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Francisco

el papa latinoamericano

El cónclave que pasó a la historia

El nuevo papa debe ser un hombre que desde

la contemplación y la adoración de Jesucristo

ayude a la Iglesia a salir a las periferias exis-

tenciales

”, dijo entonces el argentino.

Cuando los votos a favor de Bergoglio llega-

ron a 77 –los necesarios para ser elegido–, los

cardenales comenzaron a aplaudir. Fue en ese

momento cuando el cardenal brasileño Clau-

dio Humes, exarzobispo de São Paulo, expre-

fecto de la Congregación para el Clero y, sobre

todo, gran amigo de Bergoglio, lo abrazó, emo-

cionado, y le dijo: “

No te olvides de los pobres

”.

Cuando el cardenal decano le preguntó si

aceptaba el papado, Bergoglio respondió:

Soy un pecador, pero como esta dignidad se

me ha conferido, acepto

”.

En la cena posterior a la elección, el ya papa

Francisco brindó por los cardenales y les re-

criminó, en broma: “

Queridos hermanos, que

Dios los perdone por lo que han hecho

”.

El cónclave que debía elegir al reemplazante de

Benedicto XVI, reunión secreta de los cardena-

les electores de la Iglesia, congregó a 115 de

los 117 purpurados entre el 12 y el 13 de marzo

de 2013. Hicieron falta cinco votaciones para

que 90 de los 115 votantes terminaran dando

su apoyo al cardenal Jorge Mario Bergoglio,

arzobispo argentino de la diócesis de Buenos

Aires. Pero algo había ocurrido antes.

Fue el discurso pronunciado el 7 de marzo

de aquel año en las Congregaciones Gene-

rales el que dirigió las miradas de los car-

denales hacia Bergoglio, especialmente las

de los purpurados norteamericanos. Lejos

de referirse a las finanzas vaticanas o a las

estrategias para la evangelización, el carde-

nal argentino llamó a una reflexión sobre el

futuro de la Iglesia a largo plazo y sus fra-

casos más recientes. Advirtió que los líderes

de la Iglesia se habían vuelto autorreferen-

ciales e invitó al Catolicismo a mirar al mun-

do puertas afuera del Vaticano.

Los cardenales entran al cónclave que

elegirá a Francisco.

El papa del fin delmundo

Jean-Louis Tauran, francés de 67

años, fue el cardenal encargado

de anunciar el esperado “

Habemus

Papam

” desde el balcón de la Basí-

lica de San Pedro, en su carácter de

protodiácono, el cardenal más anti-

guo del Colegio Cardenalicio.

A las 18.06, hora de Roma, la multi-

tud que llenaba la Plaza de San Pedro

vio el humo blanco anunciando que el

nuevo papa había sido elegido. La sor-

presa fue total cuando Tauran anun-

ció a Jorge Mario Bergoglio como el

reemplazante de Benedicto XVI, y

que adoptaba el nombre de Francisco.

La ovación fue inmediata.

Antes de salir al Balcón de las Ben-

diciones, Francisco se retiró unos mi-

nutos a rezar a la Capilla Paulina. Con

un saludo sencillo y con una cruz de

madera colgada del cuello, sus prime-

ras palabras al mundo fueron: “

Her-

manos, hermanas, buenas noches.

Ustedes saben que mis hermanos

cardenales que han debido escoger al

Obispo de Roma han ido a buscarlo al

fin delmundo

”. Luego pidió a todos ha-

cer una oración por el Obispo Emérito

Benedicto XVI.

Recemos todos jun-

tos por él, que la Virgen lo custodie

”.

Comenzamos este camino juntos,

un camino de fraternidad, de amor

y de confianza entre nosotros. Re-

cemos siempre unos por los otros,

recemos por todo el mundo, para

que haya una gran fraternidad

”,

dijo luego, y sorprendió a los fie-

les con un pedido muy especial e

inédito: “

Quisiera darles la ben-

dición, pero antes pido un favor.

Antes de que el Obispo bendiga al

pueblo, les ruego que ustedes le pi-

dan a Dios que bendiga a su Obispo.

Hagamos en silencio esta oración

de ustedes para mí

”.

El nuevo papa Francisco saluda

al pueblo desde el Balcón de las

Bendiciones.

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