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12 sep Las ciudades a las que aspiramos (primera parte)

Como parte del deterioro espiritual y material en que vivimos se destaca, de manera principalísima, la crisis o caos urbano existente en las ciudades de la República de Panamá. El desorden que ocurre en los centros urbanos de población se agrava con el avance del tiempo en detrimento del desarrollo social-económico de los panameños. El resultado de lo que apunto son los traumas sociales, psicológicos y la pérdida de sumas millonarias.

La severidad del problema urbano actual que pesa sobre el hábitat de nuestros conciudadanos amerita el aporte de todos nosotros para establecer una política sensata y bien fundamentada con el fin de regular el desarrollo de cada metrópolis de manera inteligente.

Nuestra Nación es testigo de la explosión demográfica de proporciones inesperadas en sus ciudades comenzando durante la segunda mitad del siglo XX. Hasta muy recientemente, en la década de los 50 del siglo pasado, se estudiaba en los claustros académicos, las teorías y predicciones del pastor Thomas Malthus como curiosidad intelectual sin percatarnos que se estaban convirtiendo en una realidad. Se necesitaron 55 años desde el 3 de noviembre 1903 para que Panamá alcanzara una población de un millón de habitantes. Y solo se requirió 24 años adicionales para que los censos nacionales registraran dos millones.

La severidad del problema urbano actual. Expandir Imagen
La severidad del problema urbano actual.

En la actualidad no sabemos la población de Panamá como resultado de un pésimo manejo de los censos nacionales recogidos en el año 2010 y por la ausencia de una política migratoria ante la invasión desmesurada de extranjeros al país.

Por un lado, es obvio que para establecer seriamente un plan ordenado (Plan Maestro) a aplicar a una ciudad para regularla es imprescindible conocer el número de sus habitantes. Por otro aspecto, nunca ninguna ciudad de Panamá, hasta ahora, tuvo uno. Lo que ha existido son intenciones, más o menos serias, de implantarlos a nuestros centros de población. Lo que sí tenemos son urbes desorganizadas:

a.- No se han tomado en cuenta, en más de los casos, en la designación de los usos de suelos y densidades , para las construcciones, la capacidad de las infraestructuras disponibles como los son las calles, sistemas de acueductos, alcantarillados, electricidad y desagües pluviales. El mejor ejemplo que se me ocurre es el barrio de Obarrio, en el corregimiento Bella Vista. Este lugar se diseñó como una urbanización de viviendas unifamiliares y hoy éstas han sido y son reemplazadas por edificios de gran altura.

b.- Nos movemos dentro de un sistema vial y de transporte público-colectivo inadecuados e incompetentes, lo que da como resultado que la ubicación de servicios como escuelas, hospitales, etc. se hacen desesperadamente lejos para los que necesitan de los mismos. Se puede decir lo propio para los puestos de trabajo de los residentes en nuestras comunidades.

Vivimos con un sistema vial y de transporte público-colectivo inadecuados e incompetentes. Expandir Imagen
Vivimos con un sistema vial y de transporte público-colectivo inadecuados e incompetentes.

c.- Se descuida la creación las áreas verdes como jardines, plazas, allés, parques y espacios abiertos. Más bien la tendencia es eliminarlos.

En términos generales de lo que se ha carecido es la voluntad para actuar y salvaguardar los centros urbanos ya sea por desconocimiento del tema o por corrupción.

(Concluye en la próxima entrega)

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Autor

  • Sebastian Sucre Sebastian Sucre

    Sebastián Sucre es arquitecto diseñador de profesión, conferencista y acuarelista premiado.Dos de sus pinturas aparecieron en la portada del suplemento de Ellas del diario La Prensa. Articulista para varios periódicos y revistas y crítico de arquitectura, urbanismo y arte.Además es autor de “Puertas y ventanas del barrio de San Felipe–Testimonio de un valioso legado”, el cual fue por un tiempo el libro más consultado en la Biblioteca Nacional. Su otro libro es “Arquitectura, urbanismo y arte”. Por otro lado, el arquitecto Sucre ha diseñado residencias, estructuras institucionales, entre otras estructuras.Es miembro honorario de la Sociedad Mexicana de Arquitectos y ocupó el cargo de director del Colegio de Arquitectos de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos. También pertenece a varias asociaciones profesionales internacionales.La ciudad de Coral Gables, en Estados Unidos, le otorgó la llave de la ciudad en reconocimiento de sus méritos profesionales.