilidad de bucear en aguas celestes, caminar y nadar en playas prístinas -no importa cuánto le cueste- terminará enriqueciéndolo.</p><p>(1) Celebrity Cruises acaba de introducir al mercado mundial una excelente manera de recorrer las islas Galápagos.</p><p>El viaje a Galápagos se realizó por cortesía de Viajes Tivoli, Copa Airlines y CELEBRITY CRUISES, en un yate de 96 pasajeros que esta empresa acaba de introducir al mercado, bajo el sello de Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Dónde?</p><p>Parque Nacional Galápagos, una provincia de Ecuador situada sobre la línea ecuatorial, a 600 millas de la costa.</p><p>¿Cómo?</p><p>Por avión. Una opción es viajar Panamá-Quito, Quito-Guayaquil, Guayaquil-Baltra. (Hay vuelos diarios entre el continente y las islas) . Una vez en Baltra, las opciones incluyen pensiones, veleros de facilidades espartanas, otras embarcaciones y hoteles de lujo moderado y el megayate de la línea Celebrity Xpeditions.</p><p>¿Cuándo?</p><p>Preferiblemente en los meses de mayo a diciembre, cuando llueve poco y las temperaturas, que oscilan entre los 68 y 82 grados, resultan muy agradables.</p><p>¿Por qué? Porque la vida animal y vegetal de las islas Galápagos es única e irrepetible.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/qnV7aFhGcvAGtL0syWkXINZVgj4=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/ST2PJ4FQLNEOTN2GZ7RI73LIQU.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[El lobo marino, -curioso, juguetón y perezoso-, llega a pesar 250 kilos. Se calcula que hay unos 50 mil en estas islas.]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[Corprensa]]></media:credit></media:content></item><item><title>El último alegato</title><link>https://www.prensa.com/impresa/ultimo-alegato_0_1234376569.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/ultimo-alegato_0_1234376569.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 23:26:38 +0000</pubDate><description>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.</p><p>William Jefferson Clinton nació sureño (Little Rock, Arkansas), pobre y huérfano de padre; y surgió con el impulso que el auge de la posguerra le dio a la clase media.</p><p>Su adolescencia transcurrió en los años 60, que es lo mismo que decir que se dejó crecer el pelo; cantó "Let it be"; fumó marihuana -sin inhalar, debido a sus alergias- y protestó contra Vietnam. Su padre adoptivo era un borracho y la vida doméstica escasamente tolerable, pero él hacía una buena imitación de Elvis, tenía su propio Buick y tocaba el saxo. Además, a los 18 años se convirtió en el primero de su familia en entrar a una universidad. ¡Y qué universidad!</p><p>En 1964, ingresó a Georgetown con una beca. Cuatro años después se fue a Oxford, Inglaterra, en calidad de Rhodes Scholar. Aprovechó para recorrer Europa, limitado de fondos pero enriquecido por horas de lectura. De Gran Bretaña pasó a la escuela de leyes de Yale, donde conoció a Hillary. "Era difícil no fijarse en Bill Clinton en el otoño de 1970", cuenta ella en su biografía, "parecía más un vikingo que un estudiante que acababa de regresar de Oxford".</p><p>El factor suerte puede haber incidido en la inclinación ascendente de la línea vital de Clinton, pero su inteligencia, la determinación de aprovechar las oportunidades y un sistema orientado a premiar el mérito definitivamente marcaron su destino.</p><p>Gabriel García Márquez, que lo conoció en agosto de 1995, escribió un artículo para El País en que contó que, en aquella cena que empezó a las 8.00 y terminó a la medianoche, se habló de política latinoamericana, de cine y de literatura. Que Clinton demostró conocer muy bien el Quijote y que, cuando Carlos Fuentes afirmó que su libro favorito era Absalón Absalón, de William Faulkner, Clinton se puso de pie y "recitó de memoria el monólogo de Benji, que son las páginas más asombrosas pero también las más herméticas de El sonido y la furia."</p><p>La carrera política</p><p>Demócrata por tradición familiar, Clinton lo era también por ideología. Creía en los beneficios que el Estado podía ofrecer a los ciudadanos -su historia personal daba fe de ello-, creía en la igualdad entre las razas y entre los sexos. Sus ambiciones personales y las relaciones que hizo y cultivó a lo largo de su juventud sellarían los vínculos con el partido de Eisenhower y Kennedy.</p><p>Clinton demostró interés y dotes para la política desde la adolescencia. El día de su graduación de secundaria leyó un discurso en el que fustigó la complacencia, la pobreza y los prejuicios. En Georgetown, participó en agrupaciones juveniles. En Yale, abandonó parcialmente los estudios para hacerle campaña a Ed McGovern, aspirante presidencial.</p><p>En su referido libro, Martin Walker cuenta que desde muy joven Clinton tenía el hábito de guardar, en cajas de zapatos, nombres, direcciones, cumpleaños y demás información relevante sobre las personas que iba conociendo. Y que cuando, años más tarde, fueron a pasar los datos a una computadora, se encontraron con no menos de 10 mil archivos individuales.</p><p>Ya en la universidad, el sueño de hacer carrera política se había convertido en determinación. Por eso, una vez graduado regresó Arkansas, a pesar de que Hillary -de quien estaba enamorado- se iría a Washington, donde se supone había mejores oportunidades para jóvenes brillantes como ellos.</p><p>Bill pensaba que, entre su gente, el lanzamiento de su carrera política estaría mejor auspiciado. Y tenía razón. En 1978, a los 32 años, fue electo gobernador de Arkansas, convirtiéndose en el más joven de la nación. Se reeligió dos veces, en 1982 y en 1986.</p><p>Eduardo Morgan, ex embajador de Panamá en Washington, mantenía desde entonces amistad con Myres S. McDougal, quien había sido profesor suyo, así como de Clinton y de Hillary, en la escuela de leyes de Yale. Morgan recuerda haberle escuchado decir a McDougal que "el joven Gobernador de Arkansas sin duda llegaría a ser Presidente.</p><p>El solo hecho de ganar esa segunda reelección, en 1986, lo había catapultado como contendiente para las elecciones de 1988. Sin embargo, llegado el momento, Clinton decidió no correr. Cuenta Walker que, a los sorprendidos colaboradores y amigos, les dijo que era por razones familiares. Chelsea tenía 8 años y él pensaba que tenía 7. Pero había algo más: una colaboradora lo había confrontado con la pregunta que lo perseguiría como un fantasma durante los años por venir: ¿cuántos de los romances que te atribuyen son ciertos?</p><p>En todo caso, la decisión de no correr en el 88 fue más que buena. En el 92, el electorado, tras 12 años de gobiernos republicanos (dos de Reagan y uno de Bush) estaba más inclinado a votar por un demócrata. Además, la guerra fría había quedado atrás, lo que hacía menos relevante el hecho de que Clinton había evadido el servicio militar.</p><p>Y así fue que, en 1993, el líder populista sureño, de 46 años, le ganó al veterano George Bush. Walker considera que uno de los golpes decisivos en esta cerrada campaña, en la que también participó Ross Perot, se dio cuando en un debate televisivo, la crisis económica salió al tapete. Palabras más, palabras menos, el moderador le preguntó a Bush -un hombre de familia adinerada- cómo podría ayudar al electorado si él no sabía lo que era atravesar por una situación de estrechez económica. La respuesta de Bush dejó muchas dudas, mientras que Clinton salió airoso: "He sido gobernador de un estado pequeño por 12 años. Cuando alguien pierde su trabajo, lo más seguro es que yo lo conozca por su nombre"</p><p>El último escalón</p><p>WJ Clinton llegó a la Casa Blanca con el 43% de los votos y la promesa de "poner a la gente por delante". Se esperaba que ampliara el gasto en las áreas sociales, subiera los impuestos y prestara menos atención a los temas internacionales (todo dentro del estereotipo de presidente demócrata que los republicanos cultivaban). No fue así. El déficit era tan apremiante que se convirtió en su primera prioridad. Y las crisis internacionales le tocaron a la puerta, brindándole la oportunidad de obtener logros, como con las negociaciones de paz en Irlanda del Norte.</p><p>En ese primer período, Hillary, una mujer inteligente, organizada y ambiciosa, resultó no ser un activo para el Pesidente. Y no era sólo cuestión de estilo: tanto él como ella fueron objeto de una incisiva investigación legal, dentro del proceso conocido como Whitewater, del que saldrían exonerados, pero muchos años más tarde y tras mucho desgaste.</p><p>A pesar de lo anterior, en 1997 Clinton venció a Bob Dole, un logro atribuible a la prosperidad que vivía el país. "Algunos", explica el economista Joaquín de la Guardia, "consideran que ese desempeño se debió a la administración Clinton. Otros piensan que se logró debido a que los republicanos controlaban el Congreso y, a través de la figura de Newt Gingrich, dejaban poco espacio al Presidente para maniobrar, léase expandir el gasto". Agrega de la Guardia que "esa primera administración Clinton se benefició del auge del sector tecnológico."</p><p>En todo caso, Clinton se convirtió en el primer demócrata, desde Franklin Roosevelt, que era electo para un segundo período en la Casa Blanca. Cuenta Hillary en su autobiografía que, tras la juramentación, Bill se acercó a darle la mano al juez y que este último le dijo "buena suerte" en un tono que le hizo sentir a ella que "la íbamos a necesitar".</p><p>Una tormenta llamada Mónica Lewinsky le daría al fiscal Kenneth Starr las razones que no había encontrado ni en Whitewater ni en otros supuestos escándalos que habían tratado de achacar a la pareja. Esta vez, las acusaciones eran ciertas. Starr invertiría millones de dólares de los contribuyentes, (75, según alega Clinton) para probar que Clinton había cometido perjurio y tratar de obligarlo a renunciar. No logró todo lo que se proponía, pero le dio un duro golpe al hombre y a su Administración.</p><p>García Márquez volvió a verlo por ese entonces, con motivo de una cena ofrecida en la Casa Blanca al presidente Andrés Pastrana. El premio Nobel se encontró con lo que describiría como: "un convicto enflaquecido e incierto, que no lograba disimular con una sonrisa profesional el mismo cansancio orgánico que destruye a los aviones: la fatiga del metal."</p><p>Balance</p><p>Bajando la ceja del cinismo, la historia de William Jefferson Clinton es triste. Bill Clinton podía haber sido un estandarte de la democracia, porque su historia es la de un niño pobre al que el sistema da la oportunidad de ascender tan alto como su talento y esfuerzo se lo permitieron. Podía haber sido un ejemplo para la juventud, porque abrazó la educación y la participación ciudadana para luchar contra la injusticia y la desigualdad. Podía haber sido un presidente del que se hablara sin ambages por los años venideros. Y, sin embargo, lo único que absolutamente todos -niños incluidos- saben de Bill Clinton es que protagonizó un escándalo sexual en la Casa Blanca. Es triste.</p><p>Ahora, ¿es Clinton responsable de este desenlace? En primera instancia, sí. Cuando Starr lo puso entre la evidencia y la grabadora, él reconoció haber cometido un grave pecado moral. Y en la entrevista concedida al Times lo explicó diciendo que había acumulado rabias y rencores y que su niñez obscura lo había enseñado a vivir vidas paralelas. De paso explicó que esta costumbre le había permitido seguir trabajando aún mientras era acosado por Kenneth Starr.</p><p>Por otra parte, la propia Hillary afirma, en su autobiografía, Historia Viva, que a Clinton le correspondía rendir cuentas a ella y a Chelsea, no a la nación. García Márquez es todavía más indulgente: "¿sería justo que este raro ejemplar de la especie humana tuviera que malversar su destino histórico sólo porque no encontró un rincón seguro donde hacer el amor?"</p><p>Si, como piensan Hillary, García Márquez y muchos otros, la infidelidad de Bill era un asunto de su vida privada, entonces es condenable la actuación del Partido Republicano, que organizó el circo; y de la prensa, que le dio la cobertura necesaria para convertirlo en escándalo de grandes proporciones. Al respecto, el ex embajador Morgan opina que "la intención del Partido Republicano no era otra que obligar a Clinton a renunciar para vengar la renuncia de Nixon, por el escándalo de Watergate."</p><p>Por otro lado, viendo las cosas desde el momento presente: ¡Quién sabe si, sacando el capítulo de Lewinsky, My Life habría tenido semejante éxito en las ventas. Quién sabe si el ex presidente habría recibido esos 10 millones de la casa editorialquién sabe si Hillary estaría hoy en el Senado, quién sabe!</p><p>My Life</p><p>A pesar de todo, "la gente lo ama" dijo una entrevistada en el programa American Morning, de CNN, con respecto al autor de My life. En efecto, a juzgar por cómo van las ventas del libro, se diría que el poder de seducción de Clinton no tiene límites. Su autobiografía salió a la venta con un primer tiraje de 1.5 millones de copias. Y, según la más reciente edición de la revista Semana, el lunes 21 de junio, antes de la medianoche, "cientos de fans se agolparon a la entrada de la librería Barnes &amp; Nobles, en el Rockefeller Center de Nueva York, para al día siguiente poder ver al ex presidente firmar libros."</p><p>Parece que la inversión resultará muy rentable, a pesar de que medios de referencia como el New York Times la descalificaron con adjetivos como "sosa", "autoindulgente" y hasta "aburridísima" y de que muchos alegan que no hay nada nuevo que decir de Clinton, que ya todo se ha dicho.</p><p>Tal vez por esto mismo, el libro se ha convertido en algo que "hay que tener". Fuera de eso, Clinton tiene planes de "hacer campaña" por un mes, y tomarse el tiempo de autografiar la primera de las 957 páginas, que comienzan con su niñez en Arkansas -episodio en el que NYT reconoce una "agradable sinceridad emotiva"- y terminan con el fin de su segundo mandato, en 2001.</p><p>Pero no solo de lectores vivirá esta historia, sino también de oyentes. Random House Audio sacó a la venta 315 mil copias de una versión abreviada, que dura 6 horas y media, y tiene la voz del autor. Al respecto, afirma el Wall Street Journal que Clinton pasó 17 horas en el estudio de grabación; y que apenas se equivocó una vez cada 8 páginas, mientras que los profesionales se equivocan hasta una y dos veces por página.</p><p>Acerca de My Life</p><p>El abogado Carlos Cordero, que en su carrera de lector ha recorrido miles y miles de páginas, opina que las autobiografías, en general, constituyen "una manera de justificar la vida de una persona y su carrera". Sin embargo, ya encargó My Life, por internet: "las memorias de un líder como el ex-presidente Clinton, quien ha ejercido tanta influencia en Estados Unidos y en el mundo, son lectura obligatoria, dado mi interés en los temas políticos."</p><p>Cordero reconoce que "difícilmente se podrán encontrar sorpresas en la biografía de un hombre que ocupó la presidencia de Estados Unidos por 8 años y que estuvo expuesto al escrutinio público", pero piensa que "encontrará situaciones desconocidas, omitidas u olvidadas, así como sentimientos personales y explicaciones sobre ciertas conductas o acciones."</p><p>En particular, le gustaría "conocer detalles sobre la estrategia que Clinton utilizó para cambiar las posiciones liberales ortodoxas y obsoletas de su partido y llevarlo hacia el centro, para lo cual adoptó posiciones del liberalismo de los Demócratas y del conservatismo de los Republicanos. Con esa posición centrista se ganó la simpatía y el voto de los independientes."</p><p>Sin haber leído la obra, Cordero se ha hecho una idea del ex presidente: "Como persona, lo considero inteligente, exitoso y poseedor de una fina educación, pero al mismo tiempo complejo y proclive a las aventuras amorosas, que lo llevaron a cometer muchos errores que causaron heridas a su familia y a mucha gente. Como político es muy hábil, carismático, gran estratega, con un fino olfato para conocer y entender las necesidades de su pueblo, y un sobreviviente que sale airoso de las situaciones más difíciles. Creo que fue un buen presidente, ya que obtuvo muchos logros en el campo económico, social, educativo y de salubridad."</p><p>En cuanto al destino político de Clinton, opina que: "Es difícil alcanzar alguna dignidad más alta que la de Presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, a Clinton le queda lo mismo que a quienes lo han precedido, esto es, ser un simple ciudadano y una figura que puede ser consultada en momentos de grandes crisis."</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último alegato</title><link>https://www.prensa.com/impresa/ultimo-alegato_0_1235126507.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/ultimo-alegato_0_1235126507.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 23:24:28 +0000</pubDate><description>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.</p><p>William Jefferson Clinton nació sureño (Little Rock, Arkansas), pobre y huérfano de padre; y surgió con el impulso que el auge de la posguerra le dio a la clase media.</p><p>Su adolescencia transcurrió en los años 60, que es lo mismo que decir que se dejó crecer el pelo; cantó "Let it be"; fumó marihuana -sin inhalar, debido a sus alergias- y protestó contra Vietnam. Su padre adoptivo era un borracho y la vida doméstica escasamente tolerable, pero él hacía una buena imitación de Elvis, tenía su propio Buick y tocaba el saxo. Además, a los 18 años se convirtió en el primero de su familia en entrar a una universidad. ¡Y qué universidad!</p><p>En 1964, ingresó a Georgetown con una beca. Cuatro años después se fue a Oxford, Inglaterra, en calidad de Rhodes Scholar. Aprovechó para recorrer Europa, limitado de fondos pero enriquecido por horas de lectura. De Gran Bretaña pasó a la escuela de leyes de Yale, donde conoció a Hillary. "Era difícil no fijarse en Bill Clinton en el otoño de 1970", cuenta ella en su biografía, "parecía más un vikingo que un estudiante que acababa de regresar de Oxford".</p><p>El factor suerte puede haber incidido en la inclinación ascendente de la línea vital de Clinton, pero su inteligencia, la determinación de aprovechar las oportunidades y un sistema orientado a premiar el mérito definitivamente marcaron su destino.</p><p>Gabriel García Márquez, que lo conoció en agosto de 1995, escribió un artículo para El País en que contó que, en aquella cena que empezó a las 8.00 y terminó a la medianoche, se habló de política latinoamericana, de cine y de literatura. Que Clinton demostró conocer muy bien el Quijote y que, cuando Carlos Fuentes afirmó que su libro favorito era Absalón Absalón, de William Faulkner, Clinton se puso de pie y "recitó de memoria el monólogo de Benji, que son las páginas más asombrosas pero también las más herméticas de El sonido y la furia."</p><p>La carrera política</p><p>Demócrata por tradición familiar, Clinton lo era también por ideología. Creía en los beneficios que el Estado podía ofrecer a los ciudadanos -su historia personal daba fe de ello-, creía en la igualdad entre las razas y entre los sexos. Sus ambiciones personales y las relaciones que hizo y cultivó a lo largo de su juventud sellarían los vínculos con el partido de Eisenhower y Kennedy.</p><p>Clinton demostró interés y dotes para la política desde la adolescencia. El día de su graduación de secundaria leyó un discurso en el que fustigó la complacencia, la pobreza y los prejuicios. En Georgetown, participó en agrupaciones juveniles. En Yale, abandonó parcialmente los estudios para hacerle campaña a Ed McGovern, aspirante presidencial.</p><p>En su referido libro, Martin Walker cuenta que desde muy joven Clinton tenía el hábito de guardar, en cajas de zapatos, nombres, direcciones, cumpleaños y demás información relevante sobre las personas que iba conociendo. Y que cuando, años más tarde, fueron a pasar los datos a una computadora, se encontraron con no menos de 10 mil archivos individuales.</p><p>Ya en la universidad, el sueño de hacer carrera política se había convertido en determinación. Por eso, una vez graduado regresó Arkansas, a pesar de que Hillary -de quien estaba enamorado- se iría a Washington, donde se supone había mejores oportunidades para jóvenes brillantes como ellos.</p><p>Bill pensaba que, entre su gente, el lanzamiento de su carrera política estaría mejor auspiciado. Y tenía razón. En 1978, a los 32 años, fue electo gobernador de Arkansas, convirtiéndose en el más joven de la nación. Se reeligió dos veces, en 1982 y en 1986.</p><p>Eduardo Morgan, ex embajador de Panamá en Washington, mantenía desde entonces amistad con Myres S. McDougal, quien había sido profesor suyo, así como de Clinton y de Hillary, en la escuela de leyes de Yale. Morgan recuerda haberle escuchado decir a McDougal que "el joven Gobernador de Arkansas sin duda llegaría a ser Presidente.</p><p>El solo hecho de ganar esa segunda reelección, en 1986, lo había catapultado como contendiente para las elecciones de 1988. Sin embargo, llegado el momento, Clinton decidió no correr. Cuenta Walker que, a los sorprendidos colaboradores y amigos, les dijo que era por razones familiares. Chelsea tenía 8 años y él pensaba que tenía 7. Pero había algo más: una colaboradora lo había confrontado con la pregunta que lo perseguiría como un fantasma durante los años por venir: ¿cuántos de los romances que te atribuyen son ciertos?</p><p>En todo caso, la decisión de no correr en el 88 fue más que buena. En el 92, el electorado, tras 12 años de gobiernos republicanos (dos de Reagan y uno de Bush) estaba más inclinado a votar por un demócrata. Además, la guerra fría había quedado atrás, lo que hacía menos relevante el hecho de que Clinton había evadido el servicio militar.</p><p>Y así fue que, en 1993, el líder populista sureño, de 46 años, le ganó al veterano George Bush. Walker considera que uno de los golpes decisivos en esta cerrada campaña, en la que también participó Ross Perot, se dio cuando en un debate televisivo, la crisis económica salió al tapete. Palabras más, palabras menos, el moderador le preguntó a Bush -un hombre de familia adinerada- cómo podría ayudar al electorado si él no sabía lo que era atravesar por una situación de estrechez económica. La respuesta de Bush dejó muchas dudas, mientras que Clinton salió airoso: "He sido gobernador de un estado pequeño por 12 años. Cuando alguien pierde su trabajo, lo más seguro es que yo lo conozca por su nombre"</p><p>El último escalón</p><p>WJ Clinton llegó a la Casa Blanca con el 43% de los votos y la promesa de "poner a la gente por delante". Se esperaba que ampliara el gasto en las áreas sociales, subiera los impuestos y prestara menos atención a los temas internacionales (todo dentro del estereotipo de presidente demócrata que los republicanos cultivaban). No fue así. El déficit era tan apremiante que se convirtió en su primera prioridad. Y las crisis internacionales le tocaron a la puerta, brindándole la oportunidad de obtener logros, como con las negociaciones de paz en Irlanda del Norte.</p><p>En ese primer período, Hillary, una mujer inteligente, organizada y ambiciosa, resultó no ser un activo para el Pesidente. Y no era sólo cuestión de estilo: tanto él como ella fueron objeto de una incisiva investigación legal, dentro del proceso conocido como Whitewater, del que saldrían exonerados, pero muchos años más tarde y tras mucho desgaste.</p><p>A pesar de lo anterior, en 1997 Clinton venció a Bob Dole, un logro atribuible a la prosperidad que vivía el país. "Algunos", explica el economista Joaquín de la Guardia, "consideran que ese desempeño se debió a la administración Clinton. Otros piensan que se logró debido a que los republicanos controlaban el Congreso y, a través de la figura de Newt Gingrich, dejaban poco espacio al Presidente para maniobrar, léase expandir el gasto". Agrega de la Guardia que "esa primera administración Clinton se benefició del auge del sector tecnológico."</p><p>En todo caso, Clinton se convirtió en el primer demócrata, desde Franklin Roosevelt, que era electo para un segundo período en la Casa Blanca. Cuenta Hillary en su autobiografía que, tras la juramentación, Bill se acercó a darle la mano al juez y que este último le dijo "buena suerte" en un tono que le hizo sentir a ella que "la íbamos a necesitar".</p><p>Una tormenta llamada Mónica Lewinsky le daría al fiscal Kenneth Starr las razones que no había encontrado ni en Whitewater ni en otros supuestos escándalos que habían tratado de achacar a la pareja. Esta vez, las acusaciones eran ciertas. Starr invertiría millones de dólares de los contribuyentes, (75, según alega Clinton) para probar que Clinton había cometido perjurio y tratar de obligarlo a renunciar. No logró todo lo que se proponía, pero le dio un duro golpe al hombre y a su Administración.</p><p>García Márquez volvió a verlo por ese entonces, con motivo de una cena ofrecida en la Casa Blanca al presidente Andrés Pastrana. El premio Nobel se encontró con lo que describiría como: "un convicto enflaquecido e incierto, que no lograba disimular con una sonrisa profesional el mismo cansancio orgánico que destruye a los aviones: la fatiga del metal."</p><p>Balance</p><p>Bajando la ceja del cinismo, la historia de William Jefferson Clinton es triste. Bill Clinton podía haber sido un estandarte de la democracia, porque su historia es la de un niño pobre al que el sistema da la oportunidad de ascender tan alto como su talento y esfuerzo se lo permitieron. Podía haber sido un ejemplo para la juventud, porque abrazó la educación y la participación ciudadana para luchar contra la injusticia y la desigualdad. Podía haber sido un presidente del que se hablara sin ambages por los años venideros. Y, sin embargo, lo único que absolutamente todos -niños incluidos- saben de Bill Clinton es que protagonizó un escándalo sexual en la Casa Blanca. Es triste.</p><p>Ahora, ¿es Clinton responsable de este desenlace? En primera instancia, sí. Cuando Starr lo puso entre la evidencia y la grabadora, él reconoció haber cometido un grave pecado moral. Y en la entrevista concedida al Times lo explicó diciendo que había acumulado rabias y rencores y que su niñez obscura lo había enseñado a vivir vidas paralelas. De paso explicó que esta costumbre le había permitido seguir trabajando aún mientras era acosado por Kenneth Starr.</p><p>Por otra parte, la propia Hillary afirma, en su autobiografía, Historia Viva, que a Clinton le correspondía rendir cuentas a ella y a Chelsea, no a la nación. García Márquez es todavía más indulgente: "¿sería justo que este raro ejemplar de la especie humana tuviera que malversar su destino histórico sólo porque no encontró un rincón seguro donde hacer el amor?"</p><p>Si, como piensan Hillary, García Márquez y muchos otros, la infidelidad de Bill era un asunto de su vida privada, entonces es condenable la actuación del Partido Republicano, que organizó el circo; y de la prensa, que le dio la cobertura necesaria para convertirlo en escándalo de grandes proporciones. Al respecto, el ex embajador Morgan opina que "la intención del Partido Republicano no era otra que obligar a Clinton a renunciar para vengar la renuncia de Nixon, por el escándalo de Watergate."</p><p>Por otro lado, viendo las cosas desde el momento presente: ¡Quién sabe si, sacando el capítulo de Lewinsky, My Life habría tenido semejante éxito en las ventas. Quién sabe si el ex presidente habría recibido esos 10 millones de la casa editorialquién sabe si Hillary estaría hoy en el Senado, quién sabe!</p><p>My Life</p><p>A pesar de todo, "la gente lo ama" dijo una entrevistada en el programa American Morning, de CNN, con respecto al autor de My life. En efecto, a juzgar por cómo van las ventas del libro, se diría que el poder de seducción de Clinton no tiene límites. Su autobiografía salió a la venta con un primer tiraje de 1.5 millones de copias. Y, según la más reciente edición de la revista Semana, el lunes 21 de junio, antes de la medianoche, "cientos de fans se agolparon a la entrada de la librería Barnes &amp; Nobles, en el Rockefeller Center de Nueva York, para al día siguiente poder ver al ex presidente firmar libros."</p><p>Parece que la inversión resultará muy rentable, a pesar de que medios de referencia como el New York Times la descalificaron con adjetivos como "sosa", "autoindulgente" y hasta "aburridísima" y de que muchos alegan que no hay nada nuevo que decir de Clinton, que ya todo se ha dicho.</p><p>Tal vez por esto mismo, el libro se ha convertido en algo que "hay que tener". Fuera de eso, Clinton tiene planes de "hacer campaña" por un mes, y tomarse el tiempo de autografiar la primera de las 957 páginas, que comienzan con su niñez en Arkansas -episodio en el que NYT reconoce una "agradable sinceridad emotiva"- y terminan con el fin de su segundo mandato, en 2001.</p><p>Pero no solo de lectores vivirá esta historia, sino también de oyentes. Random House Audio sacó a la venta 315 mil copias de una versión abreviada, que dura 6 horas y media, y tiene la voz del autor. Al respecto, afirma el Wall Street Journal que Clinton pasó 17 horas en el estudio de grabación; y que apenas se equivocó una vez cada 8 páginas, mientras que los profesionales se equivocan hasta una y dos veces por página.</p><p>Acerca de My Life</p><p>El abogado Carlos Cordero, que en su carrera de lector ha recorrido miles y miles de páginas, opina que las autobiografías, en general, constituyen "una manera de justificar la vida de una persona y su carrera". Sin embargo, ya encargó My Life, por internet: "las memorias de un líder como el ex-presidente Clinton, quien ha ejercido tanta influencia en Estados Unidos y en el mundo, son lectura obligatoria, dado mi interés en los temas políticos."</p><p>Cordero reconoce que "difícilmente se podrán encontrar sorpresas en la biografía de un hombre que ocupó la presidencia de Estados Unidos por 8 años y que estuvo expuesto al escrutinio público", pero piensa que "encontrará situaciones desconocidas, omitidas u olvidadas, así como sentimientos personales y explicaciones sobre ciertas conductas o acciones."</p><p>En particular, le gustaría "conocer detalles sobre la estrategia que Clinton utilizó para cambiar las posiciones liberales ortodoxas y obsoletas de su partido y llevarlo hacia el centro, para lo cual adoptó posiciones del liberalismo de los Demócratas y del conservatismo de los Republicanos. Con esa posición centrista se ganó la simpatía y el voto de los independientes."</p><p>Sin haber leído la obra, Cordero se ha hecho una idea del ex presidente: "Como persona, lo considero inteligente, exitoso y poseedor de una fina educación, pero al mismo tiempo complejo y proclive a las aventuras amorosas, que lo llevaron a cometer muchos errores que causaron heridas a su familia y a mucha gente. Como político es muy hábil, carismático, gran estratega, con un fino olfato para conocer y entender las necesidades de su pueblo, y un sobreviviente que sale airoso de las situaciones más difíciles. Creo que fue un buen presidente, ya que obtuvo muchos logros en el campo económico, social, educativo y de salubridad."</p><p>En cuanto al destino político de Clinton, opina que: "Es difícil alcanzar alguna dignidad más alta que la de Presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, a Clinton le queda lo mismo que a quienes lo han precedido, esto es, ser un simple ciudadano y una figura que puede ser consultada en momentos de grandes crisis."</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último alegato</title><link>https://www.prensa.com/impresa/ultimo-alegato_0_1235876431.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/ultimo-alegato_0_1235876431.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 23:22:11 +0000</pubDate><description>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.</p><p>William Jefferson Clinton nació sureño (Little Rock, Arkansas), pobre y huérfano de padre; y surgió con el impulso que el auge de la posguerra le dio a la clase media.</p><p>Su adolescencia transcurrió en los años 60, que es lo mismo que decir que se dejó crecer el pelo; cantó "Let it be"; fumó marihuana -sin inhalar, debido a sus alergias- y protestó contra Vietnam. Su padre adoptivo era un borracho y la vida doméstica escasamente tolerable, pero él hacía una buena imitación de Elvis, tenía su propio Buick y tocaba el saxo. Además, a los 18 años se convirtió en el primero de su familia en entrar a una universidad. ¡Y qué universidad!</p><p>En 1964, ingresó a Georgetown con una beca. Cuatro años después se fue a Oxford, Inglaterra, en calidad de Rhodes Scholar. Aprovechó para recorrer Europa, limitado de fondos pero enriquecido por horas de lectura. De Gran Bretaña pasó a la escuela de leyes de Yale, donde conoció a Hillary. "Era difícil no fijarse en Bill Clinton en el otoño de 1970", cuenta ella en su biografía, "parecía más un vikingo que un estudiante que acababa de regresar de Oxford".</p><p>El factor suerte puede haber incidido en la inclinación ascendente de la línea vital de Clinton, pero su inteligencia, la determinación de aprovechar las oportunidades y un sistema orientado a premiar el mérito definitivamente marcaron su destino.</p><p>Gabriel García Márquez, que lo conoció en agosto de 1995, escribió un artículo para El País en que contó que, en aquella cena que empezó a las 8.00 y terminó a la medianoche, se habló de política latinoamericana, de cine y de literatura. Que Clinton demostró conocer muy bien el Quijote y que, cuando Carlos Fuentes afirmó que su libro favorito era Absalón Absalón, de William Faulkner, Clinton se puso de pie y "recitó de memoria el monólogo de Benji, que son las páginas más asombrosas pero también las más herméticas de El sonido y la furia."</p><p>La carrera política</p><p>Demócrata por tradición familiar, Clinton lo era también por ideología. Creía en los beneficios que el Estado podía ofrecer a los ciudadanos -su historia personal daba fe de ello-, creía en la igualdad entre las razas y entre los sexos. Sus ambiciones personales y las relaciones que hizo y cultivó a lo largo de su juventud sellarían los vínculos con el partido de Eisenhower y Kennedy.</p><p>Clinton demostró interés y dotes para la política desde la adolescencia. El día de su graduación de secundaria leyó un discurso en el que fustigó la complacencia, la pobreza y los prejuicios. En Georgetown, participó en agrupaciones juveniles. En Yale, abandonó parcialmente los estudios para hacerle campaña a Ed McGovern, aspirante presidencial.</p><p>En su referido libro, Martin Walker cuenta que desde muy joven Clinton tenía el hábito de guardar, en cajas de zapatos, nombres, direcciones, cumpleaños y demás información relevante sobre las personas que iba conociendo. Y que cuando, años más tarde, fueron a pasar los datos a una computadora, se encontraron con no menos de 10 mil archivos individuales.</p><p>Ya en la universidad, el sueño de hacer carrera política se había convertido en determinación. Por eso, una vez graduado regresó Arkansas, a pesar de que Hillary -de quien estaba enamorado- se iría a Washington, donde se supone había mejores oportunidades para jóvenes brillantes como ellos.</p><p>Bill pensaba que, entre su gente, el lanzamiento de su carrera política estaría mejor auspiciado. Y tenía razón. En 1978, a los 32 años, fue electo gobernador de Arkansas, convirtiéndose en el más joven de la nación. Se reeligió dos veces, en 1982 y en 1986.</p><p>Eduardo Morgan, ex embajador de Panamá en Washington, mantenía desde entonces amistad con Myres S. McDougal, quien había sido profesor suyo, así como de Clinton y de Hillary, en la escuela de leyes de Yale. Morgan recuerda haberle escuchado decir a McDougal que "el joven Gobernador de Arkansas sin duda llegaría a ser Presidente.</p><p>El solo hecho de ganar esa segunda reelección, en 1986, lo había catapultado como contendiente para las elecciones de 1988. Sin embargo, llegado el momento, Clinton decidió no correr. Cuenta Walker que, a los sorprendidos colaboradores y amigos, les dijo que era por razones familiares. Chelsea tenía 8 años y él pensaba que tenía 7. Pero había algo más: una colaboradora lo había confrontado con la pregunta que lo perseguiría como un fantasma durante los años por venir: ¿cuántos de los romances que te atribuyen son ciertos?</p><p>En todo caso, la decisión de no correr en el 88 fue más que buena. En el 92, el electorado, tras 12 años de gobiernos republicanos (dos de Reagan y uno de Bush) estaba más inclinado a votar por un demócrata. Además, la guerra fría había quedado atrás, lo que hacía menos relevante el hecho de que Clinton había evadido el servicio militar.</p><p>Y así fue que, en 1993, el líder populista sureño, de 46 años, le ganó al veterano George Bush. Walker considera que uno de los golpes decisivos en esta cerrada campaña, en la que también participó Ross Perot, se dio cuando en un debate televisivo, la crisis económica salió al tapete. Palabras más, palabras menos, el moderador le preguntó a Bush -un hombre de familia adinerada- cómo podría ayudar al electorado si él no sabía lo que era atravesar por una situación de estrechez económica. La respuesta de Bush dejó muchas dudas, mientras que Clinton salió airoso: "He sido gobernador de un estado pequeño por 12 años. Cuando alguien pierde su trabajo, lo más seguro es que yo lo conozca por su nombre"</p><p>El último escalón</p><p>WJ Clinton llegó a la Casa Blanca con el 43% de los votos y la promesa de "poner a la gente por delante". Se esperaba que ampliara el gasto en las áreas sociales, subiera los impuestos y prestara menos atención a los temas internacionales (todo dentro del estereotipo de presidente demócrata que los republicanos cultivaban). No fue así. El déficit era tan apremiante que se convirtió en su primera prioridad. Y las crisis internacionales le tocaron a la puerta, brindándole la oportunidad de obtener logros, como con las negociaciones de paz en Irlanda del Norte.</p><p>En ese primer período, Hillary, una mujer inteligente, organizada y ambiciosa, resultó no ser un activo para el Pesidente. Y no era sólo cuestión de estilo: tanto él como ella fueron objeto de una incisiva investigación legal, dentro del proceso conocido como Whitewater, del que saldrían exonerados, pero muchos años más tarde y tras mucho desgaste.</p><p>A pesar de lo anterior, en 1997 Clinton venció a Bob Dole, un logro atribuible a la prosperidad que vivía el país. "Algunos", explica el economista Joaquín de la Guardia, "consideran que ese desempeño se debió a la administración Clinton. Otros piensan que se logró debido a que los republicanos controlaban el Congreso y, a través de la figura de Newt Gingrich, dejaban poco espacio al Presidente para maniobrar, léase expandir el gasto". Agrega de la Guardia que "esa primera administración Clinton se benefició del auge del sector tecnológico."</p><p>En todo caso, Clinton se convirtió en el primer demócrata, desde Franklin Roosevelt, que era electo para un segundo período en la Casa Blanca. Cuenta Hillary en su autobiografía que, tras la juramentación, Bill se acercó a darle la mano al juez y que este último le dijo "buena suerte" en un tono que le hizo sentir a ella que "la íbamos a necesitar".</p><p>Una tormenta llamada Mónica Lewinsky le daría al fiscal Kenneth Starr las razones que no había encontrado ni en Whitewater ni en otros supuestos escándalos que habían tratado de achacar a la pareja. Esta vez, las acusaciones eran ciertas. Starr invertiría millones de dólares de los contribuyentes, (75, según alega Clinton) para probar que Clinton había cometido perjurio y tratar de obligarlo a renunciar. No logró todo lo que se proponía, pero le dio un duro golpe al hombre y a su Administración.</p><p>García Márquez volvió a verlo por ese entonces, con motivo de una cena ofrecida en la Casa Blanca al presidente Andrés Pastrana. El premio Nobel se encontró con lo que describiría como: "un convicto enflaquecido e incierto, que no lograba disimular con una sonrisa profesional el mismo cansancio orgánico que destruye a los aviones: la fatiga del metal."</p><p>Balance</p><p>Bajando la ceja del cinismo, la historia de William Jefferson Clinton es triste. Bill Clinton podía haber sido un estandarte de la democracia, porque su historia es la de un niño pobre al que el sistema da la oportunidad de ascender tan alto como su talento y esfuerzo se lo permitieron. Podía haber sido un ejemplo para la juventud, porque abrazó la educación y la participación ciudadana para luchar contra la injusticia y la desigualdad. Podía haber sido un presidente del que se hablara sin ambages por los años venideros. Y, sin embargo, lo único que absolutamente todos -niños incluidos- saben de Bill Clinton es que protagonizó un escándalo sexual en la Casa Blanca. Es triste.</p><p>Ahora, ¿es Clinton responsable de este desenlace? En primera instancia, sí. Cuando Starr lo puso entre la evidencia y la grabadora, él reconoció haber cometido un grave pecado moral. Y en la entrevista concedida al Times lo explicó diciendo que había acumulado rabias y rencores y que su niñez obscura lo había enseñado a vivir vidas paralelas. De paso explicó que esta costumbre le había permitido seguir trabajando aún mientras era acosado por Kenneth Starr.</p><p>Por otra parte, la propia Hillary afirma, en su autobiografía, Historia Viva, que a Clinton le correspondía rendir cuentas a ella y a Chelsea, no a la nación. García Márquez es todavía más indulgente: "¿sería justo que este raro ejemplar de la especie humana tuviera que malversar su destino histórico sólo porque no encontró un rincón seguro donde hacer el amor?"</p><p>Si, como piensan Hillary, García Márquez y muchos otros, la infidelidad de Bill era un asunto de su vida privada, entonces es condenable la actuación del Partido Republicano, que organizó el circo; y de la prensa, que le dio la cobertura necesaria para convertirlo en escándalo de grandes proporciones. Al respecto, el ex embajador Morgan opina que "la intención del Partido Republicano no era otra que obligar a Clinton a renunciar para vengar la renuncia de Nixon, por el escándalo de Watergate."</p><p>Por otro lado, viendo las cosas desde el momento presente: ¡Quién sabe si, sacando el capítulo de Lewinsky, My Life habría tenido semejante éxito en las ventas. Quién sabe si el ex presidente habría recibido esos 10 millones de la casa editorialquién sabe si Hillary estaría hoy en el Senado, quién sabe!</p><p>My Life</p><p>A pesar de todo, "la gente lo ama" dijo una entrevistada en el programa American Morning, de CNN, con respecto al autor de My life. En efecto, a juzgar por cómo van las ventas del libro, se diría que el poder de seducción de Clinton no tiene límites. Su autobiografía salió a la venta con un primer tiraje de 1.5 millones de copias. Y, según la más reciente edición de la revista Semana, el lunes 21 de junio, antes de la medianoche, "cientos de fans se agolparon a la entrada de la librería Barnes &amp; Nobles, en el Rockefeller Center de Nueva York, para al día siguiente poder ver al ex presidente firmar libros."</p><p>Parece que la inversión resultará muy rentable, a pesar de que medios de referencia como el New York Times la descalificaron con adjetivos como "sosa", "autoindulgente" y hasta "aburridísima" y de que muchos alegan que no hay nada nuevo que decir de Clinton, que ya todo se ha dicho.</p><p>Tal vez por esto mismo, el libro se ha convertido en algo que "hay que tener". Fuera de eso, Clinton tiene planes de "hacer campaña" por un mes, y tomarse el tiempo de autografiar la primera de las 957 páginas, que comienzan con su niñez en Arkansas -episodio en el que NYT reconoce una "agradable sinceridad emotiva"- y terminan con el fin de su segundo mandato, en 2001.</p><p>Pero no solo de lectores vivirá esta historia, sino también de oyentes. Random House Audio sacó a la venta 315 mil copias de una versión abreviada, que dura 6 horas y media, y tiene la voz del autor. Al respecto, afirma el Wall Street Journal que Clinton pasó 17 horas en el estudio de grabación; y que apenas se equivocó una vez cada 8 páginas, mientras que los profesionales se equivocan hasta una y dos veces por página.</p><p>Acerca de My Life</p><p>El abogado Carlos Cordero, que en su carrera de lector ha recorrido miles y miles de páginas, opina que las autobiografías, en general, constituyen "una manera de justificar la vida de una persona y su carrera". Sin embargo, ya encargó My Life, por internet: "las memorias de un líder como el ex-presidente Clinton, quien ha ejercido tanta influencia en Estados Unidos y en el mundo, son lectura obligatoria, dado mi interés en los temas políticos."</p><p>Cordero reconoce que "difícilmente se podrán encontrar sorpresas en la biografía de un hombre que ocupó la presidencia de Estados Unidos por 8 años y que estuvo expuesto al escrutinio público", pero piensa que "encontrará situaciones desconocidas, omitidas u olvidadas, así como sentimientos personales y explicaciones sobre ciertas conductas o acciones."</p><p>En particular, le gustaría "conocer detalles sobre la estrategia que Clinton utilizó para cambiar las posiciones liberales ortodoxas y obsoletas de su partido y llevarlo hacia el centro, para lo cual adoptó posiciones del liberalismo de los Demócratas y del conservatismo de los Republicanos. Con esa posición centrista se ganó la simpatía y el voto de los independientes."</p><p>Sin haber leído la obra, Cordero se ha hecho una idea del ex presidente: "Como persona, lo considero inteligente, exitoso y poseedor de una fina educación, pero al mismo tiempo complejo y proclive a las aventuras amorosas, que lo llevaron a cometer muchos errores que causaron heridas a su familia y a mucha gente. Como político es muy hábil, carismático, gran estratega, con un fino olfato para conocer y entender las necesidades de su pueblo, y un sobreviviente que sale airoso de las situaciones más difíciles. Creo que fue un buen presidente, ya que obtuvo muchos logros en el campo económico, social, educativo y de salubridad."</p><p>En cuanto al destino político de Clinton, opina que: "Es difícil alcanzar alguna dignidad más alta que la de Presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, a Clinton le queda lo mismo que a quienes lo han precedido, esto es, ser un simple ciudadano y una figura que puede ser consultada en momentos de grandes crisis."</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último alegato</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/ultimo-alegato_0_1236626366.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/ultimo-alegato_0_1236626366.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 23:19:44 +0000</pubDate><description>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.</p><p>William Jefferson Clinton nació sureño (Little Rock, Arkansas), pobre y huérfano de padre; y surgió con el impulso que el auge de la posguerra le dio a la clase media.</p><p>Su adolescencia transcurrió en los años 60, que es lo mismo que decir que se dejó crecer el pelo; cantó "Let it be"; fumó marihuana -sin inhalar, debido a sus alergias- y protestó contra Vietnam. Su padre adoptivo era un borracho y la vida doméstica escasamente tolerable, pero él hacía una buena imitación de Elvis, tenía su propio Buick y tocaba el saxo. Además, a los 18 años se convirtió en el primero de su familia en entrar a una universidad. ¡Y qué universidad!</p><p>En 1964, ingresó a Georgetown con una beca. Cuatro años después se fue a Oxford, Inglaterra, en calidad de Rhodes Scholar. Aprovechó para recorrer Europa, limitado de fondos pero enriquecido por horas de lectura. De Gran Bretaña pasó a la escuela de leyes de Yale, donde conoció a Hillary. "Era difícil no fijarse en Bill Clinton en el otoño de 1970", cuenta ella en su biografía, "parecía más un vikingo que un estudiante que acababa de regresar de Oxford".</p><p>El factor suerte puede haber incidido en la inclinación ascendente de la línea vital de Clinton, pero su inteligencia, la determinación de aprovechar las oportunidades y un sistema orientado a premiar el mérito definitivamente marcaron su destino.</p><p>Gabriel García Márquez, que lo conoció en agosto de 1995, escribió un artículo para El País en que contó que, en aquella cena que empezó a las 8.00 y terminó a la medianoche, se habló de política latinoamericana, de cine y de literatura. Que Clinton demostró conocer muy bien el Quijote y que, cuando Carlos Fuentes afirmó que su libro favorito era Absalón Absalón, de William Faulkner, Clinton se puso de pie y "recitó de memoria el monólogo de Benji, que son las páginas más asombrosas pero también las más herméticas de El sonido y la furia."</p><p>La carrera política</p><p>Demócrata por tradición familiar, Clinton lo era también por ideología. Creía en los beneficios que el Estado podía ofrecer a los ciudadanos -su historia personal daba fe de ello-, creía en la igualdad entre las razas y entre los sexos. Sus ambiciones personales y las relaciones que hizo y cultivó a lo largo de su juventud sellarían los vínculos con el partido de Eisenhower y Kennedy.</p><p>Clinton demostró interés y dotes para la política desde la adolescencia. El día de su graduación de secundaria leyó un discurso en el que fustigó la complacencia, la pobreza y los prejuicios. En Georgetown, participó en agrupaciones juveniles. En Yale, abandonó parcialmente los estudios para hacerle campaña a Ed McGovern, aspirante presidencial.</p><p>En su referido libro, Martin Walker cuenta que desde muy joven Clinton tenía el hábito de guardar, en cajas de zapatos, nombres, direcciones, cumpleaños y demás información relevante sobre las personas que iba conociendo. Y que cuando, años más tarde, fueron a pasar los datos a una computadora, se encontraron con no menos de 10 mil archivos individuales.</p><p>Ya en la universidad, el sueño de hacer carrera política se había convertido en determinación. Por eso, una vez graduado regresó Arkansas, a pesar de que Hillary -de quien estaba enamorado- se iría a Washington, donde se supone había mejores oportunidades para jóvenes brillantes como ellos.</p><p>Bill pensaba que, entre su gente, el lanzamiento de su carrera política estaría mejor auspiciado. Y tenía razón. En 1978, a los 32 años, fue electo gobernador de Arkansas, convirtiéndose en el más joven de la nación. Se reeligió dos veces, en 1982 y en 1986.</p><p>Eduardo Morgan, ex embajador de Panamá en Washington, mantenía desde entonces amistad con Myres S. McDougal, quien había sido profesor suyo, así como de Clinton y de Hillary, en la escuela de leyes de Yale. Morgan recuerda haberle escuchado decir a McDougal que "el joven Gobernador de Arkansas sin duda llegaría a ser Presidente.</p><p>El solo hecho de ganar esa segunda reelección, en 1986, lo había catapultado como contendiente para las elecciones de 1988. Sin embargo, llegado el momento, Clinton decidió no correr. Cuenta Walker que, a los sorprendidos colaboradores y amigos, les dijo que era por razones familiares. Chelsea tenía 8 años y él pensaba que tenía 7. Pero había algo más: una colaboradora lo había confrontado con la pregunta que lo perseguiría como un fantasma durante los años por venir: ¿cuántos de los romances que te atribuyen son ciertos?</p><p>En todo caso, la decisión de no correr en el 88 fue más que buena. En el 92, el electorado, tras 12 años de gobiernos republicanos (dos de Reagan y uno de Bush) estaba más inclinado a votar por un demócrata. Además, la guerra fría había quedado atrás, lo que hacía menos relevante el hecho de que Clinton había evadido el servicio militar.</p><p>Y así fue que, en 1993, el líder populista sureño, de 46 años, le ganó al veterano George Bush. Walker considera que uno de los golpes decisivos en esta cerrada campaña, en la que también participó Ross Perot, se dio cuando en un debate televisivo, la crisis económica salió al tapete. Palabras más, palabras menos, el moderador le preguntó a Bush -un hombre de familia adinerada- cómo podría ayudar al electorado si él no sabía lo que era atravesar por una situación de estrechez económica. La respuesta de Bush dejó muchas dudas, mientras que Clinton salió airoso: "He sido gobernador de un estado pequeño por 12 años. Cuando alguien pierde su trabajo, lo más seguro es que yo lo conozca por su nombre"</p><p>El último escalón</p><p>WJ Clinton llegó a la Casa Blanca con el 43% de los votos y la promesa de "poner a la gente por delante". Se esperaba que ampliara el gasto en las áreas sociales, subiera los impuestos y prestara menos atención a los temas internacionales (todo dentro del estereotipo de presidente demócrata que los republicanos cultivaban). No fue así. El déficit era tan apremiante que se convirtió en su primera prioridad. Y las crisis internacionales le tocaron a la puerta, brindándole la oportunidad de obtener logros, como con las negociaciones de paz en Irlanda del Norte.</p><p>En ese primer período, Hillary, una mujer inteligente, organizada y ambiciosa, resultó no ser un activo para el Pesidente. Y no era sólo cuestión de estilo: tanto él como ella fueron objeto de una incisiva investigación legal, dentro del proceso conocido como Whitewater, del que saldrían exonerados, pero muchos años más tarde y tras mucho desgaste.</p><p>A pesar de lo anterior, en 1997 Clinton venció a Bob Dole, un logro atribuible a la prosperidad que vivía el país. "Algunos", explica el economista Joaquín de la Guardia, "consideran que ese desempeño se debió a la administración Clinton. Otros piensan que se logró debido a que los republicanos controlaban el Congreso y, a través de la figura de Newt Gingrich, dejaban poco espacio al Presidente para maniobrar, léase expandir el gasto". Agrega de la Guardia que "esa primera administración Clinton se benefició del auge del sector tecnológico."</p><p>En todo caso, Clinton se convirtió en el primer demócrata, desde Franklin Roosevelt, que era electo para un segundo período en la Casa Blanca. Cuenta Hillary en su autobiografía que, tras la juramentación, Bill se acercó a darle la mano al juez y que este último le dijo "buena suerte" en un tono que le hizo sentir a ella que "la íbamos a necesitar".</p><p>Una tormenta llamada Mónica Lewinsky le daría al fiscal Kenneth Starr las razones que no había encontrado ni en Whitewater ni en otros supuestos escándalos que habían tratado de achacar a la pareja. Esta vez, las acusaciones eran ciertas. Starr invertiría millones de dólares de los contribuyentes, (75, según alega Clinton) para probar que Clinton había cometido perjurio y tratar de obligarlo a renunciar. No logró todo lo que se proponía, pero le dio un duro golpe al hombre y a su Administración.</p><p>García Márquez volvió a verlo por ese entonces, con motivo de una cena ofrecida en la Casa Blanca al presidente Andrés Pastrana. El premio Nobel se encontró con lo que describiría como: "un convicto enflaquecido e incierto, que no lograba disimular con una sonrisa profesional el mismo cansancio orgánico que destruye a los aviones: la fatiga del metal."</p><p>Balance</p><p>Bajando la ceja del cinismo, la historia de William Jefferson Clinton es triste. Bill Clinton podía haber sido un estandarte de la democracia, porque su historia es la de un niño pobre al que el sistema da la oportunidad de ascender tan alto como su talento y esfuerzo se lo permitieron. Podía haber sido un ejemplo para la juventud, porque abrazó la educación y la participación ciudadana para luchar contra la injusticia y la desigualdad. Podía haber sido un presidente del que se hablara sin ambages por los años venideros. Y, sin embargo, lo único que absolutamente todos -niños incluidos- saben de Bill Clinton es que protagonizó un escándalo sexual en la Casa Blanca. Es triste.</p><p>Ahora, ¿es Clinton responsable de este desenlace? En primera instancia, sí. Cuando Starr lo puso entre la evidencia y la grabadora, él reconoció haber cometido un grave pecado moral. Y en la entrevista concedida al Times lo explicó diciendo que había acumulado rabias y rencores y que su niñez obscura lo había enseñado a vivir vidas paralelas. De paso explicó que esta costumbre le había permitido seguir trabajando aún mientras era acosado por Kenneth Starr.</p><p>Por otra parte, la propia Hillary afirma, en su autobiografía, Historia Viva, que a Clinton le correspondía rendir cuentas a ella y a Chelsea, no a la nación. García Márquez es todavía más indulgente: "¿sería justo que este raro ejemplar de la especie humana tuviera que malversar su destino histórico sólo porque no encontró un rincón seguro donde hacer el amor?"</p><p>Si, como piensan Hillary, García Márquez y muchos otros, la infidelidad de Bill era un asunto de su vida privada, entonces es condenable la actuación del Partido Republicano, que organizó el circo; y de la prensa, que le dio la cobertura necesaria para convertirlo en escándalo de grandes proporciones. Al respecto, el ex embajador Morgan opina que "la intención del Partido Republicano no era otra que obligar a Clinton a renunciar para vengar la renuncia de Nixon, por el escándalo de Watergate."</p><p>Por otro lado, viendo las cosas desde el momento presente: ¡Quién sabe si, sacando el capítulo de Lewinsky, My Life habría tenido semejante éxito en las ventas. Quién sabe si el ex presidente habría recibido esos 10 millones de la casa editorialquién sabe si Hillary estaría hoy en el Senado, quién sabe!</p><p>My Life</p><p>A pesar de todo, "la gente lo ama" dijo una entrevistada en el programa American Morning, de CNN, con respecto al autor de My life. En efecto, a juzgar por cómo van las ventas del libro, se diría que el poder de seducción de Clinton no tiene límites. Su autobiografía salió a la venta con un primer tiraje de 1.5 millones de copias. Y, según la más reciente edición de la revista Semana, el lunes 21 de junio, antes de la medianoche, "cientos de fans se agolparon a la entrada de la librería Barnes &amp; Nobles, en el Rockefeller Center de Nueva York, para al día siguiente poder ver al ex presidente firmar libros."</p><p>Parece que la inversión resultará muy rentable, a pesar de que medios de referencia como el New York Times la descalificaron con adjetivos como "sosa", "autoindulgente" y hasta "aburridísima" y de que muchos alegan que no hay nada nuevo que decir de Clinton, que ya todo se ha dicho.</p><p>Tal vez por esto mismo, el libro se ha convertido en algo que "hay que tener". Fuera de eso, Clinton tiene planes de "hacer campaña" por un mes, y tomarse el tiempo de autografiar la primera de las 957 páginas, que comienzan con su niñez en Arkansas -episodio en el que NYT reconoce una "agradable sinceridad emotiva"- y terminan con el fin de su segundo mandato, en 2001.</p><p>Pero no solo de lectores vivirá esta historia, sino también de oyentes. Random House Audio sacó a la venta 315 mil copias de una versión abreviada, que dura 6 horas y media, y tiene la voz del autor. Al respecto, afirma el Wall Street Journal que Clinton pasó 17 horas en el estudio de grabación; y que apenas se equivocó una vez cada 8 páginas, mientras que los profesionales se equivocan hasta una y dos veces por página.</p><p>Acerca de My Life</p><p>El abogado Carlos Cordero, que en su carrera de lector ha recorrido miles y miles de páginas, opina que las autobiografías, en general, constituyen "una manera de justificar la vida de una persona y su carrera". Sin embargo, ya encargó My Life, por internet: "las memorias de un líder como el ex-presidente Clinton, quien ha ejercido tanta influencia en Estados Unidos y en el mundo, son lectura obligatoria, dado mi interés en los temas políticos."</p><p>Cordero reconoce que "difícilmente se podrán encontrar sorpresas en la biografía de un hombre que ocupó la presidencia de Estados Unidos por 8 años y que estuvo expuesto al escrutinio público", pero piensa que "encontrará situaciones desconocidas, omitidas u olvidadas, así como sentimientos personales y explicaciones sobre ciertas conductas o acciones."</p><p>En particular, le gustaría "conocer detalles sobre la estrategia que Clinton utilizó para cambiar las posiciones liberales ortodoxas y obsoletas de su partido y llevarlo hacia el centro, para lo cual adoptó posiciones del liberalismo de los Demócratas y del conservatismo de los Republicanos. Con esa posición centrista se ganó la simpatía y el voto de los independientes."</p><p>Sin haber leído la obra, Cordero se ha hecho una idea del ex presidente: "Como persona, lo considero inteligente, exitoso y poseedor de una fina educación, pero al mismo tiempo complejo y proclive a las aventuras amorosas, que lo llevaron a cometer muchos errores que causaron heridas a su familia y a mucha gente. Como político es muy hábil, carismático, gran estratega, con un fino olfato para conocer y entender las necesidades de su pueblo, y un sobreviviente que sale airoso de las situaciones más difíciles. Creo que fue un buen presidente, ya que obtuvo muchos logros en el campo económico, social, educativo y de salubridad."</p><p>En cuanto al destino político de Clinton, opina que: "Es difícil alcanzar alguna dignidad más alta que la de Presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, a Clinton le queda lo mismo que a quienes lo han precedido, esto es, ser un simple ciudadano y una figura que puede ser consultada en momentos de grandes crisis."</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último alegato</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/ultimo-alegato_0_1237376283.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/ultimo-alegato_0_1237376283.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 23:17:52 +0000</pubDate><description>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.</p><p>William Jefferson Clinton nació sureño (Little Rock, Arkansas), pobre y huérfano de padre; y surgió con el impulso que el auge de la posguerra le dio a la clase media.</p><p>Su adolescencia transcurrió en los años 60, que es lo mismo que decir que se dejó crecer el pelo; cantó "Let it be"; fumó marihuana -sin inhalar, debido a sus alergias- y protestó contra Vietnam. Su padre adoptivo era un borracho y la vida doméstica escasamente tolerable, pero él hacía una buena imitación de Elvis, tenía su propio Buick y tocaba el saxo. Además, a los 18 años se convirtió en el primero de su familia en entrar a una universidad. ¡Y qué universidad!</p><p>En 1964, ingresó a Georgetown con una beca. Cuatro años después se fue a Oxford, Inglaterra, en calidad de Rhodes Scholar. Aprovechó para recorrer Europa, limitado de fondos pero enriquecido por horas de lectura. De Gran Bretaña pasó a la escuela de leyes de Yale, donde conoció a Hillary. "Era difícil no fijarse en Bill Clinton en el otoño de 1970", cuenta ella en su biografía, "parecía más un vikingo que un estudiante que acababa de regresar de Oxford".</p><p>El factor suerte puede haber incidido en la inclinación ascendente de la línea vital de Clinton, pero su inteligencia, la determinación de aprovechar las oportunidades y un sistema orientado a premiar el mérito definitivamente marcaron su destino.</p><p>Gabriel García Márquez, que lo conoció en agosto de 1995, escribió un artículo para El País en que contó que, en aquella cena que empezó a las 8.00 y terminó a la medianoche, se habló de política latinoamericana, de cine y de literatura. Que Clinton demostró conocer muy bien el Quijote y que, cuando Carlos Fuentes afirmó que su libro favorito era Absalón Absalón, de William Faulkner, Clinton se puso de pie y "recitó de memoria el monólogo de Benji, que son las páginas más asombrosas pero también las más herméticas de El sonido y la furia."</p><p>La carrera política</p><p>Demócrata por tradición familiar, Clinton lo era también por ideología. Creía en los beneficios que el Estado podía ofrecer a los ciudadanos -su historia personal daba fe de ello-, creía en la igualdad entre las razas y entre los sexos. Sus ambiciones personales y las relaciones que hizo y cultivó a lo largo de su juventud sellarían los vínculos con el partido de Eisenhower y Kennedy.</p><p>Clinton demostró interés y dotes para la política desde la adolescencia. El día de su graduación de secundaria leyó un discurso en el que fustigó la complacencia, la pobreza y los prejuicios. En Georgetown, participó en agrupaciones juveniles. En Yale, abandonó parcialmente los estudios para hacerle campaña a Ed McGovern, aspirante presidencial.</p><p>En su referido libro, Martin Walker cuenta que desde muy joven Clinton tenía el hábito de guardar, en cajas de zapatos, nombres, direcciones, cumpleaños y demás información relevante sobre las personas que iba conociendo. Y que cuando, años más tarde, fueron a pasar los datos a una computadora, se encontraron con no menos de 10 mil archivos individuales.</p><p>Ya en la universidad, el sueño de hacer carrera política se había convertido en determinación. Por eso, una vez graduado regresó Arkansas, a pesar de que Hillary -de quien estaba enamorado- se iría a Washington, donde se supone había mejores oportunidades para jóvenes brillantes como ellos.</p><p>Bill pensaba que, entre su gente, el lanzamiento de su carrera política estaría mejor auspiciado. Y tenía razón. En 1978, a los 32 años, fue electo gobernador de Arkansas, convirtiéndose en el más joven de la nación. Se reeligió dos veces, en 1982 y en 1986.</p><p>Eduardo Morgan, ex embajador de Panamá en Washington, mantenía desde entonces amistad con Myres S. McDougal, quien había sido profesor suyo, así como de Clinton y de Hillary, en la escuela de leyes de Yale. Morgan recuerda haberle escuchado decir a McDougal que "el joven Gobernador de Arkansas sin duda llegaría a ser Presidente.</p><p>El solo hecho de ganar esa segunda reelección, en 1986, lo había catapultado como contendiente para las elecciones de 1988. Sin embargo, llegado el momento, Clinton decidió no correr. Cuenta Walker que, a los sorprendidos colaboradores y amigos, les dijo que era por razones familiares. Chelsea tenía 8 años y él pensaba que tenía 7. Pero había algo más: una colaboradora lo había confrontado con la pregunta que lo perseguiría como un fantasma durante los años por venir: ¿cuántos de los romances que te atribuyen son ciertos?</p><p>En todo caso, la decisión de no correr en el 88 fue más que buena. En el 92, el electorado, tras 12 años de gobiernos republicanos (dos de Reagan y uno de Bush) estaba más inclinado a votar por un demócrata. Además, la guerra fría había quedado atrás, lo que hacía menos relevante el hecho de que Clinton había evadido el servicio militar.</p><p>Y así fue que, en 1993, el líder populista sureño, de 46 años, le ganó al veterano George Bush. Walker considera que uno de los golpes decisivos en esta cerrada campaña, en la que también participó Ross Perot, se dio cuando en un debate televisivo, la crisis económica salió al tapete. Palabras más, palabras menos, el moderador le preguntó a Bush -un hombre de familia adinerada- cómo podría ayudar al electorado si él no sabía lo que era atravesar por una situación de estrechez económica. La respuesta de Bush dejó muchas dudas, mientras que Clinton salió airoso: "He sido gobernador de un estado pequeño por 12 años. Cuando alguien pierde su trabajo, lo más seguro es que yo lo conozca por su nombre"</p><p>El último escalón</p><p>WJ Clinton llegó a la Casa Blanca con el 43% de los votos y la promesa de "poner a la gente por delante". Se esperaba que ampliara el gasto en las áreas sociales, subiera los impuestos y prestara menos atención a los temas internacionales (todo dentro del estereotipo de presidente demócrata que los republicanos cultivaban). No fue así. El déficit era tan apremiante que se convirtió en su primera prioridad. Y las crisis internacionales le tocaron a la puerta, brindándole la oportunidad de obtener logros, como con las negociaciones de paz en Irlanda del Norte.</p><p>En ese primer período, Hillary, una mujer inteligente, organizada y ambiciosa, resultó no ser un activo para el Pesidente. Y no era sólo cuestión de estilo: tanto él como ella fueron objeto de una incisiva investigación legal, dentro del proceso conocido como Whitewater, del que saldrían exonerados, pero muchos años más tarde y tras mucho desgaste.</p><p>A pesar de lo anterior, en 1997 Clinton venció a Bob Dole, un logro atribuible a la prosperidad que vivía el país. "Algunos", explica el economista Joaquín de la Guardia, "consideran que ese desempeño se debió a la administración Clinton. Otros piensan que se logró debido a que los republicanos controlaban el Congreso y, a través de la figura de Newt Gingrich, dejaban poco espacio al Presidente para maniobrar, léase expandir el gasto". Agrega de la Guardia que "esa primera administración Clinton se benefició del auge del sector tecnológico."</p><p>En todo caso, Clinton se convirtió en el primer demócrata, desde Franklin Roosevelt, que era electo para un segundo período en la Casa Blanca. Cuenta Hillary en su autobiografía que, tras la juramentación, Bill se acercó a darle la mano al juez y que este último le dijo "buena suerte" en un tono que le hizo sentir a ella que "la íbamos a necesitar".</p><p>Una tormenta llamada Mónica Lewinsky le daría al fiscal Kenneth Starr las razones que no había encontrado ni en Whitewater ni en otros supuestos escándalos que habían tratado de achacar a la pareja. Esta vez, las acusaciones eran ciertas. Starr invertiría millones de dólares de los contribuyentes, (75, según alega Clinton) para probar que Clinton había cometido perjurio y tratar de obligarlo a renunciar. No logró todo lo que se proponía, pero le dio un duro golpe al hombre y a su Administración.</p><p>García Márquez volvió a verlo por ese entonces, con motivo de una cena ofrecida en la Casa Blanca al presidente Andrés Pastrana. El premio Nobel se encontró con lo que describiría como: "un convicto enflaquecido e incierto, que no lograba disimular con una sonrisa profesional el mismo cansancio orgánico que destruye a los aviones: la fatiga del metal."</p><p>Balance</p><p>Bajando la ceja del cinismo, la historia de William Jefferson Clinton es triste. Bill Clinton podía haber sido un estandarte de la democracia, porque su historia es la de un niño pobre al que el sistema da la oportunidad de ascender tan alto como su talento y esfuerzo se lo permitieron. Podía haber sido un ejemplo para la juventud, porque abrazó la educación y la participación ciudadana para luchar contra la injusticia y la desigualdad. Podía haber sido un presidente del que se hablara sin ambages por los años venideros. Y, sin embargo, lo único que absolutamente todos -niños incluidos- saben de Bill Clinton es que protagonizó un escándalo sexual en la Casa Blanca. Es triste.</p><p>Ahora, ¿es Clinton responsable de este desenlace? En primera instancia, sí. Cuando Starr lo puso entre la evidencia y la grabadora, él reconoció haber cometido un grave pecado moral. Y en la entrevista concedida al Times lo explicó diciendo que había acumulado rabias y rencores y que su niñez obscura lo había enseñado a vivir vidas paralelas. De paso explicó que esta costumbre le había permitido seguir trabajando aún mientras era acosado por Kenneth Starr.</p><p>Por otra parte, la propia Hillary afirma, en su autobiografía, Historia Viva, que a Clinton le correspondía rendir cuentas a ella y a Chelsea, no a la nación. García Márquez es todavía más indulgente: "¿sería justo que este raro ejemplar de la especie humana tuviera que malversar su destino histórico sólo porque no encontró un rincón seguro donde hacer el amor?"</p><p>Si, como piensan Hillary, García Márquez y muchos otros, la infidelidad de Bill era un asunto de su vida privada, entonces es condenable la actuación del Partido Republicano, que organizó el circo; y de la prensa, que le dio la cobertura necesaria para convertirlo en escándalo de grandes proporciones. Al respecto, el ex embajador Morgan opina que "la intención del Partido Republicano no era otra que obligar a Clinton a renunciar para vengar la renuncia de Nixon, por el escándalo de Watergate."</p><p>Por otro lado, viendo las cosas desde el momento presente: ¡Quién sabe si, sacando el capítulo de Lewinsky, My Life habría tenido semejante éxito en las ventas. Quién sabe si el ex presidente habría recibido esos 10 millones de la casa editorialquién sabe si Hillary estaría hoy en el Senado, quién sabe!</p><p>My Life</p><p>A pesar de todo, "la gente lo ama" dijo una entrevistada en el programa American Morning, de CNN, con respecto al autor de My life. En efecto, a juzgar por cómo van las ventas del libro, se diría que el poder de seducción de Clinton no tiene límites. Su autobiografía salió a la venta con un primer tiraje de 1.5 millones de copias. Y, según la más reciente edición de la revista Semana, el lunes 21 de junio, antes de la medianoche, "cientos de fans se agolparon a la entrada de la librería Barnes &amp; Nobles, en el Rockefeller Center de Nueva York, para al día siguiente poder ver al ex presidente firmar libros."</p><p>Parece que la inversión resultará muy rentable, a pesar de que medios de referencia como el New York Times la descalificaron con adjetivos como "sosa", "autoindulgente" y hasta "aburridísima" y de que muchos alegan que no hay nada nuevo que decir de Clinton, que ya todo se ha dicho.</p><p>Tal vez por esto mismo, el libro se ha convertido en algo que "hay que tener". Fuera de eso, Clinton tiene planes de "hacer campaña" por un mes, y tomarse el tiempo de autografiar la primera de las 957 páginas, que comienzan con su niñez en Arkansas -episodio en el que NYT reconoce una "agradable sinceridad emotiva"- y terminan con el fin de su segundo mandato, en 2001.</p><p>Pero no solo de lectores vivirá esta historia, sino también de oyentes. Random House Audio sacó a la venta 315 mil copias de una versión abreviada, que dura 6 horas y media, y tiene la voz del autor. Al respecto, afirma el Wall Street Journal que Clinton pasó 17 horas en el estudio de grabación; y que apenas se equivocó una vez cada 8 páginas, mientras que los profesionales se equivocan hasta una y dos veces por página.</p><p>Acerca de My Life</p><p>El abogado Carlos Cordero, que en su carrera de lector ha recorrido miles y miles de páginas, opina que las autobiografías, en general, constituyen "una manera de justificar la vida de una persona y su carrera". Sin embargo, ya encargó My Life, por internet: "las memorias de un líder como el ex-presidente Clinton, quien ha ejercido tanta influencia en Estados Unidos y en el mundo, son lectura obligatoria, dado mi interés en los temas políticos."</p><p>Cordero reconoce que "difícilmente se podrán encontrar sorpresas en la biografía de un hombre que ocupó la presidencia de Estados Unidos por 8 años y que estuvo expuesto al escrutinio público", pero piensa que "encontrará situaciones desconocidas, omitidas u olvidadas, así como sentimientos personales y explicaciones sobre ciertas conductas o acciones."</p><p>En particular, le gustaría "conocer detalles sobre la estrategia que Clinton utilizó para cambiar las posiciones liberales ortodoxas y obsoletas de su partido y llevarlo hacia el centro, para lo cual adoptó posiciones del liberalismo de los Demócratas y del conservatismo de los Republicanos. Con esa posición centrista se ganó la simpatía y el voto de los independientes."</p><p>Sin haber leído la obra, Cordero se ha hecho una idea del ex presidente: "Como persona, lo considero inteligente, exitoso y poseedor de una fina educación, pero al mismo tiempo complejo y proclive a las aventuras amorosas, que lo llevaron a cometer muchos errores que causaron heridas a su familia y a mucha gente. Como político es muy hábil, carismático, gran estratega, con un fino olfato para conocer y entender las necesidades de su pueblo, y un sobreviviente que sale airoso de las situaciones más difíciles. Creo que fue un buen presidente, ya que obtuvo muchos logros en el campo económico, social, educativo y de salubridad."</p><p>En cuanto al destino político de Clinton, opina que: "Es difícil alcanzar alguna dignidad más alta que la de Presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, a Clinton le queda lo mismo que a quienes lo han precedido, esto es, ser un simple ciudadano y una figura que puede ser consultada en momentos de grandes crisis."</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último alegato</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/ultimo-alegato_0_1238126198.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/ultimo-alegato_0_1238126198.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 23:16:04 +0000</pubDate><description>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.</p><p>William Jefferson Clinton nació sureño (Little Rock, Arkansas), pobre y huérfano de padre; y surgió con el impulso que el auge de la posguerra le dio a la clase media.</p><p>Su adolescencia transcurrió en los años 60, que es lo mismo que decir que se dejó crecer el pelo; cantó "Let it be"; fumó marihuana -sin inhalar, debido a sus alergias- y protestó contra Vietnam. Su padre adoptivo era un borracho y la vida doméstica escasamente tolerable, pero él hacía una buena imitación de Elvis, tenía su propio Buick y tocaba el saxo. Además, a los 18 años se convirtió en el primero de su familia en entrar a una universidad. ¡Y qué universidad!</p><p>En 1964, ingresó a Georgetown con una beca. Cuatro años después se fue a Oxford, Inglaterra, en calidad de Rhodes Scholar. Aprovechó para recorrer Europa, limitado de fondos pero enriquecido por horas de lectura. De Gran Bretaña pasó a la escuela de leyes de Yale, donde conoció a Hillary. "Era difícil no fijarse en Bill Clinton en el otoño de 1970", cuenta ella en su biografía, "parecía más un vikingo que un estudiante que acababa de regresar de Oxford".</p><p>El factor suerte puede haber incidido en la inclinación ascendente de la línea vital de Clinton, pero su inteligencia, la determinación de aprovechar las oportunidades y un sistema orientado a premiar el mérito definitivamente marcaron su destino.</p><p>Gabriel García Márquez, que lo conoció en agosto de 1995, escribió un artículo para El País en que contó que, en aquella cena que empezó a las 8.00 y terminó a la medianoche, se habló de política latinoamericana, de cine y de literatura. Que Clinton demostró conocer muy bien el Quijote y que, cuando Carlos Fuentes afirmó que su libro favorito era Absalón Absalón, de William Faulkner, Clinton se puso de pie y "recitó de memoria el monólogo de Benji, que son las páginas más asombrosas pero también las más herméticas de El sonido y la furia."</p><p>La carrera política</p><p>Demócrata por tradición familiar, Clinton lo era también por ideología. Creía en los beneficios que el Estado podía ofrecer a los ciudadanos -su historia personal daba fe de ello-, creía en la igualdad entre las razas y entre los sexos. Sus ambiciones personales y las relaciones que hizo y cultivó a lo largo de su juventud sellarían los vínculos con el partido de Eisenhower y Kennedy.</p><p>Clinton demostró interés y dotes para la política desde la adolescencia. El día de su graduación de secundaria leyó un discurso en el que fustigó la complacencia, la pobreza y los prejuicios. En Georgetown, participó en agrupaciones juveniles. En Yale, abandonó parcialmente los estudios para hacerle campaña a Ed McGovern, aspirante presidencial.</p><p>En su referido libro, Martin Walker cuenta que desde muy joven Clinton tenía el hábito de guardar, en cajas de zapatos, nombres, direcciones, cumpleaños y demás información relevante sobre las personas que iba conociendo. Y que cuando, años más tarde, fueron a pasar los datos a una computadora, se encontraron con no menos de 10 mil archivos individuales.</p><p>Ya en la universidad, el sueño de hacer carrera política se había convertido en determinación. Por eso, una vez graduado regresó Arkansas, a pesar de que Hillary -de quien estaba enamorado- se iría a Washington, donde se supone había mejores oportunidades para jóvenes brillantes como ellos.</p><p>Bill pensaba que, entre su gente, el lanzamiento de su carrera política estaría mejor auspiciado. Y tenía razón. En 1978, a los 32 años, fue electo gobernador de Arkansas, convirtiéndose en el más joven de la nación. Se reeligió dos veces, en 1982 y en 1986.</p><p>Eduardo Morgan, ex embajador de Panamá en Washington, mantenía desde entonces amistad con Myres S. McDougal, quien había sido profesor suyo, así como de Clinton y de Hillary, en la escuela de leyes de Yale. Morgan recuerda haberle escuchado decir a McDougal que "el joven Gobernador de Arkansas sin duda llegaría a ser Presidente.</p><p>El solo hecho de ganar esa segunda reelección, en 1986, lo había catapultado como contendiente para las elecciones de 1988. Sin embargo, llegado el momento, Clinton decidió no correr. Cuenta Walker que, a los sorprendidos colaboradores y amigos, les dijo que era por razones familiares. Chelsea tenía 8 años y él pensaba que tenía 7. Pero había algo más: una colaboradora lo había confrontado con la pregunta que lo perseguiría como un fantasma durante los años por venir: ¿cuántos de los romances que te atribuyen son ciertos?</p><p>En todo caso, la decisión de no correr en el 88 fue más que buena. En el 92, el electorado, tras 12 años de gobiernos republicanos (dos de Reagan y uno de Bush) estaba más inclinado a votar por un demócrata. Además, la guerra fría había quedado atrás, lo que hacía menos relevante el hecho de que Clinton había evadido el servicio militar.</p><p>Y así fue que, en 1993, el líder populista sureño, de 46 años, le ganó al veterano George Bush. Walker considera que uno de los golpes decisivos en esta cerrada campaña, en la que también participó Ross Perot, se dio cuando en un debate televisivo, la crisis económica salió al tapete. Palabras más, palabras menos, el moderador le preguntó a Bush -un hombre de familia adinerada- cómo podría ayudar al electorado si él no sabía lo que era atravesar por una situación de estrechez económica. La respuesta de Bush dejó muchas dudas, mientras que Clinton salió airoso: "He sido gobernador de un estado pequeño por 12 años. Cuando alguien pierde su trabajo, lo más seguro es que yo lo conozca por su nombre"</p><p>El último escalón</p><p>WJ Clinton llegó a la Casa Blanca con el 43% de los votos y la promesa de "poner a la gente por delante". Se esperaba que ampliara el gasto en las áreas sociales, subiera los impuestos y prestara menos atención a los temas internacionales (todo dentro del estereotipo de presidente demócrata que los republicanos cultivaban). No fue así. El déficit era tan apremiante que se convirtió en su primera prioridad. Y las crisis internacionales le tocaron a la puerta, brindándole la oportunidad de obtener logros, como con las negociaciones de paz en Irlanda del Norte.</p><p>En ese primer período, Hillary, una mujer inteligente, organizada y ambiciosa, resultó no ser un activo para el Pesidente. Y no era sólo cuestión de estilo: tanto él como ella fueron objeto de una incisiva investigación legal, dentro del proceso conocido como Whitewater, del que saldrían exonerados, pero muchos años más tarde y tras mucho desgaste.</p><p>A pesar de lo anterior, en 1997 Clinton venció a Bob Dole, un logro atribuible a la prosperidad que vivía el país. "Algunos", explica el economista Joaquín de la Guardia, "consideran que ese desempeño se debió a la administración Clinton. Otros piensan que se logró debido a que los republicanos controlaban el Congreso y, a través de la figura de Newt Gingrich, dejaban poco espacio al Presidente para maniobrar, léase expandir el gasto". Agrega de la Guardia que "esa primera administración Clinton se benefició del auge del sector tecnológico."</p><p>En todo caso, Clinton se convirtió en el primer demócrata, desde Franklin Roosevelt, que era electo para un segundo período en la Casa Blanca. Cuenta Hillary en su autobiografía que, tras la juramentación, Bill se acercó a darle la mano al juez y que este último le dijo "buena suerte" en un tono que le hizo sentir a ella que "la íbamos a necesitar".</p><p>Una tormenta llamada Mónica Lewinsky le daría al fiscal Kenneth Starr las razones que no había encontrado ni en Whitewater ni en otros supuestos escándalos que habían tratado de achacar a la pareja. Esta vez, las acusaciones eran ciertas. Starr invertiría millones de dólares de los contribuyentes, (75, según alega Clinton) para probar que Clinton había cometido perjurio y tratar de obligarlo a renunciar. No logró todo lo que se proponía, pero le dio un duro golpe al hombre y a su Administración.</p><p>García Márquez volvió a verlo por ese entonces, con motivo de una cena ofrecida en la Casa Blanca al presidente Andrés Pastrana. El premio Nobel se encontró con lo que describiría como: "un convicto enflaquecido e incierto, que no lograba disimular con una sonrisa profesional el mismo cansancio orgánico que destruye a los aviones: la fatiga del metal."</p><p>Balance</p><p>Bajando la ceja del cinismo, la historia de William Jefferson Clinton es triste. Bill Clinton podía haber sido un estandarte de la democracia, porque su historia es la de un niño pobre al que el sistema da la oportunidad de ascender tan alto como su talento y esfuerzo se lo permitieron. Podía haber sido un ejemplo para la juventud, porque abrazó la educación y la participación ciudadana para luchar contra la injusticia y la desigualdad. Podía haber sido un presidente del que se hablara sin ambages por los años venideros. Y, sin embargo, lo único que absolutamente todos -niños incluidos- saben de Bill Clinton es que protagonizó un escándalo sexual en la Casa Blanca. Es triste.</p><p>Ahora, ¿es Clinton responsable de este desenlace? En primera instancia, sí. Cuando Starr lo puso entre la evidencia y la grabadora, él reconoció haber cometido un grave pecado moral. Y en la entrevista concedida al Times lo explicó diciendo que había acumulado rabias y rencores y que su niñez obscura lo había enseñado a vivir vidas paralelas. De paso explicó que esta costumbre le había permitido seguir trabajando aún mientras era acosado por Kenneth Starr.</p><p>Por otra parte, la propia Hillary afirma, en su autobiografía, Historia Viva, que a Clinton le correspondía rendir cuentas a ella y a Chelsea, no a la nación. García Márquez es todavía más indulgente: "¿sería justo que este raro ejemplar de la especie humana tuviera que malversar su destino histórico sólo porque no encontró un rincón seguro donde hacer el amor?"</p><p>Si, como piensan Hillary, García Márquez y muchos otros, la infidelidad de Bill era un asunto de su vida privada, entonces es condenable la actuación del Partido Republicano, que organizó el circo; y de la prensa, que le dio la cobertura necesaria para convertirlo en escándalo de grandes proporciones. Al respecto, el ex embajador Morgan opina que "la intención del Partido Republicano no era otra que obligar a Clinton a renunciar para vengar la renuncia de Nixon, por el escándalo de Watergate."</p><p>Por otro lado, viendo las cosas desde el momento presente: ¡Quién sabe si, sacando el capítulo de Lewinsky, My Life habría tenido semejante éxito en las ventas. Quién sabe si el ex presidente habría recibido esos 10 millones de la casa editorialquién sabe si Hillary estaría hoy en el Senado, quién sabe!</p><p>My Life</p><p>A pesar de todo, "la gente lo ama" dijo una entrevistada en el programa American Morning, de CNN, con respecto al autor de My life. En efecto, a juzgar por cómo van las ventas del libro, se diría que el poder de seducción de Clinton no tiene límites. Su autobiografía salió a la venta con un primer tiraje de 1.5 millones de copias. Y, según la más reciente edición de la revista Semana, el lunes 21 de junio, antes de la medianoche, "cientos de fans se agolparon a la entrada de la librería Barnes &amp; Nobles, en el Rockefeller Center de Nueva York, para al día siguiente poder ver al ex presidente firmar libros."</p><p>Parece que la inversión resultará muy rentable, a pesar de que medios de referencia como el New York Times la descalificaron con adjetivos como "sosa", "autoindulgente" y hasta "aburridísima" y de que muchos alegan que no hay nada nuevo que decir de Clinton, que ya todo se ha dicho.</p><p>Tal vez por esto mismo, el libro se ha convertido en algo que "hay que tener". Fuera de eso, Clinton tiene planes de "hacer campaña" por un mes, y tomarse el tiempo de autografiar la primera de las 957 páginas, que comienzan con su niñez en Arkansas -episodio en el que NYT reconoce una "agradable sinceridad emotiva"- y terminan con el fin de su segundo mandato, en 2001.</p><p>Pero no solo de lectores vivirá esta historia, sino también de oyentes. Random House Audio sacó a la venta 315 mil copias de una versión abreviada, que dura 6 horas y media, y tiene la voz del autor. Al respecto, afirma el Wall Street Journal que Clinton pasó 17 horas en el estudio de grabación; y que apenas se equivocó una vez cada 8 páginas, mientras que los profesionales se equivocan hasta una y dos veces por página.</p><p>Acerca de My Life</p><p>El abogado Carlos Cordero, que en su carrera de lector ha recorrido miles y miles de páginas, opina que las autobiografías, en general, constituyen "una manera de justificar la vida de una persona y su carrera". Sin embargo, ya encargó My Life, por internet: "las memorias de un líder como el ex-presidente Clinton, quien ha ejercido tanta influencia en Estados Unidos y en el mundo, son lectura obligatoria, dado mi interés en los temas políticos."</p><p>Cordero reconoce que "difícilmente se podrán encontrar sorpresas en la biografía de un hombre que ocupó la presidencia de Estados Unidos por 8 años y que estuvo expuesto al escrutinio público", pero piensa que "encontrará situaciones desconocidas, omitidas u olvidadas, así como sentimientos personales y explicaciones sobre ciertas conductas o acciones."</p><p>En particular, le gustaría "conocer detalles sobre la estrategia que Clinton utilizó para cambiar las posiciones liberales ortodoxas y obsoletas de su partido y llevarlo hacia el centro, para lo cual adoptó posiciones del liberalismo de los Demócratas y del conservatismo de los Republicanos. Con esa posición centrista se ganó la simpatía y el voto de los independientes."</p><p>Sin haber leído la obra, Cordero se ha hecho una idea del ex presidente: "Como persona, lo considero inteligente, exitoso y poseedor de una fina educación, pero al mismo tiempo complejo y proclive a las aventuras amorosas, que lo llevaron a cometer muchos errores que causaron heridas a su familia y a mucha gente. Como político es muy hábil, carismático, gran estratega, con un fino olfato para conocer y entender las necesidades de su pueblo, y un sobreviviente que sale airoso de las situaciones más difíciles. Creo que fue un buen presidente, ya que obtuvo muchos logros en el campo económico, social, educativo y de salubridad."</p><p>En cuanto al destino político de Clinton, opina que: "Es difícil alcanzar alguna dignidad más alta que la de Presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, a Clinton le queda lo mismo que a quienes lo han precedido, esto es, ser un simple ciudadano y una figura que puede ser consultada en momentos de grandes crisis."</p>]]></content:encoded></item><item><title>El último alegato</title><link>https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/ultimo-alegato_0_1238876123.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/impresa/mas_de_la_prensa/ultimo-alegato_0_1238876123.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Fri, 17 Jan 2020 23:14:32 +0000</pubDate><description>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Es curioso, porque su capacidad de seducción se destaca entre las fuerzas que impulsaron su ascenso. Con sus imponentes 1.87 metros de estatura, aspecto atlético, pelo rubio y la seguridad propias de un hombre aparentemente ajeno a traumas ni complejos, Clinton era el Aquiles del escenario político de su tiempo. Su historia es digna de una novela y al mismo tiempo afín a la de muchos hombres y mujeres de las generaciones cercanas a la suya.</p><p>William Jefferson Clinton nació sureño (Little Rock, Arkansas), pobre y huérfano de padre; y surgió con el impulso que el auge de la posguerra le dio a la clase media.</p><p>Su adolescencia transcurrió en los años 60, que es lo mismo que decir que se dejó crecer el pelo; cantó "Let it be"; fumó marihuana -sin inhalar, debido a sus alergias- y protestó contra Vietnam. Su padre adoptivo era un borracho y la vida doméstica escasamente tolerable, pero él hacía una buena imitación de Elvis, tenía su propio Buick y tocaba el saxo. Además, a los 18 años se convirtió en el primero de su familia en entrar a una universidad. ¡Y qué universidad!</p><p>En 1964, ingresó a Georgetown con una beca. Cuatro años después se fue a Oxford, Inglaterra, en calidad de Rhodes Scholar. Aprovechó para recorrer Europa, limitado de fondos pero enriquecido por horas de lectura. De Gran Bretaña pasó a la escuela de leyes de Yale, donde conoció a Hillary. "Era difícil no fijarse en Bill Clinton en el otoño de 1970", cuenta ella en su biografía, "parecía más un vikingo que un estudiante que acababa de regresar de Oxford".</p><p>El factor suerte puede haber incidido en la inclinación ascendente de la línea vital de Clinton, pero su inteligencia, la determinación de aprovechar las oportunidades y un sistema orientado a premiar el mérito definitivamente marcaron su destino.</p><p>Gabriel García Márquez, que lo conoció en agosto de 1995, escribió un artículo para El País en que contó que, en aquella cena que empezó a las 8.00 y terminó a la medianoche, se habló de política latinoamericana, de cine y de literatura. Que Clinton demostró conocer muy bien el Quijote y que, cuando Carlos Fuentes afirmó que su libro favorito era Absalón Absalón, de William Faulkner, Clinton se puso de pie y "recitó de memoria el monólogo de Benji, que son las páginas más asombrosas pero también las más herméticas de El sonido y la furia."</p><p>La carrera política</p><p>Demócrata por tradición familiar, Clinton lo era también por ideología. Creía en los beneficios que el Estado podía ofrecer a los ciudadanos -su historia personal daba fe de ello-, creía en la igualdad entre las razas y entre los sexos. Sus ambiciones personales y las relaciones que hizo y cultivó a lo largo de su juventud sellarían los vínculos con el partido de Eisenhower y Kennedy.</p><p>Clinton demostró interés y dotes para la política desde la adolescencia. El día de su graduación de secundaria leyó un discurso en el que fustigó la complacencia, la pobreza y los prejuicios. En Georgetown, participó en agrupaciones juveniles. En Yale, abandonó parcialmente los estudios para hacerle campaña a Ed McGovern, aspirante presidencial.</p><p>En su referido libro, Martin Walker cuenta que desde muy joven Clinton tenía el hábito de guardar, en cajas de zapatos, nombres, direcciones, cumpleaños y demás información relevante sobre las personas que iba conociendo. Y que cuando, años más tarde, fueron a pasar los datos a una computadora, se encontraron con no menos de 10 mil archivos individuales.</p><p>Ya en la universidad, el sueño de hacer carrera política se había convertido en determinación. Por eso, una vez graduado regresó Arkansas, a pesar de que Hillary -de quien estaba enamorado- se iría a Washington, donde se supone había mejores oportunidades para jóvenes brillantes como ellos.</p><p>Bill pensaba que, entre su gente, el lanzamiento de su carrera política estaría mejor auspiciado. Y tenía razón. En 1978, a los 32 años, fue electo gobernador de Arkansas, convirtiéndose en el más joven de la nación. Se reeligió dos veces, en 1982 y en 1986.</p><p>Eduardo Morgan, ex embajador de Panamá en Washington, mantenía desde entonces amistad con Myres S. McDougal, quien había sido profesor suyo, así como de Clinton y de Hillary, en la escuela de leyes de Yale. Morgan recuerda haberle escuchado decir a McDougal que "el joven Gobernador de Arkansas sin duda llegaría a ser Presidente.</p><p>El solo hecho de ganar esa segunda reelección, en 1986, lo había catapultado como contendiente para las elecciones de 1988. Sin embargo, llegado el momento, Clinton decidió no correr. Cuenta Walker que, a los sorprendidos colaboradores y amigos, les dijo que era por razones familiares. Chelsea tenía 8 años y él pensaba que tenía 7. Pero había algo más: una colaboradora lo había confrontado con la pregunta que lo perseguiría como un fantasma durante los años por venir: ¿cuántos de los romances que te atribuyen son ciertos?</p><p>En todo caso, la decisión de no correr en el 88 fue más que buena. En el 92, el electorado, tras 12 años de gobiernos republicanos (dos de Reagan y uno de Bush) estaba más inclinado a votar por un demócrata. Además, la guerra fría había quedado atrás, lo que hacía menos relevante el hecho de que Clinton había evadido el servicio militar.</p><p>Y así fue que, en 1993, el líder populista sureño, de 46 años, le ganó al veterano George Bush. Walker considera que uno de los golpes decisivos en esta cerrada campaña, en la que también participó Ross Perot, se dio cuando en un debate televisivo, la crisis económica salió al tapete. Palabras más, palabras menos, el moderador le preguntó a Bush -un hombre de familia adinerada- cómo podría ayudar al electorado si él no sabía lo que era atravesar por una situación de estrechez económica. La respuesta de Bush dejó muchas dudas, mientras que Clinton salió airoso: "He sido gobernador de un estado pequeño por 12 años. Cuando alguien pierde su trabajo, lo más seguro es que yo lo conozca por su nombre"</p><p>El último escalón</p><p>WJ Clinton llegó a la Casa Blanca con el 43% de los votos y la promesa de "poner a la gente por delante". Se esperaba que ampliara el gasto en las áreas sociales, subiera los impuestos y prestara menos atención a los temas internacionales (todo dentro del estereotipo de presidente demócrata que los republicanos cultivaban). No fue así. El déficit era tan apremiante que se convirtió en su primera prioridad. Y las crisis internacionales le tocaron a la puerta, brindándole la oportunidad de obtener logros, como con las negociaciones de paz en Irlanda del Norte.</p><p>En ese primer período, Hillary, una mujer inteligente, organizada y ambiciosa, resultó no ser un activo para el Pesidente. Y no era sólo cuestión de estilo: tanto él como ella fueron objeto de una incisiva investigación legal, dentro del proceso conocido como Whitewater, del que saldrían exonerados, pero muchos años más tarde y tras mucho desgaste.</p><p>A pesar de lo anterior, en 1997 Clinton venció a Bob Dole, un logro atribuible a la prosperidad que vivía el país. "Algunos", explica el economista Joaquín de la Guardia, "consideran que ese desempeño se debió a la administración Clinton. Otros piensan que se logró debido a que los republicanos controlaban el Congreso y, a través de la figura de Newt Gingrich, dejaban poco espacio al Presidente para maniobrar, léase expandir el gasto". Agrega de la Guardia que "esa primera administración Clinton se benefició del auge del sector tecnológico."</p><p>En todo caso, Clinton se convirtió en el primer demócrata, desde Franklin Roosevelt, que era electo para un segundo período en la Casa Blanca. Cuenta Hillary en su autobiografía que, tras la juramentación, Bill se acercó a darle la mano al juez y que este último le dijo "buena suerte" en un tono que le hizo sentir a ella que "la íbamos a necesitar".</p><p>Una tormenta llamada Mónica Lewinsky le daría al fiscal Kenneth Starr las razones que no había encontrado ni en Whitewater ni en otros supuestos escándalos que habían tratado de achacar a la pareja. Esta vez, las acusaciones eran ciertas. Starr invertiría millones de dólares de los contribuyentes, (75, según alega Clinton) para probar que Clinton había cometido perjurio y tratar de obligarlo a renunciar. No logró todo lo que se proponía, pero le dio un duro golpe al hombre y a su Administración.</p><p>García Márquez volvió a verlo por ese entonces, con motivo de una cena ofrecida en la Casa Blanca al presidente Andrés Pastrana. El premio Nobel se encontró con lo que describiría como: "un convicto enflaquecido e incierto, que no lograba disimular con una sonrisa profesional el mismo cansancio orgánico que destruye a los aviones: la fatiga del metal."</p><p>Balance</p><p>Bajando la ceja del cinismo, la historia de William Jefferson Clinton es triste. Bill Clinton podía haber sido un estandarte de la democracia, porque su historia es la de un niño pobre al que el sistema da la oportunidad de ascender tan alto como su talento y esfuerzo se lo permitieron. Podía haber sido un ejemplo para la juventud, porque abrazó la educación y la participación ciudadana para luchar contra la injusticia y la desigualdad. Podía haber sido un presidente del que se hablara sin ambages por los años venideros. Y, sin embargo, lo único que absolutamente todos -niños incluidos- saben de Bill Clinton es que protagonizó un escándalo sexual en la Casa Blanca. Es triste.</p><p>Ahora, ¿es Clinton responsable de este desenlace? En primera instancia, sí. Cuando Starr lo puso entre la evidencia y la grabadora, él reconoció haber cometido un grave pecado moral. Y en la entrevista concedida al Times lo explicó diciendo que había acumulado rabias y rencores y que su niñez obscura lo había enseñado a vivir vidas paralelas. De paso explicó que esta costumbre le había permitido seguir trabajando aún mientras era acosado por Kenneth Starr.</p><p>Por otra parte, la propia Hillary afirma, en su autobiografía, Historia Viva, que a Clinton le correspondía rendir cuentas a ella y a Chelsea, no a la nación. García Márquez es todavía más indulgente: "¿sería justo que este raro ejemplar de la especie humana tuviera que malversar su destino histórico sólo porque no encontró un rincón seguro donde hacer el amor?"</p><p>Si, como piensan Hillary, García Márquez y muchos otros, la infidelidad de Bill era un asunto de su vida privada, entonces es condenable la actuación del Partido Republicano, que organizó el circo; y de la prensa, que le dio la cobertura necesaria para convertirlo en escándalo de grandes proporciones. Al respecto, el ex embajador Morgan opina que "la intención del Partido Republicano no era otra que obligar a Clinton a renunciar para vengar la renuncia de Nixon, por el escándalo de Watergate."</p><p>Por otro lado, viendo las cosas desde el momento presente: ¡Quién sabe si, sacando el capítulo de Lewinsky, My Life habría tenido semejante éxito en las ventas. Quién sabe si el ex presidente habría recibido esos 10 millones de la casa editorialquién sabe si Hillary estaría hoy en el Senado, quién sabe!</p><p>My Life</p><p>A pesar de todo, "la gente lo ama" dijo una entrevistada en el programa American Morning, de CNN, con respecto al autor de My life. En efecto, a juzgar por cómo van las ventas del libro, se diría que el poder de seducción de Clinton no tiene límites. Su autobiografía salió a la venta con un primer tiraje de 1.5 millones de copias. Y, según la más reciente edición de la revista Semana, el lunes 21 de junio, antes de la medianoche, "cientos de fans se agolparon a la entrada de la librería Barnes &amp; Nobles, en el Rockefeller Center de Nueva York, para al día siguiente poder ver al ex presidente firmar libros."</p><p>Parece que la inversión resultará muy rentable, a pesar de que medios de referencia como el New York Times la descalificaron con adjetivos como "sosa", "autoindulgente" y hasta "aburridísima" y de que muchos alegan que no hay nada nuevo que decir de Clinton, que ya todo se ha dicho.</p><p>Tal vez por esto mismo, el libro se ha convertido en algo que "hay que tener". Fuera de eso, Clinton tiene planes de "hacer campaña" por un mes, y tomarse el tiempo de autografiar la primera de las 957 páginas, que comienzan con su niñez en Arkansas -episodio en el que NYT reconoce una "agradable sinceridad emotiva"- y terminan con el fin de su segundo mandato, en 2001.</p><p>Pero no solo de lectores vivirá esta historia, sino también de oyentes. Random House Audio sacó a la venta 315 mil copias de una versión abreviada, que dura 6 horas y media, y tiene la voz del autor. Al respecto, afirma el Wall Street Journal que Clinton pasó 17 horas en el estudio de grabación; y que apenas se equivocó una vez cada 8 páginas, mientras que los profesionales se equivocan hasta una y dos veces por página.</p><p>Acerca de My Life</p><p>El abogado Carlos Cordero, que en su carrera de lector ha recorrido miles y miles de páginas, opina que las autobiografías, en general, constituyen "una manera de justificar la vida de una persona y su carrera". Sin embargo, ya encargó My Life, por internet: "las memorias de un líder como el ex-presidente Clinton, quien ha ejercido tanta influencia en Estados Unidos y en el mundo, son lectura obligatoria, dado mi interés en los temas políticos."</p><p>Cordero reconoce que "difícilmente se podrán encontrar sorpresas en la biografía de un hombre que ocupó la presidencia de Estados Unidos por 8 años y que estuvo expuesto al escrutinio público", pero piensa que "encontrará situaciones desconocidas, omitidas u olvidadas, así como sentimientos personales y explicaciones sobre ciertas conductas o acciones."</p><p>En particular, le gustaría "conocer detalles sobre la estrategia que Clinton utilizó para cambiar las posiciones liberales ortodoxas y obsoletas de su partido y llevarlo hacia el centro, para lo cual adoptó posiciones del liberalismo de los Demócratas y del conservatismo de los Republicanos. Con esa posición centrista se ganó la simpatía y el voto de los independientes."</p><p>Sin haber leído la obra, Cordero se ha hecho una idea del ex presidente: "Como persona, lo considero inteligente, exitoso y poseedor de una fina educación, pero al mismo tiempo complejo y proclive a las aventuras amorosas, que lo llevaron a cometer muchos errores que causaron heridas a su familia y a mucha gente. Como político es muy hábil, carismático, gran estratega, con un fino olfato para conocer y entender las necesidades de su pueblo, y un sobreviviente que sale airoso de las situaciones más difíciles. Creo que fue un buen presidente, ya que obtuvo muchos logros en el campo económico, social, educativo y de salubridad."</p><p>En cuanto al destino político de Clinton, opina que: "Es difícil alcanzar alguna dignidad más alta que la de Presidente de Estados Unidos. Por lo tanto, a Clinton le queda lo mismo que a quienes lo han precedido, esto es, ser un simple ciudadano y una figura que puede ser consultada en momentos de grandes crisis."</p>]]></content:encoded></item><item><title>La Prensa... a pesar de todo</title><link>https://www.prensa.com/politica/Prensa-pesar_0_1512598726.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/politica/Prensa-pesar_0_1512598726.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró Y Rolando Rodríguez B. | panorama@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 18:09:24 +0000</pubDate><description>Decididos a hacer de la utopía una realidad, se unieron a Eisenmann Ricardo Arias Calderón, Ricardo Alberto Arias, Fabián Echevers y Ricardo J. Bermúdez.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>Cuenta I. Roberto Eisenmann, presidente fundador de <strong>La Prensa</strong>, que la idea de establecer un periódico le sobrevino en el avión que lo traía a Panamá, después de tres años de exilio en Estados Unidos. El ambiente no era propicio: los panameños estaban aterrorizados ante el poder de los militares, pero la lucha por el retorno democrático necesitaba un medio libre.</p></p><p>Decididos a hacer de la utopía una realidad, se unieron a Eisenmann Ricardo Arias Calderón, Ricardo Alberto Arias, Fabián Echevers y Ricardo J. Bermúdez.</p><p><p>Juntos enfrentaron tantas y tan grandes adversidades que, en 1992, con motivo del duodécimo aniversario de <strong>La Prensa</strong>, Bermúdez reconoció que "…estuvo a punto de cumplirse el vaticinio del dictador de turno, cuando manifestó que el periódico no duraría tres meses".</p></p><p>La empresa periodística no solo traspasó ese límite, sino que se consolidó económicamente. Poco a poco se convirtió en uno de los mayores dolores de cabeza de los coroneles y generales que preferían la docilidad de los diarios creados por ellos.</p><p><p><strong>La Prensa</strong> debió enfrentar cierres y la destrucción masiva de su maquinaria. Sus directivos eran citados una y otra vez a las fiscalías de la Procuraduría para responder por supuestos delitos. El terrorismo judicial se convirtió en un arma poderosa, pero no tanto como la pluma de sus columnistas y periodistas y la de ciudadanos que se expusieron al peligro solo por expresar lo que pensaban y sentían.</p></p><p>La empresa –cuyas actividades se iniciaron el 4 de agosto de 1980– cumple 25 años y, para conmemorarlo, lleva a sus lectores a recorrer ese primer cuarto de siglo de vida periodística.</p><p>El viaje empieza hoy, domingo, con la página que registra lo acontecido en el año 1980, sigue mañana con el registro de 1981, y así sucesivamente durante 24 días.</p><p>A través de estas páginas, los lectores revivirán hechos cruciales de los últimos 25 años: escándalos de corrupción que resquebrajaron la institucionalidad democrática y desfalcaron las arcas del Estado; el accidente aéreo que cobró la vida del general Omar Torrijos Herrera en 1981; la alarma de un virus mortal y luego la identificación del VIH; el "gargantazo" de Aristides Royo en 1982; la inútil guerra de Las Malvinas en ese mismo año; el ascenso de Manuel Antonio Noriega en 1983; el fraude electoral del 84; el sangriento asesinato de Hugo Spadafora en 1985; las declaraciones de Roberto Díaz Herrera y la formación de la Cruzada Civilista, en 1987; la invasión norteamericana que puso fin al noriegato en diciembre de 1989; la entrega voluntaria del dictador a la DEA por los mismos días en que Nelson Mandela era puesto en libertad en Sudáfrica; el polémico gobierno de Guillermo Endara; el desplome del comunismo.</p><p>También recordará el desmoronamiento de la revolución sandinista y la salida al mercado de las computadoras personales; la hambruna que sufrieron varias regiones de África a principios de la década del 90; el regreso del PRD al poder en las elecciones de 1994; las privatizaciones de Ernesto Pérez Balladares; el giro de la China comunista hacia las economías de mercado; las elecciones de 1999 y la victoria electoral de quien fuera la primera presidenta en la historia de Panamá, Mireya Moscoso, así como aquel glorioso mediodía del 31 de diciembre de 1999 en el que el Canal revirtió por completo y Panamá recobró su total soberanía.</p><p>Vivirán en esta lectura el cambio de siglo y, llegando al momento presente, comprobarán, a través de los hechos noticiosos, que el terrorismo salvaje es la nueva amenaza que se cierne sobre la paz. Volverán a marcar en el calendario el 11 septiembre de 2001 y el 11 de marzo de 2004.</p><p><p>Simultáneamente, verán con júbilo que en estos 25 años Latinoamérica recibió cinco premios Nobel y que Panamá ha dado pasos firmes hacia la consolidación de su democracia. Finalmente, llegada la fecha del aniversario, el recorrido histórico dará paso a un suplemento que mira al futuro, porque <strong>La Prensa</strong>, al igual que la sociedad panameña, necesita un sueño unificador, la definición de un destino común, más allá de ideologías, intereses personales. VEA <a class="n-internas" href="273060.html">Panamá cambia junto con el resto del mundo</a></p></p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/jFhTR9wkpGc5Q5gDYUAfPCDutbw=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/FVN3C3VOI5D3VAXLENTSTJS6DQ.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[La Prensa... a pesar de todo]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[María Mercedes De Corró Y Rolando Rodríguez B.]]></media:credit></media:content></item><item><title>Una celebración compartida</title><link>https://www.prensa.com/politica/celebracion-compartida_0_1528347171.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/politica/celebracion-compartida_0_1528347171.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:51:59 +0000</pubDate><description>Hablando ahora de las páginas del diario, los lectores habrán ‘revivido la historia’, a través de las cápsulas ‘recordando el pasado’ y del recuento anual, que se ha venido publicando a diario, desde el 10 de julio, en páginas individuales que resumen los hechos noticiosos registrados en el periódico desde 1980.
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>Los 25 años de Corporación <strong>La Prensa</strong> se han venido conmemorando desde principios de año, de manera que llegaremos al día puntual —4 de agosto— con un haber de productos editoriales, insertos educativos y eventos promocionales con los que la empresa espera haber tocado a sus decenas de miles de lectores.</p></p><p><p>Sin duda, uno de los proyectos con más acogida por parte de la comunidad ha sido la Colección Valores, co-patrocinada por el Banco General y que empezó a circular en abril. En materia de educación, otra contribución importante ha sido el álbum del Quijote, que <strong>La Prensa</strong> publica en asocio con el grupo Mundial y que celebra los 400 años de la obra imprescindible del idioma español.</p></p><p>Hablando ahora de las páginas del diario, los lectores habrán ‘revivido la historia’, a través de las cápsulas ‘recordando el pasado’ y del recuento anual, que se ha venido publicando a diario, desde el 10 de julio, en páginas individuales que resumen los hechos noticiosos registrados en el periódico desde 1980.</p><p><p>Ya cercana la fecha oficial, se organizan dos eventos de marcada importancia: El 2 de agosto, la presentación en la Biblioteca Nacional del libro <strong>Panamá: un aporte a su historia,</strong> co-patrocinado por Cable &amp; Wireless, un registro interesante y abarcador de hechos y personajes seleccionados del extenso trabajo que se presentó a los lectores en el 2003, con motivo de la celebración del centenario de la República.</p></p><p>El 3 de agosto, el homenaje a los fundadores, en el que Luis Alberto Lacalle, ex presidente de Uruguay, disertará sobre el tema ‘El duro camino hacia la libertad’.</p><p>Finalmente, el 4 de agosto, 25 años, después de aquel lejano y complicado primer día, los suscriptores y accionistas serán obsequiados con un juego de postales con 8 imágenes de noticias seleccionadas de la memoria gráfica del diario.</p><p>Y todos los lectores recibirán un suplemento especial que deja atrás el pasado y mira y sueña con los próximos 25 años.</p><p>Simultáneamente, se han llevado a cabo promociones y eventos a los que han sido invitados lectores, colaboradores, anunciantes y publicistas, en fin, aquellos que han hecho posibles estos 25 años.</p>]]></content:encoded></item><item><title>Panamá, ¿está mejor o peor?</title><link>https://www.prensa.com/politica/Panama-mejor-peor_0_1531346858.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/politica/Panama-mejor-peor_0_1531346858.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:47:12 +0000</pubDate><description>Considerando que el punto de comparación es 1980, un año en que gobernaba un régimen de facto, escaseaban las libertades ciudadanas y había una ‘Zona del Canal’ excluida y excluyente, la respuesta irreflexiva es: ‘Panamá está mejor hoy’.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>Considerando que el punto de comparación es 1980, un año en que gobernaba un régimen de facto, escaseaban las libertades ciudadanas y había una ‘Zona del Canal’ excluida y excluyente, la respuesta irreflexiva es: ‘Panamá está mejor hoy’.</p><p>El hijo del hombre fuerte de entonces está a la cabeza del Ejecutivo, pero por designio de la mayoría ciudadana, que lo eligió libre y democráticamente. Prevalece un ambiente de libertad de expresión, un bien del que el país no gozaba hace 25 años. Además, Panamá es ahora una nación soberana, en toda la extensión de su territorio.</p><p>En términos de salud, se goza de mejores condiciones. Entre 1980 y 2000, la esperanza de vida aumentó de 71 a 74 años y el número de médicos por cada 10 mil habitantes pasó de 9 a 13. Hubo una discreta mejoría en la tasa de mortalidad infantil; la tasa de mortalidad materna bajó considerablemente y los partos atendidos profesionalmente alcanzaron el 90% en toda la república.</p><p><p>La nota negativa la pone el <em>debut </em>de un nuevo verdugo, el sida, que en toda la décadade los 80 causó menos de 120 muertes y solo en 1999 mató a 461 panameños. Y el hecho vergonzoso de que aún mueren niños por malnutrición.</p></p><p>El Dr. Xavier Sáez Llorens reconoce los avances, pero advierte que "el progreso en materia de prevención, vacunas infantiles, anticoncepción y atención prenatal ha sido pobre. Y hay nuevas policlínicas y centros de salud, pero no han descongestionado los hospitales, por el limitado horario de atención".</p><p>En el campo de la educación, pareciera haber progreso. Entre 1980 y 2001, la matrícula universitaria pasó de 40 mil a 127 mil estudiantes. Y se han dado aumentos millonarios en el gasto destinado a la educación. Pero hay verdades que escapan a las cifras. "La calidad del estudiante ha bajado considerablemente en estos 25 años", afirma la profesora Berna Burell. Y diversas fuentes coinciden en que "el número de diplomas expedidos por universidades locales podría haber crecido en relación inversa al valor que el mercado laboral le da a esos diplomas".</p><p>Triste retroceso</p><p>Económicamente, también hay cifras halagüeñas. El producto interno bruto (PIB) per cápita pasó de 2 mil 124 dólares en 1980 a 2 mil 572, en 2000. El valor de las construcciones pasó de 89 millones de dólares, en 1980, a 531 millones de dólares en 2003, una inversión que se hace evidente en el paisaje urbano, saturado de torres lujosas, atravesado por anchos corredores, pletórico de establecimientos comerciales.</p><p>Además, el turismo ha crecido notablemente. Se siente en las calles; se ve en las lucecitas nocturnas de los cruceros anclados en la bahía.</p><p>Y, sin embargo, el economista Roberto Brenes no se deja seducir por cantos de sirena: "Los indicadores más importantes muestran mejoría, pero con relación a otros parámetros, el país no está mejor: la inversión social ha crecido, pero los niveles de pobreza no han disminuido.</p><p>El Estado ha crecido drásticamente, a pesar de las privatizaciones, y su peso dentro del gasto nacional es de los más altos del continente, lo que limita la gestión eficiente y conduce al crecimiento desmedido de la deuda pública, que en el cuarto de siglo ha llegado a niveles nunca vistos. En definitiva, comparado con países que hace 25 años tenían un desarrollo relativo similar, como Irlanda o El Salvador o Europa del Este, no hemos crecido lo suficiente, considerando los recursos que hemos gastado".</p><p>Medio ambiente</p><p>Por otro lado, hay un área —la conservación— en donde ocurre lo contrario: Panamá está mejor, pero no porque esté mejor realmente, sino porque podría estar peor.</p><p>"La deforestación ha seguido avanzando", afirma Líder Sucre, director de ANCON. "Y lo más grave ha sido la pérdida de bosques primarios, [hábitat de la verdadera diversidad de plantas y animales], que se han reducido de niveles de 80% a 60%.</p><p>Igualmente, los ecosistemas marinos y los arrecifes de coral han sufrido en estos 25 años tremendamente. Por otro lado, Panamá ha avanzando en materia de legislación. En 25 años, se ha triplicado la superficie de áreas protegidas. "Y, lo más positivo, la conciencia ambiental se ha incrementado exponencialmente", asegura. En conclusión, ¿se han llenado las expectativas que se tenían hace 25 años? El ex presidente Nicolás Ardito Barletta opina que: "se ha avanzado mucho, pero no se han llenado las expectativas. Hay mayor estabilidad política, se han aprovechado oportunidades en el Canal, los puertos, las áreas revertidas, pero hace falta integrar a los pobres y abrir oportunidades para los jóvenes. El vaso está medio lleno, medio vacío".</p><p>Relacionado: Las inquietantes injusticias del progreso</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/3u84Vs45nGp0EazPxALXJLA0dk0=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/WUF5VQHTORGBHM63SY4XPW3U6I.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Panamá, ¿está mejor o peor?]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[María Mercedes De Corró]]></media:credit></media:content></item><item><title>¿Digital o película?</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Digital-pelicula_0_1554594579.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Digital-pelicula_0_1554594579.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:19:06 +0000</pubDate><description>"Las cámaras que yo utilizo son las mejores del mercado", afirma Essdras M. Suárez, fotoperiodista del diario Boston Globe, "así que al ver la foto casi no te puedes dar cuenta si fue tomada con una cámara digital o no, pero yo considero que las cámaras de película tienen más latitud o rango (manejo de luces y sombras) que las digitales", lo que permite un mejor registro de los elementos a los lados extremos.
</description><content:encoded><![CDATA[<p>"Las cámaras que yo utilizo son las mejores del mercado", afirma Essdras M. Suárez, fotoperiodista del diario Boston Globe, "así que al ver la foto casi no te puedes dar cuenta si fue tomada con una cámara digital o no, pero yo considero que las cámaras de película tienen más latitud o rango (manejo de luces y sombras) que las digitales", lo que permite un mejor registro de los elementos a los lados extremos.</p><p><p>Suárez, que está en Panamá cumpliendo una asignación, confiesa que: "para efectos de la sección de turismo del diario, uso película; en cambio, para noticias, uso la digital. Y agrega que, dentro de las cámaras de película, las diapositivas, por ser un vehículo de primera generación, permiten una reproducción más exacta, con relación al negativo, que es un vehículo de segunda generación. "<strong>National Geographic</strong>, por ejemplo, utiliza cámara de filme con diapositivas", señala Suárez, que se considera un mejor fotógrafo cuando utiliza cámaras de película: "entre otras cosas, uno no se desconcentra buscando ver la imagen cada vez que hace clic. Ese deseo de gratificación inmediata que permite la cámara digital te puede hacer perder la oportunidad de una mejor foto".</p></p><p>Por otro lado, para el usuario común, Suárez considera que la cámara digital es más práctica y efectiva. Y afirma que "a menos que seas un profesional o estés pensando tomar una foto gigante para una pared, con tres pixeles basta. Más de eso significa más dinero y mayor consumo de memoria".</p><p>Otra fotógrafa profesional, Silvia Grünhut, asegura que prácticamente todo su trabajo lo hace en digital y que, si algo añora de la cámara de película, es "la parte tangible; yo sé que las imágenes están en un cd, en una tarjeta de memoria, pero no tengo la película en la mano". En cuanto a la calidad de las imágenes, ella no siente que el uso de la digital implique sacrificio "excepto en comparación con las placas 4x5, pero en Panamá éstas siempre se han utilizado muy poco por ser muy caras".</p><p>Grünhut conoce de fotógrafos que consideran que, cuando se trata de sombras, la digital no retiene el detalle que sí retiene la cámara de película, pero ella no está de acuerdo.</p><p>Más aún, Silvia considera que en su trabajo actual, muy concentrado en fotografía comercial, la mejor reproducción se logra precisamente con las digitales: "al haberse digitalizado todo el sistema, los resultados de impresión son más previsibles a partir de una imagen tomada digitalmente".</p><p>En cuanto a la impresión en papel, concluye el fotógrafo José Manuel Castrellón, "puedes lograr una buena calidad tanto con la digital como con la cámara de película, mientras que el tamaño de la ampliación vaya acorde con el número de pixeles de la cámara". Y añade, no sin cierto sinsabor, que, con la cámara digital, todo el mundo piensa que puede ser fotógrafo y, hasta cierto punto, es cierto".</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/fPIb09sz6UgeJMMBC7UiHZfirnQ=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/TPBJM7AZCBERJGGLMD5TK3VXTY.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[¿Digital o película?]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[María Mercedes De Corró]]></media:credit></media:content></item><item><title>Nuevas tendencias gastronómicas</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Nuevas-tendencias-gastronomicas_0_1556844362.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Nuevas-tendencias-gastronomicas_0_1556844362.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:16:46 +0000</pubDate><description>Repercusiones
</description><content:encoded><![CDATA[<p><p>En una charla ante las señoras del Club de Alta Cocina de Panamá, el <em>chef</em> Pedro Masoliver (Café Balear) se refiere a nuevas tendencias culinarias. Habla de la de-construcción, que consiste en modificar radicalmente la textura de un alimento, el modo de combinarlo y la temperatura a la cual se sirve, a fin de tomar al paladar por sorpresa. Su "espuma de tocino", el "granizado de maíz", la "gelatina caliente de mango" y otras rarezas, son hijas de este método cuyo más notorio exponente es Ferrán Adriá, "el Dalí de la cocina".</p></p><p><p>Además, Masoliver menciona el <em>sous vide, </em>una técnica que consiste en colocar los alimentos sazonados —parcial o totalmente cocidos— en una bolsa plástica sellada al vacío. Luego, dependiendo del alimento, sigue un proceso de cocción y enfriamiento que termina cuando, antes de servir el plato, la bolsa es sumergida en agua hirviendo. Un trozo de filete así preparado llega al comensal con el sabor enriquecido y casi la totalidad de su volumen, pues la técnica evita que se pierdan los jugos.</p></p><p><p>El <em>sous vide</em>, conocido en inglés como <em>cryovacking</em>, permite también concentrar el sabor y compactar el material. Masoliver lo aplicó a un trozo de sandía que, bajo presión, pierde agua y se torna más densa y crujiente.</p></p><p>Repercusiones</p><p>El alimento almacenado bajo presión puede permanecer en las bolsas por largo tiempo. Pase a la .</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/h4poZHNU_YICzS9p6cZJ3dL7eqc=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/KFPDX5HOGBASVPLW2YJMXEOEPI.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Nuevas tendencias gastronómicas]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[María Mercedes De Corró]]></media:credit></media:content></item><item><title>Pubertad adelantada</title><link>https://www.prensa.com/cultura/Pubertad-adelantada_0_1560593965.html</link><guid isPermaLink="true">https://www.prensa.com/cultura/Pubertad-adelantada_0_1560593965.html</guid><dc:creator>María Mercedes De Corró | mcorro@prensa.com</dc:creator><pubDate>Thu, 16 Jan 2020 17:12:17 +0000</pubDate><description>El Dr. González, que tiene una subespecialidad en endocrinología, opina que "la verdadera epidemia y la razón por la que las niñas se están desarrollando más temprano es la obesidad". Y es que la mujer tiene que llegar a cierto peso crítico para que el mecanismo que induce la pubertad se estimule. La pregunta que sigue es: ¿por qué, si el disparador es la obesidad, son sólo las niñas las que se están desarrollando más temprano?
</description><content:encoded><![CDATA[<p>El Dr. González, que tiene una subespecialidad en endocrinología, opina que "la verdadera epidemia y la razón por la que las niñas se están desarrollando más temprano es la obesidad". Y es que la mujer tiene que llegar a cierto peso crítico para que el mecanismo que induce la pubertad se estimule. La pregunta que sigue es: ¿por qué, si el disparador es la obesidad, son sólo las niñas las que se están desarrollando más temprano?</p><p>González explica que: "En los niños, sucede lo opuesto. La obesidad retrasa el desarrollo, porque el tejido graso tiende a degradar la testosterona, que es la hormona masculina, más rápido. Mientras, en las niñas, el tejido graso tiene poco que ver con el metabolismo del estrógeno o sea que la niña obesa tiende a desarrollarse más temprano".</p><p>Atención</p><p>En general, la pubertad se anuncia con muchas señales: aumento de estatura, olor axilar, vello pubiano, desarrollo de tejido mamario o crecimiento de los genitales. Para que exista una "pubertad precoz verdadera", indica el Dr. González, "tienen que ]estar presentes todas estas variantes".</p><p>Ante la aparición de los primeros síntomas, los padres pueden hacer una serie de exámenes para medir la cantidad de hormonas presentes en el cuerpo del niño (estrógeno o testosterona dependiendo del sexo). Además, se recomienda tomar una radiografía de la mano para determinar la edad ósea ya que, si ésta es avanzada, el niño tiene menos posibilidades de seguir creciendo que si la edad ósea está por debajo de la cronológica. En caso de las niñas, se estima que la primera menstruación llega cuando la edad ósea alcanza los 12 años y medio. En otras palabras, si una niña de 6 años tiene una edad ósea de 8, se puede esperar que esa niña menstrúe a los 10 años de edad.</p><p>Pero, ante todo, es importante hacer controles regulares con el pediatra, quien podrá detectar precozmente cualquier síntoma, evaluar con exámenes de laboratorio y referir a un especialista en endocrinología, si fuera necesario.</p><p>Tratamiento</p><p>El endocrinólogo puede recetar tratamientos conducentes a bloquear la estimulación del cerebro sobre la pituitaria, y así detener el proceso de maduración sexual, lo cual se debe hacer antes del evento final de la pubertad, que es la menarquia.</p><p>Esto, obviamente, es un tema muy serio, que amerita una discusión profunda entre los padres y el especialista. Y es distinto al tratamiento con hormona de crecimiento, aunque ambos se pueden manejar paralelamente.</p>]]></content:encoded><media:content type="image/jpeg" url="https://www.prensa.com/resizer/IpQxq71eLHRv1JweTiJ8hoc3XLw=/arc-anglerfish-arc2-prod-corprensa.s3.amazonaws.com/public/X7ZKL7STY5CDHHPSZXWISR6QZA.jpg"><media:description type="plain"><![CDATA[Pubertad adelantada]]></media:description><media:credit role="author" scheme="urn:ebu"><![CDATA[María Mercedes De Corró]]></media:credit></media:content></item></channel></rss>