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06 oct China en Panamá: cuando el futuro de la seda pasa por el arroz con guandú

La República Popular China es el segundo usuario del Canal de Panamá. La República Popular China es el segundo usuario del Canal de Panamá.
La República Popular China es el segundo usuario del Canal de Panamá. LA PRENSA/Archivo

La supernoticia económica del año es el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Panamá y la República Popular de China. Esto solo formaliza una relación económica que venía consolidándose. China es el principal proveedor de productos a la Zona Libre de Colón, y el segundo usuario del Canal de Panamá. Gracias a esto, en más de un sentido los panameños estamos comiendo debido al comercio y la cultura china.

La nueva relación económica con China es como la primera cita de una pareja que se conoce por internet. Se imaginan tantas posibilidades y situaciones de todo tipo, que si el asunto no se maneja con calma, el resultado puede ser caótico. Tanto China como Panamá tienen mucho que ganar de esta relación, sin embargo, la verdadera tarea que tenemos que hacer los panameños empieza ahora.

La oportunidad económica más importante que nos ofrece China a corto plazo es el turismo. Se anunció esta semana que las aerolíneas chinas están interesadas en hacer 28 vuelos semanales a nuestro país. Estos viajes transpacíficos trasladarán de 8 mil a 9 mil visitantes a la semana.

Después de un viaje de 20 horas, incluyendo escalas, los turistas chinos no vendrán únicamente a pasar un fin de semana en la ciudad de Panamá. Nuestro país les interesa para una exploración más amplia de su cultura y de su naturaleza, y como una plataforma para explorar otros países.

El turista chino no viene a hacer compras de ropa o artículos electrónicos fabricados en China.

Nuestra Panamá la Vieja, fundada en 1519, y nuestro Casco Antiguo nacido en 1673, son estructuras modernísimas para un país de 7 mil años de historia. La ciudad de Panamá actual tampoco ofrece todos los atractivos que los turistas chinos pueden encontrar en Bogotá o en ciudad de México, por ejemplo. Nuestra oferta entonces tiene que ser fundamentalmente cultural.

Lo primero que se necesita son los guías y azafatas que puedan orientar a estos visitantes para que disfruten mejor su estadía en nuestro país. Esto se puede resolver con un programa intensivo de capacitación del Inadeh y la Autoridad de Turismo que prepare, en cursos de dos semanas, a todo el personal necesario acerca de los temas básicos de la cultura china, el protocolo y un compendio de frases y conocimientos generales que sirva como un mínimo para que en hoteles, centros comerciales, restaurantes y todo tipo de excursiones para el interior se les pueda atender correctamente. Sería muy útil establecer una línea de urgencia de 24 horas a la que se pueda llamar por parte de los visitantes chinos o sus guías, y sean atendidos por personal que domine el mandarín lo más completo posible.

Quiero imaginarme a miles de turistas chinos visitando Azuero, probando el café en Boquete, degustando los mariscos bocatoreños, danzando con los congos en Portobelo, comprando molas a los gunas, y disfrutando de sesiones de calipso y de jazz. Sueño con que llenarán el Biomuseo en Amador, recorrerán el Museo del Canal en la Catedral, y se comerán un rico tamal de olla en vía Argentina. En Colombia existe un programa especial para que turistas japoneses aprendan español y conozcan la cultura colombiana. Sería maravilloso construir hoteles-escuelas en las provincias centrales, en Chiriquí o en Colón, para que los turistas chinos aprendiesen español y conocieran nuestra cultura.

Los visitantes chinos inyectarán dinamismo a toda la economía del país, sobre todo a la del interior, y si sabemos hacer nuestros deberes, ese podría ser un puntal para que el crecimiento económico de Panamá nos conduzca verdaderamente al desarrollo.

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